Hasta que ella duerma
Por Katsumi Kurosawa
Capítulo 10
Ese rencor
Los sentimientos vuelven. Todos aquellos que creíste haber olvidado. Aquellas obscenas ganas de besarlo, de que te estreche en sus brazos, de esa necesidad de sus caricias…
Ha crecido. Ha adquirido un porte de divino, es delgado, alto, sus rasgos están bien definidos en un perfil armonioso más casual.
No evitas compararlo con Hao quien tiene un elegante porte atlético muy distinto a su hermano gemelo.
—Hola… —susurras sin saber que demonios hacer.
Sin embargo antes que puedas decir una sola palabra, Hana corre a ti, abrazándote de los muslos mientras te sonríe.
Aquello parece una pesadilla. Padre e hijo frente a frente y tú mareada por esos sentimientos de amor y odio que te recorren.
—Hana, se cuidadoso que tenemos visita… —No sabes que hacer… sólo atinas a levantar al pequeño en tus brazos y le acomodas un mechón de cabello.
Yoh se ha quedado petrificado mirando al niño. Embelezado, atraído, su mirada está perdida en él, como si fuera lo más hermoso que ha visto. No quieres, no quieres decir una palabra, no quieres que eso esté pasando.
— ¿Quién es él?—pregunta Hana mirando a su insospechado padre—. Se parece mucho a Papá…
Te quedas peor que muerta al oírlo decir eso. No piensas en desmentir lo que el niño dijo.
—Yoh… ¡viniste!
La voz de Hao ha sido como un balde de agua que te dejo con la piel de gallina.
Está tras de ti con una efusiva sonrisa.
—Papá, abrazo —susurra Hana en un puchero y Hao lo recibe como más amoroso de la cuenta. Luego lo devuelve a tus brazos.
Notas como Yoh no hace un lado su sonrisa tranquila mientras su hermano mayor le dice que entre.
Tú, fría. Desoladamente fría… hasta te culparían de haber hundido al Titanic.
—La fiesta será un éxito… cuando te invité creí que no vendrías… mucho menos me imaginé que vendrías un día antes—comienza Hao para eliminar el abismal silencio y te le quedas viendo ofendida porque él mismo se delató de responsable que Yoh Asakura estuviera en la cabaña— Anna llamó a Ren y a Horo quienes a su vez prometieron avisarle a Jun y a Pilika… yo te llamé y a Manta. Espero que nadie falte aunque el que siempre falta eres tú…
Yoh toma asiento.
Tú quieres partirle la cabeza a ese ser quien sólo te devuelve una mirada autosuficiente mientras descarado te avienta un beso silencioso.
"Hao… Hao… me la pagarás" piensas puesto que con eso también confesó que cada año invitaba a su hermano a la fiesta.
Yoh sigue con su sonrisa fija pero parece que no estuviera en la habitación porque en sus ojos se encontraba la ausencia.
Hana te pide lo bajes y tú lo dejas en el suelo para verlo correr hacia Yoh. Aquello te asusta… no quieres que esté cerca, ¿Por qué?
—Tú —le dice el pequeño Hana—. Te pareces mucho a papá —murmura altanero haciendo un puchero puesto que nadie le dice lo que pasa.
—Soy el hermano de Hao —Yoh sólo sonríe mientras ve con fascinación al pequeño—. Así que soy tu tío…
Lo miras. Aquella escena da rabia… ojalá él hubiera estado ahí en tu embarazo… ojalá el hubiera evitado las lágrimas tus lágrimas al sentirte abandonada…
Hana estira los bracitos hacia Yoh y tu corazón se detiene.
Él lo abraza en lo que tu pequeño se acomoda perfectamente en sus brazos preparado para tomar una siesta.
Yoh lo contempla mientras el niño ya está profundamente dormido. Todos los detalles, seguramente él sospecha que es hijo de Hao y quieres que lo piense… que sea torturado…
Te diriges a la cocina para disimular que los has estado viendo.
—Eres un idiota —le murmuras a Hao quien disimula también mientras lavaba los platos.
—Sabías que este año estaría aquí…
—Eso te da derecho a no decirme que lo traerías… —estás rabiosa y hechas los últimos ingredientes a la cacerola de la cena.
—Vamos, Anna… quítate un peso de encima… –te dice mirándote profundamente—. Además, si decides que no es para ti, serás mía…
Acaricia tu cintura mientras te quedas con una sonrisa imperceptible. No puede ser más cínico y mucho menos en sus insinuaciones sexuales.
Yoh ha quedado desatendido a lo que le sirves refresco de sandía y dudas en dejárselo tú misma. Sin embargo te parecen idioteces y te encaminas hacia él.
—Nunca creí que tuvieras ese don con los niños —fue lo único que salió de tu boca cuando extiendes el brazo para dejarlo en la mesa frente a él, junto con el tuyo.
—Yo nunca creí que pudieras tener un hijo de Hao —musita sonriendo, con un suave pero inapercibido toque de acidez.
Titubeas, no quieres insultarlo como se merece tan pronto… ¿Qué ha insinuado? Algo de lo que seguramente tiene razón y te da coraje. Luego te ríes de la rabia, te sonrojas mirando a otro lado… ya que te acordaste de esa noche que te cambió la vida, esa noche que con todo tu amor engendraste a Hana.
Bebe de su jugo y se te queda viendo; te sientes tentada a preguntarle "¿Qué?"
Logras ver una especie de puchero en su mirada y levantas una ceja y adoptas la misma mirada de reproche más una pizca ácida de rencor.
¿Qué se cree? ¿Qué ella tampoco sufrió?
Pero antes que abras la boca alguien toca la puerta.
Hao corre a abrir porque seguramente sabe quien es.
La pequeña Opacho abraza a Hao con alegría y tras ella viene Manta. Parece que acaba de ver un fantasma con Yoh ahí y Hana en sus brazos.
— ¡PAPÁ! —le grita Hana a Manta porque ha despertado repentinamente y se avienta a abrazarlo.
Aquello arruinó tu plan de ocultarle la paternidad ya que Yoh está peor que extrañado.
—Mira —agraciado, como es él, señala a su padre biológico cual animal en peligro de extinción—. Es como papá pero dice que es mi tío…
Todos se ríen nerviosos, excepto tú que no sabes por donde meter la cabeza.
Tras la llegada de Horo, es hora de cenar.
Tratas de desviar la atención de Yoh así que servir la cena. No te quieres topar con sus preciosos ojos marrones. No quieres que los tuyos le digan que Hana es su hijo…
—Es hora de cenar —avisas tratando de parecer tranquila y todos se sientan en la mesa en lo que Opacho te ayudan a servir con su gracioso andar.
—Tío… tío… es hora de cenar —Hana ha capturado el dedo índice de Yoh con su manita lo lleva al comedor.
Aquella escena te parte el corazón. En otras circunstancias te habría parecido tierno pero esas no eran las circunstancias.
Tío. Tío, le dijo.
Le agradeces a Kami que tu hijo es inteligente… pero seguramente por eso, él siente que es misterioso hombre es más que un nuevo visitante parecido a Hao.
Yoh le sonríe al niño. Parece haberse enamorado de él y no lo culpas puesto que es tierno, es lindo… es su hijo.
Mientras que todos se sientan a cenar y se animan a platicar con Yoh, de su viaje y de su regreso ya que Opacho no sabe nada, él decide explicarlo con detalle y de paso lo que le sucedió allá.
El castaño dice que su madre lo obligó a irse porque le parecía que andaba en malos pasos. Diciendo esto te miró y lo sabes sólo porque sentiste sus ojos en ti ya que ni por un segundo vuelves a mirarlo.
Después argumenta que fue enviado a estudiar a Inglaterra por cuatro años, vivió con un amigo llamado Lyserg quien también viajó a Japón con él pero es tan tímido que quiso hospedarse en un hotel para no incomodarte.
Todos dicen que les encantaría conocer al tal Lyserg e Yoh les dice que llegaría a la fiesta.
Cuando llega la hora de dormir, simplemente esperas en tu cuarto.
Él tiene una razón poderosa de no haber regresado. Entonces ¿Por qué todavía tienes ese rencor? ¿Por qué tratas de buscar una razón para odiarlo más? ¿Es acaso que no le perdonas que les haya dicho a todos que tú no te enteraras? Que hayas pasado tu embarazo pensando que habías cometido un error que debías pagar…
El sonido de la puerta te paraliza. Te paras y la puerta se abre; enciendes la luz para ver a Yoh ahí... mirándote como imbécil.
—Cuando escuché movimientos extraños, me puse alerta…
Guardas silencio esperando a que te diga que diablos hacía ahí, cuando nadie podía enterarse.
Pero sin previo aviso te rodea la cintura con sus fuertes brazos y estás pasmada, sorprendida, deseosa y tratas de reprimirlo. Separarte de él es casi imposible, te tiene bien sujeta.
— ¿Qué pretendes? —lo miras fijamente, no te hace gracia que trate de jugar con tus sentimientos.
El toma un sorbo de tu aroma y te dan escalofríos.
Te acaricia y te asusta la manera en la que te mira transformando su habitual fachada tranquila y relajada, en un tigre que caza a su presa. Sus ojos se dilatan, su boca se saborea. Te sientes amenazada pero horriblemente atraída.
Te resistes a la proximidad pero el posa los labios en los tuyos y me marea besándote de aquella inesperada manera, hambriento, como si sólo el sexo los hubiera unido antes y lo seguiría haciendo.
Logras zafarte en un momento de debilidad de él o es que también está aturdido.
Sonríe como imbécil… esa tonta sonrisa que tanto amabas… Miras a tu alrededor tratando de evitarlo… de mirarlo y quedar adorada por el simple hecho de que te sonría.
— ¿Qué se supone que te propones? —reprimes tu ira con un éxito parcial
—Soy un imbécil. No por lo que trato de hacer sino por que no regresé —captura tu mano y labesa mientras lo miras helada sintiendo aquel contacto darte escalofríos.
—Eso ya pasó —susurras
—Sabes que no. Sabes que hay una prueba fuerte…
No te mueves. Sabes que él lo sabe… o quizá es que una boca suelta anda por ahí corriendo el chisme.
— ¿Ah, sí? ¿Cuál?
—Hana…
Lo miras extremadamente seria. No te gusta nada que ponga a Hana de por medio para conquistarte o algo así. Te cruzas de brazos para soltarte de su agarre. Suspiras.
— ¿Qué con mi hijo?
—Que también es mi hijo
— ¿Qué te hace pensar que lo es?—le dices casi con sarcasmo. Tu boca se ha secado y con dificultad pasas aire.
—Se parece a mí. Ya sé que su nombre se lo debe a la unión del de sus padres—ves en sus ojos la inseguridad de lo que dice— El kanji "hoja" de mi nombre se lee "Ha" y con el tuyo…
Le sonríes. El mismo te dio el arma para herirlo como te hirió a ti.
—"Hao" se escribe con el mismo kanji "hoja" al igual que tu nombre—dices orgullosa— Así que no hay prueba de que las cenizas estén aun aquí. Por favor: sal de mi habitación…
Ves como su rostro refleja el dolor que le provocaron tus palabras al impactarse en su corazón. Es tan placentera la sensación de venganza…
—Buenas noches, Anna— hace una reverencia luego se da media vuelta para salir de la habitación. De la casa… y esperas también… que de tu corazón.
Continuará.
Notas del autor:
Waaaaaaaaaaaa. He aquí el primer capítulo en la versión de Anna xDDDD
Los amo!!
Gracias por los reviews xDDDD
No tengo más que decir
u.u
Ciao!!
Que los ilumine la eterna luz!!
