Bueno, veo que ha gustado. Asi que les iré subiendo los demás capis poco a poco.
5: La informante.
-Messiere Durán, que gusto verlo de vuelta.- dijo una voz aterciopelada.
Gabriel iba entrando a uno de esos infames bares donde sirven cerveza barata, mujeres vulgares y lujuriosas daban shows apenas mejores que los que daban los payasos tristes de las calles y había peleas toda la noche. Extraño, a sabiendas de que él era un héroe en una faceta de su personalidad.
-Gracias, Leona.- susurró este mas galán.
Sin quitarse la capa, se sentó en el asiento de en medio de la barra del bar, carcomida por las ratas y las peleas continuas. A lo lejos había un triste borracho durmiendo completamente alcoholizado. Como si se tratara de moscas siguiendo una luz, las chicas enseguida lo rodearon e irrumpían en su espacio personal.
-Querido- dijo una que llevaba un vestido viejo color de no me olvides- Hace tiempo que te extrañábamos. Creímos que ya no te gustábamos, amor.- y metió el hombro con esa coquetería propia de las de su profesión
-No venía porque tenía asuntos pendientes, linduras. Pero me verán aquí mas seguido.- le acarició la barbilla a una de ellas, provocando celos en todas. Se levantó y exclamó- ¡Esta ronda va por mi cuenta!
Todos apoyaron la moción mientras que la que hacía de cantinera limpiaba un vaso y le entregaba una cerveza helada al joven. La mujer se esforzaba en vano en mantener su juventud con cremas, maquillajes y ropa mas juvenil, pero las primeras 4 décadas de su vida comenzaban a dejarle un rastro irrevocable.
-A este paso, te meterás en problemas mayores- dijo con tono de reproche maternal.
-No seas así, Adelaida- dijo otra- Después de todo, las peleas legendarias que ofrece nuestro Gabito nos han atraído mas clientes.- las demás aceptaron. Se había notado que ella era la líder de las chicas del bar. Conforme con que sus compañeras la apoyaran, prosiguió- Y bueno, que podemos más que hacerle un descuento ¿No es así, chicas?
Chillaron todas y comenzaron a jugar suertes. ¿Quién tendría la suerte de conocer por esa noche a Gabriel Durán? La emoción les recorría las venas, tiraron los dados y no quedaron conformes. Hasta que recurrieron a que él tomara un papelito de una bolsa oscura, todas se resignaron a esperar su turno.
-Ahy, no. Le tocó a Anna.- dijeron decepcionadas todas, entre suspiros de despecho.- La Mexicana.
En el Palacio, Amy platicaba muy felíz con Catalina. Ella era la única confidente de la Princesa y esta no ignoraba la condición de espía de la Rebelión. Se contaban de todo, incluso chismes entre criados y rebeldes.
-Cata- le dijo por su apodo cariñoso- ¿Es cierto que en unos días llega el Príncipe Ray?
-Y quisiera que un rayo lo partiera antes de llegar, si puedo ser franca, Amy. No me casaré con él.
-...Porque espera a su verdadero amor.- sonrió esta
-Que cursi.- respingó- Claro que no, no quiero unir a mi pueblo en santo matrimonio con Inglaterra y sabes que mil veces me mataría tirándome de la torre noreste a casarme con un inglés.
Gabriel despertó con los primeros rayos del alba. Lentamente se incorporó y se apoyó en la cabecera. Miró a la mujer de su lado. Tenía el cabello negro y espeso, como recordaba que eran los habitantes de la Nueva España. La piel era morena, posiblemente una tornatrás (una de las castas mexicanas). Miró a su alrededor: el cuarto decorado con falsas sedas, falso oro, almohadones que alguna vez fueron lujosos pero ahora eran andrajosos. Volvió a observar a Anna. Extrañamente, le recordaba a Raven. El estómago se le amarró en nudo ciego.
Se sentía solo.
Gabriel ya conocía la soledad. Pero esa vez le parecía diferente, casi aterradora.
Lentamente se movío y se puso la camisa y las botas mientras discutía en su mente sobre Raven. Estaba confundido y no entendía lo que le sucedía. ¿Si hubiera sido menos humano se habría atrevido a romperle el corazón al amanecer? ¿La abría tratado peor y aún la tendría prisionera?. Se cuestionó a sí mismo sobre eso y le pareció que hubiera sido cruel de su parte.
Vamos amigo- pensó -Ya le has roto el corazón a decenas de muchachas ¿Porqué ella es diferente para tí? ¡Es sólo un nombre más en una lista, otra chica que olvidar!
Sumido en sus pensamientos, no escuchaba a las demás mujeres correr a sus clientes de la víspera. Algunos estaban tan borrachos que tropezaban cinco de cuatro pasos. Otros iban refunfuñando y gritando groserías. Finalmente, nuestro héroe se alejó del bar.
Otra noche de su vida desperdiciada.
-No se preocupe. Nuestra gente no dejará que usted se case.-respondió Amy y dijo para sí misma- Por que no nos conviene.
-Estoy harta de que gente inocente arriesgue su vida por mí- miró hacia la ventana y sus ojos se llenaron de melancolía- Y alguno que otro noble.- volvió a mirar a su amiga, que abrazaba un almohadón- ¿Recuerda a Doña María, la condesa de la Mancha?
-Como olvidarla- dijo con una sonrisa dulce- Era una gran dama. Tristemente, murió cuando los rebeldes intentamos evitar la subida de impuestos atacando el palacio. Su hijo, de apenas doce años, huyó y no se ha sabido nada de él.
-Hace cuatro años de eso.- se sentó en el tocador y dijo con gesto pícaro- Debo admitir que era un chico encantador y bastante listo para aprenderse los animales. Y vaya que no los confundía.- se levantó con un gesto que hacía parecer que quería demostrar su poder- Pero no otra vez. No habrá mas personas que arriesguen sus vidas por mantener la mía.
Amy ya se había acostumbrado a ver a Catalina con esos arrebatos de que todo lo podía, de oír sus sueños de que salvaría España de Enrique de Hanover. Y, sinceramente, por dentro se reía de ella. ¿Como iba a salvar a miles de personas una chica que apenas si podía bajar los quince escalones que la conducían a los jardines sin que le faltara el aliento?
Pero esta vez, era diferente. Catalina abrió el cajón de abajo de su armario, sacó la ropa tan cuidadosamente doblada por esclavas manos y quitó una tabla que estaba ocultando el gran secreto que la princesa tenía. Era una especie de brazalete, conformado por tres círculos blancos del ancho de su brazo, unidos por una sola tira del mismo color. El círculo que rodeaba a su muñeca era mas grande y tenía una gema verde en el centro. Se notaba que a su alrededor había varios cables de cobre.
-¿Que es eso?- Catalina acercó su brazo a la ventana y una luz verde salió de su puño.
-Esto es mi pasatiempo de los últimos meses. Sirve para concentrar los rayos del sol en uno solo. Y lo que sea de cada quien, pero causa bastante daño. La noche que me lo proponga, incinero al Señor Rey.
-Eres una genio.
- No es nada. Solo aplicar cuestiones de magia.
Lejos de ahí, Dick y Raven conversaban sobre una de las pequeñas del orfelinato: Melva.
-...Es que no es posible, tiene mas amigos imaginarios que una loca desquiciada esquizofrénica- comentó él- ¿Y tú insistes en que no le de su medicina? Vamos, hermanita ¿que tiene de malo?
-Tiene de malo que esta se pone cada vez mas loca. Eso. ¡Mírala ahora!
Melva daba vueltas conversando con la nada que estaba muy feliz con que tuviera una hechicera de niñera porque así podría ser quien siempre había soñado y estaba segura que el episodio de las piedras no se repetiría mas.
-Piedras, hermano- dijo Raven- Es posible que haya sido parte de los niños que tenían una resistencia con piedras.
-No, es muy flaca y débil, además de enfermiza.
En eso, la pequeña jaló de la falda a Raven, esta se inclinó y le tomó las manitas.
-Raven- dijo la pequeña con voz débil- Mi amiga Carrie siempre te sigue desde que volviste de con el Caballero León.
-¿Y como es Carrie?- preguntó esta, con algo de frialdad.
-Un poco llenita, pelo castaño clarísimo, lacio, casi como de baba, tiene un ojo ámbar y otro rojo. Su vestido está destrozado.
-¿Y ella te contó de Gab....el Caballero León?- corrigió esta.
-Sí. Dijo que si te pudiera hablar estaría felíz.
-¿Cual es su nombre completo?- preguntó Dick
-Carietta White.
Un escalofrío sacudió de pies a cabeza a Raven mientras que abría mucho los ojos, su respiración se cortaba a momentos. Lentamente y temblando, se incorporó y le dijo a su hermano al oído.
-Carrie White, la acecina de Londres- susurró- ¡La ve, hermano, la ve!
-¿A que te refieres?
-Ella.....Es una vidente, el tipo de hechicera mas raro. Puede hablar con los muertos e incluso, si ella quiere, puede mostrármelos. Ellos le han dicho todo ¡y ella todo este tiempo ha creído que es gente que vive aquí, porque no ha distinguido entre los vivos y los muertos!. Hermano, no está loca. Esa es su magia.
*Para los bibliófilos: Carrietta White es el nombre de la protagonista de la novela de Terror "Carrie" de Stephen King. Hay una película, por si no se les antoja leer xD
Dejen comentarios si quieren.
