La Princesa Seremity
Capítulo tres "¿Quiénes son ustedes?"
Al otro día, el Rey Makoto llegó a la habitación de Seremity que aún estaba acostada, a pesar de ser mediodía.
—¿Te sientes mal? —Le dijo a su hija mientras se acercaba a su cama para sentarse.
—No —respondió sin mirarlo, con la cabeza aún escondida entre las sabanas.
—No lo viste, ¿cierto? —preguntó el Rey que ya conocía cada gesto de su hija.
—No lo vi —asomó la cabeza por entre las sábanas.
—¿Por qué estás tan triste? —Su padre intentó consolarla—. Si lo conocerás el día de tu boda.
—Es… —habló Seremity mientras se sentaba en su cama y agachaba la cabeza porque sentía que no podía mirar a su padre a los ojos—. Es que no quiero casarme con alguien a quien no conozco.
—Eso no se puede cambiar tú lo sabes bien, cuando lo conozcas no querrás separarte de él —su tono de voz sonó animoso, para alegrar a su hija—. El Rey Phillip me dijo que es el General de su ejercito y es muy valiente, está dispuesto a pelear con cualquier cosa, contar de proteger a los Reinos Ocultos, tú conoces mejor que nadie las historias sobre los Reinos y sabes que pueden ser atacados por seres más poderosos, necesitamos muchos soldados para acabar con ellos.
—Pero, yo también puedo proteger el reino sin tener que casarme. Aunque sé que debo hacerlo, no quiero —mientras decía esto las lágrimas empezaron a salir de sus ojos y en su mente sentía el beso de aquel soldado. Miró a su Padre, lo abrazó y estalló en llanto.
—Sé que no quieres pero… —fue interrumpido por Seremity.
—Lo haré papá, pero lo único que te pido es tiempo para conocerlo un poco antes de casarme —le dijo a su padre mirándolo a los ojos.
—Está bien —respondió el Rey al ver a su hija llorar—. Le diré a Phillip cuando lleguen que pospondremos la boda unos días.
—Gracias papá —abrazó con más fuerza a su padre.
Luego se levantó, fue a darle explicaciones a la madre de Susume, como lo había prometido y a conversar con su amiga le tenía que contar lo del beso y de lo que le dijo su padre, además su hermano había dicho a su padre que se quería casar luego con Susume y eso le había dado mucho gusto y no podía esperar para contárselo, aunque no debía.
Los días que quedaban para la boda pasaron en un abrir y cerrar de ojos, ya era el día en que llegaría el Príncipe Ethan y al fin ella lo conocería, pero estaba más emocionada porque volvería a ver al soldado.
Las trompetas sonaron anunciando la llegada de la realeza del otro reino, cuando Seremity se encontraba en el patio cerca de la laguna, a la sombra de un árbol que había plantado su madre, ella siempre iba para allá cuando necesitaba sentir que su madre estaba con ella.
Había pasado un rato cuando decidió partir al castillo, pero se encontró de frente con el soldado.
—Nos volvemos a ver —dijo con la mirada fija en la Princesa—. Ahora pelearas con el Príncipe Ethan, aunque no creo que con esa ropa —observó a la princesa con ese vestido que le hacía resaltar su figura de niña un tanto crecida.
—No tengo tiempo para hablar contigo —habló cortante, debía ir al castillo.
—Pero, yo tengo algo que decirte —la detuvo agarrándola del brazo y la acercaba hacia él.
Justo en ese momento apareció Susume.
—Seremi… —dijo sin darse cuenta de que no estaba sola.
—¿Cómo te llamas? —preguntó con asombró el soldado—. ¿Acaso eres la Princesa Seremity?
—Eso no te importa —contestó Seremity mientras se soltaba del brazo y se dirigía hacia Susume.
—Lo siento, yo no sabía que… —alcanzó a decir Susume.
—De todas maneras se iba a enterar —la interrumpió Seremity—. Ahora será mejor que nos vayamos.
—Esperen —dijo el soldado—. Me voy con ustedes —y se instaló al lado de Susume.
Sin embargo, Seremity se fue lo más rápido posible dejando atrás a los dos. Al llegar al salón se encontraban allí el Rey Makoto, el Príncipe Shinta, el Rey Phillip y un joven muy apuesto, de ojos claros y piel trigueña y el pelo lo tenía de color castaño pero muy claro. Se presentó como el Príncipe Nathan, el Príncipe Ethan no se encontraba en el lugar.
—¿Dónde estabas? —Le preguntó Shinta—. ¿Y dónde está Susume?
—Estaba pensando en como va a cambiar mi vida después de esta semana y Susume viene ahí —le respondió a su hermano mientras buscaba al soldado con la vista ya que no venía con su amiga.
—¿Dónde se metió? —Le decía el Rey Phillip a su otro hijo justo cuando sonaron las trompetas anunciando que el Príncipe estaba a punto de entrar a la habitación.
—Al fin lo conocerás, Seremity —susurró Susume.
Las puertas se abrieron, dando paso a un joven apuesto de ojos grises, pelo castaño claro, un poco más oscuro que el de su hermano, de piel trigueña. Seremity se quedó mirándolo todo el rato mientras el Príncipe se dirigía hacía ella, cuando finalmente llegó le dijo:
—Es un placer Princesa, mi nombre es Ethan.
—¿Por qué no me dijiste? —preguntó Seremity mientras se soltaba de la mano del Príncipe ya que iba a besarla.
—¿Por qué no me dijiste tú quien eras primero? —respondió éste.
—¿De qué hablan? —susurró Shinta a su prometida.
—Él es el soldado —le dijo asombrada al ver lo que pasaba—. El soldado que besó a tu hermana.
—¡¿Qué?! —exclamó sin creer lo que oía—, no entiendo nada.
—Yo tampoco entiendo, y menos entiendo la reacción de Seremity —suspiró Susume con el ceño fruncido.
—Padre, no me siento bien —dijo Seremity que estaba a punto de llorar—, pido permiso para retirarme.
—Pero… —Rey al ver la reacción de su hija que sabía que quería llorar y si no la dejaba marchase se iría dejando a todos esperando, así que con un gesto asintió.
Seremity se dispuso a salir corriendo y Ethan salió tras ella.
—Me estoy acostumbrando a verte la espalda y a salir corriendo tras de ti.
—Lo siento, pero yo no me casaré contigo —contestó sin voltear a mirarlo.
—Pero, soy yo, yo sé que sientes algo por mí —le tomó la mano para que dejara de correr.
—¿Qué sabes tú de mis sentimientos si ni me conoces? —reclamó Seremity.
—Lo sentí en ese beso que nos dimos el otro día —mientras hablaba se acercaba a ella y le tomaba la otra mano—. Está bien yo te mentí, pero tú también lo hiciste.
—Si tú me hubieras dicho quien eras, yo también lo hubiera hecho —le dijo ya a punto de llorar.
—Yo quería saber si mi futura esposa estaba enamorada de alguien, cuando el guardia me dijo que habían llegado dos hombres de este reino yo pensé que era tu novio o algo así y por eso les dije que era un simple soldado quería saber sus intenciones —cada vez que hablaba se acercaba más y más hasta tenerla tan cerca que podía sentir su respiración, con las manos sobre su cintura.
—Sólo quería conocer quien se casaría conmigo —susurró Seremity mientras ponía sus manos en la cintura del Príncipe.
En ese momento Ethan la abrazó y ella correspondió el abrazó. Mientras a Susume le caían las lagrimas que deberían de haberle caído a Seremity, los otros no entendían que pasaba.
En ese instante entraron unos tipos, Seremity y Ethan se encontraban casi al lado de la puerta cuando paso esto.
—Vaya, vaya, nos volvemos a encontrar Princesita —le dijo el jefe de la banda llamado Katsuyo mientras le hacía señas al resto del grupo para que entraran.
Continuará....
