La Princesa Seremity
Capítulo cinco "El Demonio más fuerte"
En ese momento, Seremity hizo un gesto de dolor y llevó su mano al estómago, donde el veneno que salía, comenzó a purificarse, mientras, dos demonios se habían quedado observando. Extrañado Jyaken al ver a la joven realizar aquel acto, ya que tenía la apariencia de humano y no parecía híbrida, sólo se delataba por su olor de mezcla de sangre. Sesshoumaru miraba mientras ella, inconscientemente, se quitaba el veneno hasta que terminó, lo único que le quedaba, era la herida provocada por el oso de la cual emanaba sangre.
—Señor Inu…Inutaisho —dijo Seremity que empezaba a despertar, y vio a Sesshoumaru cerca de ella.
—No —contestó en tono cortante—. ¿Quién eres?
—¿Eres un demonio? —preguntó mientras intentaba sentarse con esfuerzo y tomaba la espada—. ¿También piensas comerme?
—Yo no me alimento de híbridos —respondió seriamente y con tono seco.
—¿Híbridos? ¿Qué es eso? —Frunció su ceño, a la vez que las palabras salían con esfuerzo.
—¡¿Te pregunte quien eres?! Acaso no escuchaste —gritó Sesshoumaru de forma prepotente.
—Me llamo Seremity, soy hija del Rey Makoto —dijo inmediatamente, porque no quería que el demonio la atacara.
—Llevas el nombre de tu madre —añadió un poco más tranquilo, pero sin dejar el tono serio.
—Sí —susurró dejando ver dolor—. Tú debes ser Sesshoumaru el hijo del Comandante.
—¡Qué insolente! Referirse así al amo Sesshoumaru, una híbrida como tú —le gritó Jyaken enfadado.
—¡Cállate! Jyaken —ordenó Sesshoumaru—. ¿Te puedes levantar? —Se dirigió a Seremity, un poco calmado.
—Creó que sí —musitó a la vez que intentaba levantarse, sin resultado, ya que la herida del estómago era bastante grande y sentía que en cualquier momento se desmayaría—. No puedo —dijo con tristeza instantes antes de caer con los ojos cerrados.
—Jyaken, quédate aquí —dijo Sesshoumaru a su sirviente, sin siquiera mirarlo.
—Pero, Amo bonito… —protestó Jyaken, aunque se quedó callado al ver la mirada de enojo que había en la cara del demonio—. Yo la cuidare amo, no se preocupe —al decir los ojos de Sesshoumaru cambio de enfado a querer matarlo, así que mejor se quedo callado.
Pasaron los minutos y Seremity despertó y vio que al frente se encontraba un pequeño ser de color verde y orejas puntiagudas, vestido con un traje color café. Al verlo se asustó, pero después recordó que se había encontrado con Sesshoumaru y Jyaken.
—Al fin despertaste, híbrida —le dijo enfadado porque tuvo que quedarse con ella en vez de ir con Sesshoumaru.
—¿Por qué me dices híbrida, si mi nombre es Seremity? —preguntó bastante enfadada ya que todos le decían así y ella no sabía que significaba—. ¿Qué es un híbrido?
—Tú eres una híbrida —contestó el pequeño ser—, porque eres hija de un humano y un demonio.
—¿Qué? —El asombr o se apoderó de la princesa, ya que ella no sabía que su madre era una demonio—. Estás equivocado, no puede ser mi padre es humano y mi madre…
—Tu madre, la Señora Seremity, era una demonio, por eso eres híbrida —interumpió Jyaken dándoselas de un conocedor de la historia.
—No, eso no es cierto —protestó confundida—. Mi padre me lo hubiera dicho —susurró con tristeza al recordar que le había ocultado que estaba comprometida con Ethan.
—La Señora Seremity —prosiguió Jyaken de manera de sabio—, era una demonio perteneciente a la familia de los Demonios Perros, era la hermana del Gran Comandante, padre de mi amo.
—¿Hermana del Señor Inutaisho? —preguntó Seremity aun más confundida—. Eso quiere decir, que Sesshoumaru y yo, ¿somos primos?
—¡No! —gritó espantado Jyaken—, mi amo y tú no son nada.
—¿A dónde fue Sesshoumaru? —cuestionó al percatarse que el demonio no estaba, sin tomar en cuenta las palabras del pequeño.
—¡Señor Sesshoumaru! Y la boca te queda donde mismo —gritó enojado, ya que no soportaba que siguiera hablando así de su amo—. No sé donde fue, sólo me dijo que me quedará.
Así se quedaron interrogándose, Jyaken le preguntó por qué conocía al Comandante y qué sabía de Sesshoumaru, a lo que la princesa respondió que pocos en su reino conocían las leyendas de la creación de los Reinos Ocultos y ella era uno de esos. Luego Jyaken quiso saber que le había pasado, por qué estaba en el bosque y no en su hogar, Seremity que se sentía muy mal le explicó a Jyaken todo lo sucedido con Ethan y Katsuyo, el demonio asombrado se decía así mismo que era una híbrida muy fuerte a pesar de tener apariencia totalmente humana, de a poco le fue tomando cariño a la conversación y terminó escuchando toda la vida de la princesa, ya sin aguantar más, Seremity volvió a desmayarse. Jyaken algo preocupado la recostó, ya que sólo estaba apoyada en un árbol, y se quedó cuidándola hasta que apareció Sesshoumaru.
—Amo bonito que bueno que llegó —le dijo Jyaken, pero éste lo ignoró y se acercó a Seremity.
—Jyaken, anda a buscar un poco de agua —ordenó con su frialdad típica.
—Sí amo, vuelvo en seguida —contestó y salió corriendo.
—Despierta —le habló a Seremity mientras se acercaba a ella, pero no hubo respuesta hasta unos minutos más tarde—. Cómete esto —ordenó seriamente, mientras le entregaba unas hierbas medicinales.
—¿Qué es esto? Para…. —protestó antes de ser interrumpida por Sesshoumaru.
—¡Qué te la comas! —gritó enfadado—. Te harán bien —musitó después más calmado.
—Amo bonito ya llegue con el agua.
—Ya era hora —dijo mientras tomaba el recipiente que traía Jyaken y ponía en el interior otras hierbas de olor fuerte y extraño—. Bebe esto —le entregó a la princesa el pequeño recipiente.
Seremity se comió las hojas y bebió el líquido, ambas con un olor muy fuerte y sabor amargo, lentamente fue tragando ya que sentía que se quemaba la boca cuando masticaba, esto provocaba desesperación en Sesshoumaru que la regañaba a cada instante. Seremity comenzó a sentirse más débil, pero Jyaken le dijo que era un efecto de las hierbas, hasta que se desmayó nuevamente.
—Ve a buscar más agua, Jyaken —dijo Sesshoumaru mientras sacaba más hierbas—. Pero, esta vez apúrate.
—Sí amo, vuelvo enseguida —contestó un tanto preocupado, aunque no quería aceptarlo—. ¿Por qué tendremos que ayudar a esta híbrida? Puede ser la hija de la Señora Seremity, pero no deja de ser una híbrida —murmuraba Jyaken mientras caminaba en busca de agua—. Acaso el Señor Sesshoumaru va a querer ayudar a sus parientes, ¡También lo hará con el tonto de Inuyasha! No puedo creerlo, aunque se ve muy mal, pobre, ha sufrido mucho, justo cuando iba a casarse. ¡Ah! ¡Pero qué estoy diciendo si sólo es una híbrida insignificante! Nunca me lo perdonaré. —Llegó al rió, tomó el agua y se marchó lo más rápido que pudo tratando de no botar ni una sola gota—. ¡Ya llegué Amo!
Sesshoumaru lavó las hierbas en el agua y le dijo a Jyaken que detuviera el recipiente, mientras él tomaba a Seremity y le habría la chaqueta, en la parte donde estaba la herida del oso, y se dio cuenta de que tenía amarrado un pedazo de género que se había roto con el rasguño, que apenas se sostenía. Tomó a la princesa para recostarla en el suelo y vio que tenía la espalda herida, así que agarró unas hierbas y se las puso en el lugar lastimado, al momento de hacer eso Seremity sintió que se quemaba por dentro. El demonio la volvió a recostar con la mirada al cielo, y empezó a ponerle hierbas en el estómago, provocando un dolor cada vez más intenso, aunque estaba inconsciente, podía sentir como iban quemando sus heridas para cicatrizarlas. Cuando Sesshoumaru terminó, la dejó acostada al lado de un árbol al cuidado de Jyaken, mientras él desapareció internándose en el bosque.
Seremity se durmió, mientras Jyaken la cuidaba hasta que el demonio volvió.
—Amo bonito —dijo Jyaken mientras se acercaba a donde estaba Sesshoumaru, apoyándose en un árbol—. Ya se durmió, ¿qué hará con ella?
Pero Sesshoumaru ni siquiera lo miró, aunque lo escuchaba. En ese momento Seremity empezó a llamar a Ethan en sus sueños, Jyaken corrió a verla y el otro la miró.
—Está llamando a su novio —añadió Jyaken mientras le tocaba la frente para ver si le había subido la temperatura y estaba delirando—. Su temperatura es normal —musitó comparándola con la de él.
—Su temperatura es de humanos, no es como la tuya —la indiferencia de Sesshoumaru distrajo a Jyaken que seguía midiendo la temperatura.
El pequeño ser decidió quedarse cerca de ella todo lo que quedaba de la noche, mientras Seremity seguía llamando a Ethan y a su padre. Para mantenerse despierto, Jyaken comenzó a contarle lo que le había dicho la princesa a su amo, aunque eéte, no le prestaba mucha atención, Jyaken le contó todo lo sucedido con Ethan, Katsuyo y el oso demonio que la tenía así de herida.
A la mañana siguiente, cuando Seremity despertó encontró a Jyaken a su lado y a Sesshoumaru apoyado en un árbol.
—Ya despertaste —le dijo Jyaken—. ¿Te sientes mejor? —preguntó mientras se acercaba para ayudarla a sentarse.
—Me siento mejor —contestó regalándole una sonrisa a aquel ser que se mostraba preocupado por ella—. Creo que la herida comenzó a cerrarse y ya no me duele tanto.
—¡Amo bonito! —gritó Jyaken—. Ya despertó.
Sesshoumaru había estado mirando cuando su sirviente la ayudaba a sentarse, pero ahora volvió a observar sin dirección.
—Es una híbrida Jyaken —dijo seriamente—, su capacidad de recuperación es más rápida que la de los simples humano.
—Se me había olvidado eso —suspiró mientras corría donde Seremity—. En unos días más estarás completamente recuperada.
—Gracias Jyaken por cuidarme —miró al pequeño demonio.
—¿Te puedes levantar? —indagó Sesshoumaru al acercarse a ellos.
—Creo que sí —dijo mientras empezaba a ponerse de pie—. Ahora si puedo aunque…
—Entonces vámonos —interrumpió Sesshoumaru sin siquiera mirarla.
—Pero, ¿a dónde? Yo tengo que buscar… —habló con preocupación.
—¡¿Quieres volver a tu Reino?! —gritó con un notorio enfando el poderoso demonio.
—Sí, claro que sí —suspiró con un poco de alivio—. Pero, no tienes porque gritarme —frunció su ceño y miró al ser con desafio en sus pupilas.
Continuará....
