La Princesa Seremity.


Capítulo siete "El Despertar de una Híbrida"

El Rey Makoto llevó a su hija a la habitación, donde la recostó encima de la cama para sacarle la chaqueta y los pantalones, luego la metió en la cama, le observó las heridas y se puso a llorar al ver a su pequeña niña con semejantes heridas, aunque ya casi habían cicatrizado.
Después de eso, le acarició la cabeza y la besó en la frente, la arropó y se levantó de la cama. Tomó una silla y se sentó cerca de su hija, esa noche la pasó toda, lo que quedaba de noche, junto a Seremity que dormía tranquilamente en su cama.
Al otro día Shinta andaba buscando a su padre, pero no lo encontraba por ningún lado, se acordó de que su padre últimamente se estaba dando por vencido y creía que Seremity ya no regresaría, aunque él y Susume siempre le estaban diciendo que volvería, tarde o temprano ella regresaría a su hogar, "debe estar allí" se dijo Shinta y se dirigió a la habitación de Seremity.
Allí encontró, sentado en una silla, cerca de la cama, a un viejo y demacrado Rey que había estado llorando por su hija perdida.
—Padre —le dijo Shinta mientras intentaba despertar al Rey—. Padre, ¿Qué no ves que esto te hace daño?
—¿Por qué me va a hacer daño cuidar a mi pequeña hija? —le dijo el Rey a Shinta que aún no se había percatado de la presencia de Seremity.
—¿Qué dices? Si ella no ha vuelto, la locura te esta buscando y por lo que veo pronto te encontrara —le dijo Shinta muy preocupado a su padre—. No te des por vencido, Padre.
—¡Abre los ojos Shinta!, mira la cama —le dijo su padre con una sonrisa.
Shinta se dio la vuelta y se dirigió a la cama de Seremity, y para su sorpresa la cama estaba ocupada, una joven de cabellera color castaño claro, largo y rizado de la raíz a la punta, dormía como si nunca antes lo hubiera hecho, su rostro mostraba tranquilidad y descanso, una pequeña sonrisa se veía en sus labios.
—¡Seremity! —exclamó alegremente Shinta—. ¿Cuándo volvió? ¿Cómo no me di cuenta? —decía mientras se acercaba a su hermana, la besaba en las mejillas y unas lágrimas brotaban de sus ojos verdes.
—Regresó anoche —dijo el Rey—. Yo la estaba esperando, como siempre y llegó, aunque está herida, pero ya se le pasara.
—¿Cómo? ¿Qué herida? ¿En dónde? —dijo Shinta preocupado, mientras la destapaba y veía su estomago con la cicatriz—. Pero papá, esto es muy grave, voy por alguien para que la revise.
—Te dije que va a estar bien —le dijo el Rey mientras tomaba del brazo a su hijo para detenerlo—. Sólo deja que pasen algunos días. Ven, vamos, tiene que descansar.
Así el Rey Makoto y el Príncipe Shinta salieron de la habitación de Seremity y se dirigieron hacía la laguna, en donde estaba el árbol de la madre de Seremity.
—¡Debo avisarle a Susume! —exclamó Shinta—. Ella estaba muy preocupada.
—Ya va a haber tiempo, hijo, relájate —le dijo el Rey.
—Papá, ¿Llegó sola? —le preguntó Shinta algo confuso.
—¿Ehh?, sí —mintió el Rey—. Solita, apenas podía caminar.
El Rey no le podía decir a su hijo que Seremity había sido llevada al Reino por un demonio, ya que Shinta no sabía nada de eso, aunque él tendría que recordar al Comandante, estaba bastante crecido cuando lo conoció, lo único que sabía, era que el hermano de su madre había muerto tiempo después que ella.
Caminaron por un rato en silencio, recorrieron todo el jardín como dos o tres veces, una que otra vez pronunciaban palabras y cuando lo hacían hablaban de las cosas que hacía Seremity cuando era niña, hasta que Shinta le dijo a su padre…
—Voy a ver a Susume.
—Está bien, ve a verla —le dijo el Rey—. Yo iré a descansar un rato.
—Te hace falta dormir bastante, Padre —le dijo Shinta mientras caminaba en dirección a la casa de Susume.
Al llegar allá le contó a su novia que Seremity había vuelto, con heridas algo extrañas pero había vuelto, Susume le dijo que quería ir a verla, pero Shinta le dijo que no, porque había que dejarla descansar.
Mientras el Rey Makoto, fue a la habitación de Seremity, vio que seguía durmiendo y se fue a su habitación a descansar.
Así pasaron los días, todos en el reino se enteraron que la Princesa había vuelto, los rumores llegaron hasta el Reino vecino, a oídos del Príncipe Ethan, pero ya era tarde para él y ella.
Seremity durmió por tres días sin despertar, sus heridas ya casi habían sanado por completo, después de todo las hierbas que le había dado aquel demonio habían surgido efecto. Cuando despertó, encontró a Susume a su lado.
—¡Despertaste! —exclamó su amiga mientras corría a abrazarla—. Nos tenias tan preocupados —dijo y las lágrimas comenzaron a caerles.
—Estoy bien —le dijo Seremity—. Quiero darme un baño.
—¡Tus heridas!, lo siento no me di cuenta —le dijo Susume mientras salía de encima de Seremity.
—No te preocupes ya cicatrizaron —le dijo mientras se tocaba el estomago y sentía las cicatrices—. Ya no sangran.
—Te ayudare a preparar el baño, espérame aquí —le dijo a su amiga.
—Está bien, pero yo puedo sola, no estoy tan herida —aún así, se quedó sentada, pensaba en su hermano, en su padre, en Ethan y en Sesshoumaru.
Mientras Susume preparaba el baño Seremity trataba de recordar como había llegado al Reino, recordaba que Sesshoumaru le había dicho que quedaba poco y ella había decidido seguir a pesar de que no se sentía muy bien, pero no recordaba más que eso.
—¡Ya está listo! —le dijo Susume—, mientras te bañas te sacaré la ropa para que después vallas a ver a tu padre.
Seremity se levantó y se dirigió al baño.

Mientras se bañaba pensaba en Ethan, Susume no le había dicho nada de él y tampoco sabía si iría a verla, no tenía idea de cuanto tiempo había pasado y se sentía confundida. Se recostó en la tina, cerró los ojos y se quedó así un rato, sin pensar en nada, sólo quería relajarse.

Cuando salió del baño encontró sobre la cama un vestido de color cyan, se lo puso y al rato después llegó Susume.
—¿Cuánto tiempo ha pasado? —le preguntó.

—Desde que desapareciste, como seis meses —le respondió Susume mientras le ayudaba a amarrarse el vestido.
—Y… Ethan ¿Ha venido? —le preguntó.
—Ehh —dijo Susume que había terminado de amarrarle el vestido—. Si ha venido, se casó.
Seremity al escuchar esto se sintió extraña, triste pero a la vez feliz, después de todo quería que Ethan encontrará la felicidad, pero nunca pensó que él la abandonaría así, aunque la imagen de Sesshoumaru se le vino a la mente y ella no sabía que hacer. Puso una cara de tristeza que Susume notó enseguida.
—Te buscó por tres meses —le dijo al ver la cara de su amiga—. Luego tu padre y el Rey Phillip decidieron que dejara de hacerlo. Estuvo un tiempo que venía seguido a buscar noticias, pero un día dejo de venir y nos enteramos que el Rey Phillip había decidido casarlo con una muchacha de su Reino, al ver que tú no aparecías.
—Ojala sea feliz —dijo Seremity con voz quebradiza.
—Llegó un joven muy apuesto a ver a tu padre —le dijo Susume al rato después.
—¿Sabes quien es? —le dijo Seremity sin darle importancia, aún pensando en Ethan.
—No, nunca lo había visto, aunque es un poco extraño —le respondió Susume.
—Extraño, ¿por qué? —le dijo Seremity mientras se sentaba en la cama y se empezaba a peinar.
—Por su vestimenta y las marcas que tiene en el rostro —le dijo Susume.
—¿Qué tiene su vestimenta? —preguntó Seremity algo curiosa.
—Te lo describiré —le dijo Susume—. Es alto, el pelo lo tiene largo y blanco con destellos plateados, en su rostro tiene dos marcas en cada mejilla y si no me equivoco tiene una media luna en su frente y sus orejas, son puntiagudas y… —fue interrumpida por Seremity.
—Sesshoumaru —dijo y se le cayó el peine—. ¿Qué hace aquí? Conversando con mi padre dijiste —dijo mientras se ponía de pie y empezaba a caminar en dirección a la puerta.
—¿Lo conoces? —preguntó Susume.
—Sí, en el camino te cuento —dijo Seremity y salieron de la habitación.
Mientras se dirigían donde se encontraba el Rey Makoto, Seremity le contó a Susume quien era ese extraño y lo que había pasado, en un resumen bastante corto, pero entendible, Susume no lo podía creer.

Cuando llegaron al salón Seremity abrió las puertas y se encontró a su padre hablando con Sesshoumaru.
Sesshoumaru había llegado de la misma forma en que llegó con Seremity, pero está vez quería hablar con el Rey Makoto, lo buscó por su olor y se dio cuenta que estaba en el salón principal, en donde hace unas noches había llevado a Seremity. El Rey estaba hablando con Susume, que había ido a avisarle que Seremity despertó y se estaba dando un baño. Al ver al demonio, el Rey le dijo a Susume que se fuera lo más rápido posible y que no le dijera nada a nadie, cosa que no hizo, y salió por atrás.
—Señor Sesshoumaru —le dijo el Rey—. ¿Qué le trae por aquí? ¿Se le ofrece algo?
—Vengo por tu hija —le dijo cortantemente.
—Por Seremity ¿Por qué? —le dijo preocupado el Rey.
—Es una híbrida —le dijo Sesshoumaru que se quería ir luego de ese lugar.
—Pero… ¿por qué? —le dijo el Rey que no quería que se llevaran a su hija de nuevo.
—Le dijiste a mi padre que entregarías a tu hijo híbrido, si nacía alguno —le dijo Sesshoumaru seriamente—. Yo la entrenaré.
En ese momento Sesshoumaru da vuelta su cabeza y las puertas se abrieron.
Seremity vio a su Padre hablando con el demonio que le salvó la vida, entró en el salón, Susume fue a buscar a Shinta. Mientras Seremity pasaba por al lado de Sesshoumaru y se dirigía a donde estaba su padre.
—¡Papá! —le dijo Seremity mientras lo abrazaba—. Te extrañe mucho.
—Yo también mi pequeña, yo también —le dijo el Rey.
Seremity dejó a su padre y se dirigió a donde Sesshoumaru.
—¿Qué haces aquí? —le dijo mientras miraba al demonio a sus ojos color miel.
—Debes cumplir con lo que le dijiste a mí Padre —le dijo Sesshoumaru al Rey mientras le quitaba la vista a Seremity y se dirigía hacía el.
—Papá, explícame de que habla Sesshoumaru —le dijo Seremity a su padre.
—No seas descortés, es Señor Sesshoumaru —la regañó su padre—. Él viene por ti.
—¿Por mí? ¿Por qué? —preguntó Seremity—. Pero, si tú me detestas —le dijo a Sesshoumaru.
En ese momento llegó Susume y Shinta que entraron por atrás, se dirigieron a donde estaba el Rey, pero al ver la tensión del momento se quedaron en silencio.
—Hija, debes irte con él —le dijo el Rey Makoto a Seremity que no entendía porque Sesshoumaru había ido por ella.
—No entiendo nada —le dijo Seremity a su padre.
—No hay nada que entender, eres una híbrida y serás entrenada por mí —dijo cortantemente Sesshoumaru.
—Fue una promesa que yo le hice al Señor Inutaisho para que nos dejara casarnos a tu madre y a mí —dijo el Rey tristemente—. Pero, no sabíamos que tú eras una híbrida. Está siempre será tu casa.
—¿Qué debo hacer? —le preguntó a Sesshoumaru.
—Quédate quieta —le dijo el demonio mientras de su mano derecha empezaba a salir aquel destelló verde con el que atacó al demonio anteriormente.
Sesshoumaru sacó el látigo y se lo arrojó a Seremity, atravesándola cerca del corazón, al ver esto Shinta se lanzó a defender a su hermana, pero el Rey lo detuvo y le dijo que era la única manera. Mientras Sesshoumaru sacaba el látigo del cuerpo de Seremity y ella empezaba a caer, su pecho sangraba y sus ojos se cerraban, no escuchaba ni sentía nada, ya había muerto.

Sesshoumaru al ver que caía se acercó y la tomó en sus brazos, la acostó en el piso, se levantó y tomó a Colmillo Sagrado, que le había heredado su padre y la utilizó en Seremity. Sesshoumaru la volvió a tomar en sus brazos mientras la Princesa palpitó una vez y su cabellera comenzó a cambiar, ya no era castaña claro, sino que se volvió blanca, sus orejas se transformaron en puntiagudas y de sus manos le crecieron garras, en su rostro le aparecieron dos marcas, una en cada mejilla, como las de Sesshoumaru, nada más que ella tenía una de cada lado. Sesshoumaru la dejó en el suelo.
Luego se alejó un poco, mientras que el Rey, Susume y Shinta fueron a ver a Seremity, el Rey al verla con vida se dirigió a un viejo armario que había en esa habitación, de allí sacó una caja y se dirigió a donde estaba Seremity.
—Esto le pertenecía a tu madre —le dijo el Rey a su hija que ya se había puesto de pie—. Es el traje que usaba cuando peleaba junto con el Señor Inutaisho.
Seremity tomó la caja y sacó de allí un traje color verde agua muy claro, de tela suave con unos estampados en los extremos de abajo de las mangas con símbolos que nunca había visto, de color amarillo, eran un pantalón ancho, una blusa para usar abajo y una especie de saco para usar arriba. En la caja, además había una espada y una especie de cinturón para colgarla.
—Parece que se rompe con facilidad, pero es muy resistente y te protegerá, está hecha del mismo material que la ropa de Señor Sesshoumaru, es muy resistente —le dijo el Rey a su hija mientras esta veía la caja—. La espada se llama Colmillo de Fuego, es la espada que el Señor Inutaisho le regaló a tu madre, está hecha de unos de sus colmillos, por eso su nombre, es muy poderosa.
—Gracias, papá —le dijo Seremity que se daba cuenta que esa sería la última vez que vería a su padre—. Sesshoumaru me esperas un poco —le dijo pero éste sólo le dio la espalda.
Seremity salió un momento, se apuró lo que más pudo en ponerse la ropa, ya que si se demoraba mucho Sesshoumaru la iba a dejar y no quería vivir en el Reino con apariencia de demonio.

Cuando llegó su padre le dijo que se parecía mucho a su madre, se despidió de Susume deseándole que fuera muy feliz con su hermano, luego de Shinta que no quería que se fuera con el demonio.
—Mi vida está afuera de este Reino, Shinta —le dijo a su hermano que la tenía abrazada—. Debo irme, cuida a Susume —le dio un beso en la mejilla y se fue donde su padre.
—Cuídate mucho y se tan fuerte como tu madre —le dijo el Rey mientras abrazaba a Seremity.
—Lo seré, papá —le dijo tristemente ya que debía marcharse—. No ensuciaré el nombre de mi madre.
—Hija —dijo el Rey con tono quebradizo—. Éste collar, pertenecia a tu madre, es una piedra de Jade, te protegerá y te traerá buena suerte, se lo regalé el día que nos conocimos, ahora te lo doy a ti.
—¡Papá! —dijo Seremity mientras recibía el collar y abrazaba a su padre—. Con esto te tendré siempre presente, te lo prometo, seré muy fuerte, estarás orgulloso de mí, nunca me lo quitaré —diciendo esto, abrazó aún más fuerte a su padre.
—Vamos, se hace tarde —le dijo Sesshoumaru.
—Adiós papá, hermano, Susume. Siempre estaré con ustedes —diciendo esto se fue donde Sesshoumaru—. Vamos —le dijo sin mirarlo.
Sesshoumaru la tomó del brazo bruscamente y se la llevó de la misma manera en que, días antes, la había dejado en los brazos de su padre, en el castillo, convertido en una esfera de luz.


Continuara.....

Hinata-Elric, muchas gracias por tu review, y por darte el tiempo de leer este Fanfiction dedicado con mucho amor a Sesshoumaru *o*

Gracias a todos los que leyeron ^^