Se supone que debí publicar esto hace mucho, más que nada tomando en cuenta de que ya estaba escrito (de hace muchos años). La razón por la que no lo publiqué antes es porque quería hacer un capítulo intermedio para que se explicara mejor lo que pasa ahorita, pero la pereza y mi falta de tiempos le ganaron a mis ganas de hacer ese cap… aún así espero entiendan un poco a pesar de que sé que está enredoso y medio mal hecho, pero decidí publicarlo porque quiero sacar de mi compu todo aquello que escribí, para que no se quede haciéndose viejo y desconocido.
Esta historia es un Takai y habla un poco del por qué en el epílogo de digimon02 Tk y Kari no aparecen casados… habla de ese pasado, presente y futuro entre ellos dos y sobre todo, describe cómo fue la Luz y la Esperanza fueron uniendo sus vidas en intervalos, es decir, poco a poco. Al principio el fic podrá parecer extraño, porque no tiene una estructura lineal, pero luego se explicarán el pasado y todas las dudas que tenga; así que los invito a darles una oportunidad a este escrito, el cual es un fic que se enlaza al epílogo de digi y va más allá.
iNTERVALOS
Capítulo 2: "Hikari, me voy, ¡pero cuando regrese gritaré que te amo!"
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Tiempo después…
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"Boca grande, AAAHHH, anda Sei, abre la boca y come ésta deliciosa papilla de no sé qué" Takeru paseó la cuchara rumbo a los labios de un pequeño niño que tenía la sonrisa ancha, pero cerrada "¿Cómo? ¿No quieres?, ¡Sei-chan!, voy a acusarte con mamá si no te comes esto… o lo que es peor, no te dejaré jugar en el día de campo, ¿de acuerdo?" Sei le respondió con otra sonrisa, todavía más dinámica y cerrada, luego le brillaron los ojos de gozo y aplaudió un par de veces con sus palmitas embarradas de puré.
"Supongo que es inútil obligarte…" lamentó Takeru, dejando la cuchara en el plato.
"¡¡Pá!!" gritó Sei, fue entonces cuando Tk cogió de nueva cuenta el cubierto y prácticamente ensartó la comidita adentro de la cavidad bucal de su bebé de dos años.
"Jeje, ya me sé tus trucos" rió el padre, orgulloso.
El bebé se tragó la comida, siguió contento, pero con la boquita nuevamente cerrada.
"Take-chan, ¿cómo vamos con Seiyuro?... las compras ya está listas, nada más tenemos que esperar a que tu amigo Daisuke nos recoja, ¿verdad?" Yoshisaki Takaishi entró a la cocina con varias bolsas del supermercado.
"Tu hijo no quiere comer" informó Takeru.
"¡Ah, pero no seas así Sei-chan!" reclamó Yoshisaki, acariciando la melena rubia de su bebé "Demuéstrale a papá que además de ser el niño más encantador del planeta también sabes comer, ¿no?".
El pequeño Seiyuro gritó un ¡SÍ" desaforado, agarró la cucharita y comenzó a alimentarse por él mismo.
"¿No es adorable nuestro hijo, Take-chan?"
"El problema es que cuando come solo, se embarra más de la mitad de la comida y no se la echa a la boca…" observó Takeru, curioso.
"Ay Sei-chan, ¡ahora habrá que cambiarte!" dijo la madre del nene ". Me toca a mí, alza los brazos y vente con mamá".
Seiyuro volvió a gritar de felicidad, Yoshisaki se lo llevó para cambiarlo.
Takeru suspiró, se dejó caer en una silla de comedor cercana.
"Hikari… me dijo 'Va a tener los cabellos dorados, así como tú. Y va a ser el niño más simpático del mundo'… ¿por qué tenía que tener tanta razón?; me pregunto si ella vio a Seiyuro en sus sueños…".
Hacía tiempo que no veía a Hikari, pero aún podía olerla, escucharla en su cabeza. Todo le daba vueltas cuando la recordaba y hoy finalmente iba a verla.
¿Cómo estaría ella?, la última vez que la había visto había sido en la Navidad pasada, sin embargo no habían intercambiado muchas palabras, más bien, se habían dirigido muchas miradas: de esas nostálgicas o melancólicas.
Takeru se había enternecido al verla cargando un bebé; Hikari se veía muy linda siendo madre, después de todo, la maternidad ensanchaba a las mujeres, las llenaba de una gracia que según Takeru, ningún varón podía alcanzar.
Los pensamientos del joven fueron interrumpidos súbitamente por el timbre. A lo lejos escuchó a su esposa diciéndole: Take-chan, ¡Abre!
Tk cruzó la cocina, la pequeña sala y finalmente recorrió un pasillo que desembocaba en la puerta.
"¿Eres tú, Dai?"
"¡Apúrate Takeru!" la respuesta de Motomiya le robó a Takeru un bufido simpático, de esos de la infancia, también le daba mucho gusto ver de nueva cuenta a su viejo amigo.
"Bienvenido a mi casa" saludó Takeru, cuando abrió la puerta.
Daisuke Motomiya tenía los mismos ojos chocolatosos de siempre; en sus hombros llevaba trepado a un chico parecido a él, que a lo mucho tendría tres añitos.
"Tú también, Kyo-chan, bienvenido" agregó Tk, al ver al hijito de Dai. "Cielos Davis, ¿qué le das de comer a Kyosuke?, ¡está enorme!"
"Comida de mi restaurante, por supuesto" contestó Daisuke "Nos está yendo muy bien, ¿ya están listos?, todavía tenemos qué pasar por Hikari y su familia".
"Ya estamos listos, mi esposa fue a cambiar a Seiyuro porque volvió a ensuciarse, ¿y Makoto?".
"Está en el auto, nos espera" Daisuke dejó al pequeño Kyo en el piso "Niño, pesas mucho, te voy a dejar aquí, pero vas a estar quieto, ¿verdad?"
"¡Sí Papito! ¿Y Sei?" preguntó Kyo, haciendo caso omiso de las indicaciones de su padre.
"Ahorita viene, lo está cambiando su mamita" explicó Tk, sonriente "Dai, nuestros hijos son unos diablillos".
"Ni que lo digas, el otro día casi destruyeron la guardería" dijo Daisuke, rascándose la cabeza.
"¡Yoshi, ya es hora de irnos!" gritó Tk, porque el tiempo apremiaba, había que darse prisa.
"Estoy encantado con este día de campo que organizó Kari" sinceró Daisuke "La verdad se me hizo rara su llamada… ya sabes, desde que Hikari se casó no nos frecuentamos mucho, ¡pero es genial que todo vuelva a ser como antes!; bueno, no como antes, porque ni tú ni yo podemos pelear por su amor; aunque la pasaremos genial, ¿de verdad tu abuela ya no usa la casa de campo?"
"Daisuke, mi abuela murió hace más de 10 años" dijo Tk, con simpatía "La casa está abandonada, sólo la usamos en verano, así que no habrá problema".
"Va a estar genial estar los tres juntos otra vez. Es una lástima que Ichijouji y los demás no hayan podido venir".
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"¡Mío! ¡Mío!" gritó el hijito de Daisuke, mientras se peleaba por un peluche de dragoncito que el pequeño Sei Takaishi quería quitarle. Llevaban más de diez minutos peleando por el pedazo de tela.
"Esto es un cuento de nunca acabar" renegó la esposa de Daisuke "Kyo, comparte el juguete con tu amigo".
"Deja que se peleen, es normal" rió Daisuke, a él y a Takeru no parecía importarles la riña de los infantes, como que con eso evocaban tiempos lejanos.
"¿Cómo va a ser normal que se peleen así?" bufó la señora Motomiya, llamada Makoto "Pero bueno, qué se le va a ser. Seguro así eras tú cuando eras un crío".
"Siempre supe que tenías dotes para la adivinación, Makoto" rió Daisuke "¿Verdad Takeru?".
Takeru asintió. Por alguna extraña razón sentía que el corazón se le estaba desbordando. A cada momento estaban más cerca de la casa de Hikari.
"¿Cuánto falta para llegar a la casa de Hikari-san?" preguntó Yoshisaki, quien iba sentada en la parte trasera de la camioneta.
"Pues es la primera vez que vamos, pero ya no creo que falte mucho" dijo Tk, observando la dirección que traía en el papel "Es la número… 667".
"¡Ahí está!" gritó Daisuke, frenó el vehículo abruptamente frente a una casa de dos plantas y aspecto descuidado.
Los cuatro adultos vieron el aposento con algo de precaución.
"Parece una casa de espantos; nunca creí que alguien como su amiga Hikari, que tiene cara tan dulce, viviera en un lugar así" opinó Makoto Motomiya, asombrada.
"Debe ser por culpa del esposo, ¿no?, no creo que a Kari le guste vivir aquí" dijo Dai.
"¡Pues yo creo que es genial!" admitió Yoshisaki Takaishi, con un rostro algo expectante "Esta casa estaría genial para el cortometraje que quiero filmar, Take-chan, ¿Hikari me prestaría su casa para el filme?"
Takeru suspiró. La casa que tenía enfrente estaba triste, justo como a él le parecía que lucía Hikari.
"Habría que preguntárselo; no creo que haya problema".
"Bueno, pues hay que bajar para llamarla ¿No?, se nos hará tarde para el día de campo" dijo Makoto.
"Vamos entonces" sugirió Yoshisaki, bajando de la camioneta en la que viajaban.
La esposa de Takeru atravesó ágilmente la calle y pulsó el timbre de la casa de Kari con mucho entusiasmo.
"¿No sería mejor que sólo fueran ustedes dos?" preguntó Makoto.
"A lo mejor, pero Yoshi está entusiasmada con conocer esa casa tan interesante" respondió Takeru, bajando del vehículo junto con su hijito.
"Vamos nosotros también, Mako" sugirió Daisuke, siguiendo a Takeru junto con el pequeño Kyosuke.
"Bueno… ¿qué más da?" dijo la señora Motomiya, siguiendo a los demás.
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Cuando Hikari abrió la puerta; Takeru y Daisuke fruncieron las cejas en un gesto de preocupación. Kari traía ojeras y lucía más delgada que nunca. No parecía ser la persona que días atrás les había hablado por teléfono para la invitación al día de campo.
Por otra parte, ya por dentro, la casa de Hikari no tenía pinta de casa de terror, por el contrario, parecía una casa de muñecas.
"¡Surrealismo puro!" gritó la esposa de Takeru, con visión de artista "¡Hola Hikari-san!, ¿me podrías permitir dar un vistazo a tu preciosa casa?".
Todos quedaron algo atónitos por la petición de la señora Takaishi, así que cuando Hikari asintió, algo nerviosa, Yoshisaki entró con velocidad al recinto y todas las miradas se posaron en Takeru, porque el comentario de su esposa había estado algo fuera de lugar.
"Cuando le viene una idea para su trabajo, se emociona mucho" explicó Takeru, sudando "A Yoshi le apasiona el cine, y está por hacer un cortometraje de terror… supongo que le gusta esta casa para que sea una locación del filme"
"Comprendo" dijo Hikari, sonriendo.
"Bien Kari, ¿ya están listos para el gran día que nos espera? ¿Dónde está tu familia?" preguntó Daisuke.
"Chicos, sé que yo los invité… pero me temo que no podremos ir" avisó Hikari, desde la puerta. Takeru, Daisuke e incluso la esposa de éste último, quedaron desconcertados.
"¿Cómo que no vas?" preguntó Takeru "Tú misma nos invitaste… dijiste que sería lindo reunirnos con nuestras familias".
"Ya lo sé Tk, pero la situación cambió; a Kiúgoro se le complicaron las cosas en su oficina…" explicó Kari, abriendo más la puerta de su casa "lo siento mucho".
"No Kari, no me parece justo que no vayas" gruñó Daisuke ", deberías decirle a tu esposo que te vienes con nosotros y que él después vaya, ¿no crees?... casi no nos vemos y…".
"Dai-chan tiene razón, Hikari-san" dijo Makoto, preocupada por el tono de voz con que había hablado su marido.
"¿Por qué no le hablas por teléfono?" preguntó Takeru.
"Es que no sé…" dijo Hikari.
"Anda Kari, ¡va a ser muy divertido!, ¿verdad, Kyo?" el pequeño Kyo, que se revolvía en los brazos de su papá, gritó un sí tan alto que los presentes se taparon los oídos.
"Qué lindos están ustedes dos" dijo Kari, acariciando los cabellos de los pequeños Kyo y Seiyuro "Se parecen tanto a sus papás".
"Entonces qué, Kari, ¿le llamas?" siguió cuestionando Tk "Deberías hacerlo… por los niños; seguramente tu hijo se la pasa genial con nuestros nenes".
Hikari asintió, un poco más animada.
"Pasen, por favor" pidió, a lo que los demás obedecieron.
"¿Te ayudamos en algo?" preguntó Makoto Motomiya.
"En la cocina están las cosas que íbamos a llevar… Davis, ¿me haces el favor de llevar el almuerzo a tu camioneta?" preguntó Kari, con una sonrisa tímida.
"Claro Kari" obedeció Daisuke, contento. Makoto siguió a su esposo junto con Kyo.
Takeru y Hikari se dirigieron una mirada suave entonces, cuando ya estuvieron casi solos.
"Está precioso" opinó Hikari, viendo a Seiyuro.
"Mi hijo es justo como lo pronosticaste" admitió Takeru, dejando a su bebé en el piso.
"¡Es perfecta!" dijo Yoshisaki Takaishi, apareciendo de la nada "Hikari-san, debe ser genial vivir aquí".
"Es interesante" sinceró Kari.
"¿Me permitirías ver el patio?, me parece que la escena de la persecución quedaría genial ahí"
"Claro Yoshi-san, estás en tu casa" dijo Kari.
"Sei-chan, ven con mamá, ¡vamos a ver el lindo jardín de esta casa!" Yoshisaki sujetó en los brazos a su pequeño rubio y se marchó inmediatamente hacia la parte exterior de la casa que ella consideraba 'surrealista'.
"Me da buena vibra tu esposa" admitió Kari "Tiene una vitalidad increíble".
"No podría decir lo mismo de tu esposo, Kari" opinó Takeru "¿Por qué de súbito dices que no van al día de campo? ¿Tu marido no quiere?".
"Él no tiene la culpa, Takeru. Tuvo un contratiempo" dijo Hikari.
"Ese no es el punto, Kari" renegó en bajo Takeru "Es que casi no te reconozco, parece que vives una vida insufrible y llena de tristeza, nomás hay que verte la cara… no puedes culparme de no estar preocupado".
"Es que no es lo que ustedes piensan, Tk" expresó Hikari "Ya se lo expliqué muchas veces a mi hermano. Ustedes no averiguan y sólo culpan a Kiúgoro".
Hubo un extraño silencio entre los dos que fue interrumpido por un llanto dócil que parecía venir del sitio de las escaleras.
"Toshi…" dijo Kari, dándose la vuelta "Espera aquí Tk, parece que mi hijo despertó de su siesta".
La mujer se dirigió al sitio de las escaleras, pero Takeru no esperó donde su amiga le indicó, por el contrario, comenzó a seguirla.
"Si no es lo que yo pienso, ¿por qué no me explicas qué es lo que te tiene así?" preguntó Takeru, subiendo tras ella.
"Tk, no es algo que sea de tu incumbencia. Te lo contaré cuando sea necesario".
"¿Es que Toshiro está enfermito?" preguntó "¿Le pasa algo?"
Hikari, que subía de espaldas, negó.
Los dos entraron a la habitación del bebé de Hikari; ahí se hallaron con el productor del llanto más dulce que Tk había escuchado jamás. Toshiro era un bebé más pequeño que Seiyuro, tendría a lo mucho los dos años recién cumplidos; era rellenito, de piel clara, rostro apacible.
Hikari llegó hasta la cuna y cargó a su bebé.
"Ya, Toshi, no llores más… mamá está contigo" le dijo al niño, quien se aferró a su madre y poco a poco se fue tranquilizando.
Takeru sintió una punzada de amargura en el vientre. Tenía sentimientos encontrados: por una parte era hermoso ver a Kari abrazada a Toshiro, pero por otro, el factor de la duda lo consumía cada vez que veía al pequeño de cabello castaño. El joven Takaishi no podía negar que seguía con ganas de saber si Toshi era su hijo… bien, él sabía que ciertamente el bebé no se le parecía físicamente mucho, pero había algo en Toshiro que le gustaba a Takeru de sobremanera.
"Está lindo" dijo Takeru, acercándose.
"Sí" dijo Kari, contenta.
"Se parece a ti" dijo Tk.
"¿Quieres cargarlo?" preguntó Kari, Takeru afirmó.
Cuando percibió el cálido cuerpo de Toshiro en sus brazos, Tk sintió que se le entumían las piernas. A lo mejor se estaba sugestionando, pero cada día anhelaba que las cosas hubieran sido distintas.
"Le hablaré a Kiúgoro" dijo Kari "creo que no habrá problema y Toshi y yo podremos irnos sin correr ningún peligro".
"¿Peligro?" preguntó Takeru "¿Cómo que peligro, Hikari?"
"¿Dije Peligro?" se disculpó "No me pongas atención, digo puras incoherencias cuando no puedo dormir. Pasé la noche en vela porque Toshi tenía calentura".
Takeru asintió confuso. Mientras Hikari trataba de comunicarse, el de apellido Takaishi se concentró en el abrazo que le daba a Toshiro.
Era tan suave como Seiyuro, pero unas treinta mil veces más tranquilo.
"¡Hey, Toshi-chan!, ¿despertando de la siesta?"
"Toshi duerme demasiado" explicó Kari "pero ayer tenía fiebre".
"¿Es dormilón?" preguntó Takeru.
"Mucho".
"Yo también soy muy dormilón" dijo de repente Tk, a la expectativa.
"Takeru, no deberías tratar de buscar parentescos".
"Es que es inevitable. Se parece tanto a ti que no habría modo de saber la verdad".
"Tú sabes que lo mejor es NO buscar la verdad".
"Kari, pero entonces ¿Por qué le has puesto Toshiro?, ¿qué ya no te acuerdas?... cuando estábamos juntos acordamos que así le llamaríamos a nuestro primer bebé porque era tu nombre favorito".
"No pude evitarlo, Takeru, Toshiro es mi nombre favorito… en cuanto vi a mi hijo tuve que llamarlo así".
"Ya veo. Aún así, si tan sólo supiera…"
"Quedamos en que olvidaríamos esa posibilidad" susurró Hikari.
"No puedo hacer eso, Kari" sinceró Tk "es que sería tan bueno y…".
"¿Y qué pasaría con Yoshisaki y Seiyuro si Toshiro fuera tu bebé?".
Takeru quedó en silencio. No quería ni imaginárselo: sería el fin de ese hogar, Yoshisaki se iría de su vida, pero se llevaría consigo a Seiyuro.
"…Creo que no concibo la vida sin Seiyuro" murmuró el rubio Takaishi, perturbado "Lo quiero demasiado; y a Yoshisaki… no podría herirla, es una excelente mujer".
"Estamos de acuerdo entonces, Tk" dijo Kari "Vamos abajo, no pude comunicar con Kiúgoro, pero lo intentaré por el bipper".
Justo cuando iban a salir, la puerta de la habitación de Toshiro se abrió, y tras ella apareció el esposo de Hikari: un hombre de mediana estatura, cabello oscuro, llevaba puestas gafas para el sol.
"Buenos días, Takaishi" saludó a Takeru.
"¡Kiúgoro, ¿pudiste resolverlo?!" preguntó Hikari, esperanzada. Takeru observó con curiosidad a los 'esposos', se sentía incómodo, pero además le pareció que hablaban en claves: no era divertido que Kari hablara en claves con otro hombre.
"Todo está listo, se resolvió para siempre" dijo el hombre, que tenía voz severa, pero varonil.
"Me alegra. De cualquier manera ya estaba preparando todo para el día de campo, querido" le dijo Kari ", le comunicaré a Daisuke que todo está listo".
"Te refieres al Motomiya, ¿verdad?, pues ya le informé. Sólo venía por ti y por Toshiro" explicó el hombre.
Se formó otro extraño silencio, entonces Takeru decidió que lo mejor era esperar abajo a los esposos, parecía que tenían mucho qué contarse.
"Si me disculpan, los esperaré en la sala" dijo, comenzando a retirarse con Toshiro en brazos.
"Espera Tk, no es que no queramos decirte" dijo Hikari "¿Verdad, Kiúgoro?"
"Así es, Takaishi. Lo que pasa es que tuve problemas en mi empresa con unos empleados que tenía mi familia; tuvimos algunos conflictos porque atentaron contra mi familia a causa de una vieja herencia, entonces tuve que denunciarlos, hoy mismo quedaron en prisión, como fue sorpresivo, pensábamos que íbamos a tener que suspender el día de campo que planeó Hikari" explicó apresurado el tal Kiúgoro.
"¿Un atentado?" cuestionó Takeru "¿Contra Hikari y Toshiro?"
"No fue nada grave" explicó Hikari.
"Claro que fue grave" dijeron al mismo tiempo Tk y Kiúgoro.
"Por suerte eso no pasó a mayores" aseguró Kiúgoro. "Mi esposa y mi hijo ya pueden estar a salvo".
Takeru quedó pensativo después de esa confesión de su mejor amiga y su esposo. Se sintió intranquilo pero no quiso preguntar más, por ello trató de restarle importancia.
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Las tres familias: la Takaishi, Montomiya y Sugiyama (ése era el apellido del esposo de Hikari) por fin se dirigían en coche hacia el día de campo en la casa de la abuela de Takeru. Era un día tranquilo, hacía buen clima.
"No puedo esperar a llegar y a disfrutar de este día, ¡hacía siglos que no salía con ustedes!", comentó Daisuke, al mando del manejo. A su lado iban Takeru y Kiúgoro, los tres hombres. En la parte trasera iban las tres esposas con los niños en los porta-bebé especiales.
"Dai tiene razón, es muy bonito salir con otras parejas" opinó Makoto.
"Y más si son viejos amigos de toda la vida" le siguió Daisuke.
"Tienes razón, Dai, andas muy asertivo hoy" dijo Takeru, sonriendo "¿Y cómo van los chicos? ¿Por qué se oye tanto silencio?".
"Pues parece increíble, pero están muy pacíficos. Ni Seiyuro ni Kyosuke se han puesto a reñir" relató Yoshisaki Takaishi.
"Es que fue una buena estrategia poner al pequeño Toshiro en medio de los dos" dijo la señora Motomiya "De veras, Hikari-san, qué encanto de niñito tienes, además de mono es muy sereno y hace que los otros dos se comporten".
En efecto, los niños iban muy tranquilitos. Seiyuro y Toshiro compartían los brazos de un oso de juguete y el pequeño hijo de Daisuke chupaba muy conforme los googles de su papá.
La camioneta en la que viajaban, por el contrario, se sacudía por tiempos y vibraba de forma anormal.
"¿Es normal que haga ese ruido?" preguntó Takeru.
"Uy, pues no" renegó Davis al contestar.
"¿Es normal que se convulsione en las curvas?" volvió a indagar el rubio Takaishi, con algo de ironía fina en su voz.
"¡Que no!, cómo molestas… si supieras el esfuerzo que me costó comprarla para cubrir las entregas a domicilio de mi restaurante".
"¿Es normal que le salga humo del cofre?" inquirió por tercera vez Tk.
"Me parece que lo más cuerdo sería detenernos para revisarla" propuso Kari.
"¡Argg! ¡Maldita camioneta!, con lo cara que me costó para que salga con estas infamias… para el colmo no sé nada de mecánica".
Daisuke Montomiya orilló su vehículo en una gasolinera que había en la autopista; el cofre de su vehículo estaba hirviendo.
"Muy bien, Takeru, es tu deber arreglarla" exigió Daisuke, bufando.
"¿Qué te hace pensar que un novelista sabe arreglar autos viejos?" interrogó Tk, entrecerrando el ojo.
"Yo le daré un vistazo" dijo de pronto Kiúgoro Sugiyama, bajando del vehículo.
Los presentes respiraron aliviados, porque claro está que las esposas tampoco sabían nada de mecánica.
"Menos mal que el señor Sugiyama sabe de esas cosas" suspiró la señora Motomiya "¿ya ves, Dai?, tienes que aprender a ser más serio y responsable como el esposo de Hikari-san".
Daisuke entrecerró los ojos, indignado, pero luego despachó una amplia sonrisa dominguera.
"Este día de campo se está haciendo el del rogar… ya quiero llegar".
Por un momento todos quedaron en silencio, sin saber qué decir. Probablemente hacer viajes entre matrimonios era algo nuevo para las tres parejas.
Toshiro, el bebé de Hikari, soltó el oso de peluche que compartía con el bebé Takaishi y miró al horizonte muy entretenido, con los ojitos bobos y rojizos que quizá había tenido Kari en su remota infancia.
"¿Qué es lo que estás viendo, hijito?" preguntó Hikari, analizando a su bebé.
"¡frrrrrr!" contestó Toshiro, apuntando con la manita en una ventana lateral "¡Frrr!".
El corazón de Hikari tronó, dio un salto interno y siguió con sus ojos la mirada de su nene. Vibró el suelo, hasta pareció escucharse un estallido. Y de pronto, una sombra comenzó a cubrir la vieja camioneta de los Motomiya.
"¡Un… un!, ¡Cuidado!" apenas pudo gritar Kari cuando vio a un enorme trailer de carga acercándose hacia ellos.
"¡Nos va a chocar!" gritó Takeru "¡Salgan del auto!".
Hikari comenzó a ver todo negro, lo único que hizo fue aferrarse a su hijo, a su costado vio que el resto de los padres trataba de hacer lo mismo… aunque todo se puso blanco cuando sintió un ardor en el pecho, y cuando el sonido se hizo tan fuerte que resopló en la nada. El golpe ni lo sintió, pero la hojalata se fue fragmentando, el cofre terminó de estallar y el fuego ardió en aquella tarde tranquila, sin día de campo, sin convivencia entre matrimonios de viejos amigos.
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Kari despertó pero se sintió tan tiesa, que apenas y pudo parpadear los ojos. Había comezón, irritación, dolor. No podía moverse, la cabeza estaba muy pesada. De inmediato notó que traía un collarín de plástico alrededor de su cuello. Varias vendas le cubrían los brazos, la zona del abdomen y parte de la cabeza. Estaba muy parchada. Lo peor fue que cuando quiso hablar, se le trabó la garaganta.
"¡Kari!" gritó Taichi Yagami, quien inmediatamente se estacionó frente a la cama en donde Hikari descansaba.
"¿D…dónde esto-y?" preguntó la mujer. Esta vez apenas le salió la voz, pero ronca, como si estuviera vendada por dentro.
"Kari, hermanita" Tai traía los ojos rojos, hinchados. La piel más morena que nunca "Sospechaba que hoy despertarías".
"¿Despertar?... Tai… ¿Dónde estoy?".
"Estás en el hospital de Odaiba" explicó el hermano mayor.
"¿Por qué?" preguntó Kari, confundida "¿Dónde?".
"Llevas dos semanas así" explicó Tai "Estás lesionada, sufriste una contusión algo fuerte desde lo del accidente".
Kari se quedó callada, como recordando.
Poco a poco le vino a la mente el día de campo, la camioneta averiada, el enorme camión de carga que les hizo sombra… ¡y el choque! ¡Y la mano de su hijito apuntando hacia la desgracia!
"¡¡Toshiro!!" gritó Kari, enloquecida "¡El choque, Tai! ¡Y Toshi!, ¡Dios mío! ¡Mi hijo!".
"Kari, tranquila" rogó Taichi, acariciándole el cabello castaño a su hermanita.
"¡¿En dónde está mi hijito?! ¡Tai, dímelo!" exclamó Kari, queriéndose poner de pie, pero sus miembros no le respondían, estaba entumida.
"Él está bien, Kari, pero no intentes pararte, estás con anestesia… por eso no sientes fuerzas y tus extremidades no te obedecen".
"Tai, ¡es mi hijo!, ¡tú no tienes idea de lo que eso significa!, ¡necesito verlo!, ¡Es que ese horrible camión se estampó contra nosotros!... si algo malo le pasó a…".
"Toshiro está en casa de Sora y Yamato, me están haciendo el favor de cuidarlo" explicó Tai "Papá y mamá están de viaje y no saben lo que te pasó, no he tenido ánimo para avisarles… por eso le pedí a Matt que cuidara de Toshi mientras te ponías bien y…".
Hikari suspiró desesperada. Ese accidente había sido horrible, en primera ella había estado desmayada por dos semanas, ¡seguro que en coma!
"Takeru…" susurró de pronto, de nuevo con el alma en un hilo. Era un alivio que Toshi estuviera bien, pero, pero, pero ¿Y Takeru? "¡Pero es que los demás!" reaccionó de pronto "¡¿en dónde están todos?!".
"Kari-chan, necesitas descansar… no te hace bien todo esto".
"Taichi Yagami, escúchame bien: necesito que me hables con la verdad, sin rodeos. ¿Tú crees que podría descansar sin saber cómo están mis mejores amigos y mi marido?, ¡Dios!, ¡y los otros chiquitos!, ¡Ay Dios!, ¿Por qué no pude ver lo que iba a suceder?, ¡¿por qué tuvo que verlo mi hijito?!".
Taichi se conmovió ante la desesperación de su hermana, la siguió acariciando.
"Hikari, yo no podría mentirte, lo sabes. Sólo que será doloroso, ¿estás preparada?".
"Sí…".
Taichi besó a su hermana en la frente, le tomó la mano lastimada.
"El conductor del trailer estaba ebrio. No frenó y el accidente no se pudo evitar. Ciertamente fue terrible, Kari… y desafortunadamente dejó saldo de muertos".
Kari agachó los ojos lo más que pudo, presintiendo lo peor. Se imaginó muchas cosas: a Takeru muerto, a Daisuke despedazado, a los bebés llenos de sangre, ¡el fuego!, la incertidumbre era tal que soltó un desconsolado llanto.
"Los bebés están a salvo" dijo primeramente Tai "Así como tú protegiste a Toshi como si fueras un escudo, la esposa de Takeru y la de Daisuke también hicieron lo mismo con sus niños".
"Tai… por favor, ¡sin rodeos! ¡No puedo más!; prefiero que seas brusco… ¡dímelo ya!".
Tai asintió. Dar noticias era lo que más odiaba.
"Tu esposo murió, Hikari" dijo brevemente, apretando más las manos de su hermana menor.
Kari ni siquiera pestañeó. Se le fue el aire, no pudo hablar.
"Al parecer, murió… instantáneamente, en el impacto que le cayó de sorpresa" trató de explicar.
"¿Y… los demás?" indagó Kari, estática, paralizada, con voz más ronca, casi inaudible.
"Los tres Motomiya están bien, el bebé de Dai se luxó un bracito. Takeru y su hijo también están bien, creo, los dieron de alta hace poco… sin embargo, hace un par de días, la esposa de Takeru falleció".
Hikari se mordió los labios.
Se los mordió hasta sacarse sangre.
De repente el mundo se le venía encima, ¡todo todo todo encima!, y no podía gritar que odiaba a todos y no podía guardarse una foto de su esposo en su mente. No podía mas que estar tiesa, asida a su hermano, cual cadena.
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"¿Seguro que es lo mejor?" preguntó Yamato Ishida a su hermano menor, Takeru.
"No sé, hermano" sinceró Takeru "pero… quiero intentarlo".
Los dos estaban sentados en la sala de los Ishida, estaban encalmados: Takeru tenía las manos apoyadas en las rodillas, Yamato estaba cruzando los brazos.
"Es tu decisión, Tk, pero la verdad es que la considero irracional" dijo Matt "Tal parece que te apresuras: acabas de perder a tu esposa, estás desestabilizado, todavía hasta confundido por ese choque".
"Lo que voy a hacer ya se lo había prometido a Yoshisaki, hermano, ¡habíamos quedado en ello!" gritó Takeru, temblando.
"Pero si te vas de Odaiba, ¿no estarás evadiendo tu realidad?" insistió Yamato, quien era un famoso astronauta que trabajaba en la NASA que había en Japón.
"¿Y qué más da, Matt?, a eso me dedico, a desfigurar la realidad con historias" dijo Takeru "Es que ya no puedo volver a mi departamento, me duele mucho la muerte de Yoshi, era una mujer tan linda" se cubrió los ojos con las manos "… y ahora mi hijo es huérfano de madre, Yama, ¿qué puedo hacer?, no cuento con los suficientes recursos económicos todavía,¡no sé qué hacer!, ¿y qué voy a decirle a Seiyuro cuando pregunte por mamá?, ¡Qué le digo! ¿Que se murió? ¿Que se fue al cielo?... me siento tan miserable, porque es como si yo hubiera deseado todo esto, ¡cuánto me arrepiento!".
"¡No seas estúpido, Takeru!" regañó Yamato.
"Es la verdad… mientras íbamos al día de campo pensaba 'ojalá Yoshi decidiera irse de mi vida para siempre, para que así yo pueda estar con quien amo, ojalá se fuera y me dejara a Seiyuro, ojalá se fuera y siguiéramos siendo los buenos amigos de siempre', y zaz, que me la matan" todo eso lo dijo cubriéndose la cabeza, aplastándosela.
"Eso es muy diferente, lo sabes" bufó Matt ". Aún así, aunque comprendo que buscas lo mejor para mi sobrino, no creo que sea conveniente irte a Kyoto a lo de tu posgrado en la universidad… justamente tienes que pensar en tu hijo, ¿cómo te harías cargo de él allá?, ¿te dará tiempo para estudiar, trabajar y dedicarle a Seiyuro la atención que necesita?, ¡no se puede ser madre y padre al mismo tiempo de un día para otro!".
"Si no hago esa maestría me voy a morir de hambre. No tengo buenas relaciones con los medios de comunicación, no van a contratarme para ser reportero, y eso no da para comer… en Kyoto me ofrecen esa beca desde hace un mes, Yoshi y yo lo habíamos considerado, queríamos irnos".
"Si dejas a Seiyuro con nosotros a lo mejor se podría" dijo Matt "No habrá problema, Sora ya sabe de niños desde que nació mi Mayumi, y no sería ninguna molestia".
"No. Me llevo al niño. ¡Es lo único que tengo!" se entercó Takeru.
"Entonces permíteme darte dinero, Tk, lo necesitarás", rogó el hermano mayor, preocupado.
"Lo siento, Matt. Esto es algo que debo hacer por mí mismo; debo pensar en el futuro de Seiyuro antes que en lo demás" Tk se puso de pie. Estaba lívido del cuerpo, la cara enrojecida. Traía una venda que le rodeaba la frente.
"Eres tan terco cuando te lo propones, hasta se te salta la vena como a papá" dijo Matt ", pero te comprendo, haría lo mismo".
"No te preocupes por mí, podré con todo, ¡siempre se puede!, y vas a ver que Yoshi me lo agradecerá".
"Aún así es muy pronto" opinó Yamato "además, Tk, ¿qué pasará con Kari?"
Takeru volvió a sentarse, puso una expresión reflexiva, triste.
"Kari…"
"Sigue en el hospital, inconsciente. Ella también ha sufrido una pérdida".
"Por eso no me he ido, Matt" admitió Tk "estoy esperando a que abra sus ojos, quiero verla bien, ¡nunca me lo perdonaría si llegara a quedarse dormida para siempre!" Tk volvió a moverse, traía revueltos todos sus órganos y sus sentimientos "Pero cuando ella despierte va a pensar lo mismo que yo. Se sentirá culpable por sus sentimientos y no vendrá a mí así como yo no iré a ella".
"Entiendo…".
"No estamos preparados. ¡Es algo tan reciente!; estoy seguro de que Kari pensará sólo en el bienestar de Toshiro".
La puerta de la casa Ishida interrumpió la conversación. Sora Ishida salió de la cocina con una charola de té, que dejó en la sala de estar.
"Takeru, tómate un té" rogó Sora "y no se levanten, yo iré a abrir, debe de ser Tai, que viene del hospital".
Justamente fue Taichi quien cruzó el umbral de la puerta. Venía agitado, pero con mejor cara que otros días.
"Tai" saludó Sora, con un fuerte abrazo que el Yagami correspondió de inmediato a su mejor amiga "¿Cómo te sientes? ¿Cómo van las cosas?"
Taichi sonrió con ligereza, apretó un poco más a Sora, para luego soltarla ante la cara de interrogación de los hermanos rubios.
"¡Hikari despertó!" exclamó entusiasmado "¡despertó hace un par de horas!, Joe dice que su recuperación va por buen rumbo, estoy muy feliz".
"¡Kari!, Dios, qué bueno" dijo Sora, dándole otro abrazo a Taichi.
Takeru se puso de pie de manera súbita, con el pecho renacido. Matt se acercó a Tai y le dio dos palmadas.
"Me da gusto, Taichi; tu hermana tiene tu misma fortaleza" sinceró Yamato, Tai estaba tan entusiasmado que abrazó a su mejor amigo. Era genial y curioso (para Tai) el que sus mejores amigos fueran un matrimonio y él en medio, como si fuera el consentido.
"¿Y cómo está ella, Tai?" preguntó Takeru, con prudencia.
Tai se apaciguó un poco.
"Está destrozada" admitió "Ya se ha enterado de todo y está muy mal".
"Tenía que ser así" susurró Tk "¿Quién está con ella ahora?".
"Miyako, creo" dijo Tai "Yo vine a avisarles en persona; también tengo que ir a la oficina a tramitar un permiso especial para que le permitan a Gatomon visitar a mi hermana… es el colmo que los digimons necesiten visa para visitar nuestro mundo y permisos condicionados para entrar a lugares 'especiales'".
Takeru dejó de oír en ese momento. La plática entre Tai, Sora y su hermano se volvió un bullicio lejano. Sus pensamientos, por el contrario, estaban en primer plano.
"Takeru" habló Yamato "¿Qué te sucede?".
"Me voy a ir hoy mismo a Kyoto después de visitar a Hikari" murmuró, tan serio como nunca en su vida.
"¿A Kyoto?" preguntaron Sora y Taichi.
"Me ofrecen una beca para un posgrado en literatura" anunció ", tengo que irme ya o no acabaré de meter la papelería para que me autoricen la entrada a la universidad".
"¡Pero Tk!"gritó Tai "¿Qué cosas dices?".
"Es muy apresurado, cuñado" opinó Sora. "Acaba de pasar el funeral de… Yoshi; tú todavía no te recuperas, el bebé está un poquito desorientado… y luego, ¿dónde vas a establecerte?, ¿Con quién vas a dejar al niño cuando vayas a trabajar y a estudiar?".
"Me las arreglaré" dijo Takeru.
"¿Y qué me dices de mi hermana?" preguntó Taichi, incrédulo.
Takeru quedó indeciso, se hizo para atrás el cabello y dijo con voz grave:
"Se las arreglará también".
"¡Takeru!" reclamó Tai, sin saber qué hacer. Él conocía los sentimientos que Luz y Esperanza compartían, por eso no terminaba de comprender lo que acababa de decir Tk.
"Estoy buscando el bien de mi hijo, Taichi" con firmeza habló Takeru "Sei es mi prioridad, tengo que superarme para que a él no le falte nada, para que él esté bien… sé que será difícil, ¡pero soy su padre! ¡Debo hacer esto por él! y no sé si me entiendas, pero…".
"Te comprendo" dijo de repente Tai, poniéndose macilento, "de verdad que te entiendo".
Takeru puso rostro de interrogación, Yamato tomo la palabra.
"Taichi tiene un hijo" le explicó a Takeru Takaishi, quien nada más abrió más los ojos.
"¿¡Qué!?" preguntó Tk, asombrado "¿De verdad?".
Tai se puso rojo.
"Sí".
"¿Lo tenías escondido entonces? ¿De dónde lo sacaste?, ¿por qué no nos lo dijiste?"
"Es una larga historia, digamos que 'me lo trajo una cigüeña'; con todo esto del accidente no he tenido tiempo de hablar de Taiki".
"Ya veo…".
"Pero te entiendo, porque ahora también tengo a alguien por quien velar y luchar, Takeru" dijo Tai "Si crees que lo mejor para Seiyuro es que hagas ese posgrado en Kyoto, pues confía en tus instintos ¿No?, y muy buena suerte".
"Gracias Tai" expresó Takeru "Pero tendrás que dejarme ver a tu bebé de París antes de irme, ¿no?".
"Agumon e Izzy me están haciendo el favor de echarle un ojo" dijo Tai ". Mira, ésta es su foto".
Takeru vio al bebé de Tai, un chiquito de apenas meses que lucía tremendamente parecido a Taichi. Los dos hombres se asintieron. Sora y Yamato exhalaron aire de la preocupación.
"Este chico es tu copia, ¿no?, pero en bonito… Err, Tai, me iré hoy mismo de Odaiba" dijo Takeru "Aunque antes pasaré a ver a Kari".
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Takeru quiso detenerse antes de abrir la puerta de la habitación de Hikari en el hospital. Le hubiera gustado quedarse paralizado, como estatua: omnisciente. Enfrentar el rostro dolido de su amiga lo hacía tremendamente infeliz. Le temblaban las manos, su cabello rubio lucía más despeinado que nunca. A pesar de su deseo de postergar esa despedida agonizante, le dio un empujón fuerte a la puerta, y de manera inmediata se topó con los ojos tristes de Kari, con las mejillas pálidas, con el horrible collarín.
"Takeru" dijo Kari, al verle.
Tk Takaishi le asintió con la sonrisa triste. Se acercó a ella, se sentó a su lado sin quitarle la mirada azul de encima.
"Kari…" susurró, tomando las manos de la canela con mucho cariño "… Te estaba esperando, de verdad que estaba esperando a que abrieras los ojos y dejaras esa ridícula inconciencia atrás".
"¿Cómo estás tú?" preguntó Kari, estremecida, dislocada, ansiosa "Tai… me lo dijo, pero…".
"Tai te dijo la verdad, mi esposa murió" explicó Takeru, con seriedad "Seguramente estoy igual de mal que tú en ese aspecto, pero físicamente me siento bien, ya ves, ni siquiera me quebré algo".
"Ya veo" dijo la chica, quien parecía estar en shock (por sus ademanes torpes y su tono de voz lejano) "Me alegra verte bien. Estoy… flotando con esta noticia… me siento muy mal, Takeru, ¡ojalá nunca hubiera despertado!".
"No digas eso, Hikari-chan. Acuérdate, tu pequeño Toshi te está esperando" trató de animar Tk "Ahora tenemos que luchar por nuestros hijos, para que no les falte nada".
"Ay Takeru, no sé si pueda" sinceró la hermanita de Tai "… Es que cuando lo pienso, me doy cuenta de que todo ha sido culpa mía: fui yo quien organizó ese estúpido día de campo sin ponerme a pensar en el peligro, fui yo quien le exigí a mi marido que fuera y se olvidara de sus enemigos y de su trabajo… es quería verte a ti y a Davis… quería olvidarme de mi adultez, quería que… todo volviera a ser como antes por lo menos un ratito".
"Kari, ¿qué puedo decirte?" sinceró Takeru "Yo también siento que ha sido culpa mía, porque muy en el fondo deseaba volver contigo, y Yoshisaki me estorbaba, ¡siento que le eché una maldición!" Takeru se detuvo, le besó a la Yagami la frente, luego le susurró "… aunque la única verdad es que fue un accidente, Kari, ¡fue sólo un accidente!".
"Lo sé, Tk, ¡pero ha sido tan injusto!"
"Lo vamos a superar, va a ser muy difícil" susurró Tk.
"Tk… tienes una mirada tan distinta hoy" le dijo ella, sospechando.
"Me voy a ir a Kyoto, Kari" sinceró el escritor Takaishi ". Me ofrecen una beca para cursar un posgrado y no voy a dejar pasar la oferta… ahora que Yoshi no está, mi prioridad es Seiyuro… ahora no tengo cómo darle lo mejor, ¡y estoy acelerado! ¡Y no sé si hago bien en irme!, pero no puedo estar aquí, me siento culpable, me siento incapaz de estar contigo".
"Comprendo…" dijo Kari "Yo también pensaré sólo en Toshiro. Me desharé de la fortuna de Kiúgoro, porque no quiero que mi niño corra riesgos, ¡luego trabajaré arduamente para darle lo mejor!, así lo hubiera querido mi esposo ¿Verdad?".
"Supongo. No lo conocí bien" dijo Takeru, de nuevo concentrado en las manos de Kari "… Kari-chan?"
"¿Eh?"
"¿Algún día nos llegará nuestro tiempo?"
Hikari Yagami no respondió, sólo apresó las manos de su mejor amigo lo más fuerte que pudo.
"Mucha suerte en Kyoto" le murmuró, con una media sonrisa gastada "cuídate mucho y por favor, no te olvides de mí".
"¡Nunca podría!" rugió Takeru, enérgico "¡Te quiero mucho, Kari! ¡Y los dos lo sabemos!, bajo ese contexto, ¿apoco nos podríamos olvidar del otro?"
"Tienes razón".
"Cuando haya crecido todo lo que quiero, voy a regresar por ti… y te voy a besar, y te voy a robar a Toshiro para que se convierta en mi hijo".
"Takeru…"
"Cuando regrese, Kari, voy a gritarte que te amo enfrente de cuanta persona sea necesaria. Y nos irá bien algún día, ¿no es así?"
Kari asintió, nostálgica. Le besó la mejilla a su amigo y luego se hundió en la almohada, para olvidarse de sus problemas, de los adioses, ¡de todo!
En esos momentos, Takeru sintió que se le rompía el corazón. Y se le rompía porque él lo decidía, por cobarde: bien podía quedarse en Odaiba y luchar por su hijo ahí, pero no tuvo las fuerzas. Por eso se levantó y se fue de súbito: no pensó, no soñó, ni siquiera le lanzó a Kari una última mirada. Habría un hasta luego.
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"Eres un terco, Takeru" renegó Yamato "Podrías esperar hasta mañana".
Takeru negó, llevaba consigo un par de maletas.
"Tk, Matt tiene razón" rogó Sora, quien traía en brazos a una pequeña bebé rubia, fruto de su matrimonio con Yamato "Para Sei-chan va a ser pesado viajar de noche".
"Es mejor que sea de una buena vez" dijo Tk "luego podría arrepentirme. Además no me gusta viajar de día, siento que es una pérdida de tiempo".
"Te lo dije, Sora, es un terco" suspiró Matt.
"Será porque se parece a ti" le siguió Sora "Pero qué le vamos a hacer, si así son los Ishida".
"Jeje, Sora, sabía que me comprenderías" rió Takeru, con tristeza "Ahora sólo me falta recoger a Seiyuro, muchas gracias por haber cuidado de él estos días".
"Es lo menos que podíamos hacer" admitió Sora "Matt, sostén a Mayumi, iré por Sei-chan".
"No hace falta, Sora, iré yo" anunció Tk "¿Puedo pasar?"
"No seas bobo, hermanito, estás en tu casa" dijo Yamato, muy seguro.
Takeru asintió y se dirigió al cuarto de visitas, que es donde él y Sei se habían quedado esos días. Suspiró. Le hacía bien sentir el apoyo de su hermano, pero sentía que tenía que crecer por sí mismo. Estaba seguro de que si luchaba junto a Patamon y a Seiyuro, iba a lograr cualquier cosa que se propusiera… sólo necesitaba enseñarse a volar.
Cuando entró a la habitación, vio que Seiyuro, su hijo, estaba dormido en la cuna.
Lo miró un buen rato, hasta que se percató de que debajo de la cobija había otro pequeñito.
"Así que tú también estás aquí" dijo Takeru, al ver al pequeño hijo de Kari salir de las cobijitas "¡y ni siquiera estás dormido!".
Toshi se sentó en la cuna y estiró las manos, Takeru se inclinó y lo cogió en un abrazo.
"Toshi, seguro que extrañas a tu mamá" dijo Tk "No te preocupes, ella está bien, y vendrá muy pronto por ti".
El bebé se acomodó en los brazos paternales, Tk esbozó una sonrisa.
"En mis sueños eres mi hijo ¿Lo sabes?… y a lo mejor debería luchar por ti también, pero… las cosas no se prestan ahora para eso" Takeru besó al bebé, notó que éste se iba quedando dormidito "Imagínate que llegara con Kari y le exigiera saber mi paternidad; creo que ella me golpearía, tengo que tomar en cuenta su dolor además del mío".
Recostó a Toshiro en la cuna, lo cobijó. Acto seguido levantó a Seiyuro del colchón y se lo acomodó en sus brazos.
"Nos veremos entonces, hijito" le dijo Tk al pequeñuelo de Kari "Te quiero mucho ¿Ok?, y algún día seré tu papá".
Se concentró en Sei, quien poco a poco abrió los ojitos azules.
"Shhh, duerme un poco más, Sei-chan".
"¿Mamá?"
"Cierra los ojitos…"
"Papá…"
"Dile adiós a tu hermanito ¿Quieres?"
Seiyuro cerró los ojos. Volvió a dormir.
Se fortaleció al sentir a Seiyuro junto a él, ¡sí se podría!, a lo mejor acababa de tomar la decisión inadecuada, pero ¿Cómo saberlo?
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Gracias por leer. Aquí ya aparecieron Toshiro y Seiyuro, también me di el lujo de matar a los esposo de Tk y Kari, pero los remordimientos hicieron que éstos dos postergaran su felicidad. Suena tonto e incoherente, pero muchas veces tomamos ese tipo de decisiones… más adelante haré esos caps intermedios o del pasado que harán que esto cobre más sentido, por ahora me conformo con que le hayan entendido y semi gustado.
Saludos y disculpas si es que hay errores. Son textos viejos y no tengo mucho tiempo de corregirlos.
CieloCriss
