La Princesa Seremity
Capítulo ocho "Colmillo de Fuego"
Cuando llegaron donde se encontraba Jyaken, ya era de noche, Sesshoumaru soltó a Seremity y empezó a caminar, quería alejarse lo más pronto posible de los Reinos Ocultos.
—Seremity, ¿Qué te paso? —Le dijo Jyaken sorprendido al ver a la joven con apariencia de demonio.
—Nada —respondió mientras miraba para atrás y se despedía de todos, incluso de Ethan a quien no odiaba por haberla dejado, sino que sentía agradecimiento ya que ahora nadie la ataba a alguien y pudo salir del campo como siempre lo había soñado—. Sólo que Sesshoumaru sacó el demonio que vive en mí —suspiró algo molesta porque Sesshoumaru se había ido y los estaba dejando atrás.
—¡Señor Sesshoumaru! —gritó Jyaken—. Espérenos.
Seremity y Jyaken comenzaron a caminar más rápido y a la vez Sesshoumaru más lento, cuando ya estaban más cerca, el demonio volvió a tomar la delantera, los otros dos, lo siguieron mientras conversaban.
—¿Qué paso con Ethan? ¿No te ibas a casar? —preguntó Jyaken—. Se supone que él te quería y tú tam… —pero se silenció al ver la mirada triste de Seremity.
—Se casó con otra —le dijo a Jyaken—. Pero eso ya no importa —al decir eso lo miró con una sonrisa fingida.
—¡No entiendo a los humanos! —exclamó Jyaken.
—Yo tampoco, pero menos entiendo a los demonios —frunció su ceño mirando a Sesshoumaru y se dirigió a donde él.
—¿Qué quieres? ¿Acaso ya te cansaste? —cuestionó el demonio al sentir a Seremity que se acercaba.
—No, ¿Puedo preguntarte algo? —le dijo mientras intentaba caminar al paso del demonio.
—Habla —respondió fríamente.
—¿Por qué fuiste a buscarme? Si se supone que tu padre era el que tenía que entrenarme y al morir… —fue interrumpida por Sesshoumaru.
—Deberías conformarte con que te entrene —contestó al detenerse y mirarla a los ojos.
—¿Nunca dejas que nadie termine de hablar? —refutó con algo de ira.
—No le tengo por qué dar explicaciones a una híbrida —suspiró Sesshoumaru dándose la vuelta y empezando a caminar.
—No te dije Jyaken, Sesshoumaru despertó al demonio que vive en mí —musitó mientras lo esperaba.
Se alejaron lo suficiente de los Reinos y descansaron. Sesshoumaru se sentó en un árbol con la mirada perdida en el cielo, mientras que Seremity se alejó de él y se apoyó en un árbol, se miraba las manos y veía sus garras, aún no creía en lo que se había transformado y lo que tuvo que perder para estar allí, se acordó de Ethan y lo que le pasó con él, mientras pensaba se dijo "sólo espero que sea feliz", movió sus piernas para poder dejar su cabeza apoyada en las rodillas y sus brazos los cruzó en las piernas, abrazándolas, su rostro reflejaba tristeza.
—Será mejor que duermas —ordenó Jyaken que la veía triste.
—No tengo sueño —respondió—. Mejor explícame para que sirven —le dijo mientras le enseñaba sus garras.
—Eso es muy fácil —la voz del pequeño demonio sonó con grandeza—, son para atacar a tu enemigo.
—¡Eso ya lo sé! —exclamó mirándolo con algo de molestia—. Me refiero a lo que hizo Sesshoumaru para acabar con ese demonio y para… —pero mejor se quedó en silencio.
—¡Entonces explícate! —le respondió enojado Jyaken—. Eso no lo sé, el Amo Sesshoumaru tiene esos poderes, no sé cuales sean los tuyos —suspiró más tranquilo.
—¿Cómo puedo saber cuáles con mis poderes? Si yo no sabía que soy una híbrida —preguntó confusa.
—Eh, yo creo que… —dijo Jyaken, pero fue interrumpido por Sesshoumaru.
—Tu madre tenía las Garras de Fuego, también de sus garras tiraba veneno y podía purificar cualquier tipo de veneno con sólo tocarlo —añadió mientras se acercaba a donde estaban ellos—. Mañana temprano comenzará el entrenamiento, será mejor que descanses —miró a Seremity, pero esta no lo tomó en cuenta.
—Jyaken, ¿eso significa qué yo también puedo hacer eso? —preguntó al pequeño demonio ignorando a Sesshoumaru—. ¿Garras de Fuego?
—Jyaken, quédate aquí —ordenó mientras se internaba en el bosque.
—Sí Amo —le dijo Jyaken mientras se sentaba al frente de Seremity—. Lo que te puedo asegurar es que purificas veneno —se dirigió a Seremity.
—¿Purificar veneno? ¿Yo? ¿Cómo? —consultó a Jyaken.
—Se ve que no te diste cuenta de nada —musitó el demonio—. El oso que te hirió tenía en sus garras veneno, por eso nos dimos cuenta, ya que cuando te encontramos con el Amo Sesshoumaru, salía de tu estomago un humo verde y tú lo purificaste, pusiste tu mano encima de tu estomago y el veneno desapareció. Ahora duerme —le ordenó Jyaken.
—He dormido por tres días seguidos, no tengo sueño —le respondió Seremity.
Se quedaron en silencio hasta que llegó Sesshoumaru y se sentó en el mismo árbol que había estado antes, Jyaken fue a preguntarle a donde había ido, pero no le dijo nada. Al rato Seremity se durmió aunque sólo por unos momentos ya que pronto amaneció.
—Despiértala —ordenó Sesshoumaru a Jyaken.
—Seremity —le decía Jyaken y le tocaba el hombro con el bastón de dos cabezas.
—¿Qué pasa? —preguntó Seremity—. ¿Ya amaneció? —En ese momento se escuchó un ruido.
—¿Qué fue eso? —cuestionó Jyaken mirando a Seremity que estaba sonrojada.
—Parece que fue mi estómago, Jyaken —le dijo con algo de vergüenza—. Puedo sentir un río a lo mejor allí podemos encontrar algo —añadió mientras se ponía de pie—. ¡Vamos Jyaken!
—¡Espera! Debes preguntarle al Amo primero —acotó el demonio, Seremity se detuvo y fue donde Sesshoumaru.
—¿Podemos ir al río a buscar algo de comida? Amo —preguntó en tono sarcástico mientras lo miraba a los ojos y le hacía una reverencia.
—Jyaken, haz que se apure —le dijo al demonio mientras se daba la vuelta y desaparecía en el bosque.
—¡Vamos Jyaken! Debemos apurarnos o quieres que tu Amo se enoje —se burló al referirse a Sesshoumaru como Amo.
Se fueron al río, Seremity se puso a buscar un árbol porque no sabía cómo pescar sin instrumentos necesarios, pero no encontró nada.
—¿Qué hacemos Jyaken? Aquí no hay fruta —le dijo decepcionada al demonio—. Y no tengo nada con que pescar.
—¿Pero qué dices? Eres una híbrida puedes pescar con tus garras.
—Lo intentaré —añadió frunciendo el ceño y acomodándose para la empresa—. Ayúdame.
Se acercaron al río y vieron que había muchos peces, Seremity observó con atención mientras pensaba como podía utilizar sus garras, hasta que de repente le pegó al agua con la mano derecha y salieron tres peces que cayeron encima de Jyaken.
—¡Ten más cuidado! —gritó Jyaken enfadado.
—¡Agárralos antes que se arranquen! —ordenó Seremity ayudando al demonio.
Cuando tuvieron los tres peces lejos del agua, Seremity empezó a buscar palitos para la fogata. Pero se le presento otro problema.
—Fuego, ¿De dónde sacamos fuego, Jyaken? —preguntó.
—Por eso no te preocupes —le dijo Jyaken sobradamente—. Mira —tomó su bastón de dos cabezas y encendió la fogata—. ¡Qué hábil soy!
—Y yo que pensé que sólo serbias de compañía —le dijo Seremity riéndose mientras ponían los pescados en unos palos para cocinarlos.
—Qué insolente eres —exclamó enojado Jyaken—. Para otra vez que me pidas ayuda no te la daré —añadió dándole la espalda.
—Vamos, Jyaken no te enojes —musitó—, era sólo una broma. Para que el Gran Sesshoumaru te llevé como acompañante debes ser muy poderoso —le dijo para que lo perdonara—. Jyaken, lo siento.
—¿Ahh? ¿Por qué? —preguntó confundido.
—Por haberte tirado los peces en la cabeza —contestó—. No me di cuenta, tratare que la próxima caigan al lado tuyo y no en tu cabeza —le dijo mientras le sonreía y se sentaba cerca de los peces para revisarlos.
Jyaken se sentó cerca de Seremity no la podía dejar sola, después de todo ella había sido la única persona que lo había tratado amablemente en todos los años de su vida.
—Ya están listos —le dijo Seremity a Jyaken y le pasaba uno—. ¿Si comes verdad?
—Está vez comeré —respondió Jyaken mientras aceptaba el pescado.
—Están buenos ¿verdad?
—¡Sí! —exclamó con efusividad el demonio.
—Sesshoumaru ¿Tú quieres? —preguntó Seremity mirando hacia el bosque.
—Yo no como comida de humanos —le volvió a decir mientras se acercaba a donde estaban ellos.
—Es cierto, se me había olvidado —dijo Seremity mientras comía.
—¿Cómo supiste que el Amo Sesshoumaru estaba allí? —cuestionó Jyaken.
—Sólo sentí su olor —respondió Seremity que tampoco entendía lo que había pasado.
—Tus sentidos se agudizaron al convertirte en una híbrida por completo —añadió Sesshoumaru—. Después de todo la sangre de los Perros Demonios más fuertes corre por tus venas.
Terminaron de comerse los pescados, Seremity apagó la fogata y se fueron. Caminaron un rato, llegaron a un claro del bosque y se quedaron.
—Aquí entrenaremos —dijo Sesshoumaru.
—Ahora aprenderás a usar tus poderes —añadió Jyaken.
—Atácame —ordenó Sesshoumaru.
—Estaba esperando que dijeras eso —contestó Seremity mientras se lanzaba contra el intentando pegarle con el puño cerrado, pero no pudo.
—Así nunca lograras pegarme —Sesshoumaru esquivó con facilidad el golpe de Seremity.
—¡Usa tus garras! —gritó Jyaken.
—¿Cómo que uses mis garras? Si no sé co… —alcanzó a decir Seremity antes de que Sesshoumaru la golpeara en el estómago y la tirara lejos al suelo.
—Nunca te distraigas en una pelea —le dijo mientras se acercaba a gran velocidad a donde estaba Seremity levantándose.
Al ver que Sesshoumaru se acercaba rápidamente, Seremity se levantó lo más rápido posible y sacó su espada para detener el ataque de Sesshoumaru, pero éste le quito la espada y se la volvió a guardar en su respectivo estuche diciéndole que por ahora sólo usaría sus garras.
Seremity volvió a atacar y Sesshoumaru la volvió a derribar, Jyaken miraba como cada vez que ella intentaba atacar cerraba los puños en vez de usar sus garras.
—Levántate —ordenó Sesshoumaru mientras se acercaba a donde estaba Seremity en el suelo—. Esto aún no acaba.
Pero Seremity no le respondió, sólo se quedo mirando el cielo y pensando en cómo podía utilizar sus garras. Se paró y vio a Sesshoumaru cerca de ella, se dijo a sí misma "le demostrare lo fuerte que puedo ser", mientras se decía eso corrió a atacar a Sesshoumaru con la mano derecha estirada y le tiro un golpe como el que le había lanzado a los peces del rió, pero esta vez de sus garras salieron unas llamas, que Sesshoumaru alcanzó a esquivar.
—¡Esas son las Garras de Fuego! —gritó Jyaken.
—Con que Garras de Fuego —dijo Seremity.
Sesshoumaru se volvió a atacarla, pero esta vez Seremity lo esquivó y lo atacó con sus garras, ahora que ya sabía cómo, pero Sesshoumaru también lo esquivó. Así se llevaron todo el día hasta que Seremity ya no pudo más. Se adentraron un poco en el bosque y pasaron allí la noche.
—Ves que no era tan difícil —le dijo Jyaken a Seremity mientras está se apoyaba en un árbol con el estomago un poco adolorido después de haber recibido tantos golpes de Sesshoumaru.
—Lo que más extraño de mi hogar, en estos momentos es mi cama —susurró a Jyaken mientras se acostaba en el suelo.
—Señor Sesshoumaru —dijo Jyaken mientras se dirigía a donde estaba su Amo—. Ya se durmió.
Seremity se durmió al rato después de haberse acostado en el suelo, sabía que le esperaba un duro día de entrenamiento.
Al otro día Jyaken la acompaño a comer y luego se fueron al mismo lugar en que estaban entrenando el día anterior y se dieron cuenta que también podía tirar veneno, después de todo tenía los mismos poderes de su madre.
Pasaron unos días y ya dominaba a la perfección las Garras de Fuego y las Garras de Veneno, como le puso Jyaken, ya que el veneno le salía de las garras. Ya era hora de utilizar a Colmillo de Fuego.
Se dirigieron a un lugar más amplio, estaba rodeado de árboles, pero tenían suficiente espacio para poder entrenar.
—Saca a Colmillo de Fuego —le dijo Sesshoumaru
—¿Por qué debo entrenar con la espada si ya la se usar bien? —preguntó Seremity a Sesshoumaru.
—Está no es una espada común y corriente —añadió Jyaken.
—Pero, si yo la veo como una espada cualquiera —contestó mientras sacaba la espada.
—Mi padre mando a hacer cuatro espadas —dijo Sesshoumaru—. Colmillo de Fuego, que se la regalo a tu madre, Colmillo de Acero, Colmillo Sagrado y Souunga. Todas hechas de colmillos de mi padre.
—Tú tienes a Colmillo Sagrado ¿Cierto? —cuestionó Seremity, pero no recibió respuesta, después de todo el tiempo que llevaba con ellos, Sesshoumaru no le respondía todo lo que preguntaba.
Sesshoumaru sacó su látigo y comenzó a atacar a Seremity, no le fue difícil esquivar los ataques con la espada ya que la sabía usar perfectamente porque en el Reino entrenaba con su hermano. Pero no sabía que esa espada tenía poderes ocultos.
—No sabes usar la espada —dijo Sesshoumaru.
—Muéstrame —ordenó Seremity pasándole la espada—. ¿Cómo se usa?
Sesshoumaru se acercó a Seremity para tomar la espada, pero está lo rechazó. Al ver esto, recordó que su padre una vez le había dicho que Colmillo de Fuego sólo podía ser utilizada por Seremity y sus descendientes. Se alejó de Seremity y se puso listo para el ataque.
—Debes ver la energía maligna y agitar la espada —le dijo a Seremity.
—¿Energía Maligna? No veo nada —añadió Seremity, pero Sesshoumaru ya había empezado a atacarla.
—¡No te distraigas!
Seremity empezó a defenderse de los ataques de Sesshoumaru que cada vez se hacían más intensos y le costaba detenerlo, hasta que la empujo y salió volando con espada y todo, si no es porque se corre la espada casi le cae encima. Se levantó tomó la espada decidida a ver la energía de la que hablaba Sesshoumaru, se puso en guardia, tomó la espada con las dos manos y sintió que la espada palpito y pudo ver la energía maligna de Sesshoumaru, mientras éste iba a atacarla Seremity agitó a Colmillo de Fuego, saliendo unos rayos de fuego que se dirigieron a Sesshoumaru, Seremity no podía creer lo que veía la espada que creía insignificante había expulsado un fuerte poder en contra del demonio que esquivó con dificultad.
—¡Amo bonito! —gritó Jyaken mientras corría a donde estaba Sesshoumaru—. ¿Está bien?
—Te dije que sólo tenías que ver la energía maligna —le dijo Sesshoumaru a Seremity mientras caminaba a donde estaba ella.
—Cada día aprendes algo nuevo —le dijo Jyaken—, en unos días dominaras la técnica por completo.
Continuará....
