Quería rehacer este capítulo, pero en vista de mi falta de tiempo, lo único que pude hacer fue semileerlo y decidir publicarlo, aunque no esté muy bien… pero supongo que próximamente, la segunda parte de este capítulo, estará bien.
Gracias a todos los que me han dejado comentarios, esos ánimos me ayudan a seguir adelante.
Esta es la historia de cómo Hikari y Takeru se unieron, pero a intervalos.
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"Querida Hikari", dijo el hombre al salir de la estación de trenes,"estoy de vuelta".
Takeru aspiró el aire con calma. Eso le despertó una sonrisa.
"Odaiba huele a ti", admitió en voz alta. Sonó áspero. Aunque cargaba a un niño en su regazo, no había nadie a su alrededor. Era medianoche.
"¿Te das cuenta de que han pasado tres años?"; Hikari no lo acompaña; Takeru lo comprendía, pero le gustaba dirigirse a ella como si ésta siempre pudiera escucharlo.
"Tres años insuficientes", insistió, "cuando huí de tu lado dije que volvería por ti, pero no puedo hacerlo por el momento, ¿sabes?, no he encontrado lo mejor para Seiyuro, por tanto, pretender que puedo darte felicidad podría ser una mentira… aunque … ¿sabes, Kari?, lo único que quiero es verte".
Las palabras de Takeru se perdieron entre los cerezos en flor. Era primavera. A él le gustaba la primavera de noche.
Con una de sus manos sujetaba la maleta rodante, en tanto que con la otra cargaba a Seiyuro.
Ya no era tan fácil llevarlo en su regazo como cuando era bebé. Sei se había estirado al doble y era un merolico cuando estaba despierto, por eso Takeru apreciaba los momentos en los que el niño dormía.
Sólo en esos instantes podía añorar a la melancolía.
"Papito…", habló Sei, con los ojitos todavía cerrados. El pequeño de cinco años se acurrucó en el pecho de Takeru, "¿ya llegamos?".
"Duerme, Sei… cuando despiertes estaremos en la nueva casita y mañana irás a tu nueva escuela".
"… ¿y habrá… muchas niñas para que sean mis novias?", preguntó Seiyuro, con tono alegre aunque estaba adormilado.
"Puñados de niñas, Sei, te lo aseguro", sonrió Takeru.
"Ya quiero…", Sei bostezó, "… ir al jardín de niños".
No dijo nada más. Takeru le besó los cabellos rubios. Tenía que hallar un taxi, por eso se acercó a la calle.
"Debiste haberme llamado, Tk", fue lo que interrumpió a Takeru. Al darse la vuelta lo primero que vio fue una enorme barriga -lo que lo desconcertó un poco- luego el vientre se fue delineando hasta convertirse en una mujer.
"¡Sora!".
"Si Yamato no me hubiera mandado el e-mail desde Florida no hubiera llegado a tiempo para recogerte".
"No debí haberle avisado a Matt que sería hoy, Sora, no es bueno que salgas a medianoche sólo para recogernos, veo que estás… ¿cómo decirlo?".
"Enorme", resolvió Sora, "Parece que llevo adentro gemelos, pero sólo es uno", ella sonrió y se acercó a su cuñado. Le dio un abrazo a ambos. Takeru sólo sintió la barriga chocar contra él.
"¿Cuántos meses llevas?, pensé que sólo cinco".
"Parece que estoy por dar a luz… mi primer embarazo fue mucho más tranquilo", se quejó.
"Te he hecho venir estando embarazada y has tenido que dejar sola a Mayumi-chan", lamentó el rubio.
"El embarazo no me impide venir a recogerte, May es muy tranquila y la vigila la niñera", tranquilizó Sora, "anda, déjame ayudarte con el equipaje".
"Ni hablar, haz hecho suficiente, nos conseguiste apartamento, ayudaste con la mudanza y mis trámites en la revista, la inscripción del niño", dijo el rubio.
"Sei está enorme", Sora se había quedado mirando al chico.
"Y está loco también", sonrió orgulloso Takeru, "yo llevaré las cosas, ¿quieres?, tú debes de cuidarte hasta que nazca Ko-chan".
"Así lo haremos, no quiero discutir, estamos encantados con tenerte en casa… aunque, no te veo tan feliz, Takeru".
"Aún no estaba preparado… pero… en verdad ansiaba verlos a todos".
"¿Y a ella?", preguntó directamente Sora.
"A ella más que a nadie", fue una respuesta de Takeru.
iNTERVALOS
Capítulo 3: "Hikari, regresé, pero aún no es nuestro tiempo ¿verdad?"
p A R T E u N O
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A la mañana siguiente
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"¡Genial! ¡Mira, mira! ¡Cuántas niñas! ¡quiero que todas sean mis novias!" gritó Seiyuro Takaishi, de 5 años, cuando su papá y él bajaron de un autobús de la línea A5.
"Te ves contento, mi Seiyuro" rió Takeru "¿No echas de menos tu antiguo hogar?"
"No papito, me gusta esta escuelita, ¡Genial! ¡Mira qué bonito perrito, se parece a Tomokon!", el niño señaló la acera contraria, donde un cachorro blanco caminaba junto a su dueño.
"Se dice: To-ko-mon" corrigió de buena gana el papá "Ahora Sei, prométeme una cosa: vas a ser un buen chico, ¿de acuerdo?".
"¡Pero si yo SIEMPRE me porto bien, papito!" aseguró Sei, contento.
"Mmm, mira, con que no enloquezcas a la profesora y no alborotes a tus amiguitos para que armen una revolución en clase me conformo… ah, y por el amor de dios, no pelees con otros niños aunque te caigan mal, ¿lo prometes?".
"Papito, ¡qué emocionante! ¡hay un resbaladero ultra grandote! ¡padiez! ¡qué bien! ¡Quiero deslizarme! ¡Vamos papá!".
"… ¿por qué sospecho que no me oíste?, ¡Ejemp!" Takeru se aclaró la garganta "Ahora no puedes ir al resbaladero gigante, Sei, tienes que ir a tu salón de clases… según esto hay que buscar las listas de los alumnos de nuevo ingreso, ya de ahí te llevo con la maestra, te encargo, te doy el almuerzo y te dejo para irme a mi primer día de trabajo".
"¡De acuerdo, papito; y luego al resbaladero!".
"Supongo que no tienes remedio, hijo mío".
Takeru y Seiyuro caminaron por la banqueta hasta entrar al jardín de niños. A Takeru le costaba trabajo llevar de la mano a su pequeño, que se movía de un lado a otro, como torbellino.
"¡Mira papito, una limosnila!, vamos a pedir permiso para subirnos y luego dar vueltas" dijo de repente Seiyuro, soltándose de la mano de Tk. Takeru miró hacia atrás y vio una limosina enorme.
"Oye, Sei, espérate" después de un bufido familiar en él, corrió tras Seiyuro y lo levantó con los dos brazos. "¿A dónde crees que vas, Seiyuro Takaishi?, se supone que es tu primer día de preescolar".
"Pero es que la escuela será todos los días, papito, ¡pero quien sabe si haya limosnila siempre!".
"Se dice 'limosina'… de cualquier manera no vas a subir a ella" regañó Takeru "Si un día soy millonario te aseguro que te la rentaré un par de horas".
"¿En serio?, ¿y vendrás conmigo?" Tk asintió, con ello Seiyuro quedó muy contento.
"¡¡Takeru!!" Tk quedó paralizado al oír ese grito. Alzó la cabeza y se encontró con la limosina; del elegante auto acababan de salir un niño de cabellos desparpajados y googles en la cabeza, y un hombre con la misma pinta, pero con corbata y varias décadas más.
"¿Daisuke?" preguntó Takeru, mientras él y Seiyuro observaban a los dos personajes.
"Ah, mi buen amigo Takeru, ¡qué suerte! ¡Jamás pensé encontrarte aquí!, pensé que todavía estabas en Kyoto, por lo de tu especialidad en literatura".
"¿Y ese auto tan modesto, Daisuke?" preguntó Takeru, sonriendo. Le parecía muy curioso ver a su antiguo amigo con esa facha de rico que no le quedaba muy bien.
"Ya Tk, no te burles, mi esposa quiso que trajera a mi hijo a la escuela y yo tenía una junta con empresarios…" explicó Daisuke, con bochorno "¡pero no es mi estilo ni nada de eso!, estas cosas no me gustan".
"¿De verdad?, pues yo que tú aprovecharía; ¿verdad Seiyuro que un paseo en 'limosnila' sería genial?"
"Sí papito" habló Sei con la inocencia de quien apenas tiene cinco años.
Daisuke Motomiya se acercó a Takeru y le dio un abrazo fuerte. Takeru sintió que su amigo lo aplastaba un poco, pero le dio gusto encontrarse con Daisuke, hacía muchos años desde la última vez que lo había visto.
"¡Mira que chico tan grande!" dijo Daisuke, sacudiendo el cabello de Seiyuro "y hasta estás más mono que tu papá, Seiyuro".
"Eso es seguro" dijo Takeru, "Saluda al tío Daisuke, Seiyuro".
"¡Tío Daisuke! ¡El señor rico que vende la comidita que dices, papito!" gritó Sei, saludando de mano a Daisuke.
"Vaya, así que le cuentas a tu hijo sobre mí, ¡¿quién lo iba a decir?!"
"Sí, le he hablado de tus restaurantes. Cada vez que voy a una sucursal decimos que somos tus amigos para que nos cobren más barato".
"Pero a papito nadie le cree" dijo Seiyuro "creen que es mentira y está loquito".
"Jeje, lo imagino. No te preocupes, Seiyuro, que les daré un pase para comidas gratis… Hey, Kyo, ven a saludar…".
Atrás de Daisuke, había un chico de la estatura de Seiyuro, sólo que estaba ligeramente más bajito y era de piel morena y cabellos rebeldes.
Takeru observó al hijo de Daisuke. Kyosuke Motomiya también era un nene lindo, aunque en esos momentos parecía estar molesto por algo.
"Es que Kyo no quiere ir al preescolar" explicó brevemente Daisuke "Creo que no le gustará mucho la escuela".
"De tal palo, tal astilla, ¿no?" rió Takeru, mientras el pequeño Motomiya se acercaba y saludaba con indignación.
"Yo no diría eso. Mi hermana Jun dice que Kyo es más tranquilo que yo; eso me da gusto" rió Daisuke "Pero no me has dicho, Tk, ¿cómo es que has regresado?"
"Terminé mis estudios y recibí una oferta de trabajo en Odaiba… sólo eso, creí que era buen momento de regresar".
"¿En dónde estás trabajando?, ¿regresaste al periódico donde laborabas cuando saliste de la licenciatura?" preguntó el empresario Motomiya, mientras él, Takeru y los niños caminaban rumbo al sitio donde estaban las listas con las asignaciones de salones para los niños.
"No. Esta vez trabajaré como editor de una revista" dijo Takeru "de hecho, hoy es mi primer día de trabajo, pero tenía que traer a Seiyuro".
"¿Llevas poco de mudarte?" preguntó Daisuke.
"Como quien dice, acabo de llegar" explicó Tk "No había visto a nadie, salvo a Sora, que me ayudó a alquilar un apartamento… mi hermano está en una misión espacial nuevamente".
"Ya veo" Daisuke miró su reloj de muñequera, suspiró molesto "La junta está a punto de empezar… y yo que acabo de hallarte" del bolsillo el Motomiya sacó una tarjetita de presentación "Llámame en cuanto tengas tiempo, ¿de acuerdo?, tengo muchas ganas de platicar contigo… desgraciadamente tengo que irme".
"No hay problema, es un 'gran empresario'; además yo también llevo prisa" dijo Tk Takaishi, recibiendo la tarjeta.
Los dos amigos se pusieron a revisar las listas, para ver donde aparecían sus pequeños. Takeru tomó ese instante como uno de los más surrealistas de su vida: estaba llevando al preescolar a su hijo, junto con Daisuke… a los once años nunca hubiera imaginado algo similar.
"Aquí está Seiyuro; va en el salón 1-C" dijo Takeru "Menos mal…"
"Kyosuke Honda… No… ¡Aquí está mi campeón!, Kyosuke Motomiya, 1-C".
"¡Vaya!, estarán en el mismo salón, debe ser el destino" dijo Takeru, él y Daisuke se sonrieron "¿No te parece genial, Sei-chan?".
Takeru miró hacia los infantes, pero sólo encontró la carita de Kyosuke, todavía molesta.
"Kyo, ¿dónde está Seiyuro?" preguntó Daisuke.
"Se fue, dijo que quería conocer el terreno" explicó Kyosuke, como si fuera algo natural y casual.
"Me descuido un segundo y se me escapa" rugió Takeru "Dai, será mejor que lleves a tu chico a clases, yo iré por Sei… me tardaré un buen rato, seguro que se fue al resbaladero".
"De acuerdo, Takeru, pero promete llamarme hoy en la noche" pidió Daisuke.
"Lo prometo" sonrió el rubio Takaishi mientras observaba, con una gota de sudor, cómo su amigo prácticamente arrastraba a su hijo hacia el salón de clases.
"Qué se le va a hacer… son niños" susurró el escritor Takaishi "Iré entonces al resbaladero".
………….
Takeru corrió hacia el resbaladero lo más pronto que pudo. Miró hacia arriba y notó que su hijo estaba arrojando arena desde arriba con mucha felicidad; al lado de Seiyuro, había otro niño de piel pálida y ojos marrones. Ninguno de los dos pequeños parecía tener intención de bajar de ahí.
"¡Seiyuro!" gritó Takeru, inmediatamente el pequeño Sei asomó su cabecita hacia abajo y saludó a su padre con energía "Ahí estabas papito, te me habías perdido, ¡mira, está lloviendo arena!".
"Baja de ahí inmediatamente, tengo que llevarte al salón de clases con tu nueva profesora".
"Pero papito, es que…"
"Es que nada, Seiyuro, ¡baja de ahí!" exigió Takeru, mientras fingía que perdía la paciencia.
"No te enojes, papá" pidió Sei "Deja me despido de mi amiguito y voy".
Seiyuro bajó del resbaladero doce segundos después, corrió hacia su papá y lo agarró de la mano.
"Ahora quiero que te comportes hasta que lleguemos con la maestra, Sei, ¿de acuerdo?".
El niño asintió con energía.
"Adiós, luego jugamos" le gritó al niño que todavía estaba arriba de la resbaladilla.
'Aunque Yamato diga que era algo inquieto de chiquito, creo que mi hijo me supera con creces' pensó Takeru.
Ahí estaba, el grupó 1-C. Afortunadamente Takeru y Seiyuro ya no habían tenido ninguna otra interrupción, hasta que...
"Hey, Tk" Takeru distinguió la voz de Daisuke, a quien vio a lo lejos.
"Hola otra vez, Dai'" saludó Takeru "Nos vemos luego".
"¡Te vas a llevar una gran sorpresa, entra el salón de clases!", exigió Daisuke.
Takeru no le prestó importancia a la advertencia de su amigo, quien desapareció en un dos por tres.
El salón tenía cortinas blancas, pero los instrumentos de trabajo de los niños eran coloridos, lo mismo que las bancas y los crayones.
"Bien, mi Seiyuro, éste es tu salón de clases" dijo Tk.
Entonces el tiempo se hizo burbuja.
"Takeru… ha pasado mucho tiempo" Takaishi sintió que el corazón se le detenía, cuando Hikari apareció en su costado.
"Kari…" susurró Takeru, abriendo los ojos "¡Kari!, ¿tú aquí?".
Hikari Yagami mostró una sonrisa amplia, llena de luz, luego, sin importarle la extraña mirada que le lanzaban los padres de familia que estaban cerca de ella, abrazó a Takeru brevemente, como iluminada.
"Kari…" volvió a repetir Takeru.
"Es día de reencuentos" dedujo Seiyuro.
"Se dice reencuentros, Sei" corrigió Takeru "Y vaya que sí… mira Sei, ella es mi amiga Hikari Yagami, ¿te acuerdas?"
"¡Sí sí!, yo la vi en la foto" dijo Sei, aplaudiendo.
"Buenos días, Seiyuro-chan" saludó Hikari, inclinándose "yo seré tu nueva profesora, Yagami Hikari".
"Mucho gusto" dijo Seiyuro, tomando en serio su papel de caballero. "¡qué maestra tan bonita! ¡Y luego es novia de papá!".
"¡Ah, Seiyuro, no empieces!" regañó Takeru "Mejor prométeme que vas a ser un buen chico, ¿ok?"
"¡Pero si yo siempre me porto bien!" exclamó Sei.
"Seiyuro-chan, ¿por qué no vas a sentarte con los demás?, tu amigo Kyo te debe estar esperando".
"Sí, maestra" respondió Sei, desapareciendo.
Takeru suspiró agradecido.
"Esto de traerlo a diario va a resultar muy complicado si sigue con esa energía" explicó "… pero es genial que seas su profesora, me quedaré mucho más tranquilo".
"Tu hijo es un encanto, Takeru, como siempre" aseguró Hikari, palideciendo un poco "No esperaba verte, cuando Daisuke me dijo que me sorprendería, no imaginaba que la sorpresa serías tú".
"¿De verdad, Kari?, pues de algún modo yo sí lo pensé… aunque ya han pasado más de tres años…".
"Sí." Dijo ella, un poco seria "te ves muy bien; ahora que has regresado a Odaiba, ¿lograste hallar lo mejor para Seiyuro?".
"No, todavía no. Pero con este nuevo empleo todo irá mejorando" dijo Takeru "… y tú, Kari, ¿lograste encontrar lo mejor para el pequeño?".
"No. Pero encontré algo de paz…".
Tanto Takeru como Hikari se sentían extraños al establecer esa conversación tan inesperada. Esa no era la manera en como Tk quería reencontrarse con Hikari, pero los encuentros a veces sucedían bajo circunstancias inesperadas.
Mientras el rubio pensaba en eso, el timbre del inicio de clases sonó y acto seguido un par de jóvenes entraron al salón de Hikari con rostros jadeantes.
"Profesora Yagami" dijeron en coro.
"¿Qué sucede, profesora Kabuki y profesora Nishida?".
"Se trata de Toshiro-chan" dijeron las profesoras "Ya es hora de iniciar clases y no quiere bajar del resbaladero".
"Ay, Toshi" se quejó Hikari "Profesora Kabuki, ¿podría hacerse cargo de mi clase mientras voy por mi hijo?".
"Claro que sí, profesora Yagami".
"Acompáñame Takeru" pidió Hikari. Sin ver reloj, Tk siguió a su amiga hacia la zona de juegos. Desde que había escuchado el nombre de Toshiro, se sentía ligeramente entusiasmado.
……………….
"Profesora, aunque comprendo que es su hijo, el niño no va a recibir atención especial por ello" dijo una mujer rígida, de cabellos negros "Mi clase inició hace varios minutos y por culpa del crío no la he podido empezar".
"Descuide, profesora, mi hijo bajará enseguida" explicó Hikari.
Kari Yagami se acercó al resbaladero; vio que su hijo estaba aferrado a uno de los pilares de hierro que sostenían el juego de metal.
"Toshi, ¿qué haces ahí?, es hora de entrar a clases…" Toshiro tenía la cabecita hacia abajo, no subió la mirada, sólo negó con precisión. "Vamos… vamos cariño, tú eres muy buen niño, sé que entiendes que mamá no puede ser tu maestra… tu nueva profesora te va a enseñar muchas cosas y…"
Toshiro volvió a negar. Hikari comenzó a preocuparse.
"Profesora, no se preocupe, vaya a clases, en un momento le llevaré a mi hijo".
"Eso espero, Yagami, no quiero que el berrinche del niño nos quite más tiempo" la maestra rechoncha se retiró molesta; Kari sintió que se le quebraba el corazón.
"No lo culpo, Kari; esa profesora parece un ogro" secreteó Takeru "No puedes culpar a Toshiro".
"Toshi tiene que entender que no puede estar conmigo para siempre" susurró Hikari.
"Yo estaría como él… oye Kari, ¿y si intento hablar con él?, ¡me muero por oír su voz!, a lo mejor se parece a la mía".
"Ay, Takeru…" dijo Hikari "Está bien, puedes intentarlo; pero te advierto que…".
"No te preocupes, sé todo sobre niños… ya ves, como el mío está loco".
Takeru comenzó a trepar la escalera del juego. Subió los primeros cuatro escalones y esos le bastaron para quedar a la altura de Toshiro.
Tk Takaishi sonrió. Toshiro estaba muy lindo. Era más bajito que Seiyuro, más regordete, más pálido, y tenía el cabello liso, muy bien peinado. Se le hizo terriblemente parecido a Hikari.
"Hola Toshi" saludó Takeru, con toda la naturalidad del mundo "¿Cómo estás?"
Toshiro volvió a negar.
"No voy a bajarme; no quiero ir con esa profesora" Toshi, para sorpresa de Tk, tenía la voz baja, pero muy clara para un niño de su edad.
"Te entiendo; si yo fuera niño, querría estar siempre con mi mamá, aún en el salón de clases".
"Es que yo sé que mamá quiere que vaya con esa profesora" explicó Toshiro "y me gusta hacerle caso a mamá, pero…"
"Sí, lo sé, esa profesora es una bruja" sinceró Takeru, sin ningún remordimiento.
"Es que esa profesora no quiere a mi mamá" dijo Toshiro "mamá dice que no, que es buena, pero yo la oí diciendo cosas malas de mamá".
"Oh, pequeño, así que se trataba de eso" Takeru se enterneció "¿qué oíste?"
"Decía cosas feas de mamá, yo lo oí… pero como estoy chiquito mamá cree que lo inventé" Toshiro levantó la carita, la tenía rosada de tanto llorar. Y los ojos, Takeru sintió un oleaje de ternura a ver esos ojos "¿Tú sí me crees?".
"Claro que sí, Toshi" sinceró Takeru "Pero estando acá arriba a lo mejor no puedes solucionar el problema, ¿no crees?".
Fue hasta en ese momento que Toshiro se permitió observar bien a su interlocutor.
"¿Por qué estás aquí?" preguntó el niño, confundido.
"Porque vine a traer a mi hijo a estudiar… y además, vine a saludar a viejos amigos". Takeru se asomó hacia abajo y saludó a Hikari, para darle confianza a Toshiro.
"Ah, claro. Eres Tk" asoció el pequeño, de inmediato "Mamá tiene una foto tuya".
Takeru quedó admirado de la facilidad con la que Toshi había relacionado su vida con la de Kari.
"Sí, soy yo" hubiera querido agregar: ¡Toshi, qué listo eres! ¡Sí, soy amigo de tu madre y la amo!, pero se abstuvo.
Toshiro se le quedó mirando a Takeru.
"No quiero quedarme sentadito aquí" sinceró "Hace mucho calor y quiero jugar como los demás niños".
"Entonces será mejor que bajes y vayas a clases" propuso Takeru "Si la profesora hace cosas malas contigo, puedes decirme y yo te protegeré".
Toshiro abrió los ojos.
"Hablas como mi tío Tai" dijo el niño "pero si tú trabajas, ¿verdad que no puedes salirte de tu trabajo para protegerme?".
"¿Por qué no podría?" Takeru estaba interesadísimo en la conversación, se había olvidado de la hora.
"Porque los grandes tienen sus cosas" aclaró el niño "entonces no podrías venir aunque seas amigo de mamá, y yo no sé qué hacer si la profesora hace cosas malas…".
Takeru comprendió por qué Hikari le había tratado de advertir cuando había decido hablar con el pequeño; Toshiro podía ser difícil si se lo proponía. Tk tenía que admitir que nunca se había topado con un chico de 5 años tan 'filósofo'. Claro que como le había dicho a Hikari, él tenía sus propias técnicas.
"Toshi, mira esto, es una grabadora de voz… verás, yo soy reportero" explicó Takeru.
"¿De verdad? ¿Y sales en la tele?" preguntó.
"No, pero hago entrevistas, es decir, platico con la gente y los grabo… escucha, lo que voy a hacer no es algo muy, ehh, adecuado, pero servirá… si la profesora se porta mal contigo, graba la conversación y se la enseñas a mamá, así se dará cuenta de que dices la verdad".
"¿Y no es trampa?" preguntó Toshi.
"Mmm, no creo que lo sea, estás defendiéndote".
"¡Gracias señor Tk!" susurró el niño, con un nuevo rostro esperanzado "¿y cómo se usa?".
"Ehh, justo como el dvd que tienes en casa… si le aplastas el botón rojo…"
"El 'rec'" especificó Toshi.
"Sí, el 'rec', grabarás todo".
Toshiro sonrió ampliamente, triunfante.
"Estoy muy feliz, mamá me creerá ahora" Toshiro agradeció a Takeru con un reverencia y se deslizó por el resbaladero.
"Mamá, te demostraré que soy un niño bueno" dijo Toshiro dando un salto, luego se retiró a su salón con velocidad. Kari quedó sorprendida, con los ojos cuadrados.
"Takeru, ¿qué le dijiste?" preguntó la profesora Yagami, mientras su amigo Takaishi bajaba los escalones.
"Le dije que es un nene muy majo" bromeó "Se pone cada vez más lindo y listo, debo decir…".
"Pero aún así ha actuado muy extraño por el ingreso a la escuela…" susurró Hikari "Supongo que está muy apegado a mí, por eso le cuesta trabajo integrarse; creo que no se le facilita jugar con niños de su propia edad".
"Toshi me dijo que la bruja de sus maestra no te tiene buena voluntad a ti, Kari; el niño está preocupado por ti" explicó Takeru.
"¡Tk!" regañó Hikari "No hables así de la profesora Inuki; es verdad que se ve algo rígida, pero no por eso hay que juzgarla… los niños se dejan llevar por esa rigidez, por eso Toshi cree cosas, así las percibe, no es que mienta, es sólo que…".
"Le di una grabadora a tu hijo, para que grabe a esa mujer… si esa bruja trata mal a Toshiro, se las verá conmigo".
"Estuviste ausente tres años y todavía hablas de Toshi como si fuera tuyo…".
"Cuando me enteré de que estabas embarazada te lo dije; desde ese momento te aclaré que Toshiro sería mi hijo, aunque sea en sueños" susurró Takeru ", pero en estos años no me he hecho cargo de él, estoy consciente, aún así nunca dejé de soñarlo".
"Takeru…".
"Ah" gritó de pronto Takeru, al ver su reloj "¡¡Debo llegar al trabajo en diez minutos!!"
……………
Fin de la parte uno del capítulo tres
…………….
Gracias por leer. Sé que corté el fic de repente, pero la siguiente parte creo que estará más interesante.
Espero sus comentarios.
¿A que Sei y Toshi son una lindura?, de ahora en adelante ellos entrarán un poco más en acción.
Saludos.
