Tu secreto me condena

Tu secreto me condena

Sirius esta molesto. Y esta más molesto que de costumbre porque no tiene puta idea de porqué. No sabe porque su ánimo es tan cambiante como el clima o el color de sus ojos. Aunque tiene la leve sospecha que la herencia Black debe estar detrás de su maldito mal carácter. Pensar que tiene algo en común con su madre duele más que una patada de hipogrifo en las bolas. No importa cuanto se esfuerce en sacar lo Black de sus venas siempre queda algo. Su propio yo, le ofende.

Desearía no ser asi.

Desearia ser templado como Remus Lupin que parece que no se turba por nada. Desearia no ser victima de su propio mal genio y vivir enojado sin razón.

Porque, cuál puede ser la razón para estar molesto en un día tan lleno de sol como hoy?

Hay partido de Quidditch mañana. Van primero en el torneo de las tres casas. Y un par de chicas de Ravenclaw que siempre se hicieron las difíciles le han sonreído hoy. Que va, dejando de lado el hecho de ser la oveja negra de una familia maldita, hoy es un día esplendido.

Entonces, porque habría de sentirse molesto?

Qué Interesa que haya visto poco a Remus en la última semana.

Qué mas da que haya estado demasiado ocupado en sus estudios.

Qué importa si Lunático tiene un secreto.

El problema es que si le importa.

El problema es que lo que Sirius más odia en el mundo son los secretos. Sobre todo del tipo de esos que otros saben y que no le cuentan a él. No lo soporta. No soporta la idea de que alguien le oculte cosas.

Una de las razones por la que formaron la solemne Hermandad de los Merodeadores era justamente para asegurarse de que no habria secretos. Ya sea que se trate de chicas, bromas pesadas, recuerdos vergonzosos o licantropía y animagia ilegal, es lo mismo.

"Como integrante del Consejo Supremo del merodeador es deber del mismo compartir toda información que se relacione o afecte directa o indirectamente con las actividades de cualquier integrante del grupo. Quedan excluidos de este articulo, los sueños y recuerdos personales los cuales quedan sujetos al carácter del merodeador..."

"El miembro que oculte información será sometido a juicio ante el Tribunal del Consejo."

La lealtad y la confraternidad son los pilares principales dónde se apoyan toda la filosofia del Merodeador.

Esta en las reglas. Los secretos estan prohibidos.

Y la traición se castiga severamente.

Remus le ha mentido. Literalmente se ha cagado en las reglas.

Y si bien generalmente Sirius hace lo mismo con las reglas, le ofende profundamente que se lo hagan a él.

Lo usual sería reunir al Consejo y obligar a Lupin a confesar la verdad y luego entre todos dictaminarían el castigo a imponer. Pero por alguna razón que no comprende, no ha sido capaz de contarle nada a James.

Y tampoco ha podido enfrentar a Lunático. Llevan una puta hora en la Sala común fingiendo que estudia y no ha podido abrir la maldita boca. Remus lee de su libro y Sirius se esfuerza en leer la verdad en su rostro.

-Prefecto Lupin.

La vocecita de una niña de 1º hace que Sirius dé un salto sacandolo de su trance.

Estos mocosos de primero son demasiado sigilosos.

-Si, que quieres pequeña.-Contesta Remus dejando al libro a un lado.

"Haciendo el papel del prefecto perfecto que tanto le gusta."

A Sirius le suele agradar el tono de maestro que Lunático usa para dirigirse a los crios de primero pero hoy en particular le resulta artificialmente molesta.

-Afuera hay un estudiante de Slytherin que le busca.

Remus parece gratamente sorprendido.

-Dile que en unos minutos saldré.

La niña salió corriendo mientras Sirius la sigue con la mirada. Al volver la cabeza encuentra que Lunático ha levantado todas sus cosas apresuradamente y se dispone a subir a dejarlas a la habitación de los chicos.

-Eh! Qué demonios hace un slytherin buscandote?-le ladra.

Remus se detiene a mitad de la escalera de caracol.

-Gracias por tu interés Canuto. Se llama Daniel es muy educado para ser de Slytherin y estamos realizando un trabajo especial de Runas Antiguas. La profesora pensó que sería bueno para estrechar los lazos entre las casas.

Se giró para continuar subiendo pero la voz de Sirius lo detuvo una vez más.

-Yo no me enteré nada de ningún trabajo.

Sirius no puede evitar que su voz suene venenosamente hostil. Esta vez Remus ni siquiera volteó.

-Porque no cursas runas antiguas Sirius.

Tardó apenas un minuto. Debió dejar todo tirado sobre la cama, él que siempre es tan quisquilloso con el orden de sus cosas.

Sirius subió los pies sobre la mesa y se cruzó de brazos. Su intención es mostrar una sana e indiferente curiosidad pero no puede evitar su cara de pocos amigos y lo que se le escapa por la boca. Sirius tiene la sutileza de un caballo.

-No sé como aceptaste hacer equipo con él, esas serpientes asquerosas no son de fiar. Deben haberlo enviado a averiguar algo que poder usar contra nosotros o contra ti. Seguro Malfoy esta detrás de todo esto. Hace tiempo esta buscando la forma de expulsarte.

-Canuto, tu paranoia es casi enternecedora. No creo que Daniel sea amigo de Malfoy porque a él también lo molestan y la verdad para ser honestos es bastante agradable y siempre me ha tratado bien.

No sabe porque pero el saber que "siempre me ha tratado bien" de repente le enferma.

-Bueno, yo decia. Hay que estar prevenidos no?

-No te preocupes Sirius estaré alerta. -ironiza Remus.

Lupin se acomoda la bufanda y se encamina al agujero del retrato. Sirius no le despega los ojos de encima.

-Ah! Por cierto Lunático, como van a hacer el dichoso trabajo sin plumas ni pergaminos?

Remus se volteó lentamente y casi sin mirarle contesto.

-Primero vamos a reunir información de la Biblioteca. Te veo más tarde, adiós.

Y salió.

A Sirius le quedan dos opciones. Seguir revolviendo hasta desenterrar el hueso o hacerse el idiota. Si el hueso que desentierra no le gusta ya no podrá volverlo a enterrar. Lo piensa sin pensarlo.

"Dejalo estar. A veces es bueno no saber."

Es obvio que Lupin tiene razón, esta paranoico.

No pasa nada.

Debe ser el partido de mañana que lo hace ver conspiraciones en cada esquina.

Después de todo sólo van a estudiar.

-Qué otra cosa podría ser?

Una parte de su mente sabe perfectamente cual es la otra opción. Y también sabe cual es la razón que lo tiene de mal humor.

Pero es la misma parte que lleva reprimiendo desde hace meses.