La Princesa Seremity.


Capítulo once "La Extraña joven de otra época"

Habían pasado ya 50 años desde que Inuyasha fue sellado por Kikyo, Seremity había vuelto de unos de sus largos viajes buscando la manera de poder liberarlo. En éste, su último viaje, había recibido los poderes espirituales de una sacerdotisa extranjera, muy poderosa, ahora podía sanar heridas de otras personas más rápidamente, crear campos de energía y había aprendido a usar el hechizo que uso una vez el Comandante en su madre, que luego usaron en ella. Estaba decidida a encontrar una solución para liberar a Inuyasha, después volvería a usar el hechizo en ella y regresaría a su Reino.

Cuando llegó al árbol fue a ver a Inuyasha, vio que las ramas lo estaban cubriendo y seguía dormido. Ya era de noche y Seremity se sentía cansada.

—Mañana te sacaré algunas ramas —le dijo al dormido Inuyasha.

Trepó un árbol algo alejado de Inuyasha y se durmió, se despertó al otro día con unos gritos de mujer y un olor extraño y familiar apareció.

Seremity estaba sobre un árbol observando todo, cuando el cuerpo de Inuyasha palpita y sus manos se mueven, de pronto abre los ojos mientras que el extraño olor se acercaba, decidió quedarse en el árbol cuando vio aparecer a la extraña joven que la había despertado con sus gritos, tenía el pelo negro y los ojos cafés, se vestía extraña, con una falda verde y una camisa blanca manga larga con cuello verde y en el centro un moño color rojo.

Inuyasha le dijo algo a la joven que tenía el olor parecido al de Kikyo y está le sacó la flecha sagrada dejando libre a Inuyasha, atrás de la joven venía un enorme cien pies que quería la Perla de Shikon, Seremity que no entendía nada observó todo desde el árbol, vio como Inuyasha acababa con el cien pies y una anciana le ponía un extraño collar que al parecer estaba hechizado.

Cuando todo se calmó Seremity bajo del árbol y fue con Inuyasha.

—¡Inuyasha! —le dijo—, al fin estás libre.

—¡Seremity! —dijo Inuyasha—. ¿Qué haces aquí? ¿Y Sesshoumaru? —le preguntó mientras se acercaba.

—¿Qué? ¿Hay más? —dijo la extraña joven que estaba junto a la anciana.

—¿Te conozco? —le dijo Seremity a la anciana mientras la miraba—. ¡Eres Kaede! La hermana de Kikyo.

—Ella no es Kaede —dijo Inuyasha—. Ella es sólo una niña. Por lo tanto no es, ya que Kikyo aún es joven —dijo Inuyasha apuntando a la extraña de olor parecido al de Kikyo.

—¡Yo no soy Kikyo! —dijo la joven—. ¡Mi nombre es Aome!

—¿Aome? —dijo Seremity acercándose a ella—. Tú no hueles como Kikyo. Inuyasha ella no es Kikyo, además ella ya esta muerta.

—¿Muerta?- dijo Inuyasha- ¿Cuándo murió?

—Tú la mataste, Inuyasha —dijo Kaede.

—¿De dónde vienes Aome? —le dijo Seremity mientras Inuyasha discutía con Kaede—. No eres de aquí, pero tú energía es pura y bondadosa.

—Soy del templo Higurashi —dijo Aome.

—¿Templo Higurashi? —dijo Seremity—. Aquí no hay nada que se llame así.

—Me caí por el pozo —dijo Aome.

—¿Por el pozo? —dijo Seremity—. ¿Dónde tiran los cadáveres de los demonios?

—¿Cadáveres? —dijo Aome preocupada.

—Mi nombre es Seremity —le dijo a Aome que no entendía lo que estaba pasando—. No te haré daño, te daré las gracias en nombre de Inuyasha por haberlo librado.

—¿Eres humana? —le dijo Aome.

—Tú ya sabes la respuesta, Kikyo —le dijo Inuyasha que seguía al lado de Kaede—. ¿Para que preguntas?

—¡Qué no soy Kikyo! —le dijo Aome molesta—. ¡Soy Aome! Y no estoy hablando contigo.

—No soy humana —le dijo Seremity—. Soy una híbrida.

—¿Híbrida? —dijo Aome aún más confundida.

—No te hagas la tonta Kikyo —le dijo Inuyasha.

—¡Abajo! —gritó Aome y dejo a Inuyasha enterrado en el suelo.

—Mi padre era un humano y mi madre… —le dijo Seremity que miraba a Inuyasha que se había parado y se dirigía a donde estaban ellas—. ¡No te metas Inuyasha! Que no vez que Aome y yo estamos hablando —le dijo Seremity a Inuyasha mientras tomaba a Aome de un brazo y se alejaban de él—. Mi madre era una demonio de la familia de los Perros Demonios.

—¿Quién es Kikyo? —preguntó Aome.

—La que selló a Inuyasha en el árbol —le respondió Seremity.

Continuaron largo rato hablando, conociéndose, mientras Inuyasha seguía llamando a Aome como Kikyo, así pasaron las horas, y la chica no podía volver a su hogar.

Un día, Aome fue secuestrada por unos ladrones que eran manipulados por un cuervo negro de tres ojos, ya que todos querían la Perla de Shikon que había vuelto a aparecer después de 50 años, en el cuerpo de Aome, Inuyasha fue a ayudarla, pero la Perla fue destruida por una flecha que lanzó la chica y ahora tenían que buscar los Fragmentos de la Perla. Seremity, aún no entendia nada de eso que llamaban la Perla de Shikon, nunca, en todos los años que llevaba viviendo lejos de su reino, escuchó hablar de algo con ese nombre, hasta que se decidió y le habló a Inuyasha.

—Inuyasha —le dijo Seremity mientras se sentaba junto a él en el árbol en que estaba—, explícame lo de la Perla de Shikon.

—¿Qué cosa? —le dijo Inuyasha sorprendido al ver que Seremity no sabia sobre la existencia de la Perla.

—¿Qué es? ¿Para qué sirve? —le dijo Seremity—. ¿Por qué es tan importante para ti?

—Es una perla con poderes sobrenaturales, te puede volver más fuerte —le dijo Inuyasha—. Yo me podría convertir en un demonio completo y dejar de ser un híbrido.

—¿Yo también podría convertirme en una demonio completa? —le preguntó Seremity.

—Yo creo que sí —le dijo Inuyasha sorprendido por la pregunta de ella—. ¿Pero, para qué?

—No sé —le dijo Seremity con cara de tristeza—. Puede que así… mejor no, estoy bien como estoy. Los ayudaré a buscar los Fragmentos de Shikon.

—¿A quiénes te refieres? —le dijo Inuyasha enojado—. Yo puedo sólo, no necesito la ayuda de Kikyo.

—Necesitas la ayuda de Aome —le dijo Seremity que se estaba riendo de la reacción de Inuyasha—. Ella es la única que puede ver los Fragmentos. Además no se parece tanto a Kikyo, sólo mírala bien —le dijo mientras se bajaba del árbol e iba en dirección a la cabaña de Kaede.

Y así, comenzó la aventura de Inuyasha y Aome en busca de los Fragmentos de la Perla de Shikon, acompañados por Seremity, que en vez de volver a su reino, como le dijo Sesshoumaru, se quedó junto a Inuyasha.

Con el pasar de los días, Aome e Inuyasha empezaban a llevarse mejor, mientras que Seremity se llevaba bien con ambos, aunque a veces cuando los veía a ellos se acordaba de Sesshoumaru, después de todo hace muchos años que no lo veía. Aunque algunas veces, mientras buscaba la manera de encontrar alguna solución para liberar a Inuyasha, creía sentirlo cerca, pero mientras más lo buscaba, más se daba cuenta que sólo era su imaginación.

Hasta que un día se apareció frente a ellos, con una trampa para Inuyasha.

—¿Qué haces con Inuyasha? —le dijo Sesshoumaru a Seremity.

—A ti no te importa lo que yo haga con mi vida —le dijo Seremity.

—¿Por qué no te fuiste a tu Reino? —le dijo Sesshoumaru enojado.

—Porque no quise —le dijo Seremity sin dejarse intimidar por el demonio.

—Los híbridos deben estar con los híbridos —le dijo después dándole la espalda y dirigiéndose donde Inuyasha.

—Así es —le dijo Seremity, con tono triste.

Sesshoumaru quería saber donde se encontraba la otra espada creada por un colmillo de su padre, Colmillo de Acero, para eso debía usar a Inuyasha, se enteró que estaba en la Perla Negra del ojo de Inuyasha, que era un portal que llevaba a la tumba del Comandante Inutaisho.

Allí, en su estomago se encontraba Colmillo de Acero, la cual no pudieron sacar ni Sesshoumaru ni Inuyasha porque un campo de energía la protegía. Sesshoumaru comenzó a atacar a Inuyasha y pelearon por un rato, Aome al ver que Inuyasha estaba en desventaja, agarró a Colmillo de Acero y lo sacó.

Sesshoumaru tomó su verdadera forma y comenzó a arrojar veneno, Seremity vio que Jyaken estaba atrapado y lo sacó, fue a buscar a Aome, pero está ya había salido. Colmillo de Acero se transformó e Inuyasha se puso a pelear con Sesshoumaru y le corto un brazo.

—¡Sesshoumaru! —gritó Seremity y empezó a seguirlo ya que él se estaba convirtiendo en una esfera verde.

—¡No me sigas, híbrida! —le gritó Sesshoumaru y desapareció.

Seremity se detuvo y se quedó mirando a donde se dirigía la pequeña esfera. Se fue a donde estaban Inuyasha y Aome, se quedó pensando por que cada vez que se veían Sesshoumaru e Inuyasha peleaban hasta casi matarse, pensaba, cual era el motivo que hacia que Sesshoumaru odiara tanto a los humanos y a los híbridos, a lo que no encontraba respuesta por más que rebuscará en su cerebro.

Ya en la cabaña de Kaede.

Myouga le explico muchas cosas a Inuyasha y a los demás. Seremity salió de la cabaña y se sentó a los pies de un árbol, era de noche y se quedo mirando las estrellas, hasta que sintió que alguien se acercaba.

—¿Te sientes mal? —le dijo Aome mientras se sentaba junto a ella.

—No —le dijo Seremity que en su rostro se reflejaba tristeza.

—¿Estás preocupada por Sesshoumaru? —le dijo Aome.

—No sé —le dijo Seremity mirando a Aome—. En realidad… sí.

—¿Lo conoces hace mucho? —le preguntó Aome.

—Desde que tenía 15 años, y creeme que han pasado muchos años —le dijo Seremity—. Hace como 50 años que me alejó de su lado, él fue quien me entrenó, aunque no me escuchaba yo le debo mucho. Salvó mi vida, unas cuantas veces.

—¿Siempre que se ven pelean? —preguntó Aome.

—Sí, siempre —dijo Seremity con tono de melancolía—. Sesshoumaru odia a los híbridos.

—Pero —dijo Aome un tanto confusa—. A ti te entrenó, no los tiene que odiar tanto.

—Las promesas se cumplen —respondió Seremity—. Él le hizo una a su padre, que era entrenar al hijo hibrido que tuviera mi padre con mi madre.

Así se quedaron conversando por varias horas, Seremity le explicó lo de su Reino y todo lo sucedido desde que decidió ir a conocer a Ethan, después Aome le contó sobre donde ella vivía y se pusieron a ver en que se parecían ambos lugares.

Siguieron en busca de los Fragmentos, ahora con dos de los Colmillo creados por el Comandante, unos días después se encontraron con un pequeño zorrito demonio de nombre Shippo, un inteligente travieso que usa poderes mágicos para defenderse, les contó que su padre fue asesinado por los hermanos relámpago y ahora él se quería vengar, ya que había quedado huérfano.

Cuando se encontraron con los hermanos relámpago, entre Inuyasha y Seremity acabaron con ellos, aunque les costo trabajo. Shippo se quedó con Aome y Seremity.

Al pasar los días, Aome fue secuestrada por la bruja Urazue que la quería para revivir a Kikyo, ya que Aome era su reencarnación, por eso el parecido. Cuando llegaron donde Urazue, Inuyasha vio que Kikyo había revivido y lo odiaba, mientras que Aome se encontraba inconsciente ya que no tenía almas. Kikyo mató a Urazue, Aome le quitó algunas almas a Kikyo e Inuyasha se sintió confundido.

Continuaron su viaje, Aome e Inuyasha habían seguido avanzando, mientras que Seremity se quedó con Shippo en la cabaña de Kaede, ya que el zorrito había comido unos hongos y se sentía enfermo.

Mientras caminaban Aome sintió la presencia de unos Fragmentos, cuando el poder de estos se hizo más fuerte pudieron ver a un monje, Aome dijo que él los llevaba, era un joven de cabello negro con un pequeño moño, ojos cafés y su vestimenta era de color negro y morado, llevaba un báculo sagrado.

Al ver a Aome se acercó a ella y le preguntó si quería tener un hijo con él, provocando que Inuyasha se enfadara. Se presentó como Miroku y estaba en busca de Naraku ya que éste le había puesto una maldición a su abuelo que se transmitía de generación en generación, que consistía en un Agujero Negro en su mano derecha. Aome e Inuyasha se dieron cuenta que Naraku era el demonio que le había tendido una trampa hace años a él y a Kikyo para que acabaran el uno, con el otro.

—¡Inuyasha! ¡Aome! —se escuchó la voz de Seremity que venia dando saltos con Shippo en los brazos.

—¿Te sientes bien Shippo? —le dijo Aome al zorrito que corrió a sus brazos.

—También eres una demonio —le dijo el monje a Seremity mientras se acercaba a ella—. No importa ¿Te gustaría tener un hijo conmigo? —le dijo mientras le tomaba las manos.

—¿Quién eres? —le preguntó Seremity.

—Disculpa mi descortesía —le dijo el monje—. Soy Miroku.

—Por ahora no, gracias —le dijo Seremity mientras se soltaba de las manos de Miroku y se dirigía a donde Inuyasha—. ¿De donde salio éste extraño monje? —le dijo a Inuyasha.

Siguieron su camino, el monje se les unió, después de todo tenían el mismo propósito, recolectar los Fragmentos de Shikon y destruir a Naraku, que también los estaba recolectando.

Se dieron cuenta de que el monje era un mujeriego, a todas las mujeres le hacía la misma pregunta, pero les conseguía un techo para pasar la noche y comida.

Sesshoumaru intentó nuevamente quitarle a Colmillo de Acero a Inuyasha, había hecho un trato con Naraku y éste le había pasado un brazo humano con un Fragmento de Shikon, con el que podía tomar a Colmillo de Acero, la pelea comenzó, Sesshoumaru le quitó la espada a Inuyasha y lo empezó a atacar con la técnica especial de está, el Viento Cortante, que Inuyasha no sabía usar.

Tratando de ayudar el monje había absorbido varios insectos venenosos que Naraku le había dado a Sesshoumaru para que se defendiera del Agujero Negro del monje. El veneno recorría su cuerpo, Seremity fue en su ayuda.

—Quédate quieto Miroku —le dijo Seremity mientras tomaba la cara de Miroku con sus manos.

—¿Qué harás? —le dijo Miroku.

—Purificar el veneno —le dijo mientras se acercaba a él.

Para hacerlo debía sacarlo por su boca, y debía acercarse bastante a él, hasta tener a unos centímetros su boca con la del monje. Un humo verde comenzó a salir de la boca del monje y se introducía en la boca de Seremity, Shippo estaba observando todo. Hasta que el monje aprovecho el momento y le tocó el trasero a Seremity, se escuchó una cachetada y Seremity se puso de pie.

—Supongo que ya estás bien —le dijo mientras se iba a donde Sesshoumaru e Inuyasha seguían peleando.

—Aún me siento mal —dijo el monje que no se podía parar porque aún le quedaba bastante veneno—. Shippo ve a buscarla.

—No vendrá —le dijo el zorrito—. Eres un tonto.

Seremity llegó justo cuando Sesshoumaru le entierra su mano a Inuyasha atravesándolo.

—¡Sesshoumaru, ¿qué haces?! —gritó preocupada Seremity, pero el demonio sólo la miró con desprecio y repugnancia.

Aome le lanza una flecha a Sesshoumaru, a lo que Seremity no alcanza a darse cuenta, la flecha no alcanza a tocar al demionio, pero lográ que éste se valla del lugar, Seremity lo sigue, tratando de que no se de cuenta, ve como su hombro sin brazo empieza a quemarse y a los insectos venenosos llevarse el Fragmento de Shikon, Sesshoumaru sigue a los insectos y se encuentra con una marioneta de Naraku que destroza.

—¿Qué quieres? —dijo Sesshoumaru

—Sólo… ver tu brazo —le dijo Seremity—. Yo podría…

—No necesito tu ayuda —le dijo el demonio dándole la espalda.

—¿Por qué un demonio cómo tú, hace tratos con un híbrido cómo Naraku? —le preguntó Seremity.

—No te metas en lo que no te importa —le dijo Sesshoumaru dándose la vuelta y mirando a Seremity de forma amenazante.

—Si me importa, porque yo le estoy ayudando a Inuyasha —le dijo Seremity enojada--. No quiero tenerte como enemigo —le dijo más tranquila.

Esperó un momento la respuesta de Sesshoumaru con respecto a la pregunta que le había hecho, pero no consiguió nada, le dio la espalda, y se fue a la cabaña de Kaede, donde estaba Inuyasha herido, lo ayudó un poco con sus poderes de recuperación.

—No lo hagas —le dijo Inuyasha a Seremity.

—Es para que te recuperes luego —dijo Seremity que lo seguía ayudando con sus poderes.

—Guarda tus fuerzas para después —le dijo en tono de mando Inuyasha.

—Está vez, Sesshoumaru se paso —dijo Seremity—. Aunque…- se calló porque recordó la vez que Inuyasha le había cortado el brazo a Sesshoumaru.

—Piensas que estamos a mano —dijo Inuyasha—. Porque yo le corte el brazo.

—No —dijo Seremity, más con duda que con seguridad—. Es sólo, yo no puedo estar del lado de ninguno, los dos, son lo más cercano que tengo a una familia, después que dejé mi reino —respondió con nostalgia.

—Lo sé —dijo Inuyasha—, y yo no te pido que estés de mi lado, eso sólo tu corazón lo decide.

Seremity lo miró, se sorprendió al escuchar las palabras de Inuyasha, sonaban sabias y la tranquilizaron. Nunca lo había escuchado hablar de esa manera.

Siguieron avanzando y se encontraron con Sango, una exterminadora, también fue engañada por Naraku que manipulo a su pequeño hermano Kohaku para que acabara con toda su familia y amigos, se conoció con el resto del grupo cuando intentó matar a Inuyasha por mandato de Naraku, ya que éste le había dicho que un hombre mitad bestia había acabado con todos en la aldea de exterminadores, cuando arreglaron el malentendido se fue con ellos.


Continuara.....