El lobo en piel de Prefecto
El lobo en piel de Prefecto
Luego de un fin de semana de cálida y ociosa tranquilidad es lunes otra vez. Estan en clase de pociones y el profesor Slughorn acaba de dar la desagradable sorpresa de que el ejercicio práctico del día calificará como puntos extras para los Timos. La tarea no es sencilla: deberán preparar una poción curativa contra la mordedura de Acromántula. Las instrucciones se encuentran en la pagina 489 del libro reglamentario de Pociones para 5º año.
Cuando los alumnos de Griffindor y Slitherin encuentran la pagina indicada se oye un murmullo de protesta generalizado.
–El viejo se volvió loco!-Protesta por lo bajo Sirius.
No puede creer que exista una poción que necesite la exagerada cantidad de 59 ingredientes. Ni hablar de los ridículos movimientos de batimento que hay que hacer para que la estúpida cosa quede bien hecha.
"Además, alguien tan estúpido como para no huir de una arañota de dos metros que intenta morderle, joder, merece morir."
Remus por su parte, toma tranquilamente el libro de las manos de Sirius y le da un largo y profundo vistazo a la complicada fórmula. Finalmente suelta su veredicto.
-Yo corto y tu revuelves.
En pociones usualmente se trabaja en forma individual. Pero esta vez, a causa de la complejidad de la tarea, son dos alumnos por caldero y la calificación es conjunta. Peter hace grupo con James, demostrando que el comensalismo también existe entre los seres humanos. Remus suele trabajar con Lily, pero el día de hoy ella ha faltado a clase, muy a su pesar, debido a un brote de gripe muggle.
Por lo que Remus y Sirius forman un equipo bastante disfuncional.
Mientras Remus Lupin toma con delicadeza un trozo de raíz de ajenjo y lo corta con milimetrico esmero en 13 trozos simétricamente identicos, Sirius Black revuelve el caldero lentamente a contrareloj, sosteniendo la enorme cuchara de madera con ambas manos y un desesperado aburrimiento en el rostro.
"Joder y todavía falta hora y media."
Las veces anteriores que Sirius tuvo que formar equipo siempre eligió chicas como pareja. Pasaba toda la clase seleccionando las palabras más adecuadas para soltar dentro de sus oidos cuando el profesor no miraba, revolviendoles la sangre dentro de las venas con esa voz espesa y caliente, llevándolas al punto de ebullición más tarde en el cuarto de las escobas.
Las circunstancias son distintas ahora. No tiene nada que hacer, por lo que se dedica a observar a Remus mientras corta un pedazo de mandrágora en forma triangular con singular gracia y maestría. No se había fijado lo delicadas y pálidas que son sus manos y la elegancia con las que se mueven. La izquierda toma una mandrágora mientras que la derecha ya esta dispuesta para cortar. La coordinación es perfecta como si ambas manos realizaran una coreografía muy ensayada. Pica con precisión y rapidez, hasta que el cuchillo se acerca peligrosamente a sus dedos de pianista. Entonces se detiene abruptamente un milímetro antes de cercenarse el índice, toma otra mandrágora y vuelve a empezar.
"Apuesto a que Lunático podría hacer esto con los ojos cerrados. "
Fascinante. Su concentración parece absoluta aunque presiente que es solo una apariencia. Que en realidad finge estar muy concentrado para poder percibir lo que pasa alrededor suyo a través de las vibraciones del aire.
El chico podrá aislarse pero el lobo siempre permanece atento.
Sirius revuelve el caldero mecánicamente. Decidió que Lupin es mucho mas interesante y esta totalmente atento a estudiarle de pies a cabeza ahora que lo tiene tan cerca y ajeno a su escrutinio.
Lleva la camisa sin ninguna arruga, con todos los botones prolijamente abrochados y metida dentro del pantalón.
"Como los niños buenos." Una leve sonrisa aparece en la boca de Sirius.
El nudo de la corbata pulcramente ajustado, aunque todavia hace un poco de calor. La insignia de prefecto, brillante como un sol, se posa en su pecho. Tiene el cabello rubio pajizo, casi castaño. No tiene el cabello ondulado pero tampoco lacio del todo. No sabría definir la forma de su cabello con exactitud, solo que tiene una gracia particular, sobre todo cuando a veces, como ahora, un mechón le cae un poco sobre la frente por encima del ojo izquierdo. Tiene los ojos de un color muy parecido a la miel del desayuno y las pestañas más largas que Sirius haya visto en un chico. Aunque, nunca se fijo en las pestañas de nadie. Son largas y ligeramente rizadas y acostumbran caer con pesadez cuando Lunático sonríe. Ese es un gesto que le gusta.
Su nariz es bastante particular. Demasiado larga, como si quisiera escaparse de su cara. Pero no diría que desarmoniza con el resto de su rostro, al contrario, le queda bien y ahora que lo ve de cerca tiene pecas pequeñas sobre ella. Que extraño que no se hubiera dado cuenta antes.
"Remus tiene pecas en la nariz."
La boca es a juicio de Sirius lo más llamativo de todo. El labio superior esta bien definido y se encima extravagantemente sobre el inferior haciendo que sobresalga un poco.
"Se ven suaves."
A Sirius esta idea le sorprende un poco pero después decide que si piensa que Lupin tiene una boca muy bonita, hasta diría que sexy, pues es asunto suyo. Uno es libre de pensar lo que quiera no? No es que lo vaya diciendo por ahí.
Se pregunta si Lupin habrá besado a alguien.
-Que estas pensando Canuto?
La pregunta le toma por sorpresa. Si los licántropos puede leer la mente tendrá que matarse.
-¿QUÉ?
-Van diez minutos sin quejas. Deduzco que estas tramando algo. –Le dice sin dejar de cortar los ingredientes.
-¿Yo? ¿Acaso no puede un chico revolver su poción en paz sin que piensen que esta pensando en poner polvos picantes en los calzoncillos de Quejicus?
A Remus le sonrie la mirada. Ahí esta ese gesto otra vez. Las pestañas que caen pesadamente ocultando la mirada con timidez. No sabe porque, pero Sirius desvía la mirada al caldero.
-No entiendo tu obsesión con Severus. ¿Qué te ha hecho?
-Nada. Solo que considero que necesita divertirse un poco más. Ya sabes, cambiar esa cara de "me cagó un hipogrifo" de una vez por todas.
-Ahh, entonces solo es preocupación por él… -Suena escéptico y divertido al mismo tiempo.
-¿Para que están los enemigos? -Le contesta la amplia y perruna sonrisa de Sirius.
-Canuto, siempre tan buen compañero… bueno, lamento interrumpir tus altruistas cavilaciones para recordarte que la calificación es puntos extra en los Timos.
-eso ya lo sé empollón. Tranquilo todo esta bajo control.- Le dice revolviendo despreocupadamente el caldero.
-¿A si? Que bien! entonces quizás sea una ilusión optica lo que hace que la poción se vea verde en lugar de amarilla. – dice señalándole el caldero. Al que Sirius no ha mirado una sola vez.
-Ah mierda de batimento olvide cambiar de dirección!
Remus ahoga una risa mientras Sirius bate a toda prisa en sentido del reloj intentando que el líquido cambie de color. Si no lo hace pronto toda la mezcla se echará a perder. Se salpica la camisa, la mesa y al final larga un insulto al darse cuenta que ha metido la corbata dentro del caldero. Finalmente suelta la cuchara satisfecho.
La poción ahora es amarillo brillante.
Lunático ha vuelto a su tarea de cortar ingredientes aunque se puede ver la leve curva de una sonrisa en los labios.
Al verle a Sirius se le vuelve a meter esa pregunta insolente en la cabeza.
¿Habrá besado Lunático a alguien?
Y si es asi. ¿A quién?
Merlín, en todos estos años jamás ha sabido que le guste alguna chica.
