La Princesa Seremity.


Capítulo doce: "Naraku se lleva a Seremity".

Otra vez, Sesshoumaru volvió a atacar a Inuyasha para quitarle Colmillo de Acero, pero Inuyasha hizo el Viento Cortante y si no es por Colmillo Sagrado Sesshoumaru hubiera muerto, Seremity al ver que salió herido se fue tras él convertida en la pequeña esfera de luz, lo encontró apoyado en un árbol, con sangre en su cuerpo y una pequeña niña lo cuidaba.

—Sesshoumaru —dijo Seremity mientras se sentaba a su lado—. ¿Cómo te sientes?

—¿Qué haces aquí? —le dijo Sesshoumaru sin mirarla.

—Estaba preocupada por ti —le dijo Seremity, pero se paró y fue a ver a la pequeña niña que había llevado comida—. Hola, ¿Cómo te llamas? —le dijo

Pero, la pequeña no le respondió, sólo le entregó la comida que llevaba para Sesshoumaru, era una niña muy linda y tierna, tenía varias heridas y un ojo mal herido, tenía el pelo negro y un moñito al lado derecho después de un rato y de tanto insistirle Seremity logro saber su nombre.

—Así que te llamas Lin —le dijo—. Que lindo nombre, yo me llamo Seremity.

La niña le dijo que había sido atacada por los aldeanos y ellos la habían herido así.

—Después le daremos su merecido —le dijo Seremity mientras le sonreía.

—Lin, ya se va —dijo la pequeña.

—Espera —le dijo Seremity mientras se la llevaba un poco más lejos de Sesshoumaru.

—Lin, espera —respondió la niña con una sonrisa.

—Dame tu mano, pequeña —le dijo Seremity.

—Sí —dijo la pequeña dándole la mano a Seremity

Seremity la tomó, cerró sus ojos y curó todas las heridas de la niña, dejándola como si no le hubiera pasado nada.

—Mañana nos vemos, pequeña —le dijo Seremity en eso sintió unos pasos, era Jyaken.

—Seremity que gusto verte —le dijo—. Amo bonito ¿Cómo se encuentra? —pero no le hizo caso.

—Jyaken, ahora que estas aquí yo me voy —le dijo Seremity a Jyaken.

—Pero, Seremity —dijo Jyaken, aunque está, ya había empezado a caminar.

Habían pasado varios días y no tenían rastro de Naraku ni de algún Fragmento. Aome aprovechó el momento para ir a su época mientras los demás se quedaron en la cabaña de Kaede.

—Inuyasha —le dijo Seremity—. Vuelvo en tres días cuando regrese Aome.

—¿A dónde vas? —le dijo Inuyasha.

—A dar una vuelta —le dijo Seremity que había salido de la cabaña y se estaba convirtiendo en una pequeña esfera brillante.

—Seremity… —dijo Inuyasha, pero ya se había ido—. ¿A dónde ira? —le dijo Inuyasha a Shippo que había llegado a su lado.

—Eres un perro tonto Inuyasha —le dijo Shippo—. Nunca te das cuenta de las cosas.

—Ya veras chaparro —le dijo Inuyasha mientras le daba un coscorrón—. Tú tampoco sabes —le dijo después.

—Sí sé —le dijo Shippo lloriqueando—. Aome me lo contó lo otra vez que Seremity salió. ¡Pero, no te diré nada! —le gritó mientras corría a la cabaña.

Seremity anduvo convertida en la pequeña esfera por un buen rato, hasta que encontró lo que buscaba.

—¡Lin! —dijo Seremity al ver a la niña junto a Jyaken que intentaban sacar un pez.

—¡Señorita Seremity! —dijo la niña que corrió a abrazar a Seremity.

—Seremity, ¡Qué bueno que viniste! —le dijo Jyaken.

—¿Quieres que saque algunos peces? —le dijo Seremity a Jyaken.

—¡Sí! Lin quiere que saque varios peces —le dijo la pequeña a Seremity que se encontraba en sus brazos.

—Entonces vamos —les dijo Seremity—. Jyaken ¿Dónde esta Sesshoumaru?

—Salió hace un rato —le dijo el pequeño demonio—. Como siempre.

Llegaron a orillas del río, Seremity bajó a Lin de sus brazos y le pegó al río con sus garras sacando seis peces fuera del agua.

—Señor Jyaken —dijo Lin—. El fuego.

—Ya voy —dijo Jyaken.

Pusieron los pescados a asar y cuando estuvieron listos los repartieron. Le tocó uno a Lin, otro a Jyaken, uno para A, otro para Un y uno para Seremity, el que sobró lo dejaron para el que quisiera más.

Empezó a anochecer y Sesshoumaru llegó.

—¿A qué viniste? —le dijo a Seremity.

—A ver a Lin y a Jyaken —le dijo Seremity sin darle importancia al demonio.

Sesshoumaru se sentó apoyado en un árbol, mientras Seremity estaba con Lin un poco más lejos. Cuando Lin se durmió, Seremity la dejó apoyada en A y Un y fue donde Sesshoumaru.

—¿Ya encontraste un brazo que te sirva? —le dijo Seremity pero no obtuvo respuesta.

Estaba parada frente a Sesshoumaru, el aún seguía sentado sin mirarla.

—Sesshoumaru —le dijo Seremity—. Si yo… si yo me convirtiera en una demonio completa ¿Podría volver a tu lado, ósea a tu grupo?

Sesshoumaru se puso de pie y se quedó frente a Seremity mirándola.

—Tú, debiste volver a tu Reino —le dijo fríamente el demonio.

—No fue eso lo que te pregunté —le dijo Seremity sin dejar de mirarlo—. ¿Podría volver?

—Yo no te entrené para que permanecieras a mi lado —le dijo Sesshoumaru.

—Fue por la promesa que le hiciste a tu padre —le dijo Seremity tristemente y bajando la cabeza.

—¿Qué haces? —le dijo Sesshoumaru al ver que Seremity se acercaba.

—Nada —le dijo ella que aún estaba con la cabeza baja y voz triste.

Se acercó suficiente a Sesshoumaru, sólo a unos centímetros, Jyaken se había despertado y estaba observando.

Seremity levantó su brazo y lo acercó a Sesshoumaru, pero éste la tomó del cuello intentando detenerla aunque no pudo. Ella estaba acostumbrada a que la tomara así en los entrenamientos, además no la estaba apretando.

Seremity siguió con su brazo estirado, lo metió por la manga del brazo izquierdo de Sesshoumaru y le tocó el hombro, Sesshoumaru sintió un extraño calor y luego empezó a dolerle, mientras más le dolía, más le apretaba el cuello a Seremity sin darse cuenta de lo que hacía.

Después de un rato su brazo volvió a aparecer.

Luego de esto, Seremity se desmayó, en parte porque aún no dominaba esos poderes y por el daño que le estaba provocando el demonio. Sesshoumaru la soltó del cuello, le dejo una de sus garras marcada y una gota de sangre corría por el cuello de ella. La tomó en sus brazos y la dejó acostada en el árbol en que él estaba apoyado.

—Señor Sesshoumaru —le dijo Jyaken que había llegado—. Ella hizo que usted recuperara su brazo —le dijo mirando a su Amo sorprendido—. Debe darle las gracias —pero, Sesshoumaru sólo lo miró con ganas de matarlo y no le dijo nada.

Cuando despertó Seremity, Jyaken y Lin estaban juntó a ella, se sentó apoyada en el árbol.

—¡Qué bueno que ya se despertó! —dijo Lin que fue a buscar algunas flores.

—¿Cuándo aprendiste a hacer eso? —le preguntó Jyaken.

—Cuando buscaba la manera de liberar a Inuyasha, estuve entrenando con sacerdotisas y una muy poderosa me heredó sus poderes al morir —le dijo Seremity.

—Ya veo —le dijo Jyaken sorprendido.

—Aunque aún no los controlo bien —le dijo Seremity.

—Lin le trae un regalo —le dijo la pequeña mientras le entregaba un ramito de flores.

—Gracias Lin —le dijo Seremity sonriendo—. Ya debo irme —dijo poniéndose de pie—. Luego nos vemos, Adiós Lin, Jyaken cuídala —les dijo y empezó a caminar.

—¿Y no esperas al Amo Sesshoumaru? —le dijo Jyaken.

—No, él no quiere verme —le dijo Seremity dandose la vuelta y comenzando a caminar.

Había caminado un rato, cuando sintió a Sesshoumaru atrás de ella.

—¿A dónde vas? —le dijo Sesshoumaru.

—A donde Inuyasha —le dijo Seremity sin darse vuelta a mirarlo—. Me esta esperando.

—No creas que estaré agradecido contigo por lo que hiciste —le dijo fríamente Sesshoumaru.

—Yo no espero nada de ti —le dijo mientras se daba la vuelta para mirar a Sesshoumaru a los ojos—. Adiós Sesshoumaru.

—Amo Sesshoumaru —dijo Jyaken—. Al fin lo encuentro ¡Seremity! ¿Aún no te vas? —dijo Jyaken sorprendido al ver como Seremity miraba a Sesshoumaru—. ¿Por qué no te quedas un rato más?

—No, Jyaken —le dijo Seremity que seguía mirando a Sesshoumaru fijamente a los ojos—. Los híbridos debemos estar con los híbridos —diciendo esto se transformó en una esfera brillante y se fue.

Cuando llegó a la cabaña de Kaede, Inuyasha y los demás se habían ido al pozo a buscar a Aome.

—Ya llegaste —le dijo Inuyasha a Seremity—. Aome llegó hace un rato ¿A dónde fuiste?

—A dar una vuelta —le dijo Seremity.

—¿Qué te paso en el cuello? —le dijo Inuyasha mientras le miraba la pequeña marca.

—Nada importante —le dijo Seremity.

—¡¿Por qué no me dices?! —gritó Inuyasha.

—Porque no es de tu incumbencia —le dijo Seremity que sabía que si le decía que había ido donde Sesshoumaru, Inuyasha se enojaría, además ellos no sabían que Lin formaba parte del grupo de Sesshoumaru.

—¡Si te pregunto es porque me importa! —le dijo Inuyasha.

—Pero, yo no te quiero decir —le respondió Seremity.

—¡Eres una terca! —le gritó Inuyasha.

—No me grites —le dijo Seremity.

—¡Yo grito todo lo que quiero! —volvió a gritar Inuyasha.

—¡Aome! —dijo Seremity.

—¡Inuyasha! —dijo Aome—. ¡Abajo!

—¿Por qué lo hiciste Aome? —dijo Inuyasha que estaba estampado en el suelo.

—No me hagas más preguntas —le dijo Seremity a Inuyasha mientras le ofrecía su mano en forma de ayuda—. Hoy no.

—Está bien —le dijo Inuyasha que había aceptado la ayuda de Seremity—. Será mejor que sigamos.

Así continuaron su camino.

Al otro día, Aome sin aguantar más la curiosidad y notar que Seremity se encontraba más callada de lo normal, se acercó a ella y la alejó del grupo, provocando gran curiosidad en Inuyasha.

—Fuiste a ver a Sesshoumaru —le dijo Aome—. ¿Cierto?

—Sí y no —le respondió Seremity—. También fui a ver a Jyaken.

—¿Qué te dijo está vez que te dejo triste? —le preguntó Aome.

—Nada, sólo… —el rostro de Seremity se llenó de tristeza al recordar las palabras de Sesshoumaru—. Sólo quería saber como estaban y me vine.

—Tú sientes algo por él —le dijo Aome—. ¿Verdad?

—Claro que sí —le dijo Seremity sorprendida—. Siento agradecimiento por haberme entrenado y por haberme salvado la vida.

—No —le dijo Aome—. Me refiero a que sientes por él lo que una vez sentiste por Ethan —al escuchar estás palabras el corazón de Seremity comenzó a latir más fuerte.

—Pero, él nunca sentirá por mi lo que yo siento por él —dijo con voz triste.

Se quedaron un rato mas hablando, Inuyasha se estaba desesperando, no entendía que tenían que estar hablando ellas, sin que él pudiera escuchar. Aome y Seremity se habían alejado lo suficiente para que Inuyasha no alcanzara a escuchar, además Sango, Shippo y Miroku lo distraían a cada rato.

Cuando Aome y Seremity llegaron donde el grupo, el rostro de Seremity reflejaba tristeza, Inuyasha se acercó para preguntarle que le pasaba, pero Aome se lo impidió.

Seremity no volvió a ver a Sesshoumaru hasta cuando Naraku secuestró a Lin, y ella e Inuyasha fueron a atacarlo. Cuando llegaron estaba Naraku en su verdadera forma y empezó a atacarlos, Seremity se dio cuenta que atrás de una roca estaba escondido Jyaken mirando hacía una extraña montaña de restos de Naraku, en eso escuchó que éste había absorbido a Sesshoumaru y se dio cuenta que eso que estaba allí era Sesshoumaru.

Seremity sacó a Colmillo de Fuego y fue a ver al demonio, en un intentó de detenerla, Naraku la empezó a atacar, Seremity se defendió, uno de sus tentáculos le rompió el collar que le había regalado su padre, el collar de jade que una vez uso su madre, el recuerdo mas valioso que tenia, cayó al suelo, y ahí se quedó.

Llegó donde Sesshoumaru, pero no se dio cuenta que venía uno de los tentáculos de Naraku por atrás de ella y se lo enterró por la espalda dejándola caer inconsciente lejos de Sesshoumaru, en eso Inuyasha tira su Viento Cortante y da en el blanco, mientras Sesshoumaru escapa de donde lo tenía Naraku con su nueva espada Toukijin.

Al ir hacía Naraku, se da cuenta que algo pequeño brilla en el suelo, lo recoge y ve que es la piedra de Seremity, y se la guarda, busca a Seremity con la vista, pero no la encuentra. Ambos empiezan a pelear con Naraku, ni Sesshoumaru ni Inuyasha se habían dado cuenta de lo que le había pasado a Seremity.

Cuando Seremity se despierta y ve que Sesshoumaru está pelando, tomó su espada y comenzó a atacar a Naraku, hasta que lo destrozan y se arranca. Sesshoumaru va en busca de Lin y Seremity lo acompaña, mientras Inuyasha va a buscar a Aome que estaba peleando en otro lado y ven que Kohaku llevaba a Lin y salen trás él temiendo que Sesshoumaru lo matara.

Cuando Sesshoumaru y Seremity se encontraron con Kohaku, rescataron a Lin, Inuyasha se interpuso para que su hermano no matara a al chico, quien se fue con Kagura, una de las extensiones de Naraku.

En esos momentos, Seremity que había sido herida por Naraku, extrañamente se le habían cerrado las heridas, a lo que no le dio importancia, ya que pensó que serian parte de los poderes que le habian dejado las sacerdotizas, Sesshoumaru se acercó a ella.

—¿Estás bien? —le dijo con el tono frio que lo caracteríza.

—Sí, las heridas ya cicatrizaron —le dijo, en ese momento comenzó a escuchar que una voz la llamaba.

—Ven conmigo —le decía la voz—. Ven a casa.

A Seremity le empezó a doler el cuerpo, sentía que algo se le movía en su interior, el dolor era cada vez más fuerte se apretó el pecho con su mano. Sesshoumaru al ver esto se intentó acercar, pero un campo de energía cubrió a Seremity que cayó de rodillas al suelo con la cabeza hacía adelante y la mano aún en su pecho.

—No te acerques —le dijo a Sesshoumaru.

Sesshoumaru y nadie de los que estaban allí entendían que pasaba, los ojos de Seremity empezaron a cambiar, mientras en su cabeza la voz seguía llamándola. Sus ojos se volvieron fríos, sin vida ya no irradiaban esa alegría típica que tenía Seremity, el dolor desapareció y ella se levantó, miró a Sesshoumaru y se rió.

—Señor Sesshoumaru —dijo Seremity—. La tomaré a ella por unos días ya que no pude absorberlo a usted.

—¡Naraku! —dijo Sesshoumaru—. ¡Suéltala!

—Usted le dijo "Los híbridos deben estar con los híbridos" —rió Seremity, en el fondo Naraku—. Por lo tanto debe venir conmigo.

—¡Maldito! —gritó Inuyasha—. ¡Déjala!

Pero, ya era tarde Seremity se había convertido en la pequeña esfera de luz y se había transportado a donde Naraku en dirección desconocida.

—¡Tonta hibrida! —dijo Sesshoumaru furioso—. ¡Si sólo te hubieses ido a tu reino!

—¡Seremity! —gritó Jyaken mientras corria al lado de Sesshoumaru—. ¡Seremity! —volvió a gritar mientras caia de rodillas y lloraba.

—¿Qué haremos Inuyasha? —dijo Aome preocupada.

—¡Buscarla, Aome, buscarla! —dijo Inuyasha con desesperación—. ¡Maldito Naraku, me las pagaras!

Paso el tiempo, ni Sesshoumaru ni Inuyasha tenían rastro de Naraku, por lo tanto no sabían nada de Seremity. Hasta que un día le dijeron a Inuyasha que extraños sucesos estaban ocurriendo en el Monte de las Ánimas y decidió ir para allá, mientras que Sesshoumaru, un día que estaba apoyado en un árbol, mientras Lin comía, cerró los ojos y la imagen de Seremity se le apareció.

—Monte de las Ánimas —le dijo la imagen a Sesshoumaru, que abrió los ojos y les dijo a sus acompañantes que debían seguir caminando.

Ambos llegaron al Monte de las Ánimas, pero el campo de protección de éste les impedía el paso. Además Naraku había revivido a Los Siete Guerreros que debían acabar con Inuyasha y Kouga.

Cuando los derrotaron y entraron en el Monte de las Animas que se había convertido en el estomago de Naraku, Kagura arrancó con un niño en los brazos, cuando empezó la destrucción del Monte, mientras Naraku se enfrentaba a Inuyasha, ahora era mucho más fuerte que antes, su cuerpo había cambiado, salio del Monte y se dirigió a donde Kikyo y la arrojó al río de veneno. Sesshoumaru estaba observando todo y ataco a Naraku, pero éste lo utilizó para probar sus poderes, a Sesshoumaru esto, lo enfureció.

—Cuidado, Señor Sesshoumaru —le dijo Naraku—. No quiere dañarla ¿cierto? —en ese momento apareció Seremity al lado de Naraku—. Pronto nos volveremos a ver.

—¡Maldición! —dijo Sesshoumaru.

—Pobre Seremity —dijo Jyaken y se fueron.

Pasaron los días y de nuevo no había rastro alguno de Naraku, hasta que alguien llegó a hablar con Sesshoumaru.

—Si aún sigues buscando a la híbrida —dijo una voz femenina—. Será mejor que me escuches.

—¿Qué quieres Kagura? —le dijo Jyaken que aún no olvidaba que aquella mujer se había llevado a Lin.

—Naraku atacará a Inuyasha un poco más al norte —le dijo Kagura a Sesshoumaru, que era una mujer demonio extensión de Naraku que podía dominar los vientos con su abanico.

—¿Qué ganas con esto? —le dijo Sesshoumaru fríamente.

—Si ustedes pelean en contra de Naraku, es seguro que lo maten —le dijo Kagura—. Y yo seré libre.

Sesshoumaru se dio la vuelta y empezó a caminar, Kagura sacó una pluma y se fue volando en ella.

—A, Un, cuiden a Lin —les dijo Sesshoumaru—. Jyaken, vamos.

—Sí Amo —dijo el pequeño demonio.

—Lin, espéranos aquí —le dijo Sesshoumaru.

—Sí, Lin espera a que vayan a buscar a la señorita Seremity —dijo mientras se sentaba sobre A y Un.


Continuara.....