La Princesa Seremity.
Capítulo final "La Promesa de Sesshoumaru"
Sesshoumaru y Jyaken caminaron hacía el norte, mientras en otro lado Inuyasha y su grupo se dirigían a una trampa de Naraku, cuando llegaron encontraron a Sesshoumaru y Jyaken, un poco más lejos a Naraku y Seremity.
—Kagura —dijo Naraku con su tipica sonrisa en los labios.
—Dime Naraku —le dijo mientras bajaba de su pluma.
—Nos traicionaste —le dijo—. Sesshoumaru no estaba invitado, ahora ¿qué haremos con Kagura?, mi querida Seremity —le dijo el híbrido mientras le pasaba un brazo por atrás del cuello y dejaba su mano izquierda apoyada en el hombro de Seremity.
—La traición se paga cara —le dijo Seremity mientras estiraba su brazo con el puño cerrado, lo abrió y le mostró a Kagura una esfera pequeña de color rojo, volvió a cerrar el puño y empezó a apretarlo—. Te duele Kagura.
—¡Maldita!- gritó Kagura mientras se apretaba el pecho ya que lo que tenía Seremity era su corazón.
Mientras Sesshoumaru y Jyaken miraban asombrados a Seremity, no podían creer que aquella niña que se puso a llorar cuando mato una ardilla ahora estaba matando a una demonio por mandato de Naraku. Kagura cayó sin vida después de un rato.
—Y ahora, ¿qué hacemos con la visita no esperada? —le dijo Naraku a Seremity.
—Yo me encargo de él —le dijo Seremity.
—Si tú quieres —le dijo Naraku—. Pero, yo te ayudare —diciendo esto tomó a Seremity de la cintura y la besó.
Sesshoumaru vio como ese demonio repúgnate tocaba los labios de Seremity, lo cual le dio mucha rabia y empezó a correr para atacarlo.
Mientras el grupo de Inuyasha miraba con atención lo que estaba pasando.
—Va a hacer pelear a los primos —dijo Miroku.
—¡No somos primos, Miroku! —le dijo Inuyasha que estaba desesperado por no poder hacer nada—. Mi padre encontró a la madre de Seremity cuando era una niña abandonada así que se la llevó con él y la entrenó, la crió como si fueran hermanos. Después ella se enamoro de un humano y nació Seremity.
—Por eso, ella esta enamorada de Sesshoumaru —dijo Aome.
—¿Enamorada de Sesshoumaru? —dijo Inuyasha—. ¡Feh! No me hagas reír si él la abandonó.
—Inuyasha, eres un perro tonto —le dijo Shippo.
—Cállate enano —gruñó Inuyasha—. Si no quieres que te de una paliza.
—Seremity me dijo que él no la había abandonado —dijo Aome que se había hecho muy buena amiga de Seremity—. Dijo que él la había dejado para que se volviera más independiente y supiera cuidarse sola, pero siempre estaba cerca de ella, porque lo podía sentir.
—Yo nunca lo vi, ni lo sentí —dijo Inuyasha—. Sesshoumaru odia a los híbridos, por lo tanto la odia a ella.
—Él también siente algo por ella —le dijo Aome mientras obserbava la actitud de Sesshoumaru que estaba mirando a Seremity con esa bola roja en las manos.
—¡Aome, eres una ciega y una tonta! —le dijo Inuyasha.
—¡Inuyasha! —le dijo Aome mirándolo con odio —¡Abajooo!
—Nunca aprenderá —dijo el Monje.
—Nunca, su excelencia —dijo Sango.
—Mira Inuyasha —le dijo Aome—. Te dije que sentía algo por ella, mira como se puso cuando Naraku la besó.
Naraku soltó a Seremity y ella salió del campo de energía, en los alrededores estaban Kanna con Kohaku y Akago, y más cerca de Inuyasha se encontraba Hakudoushi.
Sesshoumaru al ver que Seremity era la que pelearía detuvo su ataque, sus ojos no habían cambiado desde que Naraku se la llevó, seguían mostrando esa frialdad. Comenzó a correr un viento frió, que hizo que el cabello de Sesshoumaru y Seremity se moviera.
—¡Ahora! —gritó Naraku.
Y el cuerpo de Seremity y su sangre comenzaron a cambiar sus ojos se volvieron completamente rojos, otra marca le salio en las mejillas sobre las que antes ya tenía, sus garras y sus colmillos crecieron más y en su frente se podía ver una media luna invertida, sus ojos mostraban crueldad y odio, eran fríos y su sangre ya no era la de una híbrida, era la de un demonio.
—Esto lo tenía reservado para Inuyasha —dijo Naraku—. Pero, creo que me divertiré más viéndolo a usted.
—¡Eres un maldito! —le dijo Sesshoumaru al ver a Seremity convertida en una demonio completa, pero a la vez preocupado ya que si no la detenía su mente seria prisionera de esa apariencia hasta encontrar su muerte.
—¡Acábalo! —gritó Naraku.
Seremity se fue directo a Sesshoumaru con sus garras e intentó pegarle, pero éste la esquivó, aunque no era la misma a la que él le había enseñado, sus fuerzas habían aumentado igual que su velocidad, por estar convertida así. Seremity volvió a atacar casi dando en el blanco, Sesshoumaru no hacía más que defenderse.
—¡Qué no se atreva a hacerle daño! —decía Inuyasha enojado, pero Sesshoumaru no la quería atacar.
Siguieron peleando Seremity tiraba golpes, algunos alcanzaban a rozar a Sesshoumaru, pero la mayoría los esquivaba, hasta que le dio un golpe en el estomago a Seremity y la tomó de los hombros.
—¡Reacciona! —le dijo Sesshoumaru, pero ella no escuchó y aprovechó para enterrarle su garra en el estomago, que atravesó a Sesshoumaru.
—¡Amo bonito! —gritó Jyaken.
Mientras Inuyasha y los demás no creían lo que veían. Pero, a Sesshoumaru no le pasó nada, Seremity iba atacar de nuevo.
—¡Reacciona Seremity! —le dijo Sesshoumaru.
Ella detuvo el ataque, sus ojos cambiaron por unos instantes y volvieron a mostrar la calidez de antes, estaba llorando, era la primera vez que Sesshoumaru la llamaba por su nombre y ella no comprendía nada. Estaba lastimando al demonio que tanto quería y no podía detenerse.
—Ses…. Sesshou… Sesshoumaru —le dijo antes que sus ojos volvieran a ser fríos.
Una risa salía de su boca, mientras sus ojos lloraban por lo que había hecho, nunca se perdonaría haber lastimado a Sesshoumaru. Su mente era prisionera de Naraku, pero en el fondo podía ver todo lo que ocurría.
Al ver que Seremity volvía a perder la razón Sesshoumaru la abrazó, pero ella no reaccionaba, quería soltarse de Sesshoumaru, éste la tenía abrazada con ambos brazos fuertemente.
Inuyasha miraba como su hermano intentaba salvar a Seremity y se preguntaba si lo que había dicho Aome era cierto.
Sesshoumaru al ver que no reaccionaba con su abrazo se alejo un poco y miró sus ojos, que aun lloraban, se acercó lentamente a ella y junto sus labios con los de ella.
—¿Qué esta haciendo? —dijo Inuyasha asombrado.
—Te dije que sentía algo por ella —le dijo Aome.
—Amo bonito —dijo Jyaken suavemente.
Seremity sintió los labios de Sesshoumaru y una calidez empezó a llenar su corazón, tenía los ojos abiertos, asombrada por la reacción de Sesshoumaru, las marcas de su rostro y la media luna invertida habían desaparecido, sus garras y sus colmillos habían vuelto a la normalidad y sus ojos dejaron de ser rojos, al darse cuenta de lo que estaba pasando Seremity se soltó de Sesshoumaru, agachó la cabeza y empezó a llorar sin consuelo.
—Todo va a estar bien ahora —le dijo Sesshoumaru mientras la abrazaba.
—Te lastime —le dijo Seremity que tenía la cabeza apoyada en el pecho Sesshoumaru mirando hacía el suelo—. Nunca hago nada bien.
—Tranquila —le dijo Sesshoumaru que la tenía en sus brazos tratando de consolarla—. Ahora todo acabara.
Naraku al ver que perdía el control sobre Seremity sacó uno de sus tentáculos y lo tiró contra ellos.
—¡No te lo permitiré! —gritó Inuyasha e iba a atacar a Naraku.
—Detente Inuyasha —le dijo Hakudoushi—. Pelearas conmigo.
El tentáculo separó a Sesshoumaru de Seremity y empezó a arrastrarla hacía Naraku, Sesshoumaru sacó a Toukijin y fue tras Seremity.
—¡Sesshoumaru! —gritó Seremity—. Mata a Akago —y perdió el conocimiento cuando Naraku la apretó con su tentáculo para callarla.
—Akago —dijo Sesshoumaru—. ¿En dónde está? —entonces sintió que Kohaku estaba cerca.
Kohaku salio de su escondite con un niño en los brazos y el espejo de Kanna.
—¿Qué haces Kohaku? ¿Dónde esta Kanna? —le dijo Naraku.
—Kanna esta muerta —le dijo Kohaku mientras caminaba hacía Sesshoumaru, pero Naraku intento impedírselo sacándole el Fragmento que lo mantenía con vida—. ¡Es Akago! —alcanzó a gritar y vio a su hermana que corría a donde estaba él.
—¡Kohaku! —gritó Sango.
Sesshoumaru destrozó a Akago con Toukijin, vio morir a Kohaku y en señal de agradecimiento saco a Colmillo Sagrado y lo revivió.
Inuyasha seguía peleando con Hakudoushi, lo había destrozado en varias ocasiones, pero cada vez volvía a regenerarse. Cuando Sesshoumaru mató a Akago, el poder de Hakudoushi disminuyó, así Inuyasha pudo acabar fácilmente con él.
Ambos hermanos se fueron a donde estaba Naraku, que aún tenía a Seremity en sus tentáculos. Pero, su miraba había cambiado, ya no tenía a ninguna de sus extensiones y Akago había muerto, sus ojos expresaban temor al ver que Inuyasha y Sesshoumaru se acercaban, ya no tenía esa mirada de confianza, sabía que si ellos lo atacaban sería su fin. No podría arrancar, Sesshoumaru lo perseguiría hasta hacerlo pedazos.
—Ustedes creen que por haber matado a Akago, van a acabar conmigo —dijo Naraku tratando de no demostrar su angustia.
Sesshoumaru se fue a atacar al tentáculo que tenía atrapada a Seremity, mientras que Inuyasha se fue directo a Naraku.
Naraku se defendió, a Sesshoumaru le costó llegar a donde estaba ella, pero lo hizo, cayó al suelo, Sesshoumaru la tomó en sus brazos y la llevó rápidamente lejos de allí, a donde estaba Jyaken. Diciéndole que la cuidara. Y se fue a atacar a Naraku.
Mientras Inuyasha hacía el Viento Cortante y Aome lanzaba una flecha sagrada, ambos poderes se juntaron dando en el blanco, la flecha de Aome dio en el pecho de Naraku que lo dejo paralizado para que no pudiera arrancar del Viento Cortante, que lo hizo pedazos, los restos de Naraku quedaron por todos lados.
Sesshoumaru se dio la vuelta para ir donde Seremity y vio que ella estaba de pie y caminando hacía él, mientras Inuyasha y su grupo acababan con todos los pedazos de Naraku que habían en el piso.
—Sesshoumaru —dijo Seremity, pero su voz sonaba distinta y sus ojos se veían sin brillo—. Si ella vive, yo también lo haré —dijo después riéndose.
Pero, Seremity se llevó las manos a la cabeza y empezó a apretársela, como queriendo sacarse algo que tenía adentro, Sesshoumaru se acercaba más rápido, Naraku aún seguía dentro de ella.
Seremity se saco las manos de la cabeza y miró a Sesshoumaru que ya estaba bien cerca, su mirada era la misma de siempre, tenía esos ojos brillosos, que irradiaban calor.
—¡Acábalo! —le dijo a Sesshoumaru mientras abría un poco su saco y en su pecho, cerca del corazón donde Sesshoumaru una vez le enterró su látigo había una pequeña luz roja que brillaba, estaba dentro de su cuerpo—. Debes sacarlo —le dijo Seremity que su voz había vuelto a la normalidad.
—¡No lo hagas Sesshoumaru! —gritó Inuyasha que estaba viendo todo y se lanzó a detener a su hermano, pero un campo creado por Seremity se lo impidió.
—¡No te metas Inuyasha! Es la única manera —le dijo Seremity.
Sesshoumaru no sabía que hacer, pero si no lo hacía ella seguiría estando bajo el poder de Naraku, así que atacó, mientras más se acercaba la luz resplandecía más y los ojos de Seremity se volvían sin vida nuevamente, hasta que llegó al lado de ella y le enterró su mano en el mismo lugar que hace unos años le había enterrado el látigo. Una esfera de luz salió del cuerpo de Seremity, que caía a los brazos de Sesshoumaru, mientras Inuyasha destruía la esfera roja. Cuando hizo eso Aome y los demás se dieron cuenta que los restos de Naraku se pulverizaban junto con el resto de sus extensiones y el Agujero Negro del Monje Miroku, desapareció.
Sesshoumaru tenía en sus brazos a Seremity, cuando sintió que Jyaken se acercaba.
—Sesshoumaru —le dijo Seremity con la voz entrecortada sin dejar de llorar—. Prométeme, que si muero no me revivirás.
—Pero… —dijo Sesshoumaru.
—Promételo —le dijo Seremity mirando a Sesshoumaru a sus ojos.
—Está bien —le dijo mientras la tomaba en sus brazos y la llevaba lejos de allí—. Yo no te dejare morir —le dijo cuando llegaron a un bosque y la dejo apoyada en un árbol.
—Lo sé —dijo Seremity mientras le sonreía—. Jyaken, debes cuidar a Lin.
—¡Seremity! —dijo el pequeño demonio que no aguantó más y se puso a llorar.
—Ten —dijo Sesshoumaru entregandole el collar de jade—. Lo perdiste hace un tiempo.
—Dejatelo —dijo Seremity que apenas le salia la voz—. Te dará suerte —dijo con una pequeña sonrisa en sus labios.
En ese momento llegaron Inuyasha, Aome, Sango, Miroku, Shippo, Kirara y Kohaku. Al darse cuenta de esto Sesshoumaru, se quedó en silencio.
Seremity le acarició la mejilla a Sesshoumaru, le sonrió y sus ojos se cerraron, su mano cayó al piso. Sesshoumaru al ver esto la tomó en sus brazos y la apretó contra su cuerpo, pero ya no podía hacer nada le había prometido no revivirla, aunque quería olvidar lo dicho.
—¡Seremity! —le dijo mientras la abrazaba fuertemente, pero ella ya no sentía nada.
—¡Señor Sesshoumaru! —le dijo Jyaken que no paraba de llorar.
Sesshoumaru dejó a Seremity en el suelo, la miraba, parecía dormida, tan tranquila, como tantas veces la vio dormir a la sombra de los arboles, o bajo las estrellas, recordó cuando la conoció, recordó cuando sonreía, y recordó aquellos ojos verdes llenos de alegria, que siempre lo miraban amenazantes y que nunca se dejaban ser menos ante él, quería sacar a Colmillo Sagrado, pero no pudo. Si lo hacía ella no se lo perdonaría, como tampoco se perdonaría ella misma por haberse dejado manipular por Naraku.
—¡¿No piensas hacer nada Sesshoumaru?! —le dijo enojado Inuyasha, pero no consiguió respuesta—. ¡Si tú no lo haces, lo haré yo, entrégame a Colmillo Sagrado! —le dijo después mientras sacaba a Colmillo de Acero, a su lado Aome veía a su amiga el en suelo y lloraba.
Sesshoumaru se paró y se dio la vuelta a ver a Inuyasha que estaba listo para atacarlo, pero no le dijo nada sólo lo miró, Inuyasha nunca había visto a su hermano así, sus ojos fríos mostraban tristeza y rabia. Guardó a Colmillo de Acero y fue a donde estaba Seremity, pasando por al lado de Sesshoumaru sin decirle nada. Inuyasha se sentó cerca de ella, la miró y la besó en las mejillas, una lágrima salió del rostro de Inuyasha, se levantó y se fue a donde estaba Aome llorando.
—Vamonos —le dijo Inuyasha—. No tenemos nada más que hacer aquí.
Aome se subió en su espalda, mientras Sango, Shippo y Kohaku se subieron a Kirara, Miroku se fue sólo.
Sesshoumaru volvió a tomar a Seremity y empezó a caminar.
La perla se volvió a completar, quedándose a cargo de Aome, Inuyasha siempre la va a ver a su época o ella viene a la de él. Mientras que Sango, Miroku, Kohaku y Kirara se fueron a reconstruir la aldea de exterminadores, Shippo se quedó junto con Inuyasha en la cabaña de la anciana Kaede.
Kikyo sigue deambulando junto con sus serpientes, hasta que su corazón consiga la paz que necesita y el odio sea olvidado.
Por otro lado, se podía ver caminado a un demonio muy fuerte junto a otro más pequeño.
Era un anoche estrellada y despejada, Sesshoumaru y Jyaken caminaban hacía donde habían dejado a los otros después de haberle hecho un favor a Seremity.
—¿Qué haces, Jyaken? —le dijo Sesshoumaru al ver que el demonio se quedaba atrás.
—Buscó a Seremity, Amo —le dijo el demonio mientras miraba las estrellas.
Sesshoumaru recordó lo que Seremity le había dicho una vez a Jyaken sobre las estrellas y su padre, tomó el collar que colgaba de su cuello, el collar de Seremity, miró al cielo y allí, en las estrellas pudo ver la imagen del rostro sonriente de Seremity, aunque sólo por un momento, se quedó mirando hasta que Jyaken le habló.
—Debe estar con ellos ahora —le dijo—. Ya cumplimos con lo que nos pidió, la dejamos junto con su madre y el Señor Inutaisho.
Sesshoumaru se dio la vuelta y empezó a caminar, pero un fuerte y frió viento hizo que su cabellera se moviera y una voz se escuchó en el viento.
—Siempre voy a estar contigo, Sesshoumaru —le dijo la voz.
—¡Seremity! —dijo el demonio mientras se daba la vuelta y miraba el cielo.
Y allí en lo alto, con las estrellas estaba Seremity mirándolo a los ojos, en su rostro se veía una sonrisa, pero por sus mejillas corrían unas lágrimas, Sesshoumaru se quedó mirando hasta que desapareció, sintió que algo le había caído en la mejilla, se paso su mano y tomo una pequeña piedra que había caído de Seremity, era una de sus lágrimas.
—Ya se fue, Amo —le dijo Jyaken interrumpiendo a Sesshoumaru en sus pensamientos.
Sesshoumaru se dio vuelta y siguieron caminando, más a lo lejos se escuchaba a una niña cantar.
"Estarán en la montaña
O en el bosque de Allá
En el viento o en el mar
Donde, donde Estarán
Señor Sesshoumaru
Donde, donde estarás
Señor Jyaken
Donde, donde estarás
Yo estoy contenta
Porque mi amo llegó
¡Lin ya no esta sola!"
Sesshoumaru y Jyaken vieron a la niña que sonreía, Jyaken la miró y vio que la sonrisa de ella se parecía mucho a la de Seremity y fue a su lado. Mientras Sesshoumaru tomaba la piedra que le había dado Seremity y se la entregó a Lin.
—Esto te mandó Seremity —le dijo a la niña que tomó la piedra y se la guardó.
—Lin siempre se acordara de ella —dijo.
Sesshoumaru se sentó apoyado en un árbol, mientras Jyaken y Lin comían, y miraba las estrellas.
FIN
Hola
Este es el último capítulo de mi fic, espero les haya gustado a todos los que lo leyeron ^^
Muchas gracias por todas sus lecturas
y hasta la próxima
Nos vemos!!!
