Disclaimer: (Es una formalidad, pero que bah, suena lindo)
"Los personajes que aparecen en esta pequeña pieza literaria se le ocurrieron a JK Rowling una mañana mientras mordía una tostada. Por lo que, los derechos le pertenecen. Por lo tanto ella es la que gana los galeones. Yo no gano un solo knut.
Recuerden: Remus sólo es un pobre profesor licántropo y Sirius el padrino de Harry.El hecho de que vivan pendientes uno del otro, sólo es a causa de una profuuuuuunda amistad. ji,ji .
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Una última cosa: ¡Pleaseeeeee!. Déjame un comentario. Uno solito. Uno chiquito aunque sea. No te ocultes entre las sombras del anónimato. Hazte oir. Quiero saber si te gustó o no. Las faltas de ortografía o de canon. Sugerencias. "Aprovecha ahora que baje la guardia y dame tu mejor golpe" (aunque prefiero un review)
Lalix: mientras escribo tengo una camiseta puesta que dice "Lalix Rules!"
Viridis Tempus
Los últimos días de noviembre arrastran consigo al Otoño y, el invierno que se avecina, augura ser el más frío del siglo (si las predicciones de Peter en Adivinación son correctas).
Es martes y están en Transformaciones, la segunda clase de la mañana antes del almuerzo.
La cátedra es compartida por Gryffindor y Hufflepuff.
Lily siempre se ubica en el primer pupitre, con una chica rubia a su lado. Detrás, James cuenta ensimismado sus rizos junto a Peter. El tercer banco lo ocupan Remus y Sirius (que no deja de quejarse).
La profesora Mc Gonagall esta muy disconforme con los escasos avances del alumnado. La clase anterior tomó un examen de diagnostico, del cual se desprende que si los Timos fueran hoy, no aprobaría nadie.
Las calificaciones fueron desastrosas y salvo por Remus y Lily, ambos con un "supera las expectativas", el resto dejó mucho que desear.
James y Sirius alegan que la causa de su "insuficiente" es la modalidad sorpresa del exámen, el cual provoca "demasiado stress" como para rendir al máximo. Peter no acota nada. Tiene la mirada fija en un "Troll" que decora su pergamino.
Como remedio a tanta ignorancia dedicarán las próximas clases a un repaso intensivo. La teoría se estudiara mediante una serie de ensayos con fecha de entregas sucesivas. Sirius abuchea esta decisión por lo bajo.
-Que dé toda la tarea que quiera, igual no pienso hacerla.
-Claro. Porque la haré yo… -Bufa Remus.
-No te quejes Licántropo. Siempre has rechazado que te pague.
"Porque no me pagarías como yo quiero, Canuto"
Se impacienta el lobo dentro de su celda humana. La voluntad que lo contiene es una barrera aún demasiado fuerte. Infranqueable. Pero no puede durar para siempre.
La clase continúa. La profesora escribe en el pizarrón con un movimiento de varita. El ejercicio del día es "transformar una rana en un reloj de mesa".
Los animales se reparten de una caja de madera que pasan entre los alumnos.
Cuando la caja llega al tercer pupitre sólo quedan dos ranas.
Sirius envuelve la mano de Remus con la suya al intentar tomar el mismo animal. Retira la mano como si hubiera recibido una descarga eléctrica. Le sorprende ver que Lunático hace lo mismo.
Esta reacción le inquieta. De repente le hace calor.
-Es tuyo.-le dice estrangulada.
-¿Qué?
-El escuerzo verde claro. Yo tomaré al que tiene verrugas. – Señalando a un sapo bastante feo.
Remus le contesta un "gracias" bajando la mirada distraídamente. Toma al animal con cuidado y lo coloca en la mesa.
Sirius le observa.
Puede notar su respiración irregular. El temblor de las pestañas que acompaña su incomodidad. El esfuerzo por mantener el aplomo.
En consecuencia algo se agita en su interior. Algo caliente que le recorre el cuerpo y le dilata las pupilas, haciendo que el gris de sus ojos se vuelva más oscuro.
"Deja de mirarle" le dice una vocecita en su mente.
La obedece y por una vez, presta atención a la clase.
"Para transformar una rana en un reloj se necesita mucha concentración pues intentaremos transmutar un ser vivo con toda su complejidad en un objeto inanimado que también posee complejidad en su estructura" Explica Mc Gonagall para que todos puedan oírle.
Les pide que se pongan de pie. Cada alumno apila cinco libros sobre la mesa y coloca la rana en la cima.
El viejo sapo de Sirius no se queda quieto un segundo. Lucha encarnizadamente por tirarse al piso.
El de Remus parece estar bajo un trance hipnótico.
"¡SAPO ESTÚPIDO!."
-¡Cómo coño voy a hechizar esta porquería si no para de moverse!
Lupin sonríe con sobriedad. Con su típica parsimonia vuelve a colocar al sapo rebelde en su lugar. Alarga su varita y dice en voz baja "inmobilus".
El animal queda quieto al instante.
Esta es una de las cosas que admira en Remus. Su capacidad para saber exactamente lo que hay que hacer en cada momento. Eso de ayudar sin que se lo pidan. Esa ilimitada generosidad que de tan real es casi palpable. La bondad infinita y desinteresada que lo vuelve vulnerable y mágico.
Que invoca los instintos protectores desde lo más recóndito de su sangre.
Que harían que moliese a golpes a cualquiera que se atreva a hacerle daño.
Que hacen que su "gracias" suene ridículamente escaso.
"Cierren los ojos y visualicen el reloj que quieren obtener. Concéntrense en verlo muy claramente. No pierdan la imagen un segundo. Mantengan la calma, los nervios pueden alterar el resultado. Confíen y saldrá bien. Abran los ojos. Traten de ver a la rana ya no como el animal sino como el objeto. Ahora saquen sus varitas. Y practiquen este movimiento"
En la pizarra se ve un diagrama del recorrido que tiene que hacer la varita en el aire. Parece una clave de sol.
"Bien ahora repitan el movimiento, toquen la cabeza de la rana y digan ""viridis tempus".
El resultado era el de esperarse para una clase con promedio tan bajo.
Aberrantes ranas-reloj a medio convertir saltan por doquier.
El peor fue Colagusano cuya rana, que croa aburrida, no experimentó el más leve cambio.
James logró una conversión parcial. Su reloj es escamoso y verde oscuro. Con ágiles patas. Salta por la mesa erráticamente.
-¡Atrapaló Jimmy, que el tiempo corre!
-No veo que tu reloj este mejor que el mío, chucho.
El reloj de Sirius esta laqueado en jade. Muy elegante. Salvo que croa sonoramente en lugar de hacer tic-tac.
El de Remus es un pequeño y frágil reloj de madera tallada. Ligeramente verdoso. Simple pero bonito. No parece hacer nada más que dar la hora.
Lily obtuvo uno verde menta, decorado con un par de esmeraldas donde estaban los ojos del animal.
"Cambiar el color del objeto durante la transformación es el desafío mas difícil que un mago debe enfrentar. Pues le quita en forma definitiva todo elemento que remita su estado anterior. Requiere mucha concentración y práctica"
McGonagall recorre los pupitres observando los resultados. Cuando pasa junto a Remus le felicita con un "excelente trabajo señor Lupin". Mira al reloj cantor de Sirius con gesto adusto y sigue de largo.
-Tengo una varita que no necesita hechizo para transformarle esa cara- suelta Sirius por lo bajo. Sonríe con la punta de la lengua entre los dientes. Celebra con descaro su propia ocurrencia.
Lupin niega con la cabeza en actitud reprobatoria de recatada gravedad. Aunque la chispa en sus ojos revela que le ha causado gracia.
-Eres un maleducado, Black.
-Tranquilo Lupin. Tú también puedes probar. Claro que después de Jimmy que me la ha reservado anoche.
Lo dice subiendo la voz. Alzando las orejas en espera de una réplica, que no se hace esperar. James que esta delante se gira como invocado por un hechizo.
-¡Ah! ¿Lo que sacudías anoche era una varita? Por el tamaño creí que era un mondadientes.-James sonríe empujándose los anteojos sobre la nariz con el índice.
McGonagall esta de espaldas en el fondo. Hablando con alguien.
-Entonces…, ¡¿Era esa la razón por la cual insistías en metértela en la boca luego de la cena?!- Sirius finge una gran conmoción.
La reacción es rápida.
Se trenzan en una nube de pequeños manotazos y empellones. Contienen las risas entre "idiota!", "¡comemela, Jimmy!", "¡micropolla!" y "¡cuatrojos!", mientras se dan puñetazos moderando la fuerza, en todo el pecho y los hombros. Carcajean entre dientes ahogando el ruido. Excitados por el esfuerzo. Casi sin aire.
-¡Viene la profesora! -alerta Peter.
Se ponen serios de inmediato.
-Ocurre algo caballeros.
Su mirada de águila esta clavada en Sirius. Este hace increíbles esfuerzos para mantener esa expresión de serena indiferencia.
-Sí, profesora.
McGonagall desvía la vista hacia el chico aplicado que se sienta junto a Black. Se preguntan como pueden ser amigos el agua y el aceite.
-¿Podría explicarme el contrahechizo, por favor?
La voz educada del mejor alumno de la clase solicita el contrahechizo para "practicar un poco más hasta que salga bien". Muestra un gran interés en su formación pedagógica.
"Ojalá todos fueran así".
La profesora rodea el pupitre y se coloca al lado de Lupin para explicarle en detalle como volver la rana a su estado natural.
Sirius le mira de costado, mientras el empollón favorito de la maestra presta atención a cada movimiento de quién le esta explicando.
Una vez más Remus ha evitado que le castiguen.
De nuevo esa cosa densa que se contrae en su interior. Y se concentra en su estómago. Ese calor inexplicable. Esa tibieza que luego se expande por su cuerpo y le hace sentir una extraña euforia. Como si hubiera tomado Whisky de Fuego.
"Deja de mirarle"-Repite la vocecita en su mente.
Pero no puede.
Por alguna razón, no puede (no quiere) hacerlo.
Al finalizar la clase la mayoría de los alumnos han podido lograr la transformación con éxito.
Ahora sólo les queda escribir los cincuenta centímetros de pergamino que expliquen en detalle como debe realizarse correctamente un hechizo "viridis tempus".
¡Ah!, y con gráficos.
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Muchas gracias por leer nn
Recuerden que:
"Por cada review un jugador moreno de Quidditch le mira a un licántropo las nalgas"
