Disclaimer: (Es una formalidad, pero que bah, suena lindo)

"Una vez a JK Rowling se le ocurrió que un niño huerfano podía ser el protagonista de un mundo mágico. Que la amistad podia suplir todas las carencias. Que un hombre lobo podría ser manso y enseñar en una escuela. Y que uno de sus mejores amigos podría decidir transformarse en perro para acompañarlo en sus tormentos de luna."

Por esto ella es la que gana los galeones y todos estos personajes le pertenecen.

Muchísimas gracias por los comentarios. Son el combustible que me alientan a seguir.

Lalix: Sos una idola. Me encanta tu historia. Gracias por darte una vuelta tan a menudo.

SnapeBlacky: A mi también me gusta la negación de Sirius.

n.n: La tensión es lo mejor de una historia.

Michelle: Sirius es un hombre que esta enamorado de otro hombre. Eso es lo mágico.

LeslieRebekaBlackSnape: Recién empece "Licantropo y Animago". Apenas termine te dejo un review.

Daia Black: Me encantan tus historias. Especialmente "Detras del Velo". Es un honor que te halla gustado. se sonroja

Este capitulo me costó mucho, no sé porqué. Iba a tirarlo a la papelera. Pero al final lo he terminado. Espero que les guste. Y sino, mientanme (haganme feliz). Comenten que les pareció.

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Cazador cazado

Son las cinco de la tarde y en la sala común de Gryffindor reina el clima festivo.

La clase de "Cuidado de criaturas mágicas" de los jueves se suspendió. La causa fue un pequeño incidente que involucró a la profesora y un excogruto de cola explosiva de muy (MUY) mal carácter.

Por lo que la hora quedó libre.

Oportunidad perfecta para apostar ranas de chocolate al ajedrez mágico. Platicar sobre los últimos chismes sobre quién sale con quién. Charlar sobre quién ganará La copa este año.

O cazar.

Si eres un animago ilegal.

Sirius esta en un rincón alejado. De pie junto a una ventana. Hablando con un grupito de chicas.

Se reclina contra la pared apoyandose en el brazo izquierdo. Hunde los dedos en el pelo despreocupadamente mientras plática. Se rasca lentamente la cabeza. La otra mano descansa en el cinturón muggle de cuero negro (ese con pequeñas y brillantes tachas metálicas que McGonagall tanto detesta y que hace juego con sus botas nuevas). Sostiene un cigarrillo encendido a medio fumar entre el índice y el mayor. De vez en cuando se lleva el cigarrillo a los labios y da lentas caladas soporíferas. Con una invitación a dejarse llevar a lugares menos concurridos y más oscuros, en los ojos.

Entre suaves volutas de humo. Luce irreal. Peligroso.

Frente a él las tres chicas de tercero se ríen nerviosas.

"¡Sirius Black les esta hablando!"

Él hace alarde de su legendaria galantería, sacando lo mejor de su arsenal de cumplidos. Frases tales como "de seguro tu nombre es tan precioso como tú" o "tus ojos son más peligrosos que la amortentia" son disparos seguros. Dice algo divertido que las hace reir. Sonríe afilándose los dientes de anticipación. Cuenta alguna anécdota de cuando ganaron la última copa de Quidditch a esos "cabrones sin cojones" de Slytherin.

Y les recuerda, constantemente, lo "lindas que son".

De improviso aparece James. Saluda al grupo que lo mira con veneración. Dice algo de que "tienen cosas que hacer" y lo arrastra de un brazo con un rápido "adiós".

Sirius se despide con un "las veré luego".

-Canuto, eres un asaltacunas… ¡Son de tercero, tío!

-Ah, ¿si? ¡Qué le dan de comer a los críos hoy en día…!

-¡Deben tener trece años!-James parece azorado. Mira a ambos lados.

-¡Bueno Potter, que yo tampoco tengo treinta!

La respuesta es un coscorrón en la cabeza.

-¡AU!- Sirius se refrega el chichón-¡QUÉ COJONES TE PASA!

James le señala con la cabeza.

Los prefectos de Gryffindor están sentados frente a la chimenea. Una pelirroja observa furtivamente con el ceño fruncido.

Sirius entiende. Ese brote de desproporcionado decoro es porque Evans es una ferviente creyente del "mirá con quién andas y te diré quién eres".

Junto al fuego, en el sillón tapizado de terciopelo rojo, Lily esta indignada. Ese Black es un "patán", un "cerdo libidinoso".

-Qué triste que las niñas de tercero se dejen deslumbrar por sujetos así. Y seguro Potter es peor. Aunque haga todos esos esfuerzos por ocultarlo.

Remus se muestra indiferente. Completamente absorto en el libro que sostiene entre los dedos. El mismo que, si has prestado atención, no se ha movido de la página 314 hace diez minutos.

-¿Remus me estas oyendo?

Levanta la vista y le mira. Finge no tener idea de lo que esta hablando.

-No. Disculpa Lily. ¿Decías?

-Nada. Solo estaba comentando la falta de decencia que hay últimamente en Gryffindor. Y lo descarados que son tus amigos. Debiste ver el espectáculo que Black y Potter estaban montando.

Por supuesto que lo ha visto. No ha perdido detalle. Pero, a diferencia de Lily, a él se le da excelente disimular. Puede fingir esta indiferencia durante horas. Si no fuera por esta habilidad cualquiera notaría que esta molesto.

Esta acostumbrado a los devaneos románticos de Sirius. A su falta de moderación y su exhibicionismo innato. Pero, "¡niñas!"

Su desfachatez sin límites nunca dejará de sorprenderle.

No siente celos. ¿Porqué tendría que sentir celos?

Él es libre de hacer lo que quiera.

Lo que haga con su tiempo es asunto suyo. No le importa lo que haga. Para nada. En lo más mínimo. Aunque… esta violando varias reglas. Quizás debería hacer valer su autoridad de prefecto y reclamarle su actitud…

A quien quiere engañar.

Se arrojaría a los brazos del calamar gigante, antes de hacer algo tan obvio.

"¡Niñas!"

No. En realidad no esta molesto. Mas bien, defraudado. Le gustaba creer que, debajo de todo ese suave cabello negro, todavía Sirius tenía algo de sentido común. Pero al parecer no.

Si vinieran ahora mismo a llevarselo a Azkaban por degenerado, él no movería un solo dedo.

La indiferencia de Remus es cortante como el hielo en cuanto llegan.

Hunde la cabeza en el libro.

James suspira un "hola Lily". A lo cual ella contesta un "Potter" más seco que el desierto del Sahara.

Sirius no es el perro más sagaz del mundo. Pero puede oler la hostilidad apestando ese pequeño sector de la sala común.

-Qué divertido cambio de plan. ¡Gracias James!

-Remus voy por mis libros.-Dice Lily poniendose de pie. Pasa junto a ellos sin dirigirles la vista. Ignorando olimpicamente la existencia de Black.

Suerte que a él le importa una mierda lo que "Evans" piense. Sino se sentiría un "poquitito ofendido".

-Ay, esta Evans, siempre tan simpática…

Dice para quién quiera oirle, mientras le arrebata a Remus el libro de las manos y se sienta, a su lado, en el apoyabrazos del sofá.

-¿Qué leemos, Lunático?

Lee el titulo. Ojea unas páginas al azar. Lo da vueltas. Al final no parece despertarle el más mínimo interés.

Remus recupera el libro de sus manos con un movimiento rápido. Un tanto brusco.

-Yeats. Uno de los favoritos de mi madre.- Dice con sequedad. Y continúa con su papel de lector compulsivo.

-El favorito de mamá es "Cien castigos oscuros para elfos rebeldes" –Dice Sirius con una sonrisa hueca-Y es su favorito porque lo practicaba conmigo.

Lunático no replica nada. No le sigue el juego. Esta ajeno. Como si todo el universo se concentrase entre los márgenes de esas páginas. O el puto Yeats escribió un libro realmente sensacional o le esta ignorando a propósito.

Hay algo raro en el aire y a Sirius le encantaría saber qué es.

Que Evans sea distante y hostil. Es normal. Que Lupin también lo sea. No.

Tiene que aflojar esta tirantez. Incitar al lobo a que salga a jugar.

-Hay que aprovechar esta tregua de nuestras obligaciones académicas para escabullirnos a Hogsmade bajo la capa para hacernos con unas botellas de Whisky de fuego. –sugiere-¿Qué opina al respecto señor Cornamenta?

-Estoy totalmente de acuerdo con usted señor Canuto. Tenemos que brindar en honor a ese excogruto y su maravillosa cola explosiva que tan oportunamente explotó. –dice James con una amplia sonrisa -Voy por Colagusano.

Dicho esto se pierde a toda prisa hacia los dormitorios.

-Que dices Lunático, ¿vienes?-pregunta con su cara de chucho conciliador- Podríamos pasar antes por Honeydukes. Me ha contado una lechuza que han traído su nueva selección de chocolates rellenos de menta y cerezas larga duración.

-No, gracias. No tengo apetito.

-Ah no. Que raro, nunca has rechazado chocolate.

Y esto es en serio: NUNCA lo ha hecho.

-Me gusta el chocolate Canuto, pero no soy una máquina de devorar.-dice molesto.

-Ya lo sé tío… sólo, pensé que…-Sirius se calla. Esta no era la respuesta que esperaba.

"Qué mierda le pasa".

-Además no puedo. Quedé en ir a la biblioteca con Lily. Daniel nos ha invitado a un club de lectura.

La extrañeza inicial de Sirius se torna irritación en cuanto oye la maldita palabra que empieza con "D". Creía que la sociedad con ese estúpido ya se había terminado. Además, ¿que mierda nueva es esa de "Club de lectura" para ser más importante que tus amigos?

Ya los imagina. Un montón de empollones sentados en círculo, casi meandose encima mientras cuentan lo emocionante que fue leer "Babbitty Rabbitty y su tocón carcajeante".

"Que forma de mierda de perder el tiempo."

-Ah, ¿si? Pensé que, ese Slytherin y tu, no hablaban mas. Digo, el trabajo de Runas fue el mes pasado.

"Hace un maldito siglo".

-Si. Nos sacamos un extraordinario. No diría que Daniel y yo somos amigos pero tenemos algunos intereses en común y de vez en cuando nos prestamos libros.

Le presta libros, el estúpido licántropo idiota. Y a él se los quita de las manos en cuanto los toca como si tuviera lepra.

Pensaba que finalmente Lunático había entendido que hay "ciertas amistades que no convienen".Contiene una arcada al darse cuenta que (horror) piensa como su madre.

-Igual sigue siendo un Slytherin y los Slytherin no son de fiar. Tú ya tienes amigos. No necesitas más. –asegura- Además no me parece seguro que dos Gryffindor vayan a una reunión de Slytherins sin profesores presentes. Quizás –arriesga- debería dejar que Cornamenta y Colagusano fueran solos por las bebidas y acompañarlos.-lo dice despacio, tan sorprendido de lo que sale de su boca como Remus.

El chico del uniforme gastado, pero impecable con su chapa de prefecto, alza los ojos y le ve.

La mirada del lobo es una cálida luna color miel que se dilata y Sirius se siente frágil y pequeño bajo su luz.

Atrapado por su influencia.

Bajo su dominio las tonalidades se vuelven más nítidas y el entorno se difumina. Encerrandole en una cápsula que lo lleva lejos. Muy lejos de la Sala Común. A un sitio dónde el aire es tan espeso que cuesta meterlo en los pulmones y le quita el aliento. Dónde el invierno le calienta el cuerpo y la sangre se le arremolina en el estómago. Dónde no hace falta hablar para saber que Lupin ya no esta molesto. Y donde no le da vergüenza sentirse expuesto.

James y Colagusano aparecen rompiendo el silencio y destruyendo el hechizo.

-Bueno ya la traje. Y bien, ¿vienes Lunático?- pregunta James.

Remus titubea un momento.

Parece que va a a decir que sí cuando Evans, que esta en la puerta interrumpe con un "Remus se hace tarde". Que finalmente decide el "No. No puedo".

Colagusano se lamenta y James le promete chocolate.

Sirius esta en calma.

Maravillado por ese extraño fenómeno. Embargado por la paz de esos cinco segundos de comunicación extrema. De realidad. Qué todavía siente, y quizá por eso, no parece tan terrible el haberlo compartido con un chico. Si ese chico es Remus.

Quizás más tarde piense distinto.

Finalmente rompe el silencio con un "Cuidate, tío" que alcanza a Remus justo antes de salir.

El chico de aspecto débil pero de mirada de lobo y luna contesta "lo haré".