1.- Verdades

— Necesitamos hablar — demandó Sasuke. Él estaba con Naruto en el campo de entrenamiento número tres. Era un lugar con muchos recuerdos para ellos: Ahí hicieron la prueba de los cascabeles de Kakashi para convertirse en Genins y ahí mismo entrenaron como el equipo 7. Ahí seguían los troncos y la piedra, así que no mucho había cambiado.

Sakura ya se había marchado rumbo al hospital, así que ellos estaban solos.

— ¿Qué pasa? — dijo Naruto logrando sonar como normalmente lo hacía. Pero Sasuke le había asustado, hacía mucho tiempo que no le hablaba con ese tono frío y demandante. Estaba esperando lo peor.

— Sé cómo te sientes — dijo Sasuke, sorprendiendo a Naruto. ¿A qué se refería? Él no entendía.

— ¿De qué hablas, Sasuke? — preguntó Naruto, sacando lo que tenía en mente.

— La soledad es muy dolorosa, ¿no crees?

Silencio.

— Deseas no estar solo por más tiempo. Gritas, pero nadie te escucha; lloras, pero no hay nadie en quien apoyarte — dijo Sasuke, y agregó —: Es una pelea constante que vives día a día.

— Sasuke…

— Sé cómo te sientes — interrumpió Sasuke —. Esas noches oscuras y frías que parecen nunca acabar. Vivir llorando, preguntándote el por qué de tu situación. Eso es algo que yo conozco bien.

— ¿Cómo sabes todo eso?

— Porque desde la muerte de mis padres he sentido lo mismo, sin que nadie se hubiera dado cuenta.

«Tal como yo», no pudo evitar pensar Naruto. La descripción que Sasuke le dio de la soledad, no podía estar más acertada.

— Pero ahora parece que sientes otro dolor, otra tristeza; algo que te atormenta y te duele más que la misma soledad — Él seguía viendo directamente a los ojos de Naruto. En esos momentos, se notaba que Sasuke conocía a Naruto mejor que la palma de su mano.

Ambos se mantuvieron en silencio.

— ¿Qué es? — preguntó Sasuke, preocupado.

— Un amor inalcanzable.