4.- Confesiones

Naruto se estaba poniendo algo (bastante, de hecho) nervioso por las palabras de Sasuke. ¿Qué intentaría hacer para que le dijera?

— ¿Hacer que te lo diga? — preguntó Naruto dubitativo —. ¿Pero cómo?

— Ya verás — respondió Sasuke en un susurro, uno lo suficientemente bajo como para que Naruto a duras penas escuchara.

Sasuke, sin delicadeza, tomó a Naruto de los hombros y lo jaló con tanta fuerza que quedaron separados sólo por unos cuantos centímetros. Él buscaba con la mirada los ojos azules de Naruto, pero él estaba mirando al suelo, por lo que su cabello tapaba sus ojos.

— ¿Por qué no quieres decirme quién es?

Sielncio.

— Debes de tener algún motivo.

— Tú… — comenzó Naruto algo indeciso —. Tú me odiarías — se dignó a decir.

— ¿Por qué?

— Porque… — pausó Naruto, como considerando si responder o no a la pregunta. Finalmente dijo —: Esa persona eres tú.

Sasuke se sorprendió. No dijo nada, pero en su cara se mostraba la sorpresa.