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Y ahora la segunda parte de esta historia, que sigue siendo yaoi, sigue siendo de Naruto, que sigue sin pertenecerme, sigo sin ganar un cinco con ella y siguen la cadena de desgracias para el pobre chunin.
Si, me gusta torturarlo un poquito...
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La fábula del patético ninja jardinero.
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Capítulo II
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Tras la tempestad viene la calma, o no…
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Había pasado una semana desde que Kakashi se hubiera marchado e Iruka concienzudamente y a las mismas horas había regado la planta y la había puesto cerca de la ventana de su habitación, no daba al este, pero daba al sur lo cual se imaginaba no sería tan diferente, después de todo le proporcionaba muchas horas de luz solar al día y se imaginaba que ese era el objetivo que había tenido su novio al pedirle semejante cosa.
Y en todo caso en su humilde vivienda no poseía más que otra ventana que daba hacia el oeste y que estaba en la cocina.
Ese no le acababa de parecer un lugar apropiado para la planta pues el alfeizar era muy angosto y temía que se cayera mientras estaba cocinando, lo cual ocasionaría que muriera ya fuera frita o hervida y estaba seguro que Kakashi no se sentiría feliz con ninguno de los dos desenlaces.
No podía permitir que algo así sucediera, era la primera vez que Kakashi le pedía un favor de ese tipo e Iruka tenía muchos deseos de complacer al jounin y a la vez ganar puntos con él por ello.
Y era una cosa tan fácil de hacer y aparentemente tan importante para él lo que había pedido…
Le parecía muy dulce que Kakashi sintiera tanto afecto por una planta.
Sin embargo cuando ese día fue a regar la planta se dio cuenta de que el color verde oscuro que le había parecido que poseía cuando el jounin se la había dado, era de noche así que no podía estar muy seguro, había empezado a cambiar por uno que le parecía algo amarillento.
Al principio no se angustió por eso, posiblemente era normal que resintiera un poco el cambio de domicilio, pero cuando al pasar unos pocos días fue el momento de colocarle el abono no pudo evitar notar que además del nada saludable color amarillento de las hojas, las puntas de estas mostraban una coloración café que se empeoraba conforme se alejaba del tallo, haciendo que el último centímetro estuviera totalmente seco lo que provocaba que se rizara un poco, como cuando se quema una hoja de papel.
Igual después de eso el maestro no entró en pánico.
Iruka tenía el terrible defecto de ser exageradamente optimista, a pesar de que la vida se afanaba en tratar de enseñarle a ser un poco más objetivo dándole limones cada vez que tenía la oportunidad.
Aparentemente el chunin había hecho de la limonada su bebida favorita.
El maestro decidió darle un poco mas de tiempo para que se acostumbrara y partió a su día laboral igual que siempre.
Cuando se encontraba, ya en la tarde, en su turno en la torre del Hokage vio donde Asuma se acercaba a dejar un reporte y recordando que Kakashi había comentado que el hombre había cuidado de su planta anteriormente decidió preguntarle si serían normales los cambios que estaba teniendo y estando casi seguro de que el jounin confirmaría que era algo habitual podría olvidar sus dudas acerca de la salud de la planta.
Por eso le llamó a su puesto para recibir su informe y luego de aceptarlo y agradecerle por su buena labor decidió pedirle algunos consejos;
-Asuma-sensei, quería preguntarle, es que Kakashi-sensei anda en una misión y me dijo que usted a menudo cuidaba de su planta cuando él no estaba y...
El jounin frente a él pareció palidecer un poco antes de interrumpirlo;
-Bueno, si, pero verá, yo ahora no puedo, de hecho le iba a decir a Tsunade-sama que sería bueno para mi equipo tener alguna misión larga para que ellos entrenaran un poco y para serle sincero iba en este momento a hablar con ella y tengo algo de prisa, lo veo cuando regrese, adiós.
Y se fue corriendo.
A Iruka la actitud del hombre se le hizo algo extraña, por no decir descortés, además de un tanto exagerado con el entrenamiento del equipo a su cargo, después de todo estaban regresando de una misión como para estar pidiendo otra de nivel alto tan pronto, pero no le dio mayor importancia.
Luego de los exámenes chunin en que había tenido el desacuerdo con Kakashi el maestro había decidido no volver a dudar de la opinión de un jefe de equipo a menos que tuviera alguna razón de peso, además había llegado un grupo de shinobi luego de alguna misión y se le estaba empezando a hacer fila por lo que sin pensar más en el asunto se dedicó a su trabajo.
Al día siguiente, que era sábado, luego de dar su onza de agua matutina a la planta y verificar su estado, el chunin comprobó que el área reseca se estaba extendiendo, lo cual hizo que se preguntara si debería empezar a preocupar un poco, decidió que todavía era pronto para eso porque aún había cosas que podía hacer para mejorar la condición de la planta, por lo que sin pensarlo más se dirigió al mercado para sus compras semanales.
Estando allí, mientras escogía lechugas pudo escuchar una voz conocida, cosa que le alegró más de lo que lo hubiera hecho nunca;
-Iruka-sensei, que agradable ver al noble amado de mi rival en esta hermosa mañana dedicarse a compartir en nuestra amada aldea su gentil presencia.
¡Que bien! Podía aprovechar para preguntarle a Gai que le miraba sonriente al lado de Raidou, si estaría olvidando algo del cuidado de la planta, después de todo era la segunda persona que Kakashi había mencionado que la cuidaban;
-Buenos días, Gai-sensei, Raidou-san, me alegra verlos y me preguntaba, Gai-sensei, si podría ayudarme con algún consejo para cuidar la planta de Kakashi-sensei.
El jounin que había estado mostrando una gran sonrisa de repente pareció tener algunos problemas para mantenerla y esta se congeló en su cara antes de responder de una forma mucho menos florida que lo habitual;
-¿Lo que quiere es solo un consejo, verdad?
Iruka prosiguió;
-Si, es que se me está empezando a poner amarilla a pesar de que le he estado echando una onza de agua tres veces al día y la tengo al sol y no sé si habrá alguna cosa más que habrá que hacerle y que estoy olvidando.
Gai pareció dejar salir un suspiro de alivio y bajó la vista pensativo mientras llevaba una mano a su barbilla;
-Yo había creído que había que mantenerla en la sombra y que el agua era una onza cada tres días. Y también hay que echarle abono, ¿diez granos cada tres días?
Iruka se imagino que había escuchado mal las indicaciones de Kakashi, y pensó que era afortunado al haberse dado cuenta a tiempo.
Raidou intervino;
-No estoy muy seguro de eso Gai-sensei, según recuerdo hay que ponerla en una ventana que dé al oeste, y el abono son tres granos por día, y el agua se pone diario también, diez onzas partidas en tres, mañana, tarde y noche.
Raidou se puso muy serio;
- Pero si se muere no trate de cambiarla por otra, aunque se vea idéntica Kakashi-sempai la sabe reconocer, la verdad no se como lo hace, yo estaba seguro de que se veía exactamente igual, hasta la medí para asegurarme que fuera del mismo tamaño y la puse en la misma maceta y no es nada agradecido con el esfuerzo que haya hecho uno para mantener la endemoniada planta viva, además de que se pone de un pésimo humor y yo no sabía que fuera tan rencoroso.
El hombre se estremeció al aparentemente recordar algún episodio muy desagradable para después seguir rememorando su evidentemente mala experiencia;
-Y al final la cosa esa ni se había muerto del todo, yo no se como hizo él para revivirla cuando la sacó del basurero.
El hombre dejó su actitud sombría y mostró una sonrisa brillante;
-Pero al menos no me volvió a pedir que se la cuidara.
Gai murmuró entre dientes;
- que afortunado.
Iruka luego de ese intercambio se dio cuenta que no iba a obtener mucha ayuda de los jounin por lo que luego de despedirse de ellos y siendo mucho más difícil para él mantener la calma y todavía no preocuparse que lo que lo había estado siendo antes pero aún así lográndolo de alguna manera, se marchó para luego de terminar sus compras regresar a su apartamento para verificar el estado de la planta.
Estaba peor.
Lo que fuera que le estaba sucediendo estaba empezando a empeorar de manera exponencial.
El chunin decidió tratar algo diferente y dejar la ventana de su habitación abierta, talvez lo que necesitaba era un poco de aire, o el vidrio hacía que los rayos del sol la calentara demasiado y quizá eso era lo que estaba provocando la resequedad que estaba sufriendo.
Luego de eso se dedicó a limpiar su casa y a adelantar trabajo de la academia que había llevado para mantenerse ocupado ese fin de semana y cuando Izumo y Kotetsu pasaron en la noche para ver si deseaba salir a tomar algo con ellos, pues al estar iniciando su relación con el copy-nin tenía a sus amigos algo abandonados, el chunin no tuvo corazón para decirles que no.
La noche era cálida y la compañía agradable y durante algunas horas Iruka se consoló un poco de la ausencia de Kakashi, los otros hombres, acostumbrados como la mayor parte de los ninja a pasar por el mismo tipo de temores, le instaron a desahogarse y relajarse un poco pues eran concientes de lo que se sentía el saber que una persona a la que amabas estaba en peligro, sin forma de ponerse en contacto con ella y sin nada que pudieras hacer al respecto más que esperar que regresara a la aldea sana y salva.
O al menos viva.
O en último caso que regresara como fuera.
Algún rato después empezó a llover de manera tormentosa, algo raro en esa época del año, pero como no tenían que trabajar al día siguiente decidieron quedarse un rato más que lo que habían planeado inicialmente esperando a que escampara.
Iruka volvió a su apartamento cuando eran cerca de las dos de la mañana, su humor había mejorado bastante luego de haber hablado con sus amigos, aunque aún así al dejarlos su preocupación por el bienestar de Kakashi regresó con mucha intensidad, sin embargo al abrir la puerta de su vivienda cualquier inquietud por algún riesgo imaginario fue sustituida por un temor enorme ante un peligro real.
Su apartamento estaba inundado.
La inminente perdida de su domingo, el cual tendría que usar para hacer una reparación de los daños ocasionados por el agua y una limpieza a fondo no fue lo que por fin despertó su preocupación, sino la imagen de lo que recordaba había quedado haciendo de barrera entre el agua de lluvia y el interior de su apartamento.
Su angustia le llevó corriendo hasta su habitación para verificar el estado de la planta, mientras sus sandalias, que ni siquiera recordó quitar, salpicaban entusiástamente todo lo que por milagro todavía estaba seco.
Por la cantidad de agua tal parecía que el diluvio universal hubiera tratado de entrar por la ventana abierta, tratando también de ahogar con su furia a la planta de Kakashi, que por la inclinación de sus hojas parecía haberse desmayado bajo el peso de la tormenta luego de haber intentado mantener valerosamente a pesar de su deteriorada salud y sin ninguna posibilidad de éxito, el frente que defendía.
Una manera muy loable de partir de este mundo, para la planta, pero también una que dejaba muy mal parado y sin ninguna excusa razonable al shinobi a cargo.
Bien, pensó Iruka mientras empezaba a hiperventilar, este es el momento de entrar en pánico.
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Ta ta ta taannnn,
Todavía no decido que va a pasar en el próximo capítulo así que soy toda oídos, ya saben, se valen dudas, preguntas, comentarios de cualquier tipo, pero si van a criticar que sea de manera amable porque si no va y me pongo a llorar.
Espero sus comentarios y muchísimas gracias a las personas que los dejaron, al igual que lo hice en el capítulo pasado si me dejan una manera de hacerlo les contesto sus comentarios.
Besitos, XimeB
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