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Ya saben, no me pertenece, no gano dinero, es yaoi, bla, bla , bla...

Y espero que disfruten de este capítulo por lo menos tanto como disfruté yo escribiéndolo.

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La fábula del patético ninja jardinero.

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Capítulo III

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Situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas.

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Eran poco más de las dos de la mañana y el pobre chunin miraba sintiéndose impotente como su descuido al olvidar cerrar la ventana de su habitación parecía haberle dado el tiro de gracia a la cada vez más débil planta de su novio.

Era tanto el peso de la de culpa y vergüenza que el hombre, encorvado por la mortificación, no podía quitar la vista de encima de la pequeña maceta y su maltratado contenido que había alejado de la ventana y sostenía en sus manos mientras luchaba contra el deseo de seguir los pasos de Raidou y salir corriendo, así fuera de madrugada a cepillar los viveros en busca de alguna de la misma especie.

Ahora que no era para tratar de hacerla pasar por la misma planta, aún en su desesperación Iruka no creía que fuera correcto engañar a Kakashi, en caso de que eso hubiera sido posible, especialmente porque estaba seguro que ya había fallado a su confianza en él con la cadena de errores en el cuido de su planta, sino mas bien para tratar de compensarle en algo por no haber podido cumplir con la promesa de devolverle la mata en buen estado dándole otra a cambio de la que sin duda alguna estaba matando.

Pero en lo que quedaba de la madrugada no podía hacer nada más por ella que ponerla en su fregadero para que escurriera un poco el agua mientras que él, sabiendo que el remordimiento no le dejaría dormir, se dedicaba a empezar a secar su apartamento y a botar lo que fuera inservible mientras ponía a desaguar lo que fuera rescatable y pensaba en lo que le podría quedar por hacer para tratar de revivir al vegetal de su novio pues estaba dispuesto a intentar cualquier cosa con tal de no tener que decirle que había fallado en la única cosa que el jounin le hubiera pedido antes de irse a una misión tan peligrosa.

Mientras que él se quedaba en la aldea con el único deber extra de cuidar de una planta en una maceta, la cual parecía no ser capaz de mantener viva a pesar de que había estado completamente saludable cuando llegó a sus manos.

¡Hacía menos de dos semanas!

¡Era tan vergonzoso!

Para cuando llego la mañana del domingo, luego del corto viaje de autocompasión que Iruka se permitió antes de decidirse a hacer algo al respecto, hizo un recuento de las habilidades de sus conocidos para tratar de decidir a quién podría pedirle ayuda para sacarlo de esa pesadilla y al final decidió ir a visitar a Shizune para saber si ella tendría alguna idea de lo que se podría hacer para devolverle la salud a la muy debilitada planta.

Después de todo ella tenía de nuevo, luego de haber dado por perdido el que Iruka "cuidó", un jardín entero de plantas medicinales al que se dedicaba personalmente con esmero y que estaban muy saludables.

Por eso cuando estuvo ya bien entrada la mañana, pues debía controlar su impaciencia ya que era domingo y posiblemente el único día en que la kunoichi dormiría hasta tarde, nuestro acongojado maestro se dirigió a la casa de la Hokage pues allí también vivía Shizune, cargando la evidentemente moribunda planta.

Iruka luego de llamar a la puerta exhibió su mejor sonrisa esperando que esta le consiguiera simpatías y esperó a que alguien le contestara, afortunadamente fue Shizune la que respondió;

-¡Hola, Shizune-chan!

La kunoichi respondió a la sonrisa con una propia y luego de invitar al chunin a entrar estuvo un rato escuchando la historia de sus desventuras con la planta y se enteró de que estaba allí en busca de consejo y ayuda para tratar de mejorar el estado del desdichado ser vivo que se veía en las últimas.

La chica le instó a que la acompañar a su jardín para que allí le explicara más detalladamente y demostrara en sus plantas cuales eran los cuidados que había dado a la planta de Kakashi, para tratar de averiguar que sería lo que había estado haciendo mal, por lo que Iruka dejó a la planta a su cuidado en una mesa en el recibidor pues esta ya había sido revisada por la kunoichi y acompañó a esta a la parte trasera de la casa que era donde Shizune tenía su jardín medicinal.

Era un hermoso lugar lleno de diferentes especies de plantas y que estaba delimitado por una hermosa reja de hierro que lo dividía del jardín de piedra y el estanque que rodeaba la casa.

Durante un rato estuvieron hablando de los cuidados básicos que había que darle a las plantas según su tipo y edad y la kunoichi le habló de la manera adecuada de regarlas y donde debía colocar el abono para no quemarlas y que absorbieran los nutrientes de mejor manera.

Iruka estaba agradecido, las cosas no las había hecho exactamente como su amiga le estaba explicando y jamás hubiera creído que esas pequeñas diferencias fueran a tener una importancia tan grande en la evolución de las plantas como era evidente al ver la diferencia entre la que estaba a su cuidado y las que crecían alegre y saludablemente en el jardín de la kunoichi.

El chunin luego de los consejos decidió que ya era tiempo de regresar a su apartamento para terminar de limpiar y empezar a poner en acción los consejos de Shizune, pero no sin antes volver a halagar el jardín del que estaba tan orgullosa la chica;

-Muchísimas gracias por tus consejos Shizune-chan, ya mismo voy a ponerlos en práctica y déjame decirte de nuevo que tienes el jardín más hermoso que haya visto nunca y esa reja es un detalle muy bonito.

La chica se sonrojó un poco ante el halago y sonriendo trató responder de manera modesta;

-Oh, gracias, pero no es para tanto y la reja la tuve que poner por necesidad porque Ton-ton no dejaba de mordisquear cualquier planta que… estuviera… a… su… alcance…

La joven conforme hablaba se había ido poniendo cada vez más seria y al final de esa oración se miraba preocupada;

-¿Iruka-kun, dónde dejaste la maceta con la planta de Kakashi-sensei?

Iruka se imaginó que la expresión de horror en la cara de la kunoichi era tan solo un reflejo de la expresión que estaría en su propio rostro.

Ambos entraron corriendo a la casa.

Y como había temido Ton-ton se encontraba encaramada en la mesa del recibidor mordisqueando alegremente la planta que había sido abandonada a su suerte en ese lugar.

A pesar de estar en una casa ajena el chunin no se pudo controlar;

-¡NOOOO!

Ambos ninja llegaron al lugar al mismo tiempo de manera que Shizune tomó a la cerdita mientras que Iruka alzaba la maceta y la abrazaba tratando de proteger lo que quedaba de la planta.

Posiblemente si la kunoichi no hubiera estado presente Iruka se hubiera puesto a llorar por la desesperación.

Su mala suerte con las plantas estaba alcanzando niveles ridículos.

El maestro estaba tan sumido en su desdicha que no se dio cuenta cuando Shizune llevo a la mascota de la Hokage fuera de la casa y regresó para evaluar los daños.

Se habían dado cuenta a tiempo y Ton-ton solo había mordisqueado un par de hojas, las que habían estado mejorcitas, pero dado que la planta había estado medio reseca y algo desmayada por el agua esa nueva ofensa afeaba grandemente la apariencia general, que ya había sido bastante mala desde el inicio.

La kunoichi que se daba cuenta que su amigo estaba al borde de un colapso nervioso decidió hacer algo arriesgado para sacarlo de su desdicha y tomando la maceta de entre las manos temblorosas del shinobi usó algo de su chacra y su entrenamiento en curación para infundir algo de bienestar a ese ser vivo, no estaba muy segura de que fuera a funcionar pues nunca había intentado algo como eso, pero de momento no había mucho más que se pudiera hacer y si no le hacía bien a la planta no creía que le fuera a dañar más de lo que ya estaba y por lo menos haría que Iruka se sintiera menos mal.

Cosa que aparentemente si funcionó pues el chunin se veía realmente esperanzado al mirar el suave resplandor que iluminaba la planta lo que a su vez hizo sentir algo mejor a la chica.

Shizune de todos modos decidió prevenirlo para que no fuera a decepcionarse demasiado si su intento de ayudarlo fallaba;

-Iruka-sensei, no estoy muy segura de que esto le vaya a ayudar ni siquiera a corto plazo, pero talvez le dé algo de tiempo como para que se pueda recuperar, lamento mucho lo que hizo Ton-ton.

El maestro se daba cuenta de que debía de haber exagerado en su reacción y se sintió apenado al estar preocupando a su amiga tras de que había llegado a pedir un favor en domingo al que ella amablemente había accedido.

Estaba seguro que el accidente con la cerdita no había sido realmente culpa de nadie más que de él mismo y no era justo que Shizune se sintiera mal por ello;

-No, por favor perdóname a mi y discúlpame con Ton-ton, no debí de haberle gritado, fue mi culpa dejar a la planta sin supervisión y te agradezco muchísimo todos los consejos y lo que acabas de hacer, estoy seguro de que si sobrevive será gracias a tu ayuda.

Dicho eso el chunin no le quedaba más que despedirse e ir a intentar los consejos que le había dado su amiga y orar para que eso fuera suficiente.

Luego de esa nueva experiencia iba de regreso a su apartamento para empezar a poner en acción las recomendaciones dadas por su amiga sin quitar la vista del camino y de la planta en sus manos.

Trataba de evitar lo único que faltaría, que sería que se tropezara y además de todo le cayera encima a la tostada, casi ahogada y semi masticada planta dejándola además de eso también medio aplastada.

Iba caminando concentrado en la labor de llegar a su destino sin ningún otro accidente cuando un saludo le sorprendió;

-Iruka-sensei, Ukki-san, buenos días.

El maestro volvió a ver al lugar de donde procedía esa voz muy sorprendido por el saludo, no tanto para él sino a la planta;

-Ibiki-san, buenos días.

El hombre se le quedó viendo unos segundos como si estuviera esperando algo, pero aparentemente pronto llegó a la conclusión de que era mejor apresurar lo que creía que iba a suceder por lo que de nuevo empezó a hablar;

-¿Iba a buscarme, Iruka-sensei?

El chunin se preocupó, ¿sería posible que el especialista en tortura lo estuviera buscando para algo?

¡Eso no podía ser bueno!

El jounin en todo caso no parecía tener mucho tiempo como para esperar a que Iruka organizara sus pensamientos antes de contestar algo equivocado por lo que de nuevo le ayudó;

-Ya sabe, para que yo termine de cuidar a Ukki-san mientras vuelve Kakashi-sensei y no se le muera a usted, ya estoy enterado del episodio con Raidou-san y de que ninguno de ustedes quiere pasar por lo mismo…

Iruka contrario a todos los pronósticos sintió un rayo de esperanza ante las palabras del hombre.

-¿Ya antes se había puesto así de mal?

Ibiki hizo algo que no se veía muy a menudo, se puso a reír;

-¿No le han contado Gai-sensei o Asuma-sensei? Ellos salen corriendo a dejarme a Ukki-san cada vez que Kakashi-kun se los deja por alguna misión y lo recuperan apenas oyen que él regresó a la aldea, claro que lo hacen cuando ya han perdido casi toda esperanza de que sobreviva como para verlo de nuevo.

El jounin miró a la planta y se puso a reír de nuevo;

-Claro que es la primera vez que veo que alguien además trató de comérselo, no creo que sea muy saludable para un humano, ¿Qué estaba intentando, amenazarlo con devorarlo si no se reponía?

A pesar de que no le estaba haciendo nada de gracia la burla del jounin Iruka decidió pedirle ayuda pues según parecía era el único que sabía lo que había que hacer para devolverle la salud a la planta.

-En realidad no sabía que usted tuviera tanta experiencia con el cuidado de las plantas, y la verdad no había pensado en pedirle que la cuidara, pero, me podría decir que puedo hacer para que se reponga, lo he intentado todo y venía de ver a Shizune-san, ella me dio algunos consejos pero le agradecería mucho si usted me ayudara también, los mordiscos son de Ton-ton, un accidente.

Luego lo pensó un momento y decidió salir de la duda en cuanto a la cantidad de abono y agua, cosa en la que todas las personas a la que había preguntado no se ponían de acuerdo.

-Me podría decir cuanto hay que ponerle de agua y de abono, puede ser que no le haya entendido a Kakashi-sensei bien eso.

Ibiki lo miró con admiración;

-Entonces no va a rendirse ni evadir su compromiso, bien, trataré de ayudarlos en lo que pueda, son tres granos de abono cada diez días y una onza de agua tres veces al día.

Iruka suspiró, había esperado que hubiera estado haciendo mal eso, pero no siendo así no se le ocurría que sería lo que había puesto tan mal a la planta;

-Eso es lo que he estado haciendo, lo único que no hice de lo que Kakashi-sensei me recomendó fue ponerla en una ventana al este, pero la puse en una al sur, ¿eso estuvo muy mal?

Ibiki le respondió sonriendo levemente;

-No, la ventana no tiene ninguna importancia, yo lo he tenido en todas las puntos cardinales sin que el resultado varíe, la verdad es que Kakashi-sensei tiene a Ukki-san muy malcriado, le voy a decir que es lo que yo hago.

Iruka inconcientemente se inclinó un poco para absorber mejor la sabiduría del jounin y vio al hombre tomar aire como tomando impulso para algo.

-¡QUE CLASE DE HABITANTE DE LA ALDEA ERES, ESTA ES UNA ALDEA NINJA, NO EL JARDINCITO DE UNA PRINCESITA Y TU DUEÑO ES UN SHINOBI QUE ANDA ARRIEZGANDO EL PELLEJO MIENTRAS TU TE ESTÁS MURIENDO PORQUE NO TE DAN EL BESITO DE LAS BUENAS NOCHES, ERES UNA VERGÜENZA PARA KONOHA, PEDAZO DE (BIP, BIP, BIPPPP), TIENES SUERTE DE QUE TE ESTÉ CUIDANDO IRUKA SENSEI, Y SI SIGUES CON ESE DRAMA YO TE VOY A LLEVAR PARA ENSEÑARTE LO QUE ES BUENO!

A Iruka casi se le cae la maceta de la impresión mientras oía al jounin maldecir de esa manera agitando los brazos y gritando mientras peleaba como un demente con una planta.

Ibiki luego sonrió de manera beatífica;

-Gracias Iruka-sensei, yo necesitaba desahogarme, pero volviendo a su problema lo único que tiene que hacer es recordarle a Ukki-san su lugar y verá como responde bien, espero haberle sido de ayuda.

Iruka decidió hacer lo que pudiera para largarse lo más pronto posible de allí;

-Eh, si, muchas gracias Ibiki-san.

Y efectivamente se fue lo más pronto que pudo, otra vez un jounin demostraba porqué tenían fama de estar completamente locos, pero dadas las circunstancias ya no tenía nada que perder si intentaba ese consejo.

Bueno, nada más que su reputación de ser una persona cuerda.

Pero después de todo, situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas…

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Me preguntaba si alguien había notado que Iruka ni los otros amigos de Kakashi nunca se habían referido al Sr. Ukki por su nombre en los capítulos anteriores.

Muchas gracias a Hatake Nabiki y a Sarga por sus comentarios en el capítulo anterior en los cuales me dejaron fantásticas ideas, como ves Sarga, usé la idea de tu mamá de hablarle a las plantas :), muchas gracias de verdad.

Y a toda la gente que lea este capi me gustaría saber que opinan, ¿porfis? me harían muy feliz, y una autora feliz actualiza más rápido, ;)

Besitos, XimeB.

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