Tras darme una ducha y conseguir poner mis ideas en orden me tumbé en la cama esperando a que el sueño me abatiera sin embargo no ocurrió. Mi mente no quería darme una suspensión.

Me alcé para contemplar lo que dentro de poco serían ruinas. ¿Cómo podía yo destruir toda esa felicidad que se respiraba en el ambiente? ¿Sería capaz de hacerlo o me vendría abajo? Y en mi mente apareció la peor y mas atroz de las preguntas ¿Sería capaz de matar a mi hermano? Que dolor me provocó esa simple pregunta, casi pude escuchar como mi corazón se hacia pedazos en la agonía.

¡¡ni-san!! – solo pude escuchar eso pues mi sentidos se concentraron en no alterarme para no asustarte con mi expresión –

Sasuke estoy en mi habitación

Oí tus trotes y después vi como la puerta se habría dando paso a tu silueta. Ya llevaba el pijama y en tus brazos un almohadón. No recodaba esa pequeña promesa que te había hecho no hace tanto.

Comenzaste a correr camino hacia mí, sin embargo a mitad de camino topaste con el suelo al tropezar con el cobertor de mi cama. Incluso allí tumbado en el suelo te veías lindo.

Pero como podía llegar a pensar eso, solo eras un niño, eres mi hermano. Gracias a aquello pude descubrir que mi locura no tenía unos límites establecidos.

¿Estas bien?

S-sii

Tu voz fue apenas un susurro, parecía querer esconder las lágrimas por el dolor de la caída. Era mi mayor tortura, mi infierno echo realidad.

Había conseguido admitir que mataría a mi madre, a mi padre, incluso a todo el clan entero por mucho que me pesase. Pero era incapaz de poder matar a una vida tan frágil como la tuya, Sasuke. Toda mi paz se desmoronaba al oírle. Estaba anteponiendo una sola vida a muchas otras. ¿Desde cuando era tan subjetivo?

aniki?-

Estaba tan absorto en mis pensamientos que no te había oído acercarte. Y ahora te encontrabas demasiado cerca de mí. Como algo tan pequeño me hacía evadirme de todo mi oscuro mundo.

Es un segundo todo cobró sentido hablaría con danzo, con el hokage, con cualquiera, con tal de que tu, mi ángel estuviera a salvo. Te convencería de que yo era un monstruo y de que debías odiarme. Viviría con tal de que tú tuvieras tu objetivo y un día consiguieras matarme. Me reí para mis adentros.

Sasuke me miraste extrañado por mi expresión, y te acercaste a mi para que recordara tu presencia, pero como olvidar que estabas allí. Jamás había ignorado tu existencia. Fui hacía la ventana sin apartar los ojos de tu bello rostro y después extendí mi mano para que fueras al mismo lugar donde me hallaba yo.

¿no es hermoso?

Itachi – mi nombre es tus labios parecía incluso bello, aun siendo el nombre de un asesino- ¿ocurre algo, he hecho algo mal?

Que dulce y preocupado sonaba tu tono de voz. Una voz que era más bella a mis oídos que la música. Que decir, que en poco tiempo iba a matar a todo el clan, que me iba a convertir en el objeto de tu odio, pero si te contaba otra cosa solo sería una vil mentira. La mejor manera de salir del entuerto era sonreír.

aniki? Puedo abrazarte?

Si, Sasuke, puedes

Como podías jugar así con mi autocontrol. ¿Lograría no perder mis nervios y romper toda la inocencia que había en ti? Al menos lograba mantener tu cuerpo cerca del mío, sentirlo e imaginar que tú también sentías esa llamarada abrasadora por el organismo.

deberías…

No completé la frase al verte dormido entre mis brazos, sin ser del todo consciente que con ellos había matado a multitud de personas.

Su rostro iluminado por la luna era aún más encantador que de costumbre y sus mejillas tornadas en rojo era el detalle que faltaba para que mi razón quedara echa pedazos.

Me llamaste en sueños, te removiste entre mis brazos, que no querían soltar tu pequeño cuerpo. Era lo mas cerca que debía estar de ti, Sasuke así que pensaba disfrutar del contacto.

Poco después mi atormentada mente no pudo más y se sumió en un sueño, que me hizo despertar alarmado, sudando y con pánico en la mirada. Necesitaba llorar, pero las lágrimas no salían, necesitaba gritar, pero mi voz se negaba a escucharse. Mi cuerpo temblaba y yo estaba comenzando a respirar mal.

Recordé que estabas en mis brazos y tuve que dejarte en la cama para yo poder ir al baño y sumergir la cabeza en agua fría, para tranquilizarme. Aquel líquido sobre mi nuca consiguió que volviera a la calma y regresara a tu lado sin ningún problema.

ni-chan ¿Dónde fuiste? Tenía miedo y tu no estabas

tranquilo ya estoy aquí

Me deslicé por las suaves sabanas hasta volver a tenerte abrazado. Mi hermano pequeño se volvió hacia mí y me mostraste tus pequeñas lágrimas. Había tenido una pesadilla y yo no había estado allí para protegerte.

soñé que una serpiente me mordía y yo me ponía malito y-y

shh , ya está , duérmete yo siempre te protegeré

Ojalá que el sarcasmo de mi voz no hubiera sido notado por tus oídos. Era verdad iba a defenderte hasta con mi propia muerte, ya que nada, ni la villa, ni este estúpido clan eran mas importantes que le pequeño ser que tenia entre mis brazos.