El día se alzaba sobre Konoha como un gigante. El sol luchaba por tener el dominio de lo que ocurriera durante esa jornada.
Como de costumbre mis ojos se abrieron en cuanto un rayo de luz se filtró por mi ventana. Mi mente pareció despertar antes que yo pues al alzarme ya tenía ese horrible dolor en el estomago. Puse mi mano en el lugar del daño y fui corriendo hacia el baño para vomitar la cena y la comida de la fecha anterior.
Cuando por fin terminó ese suplicio, me quedé un tiempo delante del inodoro sin saber muy bien que era lo que esperaba. Solo quería estar un rato en silencio recapacitando sobre aquello en lo que me había convertido.
Tras conseguir aclararme los pensamientos me di una rápido ducha, seguida de una lenta cepillada de dientes intentando sacarme toda la suciedad que quedaba entre mis muelas, todo esto perdido en mis pensamientos.
Me vestí lo mas deprisa que pude, no podía llegar tarde a la cita con el Hokage. Y menos cuando el precio de esa reunión era tu dulce e inocente existencia, que no se vería en peligro aunque me costará la vida.
Comencé mi camino hacia la salida pero no pude evitar pararme al ver tu puerta entreabierta. Dentro tú dormías, con tus mechones cayendo sobre tu rostro sin orden alguno. Cogías la almohada a modo de peluche.
Que inocente y dulce perecías cuando soñabas con tus ilusiones de niño pequeño. Eso me recordó que yo jamás había podido disfrutar de esa infancia, por eso tenía que guardar que contigo fuera diferente.
Volví a la realidad cuando tu pequeño cuerpecito se removió en la lejanía de tu cama. No debía demorarme mucho tiempo más, por muy agradable que fuera la idea de quedarme contemplándote.
Utilicé una técnica Ninja pera llegar antes. Me ahorré casi tres cuartos de hora caminata estúpida y sin sentido.
Al llegar ellos ya me esperaban, Danzo y el Hokage, me miraron enfadados por mi pequeña tardanza. Como explicarles que me había quedado observando a mi ángel durante unos segundos.
Itachi llegas tarde
Lo se. Perdonen mi tardanza
Como te atreves a citarnos y después dejar a dos cargos eminentes esperando. Serás severamente castigado – gritó con desprecio el viejo
Ese hombre nunca había soportado que lo pasase tanto en habilidad como en destreza. Además de que yo era joven en poco tiempo lo destronaría de su poder para hacerlo mío y todo eso sin ni siquiera esfuerzos.
danzo déjalo- dijo sabio el alto mando de konoha- ¿Por qué deseabas vernos Itachi?
El asunto del que quiero hablar no es otro que la destrucción de mi clan-
De no ser porque tú, hermano te hallabas dentro de él, lo mas seguro es que todos ya habrían sucumbido ante mis manos.
Hokage ¿Por qué tendríamos que escucharle?
Tal vez porque el chico va a matar a su propia familia
Que ironía tan perfecta, toda la vida intentando contentar a mi padre y ahora sería yo el que lo matara. Aquel pensamiento me provocó una risa silenciosa.
Itachi, ¿Que nos quieres pedir? – su voz sonaba misericordiosa a comparación del otro individuo
Quisiera poder dejar un sobreviviente del clan
¡¡Ni hablar!! – gritó danzo
Explica tus razones para ello
Aún siendo un clan donde las insurrecciones son habituales, no se puede dejar pasar que el sharingan es una buena arma, si matase a todo mi clan se perdería
Que vil mentira, pero necesitaba que sobrevivieras a costa de todo. Esa era una buena escusa para que mi primer objetivo se viera cumplido, pero pareció no agradar mucho al Hokage, que me miraba interrogante.
Danzo vete de la habitación
Se marchó sin apenas hacer ruido, cosa que no me sorprendió, no como aquella orden formulada segundo antes. Para que me querría el mayor cabecilla de toda nuestra villa, yo solo era un simple genio
Dime tus autenticas razones, una persona que está haciendo esto por una paz no intentaría crear de segundas una guerra
M sorprendió aunque intenté no exteriorizarlo. Que debía confesarle, mi amor incestuoso por ti mi pequeño Sasuke. Mis pesadillas acerca de tu muerto o tal vez el hecho de desear mi muerte tras haberte matado.
mi señor, soy incapaz de ver morir a mi hermano
No me preguntó mas solo se detuvo delante de mí, con una expresión de meditación profunda.
Y por primera vez en mi vida sentí deseos de lanzarme a sus pies para suplicarle que me cumpliera la petición, pero mi orgullo me lo impidió, mas su expresión fue lo que me detuvo del todo. Una sonrisa apareció en sus labios casi sin darme cuenta.
Puedes hacerlo, ¿alguna petición mas?
Si una mas
Di muchacho, no tengas miedo
Preferiría que jamás se llegara a saber la verdad sobre lo que ocurrirá
Concedido, ahora márchate
Como bien me habían ordenado, me marché hacia nuestro hogar, pensando en como te tomarías este trago que dentro de muy poco tendrías que pasar inevitablemente.
Sería el centro de tu odio, pero mientras eso te hiciera continuar viviendo sería capaz de soportarlo sin ningún problema, incluso no me importaba morir en tus brazos si eso te ayudaba a madurar.
