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Querida Lizzy.

La primavera cada vez esta mas próxima, no sabes como lamento no poder estar contigo en estos momentos, sabes que te amo, y lamento tanto tu perdida, casi la siento como mía, ya no criaremos juntas a nuestras hijas, si por que se que ella también es una niña, me duele el alma como jamás creí que pudiera dolerme, ni siquiera el desamor de William a marcado tanto a mi corazón como nuestra perdida, deseo que el tiempo pase pronto para poder reunirme contigo, tengo tanto miedo Lizzy no se si podré soportar el trabajo de parto, tengo que irme ella a llegado a la villa.

Te extraño Caro.

Querida Caro.

Lamento no estar contigo cuando ella nazca¡si estoy segura que será niña! William es un tonto por no querer hablar contigo, estoy segura que todo se arreglara y no habrá necesidad de que vengas a vivir conmigo, aunque lamente no tenerte a mi lado sabes que un bebe necesita a sus padre juntos, siempre me dolerá la perdida de mi hija, pero se que todo en esta vida pasa por algo, ten valor amiga el dolor no se va pero al menos estoy aprendiendo a vivir con el, ten serenidad con tu familia, seguro no son tan malos como parecen.

Te quiere Lizzy.

Querida Lizzy.

Me estoy muriendo, si lo tengo que aceptar la vida se me esta escapando del cuerpo, el parto no fue tan difícil bien a valido la pena he traído al mundo a una niña, nuestra hija, si por que será de las dos, Lizzy¡cuidaras de ella! Cuando ya no este, se que lo harás, ahora duerme están hermosa¡Dios es tan injusto como puedo partir de esta vida dejándola a ella!, tiene los ojos verdes mas hermosos que e visto en mi vida, tiene los ojos de mi madre, o Lizzy y al igual que ella no me vio convertirme en mujer, yo tampoco podré verla crecer, no la podré consolar cuando le rompan el corazón como a mi…me lo han roto, pero no importara por que te tendrá a ti.

Lizzy tienes que darte prisa, no puedo permitir que ella se quede con ellos, ahora la pequeña Candy será tu hija, verdad que cuidaras de ella, como yo cuidare, de la pequeña Caro en el cielo, lo harás, Lizzy creí que podría soportar que el no me amara como yo lo amo¡pero no!, Lizzy tengo miedo de que llegues tarde, por eso prométeme que te la llevaras lejos donde su odio jamás la alcancé.

Lizzy le hablaras de mi… ¡No que ella jamás se entere del desamor de su padre!

Lizzy ven pronto Caro.

Paris invierno de 1900.

-¡Me rehusó a cortarme el cabello, la sugerencia es…indignante!.-Grito Annie al momento que se acariciaba sus hermosos Bucles.

-Por dios ni si quiera son reales.-le debatió la pequeña Josie, mientras ella se enredaba uno de sus rizos en sus pequeños dedos.-si tan solo fueran naturales como los de Candy y los míos.

-Precisamente gracias a dios mi cabello no resulto tan…tan horrible.-A lo que la pequeña Josie respondió con un pequeño grito.-Retira tus palabras, mi cabello es hermoso, al menos no tengo que pasar horas tratando de que salga un rizo de el.

-No lo haré tu cabello es horrible.-Ignorando de nuevo a la pequeña Josie volvió a centrar su atención en Candy que las ignoraba completamente.-Si haces que me lo corte moriré de vergüenza.-Candy fingió no oírla de nuevo y siguió cociendo.-Pareceré un chico, a Josie tal vez le quede pero a mi…-El labio le temblaba de indignación.

-Tendrás que cortártelo y esta vez no importara el drama que hagas.-Dijo la pequeña Josie, mientras mostraba una enorme sonrisa en señal de triunfo, Annie Britter tendría que cortarse su cabello, y ella conservaría su hermosa cabellera, pero por alguna razón los recientes insultos a su melena, hacían que el pequeño triunfo le resultara agridulce, Annie la fulmino con la mirada.-¡Prefiero quedarme aquí que tener que cortarme el cabello!- Ante esas ultimas palabras se hizo el silencio, casi total en el pequeño salón, solamente interrumpido por el grito ahogado de la pequeña Josie.

Y por fin Candy presto atención a sus dos hermanas, intento relajar sus brazos mientras acomodaba su costura aun lado, le hubiera gritado a Anne, si no fuera por que esta, estaba a punto de romper en llanto.

-Espero que no hables en serio Anne, aquí no hay nada para nosotras.

Annie corrió a su lado y se dejo caer a sus piernas y comenzó a llorar, ocultando su cara en las rodillas de su hermana.-Are lo que tu digas solo no cortes mi cabello, luciré horrible, casi como Josie.

Bueno si aun tenia ánimos de insultar a su hermana el asunto no era tan grabe, Josie iba a decir algo, pero con una señal de su mano Candy la hizo callar, y comenzó a acariciar la cabeza de su hermana.-Vamos no están grabe, si tenemos que cortar el cabello, volverá a crecer, y creeme que no parecerás un chico, eres tan hermosa que dudo que alguien pensara eso.

-Josie lo piensa.

-Por que es Josie, además as insultado nuestro cabello¿en verdad piensas que lo tenemos horrible?

Annie levanto la mirada, y le sonrió a Candy.

-Solo cuando se levantan.

-ha bueno menos mal ya me había empezado a preocupar.

-Candy tu no tienes que preocuparte por tu aspecto como Annie eres tan linda, cuando sea grande quiero ser como tu.

-Gracias Josie, pero ya eres muy hermosa, y estoy segura que cuando crezcas serás la mas hermosa de las tres, pero si sigues insultando a Anne seguro dios te castigara, Annie es hermosa Josie tienes que dejar de molestarla con eso.

-Yo no la molesto solo digo la verdad.

-Vamos ya no peleen, espero que mientras este fuera se comporten, me lo prometen.

-Si Candy.-Respondieron las dos al unísono.

-Y no te preocupes Annie si tengo buenas noticias tal vez no sea necesario cortarte el cabello.

-Ho Candy hablas enserio, Josie y yo rezaremos por que tengas buenas noticias.

-Bueno me conformo con que no peleen.-Ambas asistieron.

Candy salio de la habitación dejando a sus dos pequeñas hermanas, confeccionando la ropa que tendrían que usar en caso de que las noticias del abogado no fueran alentadoras.

Cuando Candy se estaba colocando el sombrero para salir a la calle su vieja nana apareció por el pasillo, ayudándole a acomodarse el pequeño sobrero.

-Tal vez no deberías salir, déjame ir a mi.-Candy le sonrió la Srita. Pony había cuidado de ella desde que era una bebe, la quería casi como había amado a su propia madre y aunque la oferta era demasiado tentadora, la Srita. Pony tal vez no estaría muy segura en las ajetreadas calles parisinas, por dio ni si quiera ella se sentía segura en esa enorme ciudad.

-No tardare Srita. Pony.

-Ho Candy es peligroso, si el descubre a donde vas te meterás en un lió.-Candy solo levanto los hombros.

-Lo se, pero ya no tengo mas opciones, esta es nuestra ultima oportunidad.

-Ho Candy como me gustaría saber algo mas, pero tu madre nunca hablaba de su pasado.

-No importa, parece ser que el abogado tiene excelentes noticias, me voy no tardare, cuida de Annie y Josie.

El aire frió golpeo la cara de Candy, y ella inundo sus pulmones con la brisa fresca, pronto un carruaje paso, y Candy lo abordo era sumamente conciente de que era seguida por alguien, una sonrisa apareció en sus labios, pronto muy pronto ella y sus hermanas serian libres hubiera o no buenas noticias.

Muy pronto el coche se detuvo en Notre-Dame, con cuidado de no caer se apeo del carruaje, y le pago al conductor, sus pequeños pasos resonaron en el recinto cuando Candy se en camino hacia el altar, se arrodillo y comenzó a rezar, el hombre que la seguía en cuanto la vio hacer eso, salio de la iglesia, el solo hecho de pisar suelo sagrado le daba escalofríos, Candy sonrió siempre ocurría lo mismo.

Después de quince minutos de estar orando, Candy se levanto, y con la mirada busco a su cita.

Monsieur Duval la esperaba escondido entre las sombras era un hombre mayor, y desde que su madre había muerto la había ayudado en todo lo que había podido, en cuanto la vio le sonrió, si el hubiera tenido una hija le hubiera gustado que se pareciera a ella, le tomo la mano y se la beso.

-Mademoiselle Britter, bonjour.

- Bonjour monsieur Duval.

-Tengo excelentes noticias para usted Mademoisell.

-¡De verdad! Por favor dígamelas.

-Bueno al parecer su madre tenia un primo, así que legalmente el seria su Tutor, y no Monsieur Labat.

MonsiuerDuval se despidio después de trasmitirle los por menoresde su hallazgo dejando a Candy sola en la iglesia despues de esperar un tiempo prudente dio gracias a dios, el peso sobre sus hombros de repente se antojaba demasiado ligero, no es que le pesara ser la cabeza de su pequeña familia solo se preguntaba por que a ella, suspiro se levanto del suelo frió de la enorme iglesia, amaba Paris era una ciudad hermosa, su madre y sus hermanas eran sumamente felices cuando la visitaban, les encantaban caminar por sus hermosas calles, de tienda en tienda, comprando todo lo que se les antojara¿Por que dios? -Quiso gritar, pero solo dejo escapar de sus pulmones el aire, se santiguo y emprendió de nuevo el camino a casa había tomado una decisión y mientras mas pronto la pusieran en marcha mas pronto volvería a dormir tranquila dando una ultima mirada al altar de Notre-Dame, se puso en marcha.

Candy se recogió las faldas y avanzó por la rué de la Lingerie. Cuando pasaba junto a la tapia del cementerio de los Saints-In-nocents después de pasar el puente de Notre-Dame que llevaba a la catedral, tuvo que detenerse y pegarse a la tapia para dejar paso a un carruaje ricamente adornado. Él solo ocupaba toda la angostura de la calle y Candy lo maldijo. El agua que salpicaba le había mojado los zapatos y había acabado de empaparla. Por un momento, se dejó llevar por la fatalidad y, muerta de cansancio y agotada por la tensión nerviosa, se apoyó pesadamente contra la piedra y cerró los ojos fatigados por el minucioso trabajo de aguja.

Nunca le habían gustado los cementerios, siempre le daban escalofríos -Los muertos son menos peligrosos que los vivos.- Se dijo Candy tratando de animarse. Éstos llevan aquí siglos.-Su mente rememoro las palabras que una vez su dulce madre le murmurará en uno de sus hermosos viajes.- Se dice que son de los tiempos en que los romanos ocupaban las Galias, cuando París aún se llamaba Lutecia. Seguramente era cierto, su madre siempre tenia razón cuando decía las cosas, con una nueva determinación camino por las mugrosas calles parisinas con los ecos de las campanas repicando de Notre-Dame pronto se encontró en la rue de Rivoli donde vivía desde, que su madre había decidido quedarse a vivir en Paris hacia dos años ya y la cual se había convertido en su cárcel desde hacia seis largos y odiados meses, entrando por la puerta trasera cuidando de no ser descubierta, la enorme cocina estaba llena de olores, sus hermanas habían horneado pasteles y galletas, al parecer no había nadie, y todo marchaba como lo había planeado, durante todo el trayecto a su habitación la ansiedad la invadió, su corazón amenazaba con estallar en cualquier momento, no fue hasta que se deslizo en su habitación, cuando comprendió que estaba relativamente a salvo.

-Has tardado más de lo habitual.

Candy soltó el aire que había sostenido durante tanto tiempo, el corsé le apretaba, tenia las piernas mojadas y frías, en suma se estaba congelando, pero ni aun así fue capas de no dedicarle una sonrisa a la persona de la habitación.

-Lo se pero esta vez si que a valido la pena Srita. Pony.

La anciana mujer la miro, de arriba abajo, escudriñando cada parte de su atuendo, debían ser noticias muy buenas, bueno al menos eso esperaba ella, por que cada vez que Candy salía sola por las calles de Paris regresaba con noticias muy buenas, aunque estas no lo fueran.

-Donde esta Annie y Josie.

-Están repasando sus lecciones.

-Genial ya no siguieron peleando.

-No ya sabes, que así como se odian se aman.-La Srita Pony observo a Candy mientras se quitaba la ropa mojada y se colocaba una bata de terciopelo verde.- ¿Y bien cuales son esas fabulosas noticias?-Justo Cuando iba a responder la puerta se abrió por suerte acababa de ajustarse la bata.

- ¡Monsieur Labat!-Exclamo al tiempo que se apretaba la bata con mas fuerza.-Que es lo que quiere.

-Mon petit.-Candy tenia que aceptarlo si no fuera un ser vil y repugnante, si fuera la primera vez que lo viera podría pasar por un verdadero caballero, pero ella lo conocía, conocía cada una de sus vilezas.-Que tal estuvo tu paseo.

-Como siempre monsieur, la rutina nunca cambia, dígame que puedo hacer por usted

-Cherrie.-Monsieur Labat recorrió la figura de Candy con descaro, para luego revisar la habitación y finalmente posar su mirada con desagrado en la Srita. Pony, se acerco como un gato asechando a su presa, lento arrastrando sus pasos, Candy se agarro fuerte al poste de la cama, sentía asco de solo mirarlo, sus dedos aferraron su barbilla moviéndola de un lado a otra, Candy estaba lista para volver a patearlo si la sabandija intentaba besarla de nuevo, por suerte para el la soltó.

-He venido a despedirme estaré fuera por un par de semanas, quizás meses.

-Buen viaje monsieur.

-No me preguntas a donde voy.

-supongo que usted me lo informara, no es así.

-Cherrie me conoces demasiado bien…iré a América.

-¿América?

-Oui, y cuando vuelva te convertiré en mi esposa.

Cuando el infierno se congele pensó Candy, ni si quiera podía soportar las miradas lascivas que el le dirigía a su persona, como iba a poner en peligro a sus hermanas si ni siquiera le gustaba como el desgraciado observaba a la pequeña Josie.

-Veo que te he dejado sin habla, no te preocupes cuando sea tu esposo lo menos en lo que vas a pensar será en hablar.

Un escalofrió recorrió la columna vertebral de Candy.

-Piensa en mi Cherrie.-Monsieur Labat intento tocar a Candy pero por suerte la Srita. Pony se interpuso en su camino.

-Vaya con dios.-Monsieur Labat no disimulo el desagrado que la intromisión de la vieja le había causado, pero sabia muy bien cuando no había nada mas que hacer así que salio con paso rápido de la habitación.

-¡Viejo asqueroso!

- Cherrie, cherrie, cherrie juro por dios que si vuelvo a escuchar la palabra Cherrie una vez mas, voy a terminar estrangulando a ese viejo rabo verde, mira que pretender casarse contigo.

-Vamos ya se fue, y estoy de demasiado buen humor para que su visita me agrie el resto del día, vamos Srita Pony pida que nos preparen el te a mis hermanas y a mi lo toaremos en el salón rosa, no tardare.

-Deben de ser excelentes noticias para no haber intentado sacarle los ojos al francés ese.

-Ho si, son las mejores del mundo.

-Muy bien date prisa iré a ver que Annie y Josie no se estén sacando los ojos.

Candy rió ante su comentario le hubiera gustado decir, sacarse los ojos ellas dos por dios Srita. Pony esta usted hablando de las distinguidas Sritas. Britter, y ellas han sido educadas para ser unas verdaderas damas, pero la Srita. Pony se hubiera reído de ella en sus narices, si bien Annie y Josie eran dos niñas bien educadas desde la muerte de su madre el carácter de ambas había cambiado todo a tribuido a la perdida de su madre.

-¿Y bien que te dijo monsieur Duval?-Pregunto Annie bastante impaciente, para disimularlo.

-Esperemos a la Srita. Pony después de todo estas noticias también le atañen a ella.

-¡Por dios Candy habla ya!- Por suerte justo en ese momento la Srita. Pony entro en la habitación con una bandeja de pastelillos.

-Lamento la demora.

-No importa.-Annie le tendió una tasa de te a ella.

-Bueno como saben esta mañana me vi con monsieur Duval y al parecer no será necesario que regresemos a América.

-Me alegro tanto, a pesar de que ya no te gusta Paris a mi me encanta Candy, me alegra tanto poder quedarnos aquí.

-Bueno querida Annie, lamentablemente no podremos quedarnos.

-Entonces que noticias tan buenas pueden ser si no nos podremos quedar en la ciudad más hermosa del mundo.

-¡Ho cállate ya Annie! si no la dejas hablar como rayos vamos a saber lo que Monsieur Labat le ha dicho a nuestra hermana.-Annie solo le gruño como respuesta a la pequeña Josie.

-¡Josie! Que clase de vocabulario es ese.

-Lo siento.

-Bueno ya olvídenlo y presten atención.- todas asistieron con la cabeza.-Monsieur Labat a encontrado un primo de nuestra madre en Inglaterra, así que en cuanto Monsieur Labat, se embarque a América nosotros nos marchamos a Inglaterra.

-¿Pero crees que ese pariente de nuestra madre pueda con Monsieur Labat?, el pudo fácilmente quedarse con nuestra custodia.

-Bueno Annie eso fue, por que era el socio mayoritario, de nuestra madre y no sabíamos de la existencia de el primo de nuestra madre, además el es una persona sumamente poderosa.

-¿De verdad?-pregunto una no muy crédula Josie.

-¿Y quien nuestro maravilloso pariente? –Pregunto Annie.

-Se llama Richard Grandchester Duque de Grandchester.

-¡Por dios santo desciendo de la realeza!-Grito Annie.

-Ahora ya nadie la va a aguantar.-dijo Josie mientras movía la cabeza de un lado a otro y ponía los ojos en blanco.

-Soy pariente de la realeza de ahora en adelante tendrán que llamarme Lady Britter.

-En realidad solo te llamaran Srita. Britter.

-¡Ho Josie¿Por que eres tan aguafiestas?

-Solo soy realista, alguien a parte de Candy debe de mantenerse en la tierra y no en la luna como tu.

-E..eres irritante.

-Y tu una gran boba.

-Basta ya niñas, no es momento de estar peleando.

-Lo siento.-dijeron las dos al mismo tiempo.

-¿Eso significa que no tendremos que disfrazarnos de mari machos para poder escapar?-Pregunto una esperanzada Annie.

-Así es Monsieur Labat esta haciendo los arreglos necesarios para que podamos viajar a Inglaterra dentro de dos días, solo llevaremos lo necesario.

-Mientras no me cortes mi cabello, puedo prescindir de todo mi equipaje.

-Solo lo dices por que crees que al llegar te recompensaran con un nuevo ajuar, y aun creo que a tu cabello no le aria ningún mal visitar al peluquero.-Annie estaba a punto de replicar pero Candy se le adelanto.

-Ni lo digas Annie, ahora mismo quiero que hagan las maletas por que en la primera oportunidad nos vamos de esta casa.

Las hermanas de Candy salieron del salón rosa, dejándola sola con la Srita. Pony, Candy miraba por la ventana a la gente pasar y podía ver en la cera de enfrente a uno de los hombres que se encargaban de vigilar la casa, por suerte para ella había aprendido lo que el dinero es capas de hacer y dentro de poco iba a poder demostrar, lo fácil que se podían comprar las lealtades con algo de dinero.

-¿Que pasa Candy te noto preocupada?

Candy se giro para poder ver a los ojos a la Srita. Pony, tomo asiento frente a ella, su cara siempre había estado presente durante cada una de las etapas de su vida, sin la presencia de ella tal vez hace mucho tiempo se hubiera derrumbado.

-Lo estoy.-Suspiro y le dedico una sonrisa.-No se que es lo que vamos a encontrar en Inglaterra, ni si quiera se por que me estoy arriesgando a ir en busca de ayuda a un desconocido.

-Es tu pariente.

-Eso parece, mi madre nunca hablo de su pasado, tengo miedo que no nos quiera recibir, pero si es necesario suplicare.

-Tal vez deberíamos volver al plan original y regresar a América, tu madre tenía muchos amigos.

- Monsieur Duval era amigo de nuestra madre, ella confiaba en el, nunca sospecho sus asquerosas intenciones.

-Y que te hace pensar que tu recién encontrado pariente no tendrá malas intenciones.

-Nada.

-No sabes nada de el.

-Solo se que al menos el no intentara casarse conmigo, ya lo esta y tiene una hija de mi edad así que supongo que tendrá algo de respetabilidad.

-Eso espero, si no creeme que nada me de tendrá de ponerlo en su lugar por muy Duque que sea.

-No se preocupe Srta. Pony gracias a dios yo no soy tan confiada como mi madre.

-Tu madre era la persona mas buena del mundo no veía malicia en la gente.

-Tal vez pero eso ahora ya no importa, mi madre no quiso volver a América, no quiso volver a Inglaterra, a veces me pregunto si no huiría de algo.

-Que cosas dices, tu madre nunca escaparía de nada.

-Tienes razón es solo que en los últimos días tenia miedo de salir a la calle sentía que la asechaban.

-Solo estaba preocupada por ti y tus hermanas.

-Tienes razón ahora yo soy la paranoica, si mi madre nos trajo a Paris fue por que Annie y yo queríamos estudiar aquí.

-Y si no volvió a Inglaterra tal vez fue por que era muy feliz en América con tu padre.

-Tiene razón Srita. Pony que haríamos sin usted, bueno será mejor que nos demos prisa a empacar todo lo que llevaremos, que Annie y Josie se quiten el luto no quiero que llamen la atención en la calle.

-Muy bien.

-Debemos estar listas, Monsieur Labat mandara un cochero por nosotras en cuanto este todo listo para partir, ahí que hablar con la servidumbre, en el ultimo momento, solamente el ama de llaves y su familia se quedara en la casa, a ellos llámelos han sido leales a la familia y ahí que recompensarlos por ello.

-Muy bien así lo are.

La casa ubicad en la rue de Rivoli bullo en actividad durante casi dos días, aunque Annie había dicho que renunciaría gustosa a su enorme guardarropa no se atrevió ni si quiera a dejar en el olvido un simple pañuelo, consideraba cada una de sus prendas fabulosas, y lo ultimo en la moda, en cambio la pequeña Josie en vez de cargar sus baúles con sus vestidos solo cargo lo indispensable, pero no se olvido de ninguna de sus muñecas, su madre cada año le elaboraba una hermosa muñeca, y si las dejaba era como abandonar un pedazo de ella, mientras Candy se dedico a juntar cada uno de los recursos que tenia en esa casa, las joyas de la familia, cuando Annie fuera presentada en sociedad a ella le correspondería como segunda hija lucir una hermosa gargantilla, aretes y pulsera con diamantes y zafiros, que fue la que su madre lucio cuando se caso con su padre mientras que a Josie diamantes y rubíes y a Candy por ser la primogénita un collar con diamantes y una enorme esmeralda en forma de corazón por ser la primogénita, se encargo de esconder dentro de una muñeca que cada una tendría la obligación de cuidar la herencia de su madre.

Monsieur Labat hizo llegar una nota a Candy informándole que el barco partiría al amanecer hacia Inglaterra, con el corazón retumbando a mil por hora se cargaron los carruajes con el equipaje, y justo cuando estaban a punto de partir un hombre acompañado de sus compinches intento impedírselo.

-Por favor permítanos marchar.

-Lo siento pero no podemos perder nuestro empleo.

-Esto cubre sus gastos durante mas de un año.-Candy le entrego un morral lleno de distintos tipos de joyas.-Si no es que mas, es todo lo que tengo, y si no me dejan marchar llamare a la policía, y los acusare de robo y no habrá nadie que los salve de pasarse una temporada en prisión así que ustedes eligen.

Policía, joyas, dinero, robo no eran una combinación muy buena así que mejor la dejaron ir, por supuesto quedándose con las joyas.

La gente se arremolinaba en el puerto para despedir a sus seres queridos, todos con caras tristes, gritándose promesas de que pronto se reunirían, miradas llenas de nostalgia, besos y abrazos de despedida, todo el mundo lamentaba el tener que marcharse, toso menos una persona, bueno en realidad cinco, Terry miraba con asco el muelle al que había llegado hacia seis largos y miserables meses, esa tierra era el lugar mas inmundo que el jamás hubiera tenido que pisar en su vida y daba gracias a dios poder marcharse y no regresar jamás.

El cigarro se consumía en sus dedos a cada calada que le daba mientras no dejaba de dedicarle una mirada de desprecio a cada uno de los miserables que se despedían de sus seres queridos, por que rayos permaneció tanto tiempo en ese maldito país, una sonrisa llena de cinismo apareció en su cara, por que las putas mas grandes estaban ahí, por suerte para el podía controlar su lívido y ahora se encontraba en el barco que lo llevaría de nuevo a su bien amada y odiada patria, su mirada se poso en un par de mocosas en pujándose la una a la otra y otra despidiéndose de un viejo caballero, seguramente era su hija, si como no, tal vez era su amante que se veía en la pena de salir huyendo del país por que todo el mundo era inmoral y el lo sabia a la perfección, después de todo el era la persona mas inmoral que existía en la tierra y si aun no lo era, lo seria muy pronto, sonrió de nuevo a cierta Duquesa le saldrían canas verdes de lo mucho que iba a rabiar, se dio media vuelta para dirigirse a su camarote, después de todo la vida aun no era tan condenadamente mala si aun podía fregar a su querida madre.

-Candy lamento no haber podido localizar a el Duque al parecer se fue a su villa en escocia, mi socio consiguió la dirección, tal vez deberías esperar hasta que lo localicemos, y hablemos con el personalmente.

-Ni hablar, si tengo que ir a buscarlo hasta el mismísimo infierno ahí voy pero yo no me vuelvo a tras por nada, ni por nadie, encárguese de mandar un telegrama anunciando nuestra llegada a Edimburgo.

-Creo que es inútil pelear contigo.

-Así es, por favor monsieur Labat tome nota de la cara de nuestro amigo en común, me encantaría estar presente cuando se entere pero seria tentar al diablo

-¡Gracias a dios! Aun tienes algo de prudencia en esa cabecita tú ya, cuídate y cualquier cosa no dudes en pedirme ayuda.

-Gracias monsieur, nunca olvidare todo lo que hizo por nosotras.

Candy abordo el barco, y junto con sus hermanas dijeron adiós a Paris y a una parte de su vida.

-Candy, esta noche habrá un baile para celebrar el fin del año, podemos ir.- Pregunto Annie cruzando los dedos.

-Lo siento Annie, pero aun estamos de luto.

-Pero Candy tal vez nunca se repita la oportunidad de asistir a una fiesta en alta mar como esta.

-Lo siento Annie será para la próxima.

-La verdad es que no lo sientes, Candy as cambiado antes no hubieras dudado en asistir.

-¡Annie! Por favor entiéndeme.-Candy se intento acercar a Annie pero ella la rechazo.

-Déjame, mejor me voy a dormir.- Se dejo caer en su cama boca abajo y fingió estar llorando, Candy se sintió mal y salio de la habitación hacia la suya.

Cuando Anne oyó que la puerta se cerraba se levanto de la cama.

-No que estabas llorando.-Pregunto Josie.

-¿Llorar yo? No puedo permitirme que mis ojos se hinchen teniendo una fiesta a la que asistir.

-¿En serio¿Srta. Britter dígame como piensa salirse con la suya? En este preciso momento le voy a contar todo a Candy.-Pero antes de que Josie lograra llegar a la puerta Annie se planto delante de ella, con las manos en la espalda.

-A donde crees que vas, desde cuando te as convertido en una soplona.

-No soy ninguna soplona, solo soy comunicativa, además es peligroso lo que quieres hacer.

-Tú no vas a ir a ningún lado.

-¿Y como piensas evitarlo¿Qué me vas a amarrar, amordazar o que?

-Claro que no, la única salvaje aquí eres tú.

-Déjame salir o…

-¿o que? Mira no tengo tiempo para tus dramas, ayúdame a vestir.

-Ahora si que te as vuelto loca.

-Claro que no, me debes dos favores y los estoy cobrando ahora, serás mi doncella y te quedaras callada, no le dirás a nadie de mi salida.

-Sabia que me saldría caro jugar contigo.

-Vamos no te quejes, tienes palabra ¿o no?

-Por supuesto que tengo palabra, seré tu Doncella y no te acusare con Candy de que te vas al baile y estamos a mano ok.

-Ok.

Candy intentaba concentrarse en su libro, llevaba leyendo el miso párrafo desde hacia media hora se sentía culpable, tal vez debió haber permitido a sus hermanas ir al baile, las palabras de Anne revoloteaban una y otra vez en su cabeza, si había cambiado todo el mundo cambia, pero aun así no la había dejado de molestar el comentario de Annie, se levanto de su silla y comenzó a pasearse por la habitación, mareando a la Srita. Pony.

-Deberías de ir al baile no creo que a tu madre le molestara que tus hermanas y tu se divirtieran un rato.

-Usted cree, se supone que estamos de luto.

-El luto se lleva en el corazón.

-Esta bien Srita. Pony les avisare para que se comiencen a arreglar.

-Annie estará muy feliz.

-Eso no lo dude.

Cuando Candy entro en la habitación Josie casi se ahoga con el agua que estaba tomando, Candy busco a Annie sin encontrarla, cuando la encontrara la castigaría de por vida.

-¿Donde esta Annie?

-Se fue al baile.

-¿Por qué no me avisaste?

-Annie me lo prohibió.

Candy camino hacia la puerta , esa mocosa se las pagaría, antes de salir de la habitación Josie la llamo.

-Candy.- Ella paro en seco mientras sostenía con su mano el pomo de la puerta.-Estoy castigada.- Candy asintió con la cabeza.- ¿Una semana?

-¡Un mes! - y salio dando un portazo a la habitación.

Candy entro echa una furia a su camarote, para tomar su abrigo, su bufanda y sus guantes, la Srita. Pony solo la observaba hasta que vio que se marchaba.

-Adonde vas.

-A buscar a Annie y cuando la encuentre…aun no se que voy a hacer con ella, pero créame que lamentara haberse ido sin mi permiso.

-Ho vamos no es para tanto.

-Srita Pony de que lado esta.

-Del tu yo por supuesto pero Annie dudo que pensara que hacía algo malo.

-No importa lo que pensara, ahora me voy a buscarla, espero no tardar.

-Candy.

-Si

-No puedes ir vestida así.

Candy examinó su aspecto si bien no lucia tan mal tampoco lucia muy bien, con un suspiro de resignación se comenzó a quitar el abrigo para ponerse el vestido blanco que la Srita. Pony ya tenia listo. Media hora mas tarde le habrían la puerta del enorme salón, que estaba a todo lo que daba, su plan de entrar tomar a su hermana de la oreja de ser necesario y salir de inmediato estaba tomando otros matices, por que para empezar no lograba ver a Annie por ningún lado.

Retiraron su abrigo y solo se quedo con una chalina color de rosa para cubrirse los hombros, fue rodeada por muchos jóvenes ansiosos de bailar con ella, que rápidamente le acercaban bocadillos, copas de champaña, incluso comenzaba a pasársela genial, al parecer Annie no estaba por ninguna parte del salón, tal vez era hora de volverse a su habitación, y así lo hubiera hecho si una pareja no hubiera entrado de tomar el aire en cubierta.

Candy, se despidió con cortesía de sus acompañantes y salio a cubierta, Tardó un momento hasta que sus ojos se adaptaron a la semi oscuridad sus pasos sonaban, la bruma no le permitía ver muy bien, justo cuando iba a regresar su chalina salio volando de sus hombros corrió tras ella hasta alcanzarla, cuando la recogió del suelo al levantar la mirada la bruma casi había desapareció, sus ojos se toparon con la espalda de un hombre, su imagen le recordó a alguien, pero solo fue por un segundo, aquel hombre estaba a unos diez pasos de distancia. Tenía las manos cruzadas a la espalda y la morena cabeza ligeramente inclinada mientras contemplaba fijamente la noche. Candy sintió que las piernas no le respondían.

-Quien anda ahí.

Quiso ocultar su presencia pero el ruido de sus pisadas había revelado su presencia. Antes de que pudiera decir una palabra, el extraño giró en redondo justo cuando ella terminaba de levantarse.

Sus grandes ojos de color verde se cruzaron con los del hombre, de un azul zafiro algo atormentados. Candy parpadeó y se sujetó las faldas para poderse mantener de pie. Sintió la aceleración de los latidos del corazón con una especie de temor y de prevención.-Estas llorando.

El soltó una carcajada.-Y el corazón de Candy fue tomado prisionero.

Él habló primero.

-En que estas pensando pequeña pecosa.

-¿Pecosa yo?- Candy apenas podía hablar, estaba sombrada con ese hombre.

-Lamento mucho tener que decírtelo pequeña pero, realmente eres muy pecosa.

-Eso a mi no me importa me gustan mucho las pecas.

-Entiendo por eso las coleccionas.

-Si y últimamente estaba pensando como conseguir mas.

-Que bien

-¿Estas celoso por que no tienes ninguna peca verdad?.

-Terry la inspeccionó detenidamente, desde el pelo rubio hasta los pies. Y aunque Candy siempre se había vanagloriado de su capacidad para mantenerse serena cualquiera que fueran las circunstancias, en la mirada de aquel hombre había una perspicacia que le hizo sentirse incómoda.

Y también estarás orgullosa de tu naricita.

-¡Claro que si!.-Ese hombre la estaba sacando de sus casillas, por suerte para el Annie se acercaba.

-¿Candy eres tu?.-Annie se acercaba a ellos y Terry se despidió de ella.

-Adiós pecosa.

-Grosero.-Si Annie no hubiera llegado con ella seguro hubiera gritado un insulto más feo.

-Candy estas bien, Josie me dijo que habías venido a buscarme como tardabas demasiado vine a buscarte.-Candy volteo a ver a su hermana.

-Todo esto es tú culpa.

-Te hizo algo malo ese caballero.

-Un burro se merece ser llamado caballero en lugar de ese tipo.

-Ho Candy se atrevido a propasarse contigo.- Candy se puso roja.-Podemos buscar al capitán para que lo castigue.-Candy se apresuro a aclarar todo antes de crear un mal entendido.

-Ho no, no se propaso conmigo ni nada por el estilo.

-No y por que estas tan enojada entonces.

-Annie no preguntes y vamos mejor al camarote.

-Esta bien Candy.- Ambas caminaron hasta sus camarotes y antes de que Anne se metiera en su habitación Candy la llamo.

-Si

-Casi lo olvido estas castigada.

-Ya sabía que no me podría librar ¿Por cuánto tiempo?

-Aun no lo se a Josie la castigue por un mes así que supongo que a ti mínimo te toca el doble.

-¿El doble?

-Bueno lo pensare, descansa y feliz año nuevo.

-Es verdad es otro año y es la primera vez que no la pasamos juntas.

Candy entro en su habitación, aunque estaba cansada no podía dormirse, siempre que cerraba los ojos veía al extraño llorando y riendo y recordaba que la había llamado pecosa, tomo el espejo y se examino la cara, si tenia pecas pero era normal y su nariz era preciosa, aventó el espejo aun lado desterró de su mente al extraño, un nuevo año había comenzado y una nueva vida la estaba esperando.

Continuara…


Si esa es mi intención aunque a veces lo duden, el principal motivo por que no he podido avanzar, es por ciertas circunstancias que han afectado a mi familia nada grave para nosotros pero si me ha puesto a pensar y recordar cosas que acontecieron a mi familia hace un tiempo ya, además de mantenerme bastante ocupada y simplemente no he podido hacerlas aun lado y continuar, pero prometo que tratare dedicarle el mayor tiempo a esto que me encanta leer y escribir¿que les pareció el capitulo les gusto?, mil gracias por sus mensajes siempre es bueno saber que no ando tan perdida, bueno que tengan una hermosa semana y nos leemos pronto Soledad.