soledadjuegos de amor
Capitulo 4
Candy subió de dos en dos los escalones de la enorme escalera, tenia que llegar rápido a su habitación antes de que alguien la viera en tan lamentable estado, su vestido estaba totalmente desarreglado y su aspecto no es que en otras ocasiones fuera mejor que el que presentaba en esos momentos, pero estaba segura que la culpa se reflejaría en su mirada.
¿Culpa de que? Ella no había hecho nada todo era culpa del idiota que tenia por primo desde que lo había visto en el barco no había hecho otra cosa que demostrarle que no tenia los mas mínimos modales y ahora esto.
Por suerte para ella nadie la vio correr como loca por la casa, hasta sus habitaciones se asomo a la ventana y lo pudo ver montando en su hermosa yegua Teodora, y por un momento olvido lo que había pasado hacia tan solo unos minutos, su mirada se perdió en la magnifica vista que ofrecían la yegua y su apuesto jinete, jamás había visto nada tan hermoso en su vida, hasta que el la miro y lanzo un beso al aire en dirección suya.
Candy se quedo pasmada de la impresión, y lo único que pudo hacer fue soltar la cortina y dar un paso atrás, creyendo poder evitar el efecto que el le producía, la impresión que en un principio sintió dio paso de nuevo a la ira al escuchar las carcajadas de Terry dirigidas a ella, retorciendo la falda de su vestido, no fue capaz de moverse hasta que pudo escuchar las pisadas de Teodora alejándose al galope de la casa.
El aire salio expulsado de sus pulmones formando un pequeño baho a su alrededor.
Su madre le había advertido de hombres como el, de ahora en adelante tendría que mantenerse lo mas lejos posible de el, no quería provocarlo, no quería saber nada, de nada aunque la curiosidad la matara, había jugado con fuego y se había quemado, así que ¿Por qué provocarlo? Ella mantendría su raya pintada y si pasaba algo no seria ella la quien lo provocara, no podía darse el lujo de cometer alguna tontería tenia dos hermanas en las que pensar, las cuales contaban con ella para cuidarlas y protegerlas.
Como había llegado a esto la verdad es que poco importaba el resultado era desastroso. Sobre todo para ella, no solo se había permitido que el la manoseará durante un breve y angustioso… pero sobre todo delicioso instante en el curso de su encuentro si no que Candy se había permitido explorar ese cuerpo tan magnifico. La culpa era de el, solo de el.
Creía que si lo repetía muchas veces tal vez su conciencia se lo creería y no la recriminaría por haberse mostrado tan activa…no era su culpa, no lo era, que culpa tenia ella de que el tuviera… esos brazos tan fuertes, ese pecho ancho y firme ante ella.
Había sido presa de una sensación de cálida vertiginosidad. El corazón le había latido con fuerza, aunque no de miedo, sino de pura excitación ante su proximidad. La fragancia limpia que desprendía Terry, un olor a ropa blanca, a almidón a sándalo y algo más que Candy no alcanzaba a definir pero que le resultaba tan agradable y embriagador, le había embotado los sentidos. El cuerpo de Terry emanaba un calor intoxicante que la había forzado a tocarlo tan descaradamente, él que la desquiciaba tan fácilmente, pero en ese momento no pudo hacer otra cosa que detenerse a absorber el calor que emanaba de el. Se había sentido total y absolutamente rodeada por él, por su dúctil fortaleza. Todo ello, sumado a la convincente expresión de su mirada, había logrado cautivarla mucho más que sus brazos.
Y el contacto de su piel… La suave caricia de los nudillos de Terry sobre su cara la había obligado a tensar las rodillas para no desmayarse. Y esa ultrajante sugerencia de querer demostrarle que sus besos eran únicos, tal vez lo eran… Una segunda oleada de calor la recorrió por entero…
-¿Candy donde te habías metido? Llevo buscándote un buen rato, bueno es obvio que no busque demasiado bien.-Josie había entrado a su habitación terminando de un golpe con todos sus pensamientos.
-He estado descansando un rato.-Candy aparto la mirada de los ojos interrogantes de su hermana, tratando de ocultar el sonrojo que sin duda adornarían a sus mejillas. "Gracias dios por recordarme que no debo ser tan…"
-¿Te sientes mal?- Josie comenzó a palparle la frente.-Candy aparto la mano de su hermana de una manera bastante brusca.-¿Estas muy extraña?
-¡Claro que no!!!.-Aunque quiso decirlo lo más serena que pudo su voz salio como un pequeño grito.
Ahora si Josie comenzó a mirarla de forma extraña y eso solo hizo que sus nervios ya de por si alterados estallaran.- ¿Me vas a decir para que me estabas buscando o te vas a quedar mirándome como boba?
-¡No te miro como boba!- dijo Josie bastante indignada.- ¿Seguro que no me ocultas nada?... te comportas bastante rara… -Josie levanto los hombros para quitarle importancia al asunto después lo descubriría, después de todo siempre lo hacia.-En fin haya tu.
Candy estaba cruzada de brazos mientras los dedos de su mano derecha golpeaban en señal de frustración y desesperación a su brazo izquierdo mientras alzaba las cejas esperando que terminara la inspección de su hermana.
Josie corrió a la cama y se dejo caer en ella mientras cerraba los ojos y aspiraba el aroma a rosas que reinaba en el cuarto de Candy, con los ojos cerrados comenzó a hablarle a Candy, logrando que esta al fin se relajara e incluso se olvidara por un momento de Terry.
-¿Sabias que el tío Richard es uno de los hombres mas ricos de Europa?
-No.- Fue la seca respuesta de Candy.
Josie rodó a un costado de la cama mientras apoyaba su cara sobre su mejilla y sus ojos brillaban de entusiasmo.-Hoy e descubierto algo.
-¿Por que no me sorprenderá tanto?.- Josie no le dio importancia a las palabras de Candy, al contrario comenzó a dibujar círculos imaginarios en el cubrecama de Candy para prolongar su silencio y la curiosidad de Candy se despertara, solo que Candy ya la conocía demasiado bien, y en vez de seguirle el juego se sentó frente al espejo para intentar componer su aspecto, todavía tenia los labios algo hinchados y justo cuando iba a tocarlos.- … bruja.
Candy salto de la silla se había olvidado de su hermana. De que hablaba esa niña por el espejo le hecho una mirada a la diablilla que seguía como si nada.-¿Perdón?
Josie pareció súbitamente mas animada por que de un salto estaba parada justo de tras de Candy.
-¿Qué nuestra querida tía es una bruja?
-¿Qué tía?
-¿Candy no as escuchado nada de lo que te dije verdad? ¡Claro que no, si lo hubieras echo no estarías preguntándolo!!
-Creo que es obvio querida, ahora si me podrías decir que quieres decir.
-¡Ho! si por supuesto, sabes esta mañana baje a tomar un chocolate caliente a la cocina y ahí estaba Marck.
-¿Marck?
-El hijo de la cocinera.-dijo Josie como si su hermana fuera medio tonta por no recordar que Marck era el hijo de la cocinera.- ¿De verdad te sientes bien no as agarrado ni una palabra de esta conversación?
-Estoy bien solo algo distraída."Abochornada, alterada, excitada.."
-Si tu lo dices…aunque yo diría que bastante. Bueno como te decía Marck me lo contó, claro después de sonsacarlo durante un buen rato, esto al parecer es un gran secreto.
-Entonces como es que lo sabe Marck.
-Por que es un secreto a voces, tu me entiendes no.- dijo Josie guiñándole un ojo a su hermana e intentando demostrar que era una jovencita de gran mundo, mientras Candy asentía con la cabeza lo mejor era seguirle la corriente para que terminara pronto con su cotilleo.-Al parecer nuestra querida tía no quiere a Terry…Aunque en realidad ¿Cómo puede ser nuestra querida tía si aun no la conocemos?...¿No crees?...Aunque ahora que lo pienso dudo que algún día llegue a ser nuestra querida tía si es una bruja…
Bueno entre tanta palabrería ahí había una palabra que Candy si entendía bastante bien Terry.
-¿Y como llegaste a esa conclusión?
-Muy fácil querida, cuando le pregunte a Marck si nuestra tía iba a venir al cumpleaños de Terry, el pobre casi se atraganta con su chocolate, después el mismo me contó que el motivo por el cual Terry siempre esta en la villa para su cumpleaños. Es por que la Duquesa no soporta tenerlo cerca, y viceversa, por lo cual Terry prefiere venir a Escocia por que la duquesa no puede poner un pie en la propiedad desde que el cumplió dieciocho años.
-Bueno eso no quiere decir que sea una bruja.
-Claro que eso por si solo no dice nada…pero al parecer nuestra tía desde que Terry era pequeño sea dedicado a hacer su vida miserable, nunca a pasado mas de dos días bajo el mismo techo, cuando tenia ocho años lo mando a vivir a un internado y casi nunca lo visitaba, y no permite que conviva con sus hermanos y se a dedicado a pregonar que es la desgracia de la familia, por eso te digo que es una verdadera bruja, mama nunca nos hubiera enviado internas tan pequeñas, ni hubiera hecho nada de lo que nuestra tía hace.
Candy suspiro al igual que la pequeña Josie, pero a diferencia de ella ahora sabia por que era tan cínico, si a ella la hubieran enviado lejos de casa tan pequeña y apenas y pasara tiempo con su familia, tal vez ella seria una gran cínica, pero le hubiera gustado no saber esta parte de su vida ahora iba a necesitar mas fuerza de voluntad para poder mantenerlo a raya y sobre todo para no disculpar sus modales de..de...cer…tan poco caballerosos.
-¡Ho Candy! Tengo miedo, y si no nos quiere.-Candy miro a Josie y ella también tuvo miedo al futuro, estaban recién comenzando a acostumbrarse a sentirse segura que no le había pasado por la cabeza que su posición fuera tan inestable.-Si es capaz de tratar mal a su propio hijo, que será de nosotras unas completas extrañas, sabes muy bien que los parientes pobres nunca son recibidos por mucho tiempo.
-Nosotros no somos pobres.-Josie resoplo sobre un mechón de su cabello para apartarlo.
-No estamos nadando en la opulencia en este preciso momento.
-Tampoco nos moriríamos de hambre si nos echaran a la calle en este preciso momento, cariño.-Cany acaricio la mejilla de su hermana tratando de trasmitirle un poco de tranquilidad y confianza.- Tengo dinero suficiente para que vivamos cómodamente durante un largo tiempo.- Al ver en los ojos de Josie el miedo a lo desconocido termino agregando.-Muy, muy largo tiempo aun con los gustos de Anne.- Ante eso Josie no pudo evitar sonreír, para luego ponerse seria.
-Sabes que no me importaría al igual que a Anne ser pobre como una rata.-Intentando borrar de su mente la imagen del asqueroso animal, así como lo que significaba ser realmente pobre, termino por añadir.-Aunque preferiría categóricamente vivir mas cómodamente que la pobre rata…lo que realmente me preocupa es quien tendría nuestra tutela eso si me da miedo.
-A mi también.-Eso era lo que muchas veces le había quitado el sueño durante su viaje a Inglaterra, si su tío no se hacia cargo de ellas el solo hecho de pensar en retornar a Francia le helaba la sangre, al menos por ahora estaban seguras, al menos por ahora se dijo así misma.-Vamos deja de preocuparte y dime que tal quedo mi peinado.-Josie evaluó la obra nada favorecedora a sus ojos para Candy.-¿Qué tal quede?
-¿La verdad?
-Claro.
-Horrible.
-Perfecto, estoy lista para la batalla o mas bien para la defensa.-Josie se le quedo mirando a su hermana durante unos segundos preguntándose si no se había golpeado la cabeza.- Vamos que esperas tenemos que encontrar a Anne, aunque de seguro debe de estar en salón de música, tratando de afinar ese horrible piano.-Al ver que Josie seguía sin moverse, tomo su mano arrastrándola a la salida con ella.
***
Las notas salían disparadas una tras otra, tras otra del enorme piano, Anne tocaba con los ojos cerrados, sintiendo la música en cada poro de su piel, sentada enfrente del enorme piano Anne dejaba de ser la niña tímida, mimada e incluso egoísta para solo ser Anne la mujer que amaba la música, la mujer que moriría si nunca mas volvía a tocar las frías teclas blancas y negras del piano, conteniendo el aliento llevo la melodía aun cresendo antes de que la melodía llegara a su final…Anne suspiro cada vez que tocaba era lo mismo la sensación de felicidad que la inundaba abarcaba todo , ella si moriría tocando…
Los aplausos interrumpieron sus pensamientos Anne levanto la vista hacia la puerta, apenándose por completo al ver a Terry con el cabello alborotado después de su cabalgata, en ese momento le hubiera encantado desaparecer, Terry la intimidaba demasiado, pero no pudo evitar dirigirle una modesta sonrisa, los nervios comenzaron a traicionarla al ver que el se acercaba a ella.
-Tocas precioso.
-Gracias, pero no soy yo es el piano es magnifico.-Terry le sonrió y una persona totalmente distinta se presento ante ella, el rostro duro fue remplazado por uno calido… mas humano.
-Precisamente por eso lo digo, esta cosa lleva años sin ser empleada.
-Tú no tocas…
-No.- Y por un instante el Terry de siempre volvió a surgir.-Mi madre lo hacia y desde que lo supe jamás volví a tocarlo.-Su mente comenzó a revivir recuerdos que su corazón se esforzaba por enterrar, por olvidar, si tan solo…si tan solo pudiera borrarlos de su mente, tal vez y solo tal vez…podría arrancarlos de su corazón y no dolerían tanto.
Uno de sus tutores le había comenzado a enseñar a tocar el piano tan solo un año antes de que su abuelo muriera, en total y absoluto secreto ya que su excelencia tenia prohibido que la educación de Terry tuviera algo que ver con, las artes, y la música estaba incluida, una tarde mientras practicaba, su abuelo había regresado temprano, ese día tuvo un miedo terrible, su abuelo siempre le había infundido miedo pero ese día, su corazón se helo de temor, aun podía sentir el dolor en las manos, cuando su abuelo había cerrado de un golpe el piano sobre sus dedos, si hubiera puesto un poco mas de fuerza Terry estaba seguro que se los hubiera quebrado, a pesar del terrible dolor Terry no soltó ni una sola lagrima, sus hermosos ojos azules estaban vidriosos por el liquido contenido y mientras intentaba controlar el terrible dolor y las lagrimas, podía oír la voz de su abuelo como un cuchillo clavándose en su corazón.
-Nunca, nunca debes volver a tocar, ella lo tocaba y solo por eso esta prohibido lo as comprendido Terrence, tu no serás como ella, no, no tu no lo serás.
Casi no recordaba que fue lo que paso después solo vagos recuerdos, y ese día se hubiera quedado en recuerdos de solo otro día desafortunado con el Duque, si no hubiera crecido y comprendido que "ella" era su madre y solo por eso el también odio la música pero sobre todo tocar.
-Espero que no te moleste, que yo lo haga.-La dulce voz de Anne lo devolvió a sus recuerdos no sin haberle dejado un horrible nudo en el estomago.
-Puedes hacer lo que quieras, con esta cosa…es tu yo.
-¡Ho! no yo no podría aceptarlo.-Anne negó con la cabeza.-Es demasiado además Candy jamás lo permitiría.
Al oír el nombre de Candy el mal humor de Terry se esfumo.
-Será nuestro secreto.
Terry le sonrió y ella le devolvió la sonrisa, justo en ese momento Candy y Josie entraron en la sala, Candy frunció el seño Terry estaba medio recargado en el piano y Anne estaba sonrojada, Josie corrió junto a ellos.
-Terry volviste temprano de pasear a Teodora, que bien la mama de Marck preparo tartas de manzana con limón…dice que son tus favoritas.
Terry evaluó a Candy con la mirada tenía el cabello rubio y brillante recogido hacia atrás en un moño estirado y tan tentadora como siempre o mas.
-Lindo peinado…
-No tienes por que ser amable, todos sabemos que ese peinado es horrible al menos para Candy debería de traer su hermoso cabello suelto y no recogido en ese estirado y apretado moño la hace lucir…vieja.
-¿Vieja? -Terry no pudo evitar preguntar.
- Ho si ya sabes como de veintitantos.
-Entonces yo debo ser un anciano y mi padre un fósil.
Anne no pudo evitar reírse, mientras Candy y Terry la miraban a punto igual, de estallar en carcajadas.-Lo siento, no es apropiado de una dama este comportamiento, pero debes entender que para Josie cualquier persona mayor que ella son unos ancianos incluyéndome y eso que solo tengo dieciséis.
-No me refería a mi tío, y mucho menos a ti Terry solo a Candy luce más mayor de lo que es.
-No te preocupes Josie hay veces que en verdad me siento como un anciano, Anne por que no nos tocas algo hermoso.
Anne asintió y comenzó a tocar, Josie se sentó en un enorme sofá, y Candy para evitar que Terry se sentara a su lado tomo una hermosa silla para ella sola, y se dispuso a disfrutar las hermosas notas que Anne tocaba, al igual que Josie se permitió cerrar los ojos principalmente para ignorar a Terry, su cuerpo se relajo y comenzó a dejarse llevar por las notas, hasta que un escalofrió la recorrió por toda la espalda, el aliento de Terry tocaba la piel desnuda de su nuca, abrió los ojos y con su mano se tapo la boca para evitar que se escapara el jadeo provocado por esa nueva sensación en su piel.
-Cariño.-La voz de Terry sonaba tan suave y delicada susurrada tan cerca de su oído que disminuyó las notas del piano.-Solo tengo que decir que me alegra la elección de peinado.
-Que rayos haces.- Candy hablo en un susurro no quería llamar la atención de sus hermanas, mientras intentaba voltear para poder mirar a Terry que estaba ubicado detrás de la silla.
-Solo disfruto de la vista.- Le dijo mientras su lengua le acariciaba la piel, Candy casi se desmaya de la impresión.-Fabuloso.
Candy brinco de la silla hacia un sofá, Josie apenas y noto el cambio, mientras Terry sonría, mientras iba en busca de su presa, cuando se sentó junto a Candy sus piernas se tocaban ligeramente, mientras Candy sentía que esa pequeña caricia la derretía.
-Podrías mantener tu distancia…por favor.- Sus palabras lo hubieran convencido de no ser por que las dijo casi jadeando.
-Pecosita.-Dijo tomándole la mano, mientras sus dedos acariciaban la palma de ella para terminar enlazándolos no le quedó más remedio que relajar los dedos sobre la cálida superficie de la mano de él. El rubor la recorrió cuando su pulgar comenzó a acariciarla dando pequeños círculos sobre su piel.-Aunque me gustaría complacerte no veo como podría hacerlo…
-Muy fácil, si me vez entrar en una habitación, me ignoras educadamente por supuesto.
Terry quería reírse hacia mucho que no se divertía, más bien nunca había disfrutado tanto de una compañía.
-La educación ante todo.
-Claro es lo que hacen los caballeros, en especial los ingleses.
-Que suerte para ti que yo no lo sea, en especial un caballero Ingles son tan fríos y tan obtusos, créeme terminarías despreciándolos.
-¡Me agradan los caballeros Ingleses!
-¿En serio? ¿Cuántos conoces?
Candy quería salir corriendo pero no podía y una parte de ella no quería.
-¿Estoy esperando que respondas?
-No muchos pero los que conozco son educados y no son fríos.
-Me gustaría verlo, ¿Cuántos son?
Candy se mordió el labio inferior y con su pie comenzó a dar pequeños golpecitos en señal de impaciencia.
-Sabes que no te dejare en paz hasta que respondas.
-¡Ho muy bien! Son solo dos satisfecho.
-Y no sabes cuanto… de casualidad esos dos caballeros no somos mi padre y yo.
Candy lo quiso fulminar con la mirada.
-Solo déjame en paz, solo ignórame quieres.
-Ese es el problema que no quiero. Además como te decía de ahora en adelante nos veremos durante mínimo dos horas diarias.
-Sigue soñando, por que mientras este en mis manos lo evitare.
-Que suerte que no este en tus manos.
-Ya lo veremos… ¿y dime por que tengo que verte por lo menos dos horas seguidas?…
-Por que a partir de ahora voy a ser tu profesor…
****
A pesar de que era aun algo temprano para tomar alcohol, Terry no pudo evitar saborear una copa de Brandy este día había comenzado bastante extraño a decir verdad, se había levantado con las ganas de un hombre que va a su ejecución, el desayuno por lo tanto apenas y lo había disfrutado, no estaba contento con nada, siempre ocurría lo mismo cuando estaba tan próximo su cumpleaños y este año era en definitiva el peor de todos, no solo tenia que lidiar con lo que había ocurrido en Paris si no que también este año la villa tenia visitas inesperadas, en un principio considero las visitas como una pequeña epidemia, incluso todavía un día antes la perspectiva de estar con la pecosa no le atraía demasiado, pero esta mañana las cosas habían dado un giro total y absoluto, después de haberla besado y verla emprender la huida, había intentado convencerse de que solo la había besado por molestarla, así que cuando se había marchado a dar su paseo había intentado olvidar el incidente, solo que su mente y su cuerpo se había negado a olvidar la dulzura y la calidez de la boca y el cuerpo de Candy.
Y después en la sala de música, su intención había sido dejarla en paz pero al ver su hermoso cuello y distinguir el pulso que latía en el le había sido imposible mantenerse alejado, aun podía recordar su sabor y su olor, le encantaba verla nerviosa y ahora ante su negativa de pasar mas tiempo a su lado, lo único que había conseguido, era que se obsesionara con ella, estaba seguro que hubiera seguido intentando persuadirlo de mantener las distancias después de haberle explicado que su padre estaba mas que interesado el había dicho "emocionado" con que el les diera unas pequeñas lecciones de protocolo a las tres principalmente a ella, por ser la mas próxima en tener que convivir en sociedad.
-Como comprenderás no puedo romperle el corazón a mi viejo padre y tu no vas a ser tan desagradecida con el ¿verdad?-Candy se había quedado callada, cerrando las palmas de sus manos hasta apretarlas en un fuerte puño.
-¡Claro que no!...Pero aun así no creo que sea muy buena idea que tu y yo estemos mas del tiempo necesario juntos, así que hablare con el lo disuadiré sutilmente…muy, pero muy sutilmente. A si que no tienes de que preocuparte.
-Por mi ni te preocupes estaré encantado de dedicarte un par de horas.
-Pero yo no lo estoy, con permiso.
Un toquido en la puerta lo hizo dejar a un lado su copa de brandy así como sus recuerdos, con la lentitud de un felino en busaca de su presa se levanto y camino hacia la puerta, cuando la puerta se abrió la pequeña figura de Marck salio de las sombras.
-Pidió hablar con tu padre, en estos momentos esta esperando afuera de la biblioteca que el pueda atenderla.
Terry se hecho el cabello atrás y camino con Marck en dirección a la biblioteca, Marck tenia que dar largos pasos para ajustar su caminar al de Terry y no quedarse atrás. Cuando llegaron a las escaleras Terry se voltio para hablar con el.
-Nadie te vio vigilándola espero.
-Claro que no, con quien crees que hablas.
Terry le sonrió y le alboroto el cabello, pero al ver que Marck fruncía el ceño ante el gesto le palmeo la espalda, después de todo ya no hablaba con un niño si no con un hombre, bastante joven pero un hombre al fin.
-Gracias te debo una.- Con un asentamiento de cabeza Marck se marcho dejando a Terry solo, cuando llego a la puerta de la biblioteca Candy se paseaba de un lado a otro claramente estaba muy nerviosa, se sorprendió al verlo llegar, pero como su tío la iba a recibir a ella tenia la esperanza de que solo anduviera de paso. De todos modos se preparo para enfrentarse a el, se quedo quieta observándolo, cuando paso a su lado ignorándola y llego a la puerta ni si quiera toco solo se introdujo en ella, Candy se quedo con la boca abierta justo cuando se iba a retirar de ahí una voz la llamo desde adentro para que entrara.
Respiro hondo y se introdujo en ella, la puerta seguía abierta su tío estaba sentado en un enorme escritorio revisando unos papeles mientras Terry se dirigía de nuevo a ella.
¿Te marchas? Miró a Terry. ¿Algún compromiso previo?, no te preocupes entiendo que seas un hombre muy ocupado, ya no las arreglaremos.
Ese tono de esperanza se tradujo una vez más en sus palabras, con la misma espontaneidad que antes.
No tan lejos, pecosita. Sólo me retiraba para instalarme.
-¿Que es lo que pretendes sonriéndole a mi hermana?.-Como se le habian escapado esas palabras de su boca.
-No me digas que estas celosa pecosa.
-¡Por supuesto que no!!...y deja de llamarme así, me llamo Candy, hasta un bruto como tu es capas de aprenderse un nombre y si te pregunto por Anne es solo que me mortificaría enormemente que te tomaras atenciones que no te correspondes con ella.-Terry sonrío.
-¿Cómo las atenciones que me tomo contigo no es cierto?
-¡Exacto!
-Jamás seme ocurriría, tú eres la única que me las inspira.
-No importa lo que te inspiremos ambas solo mantente alejado de nosotras.
-Eso jamás, como podría privarme de tanta diversión.
-Por favor podrías mantenerte al menos alejado de Anne.
-No lo are, así tendrás que pasar un tiempo conmigo solo para cerciorarte de que no surja este ser perverso, que solo se muestra ante ti.
Candy se dio por vencida seguro que si seguía insistiendo el aria todo lo opuesto a lo que le pidiera.
-¿Seguro que no tienes ningún compromiso previo? Odiaría que lo cancelaras algo por nosotras.
-Nada que no pueda esperar.
Entonces no te molestará aguardar en el vestíbulo a que hable con tu padre, estoy segura que el te librara de este compromiso, y estaría mas que encantada de acompañarte a la puerta, ya sabes para que llegues puntual a tu cita. Le contestó ella fríamente mientras mantenía la puerta abierta para que saliera. Porque estoy segura de que tu padre entenderá que no es necesario contar con tu ayuda.
El Duque pareció darse cuenta en ese momento que hablaban de el por que solo levanto por un momento la vista y luego siguió trabajando en sus cosas.
¿Sí? preguntó El Duque.
Terry le sonrió casi con pereza mientras se ponía a su lado.
Por supuesto. Y luego, cuando se retiraba, le dijo en voz muy baja para que sólo ella pudiera escucharlo: Aguardaré afuera para acompañarte y yo mismo te mostrarte la sala de estudio.
La mirada que ella le dirigió expresó sin ambages claramente que no estaba dispuesta a permitir que le mostrara absolutamente nada y por supuesto que la acompañara a ningún lado. Terry se habría echado a reír si la puerta de la biblioteca no se hubiera cerrado tan abruptamente detrás de sí. –Decidió aguardar en el vestíbulo, que no estaba desierto, bajo el confuso escrutinio del mayordomo, seguro el ya se había dado cuenta de la terrible atracción que la pecosa ejercía sobre el, Terry suspiro.
Debo aguardar. anunció Terry mientras el mayordomo le preguntaba si no se le ofrecía nada, mientras el se acomodaba en uno de los dos bancos que se hallaban a cada lado de la puerta que estaba al final del corredor. Pero Terry sonrió para sí, muy confiado. No es necesario, que me traigas nada aquí. Te garantizo que la espera no será prolongada lo mejor será que te encargues de llevarnos unos bocadillos a la sala de estudio, dentro de dos horas. Y tampoco tenía intenciones de moverse de allí porque de ser posible, trataría de escuchar cada palabra que proviniera del otro lado de la puerta de la biblioteca.
No bien la puerta se cerró, Candy dio media vuelta tratando de averiguar de qué humor se encontraría su tío.
-En que puedo ayudarte querida.
-Terry me informo de los arreglos que a hecho tío para que Terry nos ayude a entender como funciona la sociedad aquí, le agradezco pero no creo que sea necesario…
-Por el contrario, creo que es necesario que ustedes estén familiarizadas con algunas reglas que no pueden omitirse y menos ahora que vas a ser presentada en sociedad querida. Es mi mayor deseo que sepan desenvolverse con la mayor facilidad, por desgracia los ingleses se fijan demasiado en esas cosas y mas los nobles.
-Siendo así nos empeñaremos en aprenderlas, pero aun así no creo que sea necesario que Terry tenga que sacrificar su tiempo con nosotras, no me gustaría importunarlo, seguro es un hombre muy ocupado.
-Lo es, por eso estoy tan contento que el este decidió a pasar unas horas con ustedes, eso me complace.-Para el Duque no paso desapercibida la preocupación que se poso por unos instantes en el rostro de Candy.- ¿No te agrada la idea?
Es espléndida, Tío, pero ¿seguro que no es una molestia?
¿Una molestia?
A Candy no se le escapó el tono interrogatorio de la respuesta de su tío.
-Es solo que no creo que Terry sea para nada la persona adecuada para este trabajo. Es un puesto algo complicado, no creo que le agrade hacer de niñera por un rato tío. Creo que tendríamos que buscar otra...
Es importante para el, al igual que para mi que el les enseñe sabes, me dijo que no te agrada demasiado aunque no sabe por qué. Se que mi hijo a veces es demasiado frió con la gente tal vez eso es lo que te intimida, aunque aun no se por que he visto como le miras tal vez es por que es un hombre muy apuesto, si quieres mi opinión, tal vez sea eso.-Candy estaba roja de vergüenza quien mas se habría dado cuenta de sus miraditas.
Es, un hombre muy grosero, si quiere la mía.
Se que es demasiado arrogante algunas veces, se creé intocable, tal vez sea por que la reina es su madrina, y lo considera como uno de sus nietos.
Me importa un cuerno si la misma reina cae rendida a sus pies... Sus arrogantes modales son ofensivos, todo en el me altera…
-Solo es cuestión de que ambos se conozcan más y descubrirás lo agradable que es. Conoce mucho de reglas de etiqueta por eso sabe romperlas también se le han inculcado desde su mas tierna infancia las tiene muy arraigadas así que no tendrán problemas en aprender con el. Pero luego su tono se tornó muy preocupado. Yo no quisiera imponerte su presencia, Candy, pero si él te resulta completamente inaceptable...
No, no, no es tan horrible.- Le aseguró ella de inmediato. -Sólo que no quiero que seamos una molestia.
Hagan la prueba si no funciona lo arreglaremos pero creo que el convivir un poco mas les ayudara a conocerse mejor, después de todo son primos y tendrán que convivir de vez en cuando.
Supongo que tienes razon.
Candy rodeó el escritorio de su tío para besarle la mejilla con el fin de demostrarle que al final la idea de que Terry fuera su maestro no le desagradaba demasiado. Pero en realidad lo hacia. La sola idea de tener cerca la presencia de Terry la alteraba tanto como él mismo lo había hecho antes. ¿Por qué tenía que ser él justamente? Como le hubiera gustado ser una mal agradecida, para no importarle los deseos de su tío....
Candy salió de la Biblioteca y cerró la puerta. Cuando se volvió, se topó con Terry. Si bien lo había tenido muy presente en su memoria, había olvidado por completo que le había dicho que esperaría en el vestíbulo.
Automáticamente, alzó las manos como para protegerse y las apoyó sobre la suave seda de su camisa blanca. Sintió la rigidez de sus músculos bajo las yemas de los dedos y se ruborizó por el hecho de tocarlo, por más accidental que hubiera sido. Retrocedió de un salto, pero con tanta rapidez que se pisó las faldas. Casi perdió por completo el equilibrio y, cuando logró desenredar los pies de las enaguas y las faldas, Terry reía a carcajadas.
En ocasiones, las mujeres caen rendidas a mis pies, pero no tratando de escaparse de mí.
Sin duda se desmayan por tus vulgares insinuaciones.- Replicó ella antes de levantar la vista para mirarlo.
Y se arrepintió al instante. Terry estaba aún demasiado cerca; lo suficiente para incomodarla. Pero aun así, se veía tan apuesto que Candy se quedó sin respiración. Y esos ojos, por Dios. Una mezcla perfecta de azul y verde que contrastaban en forma impresionante con el color castaño de su cabellera.
Pasó más de medio minuto. Sólo entonces ambos se dieron cuenta de que simplemente se habían quedado mirándose fijamente. Fue Candy quien volvió el rostro primero, con las mejillas más coloradas que nunca. De ese modo, no pudo ver que Terry también se había sonrojado.
Sí, se han desmayado, pero no por mis vulgares insinuaciones, que rara vez hago. Soy mucho más directo, pequeña pecosa, para llegar al corazón de las cosas. ¿Te lo demuestro?
¡No!
Qué pena. Te sienta tan bien el rosa.
Obviamente se refería al rubor de sus mejillas, que tanto placer le producía provocar. Candy se atrevió a mirarlo otra vez, con innegable ferocidad. Si bien la expresión de Terry no era del todo triunfante, sí denotaba una gran satisfacción y, cuando Candy descubrió por qué, volvió a sonrojarse para deleitarlo una vez más con el gesto.
Ah, veo que al fin has recuperado tu perezosa memoria comentó Terry con voz muy sensual. Has perdido. Llegó la hora de cumplir.
¿Cumplir?
Vamos te mostrare donde queda la sala de estudio, hace años que no pongo un pie en ella, pero aun me se de memoria el camino.
-¿Qué no tienes otras cosas que hacer?
-No para eso me quedé esperándote aquí, no sabes como me muero por mostrarte la sala de estudio pecosa.
Sus palabras sonaron algo insípidas, pero su mirada lo decia todo, como si en lugar de estar refiriéndose a una parte de la casa estuviera hablando de la anatomía de ella.
No creo que sea muy difícil de encontrarla, la villa no es gigantesca para que me tome una eternidad dar con ella. Así que gracias por el ofrecimiento pero soy perfectamente capaz de dar solita con ella.
Debí haberme imaginado que eras una malcriada y que no cumplirías.
En ningún momento me di cuenta de que fuera una apuesta.- Le contestó con firmeza.
¿Ah, no? Puedo asegurar que creías que te ibas a salir con la tu ya, tu propusiste un desafío, yo acepté... y gané.
En ese caso, sostengo que hiciste trampas porque tu sabías que mi tío estaba mas que emocionado con este acuerdo.
Y yo sostengo que como obviamente después de todo somos primos y tendremos que convivir de vez en cuando debes aceptar de buena fe tu derrota.
Aquellas palabras le resultaron sospechosamente familiares. Más que sorprendida, exclamó:
¿Estuviste escuchando detrás de la puerta?
Terry la miró con sorna.
No me lo habría perdido por nada en este mundo.
Candy murmuró entre dientes:
¡Es lo único que puede esperarse de un hombre que fue criado con los modales de un cerdo!
Terry arqueó las cejas sorprendido, aunque Candy se dio cuenta al instante de que era una farsa, pues sus labios casi expresaban una sonrisa burlona.
Trato de bajar cada día, pero no creo aspirar a ese nivel.
Candy ni siquiera se molestó en entender lo que acababa de decir. Sólo trató de alejarse pero él se movió y le bloqueó la salida.
¿De modo que tendré que hacer una demostración? dijo él, mientras apoyaba las manos contra la pared que estaba a espaldas de Candy. La había acorralado entre sus brazos de manera que no le dejó otra alternativa más que obligarla a escuchar sus murmullos: Ahora estamos solos. ¿Te gustaría recorrerme con las manos como lo hiciste antes con los ojos?
Candy soltó un grito de ira, que en realidad no fue tan fuerte; sólo un mero indicador de cómo se sentía al respecto. Luego pasó la cabeza por debajo del brazo derecho de Terry y salió corriendo por el corredor hacia la escalera.
Cuando llegó al final del pasillo pudo oír aún las carcajadas de Terry y lo que dijo por lo bajo:
Esos sí que fueron modales de cerdo, Candy, querida. ¿Notaste la diferencia?
Candy se detuvo. Sintiéndose más segura con un poco de distancia entre los dos, respondió:
¿Entre esta vulgaridad y tu crudeza de antes? Ninguna.
Bueno, entonces, hablando de modales, puedes mirar tanto como tocar, pequeña pecosa. Tiene el mismo efecto en un hombre... viniendo de ti.
¡Bastardo!
¡Mocosa malcriada! le gritó él. Bajó la cabeza con un gesto burlón y comenzó a caminar hacia ella.
Y silbaba, como si hubiera estado completamente seguro de que había ganado el primer asalto. Pero Candy estaba tan furiosa que sintió deseos de plantarse delante de él para echar mano de la violencia y la fuerza física. Apenas se contuvo. Pero si él osaba hablarle otra vez...
¡Tu eres el bastardo más asqueroso que he conocido en toda mi vida! le gritó ella.
¿Y cuántos conociste?
Esa respuesta desapasionada le concedió una tregua, que duró lo suficiente como para que ella preguntara con genuina curiosidad:
¿No hay insulto que te ofenda?
¿Y por qué tendrías que insultarme? Le preguntó él muy razonablemente. Eres puro fuego, siempre con insultos acalorados, mocosa... Excepto cuando estás entre mis brazos. Entonces la acalorada eres tú.
Candy no podía dar crédito a lo que acababa de escuchar.
¡No voy a estudiar contigo ! ¡Me niego! ¡Me re huso a hacerlo! ¡Puedes irte al infierno!
Al escuchar la última palabra, Terry arqueó una ceja:
¿Es tu deseo?
Sabes a qué me refiero.
Por cierto. ¿Serás tú quien se lo diga a mi padre o debo ser yo?
Candy lo pensó un momento y se dio cuenta de que ese…ese hombre había ganado... otra vez. No estaba dispuesta a desilusionar a su tío, contándole ni a el ni a ninguna otra persona su humillante experiencia.
¿Por qué no puedes apartarte de mi vida, simplemente? Le preguntó ella.
¿Qué? ¿Rendirme en pleno fuego? ¿Desertar de la guerra? Yo no pensaría en eso, mi querida pecosa.
Ante ese absurdo le dieron ganas de buscar algo para arrojárselo a la cabeza. Claro que su intención fue tan evidente que Terry se puso delante de ella y apoyó ambas manos sobre los hombros de ella.
No vas a poder mantenerte la distancia eternamente. Es sólo cuestión de tiempo. Hay una corriente de atracción entre nosotros...- Y- ... ¿Sabes lo que pasa cuando reprimes algo pecosa?.-
-¿Qué?- pregunto ella sin ser capaz de dejar de mirarlo a la cara.
-Solo se hace mucho pero mucho más fuerte...
-¡Pues en este caso te equivocas!…
-Si lo quieres creer así, por mí esta bien pecosa, solo ten en cuenta esto, tú y yo somos para cada uno lo que la manzana lo fue para Adán y Eva…
-¿Así? No veo como.
-Somos tan prohibidos pero tan, tan tentadores.
-Que suerte para mi que no me gusten las manzanas. Si bien no se molestó en volver a mirar a Terry, cuando se marchaba él la contemplaba bastante irritado.-Cuando te calmes, pecosa.- Le dijo a sus espaldas, sabes dónde encontrarme.
Puedes arder en el infierno si esperas que te busque para alguna cosa fue su última contestación antes de salir como una tromba y sin volver la vista atrás.
Terry se volvió y con un gruñido, estrelló el puño contra la pared más cercana. Regresó a su cuarto y se bebió el brandy que le quedaba.
Continuara……….
Nota:
Solo quiero pedir una disculpa por la tardanza, pero la verdad es que e tenido algunos problemillas, que han llenado mi cabeza, evitándome que avancé mas rápido la historia, pero bueno todo sucede por algo, espero verlas pronto mil gracias por tomarse el tiempo y dedicarme unas palabras, cada mensaje es hermoso e invaluable para mi, me hace crecer como escritora, si por que ustedes me muestran los defectos y las virtudes de la historia.
Solo me queda desearle una Feliz Navidad y Un prospero inicio de año, que este 2009 nos traiga a todas y todos la felicidad que nos merecemos y por la cual luchamos cada día.
Para las que leen mis demás historias les prometo que me ya me voy a poner las pilas y espero que antes de que termina este hermoso año podamos disfrutar todas con la continuación besos y abrazos para todo el mundo en especial para Perú, España, Venezuela, Republica Dominicana, Chile, Argentina, El Salvador, Australia, China, USA, Ecuador, Guatemala, Bolivia, Honduras, Italia, Colombia, Francia, y por supuesto mi México.
Dudas quejas etc, etc. principalmente sugerencias a soledad_lo_ Felices fiestas a todas.
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