Hola a todas espero que este capitulo les agrade espero sus comentarios saludos y las leo pronto Soledad.
3.-Trozos de un Pasado.
En el capitulo anterior:
Los labios de Candy fueron poseídos por los apasionados labios de Terry en ese momento nada importaba, era su primer beso, miles de sensaciones recorrieron su cuerpo, el principal de ellos era el deseo hasta ahora jamás despertado por ningún otro hombre solo el, Terry poco a poco fue abandonando los labios de Candy poco a poco sus miradas se encontraron por un segundo que pareció una eternidad, mil sentimientos eran los que sus ojos transmitían en ese momento a ambos, hubieran seguido perdidos en ese mágico momento si no los hubieran interrumpido para comenzar a ser felicitados por todo mundo.
Las celebraciones se extendieron por todo el reino, la música inundaba los sentidos de todo el mundo, los mas exquisitos manjares trozos de cordero asado con espetón aún crepitaban, cerdo, pollo, patos, faisanes, había alcachofas en vinagre, arroz al azafrán con pimientos dulces, tortas de pan rellenas de distintas frutas, uvas y deliciosas zarzamoras recién cosechadas, todo aquello incitaba a perderse al pecado de la gula y por supuesto a otros.
Candy no podía dejar de admirar a ese pueblo sin duda eran muy parecidos al suyo, cada una de su gente era sencilla honesta y leal incluso Terry no le parecía el monstruo que Elisa le describiera, como alguien que tenia una sonrisa tan dulce podría haber hecho algo tan horrible, su mente comenzó a viajar a sus tierras a los hermosos Higlands, a la noche previa a su partida.
Se encontraba en sus aposentos asía cerca de dos meses que había caído al rió que se encontraba cerca del castillo en que habitaba casi, se había ahogado si no hubiera sido por intervención divina como decía su abuela, que Alberth había ido a verla justo ese día seguro hubiera muerto, la paso realmente mal durante varios días apenas y su corazón latía estaba tan pálida que sus venas se transparentaban en su hermosa piel, cuando despertó no recordaba nada, solo un horrible dolor de cabeza seguido de algunos recuerdos de su infancia y nada mas.
Todo el mundo se había angustiado ya que desde que ocurrió la muerte de Anthony ella se había dejado abatir por el dolor y la tristeza ya no era mas que la sombra de lo que alguna vez fue, sus hermosos ojos se habían apagado, las enormes ojeras y las bolsas debajo de sus ojos eran fiel testigos de sus largas noches de insomnio.
Así que después de varios días de estar inconsciente y al haber despertado la tristeza aun estaba presente en su mirada, que cuando no recordó todo lo que había ocurrido todo el mundo se alegro parecía que al fin el pasado estaba quedando atrás y al fin se podrían dar el lujo de continuar, pero no fue así un mes después de su casi maravillosa recuperación, Alberth había sido informado que el rey había entregado a Candy en matrimonio por el bien, la paz y para beneficio de la noble Escocia.
Ese fue un golpe demasiado duro para la el Clan incluso Alberth había buscado la manera de romper ese absurdo compromiso el junto con los jefes de otros clanes habían ido a hablar con el rey, alegando que Candy no se podía casar con el responsable de la muerte de su hermano seria simplemente abominable.
El rey se lamento mucho de la situación pero el nada podía hacer su palabra había sido dada, además de que el consideraba que la muerte del menor de los MacAndrew había sido solo un lamentable accidente, y consideraba que dadas las circunstancias un matrimonio con la casa de Grandchester garantizaría la paz entre ambos reinos, y cortaría de tajo con el problema ya que justo en esos momentos le preocupaban mas las incursiones de los Vikingos que los problemas entre uno de los clanes y el vecino de al lado.
Alberth no habiendo encontrado solución alguna al conflicto tuvo que preparar a Candy para la noticia por suerte para el, ella no recordaba lo que había ocurrido en el ultimo año si no seguramente si que se hubiera vuelto loca.
Pero Elisa que sentía un odio irracional asía la persona de Terrence Grandchester no podría permitirse el lujo de que fuera feliz si ella no lo era, el jamás lo seria, y la única forma era hacer que Candy sintiera repulsión asía su persona.
Por eso la ultima noche que Candy estuvo en las tierras altas ella aprovecho que estaba sola para hablar con ella, Candy estaba en sus aposentos meditando acerca de su futura vida su abuela le había echo ver que todo era por un bien mayor y ella estuvo de acuerdo por eso no se había opuesto a esa boda, siendo lo único que le preocupaba era el echo de que los hombres del país vecino no gozaban de muy buena reputación al menos no entre su pueblo.
-Candy puedo hablar contigo, se que es tarde pero de verdad es importante.
-Supongo que debe ser algo importante para que vengas a estas horas, pasa y siéntate.
-Gracias querida Candy, en verdad lamento tanto que te tengas que ir no sabes cuanto te voy a extrañar.
-No te preocupes siempre puedes ir a visitarme y si no yo vendré así que no te preocupes siempre estaremos en contacto.
-¡¡Ho querida Candy!! pobre de ti.-Había estallado en completo llanto ante la mirada atónita de Candy ya que su prima muy pocas veces perdía el control de echo nunca lo perdía.
-Por dios me estas asustando, que es lo que pasa para que te alteres de esta forma Elisa.
-Si tú supieras.-Había comenzado a hipear.
-Si no me lo dices tu, no ve de que manera puedo saberlo, calmate por favor.-Pero Elisa cada vez había perdido mas el control así que separándose de ella camino asía la puerta.-Será mejor que vaya por Alberth me estas espantando mujer.-Pero antes de que se fuera Elisa la llamo.
-No espera por favor ya me calmo, solo dame un minuto si.-Candy solo asintió dudando en verdad si era lo correcto, pero espero y su prima parecía recobrar la calma y frialdad que siempre la habían caracterizado.
-Candy prométeme que lo que te voy a contar jamás se lo contaras a nadie.-Candy asintió con la cabeza y se volvió a sentar a su lado.-Perdóname es solo que aun me cuesta controlarme con lo que se refiere a esto.
-Me estas asustando, cuéntame que es lo que pasa tiene que ver conmigo.
-Si Candy tiene que ver contigo y con tu futuro.-La tomo de las manos y la miro directo a los ojos.- Candy el hombre con el que te vas a casar es el responsable de la muerte de Anthony.-Como gozo al decir esas palabras el solo echo de ver el rostro de Candy que había perdido totalmente su color y se volvía totalmente blanco le aseguraba que su venganza iba a ser dulce, el platillo mas delicioso jamás probado por ella, si Candy no hubiera estado tan impresionada por sus palabras de seguro se hubiera dado cuenta del extraño brillo en los ojos de Elisa.
-No es cierto tu mientes, Anthony murió en un accidente de caza,¡¡ FUE UN ACCIDENTE!! verdad.-Se había dejado caer en el piso tapando su rostro con sus manos le dolía tanto el corazón.
-Lo siento querida es la verdad Anthony fue asesinado por ese hombre.-Estaba gozando lastimándola, y lastimándolo a el ya que dudaba mucho que el después de sus palabras lograra despertar el mas mínimo sentimiento de amor en Candy asía su persona.
-Entonces por que Alberth esta permitiendo que me case con el, ya no entiendo nada.-Las lagrimas rodaban libremente por sus mejillas.
-El no lo iba a permitir incluso pensó en ir a matarlo personalmente, incluso varios clanes lo apoyan pero...
-El rey no quiere una guerra entre ambos reinos...
-No solo el si no que el padre de ese pidió una garantía de que no habrá mas hostilidades entre ambos reinos y la forma de que se cumpla ese tratado es...
-Sellándolo con los lasos de un matrimonio.
-Me temo que si lo siento tanto Candy pero no podía permitir que te marcharas sin saber la verdad.-Todo estaba resultando como lo había planeado Candy había dejado de llorar y ahora en sus ojos se veía un extraño brillo.
-Yo no me casare con el, por mi que se vaya al diablo todo el mundo.-Eso si que no se lo esperaba pero Elisa siempre pensaba demasiado rápido.
-¡No Candy! si tu no te casas con el lo mas probable es que Alberth sea acusado de traición, te lo puedes imaginar lo culparían a el por no quererte casar, además es una orden real.
-¡No me importa! que voy a hacer yo no me puedo casar con el asesino de mi hermano no puedo e-.s...es una aberración.
-Lo se pero piensa si te casas con el lo harás pagar por todo el daño que nos a hecho, Terrence Grandchester sabrá que no puede ir asiendo y desasiendo a su voluntad sin ser castigado.-Pobre tontita siempre tan manejable, fueron los pensamientos de Elisa mientras acariciaba el cabello de Candy como si fuera una pequeña niña.
-¿Tengo que hacerlo verdad?
.-Me temo que no ay otro caminó, recuerda Candy jamás le cuentes a nadie esta platica si alguien se entera que yo te conté la verdad me meterías en muchos problemas.-Las manos de Elisa apretaban muy fuertemente las de Candy esperando su respuesta.-Lo prometo.
-Bien ahora duerme mañana será un largo día, te voy a extrañar tanto.
-Yo también.
Los gritos de una pareja que bailaba escandalosamente la sacaron de sus recuerdos, sin duda eran una pareja feliz enamorada, y ella jamás seria como ellos en verdad comenzaba a sentir envidia por sus nuevos primos políticos.
-Vamos My Lady es hora de retirarnos.-Terry tomo la calida mano de Candy, mientras que esta sentía que el mundo se habría a sus pies.
-Como tu digas My Lord.-Si algo había aprendido de su abuela es que los problemas de uno jamás se discutían en publico.- ambos se despidieron de todo el mundo agradeciendo sus buenos deseos asía su matrimonio Candy y Terry caminaban por un largo pasillo, si el no la hubiera llevado de la mano seguramente se hubiera caído, el camino a sus nuevos aposentos le parecía eterno, agradecía a dios poder prolongar un poco mas esos momentos, pero no todo dura para siempre y pronto se encontraron en las puertas de estos.
Las puertas les fueron abiertas por los sirvientes y Terry dejo a Candy, para que se alistara para su noche de bodas, la habitación era al menos de lo doble de la que ella tenia en Escocia, exquisitamente decorada, hermosas pinturas engalanaban las paredes así como espadas sin duda, ni si quiera en la cama podían dejar de pensar en las batallas, una hermosa chimenea, que alumbraba la habitación, todo estaba listo, para que ella tomara un baño, y mientras lo tomaba le hubiera encantado quedarse en el fondo de la tina , a pero su orgullo no le permitía darse por vencida.
Mientras las doncellas la ayudaban a vestirse, le daban ciertos consejos que la habían puesto roja, su abuela ya le había contado ciertos detalles de que era lo que pasaba entre los hombres y las mujeres pero lo que estas supuestas damas decían era simplemente increíble, y lo peor es que en cada detalle al que imaginaba era a su esposo, agradeció a dios cuando terminaron y se marcharon jamás había sentido tanta vergüenza en su vida.
Terry entro en la habitación lucia simplemente irresistible con su cabello húmedo y ese delicioso aroma que desprendía su piel, lavanda, la estaba mareando sin querer su cuerpo comenzó a temblar al sentir la mirada penetrante de el recorriéndola de arriba abajo, jamás en su vida había visto ese extraño brillo en los ojos de algún hombre o al menos jamás se había percatado de ello.
Era el ser mas hermoso que sus ojos jamás hubieran visto, toda ella era toda una visión un hermoso regalo, una diosa echa mujer, seguramente seria castigado por sus pensamientos tan paganos, pero recibiría gustoso ese castigo, camino lentamente hasta llegar a ella acariciando con la punta de los dedos sus brazos, pudo percibir el ligero temblor en ella, producto de los nervios.
Sintió como su mano era tomada por una áspera y fuerte, y como su cuerpo era jalado hasta impactarse con un pecho firme y extremadamente grande, su cintura era aprisionada, por sus calidos brazos mientras que sus labios, por un beso suave, que comenzaba a masajear sus labios de forma tierna y delicada y que poco a poco iba subiendo de intensidad, cuando quiso protestar, una lengua intrusa se abría paso entre sus dientes causándole descargas de placer, al explorar descaradamente en su interior, bailando con su propia lengua, ese beso la estaba perdiendo en un pozo de inconciencia en el cual no quería caer.
Candy lo estaba llevando a caminos tan conocidos y jamás olvidados por el, en tan solo un beso que comenzó a dejarse llevar, por la excitación y el amor que sentía asía ella, su piel suave, su aroma, su estrecha cintura, su hermoso y estilizado cuello y sus pechos estrellándose contra su cuerpo no lo estaban ayudando en nada, si no hubiera sido por que un liquido salino comenzaba a mezclarse en su beso la hubiera tomado en ese preciso momento ¿Candy lloraba?
Se aparto lentamente de ella y pudo ver las lagrimas que rodaban por sus mejillas, cuando intento acercarse para limpiarlas ella no se lo permitió, y se alejo de el pudo ver como se abrazaba a ella misma mientras trataba de calmarse.
-Entiendo que estés asustada, es normal Candy yo...-Quiso acercarse y tocarla pero ella le había dado un manotazo.
-No me toques, no soporto que lo hagas, me das asco.-Sus ojos estaban totalmente turbados el jamás creyó poder ver odio reflejado en ellos.
-¿Candy que pasa?
-Pasa que lo se todo, y jamás permitiré que pase nada entre tu y yo, como pretendes que me muestre sumisa ante ti, se que asesinaste a mi hermano, seguramente fue a traición.-Sus palabras lo helaron quiso decir algo pero las palabras no venían a sus labios.-No dices nada, claro no tienes nada que decir verdad¡¡TE ODIO!!- Le había gritado mientras con sus manos golpeaba el pecho de Terry que al fin había reaccionado al sentir los impactos, le sujeto ambas manos, para tratar de calmarla.
-Candy calmate por favor no se quien te dijo esa mentira pero yo no asesine a tu hermano.
-NO TE CREO, se que dirías cualquier cosa para justificar tu falta.
-¡¡Maldición Candy!! yo no tengo por que mentirte lo que paso con tu hermano fue un terrible accidente.
-Entonces no niegas que tuviste que ver con su muerte.
-No puedo negarlo ni afirmarlo por que no se que rayos paso, solo se que al despertar tenia una herida, que casi me mata, estuve en peligro por un par de días y cuando reaccione me entere que había sido encontrado junto a tu hermano que estaba muerto, ni si quiera recuerdo haberlo visto.
-No te creo, jamás podré creer en ti.
-Entonces por que accediste venir aquí si no me soportas.
-¡¡Por que no tuve otra maldita opción!! acaso crees que iba a permitir que la vida de Alberth estuviera en peligro por tu maldita culpa, de seguro es lo que esperabas verdad.
-¡NO! Candy yo solo quiero lo mejor para ti, por que no lo crees.
-Como puedo creerte, no se quien eres, ni si quiera se por que pediste que viniera.
-Por que era la única forma de acabar con todo en verdad lo siento.-Le hubiera gustado decirle la verdad pero si lo odiaba mas, no podría soportarlo.
Candy lo miraba incrédula y si era verdad lo que el decía, parecía sincero en sus ojos veía la verdad, dejo escapar un suspiro y se fue a acostar a la cama, estaba tan cansada, se tapo con las cobijas y no le volvió a dirigir la palabra, solo sintió como el salía y azotaba la puerta, sintió alivio y se dispuso a dormir, pero por alguna extraña razón no podía sacar de su cabeza la imagen de el besándola, acariciándola y se maldijo por desear mas de el.
Terry caminaba furioso por los pasillos del castillo hasta llegar a su antigua habitación, entro y se dejo caer en la cama, mientras pensaba quien podría haberle contado a Candy la verdad dudaba que Alberth se lo digiera, solo quedaba la víbora de Elisa si seguro había sido ella, ahora era cuando maldecía el haberla conocido, tan perdido estaba en sus pensamientos que no se dio cuenta que alguien había entrado en su alcoba hasta que separo a la orilla de su cama.
-Vaya pensé que estarías disfrutando de tu noche de bodas, nunca debiste casarte con ella, lo bueno que aun ahí solución mandala lejos y olvídate de ella querido.
-Eso jamás sucederá Susana y será mejor que te mantengas lejos de mi y de ella si no quieres conocerme enojado.- Terry le lanzo una mirada de desprecio antes de marcharse de la habitación, Susana estaba furiosa siempre que se topaban la humillaba y despreciaba.
-Juro, que esta me la pagas querido te vas arrepentir de haberme despreciado, lo juro.-Mientras se tiraba en la cama y absorbía el aroma de Terry que estaba impregnado en ella.
Terry casi corría rumbo a los establos, necesitaba despejar su mente, le comenzaba a doler la cabeza primero Candy y luego Susana, tal vez lo mas sabio seria irse de monje y dejar de sufrir los desprecios y venganzas de ese par, si no fuera por que estaba locamente enamorado seguro lo asía.
Al llegar a los establos se topo con su primo Stear el cual también estaba bastante sorprendido de que estuviera ahí, y no disfrutando de su noche de bodas.
-¿Que pasa por que no estas con tu esposa?
-Por que lo sabe todo o bueno al menos una parte.
-Ho ya veo ya le intentaste contar la verdad.
-Si pero no me cree, y la verdad no tengo la paciencia en estos momentos para pelear con ella ni con nadie.
-Te entiendo, deberías de comenzar por ganarte su confianza y luego pues ya veras como avanza el asunto.
-Dudo que quiera hablar o tener algún trato conmigo.
-Pues oblígala.
-No creo que sea muy conveniente terminaría odiándome mas.
-Bueno, bueno hazlo de una forma muy sutil sin que parezca todo premeditado, comienza pasando más tiempo con ella.
-Pues tal vez tengas razón espero que quiera pasar algún tiempo conmigo y no termine escondiéndose de mí.
-Por que no la llevas a un lugar donde no pueda esconderse, que no le quede otra opción más que estar contigo, tal vez deberías de venir con Archí y conmigo a casa.
-No se Archí esta recién casado y no se...
-Vamos hombre no dudes estoy seguro que al estar allá y mas estando cerca de la frontera con Escocia ella se sentirá feliz, lo primero que tienes que hacer es comenzar a pasar mas tiempo juntos, para que ella confié en ti recuerda que eres un completo extraño, además de que esta predispuesta encontra tu ya.
-Muy bien tienes razón como siempre, no se que haríamos sin ti.
-Solo recuerda que me debes una.
-Muy bien te debo otra a este paso te deberé mi vida, será mejor que regrese a mi habitación.
-Muy bien cuídate.
Cuando entro en la habitación Candy dormía profundamente o era una excelente mentirosa, se acostó a su lado y trato de conciliar el sueño.-Tal ves Stear tenia razón y otro lugar mas privado, mas sencillo era lo mejor al menos en lo que se conocían de nuevo además no podía olvidar a Susana si se quedaban ella de seguro le aria la vida imposible, si tan solo su padre no la quisiera como una hija sin duda ya la hubiera echado del castillo, casi amanecía cuando el sueño vino a el.
La mañana comenzaba a hacerse notar el sol se filtraba por las ventanas, le hubiera gustado dormir un poco mas, pero el hecho de tenerlo a su lado le había espantado el sueño a pesar de que la cama era enorme pudo sentir cuando el regreso un par de horas después de su discusión, y como se tiraba a su lado, por suerte había fingido dormir ya que no estaba lista para un nuevo raun y al igual que el había logrado dormirse casi al amanecer.
Tubo que aguantarse en la cama hasta que el despertara y el ejercito de sirvientes entrara a separarlos para prepararlos para el nuevo día, a ella nunca le había gustado que la trataran como muñeca de trapo, pero en esta ocasión como en las anteriores desde que había llegado al castillo le había sido prácticamente imposible hacer algo por ella sola, pero en esta ocasión lo agradeció, ya que no tenia el animo de volver a pelear con el, cuando estuvo lista fue conducida a los jardines del castillo donde tomaría un desayuno que ya mas bien era comida por lo tarde pero en el camino no pudo evitar que a sus oídos llegara comentarios respecto a ella.-No paso nada entre ellos dos no dudo que a este paso la termine cambiando por Susana ella siempre a estado dispuesta a todo y no es la única querida.-Le hubiera encantado acercarse a ese par y darle un par de bofetadas como se atrevían a cuchichiar de ella, de algo tan intimo y a todo eso ¿quien rayos era Susana?.
Llego a tomar el desayuno, toda la familia estaba reunida los primos de su esposo sus padres, le dedicaron una sonrisa mientras Terry la ayudaba a sentarse, el desayuno fue cordial entre ellos, le agradaba esas personas se sentía feliz con su compañía.
-Veras Candy como pronto te vas a acostumbrar a vivir aquí querida.
-Supongo que a todo se acostumbra uno ¿no?
-Candy ven demos un paseo por los jardines.
-Gracias pero no tengo muchas ganas, y quiero platicar con tu mama.
- Eso querido llevala a que conozca estoy segura que le encantaran, y por mi n te preocupes querida tenemos todo el tiempo del mundo para charlar anda ve.
-Esta bien nos vemos luego.-Hizo una reverencia y se fue en compañía de Terry.
Candy y Terry caminaban por los enormes jardines del palacio, totalmente en silencio, cuado el choque de dos espadas llamaron la atención de Candy dos caballeros de apenas unos quince años practicaban los trucos recientemente adquiridos.
Candy como una autónoma camino asía ellos separándose del brazo de Terry. La cabeza comenzó a punzarle al igual que el corazón sus ojos no apartaban la mirada penetrante de los dos chicos mientras su mente la transportaba a un pasado no muy lejano...
Tres años antes...
-Ríndete hereje, y tal vez puedas conocer la gloria de mi dios.-mientras su espada chocaba contra la espada de su oponente
-Jamás infiel del demonio antes prefiero arder en las brazas del infierno.-mientras con gran agilidad repelía el ataque de su agresor, todo esto sucedía mientras los ojos de un hombre de unos 35 años miraba a sus dos pupilos, luchar encarnecidamente por cada uno obtener la victoria y mentalmente asía nota, de jamás volver a contar los problemas existentes entre musulmanes y cristianos, esos dos pilluelos se tomaban todo a juego.
-Te rindes sabandija.- había dicho un chico de ojos azul cielo.
-Jamás lombriz podrida.-a pesar de que estaba apunto de ceder, pero ella jamás se rendía sin luchar con uñas y dientes y desde cuando su hermano había adquirido tanta fuerza.
-No me llames lombriz podrida.- Había protestado el chico bastante compungido.
-Si eso es lo que eres, a caso el nene se comienza a rendir.-le encantaba hacerlo enojar ese era el apodo que mas odiaba, aunque pensándolo bien ese el que ella también despreciaba mas.
El grito de una doncella llamándolos al castillo a ver a su abuela paro aquella pelea, el chico aventó su espada al suelo y al comenzar a correr le grito a su hermana.-El ultimo en llegar será la lombriz podrida.
Cuando Candy se dio cuenta lo que ocurría rápidamente levanto su vestido para poder darle alcance a esa pequeña sabandija, que la había pillado desprevenida.
-¡Maldición! no es justo. le había gritado a Anthony que corría con todo lo que sus piernas daban.
-Querida en la vida que es justo.
No le hubiera dicho eso por que, desde su interior emergió una fuerza inaudita, además de que ella para desgracia de su hermano siempre había sido mejor corredora y el hecho de ver dos figuras paradas a la puerta de la entrado solo la alentó a correr mucho mas rápido.
En un dos por tres había arrebazado a Anthony, gritándole sobre el hombro.-Ahora quien es la lombriz podrida.
Anthony solo bufo, siempre que la provocaba terminaba perdiendo.
Candy corrió con el vestido levantado dejando ver unas hermosas piernas, su corazón latía a mil por hora asía mas de tres meses que no veía a su hermano y la emoción no le cabía en su corazón, cuando llego a el dio un brinco y sus piernas se enredaron en el, siempre que lo veía no podía evitar saltar literalmente a sus brazos.
-Cuando llegaste, por que no fui informada de inmediato. Había preguntado con la respiración acelerada ignorando la llegada de un fatigado Anthony y la del hombre que acompañaba a su hermano.-Contesta.
-Primero guarda silencio y saluda como corresponde.- Candy frunció el ceño y se dio cuenta del hombre que acompañaba a su hermano, con resistencia bajo de los brazos de su hermano y se acomodo el vestido y ahora si como una verdadera Dama izo una reverencia a modo de saludo, al momento que extendía su mano.
-Mi Lord bienvenido sea.
-Mi lady, me alegra verla, y a su hermano.
-El gusto es nuestro.-Mientras el caballero depositaba un beso en la mano de Candy.
-Vaya me alegra ver que tus modales han mejorado, me alegra saber que no estoy educando un par de salvajes.
Candy voltio a ver a su hermano y con una sonrisa demasiado seria para ella le respondió.-Jamás podrá decirse que vos crió a una salvaje tal vez a una lombriz podrida pero nunca aun salvaje verdad Anthony.
Anthony la miro con odio, odiaba que cada vez que ella le ganaba le restregaba en la cara el maldito apodo no se contenía nunca ante nada ni ante nada esa era Candy, demasiado salvaje, para ser una dama según su ver, pero un verdadero ángel, ya que ella era la única que podría llamarlo de esa forma y viceversa.
-Vaya veo que las cosa no han cambiado mucho desde mi ultima visita.
-Claro que no primo que podría cambiar desde la ultima vez que nos vimos.-Candy se acerco a su primo y lo tomo del brazo indicándole el camino al castillo.
-Aun siguen siendo los pequeños diablillos de siempre.
-Supongo que si, .Pero así nos aman.
-Tienen razón.-Intervino su hermano mayor.
-Vino la prima Elisa con ustedes.-Pregunto bastante emocionada.
-Me temo que mi hermana no ha podido venir con nosotros, esta preparándose para conseguir esposo.
-Wuacala.-Exclamaron Anthony y Candy al mismo tiempo.
-No es demasiado joven para esos asuntos.-Pregunto bastante horrorizada Candy por el destino de su querida prima.
-No esta en la edad indicada, me temo que si espera mas se quedar solterona y eso es inaceptable.-Había dicho una anciana sentada al lado de la cabecera del comedor situado en un enorme salón.
Candy la miro y camino rápidamente a su lado y le dio un beso en la mejilla.-Que tal la siesta abuela Eli.
-Hubiera sido perfecta si tú no te hubieras escabullido como siempre en cuanto cierro los ojos.
-Lo siento pero dormías más de la cuenta y tú siempre as dicho que la puntualidad en una dama es de suma importancia y Anthony y el Sr. García me esperaban para mis clases de Armas.-Lo había dicho de la forma más seria que todos había creído que decía la verdad.
-Esta bien.-Pero que no vuelva a ocurrir.
-Lo prometo.-Sus dos Nietos recién llegados se acercaron a saludarla y depositaron un beso cada uno en su mejilla, la anciana estaba sumamente feliz, de tener a parte de su familia reunida con ella.
-Alberth me alegra que trajeras contigo a Neel.-El solo asintió y todos tomaron lugar en sus respectivos lugares en la mesa, Alberth en la cabecera y a su derecha Candy y a la de esta Anthony, y enfrente de Candy, su abuela y a su lado Neel.
-Así que Elisa se esta preparando para conseguir marido.-Pregunto la abuela mientras veía como Candy y Anthony asían pucheros de asco, sin duda cuando llegara el momento de Candy de seleccionar un marido digno de ella le sacaría verdaderas canas, y estaba segura que Alberth no la ayudaría en tan titánica tarea.
A pesar de que Candy solo contaba con catorce años ya era una verdadera belleza, sus hermoso ojos verdes, eran unas verdaderas esmeraldas y su cabello rubio y con hermosos rizos que enmarcaban su delicado rostro la asían lucir, mucho mayor de lo que era y el hermoso y bien dotado cuerpo que la naturaleza le había proporcionado sin duda ayudarían bastante, pero por desgracia sabia que eso no era suficiente su sobrina era un verdadero torbellino y para su desgracia Anthony y ella tenían casi el mismo carácter, aunque el de el para su pesar era mas dulce que el de ella, si tan solo fuera al revés, todo seria mas fácil.
Tal vez era el hecho que eran gemelos y toda su vida habían estado juntos iba a ser un verdadero obstáculo, ella aplaudía y cubría las travesuras de el y el asía lo mismo con las de ella, siempre supo que esas dos pequeñas criaturas traerían la mayor alegría al Clan Mc.Andrew, nunca en su casa se había dado un nacimiento múltiple, pero en cuanto los vio supo que esos dos diablillos le sacarían verdaderas canas verdes.
Cuando eran pequeños peleaban entre ambos como si de ello les dependiera la vida por un juguete, o por lo más inverosímil que cualquiera se pudiera imaginar a pesar de que cada uno contara con uno igual al suyo.
Su hijo estaba desesperado, había quedado viudo al nacer los gemelos, no sentía el apoyo de su esposa, adoraba a sus hijos pero ya no podía mas con ellos, así que decidió separarlos, los mando a distintas secciones del palacio, pero como siempre terminaban encontrándose y armando una verdadera guerra decidió separarlos por unos meses.
Candy fue enviada con la abuela mientras, Anthony se quedaba con el , el resultado fue mucho peor de lo que había imaginado, a pesar de que ambos habían aprendido a convivir con otros niños de su misma edad y ser mas sociables sin terminar en pelas su juegos, su corazón había enfermado de tristeza, y su salud se fue deteriorando poco a poco en consecuencia de la añoranza de su otra mitad, su padre mando traer a Candy y se juro que mientras estuviera en sus manos los mellizos no serian separados.
Candy y Anthony cuando se reunieron de nuevo se volvieron mas unidos, y peleaban pero ya no tanto y siempre terminaba uniendo fuerza en contra de los demás, aun era muy difícil hacerlos que cumplieran con las normas que ella había establecido a veces sentía que moriría sin verlos casados y con hijos, ya que con cada travesura presentía que un día su corazón se pararía del susto o del coraje.
-Pobrecita ya no podrá jugar con Anthony y conmigo, la vamos a extrañar verdad Anthony.
-El solo asintió, pero agradeció que la querida prima ya no jugara con ellos, después de todo Candy siempre unía fuerzas con ella en su contra, además de que Elisa era extrañamente perversa y eso a el no le agradaba mucho, el siempre había dicho que Candy era una verdadera ciega al hora de juzgar a las personas.
-No te preocupes querida tú y Anthony la verán muy pronto.
-Enserio, cuando vendrá.-Pregunto bastante emocionada.-Me temo que no vendrá iremos al palacio del rey nos a invitado personalmente.
-Iremos a la corte.-Que emoción puedo acompañarte a algún evento importante, Alberth di que si.-Pregunto bastante emocionada.
-Solo si prometes compórtate.
-Lo prometo.-Y puso su mano en el corazón asegurando que no mentía.
Muy bien partiremos en unos días.-Anuncio Alberth mirando a su familia.
El manto de la noche cubría los prados escoses Candy, se encontraba profundamente dormida en sus aposentos, mientras una sombra se colaba en ella y se paraba justo a la orilla de su cama y fijaba su vista en su hermoso rostro, y recorría su cuerpo de manera lujuriosa, sin duda esa chiquilla asía despertar en el sus mas bajos instintos, Neel, nunca había deseado a una mujer como a ella, Candy se revolvía inquieta bajo la mirada de el, su cuerpo presentía el peligro de tener cerca a ese intruso.
Como si hubiera despertado de una pesadilla su cuerpo grito llamando a Anthony en un grito desesperado, y unos minutos después el ingresaba al lado de Alberth.
-Que pasa.-Dijo Anthony restregándose los ojos y bostezando de manera cansada.
-Había alguien observándome.-Gimió Candy saltando a los brazos de Alberth.
-Creo que esta vez si que perdiste la razón aquí no hay nadie.-Dijo señalando el cuarto.
Candy lo miro angustiada.-Por supuesto que no bobo, ya se fue.
-Dudo que alguien entrara aquí Candy tal vez fue solo un mal sueño.-Será mejor que duermas si.
Candy asintió con la cabeza mientras Anthony, se retiraba a dormir bufando una que otra maldición por haber sido interrumpido de su dulce sueño.
-Descansa pequeña, estaré al pendiente de ti.- se acerco y le dio un beso en la frente y se sentó en un sillón al fondo de la habitación.
-Alberth, podrías dormir conmigo por favor tengo miedo.-Le dijo al momento que apartaba las sabanas de su cama haciéndole un lugar en ella.
Alberth se acomodo a su lado y la abrazo protectora mente y solo en ese momento Candy se permitió perderse en el dulce supor del sueño.
Neel no dejaba de reprenderse mentalmente por semejante estupidez estuvo a punto de ser descubierto por Candy, y como iba a justificar ante la familia su presencia en su cuarto.
Debía ser sumamente cuidadoso de ahora en adelante, Candy le gustaba y aria todo lo posible por hacerla su ya costara lo que costara por ahora no debía preocuparse ella aun era muy joven para pensar en el matrimonio y con esos pensamientos se dirigió a descansar.
durante los siguientes días Candy sentía un terrible miedo a la noche a si que en cuanto todo mundo se dormía ella corría a la habitación de Anthony que solo se hacia a un lado para que ella entrara en su cama, siempre habían dormido juntos aun cuando la abuela los había separado en cuanto cumplieron 8 años, Candy cuando tenia miedo se terminaba escabullendo en su cama y a el a veces le pasaba lo mismo por su puesto alegando motivos diferentes.
Alberth había ido a revisar a Candy y no se sorprendió que no estuviera en su cama así que con cuidado entro al cuarto de Anthony, para verla dormida junto a el cada uno dándose la espalda y visiblemente aturdidos por el sueño se pregunto si algún día esos dos cambiarían.
Ahora que irían a la corte debía conseguir alguien que enseñara a Candy a comportarse como una Dama y no como un marimacho, ahora era cuando lamentaba haber permitido que el Sr. García le enseñara el uso de la espada en vez de que su abuela solo se dedicara a encaminarla a aprender a zurcir calcetines, solo de imaginarse a Candy sumisa le hacia sonreír sin duda moriría antes que dedicarse a surtir calcetines.
Durante todo lo que falto para que partieran rumbo a Edimburgo, Candy se comporto como una verdadera Dama, o al menos lo intento antes de hablar se mordía la lengua para no arruinar la posibilidad de ser llevada a un baile. Además de que la opinión de Alberth para ella era sumamente importante Hasta el día de su partida.
-Me rehusó a viajar en el carruaje con la abuela, no sabes lo que es tener que convivir con ella Alberth.
-Lo siento Candy pero eres una Dama y tu deber es viajar dentro del carruaje.
-No es justo, estaré encerrada, no podré disfrutar del paisaje y lo peor no podré convivir contigo.-Había puesto un cara de angustia, drama total.
-Candy tus chantajes no funcionaran.
-No es ningún chantaje, a caso no quieres tener cerca a tu hermana favorita.
-Candy tu eres mi única hermana.
-Vez por eso soy tu hermana favorita.
Después de haber llorado, gritado y haber jurado no volver a dirigirle la palabra a medio mundo Candy se encontraba subiendo al carruaje al lado de su abuela.
-No funciono el chantaje de la vieja aburrida.- Le había dicho su abuela mostrando una linda sonrisa e indicándole un lugar a su lado mientras el carruaje comenzaba a avanzar.
-No abuela y creeme que hice demasiado drama.
-Vaya los tiempos han cambiado a mi siempre me funcionaba.
-Tal vez no funciono por que tu eres todo menos un ogro y convivir contigo es lo mas maravilloso del mundo a pesar de que eres demasiado estricta a veces abuela.-Acomodando su cabeza en su regazo.
-Creo que Alberth solo quiere lo mejor para ti, además ya eres toda una mujer y de vez en pesar a comportarte como tal, de verías de dejar de jugar como una niña todo el tiempo con Anthony, Candy este viaje quiero que te comiences a comportar como una mujer y no como un hombre, podrías hacer u n esfuerzo por mi.
-Lo intentare, además ya no quiero jugar con Anthony.
-De veras. Había preguntado.
-Si el trama algo esta vez ni si quiera abrió la boca para nada.
-No creo que trame nada Candy pero el al igual que Alberth ya esta en edad de hacer otras cosas.
-Lo se, por eso se que algo oculta y lo voy a averiguar y pobre de el donde sea algo que no me agrade.-Había dicho abrazando a su abuela y preparándose a tomar una siesta.
-Espero que no hagas nada tonto, promételo si.
-Solo por que tú lo pides lo are.
La caravana avanzaba a buen paso, Alberth, Anthony y Neel montaban a la cabeza de ella.
-Muy bien habla por que no querías que Candy montara con nosotros, y más vale que sea algo bueno.
-No se si sea bueno, pero es importante para mi y creeme que a ella no le va a gradar.
-Habla y ya veremos si es o no bueno.
-Pues veras ya soy casi un hombre.
-Aun eres un niño, al igual que Candy.
-Los hombres crecemos mas rápido que las mujeres, y aunque Candy es mayor que yo por muy poco tiempo, yo he madurado mas que ella, estoy casi de tu tamaño.
-Eso es verdad y que es lo que quieres.
-Pues quiero comenzar a viajar mas contigo estar en torneos soy muy bueno, ceo que es tiempo de que comience a ser las cosa que tu haces y en casa junto a Candy y la abuela no podré, ellas dos siempre se entrometerían.
-Sabes lo que dices Candy se enfadara pensara que la quieres dejar cuando yo me marche no me hablo por un buen tiempo, y que dices de la abuela.
-Por favor Alberth solo piensalo es injusto que yo me quede en casa mientras tú te la pasas viajando de aquí para aya.
-Muy bien te llevare conmigo pero tu se los dices a Candy y a la abuela, si quieres venir conmigo por supuesto.
-Muy bien yo se los diré si no haya mas remedio y ¿que es lo que podría pasar?
-Para empezar que la abuela te haga un drama aun recuerdo el que me hizo a mi, y eso sin contar que te hará tu otra mitad.
-Ella no tiene que decir ni hacer nada.-había dicho no tan seguro de sus palabras.
-Ya veremos, Ya veremos.
El viaje desde las tierras altas a las tierras bajas fue emocionante para Candy que casi nunca salía, la corte Escocesa le parecía un lugar mágico de ensueño todos los antepasados de cada uno de los clanes habían echo que esa nación fuera mágica y única con un poco mas de 7000 años de historia, su pueblo era fuerte, había soportado tanto y lo ultimo la amenaza de las invasiones de los vikingos por las islas de las Orcadas, incluso las amenaza de los normandos y daneses a pesar de saber que su país vecino era el que estaba mas expuesto a estas ultimas.
después de varios días de viaje se le había permitido cabalgar a la par que sus hermanos, la verdad era que lo hacia incluso mejor que ellos, ya que su padre siempre se había empeñado en no hacer de ella una mujer frágil y mucho menos indefensa
La llegada a Edimburgo lugar en donde se reunirían esta vez los clanes, para tratar diversos asuntos entre ellos las mas recientes incursiones de los vikingos cerca de las tierras altas. Y por supuesto el otro y muchísimo más importante establecer lazos inquebrantables con los clanes por medio del matrimonio.
Después de varios días en los que tuvo que viajar en el carruaje con su abuela al fin había logrado convencer a Alberth de al fin dejarla montar a su lado y estando ya cerca de su destino.
-Escuchas eso.
-¿Que? yo no escucho nada y tu Alberth.
-Hoo.-jalando las riendas del caballo y con su mano hizo el gesto de silencio.
-Si lo escucho Candy.
-De que hablan yo no escucho nada.
-Por dios Anthony eres mas sordo que nada, son gaitas tonto, presta atención.-Le espeto Candy, Anthony puso atención a los sonidos del bosque y después de un buen rato las notas llegaron a sus oídos.
-Los clanes nos están dando la Bienvenida, Alberth ahí que darnos prisa si, podemos acelerar el paso.
-Esta bien ya estamos muy cerca.
Al llegar al castillo dentro de sus murallas un campamento con algunas tiendas de campaña y hombres de todas las edades con distintos colores de tartanes se encontraban no solo tocando las gaitas si no también bebiendo el agua de vida (wiski), practicando algunos de los típicos juegos escoceses para no aburrirse, y demostrar de manera amistosa su fuerza y su agilidad, otros simplemente se dedicaban a practicar con la espada, el anuncio de la llegada del Clan MacAndrew al castillo había causado conmoción, ya que los MacAndrew, eran uno de los clanes mas poderosos de Escocia se podría decir que casi igual de importante que el rey era su jefe, hijo de la hermana del rey lo elevaba aun mas sobre los demás Lores de las tierras altas y de toda Escocia.
Alberth había llegado justo en ese momento a la entrada del Castillo y un grupo de unos veinte hombres se había acercado a darle la bienvenida, a la cabeza de ellos un hombre como de unos cincuenta años, jefe del clan de los MacGregor no tan importante, pero si sumamente poderoso ya que sus hombres eran conocidos como los guerreros mas fuertes de Escocia, y cualquiera iría con gusto a la batalla si ellos los acompañaban.
-William, bienvenido seas muchacho tu y tu familia.
-Gracias Mi Lord.-Había hecho una reverencia antes de brincar del caballo y acomodarse lo que le sobraba a su falda como capa, y proceder a darle un fuerte abrazo.
-¿Pero no me digas que esa que viene ahí es la pequeña Candy y Anthony?
-Pues si son ellos dos.
-Vaya el ya es todo un hombrecito y ella... ¿no me digas que la as traído a escoger marido? si es así mi clan estaría mas que interesado en ella.
-¡¡No!! Candy aun es muy pequeña Ruperth para que piense en el matrimonio.-Había interrumpido la conversación Lady Elroy, que se acababa de bajar del carruaje.
-Elroy tanto tiempo sin verte, tan bella y un gusto como siempre.-Se había acercado a besar su mano, mientras todos observaban la escena.
-Lo mismo digo Ruperth.
-Es una lastima que no la trajeran para encontrar esposo, me hubiera encantado ser uno de los prospectos.
-Nunca cambias verdad, Candy podría ser tu nieta, además el día que Candy se case será por amor, no por conveniencia.
-Entiendo, bueno ni modo que le vamos a hacer, afortunado el que despose a este lindo angelito.
Candy había permanecido en silencio durante toda la platica ese viejo era simpático, pero no le quitaba lo rabo verde, así que mientras menos la notara mejor, además de que su abuela la había instruido muy bien a no interferir en la platicas de los adultos, si quería que Alberth la volviera a llevar a las reuniones de los clanes mas seguido.
-Alberth.
-Si Candy.
-Podemos Anthony y yo ir a dar un paseo por el lago.
-Lo siento Candy pero podría ser peligroso.
-Por favor el Sr. García puede venir con nosotros si, no tardaremos.
-Vamos William déjalos ir además tu y yo tenemos mucho de que hablar y ellos se aburrirían.
-Esta bien, pero que el Sr. García los acompañe y no los pierda de vista.-Muy bien Mi Lord lo que usted diga.
-Gracias Alberth esta vez si obedeceremos lo prometemos.
-Muy bien Anthony cuida a Candy.
-Vamos Candy el ultimo en llegar es una lombriz podrida.-Había fustigado a su caballo en dirección al lago o al menos a donde el pobre recordaba donde quedaba el lago.
-Creí que habías madurado le había gritado Alberth al chico que se alejaba.
-Déjalo, abuela Caballeros con permiso nos vemos después.-Vamos Sr. García no tardara en darse cuenta que se equivoco de camino.
Cuando Candy se alejaba en compañía del Sr. García se escucharon las carcajadas de los hombres, y de nuevo el sonido de las gaytas, Candy se había confiado de que Anthony se había equivocado y por eso no apresuro su camino al lago, así que cuando llego a las orillas de este se sorprendió al ver a Anthony tumbado en la hierva.
-¡Pero que rayos!
-Ese no es vocabulario digno de una dama como tu.
-Dime como llegaste antes que yo.
-¿Pues que no me marche antes que tu?
-Si pero te fuiste en dirección errónea.
-Eso es lo que tú crees, la verdad es que si tomas por ese camino encuentras la forma de llegar al lago sin que parezca que vienes para acá y como te confiaste por eso te gane.
-No es justo.
-Yo llegue primero así es que gane no.
-Hiciste trampa.
-Claro que no, Sr. García hice trampa, no es mi culpa que no corrieras en dirección al lago.
-Es verdad My Lady el no hizo trampa.
-Esta bien tu ganaste contento.-Se había tirado en la hierva mientras el Sr. García llevaba a tomar agua a los caballos y luego los apartaba asía unos árboles y se sentaba a descansar a su lado mientras Anthony se acomodaba al lado de Candy para admirar el lago que brillaba con los rayos del sol de medio día.
Anthony casi se había quedado dormido, así que la mente de Candy comenzó a maquinar la forma de vengarse de la burla recientemente adquirida a su persona, sonrió al ver que Anthony estaba totalmente perdido, el pobre se dormía tan fácilmente en cualquier lado, se levanto y fue hasta donde estaban los caballos de una de las alforjas saco un recipiente de piel, que contenía agua se acerco a su hermano y por un momento dudo, pero al recordar como se había burlado de ella la duda desapareció de su cabeza, se mordió el labio y procedió a ejecutar su venganza.
-¡¡MALDICION!!-Había gritado Anthony al momento que el liquido transparente había tocado su hermoso rostro, parándose sobresaltado y con un mirada asesina que a cualquiera hubiera intimidado pero a Candy no, aunque esta vez si le dio un poquitito de miedo.
-Ja,ja,ja,ja,ja.-No paraba de reírse, mientras que el Sr. García seguía inmovible de su lugar ya que conocía demasiado bien a esos dos.-Eso querido es para que nunca me intentes engañar, vamos Anthony no me veas así, piensa que te e hecho un favor al refrescarte del terrible calor.
-Ho si querida Candy el terrible calor, claro que me as hecho un enorme favor, y que clase de hermano seria si no correspondiera devolviéndotelo.
-No te atrevas aléjate de mi.-Candy hubiera podido correr si la risa que sentía en ese momento no se lo hubiera impedido, demasiado tarde Anthony la había cargado como un bulto sobre su hombro.-Vajame Anthony, te acusare.- ¿Con quién? querida si aquí no hay nadie.-Sr. García ayúdeme.-Vamos Candy el jamás interfiere en nuestros juegos.-Anthony por favor no lo hagas, te vas arrepentir.-Candy se movía para tratar de liberarse de su agresor.-Si como no.-!! No lo hagas¡¡.-Splash la había arrojado al lago.-¡¡esta helada!!-Vamos princesita no exageres.-Ayúdame a salir.-Lo siento pero tendrás que hacerlo tu sola, no soy tan tonto, para caer en tu trampa.-Si no me ayudas a salir me quedare aquí y si me ahogo será tu culpa.-Bien te veo en la otra vida, además no esta tan hondo.-Y se había ido en dirección del Sr. García.- Media hora mas tarde.- Candy ya quiero irme, sal de ahí.-Si quieres que nos vayamos ven a sacarme.-Sabes que, no tengo prisa así que cuando quieras salir aquí te voy a estar esperando.-Muy bien yo tampoco tengo prisa .-¡Genial!.-¡¡Genial!!.
Cerca del lago un grupo de hombres provenientes del país vecino, que venían a hacer convenios con el rey se encontraban discutiendo la idea de uno de ellos.
-Si vamos por ahí llegaríamos al lago y podríamos presentarnos limpios y elegantemente vestidos no que así parecemos pordioseros.
-Recuerdame por que permití que tu hermano nos acompañara Stear.
-En realidad tú no me permitiste que te acompañara, fue una orden de tu padre Terrence.
-Tienes razón lo había olvidado mi padre teme, que meta la pata y contigo jamás sucedería verdad.
-Vamos hombre no lo tomes así esto es importante para todos y Archí sabe bastante de etiqueta.
-Esta bien vayamos al lago, no es lo mas correcto desviarnos de nuestro destino, además de que en el castillo tendríamos agua caliente.
-Vamos es primavera el agua debe estar deliciosa.
Ya cuando estaban cerca del lago unos gritos de una mujer solicitando auxilio, llamaron la atención del grupo y Terrence que iba a la cabeza corrió en auxilio de la damisela en peligro que no era otra que la pecosa.-Candy ya se había cansado de esperar a que Anthony fuera a ayudarla a salir del agua, así que le había gritado que las piernas se le había dormido, pero al no ver respuesta de el había comenzado a gritar que se ahogaba, ya estaba por salirse del agua ya que sus esfuerzos no surtían resultado y lo ultimo que quería era enfermarse, cuando de repente escucho como alguien se acercaba corriendo a su lado, así que comenzó a poner empeño en su actuación y en cuanto sintió que la sujetaban del brazo, jalo de el para sumergirlo en el agua con ella.
Cuando ambos habían salido a la superficie, un grupo de hombres en compañía de Anthony miraban entre risas la escena.-Esto es para que jamás me vuelvas a tirar al agua, ahora quien es la lombriz de agua puerca.-Terrence se suponía que la ibas a rescatarla no a jugar con ella.-En cuanto Candy hoyo como llamaban a la persona que supuestamente era Anthony se puso completamente roja de la pena, agacho la cabeza, jamás en su vida había cometido semejante imprudencia, y ahora ni si quiera tenia el valor de levantar la cara.
-L..o siento, lo siento My Lord, perdón lo confundí con el.-Había señalado a su hermano que estaba en la orilla.
-Pues el y yo no nos parecemos en nada My Lady para que nos confundiera.
-Lo se, pero se suponía quien debería venir a rescatarme era el y no vos, además no veía lo que asía lo siento.-Caminando asía la orilla en donde la esperaba Anthony, ayudada por Terry, ya que cada vez que quería dar un paso terminaba en el lago de nuevo
.-Gracias My Lord y lamentamos la confusión.-Anthony había tomado a su hermana de la mano y la había abrazado.-Esta bien pero no deben de jugar con eso.-Prometo que jamás volverá a ocurrir, gracias por todo My Lord pero debemos irnos, creo que si no se cambia podría enfermar.-Terry asintió mientras los dos echaban a correr en dirección de sus caballos mientras todos los demás se disponían a entrar al lago con el.
-Vaya chica, asía mucho que nadie te tomaba el pelo Terry, por cierto no preguntamos quien era.
-Con suerte la vemos en el castillo su vestido a pesar de estar estropeado por el agua y el lodo era muy lindo.
-Hay Archí nunca cambiaras.
-Que a veces la ropa ayuda a identificar a la personas al menos en su posición, mas nunca por dentro, si no Susana tan linda que es por fuera y es un verdadero energúmeno por dentro.
-A lo mejor es una de las chicas que están ahí para conseguir marido no creen, era muy linda.
-Si ya lo creo a pesar de que no la vi. muy bien, ya que estaba demasiado preocupado por salvarla, estaba demasiado avergonzada la pobre.
-Vamos hay que darnos prisa que todavía tenemos camino por recorrer.
-Ja,ja, ja,ja.
-Ya para de reír que no fue gracioso Anthony.
-Claro que lo fue si hubieras visto tu cara.
-Si a esas vamos tu cara estaba peor que la mía, así que déjalo ya, me ayudaras a entrar a escondidas por que si me ven así de seguro me castigan, por tu culpa.
-OK, te ayudare a entrar pero ya deja de culparme fue solo culpa tu ya por vengativa.
-Esta bien tratare de controlarme cada vez que intento vengarme, todo me sale al revés y yo soy la que se lleva la peor parte.
Agradeció a dios que ellos se quedaran en el castillo y que Alberth no intentara, al igual que los demás hombres presumir lo "fuertes, valerosos y ágiles" eran cuando se trataba de dormir a la intemperie, por que por mas aventura que ella buscara el hecho de estar soportando tanto ego y malos olores por tanto tiempo, no le apetecían para nada prefería la comodidad del castillo y cada uno de los servicios que este pudiera proporcionarle a su persona.
Se baño y se vistió con un lindo vestido, que conformaba parte de su nuevo ajuar que su abuela había traído especialmente para que ella lo luciera durante su estadía en la corte Escocesa, viéndose en el espejo la asía lucir mas grande de lo que era su abuela había pedido que no la peinaran ni de trenzas y mucho menos de coletas, si no que arreglaran su cabello suelto. el vestido se ajustaba perfectamente a su cintura, las mangas, eran ajustadas a los codos y sueltas en forma de campana, el cuello era cuadrado, permitiendo ver su hermoso cuello y un poco de sus clavículas, sin mostrar nada mas era de color rojo, y por ultimo la capa con los colores de su clan símbolo de su linaje llevaba un anillo con el escudo de su familia, con el cual se reconocería en cualquier lado quien era ella y el linaje de su clan, sonrió satisfecha había terminado antes de arreglarse su abuela estaría orgullosa de ver que esta vez si estaría puntual, incluso con tiempo de sobra.
Camino por los largos pasillos del castillo dentro de poco vería a su tío, el hermano de su madre estaba emocionada de verlo después de tanto tiempo, se sorprendería sin duda ya que ella y su madre eran tan parecidas lo único diferente eran las pecas que ella tenia y su madre no¿Qué pensaría de ella? Seguro que se había puesto muy linda el siempre se lo decía, pensaba en eso cuando unas voces llamaron su atención era Anthony y Alberth que hablaban respecto a que el no regresaría con Candy a las tierras altas, quiso entrar y golpear a esos dos¿Por qué? Nunca la tomaban en cuenta para nada, salio corriendo en dirección a los establos.
Al llegar ahí estaba el hermoso caballo negro de su hermano preparándolo para ser cepillado y alimentado, recién lo traían de dar su paseo al que Alberth lo tenia acostumbrado no lo pensó dos veces y le arrebato al mozo de cuadra las riendas y de manera ágil monto en el, saliendo disparada a todo lo que daba el pobre animal en dirección asía el lago, el mozo no pudo mas que gritar tenga cuidado y salir corriendo a avisarle a su Sr. Que su hermana iba como alma que lleva el diablo.
La brisa del atardecer golpeaba en su cara, la humedad del lago le estaba llegando a cada uno de sus sentidos quería llorar pero simplemente no podía, y no quería su orgullo se lo impedía se preguntaba, si acaso seria tan mala para que la apartaran de cada una de las decisiones importantes que concernían a la familia, estaba herida y dolida con el, su hermano siempre habían sido tan unidos el conocía cada uno de sus secretos¿pero por que? El no podía compartir los suyos con ella.
A caso no sabían que ella entendería y comprendería cada uno de sus sueños y deseos.
-Abuela tranquilízate no ganas nada poniéndote así ella esta bien.
-Como me pides que me calme Candy es solo una niña le puede pasar algo en el bosque, te recuerdo que ya no estamos en las Tierras Altas y no falta mucho para el anochecer.
-No te preocupes, algunos hombres y yo iremos a buscarla.
-Esta bien ve por favor y no tardes, si algo le pasa yo me muero.
-Anthony quédate con la abuela yo no tardo.
-Esta bien.-Candy donde rayos te metiste.
Alberth y un grupo de voluntarios fueron en busca de Candy y por supuesto entre ese grupo iba Terrénce, pero el iba en busca de una niña y no de una Srta.
Candy se había dado cuenta que tenia que volver al castillo, para la cena donde vería a su tío y lo que menos quería era llegar tarde, se prometió no llorar si ese tonto, ya no la quería de compañera, pues ella tampoco lo quería a su lado, el se lo pierde y yo me lo ahorro, era lo que iba pensando de regreso, cuando sintió que el caballo había pisado una roca y una de sus hermosas patas quedaba bastante lastimada.
-¡¡Maldición solo esto me faltaba!!.-El caballo se espanto al oír su grito.-HOO, HOO tranquilo bonito.-Candy acariciaba su hocico para tranquilizarlo.-Ya, ya tu no tienes la culpa, de lo que me pasa y ve hasta mi mala suerte compartes, Ni modo Candy a caminar y mejor te das prisa, por que ya vas mas que tarde.
-Explícame por que tenemos que buscar a una escuincla descuidada, Terry.
-Por que si somos unos caballeros y es nuestra obligación Archibald.
-Nuestra obligación es estar en ese castillo intentando hablar y llegar a buenos acuerdos con su rey.
-Ya deja de quejarte, seguro la encontramos antes de que comience a oscurecer completamente.
-Si no hay mas remedio, juro por dios que si la encuentro le daré un par de nalgadas para que no se escape de nuevo, a lo mejor es lo que le falta disciplina para que se comporte.
-Ya basta de eso, cuando la encontremos, claro si la encontramos tu no vas a hacer nada es solo una niña.
-Esta bien como dices que se llama, la niña.
-Candy, se llama Candy.
-Que nombre tan dulce lastima que la dueña n lo sea, por que alguien que se llama así debería de comportarse, quedándose en su casa y no aventurándose en los bosques que hasta a mí me dan miedo.
-Cobarde.
-Querido Hermano no es que sea cobarde pero no as escuchado que en las noches, en los bosques se aparece una bruja gritando espantosamente.
-Ja, ja, ja.
-Me pueden decir que les causa tanta gracia.
-Pues que esa bruja se aparece en Irlanda y no aquí tonto.
-Ho vaya entonces ya solo me tengo que preocupar por los demás espíritus y no de la bruja me as quitado un gran peso de encima.
-Shuuu.-Terry indico con su mano que guardaran silencio, ya que había escuchado ruidos, Archí estaba aterrado aun no era muy noche pero sin duda, el bosque era un lugar para temer.
-Por favor dios que no sea un alma en pena, o un espíritu.-Pedía Archí ya que ya saben si invocan al diablo el siempre termina apareciéndose.
De entre unos árboles salio Candy jalando al caballo de la rienda, en cuanto vieron la figura pequeña de ella todos dejaron salir un suspiro de alivio, Candy era todo menos una niña pequeña.
-¿Candy?.-Pregunto Terry.
-Si quienes son ustedes.- Pregunto despectivamente siguiendo su camino, no tenia tiempo de charlas con unos extraños aunque supieran su nombre.
-Por dios que niña tan grosera todavía de que te venimos a rescatar te pones así.
-Había dicho Terry bastante alterado, de que no le agradecieran su acción mientras todos quedaban en silencio al ver pasar a la pequeña que iba cubierta con la capa de su traje, Candy paro en seco y se voltio, a no tenia que aguantar que todo el mundo decidiera por ella y aparte agradecerlo y ahora este desconocido al igual que todos pretendía que se mostrara sumisa y además de eso agradecida eso si que no.
-¿Y quien? dijo que necesitaba que me rescataran, no sabia que por salir a pasear se necesitara de cinco hombres para volver a salvo.
-¡¡Paseando pues todo mundo en el castillo esta preocupado por usted, ya anocheció por si no sea dado cuenta¡¡
-Mi Lord gracias por la observación, y creadme que mi intención no fue preocupar a todo el castillo, pero mi caballo se lastimo una pata y no pretenderá que lo lastime mas llevándome sobre el, por llegar temprano de un simple paseo verdad.
-Eso dígaselo a su hermano que la anda buscando como loco, creo que el aun la ve como una pequeña niña, si no creadme que estaría mas preocupado si la viera como una mujer, a caso no sabe que es mas peligroso el bosque por ser una mujer sola.-Sus ojos brillaban con demasiada intensidad al inspeccionarla de arriba abajo, como nadie le había dicho que la niña ya no lo era.
-Lo siento Mi lord no había pensado en eso, será mejor que volvamos al castillo.-A Candy le dio miedo la forma en que la miraba nadie la había mirado de esa forma, le agradaba que el si la viera como una mujer y no como la niña a la que hay que esconderle todo.
-Será mejor que montes conmigo, para que lleguemos mas rápido, uno de mis hombres llevara tu caballo al castillo no te preocupes.
-Gracias pero no creo que sea correcto, irme con un desconocido.
Terry se golpeo la frente con la palma de la mano, esa mujercita era en verdad irritable si se lo proponía. De un salto bajo del caballo y se presento.
-My Lady, Mi nombre es Terrence Gradchester, Heredero al trono de Inglaterra, Duque de Grandchester, y después de presentar cada uno de sus títulos, presento a sus dos acompañantes y esos dos son mis primos, Alistar y Archibald Conrwell, Duque de Winsor y Duque de York.-Ambos inclinaron respectivamente sus cabezas en señal de respeto asía ella.-Bueno Mi Lady sorteados estos pequeños inconvenientes es hora de irnos.-Terry la tomo de la cintura mientras la sentaba en el caballo y subía a su lado.
-Bajeme, esto no es correcto,.-Candy protesto pero en cuanto sintió que Terry fustigaba al caballo para avanzar a un paso medio rápido, se abrazo a su cuerpo hundiendo su cara en su pecho.
-Lo siento Mi lady pero ya no puedo esperar a que se decida me urge regresar al castillo.
Candy levanto su rostro para poder mirarlo a la cara y la capa que la cubría se resbalo dejando ver su lindo rostro.
Terry bajo la mirada y ahí estaba el rostro mas lindo que jamás había visto, una sonrisa se dibujo en la comisura de sus labios, y ella la correspondió ambos habían sido atrapados en ese momento mágico, la luna que recién asía su aparición y las estrellas que asía rato habían comenzado a brillar los envolvieron en una hermosa pero extraña atmósfera.
Candy miro a Terry en sus ojos había angustia, toda ella temblaba, Terry intento acercarse a ella pero ella interpuso su mano.
-Por dios ya te conocía.
Esta historia Continuara…
