Capitulo 4.- Te Odio…(Miento Te Amo)

Candy miro a Terry en sus ojos había angustia, toda ella temblaba, Terry intento acercarse a ella pero ella interpuso su mano.

-Por dios ya te conocía...-Apretó fuertemente sus manos si ya lo conocía, la mirada aterrada de Terry se lo confirmaba.-!!Por dios!!...¡¡ habla no te quedes callado¡¡.- Se acerco a el y lo tomo de la camisa.

-Candy...-Terry bajo la mirada.-Si... ya nos conocíamos.- A Terry no le quedo de otra mas que confirmárselo no tenia caso negárselo si ya había comenzado a recordar...por que negarlo.

-Te recuerdo en Escocia hace un par de años.-Candy lo libero de su agarre y cerro los ojos al momento que se apartaba de el.

-Nada más, recuerdas eso.

-Si..Dime..¿A caso ahí mas?..¡¡dímelo!! necesito saber, su voz se había llenado de angustia.-¡¡Por favor dímelo!!.

Terry suspiro tal vez seria bueno que de una vez ella supiera toda la verdad, tal vez así ella, lo amaría de nuevo y ¿si no? podría vivir sin ella, no aun no podía arriesgarse tenia que ganar tiempo, debía hacer que ella lo conociera, y lo amara de nuevo.

-La primera vez que te vi. fue en el rió cuando tu y Anthony jugaban.- Candy se puso roja el recordaba todo.-La segunda cuando te rescate...-Candy interrumpió a Terry

-Yo no necesitaba que me rescataran.

-En ese entonces yo no lo sabía a decir verdad nunca as necesitado que alguien te salve Candy ¡pero eso yo no lo sabía!.

-Lo se disculpa...continua por favor.-Candy se había colgado del brazo de Terry mientras caminaban por el jardín en espera que el le contara mas detalles de esa vida que tanto trabajo le costaba recordar.

-Y después en la cena que ofreció tu tío, esa misma noche...

Terry recordaba a la perfección aquel día y , aquella noche que había terminando marcando el rumbo de su vida sin el si quiera imaginarlo, aun podía recordarla a ella sentada junto a el rumbo al castillo, le había dado risa el como había espantado una criatura como ella a Archí, su primo a pesar de todo era un verdadero miedoso, se había sorprendido gratamente, de que no fuera una mocosa como lo había pensado al principio, la criatura que montaba con el era todo menos eso, sus hermoso ojos brillaban a la luz de la luna, solo se podían escuchar los ruidos del bosque acompañados de los murmullos de la platica que compartían sus dos primos.

-Creo que se meterá en graves problemas, con su hermano lo dejo sumamente angustiado, al menos debió a visar que solo iba a dar un paseo.-Y no salir como loca.-Fue lo ultimo que pensó.

Candy suspiro y levanto sus hombros en señal de respuesta.

-Parece que no le importa mucho, la angustia en la que puso a su familia por su paseo tan "inocente".

-No es que no me importe..en especial el...es solo que a veces...

-A veces que...

-A veces me trata como una niña y ya no lo soy...

-Eso a quedado bastante claro.- Candy trago saliva el no la veía como una escuincla.-Pero eso no quiere decir que deba andar paseando por el bosque sola y menos a estas hora.

-Cuantas veces le tengo que decir que si mi caballo no se hubiera lastimado yo no estaría aquí hace mucho que hubiera regresado al castillo y ustedes se hubieran evitado todo esto.

-Esta bien Mi Lady le creemos, será mejor que nos demos prisa no queremos obligarla a pasar mas tiempo del necesario con nosotros.

Candy solo murmuro ¡Genial! quien quería perder el tiempo con el chico mas guapo que jamás hubiera visto al menos ella en esos momentos no, su mente estaba ocupada en otros pensamientos.

Las puertas al castillo se encontraban abiertas de par en par, antes de cruzarlas ya se había dado la alerta que ella estaba de vuelta, se sintió avergonzada, todo mundo la miraba con reproche, ahora estaba segura que no había sido muy buena su idea de correr por el bosque, hubiera sido mejor gritarle a ese par que tenia por hermanos el hecho de que cada decisión que tomaban, nunca era incluida, su abuela había dejado bastante claro la importancia de ella en la familia.

Sus ojos se enfocaron en la puerta del enorme castillo su abuela salía a toda prisa por ellas, tomada del brazo del culpable, si Anthony era el culpable de que todo mundo la mirara con un enorme reproche, el rostro de su abuela se veía sumamente tranquilo a pesar de la angustia de la cual había sido presa, se sintió culpable por ello, en cambio el rostro de su hermano se veía….asustado, pero por que estaba asustado, tal vez ya sabia que ella sabia, que muy pronto la vida de cada uno tomaría un rumbo distinto, ja, el tenia miedo de ella, sin querer en sus labios se dibujo una sonrisa y de su boca salio un suspiro de satisfacción.

El caballo paro en seco y Terry se apeo del caballo, bajo la mirada de la mayoría de los clanes que ya habían regresado con suma delicadeza tomo a Candy de su pequeña cintura, Candy se sintió elevada al mismo cielo tan cerca de las hermosas estrellas que habían comenzado a brillar con todo su esplendor bajo el calido cielo Escocés, sus miradas quedaron capturadas una en el iris del otro como si todo pasara en cámara muy pero muy lenta, sin querer ella se había sonrojado ahora que lo veía bien era el chico mas apuesto que sus ojos jamás hubieran visto o al menos eso le pareció a ella, sus hermanos y primos eran tan apuestos, pero el….el era un dios a su vista, por suerte para ella solo fueron unos segundos eternos si no su piel hubiera terminado tan roja como cuando era pequeña y devoraba las deliciosa granadas que el Sr. García le proporcionaba.

Gracias dios fueron sus pensamientos cuando al fin sus pies tocaron el suelo y su abuela corrió a abrasarla evitando así que medio mundo se diera cuenta que había terminado toda embobada por su salvador, y justo en esos momentos no estaba para que alguien la embromara respecto a eso.

-Abuela, tranquila estoy bien.-Su abuela había comenzado a gimotear en su hombro era algo que nunca había podido evitar desde la muerte de su hijo , y cada vez que sentía que algún miembro de su familia podría hallarse en peligro.

-Gracias a Dios, y a este caballero.- Dejo de abrazar a Candy para dirigir su atención total y absoluta en Terry.

-Mi Lady me temo que su sobrina nunca estuvo en peligro.

-No y entonces por que tardaste tanto Candy.-Anthony al fin había hablado y su voz estaba llena de reproches así su pequeña persona.

-Vaya pero si eres el chico de esta mañana. -Terry lo había interrumpido y su mente comenzó a unir hilos.-Entonces tu eres la chica del rió de esta mañana supongo.-¿Por qué? fueron los pensamientos de Candy un día que podría haber sido el mas maravilloso de su vida había terminado convirtiéndose en el día mas, horrible y humillante para ella.

-Así es somos nosotros dos.-Anthony había respondido mientras abrazaba de manera protectora a Candy, y ella ahora lo comprendía todo, la mirada de Anthony no era de miedo si no de sorpresa el si lo había reconocido y ella, como siempre en la luna se sintió enfadada, con todos aunque pensándolo bien el tampoco se había dado cuenta que era ella hasta ahora.

-Así que ya se conocían.-Su abuela había interrumpido sus pensamientos.- ¿Pero como?

-Vera Mi Lady sus nietos nos mostraron esta mañana lo que no se debe hacer en el rió.-Candy y Anthony se habían puesto rojos con el comentario de Terry y su abuela pareció no entender sus palabras.

-Mi Lord gracias de nuevo por la ayuda prestada a nuestra familia nos retiramos como podrá ver debo llevar a Candy a cambiarse para la cena, su vestido esta lleno de barro.

-De nada Mi Ladis, siempre es un placer ayudar a mujeres tan bellas.-Candy trago saliva mientras se ponía un poco roja, al momento que asía una pequeña reverencia y se marchaba tomada del brazo de su hermano.

-Vaya sorpresa jamás pensé que ella fuera la chica del lago.

-Y como te ibas a dar cuenta si estabas furioso con ella.

-No me digan que ustedes dos si se dieron cuenta que era ella.

-Claro.

-Y por que no me dijeron nada.

-No hay nada más delicioso que ver a alguien sumergido en la ignorancia, además tú estaba muy ocupado observando a la dama.

-¡¡MALDICION!!-Había gritado Terry, el cual se sintió un poco avergonzado al no solo llamar la atención de sus primos, si no de la mayoría de los que se encontraban cerca de ellos.-¿Quede como un idiota?

-Tranquilo al parecer tu no eras el único ignorante, será mejor que vallamos al salón pronto iniciara el banquete, y no querrás que nos acusen de impuntualidad verdad.

Terry asintió y se encamino al enorme salón donde ya se tenia dispuesto un gran banquete, fueron anunciados, con cada uno de sus títulos que poseían, mientras eran observados por un gran numero de los presentes, con paso firme fueron guiados a la mesa principal donde se encontraba un hombre no mayor de cincuenta años.

El al igual que sus dos acompañantes hicieron una reverencia en señal de respeto al Sr. De esas tierras, y el a su vez se levanto de su lugar para acercarse y en un abrazo al líder de la comitiva darle la bienvenida.

-Bienvenidos sean a nuestras tierras, espero que su estancia aquí sea placentera y traiga beneficios para ambos reinos.

-Así lo espero Mi Lord.-El rey señalo sus asientos y los invito a tomar asiento.

-Mi familia le agradece el haber encontrado a mi sobrina y haberla traído a salvo.

-¿Su sobrina?.-Esto comenzaba a ponerse interesante.

-Si se que es demasiado irresponsable, no la justifico pero me temo que nadie a sabido encaminarla correctamente.

-Creo que ha sido mimada demasiado si me lo permite.

-Tal vez pero desde que mi hermana murió, todo se comenzó a complicar y luego la repentina muerte de su padre, su hermano hace lo que puede con ambos.

-¿Ambos?

-Si Candy y Anthony son Gemelos, pero para desgracia de la familia mi querida sobrina siempre esta ideando cosas, temo que algún día no saldrá muy bien librada de sus travesuras.-El rey no pudo evitar suspirar de tan solo pensarlo su corazón se estremecía al igual que todo mundo el sentía una especial idolatría por la hija de su hermana, tal vez era el hecho que ella siempre lo había mimado y adorado incluso mas que sus propios padres, el había jurado ante la tumba de su hermana que siempre velaría por sus sobrinos.

-Bueno supongo que el matrimonio la haría madurar.

El rey no pudo evitar reír, ate el comentario de su invitado Terry lo miro sin comprender el motivo de su risa.

-Lo siento Mi Lord pero me temo que mi sobrina aun es muy joven para pensar en eso, además entre nos no creo que encuentre un caballero que la aguante.-El rey medito inmediatamente sus palabras y antes de que se mal interpretaran agrego.-Ella tiene un espíritu tan libre mas bien diría yo que indomable, y sobre todo es sumamente fuerte si yo no tuviera hijos sin dudarlo la nombraría mi heredera no es que su hermanos no sean fuertes y pudieran gobernar es solo que ella es especial.

-No tiene ni que decirlo Mi Lord ella es especial.- Por que habían salido esas palabras de su boca ni el mismo lo sabia pero era verdad la pequeña pecosa era demasiado especial aun para el.

Mientras tanto Candy estaba siendo reprendida por Alberth, que en cuanto se entero que había aparecido sana y salva había corrido a su lado, ya tenia su discurso listo para dejarla callada por un buen tiempo, pero no pudo emplearlo, ya que Candy en vez de intentar defenderse como era su costumbre había aceptado sin objeción alguna cada uno de sus alegatos como buena niña.

-Candy nunca vuelvas a salir así, es peligroso, no sabe los peligros que hay fuera promételo si.

-Te lo prometo Alberth, no volveré a salir al menos no lo haré sola de acuerdo.

-Esta bien, te vez hermosa seré la envidia de muchos al ir de tu brazo.

-Gracias, el otro vestido era mas lindo que este pero me temo que lo arruine.

-No importa con lo que te pongas luces linda, ven será mejor que nos demos prisa, ya vamos demasiado tarde.

Candy asintió y se asió del brazo de su hermano, mientras que Anthony llevaba a su abuela y Neel a Elisa.

Cuando entraron al enorme salón, el silencio se hizo evidente la presencia de Alberth en ese lugar con su familia significaba muchas cosas, una muy buenas y otras no tanto el Rey solo lo mandaba llamar cuando el Reino estaba amenazado, y en esos momentos no solo se encontraba el si no también el heredero al trono del país vecino.

Alberth se acerco y hizo una reverencia a su tío, Candy estaba tan emocionada de estar ahí que no presto mucha atención a lo que sus parientes decían solo se dedico a observar y a asentir en lo que le preguntaban el protocolo era muy importante y ella había prometido comportarse, de repente sintió una mirada, y sus ojos buscaron quien podría causarle esa sensación, parpadeo un par de veces al reconocer al culpable, el mundo era demasiado pequeño, solo le faltaba que la tierra se abriera y se la tragara en ese momento sus sospechas fueron confirmadas el su "Héroe" era alguien importante, ya lo había sospechado por sus ropas, pero sobre todo por el magnifico caballo que poseía y ahora estar al lado de su tío.

El rey hizo las presentaciones correspondientes, y se dio cuenta que puso especial énfasis en que Elisa y el se conocieran por suerte para ella no la sentaron a su lado, a su mente vinieron las palabras de Neel esta preparándose para conseguir esposo, Elisa a sus 16 años era sumamente linda, incluso mas que ella, al menos no tenia pecas como ella, pero que le iba a hacer si tomar el sol era delicioso, Elisa siempre asía lo que los demás esperaban de ella seguramente seria la esposa perfecta para cualquiera.

Candy estaba intentando controlarse quería parecer seria, no quería dar motivos para que ese caballero se riera de ella por tan patéticos modales pero parecía una misión imposible y mas con el tremendo espectáculo que estaba frente a sus ojos, los hombres devorando la comida como unos verdaderos cerdos, bueno al menos la mayoría y la bebida, arrg, que horror y la platica…bueno al menos eso no era tan divertido agradeció a dios que no pudiera participar en ella, estaba bastante divertida mirando al jefe de los Cambell un anciano bastante bonachón pero con una horrible barba que al pobre no le favorecía en nada, el pobre hombrecillo parecía una pobre cabra y mas cuando hablaba, no pudo evitar reír con la absurda pero correcta comparación llamando la atención de Terry, que la veía bastante divertido, acercándose a su oído para susurrarle palabras que solo ella pudiera oír.-Mi Lady es verdad que parece una pobre cabra pero no tiene que evidenciarlo ante todos con su risa.- Candy se sonrojo pero no de pena por que un hombre se hubiera atrevido a ponerse tan cerca de ella, si no por que el muy atrevido se estaba burlando de ella, sin importarle llamar la atención se acerco al oído de Terry intentando ocultar la turbación que el había despertado en ella.

-Mi lord no se de que habla yo jamás me atrevería a comparar a alguien con un animal yo…- Candy ya no sabia como continuar mentir no se le daba mucho y el la había pillado in fraganti que iba a decir que era la primera vez que comparaba a alguien con un animal, por suerte para ella Terry se dio cuenta que había dejado sin palabras a la pecosa.

-Yo se que usted es una dama y todo eso pero no se le olvide que yo la conozco por cierto cuando guste puedo enseñarla a nadar no seria de caballeros que una damita tan linda sufriera por pequeños tecnicismos como los de esta mañana.

-Mi Lord lamento muchísimo ser una excelente nadadora, creame que la siguiente vez que lo llegué a topar en circunstancias similares pondré especial énfasis en intentar ahogarme, creeame que de mi parte nunca quedara, no podría perdonarme que se dijiera de usted que no es un verdadero héroe.

-¿Ha estado en el lago mucho tiempo? Perdone mis preguntas, pero parece que lo llevaba...

-Mas de una hora.-Respondió Candy involuntariamente.

-Una verdadera tragedia -prosiguió la voz tranquila.

-¡Que Dios le maldiga! -Pensó Candy con violencia-. Si fuese otro hombre, yo adoptaría un aire glacial y me olvidaría de todo. Pero él sabía lo del lago y sabe que no quiero que Alberth lo sepa. Tengo las manos atadas.-No respondió y miró asía otro lado.

Terry no pudo evitar soltar una sonora carcajada.

Mientras todo el mundo miraba a Terry tratando de buscar el motivo de su risa Candy solo podía preguntarse dios por que me has hecho conocer a este Caballero, que no se comporta como tal, no pudo evitar suspirar esa noche iba a ser extremadamente larga y difícil estando al lado de el.

-Lo siento Mi Lady es solo que hace mucho tiempo que no conocía a una dama, por así decirlo que fuera...- Terry comenzó a meditar la respuesta, buscando el adjetivo que definiera a Candy pero parecía que no había ninguno que estuviera al menos a la altura de sus talones.

-Por dios hable no se quede callado.-Eso de que lo pensara demasiado no le agradaba demasiado.

-Bella, pero sobre todo valiente o… mas bien tonta si lo pensamos mejor no cualquiera se expone a en verdad a ahogarse o ser secuestrada en medio de un desierto bosque.

-Es usted detestable.-Dijo, turbada, bajando los ojos. Él se apoyó en la silla al fin de que sus labios de nuevo estuvieran a la altura del oído de Candy, y susurró, con una voz gruesa pero sumamente matizada-¡No tema, bella Dama! Su pequeño secreto está bien guardado.

-¡OH! -Murmuró Candy febrilmente.- ¿Cómo puede decir una cosa semejante?

-Lo he dicho para tranquilizarla. ¿Qué quiere que le diga?-Sea por siempre mi damisela en peligro.

Ella encontró involuntariamente sus ojos y vio que eran burlones, como los de un niño. Entonces se echó a reír. Después de todo, la situación era cómica. También él rió, y tan fuerte que algunas de los presentes no pudieron evitar voltear a verlos.

Los ojos de Elisa no pudieron evitar la escena, se suponía que ella debería ser la chica que arrancara sonrisas de esos labios no ella, como la odiaba siempre Candy siempre ella, maldijo por lo bajo no haber sido ella la que se perdiera en el bosque, aunque de solo pensarlo su piel se ponía tensa, ella no era valiente, ni un poco temeraria como Candy, y ahora que estaba haciendo esa mocosa robándole su momento, no era justo ella merecía lo mejor siempre había sido así y una vez mas esa se lo quitaba como la odiaba.

Neel también había presenciado todo desde su lugar y la furia que sus ojos expresaban en ese momento hubieran helado a cualquiera de sus enemigos, los nudillos de su mano derecha se habían puesto totalmente blancos y mil y un formas distintas de acabar con la vida de Terry desfilaban por su mente de no haber escuchado la voz del rey hubiera descubierto unas cuantas mas.

-Querida Candy será mejor que te retires a descansar creo que por el día de hoy as tenido suficientes emociones.

Por supuesto su majestad.- había dicho mostrándole una encantadora sonrisa, le hubiera gustado decir que no estaba cansada, ni si quiera aburrida le encantaba ver como se comportaba la realeza, era verdad pero eso hubiera sido como insultar a los presentes, que se encontraban bastante animados por la comida la bebida sobre todo por esta ultima, después de todo era una orden del rey, se puso de pie e hizo una reverencia como despedida a los presentes.

Podía escuchar los murmullos detrás de ella a medida que se alejaba del salón, y sobre todo su mirada clavada en ella, por suerte iba acompañada de su abuela que también había decidido que era suficiente para ella.-Abuela siento que tu vieras que retirarte tu también.

-Pues yo no si hubiera permanecido un momento mas seguro hubiera muerto de aburrimiento.

- No hablas en serio verdad.

-Claro, ójala y tu prima sepa seleccionar un buen marido.

-Que Elisa ya va a seleccionar esposo.

-Si a caso no lo sabias, la pobre tiene esperanzas en atrapar a alguno de los caballeros ingleses presentes esta noche.

-¡Que!

-A poco no lo sabias.

- Me temo que soy una completa ignorante de lo que me rodea, y mas de lo que pasa a mi alrededor.-había dicho totalmente decaída.-Me pregunto que mas a pasado frente a mis narices sin que me de cuenta de ello.

-Ya linda no te preocupes, es parte de tu herencia ser tan despistada, solo habré mas los ojos y pon un poco mas de atención y ten por seguro que aprenderás a leer entre líneas.

-Gracias abuela por tu voto de confianza, no me imagino a Elisa casada con un Ingles aunque…

-¿Qué?-pregunto su abuela al verla bastante pensativa.

-Nada.-Segura.-Claro.- Elisa era hermosa a sus ojos seguramente con quien se casara seria muy afortunado de tenerla como esposa, su mente comenzó a recordar la dulce sonrisa de su héroe y no pudo evitar sonrojarse al pensar que era apuesto, vaya suerte tal vez cuando ella fuera a escoger marido no tendría la suerte de su prima, hasta a hora los solteros mas guapos ya estaban siendo atrapados, que seria de ella cuando le tocara amarrar el nudo, como decía Anthony seguro la casaban con un vegete, sacudió su cabeza tratando de borrar ese ultimo pensamiento además a ella desde cuando había comenzado a preocuparle el matrimonio, la respuesta desde que sus ojos se había topado con unos azules como el mar en medio de una tormenta.

Su abuela cepillaba sus largos cabellos para poder trenzarlos, su nieta estaba demasiad pensativa y algo preocupada desde que habían comenzado con el ritual para prepararse para dormir apenas y había entablado tres palabras, ni si quiera se había quejado cuando le había jalado el cabello y eso era preocupante a sus ojos.

-Vamos Candy será mejor que descansemos mañana podremos pasear y hacer todo lo que quieras podemos ir al pueblo es hermoso, nos divertiremos ya lo veras.

-Abuela, respecto a este viaje.- dudo en continuar, seguro su abuela pondría el grito en el cielo.

-Vamos Candy habla no puede ser tan malo o si.

-No, mas bien no se que tan malo suene para ti, extraño nuestro hogar, por favor podríamos volver lo mas pronto posible.

-Pero ¿por que?

-Este viaje no resulto lo que yo creía.

-Esta bien mi amor arreglare todo para volver a casa lo antes posible.-Había pensado en oponerse y tratar de convencer a su nieta que era mejor quedarse una temporada, gozando la hospitalidad de su tío, pero al ver la tristeza en sus ojos, no se atrevió, muchas veces ella había tenido esa mirada y sabia muy bien que solo el olor y los hermoso paisajes de su hogar podría devolverle el brillo a los ojos de su nieta.

Elisa a pesar de que había tratado de llamar la atención de Terry no había logrado nada en su objetivo, no podía permitir que nadie la humillara bastante tenia con las murmuraciones de los criados si de ella dependiera los azotaría hasta que no les quedaran ganas de volver a mencionar su nombre ni si quiera para bien, esa noche sello su futuro, un futuro lleno de poder pero de inmensa amargura la cual descargaría en la persona de Candy.

-Candy la abuela dijo que quieres volver a casa no puedes hablar enserio verdad, se supone que este viaje lo habíamos esperado durante tanto tiempo.-Hablaba frenéticamente Anthony al tiempo que se dejaba caer a su lado en la cama.

-No me importa cuanto tiempo espere este tonto viaje quiero volver a casa.- Había gritado parándose como un resorte de la cama caminando asía la ventana, Anthony la miro atónito ella nunca perdía el control tan fácilmente y menos con el.

-As lo que quieras pero yo no iré me quedare con Alberth.

-Bien eso es lo que pensaba a ser.

-Solo te recuerdo que estas rompiendo tu promesa.-Ahora si que esto era demasiado ella no quería enfadarse, por que, el que se enoja siempre pierde y eso lo había experimentado bastante bien en varias ocasiones pero no podía permitir que el le echara la culpa de todo después de todo si ella ya no quería estar ahí era culpa de el solo de el.

-Como te atreves a culparme a mi a caso tus intenciones no eran quedarte en esta horrible ciudad desde el principio.-Anthony perdió el color de sus mejillas.-Si querido lo se todo y no me importa por mi quédate aquí o donde te plazca yo regreso a casa.

-Candy yo…

-Mejor no digas nada, no quiero sentir resentimiento y menos por ti, supongo que eso pasa cuando se crece no, si tan solo me lo hubieras dicho tú.

Anthony la abrazo pero Candy rompió el abrazo, le dolía tanto que el la cambiara por estupidos sueños de gloria a caso el no había aprendido que la familia y su bienestar era lo mas importante, y de repente se sintió mal el tenia sueños de grandezas de gloria y ella que tenia no tenia nada, solo era una simple y sencilla mujer.

Candy y su abuela estaban a punto de volver a casa, su tío se había sorprendido pero entendía muy bien a Candy el mismo había sufrido mucho cuando su hermana se había casado y marchado a los Hinglands, mientras mas prolongara la separación mas le dolería.

-Lamento que no se quedaran mas tiempo las vamos a extrañar tanto Candy obedece a tu abuela y conviértete en una digna representante de esta familia recuerda que al final del camino por cada una de nuestras acciones seremos juzgados.

-Lo se tío, gracias por la hospitalidad te voy a extrañar.- No pudo evitar comenzar a llorar las despedidas dolían demasiado.- Prométeme que harás que esos dos se porten bien.-Refiriéndose específicamente a Anthony.-Ya sabes que les encanta meterse en líos.

-No te preocupes querida ambos se comportaran como deben durante tu ausencia, tu cuídate y cuida de tu abuela.-El rey dio un abrazo y un beso en la frente a la pequeña que consideraba como a una hija.

Candy abrazo a Alberth y a Anthony apretándolo y tratándose de llevar impregnada en su memoria su olor y el dulce calor que sus brazos siempre le habían brindado, los iba a extrañar demasiado a ambos pero en especial a su pequeño hermano, justo antes de subir al carruaje no pudo evitar voltear asía una de las torres del castillo, ahí estaba el sonriéndole, hubiera querido dedicarle una mirada desdeñosa pero para empezar ese nunca había sido su estilo, y no iba a comenzar a hora así que sin poder evitarlo ella también sonrió.

El carruaje comenzó a avanzar hasta comenzar a ser solo un punto en el horizonte, mientras en la torre del castillo un hombre se prometía que algún día volverían a verse.

Ahora lo recuerdo fuiste cruel conmigo gozaste asiéndome pasar un mal rato, o al menos lo intentaste.

-Candy esa nunca fue mi intención y lo sabes.

-¿Lo se? últimamente no se nada ya ni si quiera se que es verdad y que es mentira, estoy segura que engañaste a mi tío para que convenciera a Alberth se que el nunca hubiera permitido que yo viniera y menos que me casara contigo, no sabes cuanto te odio.-Candy apretó sus manos tantos recuerdos viniendo ahora a ella, ya no sabia que pensar solo sabia que los hechos eran irrefutables

-Si me odias tanto entonces por que veniste.

-¿Que por que vine? no tuve otra maldita opción acaso crees que podría vivir tranquila con la muerte de alguien en mi conciencia yo no soy como tu.

-Has cambiado, Candy, ya no eres la chica dulce y comprensiva.

Los ojos del hombre brillaron peligrosamente mientras la llevaba cerca de una banca y se desparramaba en ella tranquilamente.

-Si he cambiado ha sido por tu culpa- Replicó con amargura al tiempo que se sentaba al lado su yo.

-Lo siento. Nunca quise herirte-

-¿No?-

-Desde luego que no. Ni siquiera recuerdo lo que sucedió esa noche.

-No tienes que recordarlo la sangre de el en tu ropa cuando te encontraron es mas que suficiente, jamás podré perdonártelo, jamás ¿dime por que as insistido en casarte conmigo?

-¿Por qué?...Te ame desde la primera vez que te vi. Al igual que tu a mí.

-Mientes yo jamás podría enamorarme de alguien como tu.

-Eso lo dices ahora por que no me conoces ni si quiera me recuerdas, pero cuando lo hagas veras a través de ese amor al igual que lo hago yo.

-No no quiero recordar y no lo haré se que cuando recuerde lo que queda de mi corazón se terminara por hacer mil pedazos, en tiéndelo yo…no te puedo amar seria algo monstruoso… si tu en verdad me amas te mantendrás lo mas alejado de mi.

-Eso es imposible y lo sabes y mas ahora dentro de una semana partiremos a Newcastle.

-As dicho Newcastle, eso esta muy cerca de la frontera de Escocia.

-Lo se mi madre nació ahí, te gustara partiremos con mis primos así que aunque quiera mantenerme lejos de ti eso será imposible al menos mientras sigamos aquí y durante el trayecto.

-Esta bien podré soportarte por un tiempo. Se levanto de su lado y comenzó a caminar rumbo al castillo, debió de haber dicho que ni muerta viajaba con el pero a sus memorias vinieron los recuerdos de la platica de las sirvientas No paso nada entre ellos dos no dudo que a este paso la termine cambiando por Susana ella siempre a estado dispuesta a todo y no es la única querida. Y ella no podía darse el lujo de que nadie y menos una cualquiera la humillara, por que de seguro lo era.

Los padres de Terry no habían recibido muy bien la noticia de que Terry y Candy partirían junto con los hermanos Conrnwell pero no les quedo de otra mas que aceptar la decisión de ambos, pero habían logrado convencerlos de que al menos durante una semana permanecieran en casa, Terry acepto no podría negarle nada a ambos, la hora de la comida había llegado Candy había entrado en el enorme salón donde se servirían sus alimentos una enorme mesa predominaba en el centro el escudo de armas de la familia, adornaba la pared un sin fin de armas entre las que predominaban las espadas, se encontraban como decoración, Candy no pudo dejar de exclamar de admiración por tan magníficos ejemplares ya que ella a pesar de todo sentía una extraña fascinación por estos objetos la enorme chimenea se encontraba prendida por que a pesar de haber comenzado la primavera aun se sentía los estragos de uno de los mas crudos inviernos que habían azotado al reino.

Con paso firme y seguro tomada del brazo de su ahora esposo tomo asiento, frente a ella estaba uno de los primos de su esposo, saludo a todos y mientras lo hacia pudo notar que un lugar extra había sido puesto en la mesa, justo cuando su curiosidad estaba por vencerla pudo escuchar pasos detrás de ella, así que el o la dueña del lugar pronto estaría frente a ella.

-Buenas Tardes lamento mucho mi demora.

-No importa querida llegas justo a tiempo, pero no te quedes ahí ven ya es tiempo que conozcas a la esposa de Terry.-Hablaba bastante animada Eleonor-Anda Susi estoy segura que tu y ella serán muy buenas amigas.

Mientras por las cabezas de ambas cruzaba un rotundo lo dudo como podría ser alguien amiga de la mujer que le había robado a su amor, o de alguien que lo intenta a cada segundo eso era imposible como mezclar el agua y el aceite y así era esas dos Candy tan risueña a pesar de que la vida últimamente no le había dado ni un solo motivo para sonreír, pero a pesar de eso era dulce, alegre y sumamente temeraria, y Susana era un ser tan común y corriente como cualquiera siempre asía lo que se esperaba de ella y ella no se molestaba por hacer nada mas, no era mala su naturaleza no era serlo pero tampoco podía quedarse de brazos cruzados mientras el hombre que ella amaba se le escapaba de las manos aun podía recordar tres años atrás a sus 16 años estar tan ilusionada con el retorno de su ser amado y mas al saber que seguía siendo libre, sin el terrible yugo que trae consigo el contraer matrimonio con una completa extraña, lo amaba por ser así tan rebelde por no someterse a lo que los demás esperasen de el y estaba segura que el la amaba el siempre había mostrado atracción por ella, lo sabia ¿Cómo no saberlo? Si ella simplemente era perfecta.

¿Cómo podía haber cautivado a Susana con una mente tan distinta de la suya? Ella no lo sabía. Aquel mismo misterio excitaba su curiosidad como una puerta que no tiene llave ni cerradura. Lo que tenía él de incomprensible incrementaba en ella su amor, y solo aumentaba en ella su decisión de hacerlo suyo. No dudó nunca de que se declararía algún día, pues era ella demasiado joven y demasiado mimada para conocer la derrota. Y ahora, como un trueno, habían llegado a sus oídos aquella horrible noticia. ¡Su corazón había sido cautivado por una desconocida¡No podía ser cierto! Y ahora al fin estaban frente a frente de la mujer que le robara el amor de su vida.

-Mucho gusto Susana.

Susana observo por un segundo a Candy tenia que admitir que era casi tan hermosa como ella, le sonrió solo para no dar motivos a que pensaran que era una grosera, camino hasta Candy y sorprendiendo a todos incluso a ella misma la abrazo, debía de quedar claro para todos que sabían de su amor por Terry aunque no lo dijeran que ella Susana sabia perder aunque el juego no estuviera terminado aun había esperanzas para ella.

-Lamento mucho no haber estado en su boda es solo que las bodas me dan tanta tristeza no se por que se supone que deben de darme alegría pero producen el efecto contrario, espero que no te molestes por ello querida.

-No te preocupes a mi también me dan tanta tristeza que si hubiera podido no hubiera asistido a la mía.

-Bueno ahora eso no importa espero que seamos amigas te va a encantar vivir aquí te lo aseguro.

-Gracias pero no estaremos aquí por mucho tiempo.

-No…- En su cara había sorpresa como iba a recuperarlo si no vivían ni si quiera en el mismo lugar.

-Así es querida Susi Terry llevara a Candy a NewCastle quiere que conozca el lugar donde crecí.

-En serio y cuando se marchan.

-En cuanto este todo listo.-Fue la seca respuesta de Terry que no se creía nada las palabras de Susana.

-Los vamos a extrañar demasiado, se que apenas te conozco Candy pero estoy segura que tu y yo podríamos a llegar a querernos como hermanas.-Susana corrió a abrazar a Candy hundiendo su cabeza en su hombro mientras pensaba lo que sea necesario por ti Terry.

Candy no supo ni que decir ella sabia que no era sincera pero una parte de ella aun se negaba a creer en la maldad de la gente a pesar de que todo los delatara como tales nunca había sabido reconocer a la gente mala de la buena para su desgracia y aun faltaba mucho para que los distinguiera. Abrazo a Susana por instinto prometiéndose que le cedería un voto de confianza después de todo apenas la conocía que culpa tenía ella de que la lengua afilada de otros hablara de ella. Además de que prefirió echarle la culpa a Terry de su aversión al principio asía ella si así era más fácil pensar al menos para ella, y la conciencia le era menos pesada por haberla juzgado tan a la ligera.

Había comenzado a tratar a Susana primero que nada por que había hecho una promesa, segundo aunque ella no lo quisiera era parte de su nueva familia lo quisiese o no y por ultimo había notado que mientras Susana se encontraba con ella en la misma habitación Terry no se acercaba a ella con ninguna intención y eso le daba un poco de paz que era lo que ella mas deseaba por que aunque ella asegurara una y mil veces que el no le importaba y que jamás le importaría de ninguna clase de forma, sin que ella lo pudiera evitar su cercanía la inquietaba y mas cuando el la observaba de esa forma tan profunda que la estremecía de pies a cabeza y a su mente siempre venían sin desearlo sus palabras "Te ame desde la primera vez que te vi. Al igual que tu a mi… no me recuerdas, pero cuando lo hagas veras a través de ese amor al igual que lo hago yo. " Y si no mentía como ella creía, y si todo era verdad hasta ahora el era el único que le había dicho la verdad y si…eran demasiados "y sis" en su vida y de solo pensarlo le comenzaba a doler la cabeza ya pensaría en ellos después cuando se sintiera con ánimos de hacerlo pero sobre todo con fuerzas para soportar las respuestas.

Susana en presencia de ella se comportaba de la manera mas hipócrita que jamás en su vida lo había echo incluso ella misma se sorprendía de ello, había veces que le remordía la conciencia y pedía encarecidamente a dios en sus rezos que la perdonara por ser tan falsa pero en cuanto recordaba a Terry y del por que de sus mentiras el remordimiento se le resbalaba al igual que el miedo de arder en el infierno por mentirosa, odiaba a Candy por ser simplemente la mujer que Terry amaba, no soportaba nada de ella, ni su belleza y mucho menos su carácter ella misma creía que en el mundo entero no había un alma tan dulce como la de Candy y eso la irritaba por que a pesar de todo ella se comportaba como una verdadera dama asía oídos sordos a las murmuraciones que tenían que ver con ella y con Terry y ella muchas veces de buena gana la hubiera agarrado y zarandeado para gritarle que todo lo que se especulaba respecto a ella y a su esposo no era mas que la verdad y que en la primera oportunidad se lo robaría, si no hubiera sabido que esa acción no solo le pondría en contra a sus tíos si no a todo el mundo.

Candy hubiera seguido pensando que lo que pensaba respecto a Susana, había sido una equivocación de no ser por una tarde en que ella había estado tan harta de ver como Terry la observaba y como en vez de quitar su mirada avergonzado de cómo ella lo encaraba le sonreía de manera seductora, el se había decidido a cambiar de táctica con ella y ahora que estaban próximos a marcharse había comenzado a despegar toda su galantería en su persona, Candy no pudiendo soportarlo mas se había levantado y había pedido disculpas a todos por su apresurada huida, alegando uno de esos terribles dolores de cabeza de los cuales había sido victima últimamente, todo mundo la había disculpado incluso Terry el cual sabia a la perfección que a ella no le dolía ni si quiera la punta del pelo había sonreído interiormente le agradaba ponerla tan nerviosa con solo mirarla, y en cuanto ella se marcho el salio corriendo tras de ella, Candy sintió que alguien la seguía y al pasar por una enorme columna se escondió tras de ella para sorprender al osado, y cuando Terry estaba a punto de llegar a donde se ocultaba Candy fue sujetado por una fría mano al voltear se encontró con una cara sumamente sonrojada.

Susana al igual que Terry había corrido pero tras el era su primera oportunidad en mucho tiempo de poder estar a solas con el, desde la noche en que se le había ofrecido.

-Susana que rayos haces aquí.

-Terry yo... de pronto las palabras se borraron de su mente solo atino a besarlo, Terry ante la sorpresa del momento no supo como reaccionar.

Candy observaba la escena escondida detrás de la enorme columna, sus manos las había apretado tan fuerte que sus nudillos se había comenzado a poner blancos debido a la presión, pudo ver como el, su esposo se separaba de ella y se acercaba al oído de esa mujer que ahora estaba segura que comenzaba a odiar, vio como sus labios se acercaban seductoramente a ella a esa maldita bruja, no lo resistió mas y se alejo del lugar.

-Escúchame muy bien Susi sabes que te quiero, pero no hagas que el cariño que siento por ti se vuelva odio, yo te sugiero que mantengas tu pequeña humanidad lejos de mi vista.-Sabiendo muy bien de lo que podría llegar hacer capaz le advirtió en el tono mas frió que pudo.-Y no te atrevas ni si quiera a molestar a Candy, sabes que hace tiempo elegí, y no fuiste tu.-Terry la aventó literalmente contra la pared para darse la vuelta y continuar con su camino.

-¡¡Te odio!!...-Susana comenzó a sollozar mientras se resbala por el enorme muro hasta que su cuerpo toco el suelo, abrazo sus piernas dejando que el llanto se llevara el terrible dolor de su corazón.-A quien engañas Susi mientras te quede vida siempre lo amaras.

Candy había llegado a su habitación los preparativos para el viaje casi estaban listos, los enormes baúles casi habían sido llenados de nuevo, ni si quiera había tenido tiempo de desempacar completamente, se dejo caer en su enorme cama olía tan bien….olía a el sin poder evitarlo suspiro profundamente tratando de llenar sus pulmones de su esencia, se levanto enfadada de la cama¿Qué estaba haciendo¿Qué estaba sintiendo¡¡Maldición!! Se estaba enamorando si no es que ya estaba completa y perdidamente enamorada de el.

-No su mente se repetía una y mil veces ¡¡Te Odio¡¡Te Odio!! Mientras su corazón intentaba gritar mientes lo amas.

Por salud mental tendría que mantener la mayor distancia posible entre los dos.

En algún lugar de las Islas Orcadas.

La pequeña embarcación cada vez se acercaba mas a la pequeña isla, la tripulación estaba al pendiente de cada ruido, después de todo se encontraban en territorio enemigo, el miedo era el principal sentimiento en cada uno de esos hombres si la paga no hubiera sido tan buena ninguno de ellos estaría no solo exponiendo su vida si no sus almas al capricho de ese despreciable hombrecito.

Neel se encontraba en la cubierta de la pequeña embarcación, la niebla cada vez mas espesa asía difícil la vista de todo el que se encontraba en ella, sus labios se curvaron en lo que parecía ser una sonrisa, su fantasiosa imaginación ya estaba saboreando sus próximas victorias, ese viaje le daría la llave para conseguir cada una de sus metas, sus pensamientos fueron interrumpidos por uno de sus hombres anunciándoles su llegada a la Isla.

Neel en compañía de dos de sus mas valientes caballeros descendió del barco, rumbo a la Isla en una pequeña balsa, el silencio era total solamente roto de vez en cuando por el lento y acompasado remar y por uno que otro ruido producido por algún pájaro, que solo hacia que los caballeros se pusieran mas alertas, y a la expectativa de todo, muy pronto las tres figuras vestidas completamente de negro se comenzaron a adentrar en la isla la niebla así que el paisaje se mostrara mas lúgubre de lo normal, pronto llegaron a un bosque.

El bosque era demasiado denso para un pequeño lugar como ese, sus árboles eran enormes, y bloqueaban casi por completo la luz, Neel comenzó a sudar al igual que sus acompañantes, los tres desenfundaron sus espadas y caminaron con mas precaución, la niebla comenzó a descender cada vez mas, asiendo casi imposible ver ago frente a sus narices, pronto sin que ninguno se diera cuenta se habían separado.

Neel comenzó a llamarlos a gritos pero ninguno parecía escucharlos, estaba completamente perdidos, de repente la niebla como por obra de magia comenzó a retroceder, asiendo visible el paisaje frente a el, ya no se encontraba en el bosque si no en un enorme páramo, que a pesar de que ya no había niebla seguía siendo igual de lúgubre que el bosque el grito de un cuervo llamo su atención y el ave voló cerca de el incitándolo a seguirlo.

Neel como un autómata comenzó a seguir al ave en vuelo, era el animal mas hermoso y espantoso a la vez que jamás había visto sus hermosas plumas negras brillaban, al igual que sus ojos rojos, extraño en una ave que debería tenerlos negros, el ave cada vez que se rezagaba regresaba a el para mostrarle el camino, Neel sintió como si hubiera caminado por muchas horas, pero eso era totalmente imposible por que el sol aun no se ponía y cuando arribo a la Isla este estaba pronto a morir en el ocaso.

Sus pasos fueron guiados a las afueras de una cabaña de la cual brotaba humo por la chimenea, respiro profundo intentando infundirse valor para entrar al lugar que era el mas lúgubre que sus ojos jamás hubieran visto, con paso firme abrió la puerta que rechino, como respuesta, Neel entro en el lugar y dentro de el se veía una mesa cubierta con un sin fin de Hiervas, rodeada por varios estantes con un sin fin de pócimas, y cerca del fogón que tenia una olla en forma de caldero se encontraba una menuda figura, el ave voló al hombro de su dueña.

-Hace tiempo que te esperaba.-La mujer giro lentamente para quedar frente a su visitante y dejar sorprendido a Neel.- Pero me temo que es demasiado tarde para ello.

Neel jamás imagino que la mujer a la que iba a ver fuera a ser tan hermosa, pero a pesar de su belleza sus ojos revelaban la maldad de su corazón.

-Sabes a que he venido verdad.

-Por supuesto.

Neel camino asía ella y mirándola directo a los ojos le dijo.-Jamás es tarde, si uno se lo propone.

La mujer sonrió dejando ver unos dientes por demás horribles, tomo la silla y se dejo caer en ella, indicándole con su mano a Neel que tomara asiento frente a ella.

Neel tomo asiento frente a ella ocultando el asco que le producía estar en ese lugar lleno de podredumbre, la bruja estiro sus manos para atrapar las de Neel, sus manos estaban heladas y le erizaron la piel, pero no se aparto de ella.

La mujer comenzó a entrar en trance sus pupilas comenzaron a tomar otro color, su cuerpo se comenzó a poner mas helado de lo que lo tenia y comenzó a ser invadido por pequeños espasmos, Neel estaba aterrado quería salir corriendo de ese lugar y nunca mas volver pero las manos de ella lo sujetaban con tal fuerza que si hubiera intentado moverse seguramente no habría podido, en dado caso que alguno de sus músculos respondiera los cuales parecían estar total completamente dormidos, de los labios de la mujer comenzaron a salir pequeñas palabras totalmente incomprensibles par Neel hasta que..

-Mientras ella no recupere su esperanza aun tienes una pequeña posibilidad, si tu la encuentras antes de que ella recuerde.- Neel sonrió el lo sabia, aun tenia posibilidad de que Candy fuera de el.- Pero ella jamás te amara, ya que su amor por el es demasiado fuerte.-Los ojos de Neel se comenzaron a enturbiar, jamás permitiría que ese maldito ganara, si era necesario lo mataría y esta vez nada evitaría que el lograra su cometido.

-Serás dueño de su cuerpo, por que su alma siempre le a pertenecido a el, y ni si quiera la muerte los podrá separar.

-No me importa que ame a ese bastardo si voy a tenerla a ella.

La mujer salio de su trance y soltó a Neel, el le arrojo unas monedas que ella rechazo.-Todo tiene un precio, pero este no es por mis servicios.-Dijo señalando las monedas.- Espero que cuando llegue el momento de pagar estés dispuesto a hacerlo.- Dijo la mujer sonriendo maléficamente.

Neel asintió, y cuando estaba apunto de marcharse la mujer le tendió un frasquito lleno de alguna extraña pócima, Neel alzo los hombros en señal de pregunta.-Tu hermana lo necesita.- Y sin decir nada mas la mujer le dio la espalda.

Neel se encontró con sus hombres ya no había el temor que al principio de su travesía ahora una sonrisa se dibujaba en su rostro estaba seguro que esta vez ganaría la partida y lo haría a cualquier costo y ahora contaba con un enorme as bajo la manga.

Continuara….


Notas de la autora..

Hola a todo el mundo que se toma las molestias de leer lamento mucho la demora pero como única excusa tengo que se me cruzo el verano y con el las vacaciones de los niños y por mas que me proponía escribir nunca encontraba el momento traumático para mi, pero ya comenzaron las clases y mi vida comienza a ser "normal" de nuevo tratare ahora si de actualizar pronto, espero este capitulo sea de su agrado dudas quejas y cualquier comentario estaré gustosa de recibirlos como siempre a mi correo y ahora si las leo pronto espero a por cierto estoy muy contenta mi hermana se gradúa de la universidad si ya no me esclavizara al menos eso espero yo, ya saben que se vale soñar, por que aun le falta su tesis hagan chongitos para que saque su titulo de otra forma si no me estará dictando por largo, largo tiempo las leo pronto Soledad.

Ya me iba y olvidaba el asunto del por que mencione lo de la graduación bueno no cabo de felicidad y se me a ocurrido una pequeña idea mas bien ya la tenia pero no había tenido ánimos, fuerza, etc., etc., de escribirlo comenzare a escribir unas historias de Candy y Terry capítulos únicos cada uno se llamaran historias de amor haber si les gusta el primer capitulo lo subo junto con este y se llama El Saludo haber si les gusta me avisan y que tengan una hermosa Semana bueno lo que resta de ella.

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