Capitulo 5
Quien decide es el Amor
Candy suspiro, la noche estaba muy cerca cuanto tiempo había dedicado a descifrar sus sentimientos por Terry, bastante la cabeza le comenzaba a punzar y su ojo derecho le había comenzado a doler, se levanto de la cama estaba decidido no pensaría mas en nada eso solo le provocaba un terrible dolor de cabeza, camino hacia la puerta iba ir en busca de Jenny ahora la necesitaba y bastante, justo antes de que alcanzara su objetivo la puerta se abrió.
El cuerpo de Candy se tenso no era buen momento para verlo, ahora no, en cuanto reconoció la pequeña figura de Jenny no pudo evitar soltar un suspiro de alivio.
-Por dios Jenny no hagas eso casi me das un susto de muerte.
-Lo siento Candy pensé que no te encontrabas aquí, por eso no he tocado.
-No importa, justo en este momento te iba a buscar.
-Ha si y en que puedo servirte.-Dijo Jenny de la manera mas seria que podía.
-Por favor podrías encargarte de que me preparen el baño, con romero y lavanda siento que voy a morir si no me relajo.
-Candy te sientes mal de nuevo.-Jenny se había angustiado ella conocía muy bien los terribles dolores que aquejaban de vez en cuando a la rubia, a pesar del corto tiempo a su servicio ella había sido protagonista de varios de esos ataques y siempre la sumían en una terrible angustia por no poder hacer nada.
Candy al mirar la angustia en los ojos de Jenny trato de calmarla.-Estoy bien pero no quiero por nada del mundo que este dolor empeore si, anda date prisa cuanto antes me meta a la tina será mejor.-Jenny asintió con la cabeza y se dispuso a apresurarse para que todo estuviera lo mas pronto posible dispuesto.
Media hora después una docena de sirvientes se encontraba vertiendo agua color café claro, en una enorme tina, la sala de baño comenzó a llenarse del aroma de la lavanda y del romero, los vapores inundaron cada rincón, de la habitación, Candy en cuanto todos salieron comenzó a quitarse la ropa con la ayuda de Jenny, el agua estaba demasiado caliente pero esto poco le importo, poco a poco se fue introduciendo en las aguas oscuras, mientras sus pulmones comenzaban a aspirar el delicioso aroma de la lavanda y el romero.
-Gracias Jenny si quieres puedes retirarte.
-Pero Candy que tal si te ocurre algo...
-Estaré bien no te preocupes el dolor casi se a esfumado, aaa, esto es simplemente delicioso deberías de probarlo alguna vez.
-Yo, es verdad que el agua huele delicioso pero se ve tan sucia.
Candy no pudo evitar reír por el comentario de Jenny.-Es verdad parece pero no lo esta las plantas hacen que el agua tome este tono, pero creeme que si el agua estuviera sucia no me importaría sumergirme en ella solo por recibir su dulce efecto.-Jenny hizo una cara de no comparto tu opinión, la cual Candy identifico aun se preguntaba como es que conocía también a esa niña, fácil ella en los últimos meses era su única compañía.-Vamos no pongas esa cara.
-Lo que tu digas te dejo, volveré a tiempo para la hora de la cena, y será mejor que no tardes demasiado esta ya esta próxima.
-Muy bien no lo haré.-Jenny salio de la habitación y se fue directo a la cocina por un te para Candy, mientras tanto ella se intentaba relajar y sacar de su cabeza cada uno de los recuerdos que en su mente se iban formando, en los cuales siempre el dueño de unos ojos azules era el protagonista, de repente a su mente vino la imagen de el y Susana, los labios de el cerca del rostro de la pequeña, bruja, sus manos cerca del cuerpo de ella, todo el, siempre el¡¡Maldición!! Abrió los ojos para ver si las imágenes desaparecían de su mente, y no seguían bastante claras y presentes en ella a pesar de que el paisaje frente a sus ojos era tan distinto, golpeo con su mano la superficie del agua en señal de la terrible frustración que eso le provocaba, observo que sus manos habían comenzado a arrugarse, otra vuelta el tiempo se le había ido de las manos.
Terry había estado platicando con sus primos acerca del viaje ya no lo podían prolongar mas gracias a dios si no se iba a volver loco, el sol echo de convivir una tarde mas con su querida prima Susana le daba tantas ganas como de explorar un mar infestado de tiburones hambrientos, que sin dudar el prefería a los tiburones, con la querida Susana no sabia que esperar, en cambio con esa bestias era seguro que moriría, mentalmente se reprendió, en otras épocas tal vez, ella hubiera sido la elección perfecta pero para desgracia de ella todo cambio en cuanto sus ojos se toparon con los de Candy, en el trayecto a su habitación se topo con la dulce Jenny, y el preciado te para el dolor de cabeza de Candy, sus cuerpos hubieran colapsado de no ser por la habilidad de Terry para esquivarla.
-Ho My Lord lo siento tanto, perdóneme es solo que llevo prisa.
-Ya no te preocupes no paso nada, y ¿por que la prisa?
-Bueno My Lord vera usted.-Jenny trataba de explicar a Terry del por que de su prisa pero el estar frente a hombres siempre la ponían nerviosa.-Este te es para Mi Sra. No se siente muy bien…
Terry no permitió que Jenny terminara de hablar ya que al escuchar que Candy no estaba bien sus alarmas se encendieron el no quería que ella sufriera por nada del mundo, la pobre de Jenny se quedo pasmada al ver como el le arrebataba la charola de las manos y se marchaba en dirección a su alcoba.
-Será mejor que yo mismo lo lleve por que de seguro en tus manos termina en el suelo.-Fue lo ultimo que alcanzo a oír Jenny mientras el tomaba rumbo a su destino.- Si tan solo no me hubiera tardado tanto seguro no me lo topo, ahora a de pensar que soy una completa inútil.-Jenny suspiro Candy iba a estar muy enojada con ella.
Mi baño hubiera sido perfecto si tan solo el no se hubiera presentado en mi mente, después de secar su cuerpo que estaba mas relajado que nada, se vistió con un ligero fondo y justo cuando comenzaba a cepillar su cabello sus oídos captaron el sonido de la puerta abriéndose, no le dio importancia estaba segura que era la despistada de Jenny, ella que le había aconsejado no demorar en el baño y que así ella perderse por el castillo.
-Vaya pensé que tu misma habías ido a conseguir las plantas para el Te Jenny.
-Lo siento pero no Soy Jenny.
El cepillo resbalo de sus manos al oír su voz.
En algún lugar de las Orcadas
Neel estaba demasiado feliz pronto estaría en casa, y lo mejor de todo es que tenia esperanzas muy pero muy pronto recuperaría al amor de su vida, ahora los vientos soplaban de nuevo a su favor, y si algo se complicaba esta vez no se tentaría el corazón para llevarlos acabo, esta vez no le importaría arrastrar a medio mundo en su aventura pero sobre todas las cosas no mostraría la piedad que la ultima vez eso le había costado demasiado caro y no estaba dispuesto a pagar el precio de nuevo.
-My Lord Barco enemigo a la vista.-Al sonido de alarma todo el mundo comenzó a ponerse en guardia incluso el, primero tenia que salir vivo de esto si quería llevar a cabo todos sus planes.
De un momento a otro la batalla se desato, cientos de flechas prendidas con un voraz fuego fueron lanzadas por parte de ambos bandos, la batalla no parecía favorecer a ninguno de los dos pronto la otra embarcación se emparejo a la de Neel.
Si Neel o sus hombres sentían temor lo disimulaban muy bien, por que durante lo que duro la terrible batalla, ninguno mostró la mas mínima debilidad, la batalla pronto favoreció a Neel, que sin ninguna consideración había, matado al enemigo, el capitán del otro barco pronto, fue tomado prisionero, si los hombres de Neel no fueran la peor calaña que habitara en esa época en el mundo sin lugar a dudas se hubieran retirado a atemorizados de su enemigo por suerte para el, las enormes cantidades de oro y de mujeres con la que los proveía le habían garantizado su lealtad eterna, jamás solo lo que durara el oro, el vino y las mujeres y con Neel estaban seguros que esto podría durarles toda la vida y varias mas, así que su lealtad estaba garantizada.
El enorme hombre, el único sobreviviente de la batalla media mas de 2 metros de altura su cuerpo era una masa de músculos todo el, y las pieles con que cubría su cuerpo, solo lo asían parecer mas temerario de lo que era y para rematar sus dientes los había limado, para que parecieran pequeñas dagas que al morder hicieran el mayor daño posible al cuerpo de su pobre victima sin lugar a dudas Neel era un hombre insignificante al lado de el.
-Vikingos son los seres mas despreciables del mundo.-Grito el consejero de Neel.-Siempre están a la caza de pueblos y barcos vulnerables, que desilusión debió ser que no lo fuéramos verdad.-El hombre sonrió malévolamente dejando ver sus horribles dientes.
-Basta grito Neel.-Odiaba a la gente que se sentía tan superior y el hombre que estaba ahí frente a el valía mil veces mas que esa insignificante sanguijuela que la asía de su consejero, vaya consejos pensó, con cautela se acerco al hombre, que fácilmente lo superaba por una cabeza si no es que mas.
-Veo que no tienes miedo a pesar de que la muerte te ronda.
-No tengo por que si muero mi sitio en el Valhalla esta asegurado, moriré como un guerrero.
-No lo creo Neel sonrió.-Y por primera vez en su vida el hombre sintió temor.-Para ir ahí según se debes morir en medio de la batalla y la batalla ya termino y creeme que no te dejare morir con honor.
-Si eres un guerrero de verdad lo harás.-Fue lo único que aquel osco hombre atino a decir.
-Para tu desgracia no lo soy, pero si me eres leal yo sabré recompensarte muy bien incluso cuando llegué el momento de tu muerte me encargare de que sea lo mas honorable posible.-El hombre lo miro con incredulidad la pequeña rata, que tenia enfrente de el era mas malo que el y eso era sumamente difícil de superar.-No me mires así, al igual que tu, todos los hombres que están aquí, se mueven por los mismos intereses que tu…el poder a mi lado esta garantizado, a caso no es eso lo que motiva a cada uno de los de tu pueblo el poder y las ansias de sangre, si no me mires así los conozco muy bien, se como llegan saquean y matan, a todo el que les estorbe.
-Así que crees conocernos.-El hombre pensó que tan ingenuo se puede llegar a ser, muy pronto lo averiguaría.-Muy bien si recibo la misma paga que ellos puedes contar con mi lealtad y la de mi pueblo, de eso que no te quede la menor duda.
Ahora si todo estaba a su favor pronto muy pronto ella estaría en sus brazos.
-Candy siento haberte entrado así.-No podía apartar su vista de Candy, lucia simplemente encantadora, con el cabello mojado y el delgado camisón pegándose a su cuerpo aun húmedo, la habitación rodeada de velas, y dejo de ser conciente de todo.
-No tienes por que también es tu habitación.-Justo en ese momento sintió su mirada penetrante, recorrerla de pies a cabeza sin el mas mínimo descaro en ese momento fue conciente de que su ropa era demasiado delgada y de seguro dejaba ver mas de lo que ella hubiera querido y mas el maldito escote, que parecía que iba a estallar debido a lo acelerado de su respiración, intento contener los latidos de su loco corazón pero estos se aceleraron mas al notar que el miraba donde no debía.
Terry palideció al ver el escote amplio y la delgada tela del traje. No desvió los ojos de los senos impertinentes, que se apretaban contra la tela blanca, ajustada y húmeda que se ajustaba como una segunda piel. Respiró hondo, de golpe. Después puso en una mesa el bendito te, y camino hasta ella, Candy solo se quedo ahí mirando idiotizada el suave pero fuerte andar de su ahora ya esposo, Terry adelantó un brazo y rodeó con la mano la nuca de Candy. La atrajo hacia sí con un movimiento tan veloz y repentino que dejó a la pobre de Candy sin aliento y fuerzas por un segundo para reaccionar.
Candy lo golpeó con el puño sin lograr nada, mientras la boca de Terry se pegaba a la suya. El otro brazo masculino le rodeó la cintura, y él la alzó. Sin que Candy dejara de retorcerse, la llevó hasta los cojines tumbados frente a la chimenea. Terry hundió una rodilla en los almohadones, recostó a Candy e hizo lo mismo. Apoyó una pierna pesada sobre las de Candy, a la vez que las manos le sostenían la cabeza para poder besarla.
Durante todo ese tiempo, aun cuando ella se retorcía contra él y se resistía con todas sus fuerzas, Terry se mantuvo ahí, a pesar de la lucha de Candy por liberarse el no la lastimó.
Cuando Candy comenzó a debilitarse, la presión de la boca de Terry cedió, hasta que se transformó en una caricia suave, húmeda. Candy no pudo evitarlo y gimió como última protesta y se rindió a sus propios deseos. Terry no demoró en penetrar con su lengua y reclamar la boca de Candy para sí.
Le sostuvo la mejilla con una de sus palmas, mientras la otra mano vago hacia un seno y lo acarició con reverencia.
-Deslizó una mano entre la carne de Candy y la tela húmeda del camisón, que bajó hasta liberar el seno de su prisión.
-Qué maravilloso es el color de tu piel, Candy... Eres delicada. -La cabeza castaña de Terry se recostó contra el pecho femenino, Por un momento Candy pensó que imaginaba las caricias ligeras, hasta que percibió el aire fresco sobre la piel mojada. Después, tuvo la sensación vívida de la lengua de él. -Eres delicada, y tan dulce... -murmuró Terry contra la piel de Candy.
-No, no, Terry para... Por favor...
-¿Por qué? Dime por qué. -La lengua de Terry le prodigó caricias casi imperceptibles, hasta que Candy se sintió rodeada por la trampa caliente y deliciosa de su boca.
Los dedos de Candy se hundieron en la cabellera abundante y le sostuvieron la cabeza. Terry la besaba con una dulzura que la hacía sentir deseos de llorar.
-Porque... porque... en mi vida... no hay lugar... para esto... No puedo y No quiero...
Terry se incorporó y clavó en ella sus ojos como dos pequeñas dagas.
-¿Por que no? A caso olvidas que eres mi esposa. Ho es demasiado el odio que dices sentir así a mi dime ¿Es eso?
-Sí -aseveró Candy con vehemencia. No sabía si se desesperaba por la necesidad de que él aceptara lo que decía, o porque había dejado de besarle el pecho.
-Eres una mentirosa ahora mismo puedo sentir cuanto me deseas.
-¡¡No como podría desearte!! Me eres indiferente.
Terry arqueo las cejas vaya que era una terrible mentirosa.
-No sabes mentir tu cuerpo ahora mismo me desea tanto que te duele.-Candy quiso huir de el todo lo que decía era verdad no solo lo deseaba por ser el hombre mas perfecto que sus ojos jamás hubieran visto, si no por que se había dado cuenta que lo amaba, pero su maldita conciencia era una barrera tan infranqueable como el poder volar.
La rodilla de Terry apartó con suavidad las piernas de Candy, y él se recostó sobre ella, mientras la abrazaba como para protegerla de todo peligro.
-Te duele, Candy.-Dijo al momento que señalaba su corazón.-Déjame sanarte -susurró con pasión. -En contradicción con sus protestas, el cuerpo de Candy se amoldó al de él con un ruego mudo, y se aferraron el uno al otro.
En ese momento oyeron varios golpes rápidos en la puerta.
-Shhh -le murmuró Terry al oído-. Por favor, no contestes. -Terry cerró los ojos como para hacer desaparecer la intromisión. Su rostro reflejaba su agonía.
-My Lady, soy yo, Jenny -proclamó una voz aguda-. My Lady¿está allí?
La cabeza de Terry cayó como si se le hubieran aflojado los huesos. Soltó el aire en un suspiro largo y bajo, a través de los dientes apretados. Despacio, se hizo aun lado, mientras Candy corría al otro lado de la alcoba.
-My Lad...
-Pasa Jenny. -Respondió Candy con voz trémula, mientras luchaba por recuperar la calma. Se negó a mirar a Terry mientras intentaba desenredar su cabellera, mientras Jenny entraba con la cabeza gacha y sumamente apenada al ver que Terry seguía ahí, y mas al verlo tumbado en los cojines como si nada, observando profundamente a Candy.
-My Lord.-Saludó con falsa alegría Jenny aun no olvidaba que le había dicho prácticamente inútil hace unos momentos., Terry solo hizo un ademán con la mano sin dejar de observar a Candy.-Candy no podía soportar la mirada de el sobre ella.
-Jenny dime que ocurre.-Fue la dulce voz de Candy tratando de romper la atmósfera de tensión recientemente creada.
-Ho nada importante My Lady solo e venido a recoger el servicio de Te.-Dijo Jenny al momento que señalaba el servicio olvidado por ambos.
-¿Te?, así aun no lo he tomado no te preocupes déjalo ahí.
-Muy bien My lady, será mejor que prepare su ropa para la cena.
-Jenny no hace falta aun me duele un poco la cabeza será mejor que me quede a descansar¿no crees que será lo mejor?-Justo en ese momento Terry se levanto de los cojines y se acerco hasta a ella.
-No te as sentido bien debiste avisarnos, Jenny será mejor que avises que yo tampoco cenare, me quedare con Candy.
Candy trago saliva, quedarse juntos y solos no era una muy buena mezcla, hubiera sido capaz de dar a Jenny un abrazo agradecido, por evitar un desastre. ¿Qué se habría apoderado de ella, para permitirle ir tan lejos? Las manos de Terry, sus labios, la habían seducido y llevado a un reino donde Candy ni siquiera se reconocía. Sus caricias eran letales, y cada vez ella respondía, a pesar de haberse jurado no hacerlo. Le atemorizaba su falta de control cuando Terry estaba cerca.
Desde la primera vez que había probado sus labios justo enfrente de todos, estos se habían vuelto adictivos a los de Terry y cada vez que estaban cerca reclamaban sus dosis mas y mas fuertes, Candy estaba sorprendida jamás se hubiera imaginado que un beso fuera capaza de transportarla hasta el mismísimo cielo, y estaba segura que si continuaba así la caída iba a ser demasiado dura.
Justo cuando Jenny estaba apunto de marcharse a cumplir con su encomienda Candy la detuvo.-Jenny será mejor que me ayudes a preparar mi ropa.-Terry al igual que Jenny se quedaron asombrados.-No me siento tan mal y pronto partiremos de aquí no seria muy cortes no pasar el mayor tiempo posible con tus padres no crees.
-Si te sientes bien no hay problema.
-Estoy bien el baño me ayudo bastante a relajarme, Sin contar la buena dosis de caricias que me prodigaste.-Terry sonrió, sin duda estaba pensando en los momentos recién vividos ahora estaba mas que seguro que aun había esperanzas con ella, solo era cuestión de tiempo, y de un gran esfuerzo de su parte para lograr que Candy se rindiera y aceptara su amor por el, como el lo hacia por ella.
-Será mejor que las deje solas iré a hablar con mi padre no tardo, yo te escoltare a la cena.-Candy solo asintió, y sin poder evitarlo y ante unos ojos bien abiertos por la sorpresa de Jenny Terry le planto un suave beso en los labios, que si no hubiera estado recargada cerca de la cama se hubiera caído de sentón ante la osadía del que era su esposo.
-Candy estas bien, te ves pálida.
-He, si estoy bien, por que tardaste tanto.-Lo sabia pensó Jenny ahora me reñirá por perderme en la cocina, pero antes de que Jenny siguiera con su parlota interna Candy le pidió que la ayudara a preparar la ropa que usaría esa noche.
-Jenny que color crees que debería de usar, no se no me decido el rojo o el verde.
-Creo que el verde se le vería mejor además que combina con sus ojos.
-Tienes razón usare el verde, me ayudas a peinar.
-Claro.-Candy tomo asiento mientras Jenny terminaba de desenredar su larga cabellera y comenzaba a arreglarle el cabello en una trenza de modo que esta quedara sobre uno de sus hombros, mientras, tanto Candy no podía dejar de mostrar una linda sonrisa en sus labios.
Toc, toc, toc.
-Padre puedo pasar.
-Por supuesto hijo, hace rato que termine solo estoy haciendo tiempo para ir con tu madre.
-Yo también, dentro de poco tengo que ir por Candy.
-Siéntate Terry, dime como van las cosas con ella, no as hablado de ello, y estoy preocupado por ti y por ella.
-En realidad no va tan mal como pensé considerando que, ella sabe parte de lo que ocurrió.
-¿Como que sabe? Alberth y su tío dijeron que ella no recordaba nada y que tal vez nunca lo haría.
-Es verdad no sabia pero al parecer alguien la informo en mi contra, por suerte a en pesado a recordar tal vez cuando lo haga todo se aclare y seamos realmente felices.
-Crees que Alberth le contó todo, aun recuerdo que el se oponía aquí ella viniera aquí.
-No lo creo padre el la ama demasiado, estoy seguro que a pesar de todo, el le hubiera evitado ese dolor, Candy cree que yo mate a Anthony.
-¿Qué? Hijo deberías hablar tu con ella y contarle todo no puedes darte el lujo de que ella te desprecie, no deberías confiar en que algún día recordara...aun cabe la posibilidad que no lo haga, y estoy seguro que las mentiras han dañado su corazón, lo mejor es que tu hables con ella y mientras mas pronto lo hagas será mejor para ambos.
-¿Tu crees?
-Claro no hay mejor medicina que la verdad, ya lo veras tu.
-Esta bien padre lo are lo más pronto que pueda, ahora te dejo, y será mejor que vayas por mama antes de que se enfade por hacerla esperar.
-Dios no lo quiera, no hay nada mas terrible que la furia de una mujer hijo eso tenlo siempre presente.
-Lo tendré en cuenta.
-Listo Candy as quedado preciosa.-Dijo Jenny al momento que terminaba de ajustarle el vestido.-Serás la mas linda de la noche.
-Eso espero, eso espero.
La puerta de la habitación se abrió de par en par dejando sentir la presencia de Terry, al ver a Candy se quedo sin habla, bien había dicho Jenny que estaba hermosa, Candy se sintió feliz de que el la mirara así, le gustaba que con la mirada aprobara su atuendo, jamás había usado un vestido tan hermoso no solo por el color, sino que este la hacia lucir simplemente preciosa, Terry camino hasta ella y tomo su mano regalándole un dulce beso a sus dedos, en ese momento el corazón de ambos comenzó a latir a mil por hora, Candy como un reflejo llevo su mano a su pecho y aun podía sentir, las caricias tan embriagadoras que el le había proporcionado y Terry por su lado solo podía recordar su dulce sabor y olor, sin poder evitarlo de los labios de ambos escapo un suspiro.
-Vamos nos esperan- Desde cuando la voz de Terry era tan ronca, tan sublime, Candy solo asintió al momento que se colgaba del brazo de el.
Cuando llegaron al salón un enorme banquete estaba distribuido en la mesa y no solo eso, un juglar trataba de divertir a los presentes con una canción, en ella narraba las aventuras de un caballero, que buscaba rescatar a su amada de las manos de una bruja, Candy y Terry no pusieron la mas mínima atención a la música a los invitados, a la comida, apenas y a los presentes, estaban demasiado en bobados con ellos mismos.
En cambio Susana si se dio cuenta de la llegada de ellos y no solo de eso, en cuanto los vio supo que algo estaba cambiando con esos dos, Candy ya no era tan indiferente con Terry¿Pero que es lo que habría pasado?
-Candy, Terry que bueno que ya han llegado no es linda la sorpresa, tus padres lo organizaron todo, por nuestra partida, cielos siento que ya extraño todo esto.
-Si Anne es linda la sorpresa, gracias por tan linda sorpresa, yo también voy a extrañar.
-No te preocupes Candy que a donde vamos no extrañaras nada ni tiempo vas a tener de hacerlo, ya lo veras, New Castle es un lugar hermoso, si por mi fuera nunca lo abandonaría, pero yo voy a donde va mi esposo claro siempre que me pueda llevar no es así cariño.
-Así es amor, yo nunca me separaría de ti.
-Ya cállense que empalagan de tanta miel que derraman.
-Ya hermanito no estés celoso algún día encontraras al amor de tu vida ya lo veras.
Al oír eso todo el mundo estallo en carcajadas, por el simple echo de imaginarse a Stear enamorado, teniendo como prioridad una mujer en su vida y no sus locos inventos, eso seria algo digno de ver.
La cena siguió con su curso en medio de risas y brindis de cada uno de los miembros, Candy que desde hacia mucho no se sentía en verdad feliz, por primera vez mostraba una sonrisa sincera y mas cuando Terry se le quedaba mirando, ruborizándola del cabello a los pies hecho que no paso desapercibido para cierto par de ojos azules.
-¿Que les ocurre a ustedes dos se ven raros?
-Querida Susana no es obvio lo que les ocurre a Candy y Terry es que están enamorados, me recuerdan tanto a Richard y a mí…
Susana se levanto de su lugar al oír eso.
-Creo que la rara eres tú Susi.
-Perdón tío creo que no me siento muy bien será mejor que me vaya a descansar, si eso are, con permiso y sigan disfrutando.
-Pobre Susana debe estar triste por su partida, la entiendo yo también los voy a extrañar, espero que regresen pronto.
-Mama no te pongas así.
-No se preocupen estaré bien, tu y Candy disfruten y conózcanse mejor les ayudara estar un tiempo solos.
Candy asintió le alegraba poder marcharse, no tanto por estar a solas con Terry eso la aterraba, pero sabia que mientras permanecieran ahí Susana intentaría cualquier cosa para acercarse a el, y eso si que no lo podía permitir, que le importaba a ella si tenían o tuvieron algo que ver, ahora lo quisiera Susana o no ella era la esposa y defendería suposición con uñas y dientes de ser necesario.
Terry y Candy regresaron a su dormitorio, pero para suerte de el Jenny ni ningún sirviente hicieron acto de presencia, Candy camino nerviosa a la chimenea, no quería estar a solas con el era verdad que lo amaba, pero también eran verdad todas las cosas que los separaban, de sus labios dejo escapar un suspiro de resignación lo mejor era encarar al enemigo de frente y dejar los puntos claros sobre la mesa, pero cuando lo iba a hacer Terry la había sujetado de la cintura su espalda chocaba con el fuerte y protector pecho de el, y no supo que hacer, se quedo estática esperando la reacción de el.
No se como fue que tu llegaste a mi, el destino es así.
No se cuanto pero siempre te espere, tal y como lo soñé.
Ahora estas aquí
Jamás te dejare partir para poder vivir, yeah...
Terry apretó su pequeña cintura para poder tener mas contacto con ella, le sorprendió que no luchara por liberarse, así que aprovecho, para hundir la cabeza en su cuello, podía sentir el latido de su loco corazón, se quedo quieto aspirando la fragancia que se desprendía de su cuerpo, tan dulce y tan embriagadora y lo único que podía pedir es que eso no fuera un maldito sueño.
Bésame sin miedo con el corazón
Un beso que me llegue hasta el sol
Bésame sin miedo sin explicación
UN beso que me llene de tu amor
Bésame sin miedo como si fuera el último. Ohh Ohh.
Candy sintió como el aspiraba, su olor podía sentir su aliento rozarle el cuello, podía sentir su cuerpo estrechándola y fue conciente del terrible deseo que el le provocaba, deseo de acariciarlo, deseo de amarlo, deseo de probarlo, si deseo de besarlo. Candy tembló por los deseo de su corazón, el bao que formaba la respiración de Terry en ella no ayudaba en nada a refrenar el enorme amor que ahora sabia que existía en ella por el, con sumo cuidado logro liberarse de los suaves brazos de su captor, Terry pensó que ella se alejaría de el, como en todas las anteriores veces, pero se sorprendió al ver que ella solo se había liberado para poder mirarlo a los ojos, y como aquella noche en el lago, ambos se perdieron en las profundidades de sus miradas, y el lo supo en ese preciso momento que tal vez su mente no lo recordaba, tal vez la razón le pedía que se apartara de el pero, al final su corazón estaba ganando la lucha, si el amor al fin estaba decidiendo, y la razón se podía ir a l cuerno.
No me importa lo que piensen los demás.
Tú eres toda mi verdad
No me importa quien estuvo antes de mí
yo te quiero hacer feliz
y ahora estas aquí
Jamás te dejare partir para poder vivir.
Terry acaricio la mejilla de Candy con los dedos de su mano una caricia suave, hasta alcanzar sus labios, poco a poco sus labios se fueron acercando hasta encontrarse con los de ella, sus labios sabían tan dulces, que poco a poco el beso comenzó a tomar intensidad, Terry la sujeto de la cintura mientras que con su otra mano le echaba la cabeza para atrás para poder profundizar la caricia, Candy como sumida en un encanto le echo los brazos al cuello, mientras sus labios comenzaban a explorarse, a reconocerse de nuevo.
Bésame sin miedo con el corazón
Un beso que me lleve hasta el sol
Bésame sin miedo sin explicación
Un beso que me llegue de tu amor
Bésame sin miedo como si fuera el último
Un Beso lleno de Pasión, Ternura pero sobre todo Amor era lo único que sus cuerpos, y sus almas necesitaban, para saber que a pesar de todo su amor era más fuerte que todo.
Solo un beso nada mas se ira la soledad
Solo un beso por favor desde tu interior
Bésame sin miedo con el corazón
Un beso que me lleve hasta el sol
Bésame sin miedo sin explicación
Bésame sin miedo con el corazón
Un beso que me lleve hasta el sol
Bésame sin miedo sin explicación
Un beso que me llegue de tu amor
Bésame sin miedo como si fuera el último
Con el corazón
Con el corazón…
Continuara…
Hola Chicas, gracias por leer y por sus comentarios no saben como se agradecen, espero que este capitulo fuera de su agrado como del mío, espero pronto subir el siguiente capitulo, el cual llevara por nombre Recuerdos, recuerdos, recuerdos, creo que eso lo dice todo no, ya saben espero sus comentarios. La canción es de RBD les pongo el enlace en mi profile.
Besame Sin Miedo
Las leo pronto Soledad.
