-¡Cásate conmigo

-¡Cásate conmigo!

-¡Que! -Candy contuvo la respiración eso no se lo esperaba.- ¡¡No puedo hacerlo!!

-¿Por que no?, dijiste que me amabas.

-No yo dije que creía que te quería es distinto.

-Yo se que me amas Candy, lo veo en tu mirada, lo siento cuando te toco, en este preciso momento tiemblas y no es de miedo, por favor dime a que le tienes miedo.

-Yo no lo se, ahora quieres estar conmigo pero algún día te cansaras y me dejaras, sabes soy conciente de quien eres…de tus obligaciones…de tus privilegios yo no puedo competir con nada de eso, además que apenas y nos conocemos.

-A veces el amor solo basta para salir adelante Candy, al menos yo necesito creer en eso.

-¿Y si no es suficiente?

-Te prometo que con nosotros lo será.

-Nunca me dejaras sola.

-No nunca lo haré lo prometo.

-Entonces que dices te casas conmigo.

Candy puso cara pensativa, como si le estuviera costando demasiado decidir entre darle el si o el no.

-¡Candy!

-¡Por supuesto que me caso contigo!- Candy se abalanzo sobre el para abrazarlo sin tener en cuenta en donde estaban sentados, y como era lógico Terry perdió el equilibrio. Splash.

-Candy esta agua esta helada.-Fue el grito de Terry mientras ella no paraba de reírse.

Ambos salieron totalmente empapados a la superficie.

-Era lógico que terminara empapado en tu compañía.

-Oye fue tu culpa, debiste escoger otro lugar para declararme tu amor.

-Acaso crees que existe otro lugar más hermoso que este.-Dijo Terry señalando con su mano la maravillosa vista del lago al atardecer.

-No…creo que fue profético, por el como nos conocimos, no crees.

-Ahora que lo pienso, tienes razón pero la primera vez que te vi., bien fue en el bosque, sabias que casi matas a Archy de un susto.

-No lo sabia, y si no me viste bien antes es por que eres demasiado gruñón.

-Y que esperabas, yo creía que iba a ser mi acción heroica del día y termine todo mojado.

-My lord, espero que de ahora en adelante olvide tan bochornoso accidente.

-Lo haré con una pequeña condición.

-¿Si cual es?

-Que My Lady me regale un beso de despedida.

Candy lo medito un poco, por su mente cruzo una idea que la hizo reírse interiormente.

-Muy bien My Lord creo que se lo a ganado…cierre los ojos haa, haa, -Dijo moviendo la cabeza en señal de desaprobación al intentar protestar Terry.-Cierra los ojos por favor.-Al fin Terry lo hizo.-Muy bien My Lord tenga su premio.- Candy se acerco a el con una flor en la mano la cual coloco en su boca al momento que chasqueaba sus labios, Terry abrió los ojos mientras veía como Candy intentaba, levantar su vestido para poder correr.-Tramposa me has engañado.-Candy comenzó a reír mientras intentaba correr con Terry detrás de ella.-El beso lo tendrás pero cuando vuelvas.-Terry la alcanzo y la jalo del brazo, Candy soltó su vestido enredándosele en las piernas al tratar de dar el paso, llevándoselos a ambos al agua de nuevo, ambos no paraban de reír.

Cuando la risa paro Terry ayudo a parar a Candy del agua, jalándola hacia su cuerpo.

-My lady…me temo que no podré evitar seguir robándole sus besos, sus labios son demasiado adictivos para mi persona.-Terry acerco sus labios a los de Candy haciendo una pequeña presión, Candy intento decir algo pero lo olvido cuando la lengua de Terry comenzó a acariciar sus labios, la suavidad de su lengua asía fricción con su boca, Terry elevo a Candy del agua poniendo sus manos en su cintura, Candy se abrazo del cuello de el, y poco a poco permitió que su lengua fuera explorando el interior de su cavidad, la lengua de Terry comenzó a danzar dentro de la boca de Candy parecía haber adquirido vida propia y como una pequeña serpiente exploraba su nuevo nido, las respiraciones comenzaron a volverse aceleradas, jamás en su vida se había sentido tan viva.

Terry dejo la boca de Candy para comenzar a besarle el cuello, su lengua había comenzado un camino de besos del cuello a la clavícula si no hubiera estado tan mojada de seguro sentiría su cuerpo hervir a temperaturas elevadas, Terry regreso de nuevo a la boca de Candy sellándola con un beso apasionado.

Cuando Terry se separo de Candy no pudo mas que admirarla lucia adorable con la boca inflamada por los besos, su cabello escurriéndole por todos lados, su vestido pegado a su cuerpo.

-Candy será mejor que volvamos antes de que te enfermes, Ho haga alguna estupidez.- Terry le tendió la mano, y Candy lo abrazo pegando su rostro a su pecho, mientras el le acariciaba el cabello.

-Terry prométeme que volverás pronto…ya te extraño.

-No abra nada que me impida volver lo más pronto posible Candy.

La luna había comenzado a coronar el cielo cubierto de estrellas, mientras los dos enamorados sellaban su promesa de amor con un apasionado beso, a la mañana siguiente en presencia del sacerdote de la aldea, Candy y Terry hicieron sus votos de compromiso y firmaron un contrato para su boda solo con la presencia de su abuela, los dos primos de Terry y Doroty y el Sr. García. Como lo había dicho Terry el y sus primos partieron rumbo a la frontera, dejando un corazón lleno de esperanzas.

La niebla en las costas escocesas cuando baja es peligrosa debido a su intensidad, la espesura de esta era un peligro para cualquiera que cayera en ella, era como un lobo hambriento que con su aliento ahogaba a sus victimas, mucha gente se había perdido en ella, y al tratar de escapar de ella solo habían logrado perderse y caer por los acantilados, pero era mil veces preferible morir luchando que quedarse quieto esperando que su frialdad los destruyera.

Neel caminaba por la orilla de la playa a pesar de que la niebla poco a poco se iba acercando a el, sus ojos se encontraban perdidos en el vació del mar, pero antes de que la niebla con sus brazos mortales lo tocaron había retrocedido, dejándolo solo con la brisa del amanecer y las olas golpeando en los riscos, desde donde se encontraba podía apreciar su castillo, una fortaleza digna de un gran Sr. De las tierras altas, el al igual que su primo era reconocido por su gran poder, para el hubiera sido muy fácil cuando el tomo las riendas de su familia formar un clan independiente al de los MacAndrew, pero su obsesión por su pequeña prima lo habían hecho desistir, sabia que no era amor lo que sentía por ella, ya que el amor era un sentimiento inexistente en el.

Todo estaba listo para hablar con Alberth, estaba seguro que el no se opondría a que Candy y el se desposaran ella permanecería dentro del clan con su unión, Alberth le había contado las intenciones de Grandchester con ella, en ese momento había estado a punto de ir y matarlo personalmente por atreverse a intentar interferir en lo su yo, por suerte no había sido necesario ya que Alberth no tenia la mas mínima intención ni si quiera de considerar la petición de su odiado rival.

Pero todo se había ido al diablo con la intervención de su abuela debió de haberlo sospechado, si no había interferido en la elección de Elisa solo había sido por que se hallaba a kilómetros de distancia de ella y su prometido, pero con Candy debió imaginarlo la vieja poseía una mente romántica y estaba seguro que de ella había dependido que Grandchester pudiera acercarse a Candy, la rabia no había disminuido desde el día en que llego el mensaje, debía darse prisa solo le quedaba un camino, Candy lo odiaría, pero con el tiempo se le pasaría y si no tendría que aprender a vivir con ello.

A partir de ese momento ya no había marcha atrás el lograría cada una de sus ambiciones así pasara por encima del mundo entero y por dios que lo haría.

Faltaban dos días para que Terry volviera con Candy, y ella cada vez lo extrañaba mas y viceversa, los días no habían vuelto a hacer los mismos sin el, incluso extrañaba que se burlara de sus pecas, por que la comida se le quemara, que culpa tenia ella de que el siempre la fuera a distraer de sus obligaciones, no solo ella lo extrañaba, todos en el castillo incluso en la aldea se habían acostumbrado a su presencia, a la de sus primos Stear había hecho arreglos magníficos al molino y sus inventos eran apreciados y a veces temidos por todos, Archy había dejado rotos los corazones de cada una de las jóvenes de la aldea no es que anduviera conquistando a cada mujer que se le pasara por el frente, pero el no podía evitar hacer gala de todos y cada uno de los modales con los que había sido educado aunque bastaba con un pequeño gesto para volverlas locas.

La abuela de Candy se había enfermado, por causa de Candy, ella había estado practicando sus delicias culinarias, pero al estar pensando en Terry había confundido unos ingredientes, dejando a su abuela tumbada en la cama a base de tes y de papillas.

-¡Abuela podrás perdonarme!

-Claro que te perdono no es para tanto con unos días de descanso estaré bien.

Candy se dejo caer a la orilla de la cama, acomodando su cabeza en las piernas de su abuela.

-Creo que soy un fracaso en la cocina, Nan a jurado que jamás volverá a dejarme cocinar, a pesar de que le suplique que me disculpara.

-Ya se le pasara.

-Tú crees, Doroty y Mary no ha parado de reírse de mí, creo que pasara mucho tiempo antes de que se les olvide mi nuevo fiasco.

-Cuando me sienta mejor yo misma me encargare de supervisarte y estoy segura que aprenderás a cocinar muy bien.

-Gracias abuela eres un ángel.

-Olvida lo de ángel, casi me vuelves uno.-Dijo la anciana bastante animada.-Y creeme que me cercioraré de no convertirme en uno al menos en mucho tiempo.

-¡abuela! tu también.

-Si no me rió de la vida entonces de que, anda quita esa cara y ve a ver que novedades hay, y no tardes de seguro me ocultan las cosas que pasan en estas tierras.

-Muy bien abuela volveré pronto y descansa.-Candy se acerco a su abuela y le beso la frente antes de salir en busca de novedades.

Candy acababa de salir de la habitación cuando un mensaje de urgente le fue entregado, inmediatamente dio vuelta de donde había salido, la curiosidad la mataba y no podría esperar un rato hasta que su abuela tomara su descanso. Lady Elroy tenía los ojos cerrados cuando el pequeño torbellino que era su nieta volvió a su habitación.

-Tan rápido as vuelto.

-Al salir me tope con esto para ti.

-Ha ya veo, te mata la curiosidad.-Candy le tendió el pergamino a su abuela.

-Puedes leerlo tu, ¿de quien es?

-El sello pertenece a nuestro clan, pero no trae mas, será mejor que lo lea.-Candy recorrió con su mirada cada una de las letras que habían sido escritas en el, los trazos finos no recordaba esa letra, pero daba igual, uno de sus hermanos la necesitaba.

-¡Anthony! Esta enfermo parece ser que hay una epidemia y temen por su vida debo ir inmediatamente a verlo.

-No Candy tienes que esperar, los caminos no son seguros.

-No importa abuela partiré mañana a primera hora.

-¡No! Si algo te ocurriera no podría soportarlo.

-Abuela estaré bien ahora tu tienes que cuidarte, ¡si!, Cabalgaremos sin descanso para llegar lo mas pronto con el, mi corazón me decía que algo malo iba a pasar, pensé que se trataría de Terry, pero no es Anthony y el esta pidiendo verme.

-Deberías esperar a que Lord Grandchester regrese tan solo, faltan dos días para que el este aquí el podrá acompañarte.

-¡No!...Puede ser demasiado tarde para cuando el vuelva, y tal vez ni si quiera regrese en dos días, estaré bien con el Sr. García…el siempre a cuidado de mi y no es la primera que salgo solo con los guardias necesarios.

-Esta bien, no discutiré mas contigo, llama al Sr. García necesito hacer arreglos para tu viaje.

-Esta bien abuela, lo llamare, y después descansa.

-Lo haré en cuanto tenga todo listo.

Media hora mas tarde el Sr. García entraba a los aposentos de Lady Elroy, hacia mucho que no la veía tan cansada y la palidez en su rostro reflejaba lo molesto de la enfermedad.

-My Lady en que puedo servirle.-Al momento de que le tomaba la mano y le daba un pequeño beso.

-Candy esta empeñada en ir a reunirse con su hermano.

-Lo se me lo han informado.

-Se que con usted no correrá peligro, pero aun así me gustaría, mandar un mensajero para que intercepte en el camino a Lord Grandchester.

-Como usted ordene My Lady.

-Que salga hoy mismo.-Lady Elroy le entrego el pergamino sellado, al Sr. García.-Y que no se detenga por nada con suerte el se reunirá con mi nieta en el camino.

-Así se ara, nuestro mejor hombre marchara en este momento.

-No se como pudieron ser tan imprudentes de mandar esa nota informándonos de la enfermedad de Anthony, si la enfermedad están grave lo mas seguro es que cuando Candy llegue ya no pueda hacer nada, solo han puesto en peligro a mi nieta.

-Lo se, My Lady pero usted sabe que las palabras de un moribundo son sagradas.

-Solo espero que Anthony resista no me gustaría perderlo, seria un dolor demasiado fuerte para esta familia, pero tampoco puedo poner en peligro a Candy.-Ante todo Lady Elroy era una mujer practica sabia cuando los sentimientos ponían en peligro las decisiones he ahí el éxito en el manejo de su familia a pesar de ser una sentimental en casi todo.

Antes del amanecer Candy con un grupo de sus tres mejores caballeros partía del castillo, para reunirse con su hermano, su intención era viajar llamando lo menos posible la atención, si tuviera un poco mas de tiempo seguramente una gran y fuerte escolta la acompañaría, pero no había tiempo que perder en eso, con las excepciones que había ido de casería con sus hermanos esta era la primera vez que no viajaba en un carruaje cómodo, y era la primera vez que viajaba sin la compañía de su abuela o de algún familiar tenia un poco de miedo, el cual se evaporaba al cabalgar al lado del Sr. García, un hombre que había llegado a ser casi un padre para ella.

El campamento estaba en la completa oscuridad, aunque ella hubiera querido prender una fogata sabia que eso era algo sumamente imprudente, a pesar de la oscuridad estaba tranquila jamás había cabalgado durante un día entero si n descanso se preguntaba como estaría Anthony, Edimburgo le parecía tan lejano, como en otro mundo, ahora sabia por que Anthony no la había visitado tan seguido el viaje era mortal, por que estaba segura que el hecho de ser hombre no le hacia mas fácil el trayecto, Albert estaría bien la carta no decía nada de el, seguro estaba demasiado preocupado por la salud de su hermano pequeño para escribir el personalmente la nota, sus pensamientos comenzaron a viajar a la persona de Terry, como le habría ido, el había prometido volver pronto y seguro cuando lo hiciera ella estaría en Edimburgo solo rogaba a dios poder verlo pronto y decirle cuanto lo amaba, aunque se muriera de la pena al pronunciar las palabras.

-Todo esta listo My Lord mañana al medio día ella estará en nuestras manos.

-Eso espero y si le lastiman un solo pelo…

-My Lord no tiene de que preocuparse ella estará a salvo, ya lo vera.

-Muy bien preparen todo para su llegada.

El sirviente se alejo dejando a su Sr. En las sombras, mirando fijamente al fuego que danzaba frente a sus ojos dándole un brillo siniestro a estos.

Llevaban mas de la mitad de la mañana cabalgando, cuando de pronto un grupo de hombres les salio al paso, Candy al verlos tuvo un mal presentimiento, y este fue confirmado en cuanto el Sr. García y los otros tres sacaron sus espadas.

-¡Candy corre y no te detengas por nada del mundo!

Candy miro al Sr. García y sabia que hablaba muy pero muy en serio los bandidos no esperaban que ella se diera a la fuga tan rápidamente.

-Vayan por ella, no la dejen escapar.

Dos hombres salieron a galope detrás de ella, Candy a medida que se alejaba se hacían mas distantes los sonidos de batalla, lo único que le quedaba era huir y ponerse a salvo.

Ho, ho, ho, tranquilo.- Candy intentaba controlar su caballo, ¿Cuánto tiempo llevaba así? tenia que parar para orientarse si seguía así lo mas probable es que se expusiera a mas peligro, la frente se le había llenado de sudor, ella que nunca había tenido miedo en su vida estaba aterrada, todo era su culpa como pudo ser tan imprudente.

El caballo daba vueltas en círculos, el aire fresco le golpeaba en la cara dándole un poco de alivio, el ruido de los pájaros y los animales del bosque jamás en su vida habían sido tan nítidos, si seguía a la derecha podría llegar a la costa o al menos ¿ho seria a la izquierda?, solo pedía a dios que el Sr. García estuviera bien y pronto la encontrara.

-No puede ser me encontró ¡haa! Aprisa bonito.- Candy enterró los tobillos en las costillas de su caballo había escuchado las pisadas de los caballos persiguiéndola, estaban demasiado cerca.-No les daré el gusto de llevarme con ellos.-El caballo volaba como si sintiera lo que su ama, temía de pronto un jinete se emparejo a ella, Candy fustigo mas a su caballo…pero por desgracia no fue tan rápida, el otro jinete estaba jalando de las riendas de su caballo por mas que ella intento golpearlo para que la dejara todo había sido inútil en la lucha ella había perdido.

-Ho.-El hombre hizo que el caballo se detuviera.-Pero miren nada mas a la pequeña zorra tratando de huir como tal.- El aliento del hombre le golpeaba en su cara Candy estaba segura que jamás en su vida había sentido un aroma tan nauseabundo en su vida, sintió deseos de vomitarle la cara.

-¡Suélteme! ¿No sabe quien soy yo?- Candy aun forcejeaba cuando otro jinete les dio alcance.

-Por supuesto que sabemos quien eres.

-Mis hermanos les sacaran las tripas si me lastiman.

-Sabemos que los Escoceses son vengativos preciosa.-El recién llegado tomo la barbilla de Candy entre sus mugrosas manos.-Pero para cuando tu familia se entere, nosotros ya estaremos muy lejos y tus hermanos no podrá hacer nada.

-Candy lo miro con odio y aparto su cara de su vista.-No importa ellos los buscaran incluso en el mismo infierno.

-Ya lo veremos preciosa, ya lo veremos, amarrala bien no vaya a ser que intente escaparse de nuevo hay que reunirnos con el grupo.

Los tres jinetes comenzaron a avanzar de regreso a donde se encontraban el grupo de bandidos Candy iba sentada en su caballo con las manos amarradas, las cuerdas le excorcian en la piel, el bandido las había apretado demasiado, solo rogaba que alguien viniera pronto a ayudarla.

-Se que piensas que alguien vendrá pronto en tu ayuda.- El hombre miro a Candy con burla gozando cada una de sus palabras.-Pues es mejor que lo olvides tu vida a partir de hoy será distinta.

-Se que alguien vendrá por mi.

-Olvídalo si piensas que tu guardia te ayudara estas muy equivocada es verdad que fueron un árbol difícil de tumbar, pero no imposible el único que nos dio problemas fue el español jamás nos habíamos topado con semejante salvaje y eso querida es decir demasiado viviendo en una tierra llena de ellos.

Candy comenzó a llorar ya no sabia si era por el dolor en sus muñecas o por que el Sr. García hubiera muerto, el siempre había estado a su lado desde que podía recordar no era justo el que había dejado las tierras que lo vieron nacer por que no soportaba ver como la gente se mataba por adorar a un dios distinto, el que era el único que no la había abandonado ahora estaba muerto por su imprudencia.

-Ya no llores preciosa estoy seguro que disfrutaras mas de tu nueva vida en compañía de nosotros que toda una vida encerrada en ese horrible lugar.-El bandido se acerco a ella, no dejaba de mirarla intensamente.

-No me toque, si vuelve intentar acercarse a mi de cualquier forma me aventare del caballo creame que muy poco me importa romperme el cuello en el trayecto.

Ambos comenzaron a reírse de ella.-Vaya con la Zorrita, pero será mejor que no te acerques a ella no dudo que lo haga después de todo los Escoceses están bien locos.-El otro hombre asintió pero no perdería la oportunidad de aprovechar tan linda victima.

-No me vuelva a llamar así, o juro por dios que lo lamentara.

-Como usted diga My Lady.-Dijo el hombre asiéndole una reverencia, al momento que se rascaba la barbilla en actitud pensativa.-Pero es un excelente sobre nombre no lo cree, corre como ellos y es astuta como ellos mejor sobre nombre nunca encontrara.

-¡Maldito!

-Lo que usted diga My lady.

-Ya deja eso hay que darnos prisa, nos alejamos demasiado de los demás gracias a ella.

Anduvieron un buen rato por el bosque era verdad Candy los había alejado demasiado de donde los habían atacado, lo único que le quedaba era intentar escapar antes de que se reunieran con los demás, si no lo intentaba estaría perdida.

-Donde rayos estamos, será mejor que paremos.

-Muy bien sube al árbol a buscar un punto para ubicarnos.

-Por que tengo que hacerlo yo.

-Por que yo lo digo.

El hombre con el aliento de perro, subió al árbol no era muy ágil e interiormente Candy pedía que se resbalara y si no era mucho pedir que se rompiera el cuello o ya de perdis una mano.

-Muy bien que es lo que vez.

-Árboles y más árboles.

-Ya lo se idiota estamos en un bosque.

-Bueno para la derecha esta la costa, para haya las montañas.

Eso era lo que Candy necesitaba saber, mientras los dos hombres seguían discutiendo por donde ir ella logro aflojar las cuerdas de sus manos, se bajo del caballo, que bien que siempre había sido hábil y no se asustaba tan fácil, tomo su vestido y echo a correr, lo mas rápido que sus piernas le daban.

Por desgracia no fue demasiado rápida, el hombre entres zancadas se había emparejado a su lado tomándola por los cabellos.

-A donde crees que vas, de veras eres idiota o que, te daré una buena paliza para que no se te ocurra volver a intentarlo.-El hombre la aventó contra el suelo y justo cuando iba comenzar a golpearla una mano lo detuvo.

-Es de cobardes golpear a una mujer indefensa.-Candy abrió los ojos esa voz era la de Terry y estaba totalmente furioso.

El hombre se abalanzo hacia el tratando de golpearlo en el estomago pero Terry fue mas rápido, golpeándolo el en la cara, aventándolo a una distancia considerable, el otro hombre que había logrado bajar del árbol contra ataco con la espada en mano, Terry no tuvo otra opción que atacarlo con su espada el hombre poseía una gran habilidad con el arma blanca, incluso le había rosado en el estomago pero Terry logro derribarlo. Candy no podía creer lo que sus ojos miraban estaba aterrada esos dos bien podían haberlo matado, con uno de los hombres fuera de combate el otro se abalanzo a Terry con mayor fuerza el no se iba a permitir fallar, Candy busco con que ayudar a Terry aunque el pudiera hacerse cargo solo de ese hombre estaba herido y el era mas grande y fuerte que el, corrió a su caballo y ahí estaba era cierto que aun no era muy buena usándolo pero era lo único con que contaba.

El aire fue roto por una flecha, Candy había a puntado al hombre con que Terry luchaba pero la flecha por desgracia no dio en el objetivo si no en el brazo de Terry. El hombre no podía creer su fortuna, ahora seria mas fácil acabar con el, pero el grito de Candy lo distrajo de su objetivo.

-¡De…deténgase o disparo y no estoy jugando!-Candy había intentado gritar con la mayor firmeza posible pero era evidente que estaba aterrada, por todo y principalmente por haber herrado un tiro casi perfecto.

-Me gustaría ver de lo que eres capaz pequeña zorra.-El hombre se había olvidado por completo de Terry y ahora su atención estaba centrada en la pequeña figura de Candy que le apuntaba con una nueva flecha, a pesar de que las manos y todo el cuerpo le temblaba. Poco a poco el sujeto se iba acercando a ella Candy ya no tenia otra opción que enfrentarlo, a su mente vinieron los consejos del Sr. García y del mismo Terry.-Muy bien Candy no temas, abre bien los ojos, apunta y dispara.-¡Vaya parece que a la pequeña zorra le da miedo enfren…

La palabra murió en sus labios Candy había disparado, no de muerte pero si lo suficiente grave para que el no los molestara mas, Candy paso al lado de el para poder llegar junto a Terry.

-¡Maldita! en cuanto te ponga las manos encima veras.

-¡Y mi nombre es Candy, no pequeña zorra!-Le grito antes de golpearlo con una rama en la cabeza, Terry la miraba asombrado.

-Estas bien.

-Si, no me hicieron nada, perdón por herirte solo quería ayudarte.

-No importa hay que irnos, pronto vendrán mas.

-Si tenemos que volver a buscar al Sr. García debe estar herido.

-Si lo esta además de furioso.

-¿Esta vivo?-Terry asintió con la cabeza.-¡Gracias a dios!

-Lo encontré, los bandidos creyeron que estaba muerto por eso lo abandonaron, Archy y Stear lo están ayudando, aun no podemos regresar con el, ahí demasiados buscándote, tendremos que escondernos en el bosque.

Candy asintió y ayudo a Terry a montar después de haber roto la flecha por ambos lados, cuando estuvieran a salvo la retiraría con cuidado en ese momento era sumamente peligroso hacerlo.

-Vamos, seguiremos el rió, ellos se dirigían a la costa no podemos ir para allá, conozco un lugar perfecto para ocultarnos nadie lo conoce mas que mis hermanos y yo.

-Esta bien te sigo.

Después de seguir por un buen rato rió arriba este se dividió.

-Seguiremos de frente estas bien.-Candy miro la pequeña mancha de sangre roja que se había comenzado a extender por el hombro de Terry, tenia que sacar pronto esa flecha.-Podemos parar un rato.

-No estoy bien esto no es nada y aun no estamos a salvo.-Candy asintió con la cabeza, emprendiendo la marcha el camino a medida que avanzaban se hacia mas difícil, hasta que llegaron a una enorme cascada.

-El camino termina aquí.-Candy le sonrió.

-No ven es por acá.- Candy y el salieron del rió.-Será mejor que desmontes es peligroso ir en los caballos amarraremos al tuyo aquí yo volveré por el después.

-No es peligroso no nos separaremos, pronto anochecerá.-Pero tu brazo esta lastimado, tu no estas bien.-No te preocupes por mi, sabré arreglármelas siempre lo hago.-Candy comprendió que de nada le servia alegar con el. El no cambiaria de opinión y a ella le urgía revisarlo.

-Bien sígueme con cuidado el camino es resbaladizo y no creo que te guste tomar un baño en estos momentos.

-Tendré cuidado.

El sendero comenzó a subir la montaña cada vez se acercaban mas a la cascada, el ruido del agua cayendo era lo único que se podía escuchar en la inmensidad del bosque, el camino termino, y lo único que quedaba era el enorme vació del agua a sus pies o seguir de frente.

-¿Y ahora que?-Candy le sonrió.

-¡Hombres de poca fe!-Candy le señalo la cortina de agua.-Hay que atravesarla rápido si no la corriente te arrastrara.

Terry asintió con la cabeza, Candy cruzo con facilidad y cuando fue el turno de Terry pudo comprobar que ella tenia razón la corriente era demasiado fuerte. La cueva era enorme fácilmente cabrían ahí unos treinta hombres, con caballos y todo si no es que mas.

-Creí que no lo lograríamos.

-Mi padre decía que si los salmones lo logran cada año nosotros podríamos mil veces más fácil que ellos.

-Tu padre te traía aquí.

-Si cuando era pequeña, hace demasiado que nadie viene aquí, espera buscare con que prender el fuego, si no me equivoco el Sr. García siempre ha traído provisiones.

-Esta bien.-Terry se dejo caer en el suelo estaba empapado el dolor de la herida del estomago le estaba ardiendo y la de su brazo había comenzado a punzarle demasiado. Candy encontró unas antorchas y lo necesario para prenderlas pronto la cueva se alumbro y ella pudo encontrar la leña para crear una pequeña fogata y así calentar su cuerpo antes de que se enfermaran. Además pudo localizar una pequeña bolsa de cuero, con algunas provisiones.

-Vaya este lugar es enorme.

-Si mis antepasados lo encontraron y solo el primogénito del primogénito sabia del lugar.

-¿Entonces como es que tu sabes?

-Por que cuando mi padre se marchaba con Alberth yo siempre hacia un drama por ir con el, recuerdo que no paraba de llorar hasta que Anthony y yo estábamos montados al lado de mi padre.

-Por que será que no me sorprende.-Candy se encogió de hombros.-Es algo que no podía evitar, y ahora me alegro, será mejor que revise tus heridas.

-Yo lo are no quiero incomodarte.-Dijo Terry pensando en que lo vería medio desnudo.- ¡Bobadas! Sabes se lo que tienen los hombres.

-¿En serio?-Claro tengo dos hermanos, a parte de que Anthony y yo pu...pues tu entiendes ¡no somos casi iguales!-Candy había comenzado a apenarse

-Yo no lo creo.- Ho venga, ya además es necesario que te quites la ropa estas empapado.

-Al igual que tu.

-Lo se y me vez haciendo un drama por que tendré que andar medio desnuda.

-Esta bien, pero luego no te quejes.

Candy lo ayudo a quitarse la delgada armadura no se sorprendía que la flecha lo hubiera atravesado, la ropa la camisa, las botas, los pantalones de no ser por que estaba demasiado preocupada por sus heridas, hubiera estado total y completamente avergonzada. Limpio sus heridas con agua la del estomago no era nada grave unas pequeñas puntadas y pronto sanaría, en cambio la de el hombre le rompía el corazón ella lo había herido y la culpa no la dejaría nunca en paz.

-Lo siento.-Candy había roto un pedazo de su vestido para poder limpiar ambas heridas, además de hacer una pequeña venda.

-No importa hiciste lo correcto, lamento que fallaras a la primera.

-Es solo que te movías demasiado.

-Candy así son las luchas.

-Lo se…tuve tanto miedo, temía perderte, por eso use el arco.

-Ya eso no importa.

-Toma muerde esto te dolerá, tratare de ser lo mas rápida posible.

-Esta bien.

Candy respiro hondo y toco la flecha al parecer no había lastimado ningún músculo importante, enterró sus pequeños dedos entre la herida y la flecha para poder agarrarla bien, Terry cerro los ojos el dolor era insoportable, Candy jalo lo mas rápido posible liberado la flecha de la piel de Terry, las manos de Terry se habían cerrado, sus puños estaban tan apretados debido al dolor, y este se hizo mas agudo cuando Candy vació un poco de Wisky en cada una de ellas, por suerte el dolor comenzó a ceder.

-Por aquí ahí unas pieles nos servirán para dormir esta noche.

-Esta bien, partiremos mañana al amanecer.

-Solo si estas bien.

-No te preocupes lo estaré, como no estarlo con tus cuidados.

Candy se quito su vestido había dicho que no haría un drama, pero en ese preciso momento era lo que mas le apetecía a pesar de que se había quedado con un fondo puesto no podía dejar de pensar que en verdad no traía nada puesto, y la mirada de Terry pues no la ayudaba mucho a calmar su nerviosismo, tratando de apartar la atención en el hecho de que ambos estaban solos en medio de la nada, y casi desnudos trato de desviar su atención en otra dirección.

-Estoy preocupada por Anthony, debo ir cuanto antes a Edimburgo el me necesita.-Dijo tratando de calmar su nerviosismo

-Candy…respecto a eso me temo que alguien te engaño tu hermano no esta enfermo.

-¿Qué eso no puede ser yo misma recibí un mensaje?

-Me temo que te engañaron.

-¡Eso es imposible traía el sello del clan!

-Candy alguien duplico el sello…o alguien de tu clan te mintió yo fui a Edimburgo y lo vi…y el estaba bien, ni si quiera ahí epidemia.

-Anthony no esta enfermo.-Terry asintió con la cabeza pero en vez de sentir alivio, su corazón se lleno de temor, alguien la había engañado para que abandonara su hogar, tal vez fueron los bandidos, no de seguro esos ni leer sabrían ¿pero quien le quería hacer daño?

-Será mejor que volvamos lo mas pronto posible tu abuela debe estar sumamente angustiada.-Candy asintió al momento que se tapaba con una enorme piel.

-Gracias Terry por salvarme.

-De nada siempre es un placer enorme que una dama este en deuda con uno.

-Ten por seguro que yo siempre pago mis deudas.

-No lo dudo My Lady.-dijo Terry acariciándose pensativamente el mentón.-De seguro encontraremos la forma de saldarla.

Por suerte para ella el cansancio no la hizo notar el tono seductor que había en el matiz de su voz, así que en cuanto su cabeza dejo de pensar en todo lo que había ocurrido ese día se quedo dormida, el cansancio y el alivio que sentía al estar en compañía de Terry habían sido suficiente para que ella pudiera conciliar por completo el sueño a diferencia de Terry que estaba preocupado no solo por el ataque si no por el resultado de su ultimo viaje.

-¡Malditos idiotas! ¿Cómo es posible que se les escapara?

Neel no dejaba de golpear con un látigo a varios hombres, no tomo muy bien la noticia de que Terry rescato a Candy, sus hombres nunca en su vida lo habían visto tan enfadado.

-My Lord, llego de improviso, además la mujer se sabia defender.

-¡Por su puesto par de idiotas! Ella es una MacAndrew las mujeres del clan siempre han sido entrenadas para defenderse de un par de idiotas como ustedes.

-¡My Lord!-El consejero de Neel quería hablar pero la furia de Neel no le daba el valor.

-Ya no importa, Alberth debe estar a punto de llegar al castillo el se encargara de deshacerse de el, ahora largo de mi vista, por que soy capaz de ordenar que les arranquen la piel de la forma mas lenta y dolorosa que pueda existir.

Los hombres desaparecieron de la vista de Neel en cuanto el pronuncio las palabras.

-Y tú prepara todo para partir.

-Si My Lord como usted diga.

Neel aventó la copa que tenia en la mano al fuego de la chimenea si ese maldito le tocaba un solo pelo a Candy lo desollaría vivo.

-Despierta, Candy despierta.-La mañana ya llevaba avanzada un buen rato y Candy seguía tan profundamente dormida como si estuviera entre sus suaves sabanas.-Anda no seas floja despierta.

Candy abrió poco a poco sus ojos la luz en la cueva de la mañana a penas y era visible mas bien parecía una tarde nublada, sus ojos se toparon con los de Terry, el le estaba sonriendo ella también le sonrió, Terry había tomado un baño se veía tan apuesto, sus vendajes el los había cambiado.

-Debiste esperar a que yo te ayudara.

-Siempre lo he hecho todo yo solo Candy.

-Tal vez ya es hora de que alguien te ayude a hacer las cosas no crees.

-Si tal vez ya es tiempo, ven encontré algo para comer.

Por alguna razón la vergüenza se había esfumado de Candy poco le importo estar caminando medio desnuda enfrente de Terry, estaba feliz a su lado.

-¡Zarzamoras! Debes saber que soy una adicta a ellas, no hay fruta más deliciosa que esta.

-Bueno cuando nos casemos plantaremos todas las que tu quieras.-Candy le sonrió al momento que saboreaba unas cuantas.

-Con una que plantes será suficiente, la abuela piensa que las zarzamoras son como la vida algunas son tan dulces mientras que otras son terriblemente amargas, mientras que mi padre las odiaba, decía que si uno no es lo suficiente cuidadoso con esta planta termina por echar a sus vecinas, además de que no le hacia mucha gracia verme toda arañada. Creo que a veces exageraba.

-Tu padre y tú se llevaban muy bien.

-A caso no es deber de un padre y una hija llevar una relación saludable.

-A veces, por más que uno lo intenta es imposible llevarte bien con su progenitor.-Candy noto el tono de amargura con el que Terry hablo.

-¿Tu padre y tu no se llevan bien verdad?-Pero mas que una pregunta era una afirmación que se había escapado de sus labios.

-No hay heridas que aun no han cerrado…pero espero algún día lo hagan.

-Lo harán no puede ser tan grave ¿ho si?-Terry se levanto del lado de Candy y ella lo siguió al ver su silencio lo abrazo por la espalda. Terry solo se había sentido así de querido por su madre, sus primos y la gente cercana a la aldea donde había vivido.

-Candy hasta hace un par de años yo era…su bastardo.-Candy guardo silencio sabia lo que implicaba esa palabra cuando iba a decir algo Terry se le adelanto.

-Mi padre estaba casado con otra mujer, una que nunca amo cuando conoció a mi madre, se enamoro de ella…es verdad que yo fui producto de un gran amor, pero eso no basto, al menos no le basto a mi abuelo, el no podía soportar que mi padre estuviera enamorado de ella, siempre la odio hizo que mi padre renegara de la relación con mi madre, ni si quiera cuando yo nací cambio de opinión, yo no era necesario mi padre ya tenia a su primogénito el legado de los Grandchester estaba seguro.-Terry hizo una angustiosa pausa tratando de reunir el valor para que las palabras fluyeran de nuevo, al momento que los tortuosos recuerdos del pasado volvían para atormentarlo.-sabes yo crecí ignorando todo esto, pero cuando mi hermano mayor murió mi abuelo fue a buscarme y me arrebato de los brazos de mi madre.-Candy lo miro a los ojos no con lastima si no con un infinito amor.

-A pesar de la edad pude entender lo que pasaba, y si no mi madrastra me lo dejo bien claro ella me odiaba, hizo mi vida lo mas miserable que pudo, y mi padre se sentía tan culpable con mi madre y conmigo que rehuía cualquier encuentro conmigo a veces llegue a pensar que el no sabia, de las maldades a las que la vieja bruja me sometía, mi abuelo era un ser despreciable…por suerte la esposa de mi padre lo engañaba y cuando mi abuelo lo descubrió la acuso de traición.-Se le hizo un nudo en la garganta al recordar el destino de la esposa de su padre, repudiada y odiada por todo mundo, había vivido sus últimos días en la total y absoluta miseria.-En verdad lamento su destino pero a partir de ahí mi padre lucho por reconquistar de nuevo a mi madre, ella lo perdono, por que lo amaba, pero a mi a pesar de todo aun me cuesta entenderlo y sobre todo olvidar, me he jurado que yo jamás seré como mi padre. ¡Jamás amare como el!

Candy lo voltio y llevo su cabeza a su pecho para acariciarlo y tratar de calmarlo.

-Estoy segura que tu nunca serás como el, ya me lo as demostrado.

-Candy Te amo más que a mi vida y siempre te amare.

- ¡Yo también te amo¡ jamás creí que alguien pudiera significar tanto en mi vida-Terry se estremeció con sus palabras, su pulso se acelero al sentir la calidez que brotaba de su cuerpo, su aliento acaricio su oído al hablar.-Creo que aun me debe un beso My Lady y si no mal recuerdo dijo estar en deuda conmigo.

Ella hizo un tímido mohín.-Vaya que era un descarado y ella no se quedaba atrás por que desde que había abierto los ojos esa mañana sus labios estaban implorando su contacto.

-No creo que un beso sea suficiente pero si me besa, creo que estaremos a mano.

-Pero, My Lord si no mal recuerdo usted antes de irse cobro por adelantado, además My Lord su brazo no esta bien.-Dijo señalando la herida de su hombro.

-Ese fue un beso de despedida, solo será uno y por lo que respecta a mi brazo no te preocupes creeme la herida no será ningún obstáculo.-Susurró él, mientras se acercaba a ella e inclinaba la cabeza ligeramente.

Ella sintió que desfallecía bajo el poder de su encanto.

-Puede que... uno.

Los labios de él rozaron los suyos de un lado a otro, en una lenta y tentadora caricia que la hizo estremecerse. Pero cuando la besó más profundamente con una pausada destreza, acariciando su cuello de forma seductora, Candy soltó un débil gemido y dejó que su cuerpo se relajara entre los enormes brazos de el. Cerró los ojos poco a poco. La cabeza le daba vueltas mientras disfrutaba de su embriagador sabor a hombre. Su beso apasionado, le arrebató los sentidos. ¿Por qué cuando la besaba su cuerpo se volvía tan débil?

Terry descendió con la punta del dedo por el cuello de ella hasta el centro del escote. El pecho de Candy palpitaba bajo su roce diestro y temerario. Su mano caliente y hábil se deslizó por encima de parte delantera de su ropa y cogió su pecho. Ella jadeó de placer cuando le acarició el pezón con el pulgar. La caricia duro tan poco que lamento cuando el retiro la mano de ahí.

Su cuerpo se estremeció con avidez cuando él deslizó la mano por su vientre acariciándola lentamente.

Ella no tenía fuerzas para protestar, pero lo besó con pasión mientras la mano de Terry con delicadeza recorría partes de su cuerpo que no recordaba que existían. Sus dedos audaces exploraban y hacían que su cuerpo se erizará de placer. Ella lanzó un gemido tenue como un susurro contra los labios de él; Terry no necesitó más para saber que ella lo dejaría llegar hasta donde el quisiera, pero Terry era sumamente conciente del lugar donde se encontraban así que haciendo acopio de toda su fuerza interior despacio se fue separando de ella.

-Creo My Lady que será mejor que te arregles, todo mundo debe estar preocupado por ti.

Para Candy fue una terrible desilusión que el no continuara con su gloriosa exploración.

-¡Ojala pudiéramos quedaros aquí!-No le apetecía para nada romper la magia del momento.- pero creo que tiene razón My Lord.- Candy hizo una cómica reverencia al momento que se marchaba a tratar de componer su aspecto, en cuanto se lavo y estuvo lista para partir lamento las circunstancias en que se encontraban.

Candy jamás había sentido tanta libertad en su vida cabalgar con el a su lado era una experiencia mágica, pero estaba segura que cualquier cosa que hiciera a su lado seria mágica, aunque esta fuera desagradable, cada sombra entre los árboles mantenía alerta cada uno de los sentidos de Terry, pero parecía que los bandidos habían recibido su merecido no se sintió tranquilo, hasta que se reunió con sus primos en el pequeño campamento.

Terry ayudo a desmontar a Candy.

-Que bueno que la encontraste.-Archy saludo a Terry mientras se inclinaba para besar la mano de Candy el mundo se podría estar acabando pensó Candy, pero ni aun así el perdería sus modales.- My lady me alegra que este a salvo.

-Todo se lo debo a Terry.

-Creo que hubieras podido escapar tu sola en la primera oportunidad, si yo no hubiera llegado.

-De eso puedes estar seguro, ¿Cómo esta el Sr. García?

Stear que en esos momentos se reunía con ellos los saludo.-Pues a estado echando peste, a incluso amenazado con infligirnos terribles castigos si no íbamos rápido en su búsqueda.

-¡De verdad! El usualmente es muy tranquilo, ¿sus heridas son graves?

-¡Si y no!

Candy levanto su mirada inquisidoramente.

-Vera My Lady.-Continuo Stear, rascandose la cabeza.-Son de gravedad pero su vida no peligra con ellas por el momento.

-¿Puedo verlo?

-Claro venga el estará mas tranquilo si la ve.

Candy siguió a Stear hasta una de las tiendas que habían montado para resguardarse de la naturaleza, mientras Terry hablaba con Archy.

-Buscamos su rastro pero lo cubrieron muy bien Terry, me temo que no pudimos hacer nada por pillarlos, no sabemos hacia donde se marcharon.

-Se dirigían a la costa.

-¿a la costa?, como lo sabes si no dejaron rastro alguno.

-Candy los escucho, al parecer se habían perdido.-Terry suspiro al recordar la angustia que sintió al casi perderla.-Si Candy no hubiera escapado seguramente no hubiera podido hacer nada por rescatarla.

-Pero lo hiciste, y solo saliste con un rasguño.

Terry se miro el hombro con ironía.-Creo que ambos nos rescatamos, refuerza la vigilancia en cuanto podamos partiremos.- Archy no entendió su comentario.

El Sr. García dormía placidamente en la cama improvisada o al menos eso era lo que ella había creído, se acerco hasta el y tomo su enorme mano entre las suyas, sus ojos negros se abrieron al sentir su calido tacto.

-¿Candy estas bien?- de sus ojos comenzaron a brotar lagrimas, ella asintió con la cabeza mientras con sus manos se limpiaba los ojos.

-Perdón.

-No tienes por que era mi obligación.

-Pero los puse en peligro y en verdad lo lamento, la próxima vez seré más cuidadosa con mis decisiones.

-No habrá próxima vez te lo aseguro, será mejor que descanses, pronto volveremos al castillo.

Candy le beso su mano antes de marcharse de la tienda, el Sr. García, al parecer ya estaba enterado de que Anthony estaba bien.

Candy salio al frescor de la tarde el campamento estaba conformado tan solo por dos carpas, seguramente una era la que le pertenecía a los hermanos Cornwell y la otra a Terry, el campamento era pequeño pero perfectamente organizado, parada en medio del ajetreo sus ojos comenzaron a buscar el cuerpo fuerte y calido de Terry, hasta que dieron con el.

Estaba teniendo una platica con sus dos primos, sin lugar a dudas los tres parecían llevarse muy bien sin querer su camaradería le hizo recordar a Alberth y Anthony, y deseo con todo su corazón que Terry se llevara también con sus dos hermanos como se llevaba con sus primos, aun Alberth no sabia que se había comprometido con el, solo esperaba que no pusiera ninguna traba a su futura unión.

Terry sintió la fuerza de su mirada sobre su hombro y al voltear sus ojos hicieron contacto con los de su dulce prometida, dio unas cuantas instrucciones más a sus primos y camino a su encuentro.

Al llegar hasta ella tomos su pequeña mano entre las de el y la llevo a sus labios, Candy trago, aun recordaba sus labios sobre los suyos y la caricia que le estaba dando como regalo a sus nudillos solo la dejaba anciando mas de el, de ella, cuando el retiro su boca de sus nudillos un suspiro de decepción escapo de su boca, como le hubiera gustado estar a solas con el para que la besara.

-Candy ¿Cómo estas?

-Estoy bien, gracias por preocuparte por mi, ¿Cuándo partiremos?- Candy enredo su brazo al de Terry para dar un paseo.

-Mañana esta noche descansaremos aquí.

-No es peligroso y si esos hombres vuelven.-En su voz había un poco de miedo, a pesar de que sabía que ahora estaba a salvo.

-No volverán estas a salvo.-Terry apretó mas su brazo para darle un poco de confianza.-Pero si lo hicieran juro por dios que se arrepentirán de haberlo hecho.-Candy cerro los ojos el tono en que lo había dicho había erizado los vellos de su cuerpo.

-¡Espero que no lo hagan!

Las antorchas iluminaban el campamento, y se habían instalado dos carpas mas, Terry llevo a Candy al interior de una la que iba a ocupar para descansar esa noche, una alfombra cubría el la hierva, la cama estaba formada por un montón de pieles.

-Vaya parece como si mi abuela viajara con nosotros.

Terry le sonrió.-Me alegra que te guste.

-Se ve bastante cómoda.-Camino hasta las pieles y se dejo caer en ellas.-Si bastante mas cómoda que el suelo.-En eso entraron con agua tibia para que se asiara.-Gracias.- El escudero solo hizo una reverencia.

-No tienes que agradecer esa es su obligación.

-Lo se, pero supongo que Anthony incluso tu en algún momento tuvieron que hacer este trabajo para ganar sus espuelas.

-Supones bien, el chico tiene suerte, ninguna chica como tu nunca medio las gracias, te dejare para que te laves volveré con tu cena.

-Terry… gracias por todo.

-No tienes por que, nunca e perdonaría si te ocurriera algo Candy.-Y antes de marcharse le dio un beso en la frente, durante un buen rato ella mantuvo su vista clavada en el lugar por donde el se marcho.

Después de lavarse y verificar que el Sr. García estuviera bien, ceno con Terry y sus primos a pesar de que todo era tan diferente a su ultima noche juntos, pero el solo hecho de que el estuviera cerca le llenaba el corazón, los hombres no eran diferentes a los hombres con los cuales había convivido desde pequeña y disfruto enormemente esa noche bajo las estrellas, los hombres de Terry no solo le tenían lealtad si no que lo respetaban y estaba segura que si fuera necesario morirían por el si llegaba el momento.

El trayecto a su casa paso sumamente tranquilo, incluso ambos habían disfrutado del paisaje y sobre todo del viaje pronto se encontraron de vuelta en el hogar de Candy, la bandera se agitaba con el viento dándole la bienvenida a los viajeros.

Doroty fue la encargada de recibirlos, y comunicarles las nuevas y frescas noticias que rodeaban a la campiña Escocesa.

¿Cómo que la abuela se fue?

-Candy tu abuela pidió ser llevada a la abadía recibió una nota y se marcho esta mañana.

¿Pero por que?

-Realmente no lo se.

-Solo nos queda esperar a que regrese para saber ¿por que se marcho?

Candy estaba con Doroty en sus aposentos, después de haber visto que el Sr. García estaba cómodo y que Terry había sido instalado de nuevo en el castillo.

-Vaya aventura que as vivido esta semana Candy.

-Jamás había estado tan aterrada.

-Es una gran novedad viniendo de ti, tu que nunca tienes miedo de nada.

-Pues esta vez si que la tuve.

-Ya estas a salvo ordenare que te preparen un buen baño para que tomes una siesta y estés lista para la cena, en la noche me contaras todos los detalles de tu aventura por ahora será mejor que descanses.

-Gracias Doroty.-Candy abrazo a Doroty y justo cuando se estaba despidiendo las trompetas anunciaron la llegada de alguien al castillo.

-No pueden haber vuelto tan pronto.-Candy corrió a la ventana después de unos minutos que parecieron una eternidad pudo ver al mensajero que traía el escudo del visitante al instante reconoció a su dueño.-Es Neel, ¿Pero que hace aquí? El nunca viene, al menos que pase algo.

-No lo se.

-Esto complica todo, Doroty por favor en cuanto el pregunte por mi le dices que acabamos de llegar y le das mis disculpas por no bajara a recibirlo, le dirás que tengo los nervios destrozados.

-No creo que me crea.

-Pues tendrá que aceptarlo, no me puedo a arriesgar a verlo de seguro me regañara en cuanto se entere por lo que he pasado, ¿Por qué no soy una buena mentirosa?

-Esta bien are lo que me pides.

-Si insiste en verme le dices que ya me dormí.

Doroty asintió con la cabeza, justo antes de salir Candy la llamo de nuevo.

-Espera antes que nada lleva esta nota a Terry.-Con manos temblorosas escribió una nota para el.-Espero que este de acuerdo conmigo.

Neel estaba en el salón rodeado de algunos de sus hombres la gente de Castle Roses, siempre le había temido nunca habían terminado por aceptarlo tal vez era por que ellos veían lo oscuro de su alma, cuando el castellán del castillo le informo que Lady Elroy se había marchado no le sorprendió la noticia, ni si quiera mostró un poco de asombro al enterarse que su prima había ido y venido sola de Edimburgo, solo mostró desagrado cuando se le informo quienes estaban gozando de la hospitalidad de su abuela, y sus ojos cambiaron de nuevo cuando vio entrar a Doroty, y de nuevo cambiaron cuando la vio sola.

-Bienvenido a casa y My Lord.- Doroty hizo una de sus reverencias tan ensayadas.

-Gracias Doroty por la bienvenida…¿donde esta Candy?

-Mi Señora se encuentra terriblemente cansada, supongo que My Lord ya debe estar enterado de los últimos acontecimientos del castillo.

-Por supuesto a cabo de ser informado.

-Bueno mi señora se encuentra con dolor de cabeza debido al cansancio.

-¿En serio? Quien lo hubiera creído de mi querida prima, esta bien dígale que no se preocupe la veré por la mañana, puedes retirarte.

Neel vio a Doroty hacer una reverencia y marcharse, esta noche no la vería por un lado se alegraba, no se vería obligado a quedarse en el salón, podría retirarse a sus habitaciones y por que no sabia si podría compartir la mesa con Terry, sin sentir deseos de degollarlo, o imaginar formas de tortura que lo llevaran lentamente a una muerte segura.

Terry leyó por quinta vez la nota, y suspiro se encamino al enorme salón, para cenar y convivir con el primo de Candy, lo había visto un par de veces en Edimburgo y el nunca juzgaba a la gente pero ese hombre no le había inspirado nada bueno, se había dicho que si alguna vez tendría que tratar algún asunto con el tendría que cuidar su espalda no confiaba en el, entro en el enorme salón y lo busco con su mirada, nada volvió a recorrer el salón y de nuevo no encontró ni rastro de el, levanto los hombros por lo visto no tenia muchos modales también el hombre, camino a la mesa de sus primos y sintió el peso de una mirada, lo hizo sentir sumamente incomodo, se suponía que estaba en territorio amigo y se sintió como si estuviera en medio de un campo de batalla con la mirada cargada de odio clavada en el, volvió a buscar y no encontró nada extraño camino hasta donde estaban sus primos, Douhglas estaba con ellos y se estaba riendo con ellos.

-¡Grandchester!.- Grito Douglas al verlo.-Así que la dulce Candy casi te mata.

-En realidad salvo mi vida.

-Si tu lo dices, me gustaría haber estado ahí, el próximo que intente llevársela tendrá que pensárselo mejor, siempre he dicho que es como una gata salvaje.

-Mas bien una dulce gatita-Dijo Archy.

-Oye voy a ponerme celoso.

-No tienes por que.

-Cierto, Douglas.-Dijo Terry sentándose a la mesa y mirando a este.-A llegado uno de tus primos.

-¡Neel!- Lo dijo chasqueando los dedos, mientras se empinaba un tarro de cerveza tibia.-Por suerte se fue a dormir temprano tiene el carácter bastante agrio.

-No te agrada.

-Claro que me agrada gracias a el no me toca vivir en ese enorme montón de rocas que el llama castillo.

-¡No son rocas, es solo que a mi hermano no le gusta el mar!.- dijo Desmond desde el otro lado de la mesa, mientras todos reían por su comentario.

-¡Guarda silencio!, esta bien no son rocas y como bien acaba de informar Desmond no me agrada demasiado el mar y el maldito castillo queda sobre un acantilado, lo único que se puede ver es agua y mas agua por todos lados.-De nuevo todos soltaron una risotada.

-El padre de Neel se encargaba de custodiar la costa y las islas, dicen que mato a muchos Vikingos antes de caer enfermo, ahora Neel es el que se encarga de combatirlos.

-Creí que ya no se atrevían a pisar estas tierras hace mucho tiempo.-dijo Archy.

Aun quedan algunos grupos que todavía se esconden en las islas y como son demasiadas y casi todas están sin explorar es un escondite estupendo y Neel es el que se encarga de perseguirlos.- dijo Desmond.

-Suerte para nuestro hermano.- Dijo Robert.

-Entonces Neel es casi un héroe.-dijo Stear.

-¡Claro que no! –gritaron los tres al mismo tiempo.

-Es su deber, su obligación además que no le queda otra opción, aunque Douglas odia el mar si fuera su deber cuidaría de que se expulsara a cada vikingo que se atreviera a adentrarse en nuestras tierras, tal vez por eso Neel es medio amargoso estar la mayor parte del tiempo en el mar no debe ser muy divertido que digamos, y si a el tampoco le agrada demasiado esa obligación menos.-Dijo Roberth.

-¿Me pregunto a que habrá venido?-Dijo Douglas mientras se rascaba la cabeza.-El nunca viene sin anunciarse, creo que se trae algo entre manos.

-Vino por que Elisa vendrá a visitar a Candy escuche cuando se lo decía al castellano.

-Mala costumbre la tu ya Roberth de escuchar tras las puertas.

-Claro que no, yo solo pase a darle la bienvenida y llegue justo cuando se lo decía.

-Elisa es la prima de Candy, creo que la conocí en Edimburgo antes de que se casara.

-La misma así es que hay que disfrutar de los placeres de la vida antes de que ella llegue y nos arruine la diversión.-Dijo Roberth.

-¿Y cuales son esos placeres que su prima arruinaría?-Pregunto Stear.

-Pues los mas simples y deliciosos, comer hasta ya no poder y por supuesto beber.-Dijo Douglas.

-Sin olvidarnos claro esta de eructar y mostrar los mínimos modales posibles en la mesa, por que en cuanto llegue esa pequeña pelirroja hará que la mas sencilla comida se vuelva un banquete real.

-Eso no suena tan grabe.-Dijo Archy.

-Ya lo veras con tus propios ojos cuando desapruebe como incluso masticas tu comida, ahora comprendo por que Candy no se presento a cenar debe de estarse preparando mentalmente para soportar cada una de sus criticas.-respondió Roberth.

-Siendo así será mejor aprovechar los pequeños placeres de la vida, mientras se pueda- dijo Archy.

Terry miraba fijamente el techo la cena se había prolongado mas entre cerveza y cerveza, por suerte el no había bebido demasiado y había podido llegar solo hasta su cuarto, pero ahora solo podía pensar en Candy disculpándose por no poder cenar con el, se levanto de la cama y se cambio de ropa, se vistió todo de negro y salio con cuidado de sus aposentos, el color negro lo camuflajaba completamente, vio a dos guardias pasar y se replegó a la pared por suerte ninguno de los dos se dio cuenta que el estaba en el pasillo, cuando salio al patio no había casi actividad rodeo el castillo en busca de la ventana de la habitación de Candy, pronto la localizo, su sonrisa ilumino su cara, al lado había un gran árbol, miro en todas direcciones los guardias acababan de pasar, y ninguno presto atención a el, con cuidado y en el mayor de los silencios comenzó a trepar, hacia su amada.

Candy dormía en su cama tenia poco que se había quedado dormida, su respiración era acompasada, una vela iluminaba su cuarto mientras las cortinas de las ventanas ondeaban al viento, Terry dio un salto dentro y sus ojos se acostumbraron a la pequeña luz que provenía de la vela, aparto con una mano las cortinas después de cerrar las ventanas, con cuidado camino hasta la cama Candy dormía profundamente al menos eso es lo que el pensó, se arrodillo a su lado y se le quedo mirando.

Candy soñaba con Terry, soñaba que el la visitaba que enredaba los dedos en su pelo, sujetándole la nu­ca para hacerse un festín con sus labios, cuando el la abrazaba el tronar de su corazón sonaba muy cerca del propio.

La recorría con la otra mano, tocando sus curvas con suavidad de pluma, como si fuera la osa más delicada del mundo. Candy sintió el corazón acelerado cuando las puntas de los dedos de Terry la recorrieron el cuello; cuando pasaron sobre su pecho el pezón se le contra­jo; cuando se detuvieron en su cintura se le tensó el vientre. Dentro de ella despertaba algo ardoroso y rebelde, que ella tuvo el tino de reconocer como de­seo. Tenía la entrepierna húmeda y en su beso había hambre. Sabía exactamente lo que deseaba de él.

Poco importaba hacer el amor antes o después de la boda, pues las dos cosas llegarían a su tiempo. No podía ser de otra manera, pues ambos querían estar juntos.

Cuando Terry interrumpió el abrazo Candy estaba sin aliento, pero aún deseaba más de ese nuevo placer. Creyó ver un destello en sus ojos y le sonrió, aunque no sabía si él le devolvía el gesto y fue cuando despertó sus ojos se abrieron, y el estaba arrodillado junto a su cama observándola, y en vez de asustarla su corazón pero sobre todo su cuerpo ardieron de excitación pero sobre todo de deseo.

-Te…terry, no es un sueño verdad estas aquí.- Alargo su mano para poder tocarlo mientras con las otras apartaba las cobijas, su camisón estaba enredado dejando al descubierto su piernas y algo mas pero a ella no le importo.

-No estas soñando, estaba preocupado por ti.-Candy acariciaba su mejilla, mientras el cerraba los ojos para poder disfrutar de la caricia.

-Yo estoy bien, como entraste.

-Por la ventana.

-Debí imaginarlo es por donde yo a veces salgo.

Candy se levanto de la cama, para ir a cerrar la puerta con llave, con nerviosismo agarro su bata y se la puso.

-Creo que no te iría muy bien si alguien te encontrara aquí.

-Supongo que no.

Candy estaba parada sin saber que hacer, con las manos retorciéndose en su regazo y el corazón latiéndole totalmente desbocado sentía que en cualquier momento iba a caer tal cual larga era, y sin duda ese seria uno de sus momento mas humillantes en esta tierra, su mente le decía que se sentara al menos para evitar un posible golpe a su orgullo pero en cuanto busco una silla, no había ni una maldita silla en su camino, así que tuvo que permanecer parada trasladando su peso a una y otra pierna de una manera por demás impaciente la opción de permanecer parada le estaba comenzando a agradar a su cabeza, ya que si se quería sentar tendría que ir a sentarse en la cama, y mejor prologar su arribo a ella el mayor tiempo posible, cuando creía que los nervios la consumirían en ese precisó instante ocurrió algo que ella y su corazón recordarían eternamente el la volteo a ver y le sonrió, y en ese precisó instante lo supo no tenia nada que temer siempre estaría bien a su lado y los nervios desaparecieron por arte de magia para llenar su alma de paz y de algo mas que ella reconoció como el mismo deseo que se había despertado en su sueño.

Terry se acerco a ella y la arrastro a la cama.- Candy.-dijo, suavemente, masajeándole los dedos-. ¿Tienes alguna idea de lo que pasa entre un hombre y una mujer?

Continuara………