soledad¿Amor prohibido?

Hola a todo el mundo dicen que mas vale tarde que nunca…

Capitulo 9

Recuerdos, recuerdos, recuerdos 3 parte.

Candy estaba parada sin saber que hacer, con las manos retorciéndose en su regazo y el corazón latiéndole totalmente desbocado sentía que en cualquier momento iba a caer tal cual larga era, y sin duda ese seria uno de sus momento mas humillantes en esta tierra, su mente le decía que se sentara al menos para evitar un posible golpe a su orgullo pero en cuanto busco una silla, no había ni una maldita silla en su camino, así que tuvo que permanecer parada trasladando su peso a una y otra pierna de una manera por demás impaciente la opción de permanecer parada le estaba comenzando a agradar a su cabeza, ya que si se quería sentar tendría que ir a sentarse en la cama, y mejor prologar su arribo a ella el mayor tiempo posible, cuando creía que los nervios la consumirían en ese precisó instante ocurrió algo que ella y su corazón recordarían eternamente el la volteo a ver y le sonrió, y en ese precisó instante lo supo no tenia nada que temer siempre estaría bien a su lado y los nervios desaparecieron por arte de magia para llenar su alma de paz y de algo mas que ella reconoció como el mismo deseo que se había despertado en su sueño.

Terry se acerco a ella y la arrastro a la cama.- Candy.-dijo, suavemente, masajeándole los dedos-. ¿Tienes alguna idea de lo que pasa entre un hombre y una mujer?

El aire se le quedo atorado en la garganta, por un segundo que se volvió eterno, hasta que pudo tragar, ¿por que le preguntaba algo tan vergonzoso?

-Candy.

Ella lo miro a los ojos intentando no perderse en las profundidades de esos hermosos pozos. El de verdad esperaba que ella le respondiera, reunió todo el valor del que fue capaz para tratar de llevar esta conversación como si se tratara de definir de que color eran sus ojos en ese preciso momento, en que sus pupilas se veían total y absolutamente y maravillosamente dilatadas dándole esa profundidad a su mirada que la erizaba del cabello a los pies.

-Bueno ¡SI y No! -dijo, sinceramente-. Tuve que hacer mis propias investigaciones mi abuela cuando le pregunte no me lo quiso decir.-Terry la miro enarcando una ceja.-Me dijo que…la verdad fue bastante humillante y eso que la pobre ni si quiera me explico lo mínimo así que por un tiempo me conforme con su explicación hasta que…-Candy se quedo callada tratando de reunir el valor para continuar, mientras Terry la seguía examinando con la mirada.

-¿Qué?-La apremio Terry.

-Una vez Dorothy y yo descubrimos a Douglas con una mujer y el se ofreció a explicarnos que es lo que ocurría entre un hombre y una mujer.-Para este punto ella ya estaba mas que roja.

-No me lo creo.

-Esta bien no se ofreció voluntariamente tuve que darle ciertas opciones que al pobre no le agradaron bastante, aun recuerdo que después de maldecir y jurar que nunca mas volvería a pensar con…

-¿Qué?

-mmm...Ya sabes.- dijo Candy señalando hacia abajo bastante roja.

-Entiendo.

-Y así es como descubrí algunos hechos de la vida, ¿Aunque aun me pregunto…?

-No digas nada más.-dijo él, con una voz muy extraña-. Ni una palabra más. No lo soportaría.-Debió imaginarse algo así después de todo se trataba de Candy.

-Pero…

Terry hundió la cara entre las manos y, por un momento, Candy, se dio cuenta de que se estaba riendo.

-¿Te estás riendo de mí?

Terry agitó la cabeza, sin levantarla.

-Entonces, ¿de qué te ríes?

-Ho, Candy.-Dijo-. Tienes tanto que aprender.

-Nunca dije lo contrario.-gruñó ella.-Si la gente no se preocupara tanto por mantener a las chicas jóvenes tan ignorantes respecto a las realidades de la intimidad entre un hombre y una mujer, se evitarían escenas como esa y sobre todo como ésta.-dijo apuntando con el dedo hacia el suelo. odio que la gente me oculte lo que tengo derecho a saber.

Él se inclinó, apoyó los codos en las rodillas y la miró profundamente.

-Puedo enseñarte. -susurró.

A Candy le dio un vuelco en el estómago, pero sobre todo en el corazón.

Sin apartar la mirada de sus ojos, Terry le cogió una mano y se la acercó a los labios.

-Te aseguro.-dijo, recorriéndole un dedo con la lengua.- Que soy perfectamente capaz de satisfacerte toda tu curiosidad.

No lo dudo, pensó Candy antes de que se diera cuenta de que de repente, le costaba demasiado respirar. ¿Y desde cuándo hacía tanto calor en esa habitación?, su mente y su cuerpo estaban intentando prepararse para el cataclismo que cambiaria su vida para siempre.

-No.-no sé muy bien lo que quieres decir.

Él la atrajo contra su cuerpo.

-Ya lo sabrás.

Los labios de Terry encontraron los suyos, suaves pero penetrantes. Con cada caricia, cada movimiento de lengua, Candy sentía escalofríos por todo el cuerpo y pequeños espasmos de deseo que cada vez eran más frecuentes, recorriéndola de punta a punta y haciéndola anhelar más.

-¿Te he dicho alguna vez-le susurró Terry-, lo enamorado que estoy de la comisura de tus labios?

-N-no.-Dijo Candy temblorosa, sorprendida de que Terry se hubiera fijado en eso alguna vez.

-La adoro.-Murmuró él y, a continuación, empezó a demostrárselo.

Le mordisqueó el labio inferior hasta que, con la lengua, le recorrió la línea de la comisura.

Le hacía cosquillas y Candy abrió la boca y se rió.

-¡Para!-dijo, riéndose.

-Jamás.-Dijo él. Se retiró y le tomó la cara entre las manos-. Tienes la sonrisa más bonita que he visto en mi vida, y tus pecas si por mi fuera me las pasaría contando.

La reacción inicial de Candy fue decir: «No inventes», pero luego se lo pensó mejor, ¿por qué arruinar un momento así?, además si a el le parecían adorables quien era ella para desengañarlo y dijo:

-¿De verdad?

-Sí.-Terry depositó un beso en la nariz de su amor-. Cuando sonríes, te ocupa la mitad de la cara y tus pecas parece que bailan sobre tu naricita.

-¡Terry! -Exclamó ella-. Eso suena horrible y nada romántico.

-Es Hermoso.

-Horrible.

-Simplemente deseable.

Candy se puso seria pero, al mismo tiempo, no podía dejar de sonreír.

-Obviamente, no tienes ni idea de la belleza femenina.

Terry arqueó una ceja.

-En lo relativo a ti, a partir de ahora sólo importan mi idea de la belleza Femenina.

Por un momento, Candy no supo qué decir y luego estalló a reír.

-Ho, Terry.-Dijo.- Parecías tan feroz, la primer vez que te vi. Tan maravillosa, perfecta y absurdamente feroz.

-¿Absurdo? -Repitió él.- ¿Me estás llamando absurdo?

Candy apretó los labios para reprimir otra risa, pero no lo consiguió.

-¡Por dios para de reír!-Aunque no lo decía enserio le encantaba oír su risa.

La rodeó con una mano y la sujetó mientras la tendía en la cama. Candy sintió que se quedaba sin respiración cuando se perdió en sus ojos azules. Cuando uno esta tendido, el mundo parece tan distinto. Más oscuro y peligroso. Y muy, muy emocionante porque el amor de tu vida esta encima tu yo, ocupándolo todo.

Y, en ese momento, cuando él redujo la distancia entre ellos, se convirtió en todo su mundo.

Esta vez el beso no fue tierno. No le hizo cosquillas, la devoró; no tanteó, poseyó.

Bajó las manos y le cubrió las nalgas, apretándola contra su cuerpo.

-Esta noche.-Susurró, con la voz ronca y cálida junto a la oreja de Candy.-Serás mía.

Candy empezó a respirar más deprisa, cada sonido más inapreciable. Terry estaba tan cerca, cada centímetro de su cuerpo cubriéndola.-Jamás pensó que el peso de su cuerpo sobre el suyo fuera tan excitante.-Terry era grande y su cuerpo estaba completamente duro y definido cada uno de sus músculos era una verdadera delicia; era imposible escapar de ese ataque seductor, ni aunque Candy hubiera querido lo habría hecho.

Era muy extraño sentir tanta felicidad por tener tan poco poder. Podía hacer con ella lo que quisiera, y ella se dejaría.

Sin embargo, cuando el cuerpo de Terry se estremeció y abrió la boca para pronunciar su nombre y lo único que pudo decir fue Candy como un murmullo ronco, ella se dio cuenta de que también tenía un poder. Terry la quería tanto que no podía ni respirar, la deseaba tanto que apenas podía articular palabra.

Y, sin saber cómo, al ser consciente de ese poder, descubrió que su cuerpo sabía qué tenía que hacer. Levantó las caderas en busca de él y, mientras las manos de Terry le subían el camisón hasta la cintura, ella lo rodeó con las piernas para acercarlo más al centro de su feminidad.

-Dios mío, Candy.-Dijo Terry, entrecortadamente, levantándose un poco y apoyándose sobre los codos-. Quiero... No puedo...tenemos que esperar hasta que estemos casados, si alguien descubre que e venido aquí nos meteremos en un buen lio.

Candy lo rodeó por la espalda, intentando acercarlo otra vez.

Hacía frío en el vacío que su cuerpo había dejado.

-¡Claro que puedes!, además es como si tu y yo ya estuviéramos casados, solo nos adelantaremos un poco a la orden de los hechos.

-Eres la esposa de mi corazón desde hace mucho, mucho tiempo.

Terry la beso en el cuello mientras Candy lo apretaba más a su cuerpo.

-Por favor, por favor no te detengas.-La voz le salía entre cortada por la emoción y la pasión.

-No puedo ir despacio.-Gruñó.

-No me importa.

-A mí sí.-La pasión se reflejaba en su ardientes ojos.- Estamos perdiendo la cabeza.

Candy lo miró, intentando recuperar el aliento.-Terry se había sentado en la cama y sus ojos le estaban recorriendo el cuerpo entero mientras una mano le recorría la pierna hasta la rodilla.

-Creo que hace bastante tiempo que la perdimos querido. ¿No lo crees?- Terry asintió con la cabeza antes de volver a besarla.-Terry no te detengas.- la voz de Candy sonaba a suplica cuando pronuncio las palabras. El solo pudo a sentir con la cabeza.

-Antes que nada.-Murmuró.-Tenemos que hacer algo con tu ropa.

Candy resopló sorprendida mientras Terry se levantaba y la hacía ponerse de pie. Le temblaban las piernas y era incapaz de mantener el equilibrio, pero Terry la sostuvo, desabrochándole la bata con las dos manos. Le susurró al oído:

-Es más difícil desnudarte si estás tumbada en la cama.

-Ho claro.-Que mas podía decir nunca nadie la había desnudado al menos no con esas intenciones.

Con una mano le cubrió la nalga y empezó a masajearla con movimientos circulares.

-La cuestión es.-Dijo él, divertido.- ¿Te saco el Camisón por arriba o por abajo?

Candy se quedo pensando ¿por donde seria más rápido?

-Ho -Dijo Terry, lentamente, metiendo un dedo debajo del escote.- ¿Las dos cosas?

Y entonces, antes que ella pudiera reaccionar, le dejó caer una parte del camisón a un lado dejando al descubierto un hombro y un pecho.

-Eres tan hermosa -dijo Terry, acariciándole un pecho por encima de la tela-. La tela nunca es tan suave como la piel, pero tiene sus ventajas.

Candy contuvo la respiración mientras observaba cómo Terry movía la camisola de lado a lado, provocando que la fricción le endureciera los pezones.

-No tenía ni idea.-Suspiró Candy, acalorada, Terry empezó a acariciarle el otro pecho y si su cuerpo había ardido con la tela como barrera, con esta caricia casi se convulsiona, al sentir piel , contra piel.

-¿Ni idea de qué?

-De que se sintiera tan maravilloso y que fueras tan perverso me vas a matar de placer.

Terry sonrió, lenta y ampliamente. Sus labios se acercaron a sus oídos y susurraron:

-Solo se siente así de maravilloso por que eres la mujer con la que pretendía casarme desde un principio y por lo tanto totalmente prohibida…hasta la boda o este momento. ¿Qué querías que hiciera? De algún modo tenia que esconder a este ser perverso.

Candy se estremeció de deseo. La respiración de Terry le acariciaba el oído, pero la sensación le recorría todo el cuerpo.

-Si hubieras sido un poco mas grande cuando te conocí, pero solo eras una niña comenzando a ser mujer…aunque aun lo eres, no podía hacer nada .-Continuó él, apartando un tirante de la camisola.- Excepto imaginarte.

-¿Pensabas en mí?-Suspiró Candy, emocionándose con la idea.-. ¿Te imaginaste esto?

Le apretó con más fuerza la mano contra la cadera.

-Cada noche, cada momento antes de dormirme, hasta que me ardía la piel y mí cuerpo me pedía que lo liberara.

Candy sintió que le desfallecían las piernas, pero Terry la sujetó con fuerza.

-Y cuando estaba dormido.-Se acercó al cuello, y Candy no supo si la estaba acariciando o besando.-Entonces sí que lo pasaba mal.

Candy soltó un gemido, incoherente y lleno de deseo.

El segundo tirante cayó mientras los labios de Terry se acercaron al hueco entre los pechos.

-Pero esta noche... Todos mis sueños se harán realidad.

Candy apenas tuvo tiempo de resoplar antes de que la boca de Terry encontrara su pecho y empezara a lamerle el pezón endurecido.

-Esto es lo que he querido hacer desde el primer momento en que te vi…bueno en realidad no desde el primer momento.-Dijo.- ¿Lo sabías?

Ella agitó con fuerza la cabeza, apoyándose en sus hombros. Se balanceaba de lado a lado, y apenas podía mantener la cabeza erguida. Espasmos de puro deseo le recorrían el cuerpo haciéndole perder la respiración, el equilibrio y hasta el juicio.

-Claro que no lo sabías.-Dijo él.- Eres tan inocente.

-¿Qué fue lo primero que querías hacer cuando me conociste?

-Darte unas buenas nalgadas.

-¡Ho vaya!, hubiera debatido eso de no ser por que Terry con sus hábiles dedos le sacó el resto de la ropa hasta que Candy quedó desnuda en sus brazos. Con suavidad, porque sabía que debía estar tan nerviosa como excitada, la dejó en la cama.

Cuando empezó a desnudarse, sus movimientos fueron más torpes. Tenía la piel ardiendo y el cuerpo agitado de deseo. Ella estaba en la cama, como una tentación como no había visto otra. Su piel brillaba sonrosada a la luz de la vela y el pelo, que hacía mucho se había escapado de la trensa, le caía alrededor de la cara.

Los mismos dedos que la habían desnudado con tanta presteza, ahora parecían atontados a la hora de disponer de su propia ropa.

Cuando se disponía a quitarse los pantalones, vio que Candy se estaba tapando con las sábanas.

-No.-Dijo Terry, con una voz irreconocible.

Los ojos de Candy encontraron los suyos.

Se quitó toda la ropa y, sin darle tiempo a decir nada, se tendió en la cama, cubriéndola con su cuerpo. Oyó que ella resoplaba por la sorpresa, pero luego su cuerpo se relajó.

.-La meció, acariciándole el cuello mientras, con una mano, hacía movimientos circulares sobre el muslo.-Confía en mí.

-Confío en ti.- Y claro que confiaba en el solo era que...todo era tan desconocido y tan fabuloso a la vez que no podía evitar sentirse sumamente nerviosa y al menos una parte de su cerebro el que todavía le medio funcionaba quería dejárselo ver.- Es que...

La mano de Terry subió hasta la cadera.

-¿Es que… qué?

Terry se imaginó la mueca de Candy mientras decía:

-Es que me gustaría tener un poco de control en este momento.

Terry empezó a reírse.

-Para.-Exclamó ella, golpeándolo en el hombro.-No me agrada que te rías de mi.

-No me río de ti.-Insistió Terry.

-Te estás riendo.-Dijo ella.- Y puesto que yo no me estoy riendo, no te ríes conmigo esa excusa no funciona al menos no conmigo.

-Me reía.-Dijo él, suavemente, apoyándose en los codos para mirarla a la cara.-Porque estaba pensando en lo mucho que me alegro de que no puedas tener ni el mas mínimo control sobre esto.-Se acercó a ella y le dio un tierno beso.- Es un honor ser el responsable de cada una de las reacciones de tu cuerpo.

Los ojos de Candy brillaron con tanta pureza que Terry se rindió a sus pies.

-¿De verdad?-Susurró ella.

-Sí.-Respondió él, sorprendido de lo grave que sonaba su voz—.Aunque honor es sólo la mitad de lo que siento en estos precisos momentos, por ti.

Ella no dijo nada, pero sus ojos eran terriblemente curiosos.

-Mataré al próximo hombre que se atreva a mirarte de reojo.-Dijo él.

Para su sorpresa, Candy se echó a reír.

-Ho, Terry.-Resopló-. Es maravilloso ser el objeto de esos celos irracionales. Gracias.

-Ya me darás las gracias luego.

-Y, a lo mejor-Murmuró ella, con unos ojos insoportablemente seductores.-Tú también me las darás a mí.

Terry notó que separaba los muslos cuando volvió a dejarse caer sobre ella, con su cuerpo listo para ella.

-Ya lo hago.-Dijo, difuminando las palabras en su piel mientras le besaba el hueco del hombro- Créeme, ya lo hago.

Nunca había estado tan agradecido por el control de su cuerpo que tanto le había costado aprender. Todo su cuerpo pedía hundirse en ella y hacerla suya, pero él sabía que esta noche, su primera noche, era para Candy, no para él.

Era su primera vez. Él era su primer amante, su único amante, pensó con una ferocidad poco habitual en él, y era responsabilidad suya asegurarse de que Candy sólo sintiera un exquisito placer.

Sabía que lo deseaba. Tenía la respiración entrecortada y lo miraba con pasión. Terry no podía soportar mirarla a la cara porque, cada vez que veía sus labios medio abiertos, crecía la necesidad de hundirse en ella y hacerla suya por siempre.

Así que, en lugar de eso, la besó. La besó por todas partes e ignoró los fuertes latidos de su corazón cada vez que la oía resoplar o gemir de deseo. Y entonces, por fin, cuando ella se estremeció y se retorció debajo de él, y él supo que estaba loca por él, escurrió la mano entre sus piernas y la tocó.

Lo único que salía de la boca de Terry era el nombre de su amada e, incluso eso, salía entre resoplidos. Candy estaba más que preparada para él, más caliente y húmeda de lo que Terry jamás hubiera imaginado. Sin embargo, para asegurarse, o sencillamente porque no podía resistir el perverso impulso de torturarse, metió un dedo dentro de su cuerpo, comprobando su calidez, acariciándola por dentro.

-¡Terry! —exclamó ella, retorciéndose bajo su cuerpo.

Ya tenía los músculos tensos y Terry supo que ya estaba lista. Apartó la mano de golpe, ignorando las quejas de Candy.

Se sirvió de sus muslos para separar los de ella y, con un gemido, se colocó en posición para penetrarla.

Con un poderoso movimiento, la penetró. Sintió cómo se abrían sus músculos, pero ella no dio ninguna señal de dolor.

-¿Estás bien? -Dijo, tensando todos sus músculos para no moverse dentro de ella.

Candy asintió, soltando el aire despacio.

-Es muy extraño, mi cuerpo entero siente al tu yo.-Admitió.

-Pero ¿no te duele?-preguntó él, angustiado ante la idea de hacerle daño.

Ella agitó la cabeza, con una pequeña y femenina sonrisa en la cara.

-No me duele.- Pero antes... cuando has... con el dedo...

Incluso a la luz de las velas. Terry apreció que se había sonrojado.

La comprensión inmediata llego al cerebro de Terry de lo que Candy quería y necesitaba de el.

Terry empezó a moverse dentro de ella, con un ritmo deliberadamente lento. Con cada empujón, ella soltaba un gemido y él se volvía loco.

Y entonces los gemidos se convirtieron en gritos y los resoplos en respiraciones entrecortadas, y Terry supo que estaba cerca del éxtasis. Se movió más deprisa, rechinando los dientes mientras luchaba por mantener el control sobre su cuerpo mientras ella caía en una espiral de pasión.

Candy pronunció su nombre, luego lo gritó y, al final, toda ella se tensó debajo de él. Se agarró a sus hombros y levantó las caderas de la cama con una fuerza que Terry casi no podía creer. Al final, con un último y poderoso empujón, ella alcanzó el clímax y se dejó llevar por el poder de su propia liberación.

Terry la penetró una última vez, hundiéndose en ella hasta el fondo y saboreando la dulzura de su cuerpo, después, dándole un beso terriblemente apasionado, se dejo llevar por su propio deseo, por su propio placer. Él se derramó en su interior. Candy lo rodeó con los brazos para aferrarse lo mas posible a ese maravilloso momento, en el que ambos habían dejado de ser dos individuos independientes para convertirse en un solo y maravilloso ser latiendo con un solo corazón.

Mientras apretaba los dientes y su cuerpo se sacudía, sintió las manos y las piernas de Candy que lo rodeaban y lo aferraban con fuerza hacia ella.

Vio la expresión de puro éxtasis en la cara de ella, y supo sin duda que la suya no podría reflejar otra cosa y lo único que pudo hacer fue dejarse caer encima de ella.

Douglas, de guardia en la entrada del castillo, observó con atención a los caballos que entraban en el patio. Pasaba mas de la media noche y no se esperaba la llegada de los hombres de Alberth al menos no hasta dentro de un par de dias. En ese momento, Douglas reconoció las armas de los MacGregor en un escudo y supo que acababa de arribar el jefe del Clan MacGregor uno de los principales vigilantes de la linea entre Inglaterra y Escocia.

De pronto, su sangre empezó a agitarse al ver que una caperuza Verde caía hacia atrás, descubriendo una pelirroja cabellera del color del fuego: ¡Elisa MacGregor! Bastaba su nombre para acelerarle el pulso. Douglas bajó de un salto de la torre de observación y se abrió paso entre la multitud de caballos sudados hasta poder aferrar con firmeza la brida del caballo de su joven prima.

Elisa bajó la vista hacia él y le dedicó una sonrisa deslumbrante.

¡Dogy! No soporto tener que vérmelas con estos patanes mal educados dijo. ¿Tendrías la bondad de llevar mi caballo al es­tablo?

Douglas contempló su rostro bello y frágil, y poco le importo que lo llamara Dogy a pesar de que después tendría que soportar bastantes puyas de sus hermanos pero el era sumamente consciente de que muchos hombres se hubiesen precipitado a cumplir con cualquier demanda de ella, aunque esta fuera que se arrojasen sobre su espada o bebieran una copa de veneno. Se maldijo a sí mismo por ser un tonto de remate y la ayudó a desmontar, sin dejar de decirse que ella no era más que una zorra vanidosa.

Noa sobrino de Ruperth MacGregor esposo de Elisa, apartó a Douglas de un codazo. Por más que Elisa fuese la esposa de su tío, la quería solo para el.

Está bien, Noa. Douglas es mi querido primo. Estoy segura de que ambos me excusarán; quisiera sorprender a Neel.

Ambos asintieron con la cabeza

Elisa corrió hacia el castillo como si cruzara un campo de flores, esquivando los caballos que estaban a su paso.

Neel estaba en el salón sentado frente a la chimenea, tratando de olvidar la frustración de no haber podido ver a Candy cuando escucho los pasos de una mujer acercándose por un momento creyó que podría tratarse de ella, así que cuando se levanto y ante sus ojos apareció una pelirroja en vez de una dulce rubia.

En el rostro de Neel apareció una expresión incrédula cuando vio a su hermana sentarse como si nada en la enorme silla, para luego empinarse como cualquier mozo de cuadra, la cerveza caliente de su hermano.

-¡Por la gracia de Dios! ¿Acabas de llegar? ¿Quién te ha escoltado? quiso saber.

Elisa frunció la nariz.

Por desgracia, fue Noa. Me vigila como un perro a su hueso dijo, poniéndose de puntillas para besar a su hermano. ¿Tú creces o yo me achico? bromeó.

No pretendas distraerme. ¿Qué demonios estás haciendo aquí, Elisa?

-¿Qué demonios estoy haciendo aquí? No se su pone que tu me as pedido venir a la brevedad posible.

-Si pero conociéndote la brevedad posible, aun le quedan un par de dias mas.

Ella lanzó un solemne suspiro, y se dejo caer de nuevo en la silla.

Estoy en desgracia. Te contaré los escabrosos detalles cuando estemos solos.-Dijo acercándose a susurrarle al oído al momento que señalaba a varias personas paseándose por el salón.

Ven, vamos a mi habitación.-Neel enlazo su mano con la de ella para juntos abandonar la sala.

Neel hizo una señal a los escuderos que le servían.

Bryan, pide al mayordomo que prepare una habitación para mi hermana; dile que no importa a quién tenga que sacar de las orejas. Thomas, trae cerveza.

¿Cerveza? preguntó el escudero irlandés en tono de duda.

Ninguna dama respetable bebía otra cosa que no fuera vino o aguamiel.

Neel respondió con sequedad:

Mi hermana tiene el apetito de tres soldados. Necesita reponer fuerzas para cometer sus tropelías.

Elisa hizo un guiño al escudero irlandés, lo que provocó extrañas sensaciones en las entrañas del joven. Se precipitó a cumplir las órdenes de Neel, no sin antes retribuir el guiño.

Cuando quedaron solos, Elisa se dejó caer en una de las sillas talladas ante el fuego y levantó los pies.

Ayúdame a quitarme estas condenadas botas.

Neel se colocó de espaldas a ella, puso los pies de su hermana entre sus piernas y tironeó. La primera bota salió con facilidad, pero la segunda fue más difícil de quitar. Elisa apoyó el pie en las nalgas de su hermano y empujó con fuerza:

Eres una doncella encantadora.

Neel acercó las botas al hogar para que se secaran.

-Viniendo de ti es un verdadero halago hermanito, ¿Crees que haya una doncella disponible para mí? No quise que la mía me acompañara es una verdadera arpía.

Tú no necesitas una doncella, lo que necesitas es un maldito escudero.

Ah, qué idea novedosa. ¿Puedo tener a tu irlandés?

¿No eres capaz de comportarte como es debido? le preguntó, conteniéndose.

No respondió ella en tono alegre, alzándose la falda para calentarse las piernas. ¿Has encontrado alguna dama tan especial como para ser digna de ti?

Si, la e encontrado.

Genial eso significa que al fin te olvidaras de la insípida de Candy, ella jamás te apreciaría por lo que eres hermanito, además de que nunca se te permitiría tomarla como esposa, Albert toma muy en cuenta tu parentesco, el no es como los demás que no le da importancia a los lasos de sangre que te unen a ella.

Neel le lanzo una mirada tan penetrante que si hubiera sido cualquier otra persona y no Elisa seguro se hubiera doblado de miedo en cambio ella apenas y le presto atención, siguió intentando secarse las piernas, pero al ver que Neel se quedaba callado Elisa voltio a verlo de nuevo.-Uf, eso significa, sin duda, que aún estas loquito por ella…valla problema en el que estas metido. ¿Como rayos piensas obtener poder, si no tienes ni si quiera una maldita esposa? ¿Por qué pierdes el tiempo con Candy?, Lo que debes hacer es concretar un matrimonio que te convenga.

¿Cómo el tu yo? Elisa lo fulmino con la mirada.

Eres un encanto... se burló ella. -Si no fueras mi hermano.

-Que suerte para mi que los dos seamos iguales, querida hermana.

-Si verdad, Ian estuvo aquí y no dejaba de hablar de los dos, por eso me apresure a venir.

-Si, no sabes cuanto me alegra que hayas podido venir necesitare de tu ayuda, para conquistar a Candy.

Lo suyo y lo del principito será bastante difícil de disolver, teniendo en cuenta que lo su yo será una unión por amor… Y si a eso le agregamos que Grandchester es joven, rico pero sobre todo bastante guapo y según Ian ella esta locamente enamorada de el, no dudaría ni un segundo que ya se lo hubiera llevado a la cama.

Neel se quedó de una pieza. No quería imaginar que Candy pudiera intimar con otra persona que no fuera el.

¡Si eso hubiera pasado no me tentaría el corazón para descuartizar a ese desgraciado! –Amenazo Neel.

¡Eres como los demás! Solo piensan en cobrarse con la espada las ofensas realizadas. Por que no mejor usas el cerebro hermanito para conseguir lo que quieres.

Es la verdad, Elisa, no hay mejor forma para cortar los problemas de raíz, que con una buena espada tronó Neel.

Bueno, tal vez tengas un poco de razón, pero en este caso la espada sale sobrando, no hay como seducir a una mujer que no tiene ni idea de lo que le esta pasando. admitió, guiñando un ojo con picardía. Y si no quiere cooperar basta con que le pongas unas hiervas a su copa y estará ansiosa por participar.

-A si que crees que debo hacer eso a Candy.

-Por supuesto, que no. Hablamos de Candy, usarías los polvos para que este dócil al momento de decir si ante un sacerdote, después si quiere cooperar o no en la consumación del matrimonio tendrá muy poca importancia, hermanito.

-Eres perversa.

-No lo soy, solo soy práctica. Si realmente quieres a Candy no bastara con comprometerla, hay demasiado en riesgo para no hacerlo todo correctamente, según se los contratos an sido firmados, prácticamente son esposos solo falta que el cura bendiga la unión y no tendrás ni una minima posibilidad, asi que si te casas primero con ella, sera muy poco lo que se puedan hacer y cuando lo haga sera demasiado tarde seguramente mi primer sobrino para ese entonces ya vendrá en camino-Dijo Elisa estirándose y plantándole un beso en la mejilla a su Hermano.-Crees que ese lindo escudero tu yo Thomas tenga listo mi cuarto, y si no te molesta prestármelo, para que cuide mi puerta últimamente me da pánico que algún bicho se suba a mi cama.

-Estoy seguro que tu habitación ya estará lista, y dudo que lo quieras para que te espante los bichos el pobre, pero no crees que te rebajas al hacerlo con el.

-Neel querido a caso a ti te importa rebajarte cuando estas con las rameras de una posada.

-No a decir verdad lo disfruto bastante.

-Ahí tienes tu respuesta.- Dijo Elisa guiñándole el ojo dirigiéndose a la puerta.- Descansa que mañana tenemos grandes y maravillosos planes. Y yo me muero por yacer en una suave, limpia y mullida cama.

-Creo que eso será lo último que piensas hacer.

-¡Neel me conoces demasiado bien!

-Eso es lo que me temo.

¿Cuántas horas habían pasado? no lo recordaba y la verdad poco le importaban, intento moverse pero algo la tenia atrapada, con sus ojos busco que era lo que le impedía moverse, los brazos de Terry la tenían sujetada justo de la cintura y sus piernas estaban enredadas con las de el , eso era simplemente fabuloso.

Creo que debo irme no me gustaría que se dieran cuenta que estoy aquí.-Terry le murmuro al oído de Candy.-No puedo quedarme aquí para siempre me temo.

-Solamente que alguien te buscara

-Tienes razón alguien tal vez note que no estoy por ningún lado …y lo menos que quiero es que me busquen.- Pero aunque sus intenciones de marcharse eran muy fuertes mas fuerte fue el deseo de seguir amándose, hasta que sus cuerpos se saciaron de nuevo, o mas bien hasta que el tiempo se le agoto.

Candy y Terry estuvieron en la cama casi hasta el amanecer el castillo por suerte ese día durmió hasta tarde y durante todo el tiempo no habían dejado de besarse, acariciarse y murmurarse al oído palabras de amor que cuando tuvieron que separarse ninguno de los dos podía hacerlo.

-Te veré esta noche a la orilla del lago, saldré dentro de un momento y no regresare hasta mañana así nadie sospechara que nos encontraremos, creerán que me fui de caza.

-No se si podré esperar hasta la noche, no te veré en todo el día, te amo demasiado.

-Aunque me duele no verte durante el día es la única forma de que nos encontremos sin que alguien se pregunte por que ambos no estamos en el salón.

-Cierto.

-Bésame y me iré.

-Señor, un beso podía ser su perdición.- Ella elevó una ceja.

-¿Es una promesa?

-Mas bien es una afirmación.

Levantándose en puntillas sobre sus pies rápidamente, le dio un picotazo sobre los labios.

Terry la miró reprobadoramente.

-Eso no es un beso.

-¡Ho, por el amor de Dios Terry!-Los brazos de Candy se colgaron del cuello de Terry y jugaba con los cabellos de su nuca, mientras el con sus manos le acariciaba las caderas y la espalda, al momento que la besaba, con renuncia fue separándose de ella observando que sus labios estaban totalmente inflamados de tantos besos recibidos.

-Creo que será mejor que me marche antes de que no pueda hacerlo, te veré esta noche te amo.

-Yo también te amo Terry.

Candy vio como Terry descendía por su ventana y lo vio alejarse mandándole besos por el aire, se quedo parada en la ventana soñando despierta con esa noche, se tumbo en la cama aspirando los olores que sus cuerpos habían impregnado en ella, abrazando la almohada como un pésimo sustituto de su amor, sintiendo en su cuerpo y en su interior las huellas de su noche de amor como si tan solo un segundo antes hubieran sido hechas, hasta que alguien golpeo suavemente a su puerta tres veces, trato de componer su aspecto antes de ir a abrir la puerta, dejando entrar a Doroty.

-Neel intento verte al menos dos veces durante la noche, antes de irse a dormir, ¡no intento venir después?

-Creo que no.

-Tal vez Elisa lo entretuvo bastante, llego a noche, puedes creer que se atrevió a viajar de noche…aunque con todos esos hombres que trae consigo hasta las ánimas evitarían cruzarse por su camino.-Doroty hablaba y hablaba hasta que recordó que nunca antes la puerta había sido cerrada por Candy, el cambio de conversación fue tan rápido e imprevisto por Doroty que Candy fue tomada totalmente por sorpresa.- ¿Oye por que cerraste la puerta?

Candy se puso roja ante el escrutinio de Doroty y mas cuando su mirada se poso en su cama totalmente desecha-Ho Doroty lo siento tanto es solo que soy tan feliz..-Candy se dejo caer en su cama.

-¡Por dios Candy que hiciste!-Doroty se llevo las manos a la boca para acallar el pequeño grito que escapo de sus labios.-Bueno supongo que ya no importa, será mejor que te deje descansar, me encantaría escuchar los detalles de esta noche pero a diferencia de ti tengo tantas cosas que hacer y estoy tan cansada.

Candy rió.

-Doroty dudo que tú puedas sentir lo que yo siento en este momento y no es nada parecido al cansancio.

-Entonces cuéntame como te fue.-Candy bajo de la cama y se acerco a Doroty para tomar sus manos.

-Doroty lo amo, lo amo, lo amo, todo fue tan mágico, tan especial estuve en el mismo cielo.

-¿Dormiste con el?

-Claro ¿Que crees que estuve asiendo con el toda la noche?

-¡Candy por dios!

-Ho vamos Doroty somos amigas no es así.-Doroty asintió con la cabeza, además de que la curiosidad la estaba matando.

-¿Te dolió?

-Solo un poco en realidad fue demasiado placentero.

-Puedo notarlo en tu cara.-Candy se puso roja.

-Candy tienes tanta suerte que nadie se diera cuenta, si no de seguro como mínimo lo castran.

-¡Vamos Doroty! no hay que ser tan dramática además pronto me casare con el.

-Eso espero si no te as metido en un lió tremendo.

-Esta noche lo voy a ver a las orillas del lago.

-Estas loca es peligroso.

-No te preocupes, será algo rápido y tú me vas a ayudar.

-¡Yo! Si que te as vuelto loca.-Candy puso cara de cordero degollado y Doroty no pudo resistir la suplica silenciosa de su amiga, con un suspiro de resignación se rindió.-Y yo mas por apoyarte.-Candy abrazo a Doroty ella sabia que Doroty siempre la ayudaría.

-Lo sabia, sabia que podía contar contigo.

Será mejor que descanses para que puedas presentarte a la hora de la comida, diré que aun te sientes mal espero que me lo crean.

-Te lo creerán y si alguien viene estaré tan dormida que no lo dudaran.

Como bien lo predijo Candy, Neel estaba tan preocupado que mando a Elisa a su habitación acompañada por Dorothy así que cuando la vio dormida no sospecho que su cansancio se debía a otra cosa y no a una enfermedad y se marcho dejándola descansar.

***

-Esta durmiendo el sueño de los justos, se veía tan cansada.- dijo Elisa mirando a Neel maliciosamente.-No creo que vaya a ir a ningún lado por el momento.

-¿De veras?. Pero por si las dudas encárgate que alguien la vigile de cerca, quiero saber que hace en todo momento.

-No te preocupes ya conseguí quien me de un informe detallado de cada una de sus actividades sin que ella sospeche que la observan.

-Eso esperó, no me gustaría tener que explicar nada.

-Todo será de lo mas discreto y ahora podemos pedir que nos traigan de comer aquí. Estoy que me muero de hambre.

***

La puerta de la habitación se abrió dejando entrar a un grupo de fuertes muchachas con cubos de agua para el baño de Candy, cada una hizo una señal con la cabeza en señal de saludo mientras cada una se dirigía a una actividad determinada después de vaciar el cubo en la bañera para después salir rápidamente de la habitación.

-Me encargare de prepararle los paños para sus días especiales.-Candy no se había dado cuenta que ya solo se encontraba con Moly, una muchacha de la cual nunca había sentido el mas mínimo deseo de hacerse su amiga, nunca le había agradado demasiado.

-No será necesario aun no es tiempo para ello cuando los necesite, se los pediré a Dorothy.- Moly la miro de arriba abajo examinándola mientras asentía con la cabeza, la cual ya estaba trabajando en busca de respuestas.

-Perdón creí que ya los necesitaba.-Si algo había aprendido Moly durante toda su vida es que jamás se cuestionaba a nadie sobre nada y menos a los poderosos sin tener certeza de nada. Simplemente reunía las piezas y luego las encajaba para ver a donde la llevaban y si lo que acababa de descubrir era lo que imaginaba, tendría que analizar muy bien que provecho obtendría ella de ello.

-Gracias Molí por encargarte de mi baño, yo terminare de arreglarme para la comida.-Moly asintió con la cabeza mientras recogía las sabanas del suelo, y las hacía bola para salir a toda prisa de la habitación.

Candy no le dio importancia al hecho después de todo Moly era bien rara.

¿Cuántas monedas de oro extra le pagarían? Una cosa era pasar información y otra muy distinta aportar pruebas de sus informes, esto era lo que iba pensando la rara de Moly al caminar por los pasillos de Castle Roses, cuando una enfadada Dorothy le salio en el camino.

-Por que no se me aviso que Candy había pedido su baño.

-Perdón es solo que estabas tan ocupada que creí que apreciarías que te ayudara con alguna de tus obligaciones.

-Pues ya vez que no.

-Si ya lo veo.

-¿Que llevas ahí?

-Solo son las sabanas de la habitación…

-Dámelas yo me are cargo de ellas…

-Pero yo las puedo llevar a la lavandería.

-Lo are yo, necesito que te encargues de ciertas cosas, mas importantes que esto.-Dorothy no espero a que estuviera de acuerdo le arrebato las sabanas de las manos.-Toma a otra chica para que te ayude a limpiar las habitaciones del ala norte, si sigue llegando gente como hasta ahora necesitaremos todos los cuartos disponibles.

-Pero esas habitaciones están echas un asco no terminare en por lo menos una semana con solo una chica.

-Esta bien toma a otra.-Antes de que protestara la callo con la mano.-No puedo darte mas ayuda, hasta mañana que vengan algunas aldeanas, lo siento as lo que puedas con lo que tienes.

-Estaré todo el día ocupada.- Y quejándose de lo injusta de la vida se fue en busca de la ayuda necesaria para comenzar a trabajar en algo tan desagradable, primero estaba contando monedas de oro y ahora estaba imaginándose montones y montones de telarañas y suciedad definitivamente la vida no era muy justa para algunas personas, pero en cuanto tuviera la primera oportunidad se encargaría al menos de equilibrar la balanza un poco mas a su favor.

Dorothy la vio marcharse deseando que en verdad estuviera muy ocupada por algún tiempo, sin duda se había dado cuenta de algo por que Moly no era ninguna tonta. No pudo evitar palmearse la frente como pudo ser tan descuidada, ciertamente no hay muchos indicios que indiquen que uno se a convertido en mujer a menos que se sepa que se busca y sin duda unas sabanas manchadas si que lo son. Lo único que podía hacer por el momento era mantenerla lo más ocupada posible con suerte y se olvidaría de todo y por supuesto esconder las evidencias ayudaría bastante.

Dio media vuelta y se dirigió a su habitación no tenia caso molestar a Candy con eso solo la preocuparía y no podría hacer nada al respecto.

A la hora de la comida Candy se presento en el gran salón y le dio la bienvenida a Neel y a Elisa en lugar de su abuela, comió con el, convivió con el, ya que Terry no se presento a la hora de la comida en el lugar, fingió estar encantada con su visita y con cada una de las cosa que el le platicaba siendo que apenas y su mente le prestaba atención ya que casi siempre estaba recordando, los besos, las caricias y las sensaciones que el cuerpo de Terry le hacia sentir, y anhelando que el tiempo pasara rápidamente, al fin cuando se pudo retirar presento sus excusas para no presentarse en la cena se levanto, para reunirse con su amado.

Candy caminaba a las orillas del lago, protegida por la oscuridad de la noche podía sentir la ansiedad en su corazón y la emoción de encontrarse con el, estaba segura que esa noche seria la primera del resto de sus vidas y nada podría evitarlo.

Pronto una silueta apareció ante ella a pesar de la oscuridad sabia que era el su corazón se lo decía, sus brazos se enredaron en su cintura apretándola a su cuerpo y los de ella atrajeron su boca a la de ella, para comenzar a regalarse dulces besos primero pero inmensamente apasionados después, sentía el latir de su loco corazón como si le fuera a estallar debido a la emoción, de repente la luna celosa de ella, apareció para acariciar su rostro y poco a poco revelarle el rostro de el, sus hermosos ojos azules se clavaron en los de ella, y su corazón siempre que la mirara así sabia que se volvería loco de felicidad.

Sus labios pronto se encontraron, Candy le echo los brazos al cuello y se puso de puntitas para tener mejor acceso a su boca, su lengua la invadía y ella saboreaba cada una de las embestidas dadas por el, hasta que no pudo mas y fue ella la que comenzó a explorar, hasta que los labios de el se separaron de su boca y comenzaron a bajar por su cuello hasta su pecho con la respiración sofocada se aparto lentamente de ella, para preguntarle.

-Alguien te vio salir.

-No Dorothy se va a encargar de cubrirme, nadie mas que ella sabe que estoy aquí, todos en el castillo creen que estoy profundamente dormida.

-¿Entonces tenemos tiempo?

-Si pero muy poco, tal vez alguien sospeche algo hoy tampoco as aparecido en el salón.

-No importa, y Terry volvió a besarla, mientras su cuerpo quedaba arrinconado entre un árbol y Terry, las manos de Terry descendían por sus piernas acariciándolas y subiendo hasta toparse con sus muslos desnudos mientras seguía besándola, sus caricias eran apasionadas y tan descaradas que la excitaban hasta llevarla hasta el mismo cielo, de pronto el quedo de rodillas ante ella y desapareció, bajo sus faldas, el corazón de Candy se detuvo, bueno al menos eso es lo que ella creyó, para latir inmediatamente como nunca lo había hecho, un grito escapo de su garganta al momento que su cuerpo se desparramaba y caía en los brazos de Terry, poco a poco fue recuperando el control de su cuerpo y de su mente a medida que las olas de placer se hacían cada vez mas pequeñas y menos frecuentes.

-Vaya eso a sido…maravilloso.-Dijo Terry mientras le besaba las orejas.

-Mas bien yo diría que fabuloso, pero nunca lo vuelvas a hacer.-Candy miro muy seria a Terry.-Bueno al menos mientras no estemos entre cuatro paredes, cualquiera pudo vernos y eso me mataría de vergüenza.

-En cuanto estemos entre cuatro paredes, me suena perfecto, no me gustaría hacer de algo tan maravilloso algo trágico.

- Y esas cuatro paredes solo cuentan si son nuestra habitación.

-Le quitas toda la emoción al asunto.

-Bueno tengo que irme.-Candy se levanto e intento componer su aspecto.

-Espera tengo un regalo para ti.

-No tenías que molestarte.

-No es ninguna molestia mira esta es tu sortija.-Terry saco de su bolsillo una sortija de oro, con una rosa en el centro y unas pequeñas piedritas engarzadas y una pequeña inscripción grabada por dentro, Candy miro asombrada la sortija.-Era de mi abuela materna, para nosotros los ingleses las rosas significan secreto, mi abuelo y ella se amaban en secreto por eso mando a ser la rosa.

-Es hermosa.-Candy leyó la inscripción.- Amor omnia vincit, el amor triunfa sobre todo.

-Así es ellos lucharon mucho para estar juntos así que supongo que es verdad.

-¿Ya lo creo que si, y nuestro amor también triunfara sobre todo?

-Nuestro amor ya ha triunfado, dentro de poco no será necesario esta clase de encuentros. Vamos Candy te llevare de vuelta al castillo.

-Pero antes tengo que agradecer tan magnifico regalo.- La mirada de Candy se volvió sumamente intensa, mientras sus manos se retorcían a su espalda.

-Creí que tenias prisa por llegar.-Terry arqueo su ceja.

-Doroty no se enfadara si tardo unos minutos más.

-Supongo que no.-Y Candy ahora fue quien hizo que Terry temblara de pasión.

****

A la tarde siguiente Elisa no podía apartar los ojos de Douglas, había cambiado algo en el, aun no sabia que pero lo encontraba mas que agradable, seguía teniendo el mismo aspecto de hacia un año, pero había algo en el que la llamaba, tal vez era el hecho de que lo prohibido se volvía demasiado tentador.

Un suspiro escapo de sus labios, el choque de las espadas contraían sus músculos, era obvio que Terry tenia mas experiencia que el pero aun así la fuerza de Douglas era sorprendente, se alegro de no ver a Neel por ningún lado mientras mas lejos estuvieran el uno del otro mejor.

Con un movimiento de la espada Terry arranco de las manos de Douglas la enorme espada de doble filo mandándola a volar lejos de su dueño, una ovación se escucho en el patio de armas mientras Douglas se rascaba incrédulo la cabeza aun no creyendo lo que acababa de ocurrir.

-Eres demasiado bueno pero la próxima vez no te será tan fácil vencerme.

-Pues esta vez me las he visto negras, espero que para la próxima no me cueste tanto trabajo, como esta.

-No lo creo eso puedes apostarlo.

-¡Dogy!.-El grito de Elisa les llamo la atención.

- ¿Dogy?-Terry arqueo una ceja, mientras intentaba no reírse de su amigo.

-No digas nada, ven vamos te presentare con ella, solo no le sonrías o pensara que puede manipularte.

-Ya veo tu le sonreíste y desde entonces ya no eres Douglas si no...- Terry se puso la mano en la barbilla como si pensara demasiado en el nombre.-Dogy viéndolo desde cierta perspectiva no suena tan mal.

-Ho cállate, si no todo mundo comenzara a burlarse de mi de nuevo anda ven te presentare con tu futura prima.

Terry Y Douglas llegaron pronto a donde se encontraba Elisa, Terry aun la recordaba, era una muchacha muy linda y los años la habían ayudado a florecer bastante, ahora entendía por que Douglas la miraba como idiota.

-Elisa.

-Dogy es una lastima que perdieras ya ganaras para la próxima.

-Si tuve mala suerte, pero le ganare en la próxima, deja te presento con Terrence Grandchester.

-Excelencia un placer volver a verlo.-Elisa recogió sus faldas al hacer una reverencia, mientras sus ojos recorrían la figura parada frente a ella.-Y ella es Elisa Mac Gregor.- Terry le tomo la mano y le beso los nudillos.

-Un placer conocerla, perteneces al clan de Ian.

Elisa asintió con la cabeza.

-Ian es el hijo de mi esposo.

-¿Cómo esta el?

-Muy bien, alistándose para su boda.

-Es una lastima que no viniera, seguro le habría pateado el trasero, he aprendido uno que otro truco.-Dijo Douglas moviendo de un lado a otro su espada, mientras Elisa lo devoraba con la mirada, para luego evaluar de igual manera a Terry.

-Y dígame My Lord ¿Por qué no hemos contado con usted en el gran salón, a mi hermano y a mí nos encantaría conocerlo.-Douglas se rió, mientras Elisa lo fulminaba con la mirada.-Venga demos un paseo por los huertos, Dogy ve por Candy y Neel.

-Neel no querrá venir el odia el huerto.

-Entonces ve por Candy.

-Candy tampoco, esta ayudando en la elaboración de los quesos, ¿Por cierto, por que no la estas ayudando?

-Por qué no soy buena haciéndolo, solo le estorbaría.

-Aun así hay muchas otras cosas por hacer en el castillo.

-Dogy, tu sabes mejor que nadie que yo no hago esas cosas así que deja eso ya, ¿Acaso no quieres que pasee con nuestro invitado?

-Me conoces demasiado bien.

-Que lastima que tu a mi no, así que con permiso.-Elisa Tomo del brazo a Terry y prácticamente lo secuestro.

-Ahora que vamos a hacer familia deberíamos conocernos muy bien, espero que cuando tú, ¿puedo hablarte de tu verdad?-Terry asintió con la cabeza.-Como decía cuando tu y Candy estén casados me permitan visitarlos y poder pasar largas temporadas acompañando a Candy.

-Siempre será bienvenida toda la familia de Candy.-Elisa se rió.

-Gracias pero no debes de decir eso, si no tendrás a media Escocia como invitado, y a veces no es nada bueno juntar a tantos escoceses.

-He visto a bastantes juntos y me agrada como se comportan.

-Claro eres hombre es lógico que te identifiques con ellos, pero dudo que a tu madre le agrade ver como pelean por demostrar quien bebió mas o quien pega mas fuerte.

-Ten por seguro que mi madre estará más que encantada.

-Ya veremos, ¿estas disfrutando tu estancia aquí?

-Bastante.

-Es una lastima que Anthony no este, seguro te llevaras muy bien con el.

-Espero llevarme bien con los dos.

-Olvídate de Alberth, Candy lo quiere, pero la opinión de quien realmente le importa es la de Anthony así a sido siempre.

Elisa observaba a Terry, analizándolo se dio cuenta de tantas cosas, y su mente comenzó a comprender que seria casi imposible separarlo de Candy.

-Estoy tan contenta de que vayamos a ser familia.

-¿En serio?

-¡Claro! A caso lo dudas.

-Jamás pondría en duda la palabra de una dama. En serio pero puesto que no me conoces como saberlo.

-Solo lo se, ya malo intuición y además me alegra, toparme con un verdadero caballero, por que como puedes ver por aquí son bastantes escasos.¿Ha si que como no podría estar mas que feliz que formes parte de la familia.

-Mi madre estará sumamente complacida de saber que sus esfuerzos por educarme correctamente rindieron frutos.

-No lo dudo My Lord, espero que esta noche si nos honre con su presencia en el salón.

-No me lo perdería por nada del mundo My Lady, si hubiera sabido que usted y su hermano habían llegado jamás se me hubiera ocurrida salir.

-¿Fue de caza?- Pregunto Elisa, quería saber donde se había metido realmente.- Supe que se marcho solo no cree que eso es algo peligroso.

Terry se rió, mientras estiraba los brazos sobre su cabeza.-No, no fui de caza, Escocia están hermosa que solo fui a explorar los alrededores.

-¡Ha!- Elisa se fingió decepcionada.

-Tal vez ahora que su hermano esta aquí podamos hacerlo. Seguramente conoce lugares magníficos para cazar y usted se pueda unir a la partida.

-Eso seria interesante.

-Y ahora My Lady si me disculpa tengo que tomar un baño y el lago esta un poco retirado.

-Hasta la noche.-Elisa le hizo una reverencia, mientras lo veía marchar y se quedaba pensando, que seguramente seria mucho más emocionante y excitante acompañarlo al lago en vez de a cazar.

***

-¡Donde demonios te as metido llevo todo el día esperando a que vengas a verme!

-Lo siento Lady Elisa, pero Dorothy me mando a limpiar las habitaciones que hace mucho no se usan.

-¡maldición! Supongo que no tienes nada que contarme.

-Creo que ese es el motivo por el que me tuvieron todo este tiempo tan ocupada, yo creo que Dorothy pretendía que se me olvidara lo que vi.

-No tengo tiempo para tus excusas si me vas a decir algo hazlo ya, y mas vale que valga la pena.

-Pues vera….

Elisa nunca se había desprendido de unas monedas tan satisfactoriamente como en esos momentos, aunque al pensar en Neel no pudo evitar sentir pena por el, pero por otro lado al fin se olvidaría de la tonta de Candy por desgracia todo estaba total y absolutamente perdido, aunque tal vez aun podrían hacer algo al respecto y ella era experta en ello.

La música escapaba por todos los rincones del enorme salón, la cena estaba próxima a servirse y muchos de sus habitantes ya se habían reunido para disfrutar de la cena, Candy y Doroty miraban detrás de unas columnas.

-No puedes faltar esta vez, todo el mundo se dará cuenta de tus constantes ausencias si sigues siendo tan obvia.

-¡Cállate! Si sigues hablando tan fuerte se darán cuenta por tu culpa, además nadie lo notara.

-Si que lo harán, se supone que eres la anfitriona.

-Por favor, por favor Doroty, necesito que me ayudes Terry y yo no estamos haciendo nada malo.

-Solo es inapropiado, que crees que dirían tus hermanos si se dieran cuenta, además tengo un mal presentimiento, no vayas Candy, quédate aquí.

-No tengo que verlo, muy bien si no me ayudas de todos modos iré.-Candy miro a Doroty suplicándole con la mirada que la ayudara.-Por favor, por favor…

-Esta bien te ayudare, pero tengo un mal presentimiento.

-Lo que tienes es culpa, pero no tienes por que, lo que Terry y yo hacemos es de lo más natural.

-Cuando se den cuenta que yo te ayudaba en tus escapadas será de lo más natural darnos una buenas nalgadas, como castigo.-Candy se río.

-Si que eres dramática.

-A veces me pregunto si, sigo ayudándote llegare a vivir lo suficiente para disfrutar de mis nietos.

-Claro que vivirás lo suficiente, yo te ayudare a traer al mundo a tus niños y tú me ayudaras a mi, y cuando crezcan les contaremos nuestras aventuras, bueno exceptuando esta.

-Hasta tu reconoces que no esta bien.

-Para con ello Doroty…Si te sirve de consuelo me confesare.

-Muy bien vamos, ya llegaron Elisa y Neel, será mejor que te reúnas con ellos y no los mires a los ojos por mucho tiempo.

-¿Por que?

-Cargas con una sonrisa de boba que seguro se dan cuenta de algo.-Candy levanto los hombros.

-Soy tan obvia.

-Demasiado trasparente.

-Solo soy la mujer mas feliz del mundo, ahora encárgate de que todo este en orden.

Candy se alejo de Doroty tratando de controlar la sonrisa que iluminaba su cara mordiéndose las mejillas, cuando llego a la mesa donde se encontraban sentados Neel y Elisa a ambos los saludo con un beso en la mejilla.

-Queridos primos honran la mesa de Castle Rouses, es una lastima que la abuela no este aquí, pero esperamos que pronto este entre nosotros.

-A si lo esperamos Candy.

-No nos acompañara a comer tu invitado. Candy se mordió el labio no quería sonreír al oír mencionar a Terry y puesto que no podía hablar solo asintió con la cabeza.- A qui viene.

Justo en ese momento Terry entro acompañado a sus costados de Archy y Stear, vestía totalmente de blanco, la gente que estaba en su camino se hacia a un lado para permitirles pasar, cuando llego al pie de la mesa donde se encontraba Candy los tres hicieron una reverencia en señal de saludo, Neel no dejo de evaluarlo ni un solo segundo, odiándolo cada vez mas a cada paso que daba, por que mientras todo Terry irradiaba respeto o incluso miedo con solo un ademán de su mirada, el sabia que nunca podría llegarle ni a los talones, lo odio por que el representaba lo que nunca llegaría a ser, por sus orígenes y por que el tenia a la mujer que el deseaba.

-Mi lord, quiero presentarle a mi primo Neel y ami prima Lady Elisa…

-No te molestes querida ya nos conocíamos, encantada de verla de nuevo.

-Ambos nos sentimos muy contentos de contar con su presencia.-Neel temió indigestarse con sus palabras.

-El placer es mío.

Terry se sentó al lado de Elisa, solo por que no pudo evitar que esta lo arrastrara a su lado, y Candy al otro extremo de la mesa por suerte ella si pudo evitar que Neel la sentara a su lado. Los platillos comenzaron a hacer su aparición y pronto la mesa se lleno de distintos manjares diseñados para deleitar a los comensales.

-Le gusta Escocia Mi Lord.- Elisa hablaba bajito para dar la impresión de que era delicada y para crear un ambiente intimo entre Terry y ella, pero Terry contesto con voz firme para que su voz fuera escuchado hasta el otro extremo del salón de ser necesario.

-Jamás creí que pudiera enamorarme de otra tierra, aparte de mi hogar. Ahora se que Escocia forma parte de mi.- Su ojos se encontraron con los de Candy cuando pronuncio las ultimas palabras.

-Escocia es hermosa, pero aun es muy peligrosa si uno no va con cuidado.-Dijo Neel mirándolo con odio mal disimulado. Elisa se dio cuenta de que su hermano en cualquier momento perdería la poca paciencia que tenia.

-Por desgracia es verdad lo que dice mi hermano, aun nuestro pueblo sufre por culpa de los vikingos.

-Creí que habían logrado expulsarlos por completo de sus costas.-Apunto Stear.

-Lo hicimos, pero aun ahí barcos que se atreven a aventurarse y por desgracia si llegan a tocar las costas arrasan con todo lo que ahí a su paso.

-Neel se encarga de patrullar las islas del norte, sus barcos son los únicos capaces de hacerles frente.

-¡Que interesante! Espero que algún día me permita formar parte de la tripulación.-Pidió Stear bastante emocionado.

-No querrás subirte a esa cosa que Neel llama barco.- Grito Douglas desde su asiento.

-Por que no, suena bastante interesante.

-Para empezar se te congelara el trasero.-Todos rieron, mientras daban un gran trago de cerveza.-Y segundo el mas importante de todos, sufrirás del mal de mar y entonces te acordaras de mi.

-Yo soportaría cualquier cosa con tal de una buena batalla.

-No lo dudo.- A punto Elisa.- Pero que bueno que contamos con mi hermano.

-Es verdad.-Dijo Candy sonriéndole a Neel.-Todos estamos muy orgullosos de el.

-Gracias querida Candy.- Después de la cena me gustaría hablar contigo.

Candy se mordió la lengua y negó con la cabeza.

-Lo siento Neel…pero tengo que supervisar algunas cosas.- Neel apretó los dientes ante su negativa.-Si es muy urgente será mejor que me lo digas ahora, si no tendrá que esperar hasta mañana.

-Esperare a mañana.

-Esta bien antes de que se sirva el desayuno.

-Me parece perfecto.

Cuando Candy se levanto para retirarse Elisa la sujeto de la mano.

-¿Que pasa?

-Nada, solo un pequeño problema que tengo que supervisar.

-Te acompaño.

-No hace falta por favor quédate, es en las cocinas y a ti no te gusta entrar en ellas.

-Muy bien si necesitas cualquier cosa no dudes en buscarme.

Candy asintió con la cabeza mientras se excusaba para poder marcharse del salón.

Elisa la siguió con la mirada, hasta que desapareció, mientras Terry estuviera en el salón no tenia por que ir a un lugar tan desagradable como las cocinas, para seguir a la tonta de Candy.

Salvo que noventa minutos después alguien le derramaba una jarra de vino en su hermoso traje blanco al susodicho, y su mentecita comenzó a trabajar.

-Maldición Elisa que te pasa.- Dijo Neel bastante molesto al ver que su hermana lo había prácticamente arrastrado fuera del salón.

-Eres un grandísimo idiota, cuanto as bebido, supongo que lo suficiente para no darte cuenta de o que ocurre a tu alrededor.

-De que rayos hablas.

-¡Imbecil! Así es como pretendes salirte con la tu ya, si no te das cuenta de nada, Candy y Terry seguramente se verán en cualquier momento.

-¡Lo matare!.

-Tu no vas a matar a nadie, me oíste seguramente te mataría antes de que pudieras levantar un dedo.

-Entonces que voy a hacer.

-Nada.- Elisa tomo la cara de Neel entre sus manos y lo obligo a mirarla a la cara.-No aras absolutamente nada, estas tan borracho que solo arias estupideces.

-Elisa…

-Silencio, vine aquí para solucionarlo todo y eso es lo que voy a hacer, así que escúchame bien, volverás al salón tomaras otra jarra de vino, cerveza o lo que se te de la gana, pero ni se te ocurra bebértela solo fingirás, y mas te vale que cumplas.- Neel asintió con la cabeza.- Después de un rato te retiraras a tu habitación, me as entendido.

-Si ¿Que vas hacer?

-Ese es el problema querido, tendré que ir planeándolo por el camino, por eso lo menos que necesito es estarme preocupando por los líos en que te metas. Ahora vete.

Elisa vio regresar a Neel al salón, maldiciendo para si mientras se ponía de camino a la cocina, tenia la esperanza de que en ellas le digieran que Candy no se había asomado en ellas para poder ir corriendo a su habitación, para poder irse corriendo a su habitación para preguntarle si se sentía mal, pero la condenada si había estado ahí, de echo si hubiera llegado unos minutos antes se hubiera topado con ella.

-Maldición y ahora que hago, tendré que presentarme así, en su alcoba…-Pero justo en ese momento un ruido quebró el silencio, Elisa se paro en seco y corrió a ver a quien anunciaba el cuerno, jamás en su vida se había movido tan rápido, como en ese momento y se alegro tanto, cuando sus ojos se posaron en la veintena de hombres en vueltos en los colores del clan, pero sobre todo en el enorme semental blanco, que los rayos de luna iluminaban, a pesar de que su jinete venia cubierto de la cabeza con el plaid, supo que sin proponérselo el destino le mandaba una forma de evitar que Candy y Terry se vieran al menos por esa noche.

Anthony bajo de su caballo, y saludo a todo el que se le acercaba, feliz de estar en casa después de tanto tiempo, desde el salón la música se escapaba, hasta el patio.

-Anthony.- Elisa se acerco corriendo a su lado en verdad se alegraba de verlo.-Cielos santo as crecido, me pregunto cuando dejaras de hacerlo.-Fácilmente le ganaba por dos cabezas.

-Elisa.-Anthony la cargo sobre su cabeza.-Espero que crecer todavía un poco mas, Alberth aun me gana por media cabeza.

-El no vino contigo.- pregunto Elisa mientras buscaba entre los demás jinetes.-No no vino, nos topamos con la abuela en el camino acá, alguien esparció el rumor de una epidemia en Edimburgo.

- Quien pudo haber sido tan cruel.

-No lo se, la abuela considero prudente hacer cierta penitencia en agradecimiento de que solo fuera un rumor, el pobre de Alberth debe estar aun rezando.-Lo dijo mientras se reía.

-Supongo que tu te as escapado.

-Bruja, ya no podía soportar un minuto mas, además de rezar los monjes pretendían poner ciertas penitencias.

-La abuela estará muy enojada contigo.-Anthony levanto los hombros.

-Quien en verdad lo estará será Alberth, la abuela siempre me perdona, ven vamos al salón la música me llama, además quiero ver a Candy.

Elisa lo jalo del brazo, para evitar que siguiera su camino.

-Será mejor que no entres ahí.

-¿Por que no?- Pregunto Anthony bastante intrigado.

-Necesito hablarte de Candy y si vamos allá no me prestaras la debida atención.

-¿Qué pasa con ella? La abuela dijo que estaba bien.

-Lo esta, lo que me preocupa es…-Elisa se mordió el labio, comenzaba a caminar por arenas movedizas y no quería que se la tragaran, aunque conociendo a Anthony después podría alegar que si no fuera tan impulsivo a veces no surgirían estos problemas.-Creo que se han aprovechado de la hospitalidad de la abuela.

-No te entiendo Elisa, mas vale que te expliques.

-Esto es muy difícil pero…

Candy, entro en su habitación, seguida de Doroty.

-No creí que me llevaría demasiado tiempo.

-Candy esa es una señal para que esta noche no salgas.

-Deja de estar de miedosa y ayúdame a cambiarme.

De repente ambas se quedaron quietas al oír el cuerno del vigía.

-Otra señal.

-Si, cuando me tomaras en serio.-Candy se río.

-Deja de preocuparte solo es alguien de paso, si fuera alguien importante hubieran enviado a alguien para estar listos para recibirlo.

-Es solo que tengo esa sensación en el estomago que no me deja en paz.

- Ho te entiendo muy bien, por que yo también la tengo.

-Entonces no vayas.

-Boba si lo que tengo en el estomago es por la emoción de ir, así que olvídalo, que opinas verde o rosa, aunque el rosa no me va.

-Usa el oscuro, se supone que debes pasar desapercibida.

-Cierto, vez como dos cabezas piensan mejor que una.

-Vamos, vamos te recogeré el cabello y te lo cubres con la capa, no debes llamar la atención.

-Muy bien me cuidare, es solo que cuando estoy con Terry el mundo deja de tener sentido, y cuando me besa, jamás creí que sentiría algo así, por el soy capaz de cualquier cosa.

-¡Incluso verte a escondidas con el como una perdida!.- Las palabras dejaron frías a Candy y a Doroty, las dos voltearon a ver atónitas a Anthony que había entrado en la habitación sin darse cuenta.

-Anthony…

-¡Dorothy fuera, ya hablare después contigo!.

Dorothy se quedo parada, mirando a uno y a otro sin saber que hacer, hasta que Candy le indico que se fuera con la mirada. Cuando ambos se quedaron solos el silencio se volvió sumamente tenso entre ambos.

-¿Cuánto tiempo llevas escuchando?.

-Lo suficiente para enterarme de todo.-Candy le sostuvo la mirada.

-Muy bien entonces sabes que no tienes nada que decir al respecto.

-En eso te equivocas mocosa. Como tu hermano mayor…

-Solo eres un par de minutos más grande que yo. Y tu arrogante pomposo no tienes nada que decir, así que quítate tengo una cita.

-Aun pretetendes ir a esa cita a pesar de que yo te lo prohíbo.

-Tú no puedes prohibirme nada, además no estoy haciendo nada malo.

-Si no fuera nada malo, no lo verías a escondidas.

-Muy bien lo veo a escondidas, por que dudo que te agradara que nos besáramos enfrente de todo el mundo verdad.

-Como te atreves.

-¡Perdón! –Candy se cruzo de brazos mientras miraba a la cara a Anthony.-¡Por importarme muy poco tu opinión! Quítate del paso.

-Cielos santo quien es la bruja que ha tomado el lugar de mi hermana.-Anthony le bloqueo totalmente la puerta.- Ni creas que vas a poder salir de aquí, hablare antes con el idiota que te pervertio, y después le arrancare la cabeza.

-Tu gusano arrogante…-Dijo Candy clavándole un dedo en el pecho.

-Me as llamado gusano…

-Tu me as llamado, bruja, perdida...y… no tengo por que aguantarte mocoso, quítate de mi camino.-Candy intento jalar a Anthony de la puerta, pero era demasiado grande.

-Le arrancare la cabeza.

-Si le tocas un solo pelo, te odiare el resto de mi vida.

-Que suerte para mi que lo que menos tengo pensado es tocarle el cabello. Anthony cargo a Candy y la aventó a la cama.- Y más te vale que te quedes ahí.

Candy le iba a jalar de los cabellos pero al verlo tan enojado, le dio miedo que la amarrara una vez lo había echo y ahora necesitaba salir lo mas rápido posible.- ¡Malcom! ¡Malcom!

Un caballero de unos 25 años apareció en el marco de la puerta Anthony se aparto de Candy para atender al recién llegado, Candy iba a alcanzarlo cuando la puerta se cerro, la habían atrancado.

-Anthony que haces, déjame salir.

-Lo siento Candy, pero lo menos que necesito es que te interpongas en mi camino.-Candy sabia que Anthony no estaba siendo sensato y ella no quería verlo pelear con Terry.

-No hagas nada…si le tocas un pelo jamás te lo perdonare.

-Creo que podré vivir con ello.

-Malcom no la dejes salir.

-Como tu digas, pero tal vez debería acompañarte.

-No yo estaré bien no te separes de esta puerta cuento con ello. Dorothy tienes tres segundos para decirme donde se iba a tener su cita esa loca. Dijo señalando la puerta de Candy. Dorothy quería esperar para ayudar a Candy y justo en ese momento maldecía no haber buscado donde esconder la cabeza.-Te estoy esperando y mi paciencia la agoto mi querida hermana. Habla.

-En el lago.

-Malcom cerciórate que nadie entre ni salga de este cuarto y Dorothy mas te vale que desaparezcas de mi vista.

Malcom asintió, mientras la figura de Anthony desaparecía, mientras desde el otro lado de la habitación se podían escuchar los gritos desesperados de Candy.

Candy golpeaba con sus puños la enorme puerta de madera, Anthony la había encerrado las manos le dolían demasiado pero no podía darse por vencida, busco por la habitación algo con que hacer ceder la puerta, si tan solo estuviera en la otra área del castillo ese tenia pasadizos, no quería que Terry y Anthony se pelearan por su culpa, por que Anthony no le permitió que explicara las cosas, la ventana llamo su atención, hacia mucho tiempo que no bajaba por ella, pero tenia que intentarlo aunque la vida le fuera en ello.

Ho Fortuna

Clic arriba

Velut luna statu varia bilis,

Semper crescis aut decrescis;

¡Vita detestabilis!

Nunc obdurat

Et tunc curat

Ludo mentis aciem

Egestatem,

Potestatem

Dissolvit ut glaciem.

Anthony caminaba a través del bosque sabia que lo encontraría, Dorothy no seria capaz de engañarlo aunque si lo hacia…no podía permitir que el nombre de su familia, su honor quedara manchado por la imprudencia de ese par de tontos, como había podido manchar así a su familia, a su pueblo, le daría su merecido, aunque Candy lo odiara, lo encontraría y lo enfrentaría, la luna alumbraba su camino la oscuridad de la noche no lo detendría en su objetivo, pronto su silueta se hizo visible gracias a la luz de la luna.

La luz de la luna alumbro el camino por donde se suponía llegaría Candy, los ruidos del bosque era lo único que se escuchaba en el bosque, Terry trato de distinguir la figura que se aproximaba, no era Candy era su hermano, con un suspiro de resignación camino a su encuentro, desde un principio se había temido este momento, con paso decidió iba a su encuentro cuando un terrible golpe en la cabeza le impidió llegar a su objetivo.

Sors immanis

Et inanis,

rota tu volubilis,

Status malus,

Vana salus

Semper dissolubilis,

Obumbrata

Et velata

Michi quoque niteris;

Nunc per ludum

Dorsum nudum

Fero tui sceleris.

-Pero que significa esto.-Anthony estaba asombrado como habían podido derribarlo de esa forma eso era de cobardes, una segunda sombra salio de atrás de el, no supo que fue lo que lo golpeo solo sintió un fuerte dolor en la cabeza y después como el filo de una espada lo atravesaba llevándolo a la inconciencia.

Candy había logrado escapar por la ventana, al ir corriendo en medio del bosque sintió un terrible vació que se iba adueñando de ella, el bosque jamás le había parecido tan lúgubre como en esos momentos las ramas golpeaban su rostro y su cuerpo, provocándole pequeños arañazos, nunca había tropezado tantas veces como esa noche, los ojos le ardían había caído y la tierra había entrado en ellos, pronto llego a su objetivo, pero parecía que había corrido durante horas, paro en seco sus ojos no podían creer lo que estaban viendo, dos de las personas mas importantes en su mundo estaban tirados en el suelo, ambos con una herida en el estomago, corrió al lado de Terry no lo podía creer.

Sors salutis

Et virtutis

Michi nunc contraria,

Est affectus et deffectus

Semper in angaria.

-Terry háblame por favor.-Pero el no respondió, ya no lograba coordinar nada en su mente era demasiado el dolor.-Dime que es lo que paso.-Su corazón aun tenia esperanzas que eso fuera una terrible pesadilla.-Pronto Malcom al igual que Archie y Stear acompañados de una docena de hombres llegaron a su lado se habían dado cuenta que ella se había escapado por la ventana y la habían seguido, ninguno podía creer lo que sus ojos veían, Malcom corrió al lado de Anthony y Archie y Stear hacia Terry. Al contrario de Terry, Anthony estaba regresando de la inconciencia.

Al oír sus quejidos Candy fue en auxilio de su sangre.

-¡Anthony! ¡Anthony!, -Se arrojó a su lado, susurró su nombre, tanteó ciegamente en busca del pulso, que apenas y encontró, y acarició sus brazos y su cara. Con voz quebrada, le rogó que no estuviera muerto.-Anthony, por favor, no... ¡Anthony!

Entonces advirtió que el mango de la espada bañada con sangre mostraba la figura tallada del escudo de los Grandchester.

-¡Detened a ese bastardo! -Gritó Malcom detrás de ella, y trató de arrojarse sobre Terry, pero Archie y Stear se lo impidieron.

-La espada de su Señor está en el suelo.-Observó Stear con voz penetrante-. Debió de ser una lucha. De modo, pues, que no hay ninguna detención que hacer. Así que no se atrevan a tocar a nuestro Señor.-Ordenó a los hombres que ya se habían acercado.

-Por favor perdóname, esto es mi culpa.

Anthony, apretó la mano de Candy, Stear se acerco a ella y le murmuro al oído que era muy poco lo que podían hacer por ninguno de los dos sus heridas eran demasiado graves, Candy sintió como si la espada también la hubiera atravesado a ella.

Se obligo a ser fuerte, por el y por ella aunque por dentro sentía que en cualquier momento perdería la conciencia.

-Can…Candy.-Anthony intento hablar.-Candy le puso el dedo sobre su boca.-No te esfuerces pronto te repondrás. Que no muera dios, si muere jamás me lo perdonare.

Pero Malcom interrumpió el debía saber que había ocurrido ahí.-¡My Lord! ¿Que fue lo que ocurrió?- Malcom Tomo la cabeza de Anthony y le acomodo su tartan como almohada, Candy fijo su mirada en el rostro de Anthony.

El pálido rostro de Anthony era alumbrado por la luna y con un gran esfuerzo lo único que pudo decir fue.-Te…Terry.

Con esa ultima palabra había marcado el destino de Candy, su mano se volvió flácida entre las manos de ella, su corazón había dejado de latir Candy lo atrajo hacia su pecho, un grito de angustia, dolor y desesperación rompió el silencio del bosque, antes de caer Candy en la inconciencia.

Hac in hora

Sine mora

Corde pulsum tangite;

Quod per sortem

Sternit fortem,

Mecum omnes plangite…

Continuara….

Que les pareció, espero lo disfrutaran.

Gracias a cada una de ustedes por sus mensajes y una disculpa de antemano por no estar cien por ciento en esto, no es por falta de ganas es por falta de tiempo a veces reviso mi correo justo cuando voy de salida. Pero cada línea que recibo de parte de ustedes me alegra el día, y me ayuda a mejorar, ya estoy mejorando en la redacción al menos eso creo yo, ahí me sacan de la duda.

Bueno tampoco he participado como antes en los grupos a pero este año a sido muy difícil, solo le pido a dios que nunca aparte de mi la esperanza de una vida llena de momentos maravillosos en compañía de todos los que conozco y forman parte de mi vida, y que me mande salud, que ya no me pasen cosas, o si me pasan al menos que sane rápido, bueno, espero que nos podamos leer pronto.

Antes de irme, ustedes ya lo saben pero de nuevo los personajes no son míos, y pues la historia es de todas la que la comparten conmigo, la canción es Oh fortuna de la opera de Carmina Burana la canción completa abajo la traducción a quien le interese leerla. Y esperando que ninguna de ustedes sufra con los cambios de Fortuna, quejas y comentarios a mi correo Soledad_lo_.

OH FORTUNA

Oh Fortuna,

variable como la Luna

como ella creces sin cesar

o desapareces.

¡Vida detestable!

Un día, jugando,

entristeces a los débiles sentidos,

para llenarles de satisfacción

al día siguiente.

La pobreza y el poder

se derriten como el hielo.

ante tu presencia.

Destino monstruoso

y vacío,

una rueda girando es lo que eres,

si está mal colocada

la salud es vana,

siempre puede ser disuelta,

eclipsada y velada;

me atormentas también

en la mesa de juego;

mi desnudez regresa

Me la trajo tu maldad.

El destino de la salud

Y de la virtud

Está en contra mía,

Es atacado

Y destruido

Siempre en tu servicio.

En esta hora

Sin demora

Toquen las cuerdas del corazón;

El destino

Derrumba al hombre fuerte

Que llora conmigo por tu villanía.