N/A¡gracias Remsy y Dark de corazón!

x---x---x---x---x---x---x---x---x---x---x---x---x---x---x---x

"Nunca estar donde se debe estar"

Dedicó la tarde entera a preparar la cena de ésa noche. De vez en tanto canturreaba escuchando canciones románticas por la radio y por momentos sentía un leve ardor en las mejillas al imaginar el después---, de aquella cena. Combinó los condimentos en amalgama estratégica para levantar los ánimos, aunque con mezclar jengibre, curry y pimienta levantaría hasta los muertos de sus tumbas. Es que él tenía gustos particulares difíciles de saciar, y no era que ella pretendiera colapsarlos a todos en una misma noche pero esperaba que surgiera el efecto esperado.

Se hizo en el pelo una cola, vestía un corto vestido, tacones altos y por más que sus piernas parecieran dos finos escarbadientes a él nunca le importó que no fuesen las de una súper modelo. Pinto sus labios de rubí, perfumó su piel con jazmín y esperó sentada sobre una silla doblando las servilletas, acomodando los cubiertos, deseando que las velas no se consumieran hasta que él llegara. Ésa noche iba a reconquistarlo.

Él tocó la puerta, ella lo recibió besando sus labios con naciente pasión mientras que él correspondía a su beso con tan solo una caricia en su hombro. Ella cortó la conexión dando un paso hacia atrás, extrañada, sorprendida, sabiendo que la profesión de médico estaba desgastando el matrimonio. Él sonrió al ver la cena servida.

"Pensé que tendrías ganas de comer tu comida preferida"; le susurró al oído, ayudándolo a quitarse el sobretodo gris.

"¿Bonnie has cocinado toda la tarde?"; preguntó ladeando la cabeza hasta encontrarse con los ojos oscuros de su mujer.

"Sólo para ti"; aseguró ella chocando con dulzura la calidez de sus labios contra los de él.

"Estoy cansado, cielo."

Bonnie retrocedió aún más, observando a un Wilson distante, cada vez más lejos de sus brazos. Limpiándose el labial corrido lo invitó a la mesa aunque de todos modos ésa cena no fuese lo que ella esperaba.

"Cuéntame cómo te fue el día de hoy"; expresó Bonnie cortando un pedazo de carne.

"Lo siento no tengo ganas de hablar"; respondió James bebiendo un sorbo de vino.

"Nunca quieres hablar de tu trabajo…"; dijo cansada de escuchar lo mismo todas las noches. "…al menos conmigo."

Bonnie se levantó de su silla tirando con poca elegancia la servilleta que estrujaba entre sus manos y se dirigió hasta el dormitorio, afligida por detrás de la puerta, llorando un amor que no llegaría a ninguna esquina.

En las horas nocturnas cuando la complejidad de la enfermedad con la cual trataba lo estresaba, el sentimiento de desazón ante la muerte inevitable de sus pacientes lo impelía a no encariñarse con ninguno, y la rutina junto con la Clínica le pesaba sobre la espalda, a James le preocupaba darse cuenta que quien lograba entenderlo con tan sólo miradas sin preguntarle nada no fuera precisamente su mujer.

Parece ser que su amigo es el único culpable de que él nunca esté donde tiene que estar.

x---x---x---x---x---x---x---x---x---x---x---x---x---x---x---x