Disclaimer: Harry Potter y todo lo relacionado con su universo le pertenecen a J.K. Rowling. Esto es sin ánimo de lucro. La trama es mía; no copies ni publiques sin mi permiso expreso.
Fandom: Harry Potter.
Pareja: Rose Weasley/Dominique Weasley. Menciones de Teddy/Rose, Teddy/Victoire, Rose/Victoire y Dominique/Victoire.
Rated: PG-13.
Summary: Rose siente la necesidad de preguntarle una cosa a Dominique, pero no cuenta con que esta tiene un sentido de la malicia muy especial que empleará con ella.
Advertencias: Femslash. Incesto.
Palabras: 1.049.
Notas: Para la tabla Jane Austen de la comunidad /vrai_epilogues de livejournal.
04. Sentido
Miran un viejo álbum de fotos que ha encontrado Albus. Están tumbadas en la cama, con los pies en la almohada y las piernas revueltas. La pierna izquierda de Dominique está entre las de Rose, más bien, y sus cuerpos se tocan mucho y en muchas partes.
Pero no os vayáis a pensar que ambas están nerviosas, con la boca seca, los pelos de punta y calor por ahí abajo. Claro que no. Son primas y, para ser sinceros, ya se han besado unas cuantas veces, bien por accidente, bien por probarlo, bien por atracción.
—Oh, mira, recuerdo este día. Fue... hace dos años. Acabamos llenos de barro y rompiendo la escoba de tu padre —dice Rose sonriendo.
—Sí, fue genial. Pero a mí me gustan más las guerras de globos de agua.
—También son divertidas. ¡Mira, aquí hay una foto de esto! Estamos todos. Y Victoire llevaba el bañador lila porque Teddy se nos unió.
—Sí que te acuerdas —murmura Dominique maliciosamente, esperando que Rose vuelva a declararle que, efectivamente, le gusta Teddy. Es en vano—. Pero era un bañador rosa. El lila no realza lo suficiente su cabello.
Pone los ojos en blanco y esboza una media sonrisa sarcástica. Entonces las dos se ríen y Rose le da un leve golpe en el brazo a la rubia. Esta sólo se ríe más. En realidad quieren a Victoire.
Y a Rose no le gusta Teddy. Al menos no mucho. No cuando, desde que tiene uso de memoria, ha sido algo más que la prima o amiga de Dominique. Porque ellas son esas dos cosas, sí, y no salen juntas —sería imposible—, pero se besan. Se besan y se tocan y se quieren un poco de más. Se ponen celosas cuando ven a la otra saliendo con chicos —mayormente Rose; Dominique, que es un año mayor, ha salido con un montón de tíos y un par de tías y no es de las que sienten celos— y se han escondido un par de veces en el armario de las escobas —la francesa siempre comenta que deberían llamarlo el armario de los polvos rápidos.
Dominique no será celosa, pero tiene un sentido de la malicia muy desenvuelto. En realidad no lo hace con mala intención la mitad de las veces, pero le gusta meterse con Rose. Es divertido hacerla rabiar un poco y callar sus pullas con un beso de esos en que le lame la comisura del labio y suspira como la adolescente que es. Y en esos momentos la cara de Rose se puede comparar con su pelo.
—Oye, Nique, ¿puedo preguntarte una cosa?
Dominique se acerca un poco y la mira a los ojos, casi tan azules como los suyos. Siente curiosidad.
—Supongo.
Rose suspira. No le gustan las suposiciones.
—¿Me responderás sea lo que sea? —insiste.
—Me estás asustando. Ya te dije que perdí la virginidad con aquel chico de Hufflepuff.
Rose pone los ojos en blanco, incapaz de sonreír. Dominique no va del todo desencaminada.
—Lo digo en serio. ¿Responderás la pregunta?
Entonces la mayor duda. Por un lado, siente una inmensa curiosidad y la mirada de Rose es tan insistente que le cuesta negarse a ceder al impulso de decir que sí automáticamente, pero por el otro… Esto le asusta un poco. De verdad. Acaba rindiéndose.
—Sí. Sea la que sea. Pero suéltalo ya, pelirroja.
—¿Te has… liado alguna vez con tu hermana?
Eso es demasiado hasta para ella. Es imposible que acabe de decir eso. No puede. Es Rosie.
—¿Qué? —suelta, incrédula y divertida. Maliciosa.
—Que si la has besado o algo más. A Victoire.
La habitación se llena de silencio; un silencio profundo, quién sabe si tenso, pero no total. El tic-tac del reloj les recuerda que el tiempo pasa y se oyen las voces de sus primos en el piso de abajo, jugando a algo que seguramente no sea nuevo.
Dominique sonríe enseñando todos los dientes y un hoyuelo. Baja la mirada y se ríe un poco.
—¿Estás celosa, primita? Sabes que eres la única —y la mira a los ojos. Pero ha sido una mala idea.
Rose no está de broma. Lo sabe, lo percibe, lo siente. Mierda, piensa.
—¿Sí o no, Dominique?
La sonrisa decae a medias. Se pone seria como pocas veces y responde sin dudar.
—Sí, nos hemos besado. Nada más.
Rose inspira con fuerza y parece que asimila la idea. Tal vez no sea tan malo. Bueno, vamos, no es tan malo. Ambas se han besado contras personas y lo tienen muy asumido. Lo que pasa es que Rose siempre se ha sentido un poco celosa de Victoire, porque, bueno, siempre ha tenido todo que lo que ella quiere. A Teddy y a Dominique en su casa todos los días. Un cuerpo perfecto y notas muy buenas (bueno, ella también saca buenas notas, pero porque es una empollona). Y, como todos sabemos, no puede evitarlo.
—¿Te molesta? —ahí está el sentido de la malicia de Dominique. Sabe que es verdad que le jode y no dejará que escape del tema. Es su manera de ser.
—Un poco, la verdad.
—Ya te he dicho que tú me importas más.
Cortan la poca distancia que hay entre sus rostros y se besan, primero suavemente e intentando hacerlo profundo. Lo que pasa es que los besos de Dominique suelen ser cortos y apasionados, besos de francesa. Así que juntan sus cuerpos y se rozan, y se siente totalmente bien. Porque eso no puede estar mal. Sus lenguas se rozan y Rose aprovecha para coger a Dominique de la cintura.
—Si te sirve de algo, tú besas mejor. Será porque éramos pequeñas. Entonces Vic no tenía tanta experiencia.
Rose está jadeando, pero Dominique pasa de eso. Vuelve a besarla, esta vez más lentamente.
—Pero ¿te gustó?
—Bueno, un poco —sus alientos de mezclan—. Era algo nuevo, y eso siempre me ha atraído, pero nada más. Me pareció demasiado húmedo.
Parece que todo está bien ahora. Como si sólo hubieran hablado del tiempo, de quedar para estudiar o algo así. La verdad es que no es grave.
—Yo también he besado a Victoire. Pero a mí me gustó más.
El sentido de la malicia de Rose también existe, después de todo. Es sólo que no lo muestra tanto.
