UN CAPITAN DESALMADO
¡¡Kagome!!… - Sango se puso muy roja – ¡¿Como se te ocurre eso?!…¡¿Como me va a gustar Miroku?!
Pues…
Mira… - continuó la castaña desesperada – Si a mí me gustara andaría detrás de el todo el tiempo, me preocuparía de que no le pase nada, querría hablar con el siempre…
Sango… tu haces todo eso …
Yo… - Sango se detuvo... – ¿lo… hago?
Recién te das cuenta… - dijo Kagome sin poderlo creer…
Sango suspiró profundo, y tomo asiento sobre unas cajas de la calle,… Kagome se sentó a su lado…
Si te gusta, ¿verdad?
… desde que éramos niños… - admitió Sango finalmente…
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Flash Back
Una bella e inocente niña de apenas 7 años de edad estaba en un callejón de la plaza rodeada por tres niños más grandes que ella con toda la pinta de busca pleitos…
¡Devuélvemelo! … - decía la pequeña saltando intentando quitarle a uno de los chicos lo que le pertenecía…
Si no fueras tan enana lo alcanzarías… - se burlo el pillo antes de arrojar la cinta para el cabello a otro de sus compinches…
Las niñas no deberían estar en este lugar… solo están de metiches… - dijo el otro…
Seguían con ese estúpido juego, Hasta que a una de ellos se le paso la mano, y empujó a Sango haciéndola caer al suelo…aun así se seguían burlando…y la pobre Sanguito solo quería llorar…
¡Ya déjenla!… - exigió alguien detrás de ellos…
Los brabucones voltearon… Un niño de no mucho más grande que la pequeñita (Tendría unos 9 años), se les imponía…
Y ¿que vas a hacer tú, Miroku?... – le pregunto el mas grandote dándole un empujón a chico y mandándolo al suelo…
Las risotadas de aquellos pillos eran tremendas, la niñita seguía mirando eso con algo de miedo…Cuando Miroku levanto la mirada y dirigió su mano al más grande de ellos
"Ellos se lo buscaron…"
La giro… ¡Y de la nada este se cayó al suelo como si algo lo jalará de los pantalones!…
Ya se imaginaran el desconcierto de este y sus compañeros y no fue lo único… Otro movimiento de la mano, y su camisa le tapo la cara… Intentó levantarse, pero con otro movimiento volvió al suelo…
Miroku seguía sentado en el piso con la mano levantada y con una sonrisa de satisfacción en su rostro…
No necesitaron más… corrieron horrorizados, dejando la cinta en el suelo, sin antes gritar…
¡Está loco!…
¡Es un brujo!…
Miroku se levantó con una sonrisa en el rostro, recogió la cinta… luego se volvió ante la asombrada Sango…
Lo siento…- dijo, aún sonriendo - Creo que se ensucio un poco…
Sin quitar el asombro de su rostro… Ella tomo la cinta, mientras ante la sonrisa de su recién conocido, aparecía un rubor en sus mejillas…
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Terminado el relato, Sango aun miraba con ternura esa cinta para el cabello en su mano… Kagome dijo emotiva…
Sango… ¡Que historia tan tierna! …
¿Tierna?... – Sango se puso más roja aún… - es una historia infantil y muy tonta…
No, a mi me parece el relato mas dulce que he oído en mi vida…y ¿Miroku sabe algo?...
No
¿Como?... si lo quieres desde que son niños, en tanto tiempo tuvo que haberse dado cuenta… - dijo Kagome
Sango bajo la cabeza y negó…Miroku no tenía idea de sus sentimientos… ella siempre se ponía muy nerviosa si el notaba una indirecta suya, no podía mirarlo a los ojos, era muy tímida cuando eso ocurría… además porque estaba casi segura de que Miroku no le correspondía…
Que mal… - dijo Kagome molesta – Y ¿nunca has pensado en decírselo?
Si, pero… siempre que estoy por hacerlo, me pregunta si estoy enferma, me dice que actúo raro, que lo asusto,… ¡La verdad es que no tengo oportunidad con él! - dijo la castaña casi rompiendo a llorar…
Pues entonces es un idiota si no se a fijado en ti teniéndote en frente casi su vida entera… - dijo Kagome indignada… respiro y dijo – Sango, déjame que yo hable con él… También somos amigos de la infancia a lo mejor logra averiguar algo…
Kagome,… ¿harías eso por mí?... – preguntó Sango con los ojos muy abiertos…
Si… - dijo Kagome tomando las manos de su amiga… - y no te preocupes, voy a ser muy sutil para que no descubra nada…
Eso si es un favor muy grande – río Sango…
Que mala eres…
Las dos amigas rieron juntas…
Mientras encima de un tejado, con Shippo y Miroku…
Nada del collar… - dijo Shippo cansado sentándose… - Pobre Kagome, y era lo único que le dijo algo sobre su madre… - notó que el ojiazul no le prestaba atención… - Oye ¿qué pasa, Miroku? -El joven gitano veía pensativo hacia abajo del tejado…
Olvidémonos de eso por el momento, Shippo… - dijo – Acabo de encontrar algo más importante…
Curioso por saber… el gitanillo se asomó junto con su amigo para ver la calle…Por ella pasaba un lujoso carruaje de metal, llevado por dos caballos blancos y precedido por una escolta de cuatro guardias muy bien armados y sobre caballos marrones…
Parece ser que Naraku tiene nuevas adquisiciones… - comentó Miroku torciendo la boca…- ¿Quién podrá ser?
Se dirigen al palacio de justicia… - dijo Shippo observando atentamente…
Ven, Shippo: vamos a ver que se traen entre manos…
Miroku dio un salto hacia el tejado siguiente para seguir el carruaje, y Shippo (que considera a su amigo como una especie de modelo a seguir) fue con él…
En efecto el carruaje se dirigió al palacio de justicia… y en su entrada lo esperaba nada mas y nada menos que el mismo Naraku… Los dos gitanos (en un tejado de una casa cerca, muy bien ocultos) observaban la escena con gran interés…
La puerta del carruaje se abrió y de este bajo un soldado… pero no era cualquier soldado: llevaba una armadura dorado muy brillante, una magnifica capa, una resplandeciente espada en su cinturón, cabello plateado (aunque se inclinaba más al blanco) y una mirada perversa en el rostro… hizo una reverencia ante Naraku y este parecía complacido…
Por fin ha llegado a París, Capitán Hakudoshi… - dijo este…
Estoy ansioso por comenzar mis servicios aquí… y compensar así mis 15 años de ausencia – dijo el que al parecer sería el nuevo Capitán de la Guardia de la ciudad…
Si… y déjeme decirle que en todos los años que se ausento no he encontrado otro mejor Capitán que usted…
Me alaga señor… pero es verdad que nadie ha puesto mano de hierro sobre la chusma de las ciudades como yo…
Quizás es por eso que durante su ausencia, pese a la captura de varios de ellos… - con mueca de desprecio…- los gitanos se niegan a revelar donde se encuentra el escondite donde se ocultan… llegó la hora de a eliminarlos uno a uno… - añadió con malicia…
Hablaban casi en susurros por lo que Shippo y Miroku tuvieron que inclinarse bastante para poder oír lo que decían… desgraciadamente… la madera donde se apoyaba el mas pequeño de los gitanos, cedió…
TRAP…
AHHHH…
Shippo cayó del tejado para caer en un montón de paja apilada al pie de una casa….lo cual amortiguo la caída pero para nada el enojo de la audiencia…
¡¡Un espía!!…- grito Naraku con irracional enojo – Disparen¡¡¡
Los soldados dispararon sus flechas velozmente a tiempo que el astuto gitanillo, lanzaba una esferita de denso humo plateado… nublando la vista de sus adversarios y dándose a la fuga… Pero mientras los soldados tosían y se restregaban los ojos…
El Capitán Hakudoshi, no parecía ser afectado por el humo… desenvaino su espada y fue tras el…Shippo corría a gran velocidad pero los callejones cercanos al palacio de justicia no tenían ni callejones estrechos ni nada que lo pudiese ocultar… llego haz un muro total de piedra y demasiado lizo para treparlo… además del otro lado se encontraban las turbulentas aguas del río… no tenía escapatoria…
¿Ahora… que hago?... – jadeo el pequeño…
Cuando como un rayo, y con la espada apuntándole al pecho, llego su perseguidor… el pequeño se quedo aterrado, esos ojos ambarinos demostraban irracional odio y un deseo de matar que le helaría la sangre a cualquiera… sin decir nada Hakudoshi arremetió contra él…
ZAP…
De no haber sido porque el gitanillo también poseía una velocidad admirable, ya hubiese muerto destazado… Shippo brincó a un lado de la calle… pero cayendo y lastimándose… Hakudoshi ni tiempo le dio de levantarse, iba a atacarlo de nuevo cuando una soga proveniente de los tejados enlazo al pequeño de la cintura y lo subió… causando que el ataque de Hakudoshi solo deteriora el piso…Miroku subió a su compañero con el al tejado del segundo piso de una casa…
¿Estás bien?... – pregunto el ojiazul jadeando…
Si… yo… - Shippo gimió su brazo derecho estaba muy lastimado de los golpes…
Miroku dirigió una mirada de profundo rencor a Hakudoshi… que ya lo veía como su siguiente víctima… Era como si deseara desesperadamente derramar su sangre…
Miroku sintió ese escalofrió pero no mostro miedo…Hakudoshi aún con la espada empuñada… corrió hacia ellos… Miroku apuntó su mano a la espada…La espada escapo de las manos de su dueño… Sin embargo Hakudoshi no era como otros, mostró más malicia en su rostro ante la singular habilidad del joven gitano…, pegó un salto y ¡¡tomó la espada en pleno vuelo!! …
Tal fue su proeza que Miroku perdió el control sobre el objeto…Y con esto el equilibrio…
Hakudoshi con al espada en la mano pego tal golpe hacia los gitanos que destrozó parte del techo de la casa…. Ocasionando la caída de sus víctimas al rió…
Todo se lleno de un humo proveniente del concreto destrozado…
Naraku que acaba de llegar con el resto de los soldados… aplaudió a Hakudoshi con desdén…
Impresionante sin duda… - dijo sonriendo... Hakudoshi hizo una reverencia…
Si,… pero lamento que ya no podemos interrogarlos ahora… - dijo en un tono nada de lamentación si no más bien de total de burla….
Dirigiendo su mirada al río… al parecer sus cadáveres ya se encontraban en aquella tumba acuática…
Así sin mas, fue la llegada de el Capitán Hakudoshi a Paris, y también la de una nueva amenaza.
El agua se oía a sus pies con una fuerza admirable…. No sabían si juzgarse afortunados o si estúpidos por ello…
Que bue…na ,…sali…da ….Miroku – jadeo Shippo, completamente empapado, sentado aún lado de un enorme conducto de desagüe…
No teníamos opción… - dijo Miroku junto a él…
El golpe de Hakudoshi había sido con la fuerza suficiente para matarlos a ambos pero Miroku había reaccionado a tiempo para tomar a Shippo en brazos y saltar al río como último recurso… Logró ponerlos a salvo dentro de una de los conductos que llevaban el agua de la ciudad al río…
Estás muy lastimado… - dijo Miroku a su compañero…
Tú también… Ese tipo…. Parecía el mismo diablo…- temblaba el pequeño…
Pues… para ellos nosotros somos los demonios... - dijo Miroku …
Cierto… - suspiró Shippo indignado, recordando como el desalmado lo había atacado.., luego añadió agradecido – Gracias por haberme salvado Miroku…
Por nada… pero- dijo el ojiazul aun creyendo que no lo había hecho tan bien –Tenemos que averiguar más sobre ese tipo… ¿Qué clase de hombre es?... ¿Porque conoce todos nuestros trucos?... y ¿como supo que tomaría control de su espada?...
Segundos de silencio…
¿Qué haremos?
Por ahora no haremos nada… excepto volver a la Corte a avisar de este Capitán nuevo… - dijo Miroku mientras se levantaba con dificultad… - Creo que este tubo nos llevara al centro de la ciudad por allí podremos volver…
Shippo se levantó,… y camino a lado de su compañero por los tubos que recorrían la ciudad…
Mucho más tarde, en la "Corte de los Milagros"…
Ya anocheció hace más de una hora y ni rastro de esos dos… - dijo Sango cogiéndose las manos… desesperada…
¡¡Allí están!!… - exclamó Kagome…
En efecto, ya por la entrada, ya se podía ver llegar a Shippo recargado en la espada de Miroku… Ambos estaban en muy mal estado…
Las dos jóvenes se aproximaron ellos…
¡¿Que les paso?!- preguntaron a unisonó…
Shippo esta mal herido… - dijo el joven ojiazul… - Llévenlo con la Sra. Kaede… - depositó al niño en las manos de Kagome…
Miroku…tu… - Sango no termino su oración (obvio se preocupo por las heridas de este…)
Tengo que hablar con Shako – dijo con firmeza
Y se marchó de inmediato…
La Sra. Kaede hirvió hierbas medicinales… para curar las heridas de Shippo…
Mientras sus amigas le preguntaban que fue lo ocurrido…
- ¿Que dices?... – pregunto Kagome al cabo del relato de su joven compañero – ¿Un nuevo Capitán de la Guardia?
Tal como lo oyes…. Ese tipo era un demonio… - jadeo Shippo – Casi nos rebana vivos
Entonces oyeron gente correr fuera de la cabaña…
¡Junta!- gritaban – ¡El Jefe Shako va a hacer un anuncio!
Todos los gitanos (Eran cerca de 100) se reunieron en el centro de la mini ciudadela que era la "Corte de los Milagros"… Donde se encontraba un gran escenario hecho de madera, en el que estaba de pie un hombre ya de edad pero aún con la fuerza reflejada en su rostro, de largo cabello negro y bigote…
Shako alzó los brazos como pidiendo que se mantuvieran en silencio… orden que fue obedecida de inmediato…
Hijos míos…- dijo en tono solemne… - ...siempre supe que este día llegaría, pero ahora me temo que ha sido demasiado pronto… - hubo algunos murmullos entre la gente… - Naraku, nuestro eterno perseguidor, ha decidido que somos una amenaza total para él… y ha traído un nuevo Capitán para la guardia de la ciudad cuya sed de muerte es tan insaciable como la del tirano… - la gente comenzó a aterrarse… Shako tomó más aire – El Capitán Hakudoshi ha vuelto y no conoce la piedad… ataca a cualquiera, casi siempre sin esperar ordenes y no descansa hasta verlo muerto…así sea un niño… -Pausa – Por lo que ahora tomaremos otros medidas de protección…
Las nuevas reglas de seguridad (por así decirlo) fueron las siguientes: todos aquellos menores de 18 años deberían volver a la "Corte de los Milagros" antes del atardecer… los espectáculos se realizarían lejos de los lugares más lujosos… y cada día en un sitio diferente para despistar a los soldados… luego de dejar claro estos puntos… la gente se retiro de vuelta a sus viviendas…
Sango y Kagome que habían oído las noticias, se quedaron muy preocupadas,…¿ realmente ese tipo era tan desalmado que ahora era una total amenaza para su comunidad?... debía serlo si había hecho que su líder Shako tomara medidas así…
Unos minutos más tarde, estaba nuestro cuarteto en la cabaña de la anciana Kaede …las dos jóvenes se encargaban de las heridas de sus compañeros…
Con esto se te va a pasar el dolor… - dijo Kagome con un dulce sonrisa a Shippo
Se escaparon con suerte… - dijo Sango casi en un susurro mientras terminaba de vendar el brazo del ojiazul…
No puedo creer que ahora tengamos que permanecer más tiempo fuera de las calles por ese tipo… - dijo Miroku con furia en sus palabras… - Todo se volverá mas difícil ahora…
Eso parece… - dijo Kagome… luego, hubo silencio, excepto por el sonido de las venda y el agua hirviendo…
Pero pasado un rato…
Nos vemos,… - dijo Miroku levantándose de su silla…
Miroku… - Sango intentó decir que aún no había terminado de limpiar la herida de su hombro pero el chico sacudió la cabeza…
Ya estoy bien, Sango… - dijo casi en un tono de aburrimiento… se volvió hacia los demás – Nos veremos,…gracias por todo, Sra. Kaede… -añadió agradecido y se marchó…
Hubo otro silencio, mas incomodo que el anterior, ya que Sango parecía a verse quedado como tonta porque de nuevo había demostrado una excesiva preocupación por el joven ojiazul.
Kagome notó esto en su amiga y sintió indignación… ¡¿Que acaso estaba ciego?!.... Esa bella chica se preocupaba por él todo el tiempo, quería estar a su lado y lo que él hacía era decir que no necesitaba nada… ¡¿Acaso no veía el rubor en las mejillas de Sango o la dulzura de sus palabras?!… ¡Era desesperante!…
Kagome se levantó de su sitio…
¿A donde vas Kagome?... – preguntó la Sra. Kaede…
Ya vuelvo…olvide preguntarle algo a Miroku… - dijo la pelinegra y salió…
Alcanzo a su compañero unos metros lejos de la casa…
¡Miroku! …
¿Kagome?... ¿Que haces aquí?... – pregunto extrañado el gitano…
Solo quería preguntarte… - Kagome recuperó aire – ¿Piensas obedecer las nuevas normas del Sr. Shako?
Supongo… - dijo este encogiéndose de hombros… - Además no creo que Sango me deje saltarlas… -añadió con una media sonrisa…
¡Estupendo!…ahora que su amigo ya había mencionado a la castaña, Kagome podía sacar sutilmente el tema de ellos…
¿ Sabes, Miroku?... pienso que eres afortunado…- dijo alegre
¿De que?... – pregunto este con curiosidad… - ¿De tener a alguien que cree que me voy a matar en cada movimiento que hago? – dijo bromeando
No… -"Será más difícil de lo que esperaba"- Si no de tener a alguien a quien le importas tanto…
Puede que tengas razón… - dijo el ojiazul sonriendo esta vez de manera sincera… - Pero me gustaría que me tuviera mas fe… Los amigos hacen eso ¿no?...
Si, claro…pero…- Kagome no termino su oración:
Iba a decir algo relacionado a los sentimientos de Sango, cuando el joven se acerco más a ella,.. Mirándola muy fijamente…
¿Miroku?... – Kagome parecía preocupada de ver esa mirada justo en ella…
Lamento no haber podido encontrar el collar de tu madre, Kagome… - dijo el ojiazul con un suspiro… - Sé que significaba mucho para ti…
Si… pero no importa … - Kagome se puso nerviosa
Claro que importa… - luego añadió mirando el piso – Es importante tener un recuerdo de aquello que amamos… Sobretodo cuando no lo recordamos
¿Porque dices eso?...
Yo casi ya no recuerdo a mi madre… - Miroku quitó ese deje de tristeza en su voz: lo último que quería era contagiárselo a la chica… - pero nunca olvido la familia que tengo aquí… - añadió con una sonrisa poniendo la mano en el hombro de la chica…
Kagome miro el semblante de su compañero… era de ternura pero a la vez parecía que encerraba una especie de secreto, como un sentimiento más intenso… sin embargo el chico no parecía preocupado…
Nos vemos… - y se marchó el ojiazul…
Kagome se quedo muy pensativa… ¿Acaso Miroku encerraba otro sentimiento por ella aparte de la amistad que tenían desde hacia años?... ¿Esa sería la razón por la que parecía no notar o no darle importancia a Sango? … Esa idea la dejo muy asustada… solo esperaba que no fuera eso… ojala que no…
Regresó muy cansada a la cabaña; Sango ya se había ido… y Shippo ya se había acostado… la chica dio las buenas noches a la anciana y se marcho a dormir…
Se tumbo en su cama de inmediato… había sido un día demasiado extraño, primero su collar ya no estaba con ella, luego ese nuevo capitán que casi degolla a sus amigos, la preocupación que le había dejado la actitud de Miroku y ahora se le venía a la mente el muchacho de cabellos plateados de aquella noche… junto con el anhelo de volver a verle algún día …
"Imposible" – pensó Kagome mientras los ojos se le cerraban por el cansancio…
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Mientras en la mansión más lujosa de todo París, el joven de ojos dorados acudía al llamado de su tío…
Aquí estoy – dijo Inuyasha entrando en la oficina de su tutor…
En la estancia estaba su tío sentado como siempre en el gran sillón frente a su escritorio… pero a su lado permanecía de pie otro caballero que le inspiró a Inuyasha una extraña sensación dentro de sí mismo… pero se mantuvo serio…
Inuyasha, te presento al Capitán Hakudoshi… - dijo Naraku – desde ahora el estará a cargo de dirigir la guardia de la ciudad… y muy pronto te encontraras bajo su mando… -añadió mientras Hakudoshi se aproximaba a Inuyasha para estrechar su mano…
Un placer joven Inuyasha… - dijo con una sonrisa maliciosa al ver la pureza del alma que ahora le tocaría corromper – Espero ansioso contar con sus habilidades…
El placer es todo mío… - dijo Inuyasha estrechando la mano ofrecida…
CONTINUARA
CAP.5 EL DÍA DE LOS SANTOS
