¿ALIADO O PELIGRO?

Los cuatro jóvenes se detuvieron cerca de un callejón oscuro por la ausencia del sol… aún oían los cascos detrás de ellos,…

- ¿Que hacemos ahora? … - pregunto Shippo alarmado…

Miroku recorrió con la mirada la calle donde se encontraban,… siempre memorizaba lo que había en cada una por si alguna vez se encontraba en situaciones como aquella,…finalmente su memoria le trajo a la cabeza algo que podía ayudarlos…

- Sigan hacia la "Corte de los Milagros"… - dijo el ojiazul mientras se alejaba de ellos hacia otra dirección… - Yo me encargo...

Sus compañeros parecían no muy convencidos, pero hicieron lo que el pelinegro les dijo…

Mientras tanto el joven gitano se colgó por tejado con ayuda de una cuerda… desde allí, pudo divisar a los soldados… eran como una docena… y en su frente estaba Hakudoshi…

Miroku vio en el tejado de en frente lo que necesitaba… sobre aquella casa había varios toneles de vino puro, si lograba derribarlos los caballos se embriagarían por el olor tan fuerte y eso les dificultaría la persecución a tal grado que tendrían que darlos por perdidos…

Se remango…

"Hora de darle un buen uso…" – pensó en la habilidad que poseía…

Apunto su mano a los barriles…

No hubo movimiento: la distancia era muy grande…hacia falta un esfuerzo mayor,…

Tuvo que poner mucha concentración en lo que hacía….

Finalmente… lo logró….

PLAF…

Los barriles cayeron uno tras otro sobre los soldados y sus corceles… debilitando tanto a los animales como a sus jinetes…

- ¡¡ ¿Que significa esto?!! - estalló Hakudoshi… contrariado mientras intentaba, en vano, obligar a su caballo a levantarse…

- ¡¡En el techo!!… - grito uno de sus hombres

- ¡¡Allá!!

Hakudoshi desvió la mirada hacia el tejado y pudo ver una silueta cubierta por la oscuridad de la noche…

Rápidamente Hakudoshi tomó su arco y disparó una flecha que rasgo el aire… Esta fue seguida por un pequeño grito de dolor…

Bajo de su caballo, para subir al tejado…. Vio un bulto tirado en el suelo… unos hombres se acercaron con un alumbre… era solo un trozo de una capa azul oscura, de origen gitano, con algunas gotas de sangre…

Hakudoshi observo la capa, la sangre, y luego encontró algo más interesante… algo delgado y muy pequeño, pero que le dijo mucho…

- Conozco esto…Pero no puede ser… - murmuro con el rostro blanco de furia… - Está vivo- clavo su espada en el suelo terminando de desgarrarla capa… por segunda vez se le había escapado la misma presa…

Desgraciadamente, el grupo de soldados que Miroku había detenido no era el único que rondaba ahora la oscura ciudad… Y para mal de males sus amigos aun no habían llegado a casa…

Sango, Shippo y Kagome llegaron a otro callejón donde se detuvieron a recuperar el aliento… no les duro mucho por volvieron a oír cascos…

- No… puede ser… todavía nos siguen – jadeó Shippo, a causa del cansancio…

- Creo que lo mejor será separarnos…- dijo Sango – De esa manera los despistarlos…

- ¿Tú crees? - dijo Kagome con el corazón en la garganta

- Si… tú y Shippo sigan por este camino… yo tomare otro nos vemos en la entrada

Sango echo a correr por otro callejón…

Todo se estaba volviendo demasiado difícil…

Kagome y Shippo pasados unos minutos ya no veían a su compañera, y para colmo todavía oían los pasos de los caballos…

- ¿Y ahora, Kagome?- pregunto Shippo mientras el y la pelinegra estaban ocultos en el pórtico de una casa…

Los cascos cesaron…Kagome creyó que era mejor ahora o nunca…y dijo :

- Vamos Shippo…

- Corrieron…. Pero un fue suficiente…

Unas flechas cayeron muy cerca de ellos…

Shippo cayó con un raspón en el codo izquierdo…

- ¡Ay!…- chilló Shippo cayendo de rodillas…

- ¡Shippo!…

Kagome no se podía ir sin él… regreso pero justo cuando lo iba a tomar en brazos…

Los caballos de los soldados se acercaron al galope…

¡¡Iban a arrollarlos!!

- AHHHHHHHHHHH……….

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Mientras tanto, Sango ya estaba a salvo,…estaba esperando a sus compañeros en la entrada, pero ni rastro de ellos, ya se preocupaba cuando escucho que unos pasos se acercaban sigilosamente…

La chica, todavía con la guardia en alto, saco la navaja que traía oculta en una de sus mangas….

- Tranquila soy yo… - dijo el recién llegado…

- Miroku… - Sango suspiro aliviada y guardó el cuchillo… - Menos mal, ¿Donde te habías metido?

- Larga historia…se las contaré luego… - dijo el ojiazul – ¿y Kagome y Shippo?

A Miroku no le gusto nada el semblante de preocupación de la castaña ante esa pregunta…

- No lo sé… - dijo ella…

- ¿Qué?... ¿No se supone que ustedes estaban juntos?...

- Si… pero tuvimos que separarnos…

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¿Que haría ahora ?... los dos estaban desmayados sobre su caballo a donde los llevaría… pero no podía haberlos abandonado allí… Eso hubiese sido inhumano…

Como un rayo paso en su blanco corcel… tomando en brazos a la joven , que a su vez tenia en brazos al gitanillo y los salvo no solo de ser arrollados , si no también de ser capturados… tal y como lo había hecho en su primer encuentro con la pelinegra….Se detuvo luego de galopar un buen rato seguro de que los guardias ya no los seguían… solo para darse cuenta de que los dos a causa del movimiento se habían desmayado… ahora sus destinos estaban en sus manos…

"¿Que hago ahora?"- pensó Inuyasha observando el rostro de ambos a la luz de la luna…

Mientras tanto…

Me estoy preocupando… - dijo la castaña que aun continuaba esperando a lado de su compañero… -¿Crees que les habrá pasado algo?

- No lo sé,… pero creo que ya pasamos suficiente tiempo esperando… - dijo el ojiazul – Voy a buscarlos…

- Iré contigo… - dijo Sango de inmediato…

Miroku la vio extrañado…

- ¿Segura?... – preguntó - Ya es bastante tarde y no creo que quieras problemas con tu madre…

- No te preocupes… - dijo Sango con las manos en la cintura, y riéndose… - Ella ya te calificó como la mala influencia…

- ¿Me quiera tanto?... – rió con sarcasmo el gitano…

Minutos más tarde…

Llegaron al lugar del "incidente"…

- Este brazalete le pertenece a Kagome… - dijo la castaña tomando la alhaja pisoteada...- y estos retazos son del traje de Shippo…

- …Este pelo de caballo es demasiado fino para ser de algún campesino… - dijo el ojiazul viendo el pelaje entre sus manos… - No cabe duda… vienen de los barrios lujosos de París…

- ¿A donde crees que hallan llevado a nuestros amigos?...

- …no estoy seguro…

Miro el suelo pensativo

- Pero creo que podemos averiguarlo…

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Debía de estar loco para hacer lo que estaba haciendo… pero aun así, algo le decía que era lo correcto y no iba a arrepentirse… Además varias veces había oído decir a su tío que el "Día de los Santos "era el más trabajoso para él y sus hombres… por lo que esperaba que regresara a casa muy tarde… Eso le daría tiempo…

Inuyasha caminaba por la calle llevando vendas, algodón y algunas cosas de comer en una cesta… esperaba que nadie lo viera dirigirse al lugar que tenía más vegetación, cerca al río…

Llegó, finalmente, al sitio donde los había dejado… había "alguien" consiente…

- Silencio "Colmillo"… - dijo Inuyasha al animal en un susurro – Soy yo…

En caballo dejo de alborotarse para dejar pasar a Inuyasha dentro de los arbustos… allí en un claro no muy visible desde fuera, y sobre una cama de hojas, el joven peli plateado había acostado a los dos gitanillos que aún no recobraban el conocimiento… y había dejado a su caballo cuidándolos mientras el iba por las cosas…

- No han despertado aún ¿eh?... – Inuyasha dejo las cosas aun lado… y sacó una zanahoria – Buen trabajo… - añadió acariciando la cabeza del equino…

Mientras el animal comía… Inuyasha tomo las vendas y se acerco al gitanillo que tenía un herida en el codo…

Nunca había realizado un vendaje, pero varias veces había visto a distintos criados de su casa hacerlos en él mismo… pues de niño era muy inquieto y era natural que en sus proezas infantiles se hiciera daño de vez en cuando…

Primero lavó la herida con un poco de vino y luego la vendó con cuidado…En el proceso no despertó al gitanillo, pero comenzó a sentir cierta indignación dentro de sí mismo… ¡Era solo un niño!… no lo creía capaz de haber cometido nada tan horrible como para merecer ese trato…

"¿Que es lo que en realidad haces?, Tío…" – pensó Inuyasha mientras terminaba de hacer el vendaje…

Una vez habiendo terminado con el chiquillo, se acercó a la gitana…

Rogaba porque ella no tuviera nada grave… puesto que se ponía muy nervioso al tener que revisar su cuerpo en busca de rasguños o alguna herida…

"No tiene heridas… "- suspiro Inuyasha…

Tomó un paño y remojó en el río y dirigiéndose a la gitanilla,…la enderezó ligeramente y comenzó a limpiarle el rostro… no pudo evitar sentirse extraño por dentro al tener el cuerpo de la esta bella pelinegra cerca del suyo…

Su rostro era tan bello… y aparte de eso, se veía puro, frágil y dulce a la poca luz de la luna, que era lo único que alumbraba ese sitio…

Tan distraído estaba ( no estaría mal decir embobado) viendo la cara de la pelinegra que sin darse cuenta deslizo su mano por el cuello y luego sobre la parte del pecho descubierta de Kagome….

La joven despertó…

- AHHHHH

¡Vaya gritó que pegó!

- DESCARADO

PLAF

Kagome se apartó, bastante ruborizada, del joven que se estaba sobando muy adolorido la mejilla derecha…

- ¡¿Cómo te atreves a tocarme así?!… - protesto la gitanilla muy indignada…

- ¡Espera!… No… no es… ¡No es lo que tú estás pensando!

- ¿Entonces que supone que hacías? …

- Yo…este…

Antes de contestara, Kagome noto a su compañerito a un lado suyo…

- ¡Shippo!…

La chica se olvidó de la explicación de Inuyasha… y se acerco al gitanillo… le acaricio la frente mientras lo veía acongojada…

- Lo siento,…Shippo… - murmuró ella…

Inuyasha se le acercó…

- Su herida no es tan grave… - dijo despacio aún con miedo de recibir otro golpe o grito…

Kagome examinó a su amigo, y vio la venda en su codo...Supuso que el joven ojiambarino, lo había vendado… aún así no dijo nada…solo observo preocupada la oscuridad que los rodeaba…

Debía de ser muy tarde… y ni siquiera recordaba como había llegado hasta allí, ni que tan lejos estaba de su hogar… Sea como sea ella tenía que regresar allá y llevar a Shippo consigo… tuvo la intensión de cargar al niño e irse de inmediato…

Intento levantarse… pero sus piernas aún estaban muy débiles... perdió el equilibrio… Inuyasha la sujeto de los hombros…

- Todavía estás débil… - dijo el joven… - Tienes que descansar un rato…

- … ya es muy tarde… - dijo la gitana en voz baja… - Es peligroso que estemos aquí…

Intento soltarse de él… pero Inuyasha con mas suavidad la volvió a sentar sobre la hierba y con las manos aun apoyadas en sus hombros le dijo…

- Tranquilízate por favor , Kagome… - mirándola a los ojos… - Yo no voy a dejar que les hagan daño a ti o a Shippo… voy a estar aquí con ustedes hasta que puedan irse…y los protegeré si algo pasa, …

Luego añadió…

- Lo prometo

Kagome observó, sorprendida y con cierta admiración, los ojos de Inuyasha,… como buscando una prueba de sinceridad en aquellos soles dorados…

Sus palabras eran verdaderas… se sintió más segura, pero en ese instante surgió, en ella, como una sensación de nerviosismo: el chico todavía no la había soltado y sus rostros estaban bastante cerca… Además la miraba tan fijamente que parecía que nunca iba a dejar de hacerlo… sintió que su rostro se ponía caliente…

Pero recordó algo que la hizo romper el silencio…

- ¿Cómo sabes mi nombre?...- dijo la joven despacio… despertando a Inuyasha de su ensoñación…

El peli plateado se dio cuenta de que había estado mucho rato pegado a la joven… se aparto algo avergonzado, pero con la pregunta clara...

Despacio saco un pequeño objeto del bolsillo de su chaqueta…

- Mi collar… - exclamó Kagome… mientras extendía su mano,… tomó la joya, como si fuese el tesoro más valioso de su vida…

- Lo recogí la otra vez… - explicó Inuyasha complacido con su semblante– Te estaba buscando para devolvértelo…

- …Gracias… - fue la única palabra que pudo pronunciar Kagome…

Nunca esa palabra le había sido tan grata a Inuyasha, se sentía muy bien por dentro… y el tan solo ver esa bella sonrisa dedicada solo a él lo hizo sentirse con suficiente confianza como para entablar una conversación…

- En él está tu nombre ¿verdad?... – preguntó…

- Si… - dijo Kagome, tomando más amabilidad en su voz… - En realidad, era de mi madre….

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- ¿Cómo estás tan seguro de que es por aquí?

Preguntaba Sango mientras seguía al ojiazul…

- Aquí se dirigen las huellas del caballo que llevaba más peso… - dijo Miroku observando el suelo… - No veo otra manera de seguirlos…

- Pero… no se dirige al palacio de Justicia... – dijo la castaña extrañada - ¿a donde los estarán llevando?…

- Yo no…

Miroku no había terminado su frase, cuando…

¡Un par de soldados pasaban por aquella calle!…

El gitano actuó rápido: tomo a Sango de la mano y pegándola a su cuerpo se ocultaron en un callejón bastante estrecho…

Hizo un sonido en la oscuridad indicando silencio…

Sango sabía que todo eso era para asegurase de que no los atraparan,… pero no podía evitar que su corazón latiera más de lo normal: estaba entre los brazos de su querido pelinegro…

Era tan hermosa la sensación de estar tan cerca de él, de sentir sus manos en su espalda, su respiración sobre su cabello y percibir el aroma de su cuello. Cada día estaba más segura del profundo amor que sentía por él desde que era pequeña…deseaba que ese instante fuera eterno…

No pudo evitarlo, y acerco su cabeza al hombro del chico, para apoyarse sobre el…

Miroku estaba más que todo concentrado en observar a los guardias para salir de su escondite, en cuanto estos hubiesen cruzado la calle… pero, en eso, pudo sentir la cabeza de Sango apoyada en su hombro de una manera bastante tierna… algo raro comenzó a sentir en su pecho mientras percibía el delicioso aroma del cabello de la castaña…

Sango sintió un regocijo enorme en su corazón cuando pudo darse cuenta de que Miroku respiraba con más fuerza, como si quisiese embriagarse con el aroma que ella despedía… Ilusionada, la chica levantó el rostro, para chocarse con la mirada del joven,

Un rubor cubrió de nuevo sus mejillas…no sabía que decirle… pero el fue el primero en hablar…

- Ya se fueron… - dijo Miroku …

Salió del callejón, separándose por completo de Sango…

- Tenemos que seguir… - añadió sin volver a mirar a la chica…

Sango sin decir nada,…respiro profundo y asintió…

"¿Qué me paso?"- se preguntó Miroku como reprochándose sus acciones – "Durante un minuto me sentí como adormecido… "- sacudió la cabeza… - "No,…tengo que concentrarme si quiero encontrar a Shippo y a mi… "- paró su pensamiento - "… a Kagome..."

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- ...Y porque nadie llego a conocer bien a mi madre… - decía Kagome, compartiendo ese relato con Inuyasha… -me pusieron el nombre puesto en este medallón…

- …Pues… te queda muy bien… - dijo Inuyasha observando a la bella gitana mirar su medallón en su mano...

De verdad parecía una hermosa flor…

La chica no tardo en darse cuenta del significado de las palabras de Inuyasha,…

Sintió que su corazón dio un pequeño salto,… y que su rostro se había calentado…

El peli plateado continúo…

- … así que tu madre murió a los pocos días de nacer tú… - dijo Inuyasha en cierto tono melancólico… - Lo siento mucho…

Kagome vio que eso fue profundo para Inuyasha… el chico, de pronto miraba el suelo, como pensativo… La gitana se aproximo a él… con deseos de saber que le pasaba…

- ..debe de haber sido muy duro para ti… - continuo Inuyasha mirándola a los ojos y sorprendiendo a la joven… - Perderla siendo tan pequeña… de verdad me duele mucho oír eso, Kagome…

"Que chico tan dulce…"- pensó Kagome observando con ternura y a la vez con fascinación el rostro del joven que estaba a su lado…Le encantaba la sinceridad con la que decía esas palabras... parecía coma si comprendiera su dolor, y como si de verdad estuviese dispuesto a ayudarla… esto disipo varias dudas para la bella gitana…

Ese joven podía ser pariente de Naraku… pero no se parecía en nada a el… su forma de ver las cosas era totalmente distinta,… y todo estaba en lo que ahora estaba haciendo por ella y por Shippo … Y ella había huido de él en el festival,… nunca más volvería hacerlo: Ahora sabía que ese gallardo joven nunca le haría daño…

Inuyasha notó este cambio de trato en la pelinegra y no pudo evitar sentirse feliz… Era más que felicidad era como una extraña mezcla de alegría y ansiedad… porque le alegraba que ya no lo viese como un peligro ,pero lo inquietaba como fuese ahora el trato entre ellos…

Ya estaban muy cerca el uno del otro… y esta vez parecía que la atracción fuese mutua, a Inuyasha le hubiese encantado hacer algo mas que solo mirarse…acerco su rostro al de la gitana, y ella no se corrió…

Pero de nuevo la suerte no estuvo de su lado…

- ¡Oye tú!… ¡¿Que le estás haciendo a Kagome?!…

- … - Inuyasha se había sonrojado sin saber que dar por explicación cuando volteo a ver quien le había hablado…

- ¡Shippo! - Kagome fue a verlo de inmediato… - Despertaste

Inuyasha suspiro… ¿no podía el enano ese, haber despertado en un momento mas oportuno?…

Pero ni modo…

- ¿Te duele tu brazo?… - preguntaba la gitana a su amigo...

- No… ya no… - dijo el sonriendo… luego miro a Inuyasha… - ¿Quién es él?, ¿Donde estamos?- añadió mirando a su alrededor…

- En un lugar seguro… - dijo Kagome tranquila – y gracias a Inuyasha…

Shippo tardo un poco en creer que ese joven que vestía ropas lujosas, tenía un corcel de raza muy fina y llevaba una espada en su cinturón, los hubiese ayudado,… pero Kagome se lo aseguraba por lo que confió ciegamente en el ojiambarino…

- …entonces tu me vendaste… - dijo Shippo, Inuyasha asintió… - ...gracias… - añadió sonriendo medias…

- De nada… - Inuyasha extendió la mano para estrechar la del chiquillo…

Shippo miro la mano no muy convencido… pero cuando iba a acercar la suya, otra cosa llamo su atención…

- ¿Que fue ese sonido?... – pregunto el niño extrañado…

El caballo de Inuyasha comenzó a alborotarse…

- Oh no,… - murmuró Inuyasha…

Alguien se acercaba…

El joven desenvainó su espada… y Kagome, se pusó delante de Shippo…

Oyeron voces…

- ¿Qué hace un caballo , aquí?....- Dijo Sango extrañada..

- Nada útil… - dijo el ojiazul… mientras el y la castaña atravesaban los arbustos…

Kagome y Shippo exclamaron alegres…

- ¡Miroku!… ¡Sango!…

- ¡Kagome!... ¡Shippo!… ¡Que alegría!- dijo la castaña abrazándolos… - ¿Están bien?...

- Si… - dijo Kagome, y luego añadió viendo al peli plateado… - Inuyasha nos salvo…

- Nos ha ayudado… - dijo el niño…

Todos voltearon a ver a Inuyasha, que de nuevo intercambiaba miradas con el ojiazul,…. Esto creó un ambiente muy tenso.

Sin embargo esta vez Miroku parecía que no estaba tan extrañado por esto, y antes de que alguien dijera algo,…

- Oye… - dijo dirigiéndose a Inuyasha en un tono muy serio… - Tenemos que hablar…

Inuyasha alzó las cejas, confundido pero, asintió con la cabeza y ambos comenzaron a apartarse de los otros…

Las dos chicas se miraron preocupadas…aún no habían olvidado que esos dos jóvenes no se llevaban nada bien, y que la ultima vez les falto poco para sacarse los ojos…

- Oigan chicos… - Kagome intento detenerlos pero Miroku la paro diciendo...

- Descuiden, solo vamos a hablar…

"No me importa si vamos mas allá de las palabras…" – pensó Inuyasha, recordando su pelea anterior con aquel gitano, mientras se apartaban de los demás para hablar sin ser oídos…

CONTINUARA

CAP. 7

DECISIONES