NOCHE PARA RECORDAR

Al día siguiente,… Inuyasha sintió la ansiedad más que nunca: durante todas las clases, entrenamientos y trabajos con la guardia de la ciudad, no paraba de mirar al cielo esperando el ocaso y rogando porque Shippo cumpliera con su palabra…

Necesitaba tanto verla…Tanto que ese día le pareció extremadamente largo… y no era el único…

El cuarteto de gitanos que todos conocemos salió como siempre a realizar su trabajo y a contribuir con llevar el pan a la mesa… con algunos cambios agregados a esta rutina…

Esta vez llevaban a la nueva mascota de Sango, Kirara… Que con su incomparable ternura, atraía más público, sobre todo a niños, que no podían resistir la tentación de acercarse a acariciarla…

Mientras realizaban el espectáculo, Kagome parecía tener un brillo especial en sus ojos y solo Shippo conocía la razón…. Aunque la pelinegra evitaba la mirada acusadora del gitanillo, no podía negar lo ansiosa que estaba…

Sin embargo estos dos parecían ser los únicos que compartían un entusiasmo…

Aunque la castaña realizaba su papel de maravilla y mostraba siempre una dulce sonrisa al bailar…aquellos que la conocían muy bien podían notar el desaliento presente en sus ojos, junto con el hecho que rehuía el contacto directo con el joven ojiazul…en fin el cascabel que era Sango, ese día estaba apagado…

Miroku, por su parte, se concentro en su trabajo… estaba cansado de tratar de averiguar que es lo que Sango traía en la cabeza… además suponía que se trataba del embargo que realizarían a la guardia de Naraku , el, Hitoshi y compañía… por lo que no pregunto mas…el no daría marcha atrás y nadie lo haría cambiar de opinión…

Las horas pasaron y llegó el esperado anochecer…

Inuyasha se encontraba cenando, como de costumbre, en el gran comedor de la mansión, en compañía de su tío… era más que obvio que el hubiese preferido ir al puente directamente, pero luego de la falta cometida el día anterior, Naraku había dado claras ordenes a sus hombres de traerlo a la hora indicada, así fue por la fuerza… Por lo que comía callado sin mencionar palabra…

Que ansiedad tan molesta… sabía bien que no podía levantarse de aquella mesa sin haber terminado su plato, y peor aún, hasta que su tío se lo autorizara… Aquellos segundos que paso esperando a que Naraku notase su plato vació en frente de él, le parecieron una eternidad…la más detestable eternidad…

Finalmente su tío dejó a un lado los cubiertos y se dispuso a retirarse… pero aún después de esto no dio la tan esperada orden por Inuyasha…

- Según veo… - dijo Naraku rompiendo el silencio cuando casi acababa de cruzar el umbral de la habitación… - Estás comenzando a aprender a comportarte…

- ¿Que opción tenía?… - murmuró Inuyasha por lo bajo,…

- Te conviene… comportarte así… - dijo mientras recorría al joven con la mirada – Disciplina es lo primero que exijo para pertenecer a mi ejercito, y si no lo tienes… lo tendrás…- añadió en un tono desafiante y autoritario…

Naraku dejó el lugar…

Inuyasha se levantó en el mismo instante en el que su tío abandono la estancia y marcho a su habitación…

- No en esta vida, tío… - dijo Inuyasha luego de asegurar la puerta…

Se dirigió a la ventana que daba a los jardines y dio un silbido que resonó en los muros opuestos a la mansión…

Unos segundos después apareció su fiel e inteligente corcel que habilidosamente, al oír el llamado de su amo, se había escapado del establo… y ahora se encontraba esperándolo al pie de la casa…

Utilizando la hiedra que, afortunadamente, Myoga había dejado crecer de tal modo que se enredara por parte del muro de la casa, Inuyasha se descolgó por la pared hasta llegar ileso al piso…

De inmediato montó a "Colmillo", y como si se tratase de un simple juego salto el muro del jardín y fue rumbo a su tan esperado encuentro…

Mientras en la "Corte de los Milagros"… otras dos figuras también se escabullían a escondidas de su hogar…

Se trataba de el gitanillo y la hermosa pelinegra…Habían tenido que ser muy pacientes durante la cena, la cual de nuevo fue tediosa pero esta vez ellos se mantuvieron al margen, como si el pleito entre el ojiazul y la castaña les fuera ajeno… No era que a Kagome no le importara el sufrimiento de su amiga, pero en aquel momento solo esperaba ver con ansias al joven de ojos dorados…

Luego de que sus amigos se retiraran, esperaron a que su tutora les diera las buenas noches y también se fuera a dormir… pasados 20 minutos de aquello ya podían asegurar que el campo estaba libre para salir de la casa…

Pero durante el transcurso Kagome se detuvo…

-¿Qué pasa, Kagome?... – preguntó Shippo… al ver que su amiga había dejado de seguirlo…

-Shippo… y ¿si esto no está bien?… - murmuró la chica temerosa…

-¿Te vas a echar para atrás ahora?… - pregunto el niño en tono insistente – Es como dice Miroku: Si no hay riesgo no es divertido…

-Al menos uno de nosotros apoya ese tipo de diversión… -dijo ella…

Ambos dejaron la corte y se encaminaron al puente…

Sango, por su parte, había llegado a casa de nuevo con aquel semblante muy triste lo cual angustiaba mucho a su madre,… Es más aquella mañana, la mujer le había dicho que no saliera, que se quedara en casa a descansar…pero la chica se había negado: no podía permitir que una tontería como aquella estropease su vida diaria… ¿pero en realidad era una tontería?…

Luego de convencer a su atenta madre de que solo estaba cansada por el día tan duro que habían tenido trabajando, Sango estaba sentada en su cama sin poder conciliar el sueño… la gatita estaba sobre sus rodillas acompañando a su dueña en esa habitación… tranquila y serena como si pudiese comprender lo oprimido que esta el interior de su ama…

Ella le acariciaba el lomo dulcemente… le agradaba aquella compañía, que suerte tuvo de encontrarla…pero al recordar las circunstancias bajo las que había hallado a esa nueva amiga , sentía cierto resentimiento y no solo por el joven pelinegro si no también hacia ella misma…

Desde que eran niños, ella lo había querido, solo que en aquella tan temprana edad, creía que era solo un intenso cariño, ya que es difícil que el amor sea visible en aquella época de juegos y risas… Esa época en el que el era tan solo su amiguito, su compañero y su protector… pero al ir creciendo a su lado ese sentimiento se volvió mas claro, para ella ahora el era un chico apuesto y deseado…. Pero para él, ella seguía siendo lo mismo, su amiga y nada más…y luego se pregunta de quien era la culpa… ¿de el por no haber convertido esa amistad en amor?... ¿o de ella por verlo ahora como su amado y no como su amigo?

Sango suspiró profundamente, Kirara levanto la cabecita restregándose contra la piel del brazo de su ama… la chica sonrió y tomándola por el lomo la acostó a su lado…iba a dormirse ya cuando oyó un sonido… curiosa, se asomó por su ventana…

El causante del ruido no era otro que Miroku... que abandonaba su casa a escondidas, llevando un bolso de tela atado a la cintura donde seguro llevaba algunas cosas que lo ayudarían a llevar a cabo su misión…

Entonces si lo haría, pondría en riesgo su vida para destruir aquellas armas antes de que llegaran a manos de Naraku.

Un miedo repentino invadió el pecho de la castaña, no quería angustiarse por él, pero su corazón siempre estaba pendiente de ese chico por lo que no pudo evitarlo…

Y abandonó su hogar tras él…

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Ya la luna estaba en el cielo, alumbrando las calles con su hermoso resplandor plateado… similar al cabello de aquel joven que la observaba apoyado sobre el muro del puente,…

Aún no había la presencia de nadie más y a cada segundo la espera era más detestable que antes…

Los humanos buscamos algo o alguien en nuestras vidas, que la llene de amores, tristezas y sueños.

Sin sueños la vida no es vida, Sin tristeza no hay felicidad… Todo está en equilibrio.

"Es un bello lugar…."- pensó suspirando, la dulce chica de cabellos negros mientras caminaba en dirección a donde se respiraba el agua dulce…

Se dice, que sabes lo importante que es algo después de que lo pierdes, cuando ya lo ves lejos. Y ella lo sabía, lo sabia perfectamente...Después de un tiempo había entendido que el encuentro con el aquel chico de ojos dorados… No había sido una simple casualidad….

"No existen las casualidades, sólo lo inevitable" – pensó sonriendo sin retractar sus pasos…

La atención del chico fue captada por algo, escuchó los muy sigilosos pasos de una persona que se acercaba a ese lugar.

Su mirada buscaba al dueño de esos pasos, topándose con la hermosa figura de aquella gitana…

-Kagome… Viniste… - dijo el chico con los ojos muy abiertos, y una mirada muy dulce en ellos …

Ella sonrió dulcemente a su vez, venía sola, pues, su compañerito era bastante listo como para saber que la razón por la que querían verse esos dos, era privada, por lo que la esperaba un tanto lejos,… Kagome prometió tardar poco…

Y ahora finalmente estaban de nuevo frente a frente…

Ella estaba callada… con un brillo muy hermoso invadiendo su rostro, luego de aquello que dijo, Inuyasha ya no sabía que decir, se sintió como un tonto…el había pedido verla como si tuviese que decirle algo muy importante cuando en realidad solo deseaba verla…y ahora que sabia que estaba bien no tenia idea de que más decir…Pero para sorpresa del peli plateado ella hablo primero…

-Pensé que… Nunca volvería a verte… - dijo casi en un susurro.

El ojiambarino sonrió para sí mismo, algo apenado por la situación en la que se encontraba…pero sintiéndose feliz, extrañamente feliz…

No cabe duda que ese reencuentro ambos lo esperaban y ahora sentados ahí aún lado del río, siendo espiados por la hermosa luna… Volvían a admirarse…Sonriendo entre dientes… Inuyasha sentía ese extraño nerviosismo correr por él mientras ella observaba ver el cielo… tenía tanto que decir y a la ves no sabia como decirlo …unas ligeras palabras se escaparon de su boca…

-Te extrañe…

El sobresalto no era de esperarse, para la jovencita tal confesión por parte del peli plateado la había dejado alterada… lo cual fue mostrado con un simple sonrojó…

Estaba feliz de volver a verla…y ahora repentinamente dejaba salir las frases que tal vez no provenían de su boca si no de su corazón…

-Sabes, eres especial…- Comenzó su elogio el joven, mientras se hacia el que no ve el hecho de que la piel de Kagome se estuviera enrojeciendo cada vez mas…- En lo personal si tenia ganas de verte…Eres alguien que me enseño...tantas cosas en tan poco tiempo…

-Gracias…-Respondió Kagome cambiando su mirada de asombro por una mas tierna… y hermosa– Yo también... Siento lo mismo…

Sin duda confesar de esa manera lo que pasaba por sus cabezas fue el mejor avance que dieron en esa relación ( si es que así se puede llamar a lo que tienen )

Inuyasha observó durante varios segundos aquella bella mirada que ahora le regalaba la pelinegra… así como si nada esa sensación de nerviosismo había desaparecido, para dar lugar una que tan solo era de felicidad, no quería quedarse sentado allí todo el tiempo que tenían… Se levantó y extendió la mano hacia la gitanilla dando a entender que quería pasear con ella por las callejuelas nocturnas…

Kagome observó dudosa durante un momento la mano ofrecida, luego paso a examinar el rostro del ojiambarino…Le provocaba tanta confianza y seguridad que terminó por aceptar la invitación…

-Te prometo que no te ocurrirá nada… - dijo Inuyasha con un brillo en sus bellos ojos dorados, y agradecido por su aceptación…

-Lo se…confió en tí…- dijo Kagome dulcemente…

Que agradable sensación era aquella…. El solo caminar juntos observando la luna, las estrellas y lo pacificas que eran las calles en aquel sitio era…

Inuyasha la miraba sonreír, sonrojarse y caminar y todo aquello le parecía hermoso… ahora se daba cuenta, al estar junto a ella, al tomarla de la mano…era como si toda su vida hubiese llevado un vacío dentro sin saberlo y ahora ese vacío ya no estaba : era maravilloso…

Pero de pronto un pensamiento asalto al joven en lo que observaba la chica alzar la mano hacia un árbol para recoger una de sus flores maduras… Era una gitana,… pero realmente eso tenía que ver con lo que le hacía sentir el estar a su lado…

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A unas calles de allí, cerca al portón del norte de la ciudad, un pesado carruaje de metal era trasladado por el pavimento,… Custodiado por cuatro arqueros y cuatro soldados armados con espadas y montados sobre los caballos que tiraban de la carroza…

Nadie hubiera sospechado que se dirigían directamente a una, muy bien tramada, telaraña…

-¿Que opinas, Miroku ?… - pregunto Hitoshi suponiendo cual seria la respuesta…

-Esto no es nada… - respondió el ojiazul…

ZAP…

De un chasquido los faroles que alumbraban aquella parte de las calles se apagaron, creando un tenebroso ambiente en aquella oscura noche…

-¡¡ ¿Quien anda allí?!! - exigió el líder de aquella cuadrilla, blandiendo su espada en el aire mientras sus hombres apuntaban con sus ballestas a su alrededor …

No hubo respuesta, el silencio se volvió aplastador... pero los soldados podían jurar que oían una sutil risa burlona en medio de la oscuridad… Era desesperante…

¡De pronto, de la nada, surgieron cuatro jóvenes con antifaces y capas negras! ¡Hacían de la noche su aliada!

Como deslizándose por entre ellos golpearon con palos gruesos de solida madera a los arqueros que perdieron el conocimiento…

Como estaban algo alejados los jinetes no podían ver bien lo que sucedía así que desenvainaron sus espadas y desmontaron de los equinos para acercarse al lugar de la lucha…

Los gitanillos habían desaparecido…Los soldados se inclinaron para ver a sus compañeros caídos… y de la nada las espadas escaparon de sus manos….

-¡¡¿Que está pasando ¿!!- Gritó el líder con el rostro pálido de la furia y un tanto de terror…

-¡¡En el techo!!…¡¡Arriba!… - gritó uno de sus hombres …

Señalaba a una silueta situado sobre el tejado de una de las casas… la de un gitano más, vestido idéntico a los otros anteriores pero con algo en especial: tenía sus espadas en las manos…

-¡Oigan, ¿Perdieron esto?!... – preguntó Miroku burlón mostrando las cuatro espadas que habían venido a él…

La castaña llegó corriendo muy agitada, se mantuvo ajena a la situación… oculta tras un edificio un poco lejos del lugar con la mirada fija en nadie más que "su" pelinegro…

-¡¡Hitoshi, muchachos, Tengan!! - gritó el ojiazul….

Arrojó las espadas a los otros cuatro gitanos que de nuevo habían vuelto a aparecer de la nada, en medio de aquellos soldados… Los aceros guiados por la mano del ojiazul que permanecía en el tejado fueron directamente a sus palmas sin herirlos en lo más mínimo…

Los cuatro gitanos enmascarados empuñaron sus nuevas armas y vieron a los ahora indefensos soldados que en un intento por defenderse del ataque que se avecinaba sacaron de sus cinturones unos cuchillos que no competían en tamaño con los aceros que les habían sido arrebatados…

Pero aquellos jóvenes nunca se rebajarían al nivel de mancharse de sangre, golpeaban y blandían el arma de tal manera que solo hacían retroceder a esos hombres que habían dejado ya desprotegida la carroza de metal , y que ahora en pleno ataque no podían ni pensar en regresar a defenderla…

-¡¡Miroku!! … - gritó Hitoshi en medio de la lucha… - ¡¡Tu turno!! ¡¡ Termina con el trabajo!!

-¡¡Muy bien!! - dijo el chico y con la agilidad de un leopardo ( por decirlo de algún modo) brinco hacia otro tejado…

Ya puesto en un lugar más cercano la carroza (y aunque no lo sabia, siendo seguido por la mirada de la castaña) le apuntó con la mano…

No hubo movimiento… era un objeto grande y pesado, costaría mucho someterlo a su voluntad… pero sus amigos confinaban en el para aquel trabajo: no iba a defraudarlos…

Volvió a intentarlo poniendo esta vez mucha más fuerza en lo que hacía… y lo logró…

La carroza comenzó a moverse calle abajo… y por más que los soldados intentaron ir por ella, los gitanos les cerraron el paso, y en sus desesperados intentos fueron golpeados hasta quedar noqueados en el piso…

Los jóvenes ya vitoreaban y Miroku, aún jadeando a causa del esfuerzo, observaba su obra…

La carroza siguió rodando calle abajo aumentando cada vez más de velocidad… y sin que nadie pudiese detenerla cayó al río y se hundió por completo debido a su peso…. Todos los cañones y armas en su interior pasaron a aquella tumba submarina sin posibilidad de retorno…

La misión había resultado de maravilla…

Sango, ya respiraba tranquila en su escondite, no solo de alivio sino también suspiraba de admiración… Sin duda Miroku había nacido para ello, para hacerle frente a los abusos de Naraku y sus secuaces… quizás era esa otra de las cualidades que hacían de aquel chico su amado…

Miroku ya se daba la vuelta para bajar del tejado cuando, uno de los soldados, que había supuestamente, quedado inconsciente, se levantó repentinamente y tomando una ballesta disparo una fugaz flecha a la espalda del ojiazul…

-MIROKU…- gritó Sango…

¡Pudo sentir el acero rozar su piel! ¡Que cerca estuvo!

Alertado por el grito de la chica que tanto lo amaba, llegó a girar a tiempo… por lo que la flecha tan solo le rasguño la piel del hombro… De inmediato Hitoshi tomo de nuevo el garrote de madera y dejo al soldado ese viendo estrellas…

"¿Sango?…" –pensó el ojiazul completamente sorprendido,…mientras bajaba del tejado…

Apenas hubo colocado sus pies en el suelo… la castaña se acercó a él con paso presuroso…

-Miroku, ¿estás bien?... ¿No te paso nada?...- preguntó angustiada, estaba apunto de abrazar al pelinegro cuando este se apartó de ella…

-¿Qué estás haciendo aquí?… - pregunto el muchacho de golpe…

Pero antes de que ella contestara…

-Miroku…- Hitoshi se aproximó a ellos… - Tenemos que salir de aquí…se aproximan más guardias….- Miró a la castaña con gran sorpresa… - ¿Sango?... ¿Que haces tu aquí?..

-Eso mismo quería saber yo… - dijo el ojiazul que debido al dolor se había llevado la mano al hombro… Sango volteo la mirada con la única intención de ocultar el rubor de su rostro…

-Bien ahora eso no importa… - exclamó Hitoshi… - Tenemos que irnos rápido…

El grupo hecho a huir, detrás de ello se oían al menos el pisar de 10 caballos más…

La situación se había complicado terriblemente…tenían que hacer algo o serian capturados…

Durante la huida, Hitoshi pudo percatarse de que se encontraban en un lugar que bien podía favorecerles en el escape…

-Tengo una idea… - dijo el peli café- Hay que separarnos….

El grupo entero estuvo de acuerdo y en menos de lo que canta un gallo, se habían dividido en dos grupos, estando Hitoshi, Sango y Miroku en un lado y los otros tres chicos, amigos del peli café, en el otro…

Mientras tanto con Kagome e Inuyasha…

La chica miraba dulcemente la flor que estaba en su mano, pretendiendo ocultar al joven peli plateado lo nerviosa y sonrojada que estaba al hallarse en aquella situación con él…. Pero aún así lamentaba el momento en el que tuviesen que separarse nuevamente…

Inuyasha por el contrario, no parecía pensar en la despedida, Aunque en su interior quería que aquel instante fuera eterno, disfrutaba tanto el estar con ella…

Luego de hablar mucho rato sobre mil y un cosas, se habían quedado en silencio, y por su mente solo cruzaba un pensamiento…y sin que la bella gitanilla se percatara Inuyasha comenzó a acercarse lentamente a ella,…dulcemente rodeo con sus manos las de la joven, mientras la contemplaba como si estuviera hechizado, con los ojos muy abiertos, llenos de ternura…

-Gracias… Kagome, por permitirme verte una vez mas… - dijo con dificultad pero permitiendo que las palabras salieran de su corazón…

Al sentir este toque, Kagome sintió como un gran calor corría por todo su cuerpo, un pequeño miedo salto en su pecho: durante un instante tuvo el impulso de apartarse del joven pero algo se lo impedía, algo la hacia querer permanecer allí…

Levantó la mirada para chocarse con aquellos ojos dorados que tanto adoraba, y que le hicieron recuperar la seguridad dentro de ella…

-De nada – dijo ella suavemente…

Ahora que sus miradas estaban la una en la otra, Inuyasha solo deseaba encontrar la manera correcta de sobrepasar aquella atmosfera tan dulce que se había creado entre ellos…

En eso como de la nada, la luz de la luna ilumino los labios de Kagome con un precioso destello… y siguiendo su instinto el chico comenzó a acercar su rostro al de la gitanilla,… La pelinegra que ya se imagina lo que sucedería, quiso voltear su rostro pero todo su ser se encontraba como petrificado, no quería hacerlo…. No podía desperdiciar aquella oportunidad tan perfecta…y correspondiendo al acto del joven: también comenzó acercar su rostro, cerrando los ojos en el camino.

Campanadas se oyeron en medio de la silenciosa noche…La joven se detuvo sobresaltada, frenando con su movimiento al enamorado ojiambarino…

-Las campanas… - murmuró ella… - Ya ha pasado mucho tiempo…- añadió angustiada soltando una de sus manos de el lazo que la ataba al joven…

De nuevo se freno, la gitanilla, y volteo a ver el rostro del peli plateado: Por alguna razón no podía irse sin que él le diera su consentimiento…

-Entiendo que tengas que irte - suspiró Inuyasha, pero mostrando aún dulzura en su rostro…

Kagome lo vio sorprendida, mientras este soltaba su mano con tranquilidad pero a la vez con lentitud: pensaba que se iba a ver desilusionado pero en cambio mostraba que comprendía la situación, que no iba a retenerla allí…

Palabras salieron de su alma…

-Prométeme que vendrás mañana… - dijo ella, sorprendiendo al joven… el cual la miro con los ojos muy abiertos…

Kagome avanzó un paso, decidida, y apretó sus labios contra los del sorprendido chico…

Inuyasha durante un instante creyó estar soñando… cerró los ojos para sentir mejor el calor y la suavidad de los labios de su pelinegra,… nunca había experimentado una sensación tan bella, placentera e intensa…y prolongo aquel dulce toque…

Kagome, que había iniciado aquello como si una poderosa fuerza mandara en su cuerpo, ahora se sentía como en una nube… había pensado que el le correspondería bruscamente o que no lo haría,… Pero aquel chico estaba convirtiendo su primer beso en algo que nunca olvidaría, tal como siempre había soñado… tenia un sabor tan dulce, y amaba aquel cosquilleo que corría por su cuerpo al estar en contacto con sus labios…Las campanadas acabaron… al momento que ellos separaban sus rostros, con la respiración agitada y con los ojos fijos en la otra persona…

-Lo prometo… - dijo Inuyasha cautivado…

Kagome no necesito más antes de echar a correr lejos de su amado… A medida que se alejaba sentía que su mente la cuestionaba por lo que había hecho, pero en el fondo de su corazón no lo lamentaba…en lo más mínimo…

"Es verdad que ha sido muy pronto,…" – se dijo a si misma, observando el cielo…- "Pero lo amo…"

Shippo ya ansioso la esperaba en el mismo sitio donde lo había dejado…

-¡Kagome!… - exclamó el gitanillo… mientras ella paraba a su lado para recuperar el aliento… - Te dije que no te tardarás más de una hora… ¡Las campanas ya sonaron!

-¡Lo sé! - dijo la agitada pelinegra… - ¡Corre!

Y así sin decir mas retornaron a su hogar, con al suerte de no toparse con ningún percance…

Mientras tanto, en un sótano…

-Ya no se oyen los cascos de los caballos,…- dijo Hitoshi con la oreja pegada a la pared…

Allí se encontraba, junto a Miroku y Sango esperando a que se cesara el peligro…

La castaña estaba limpiando la herida del hombro del pelinegro, con el vino que acostumbraba traer con ella, que esta vez ante sus atenciones no se había quejado… Los pensamientos que pasaban por su mente de nuevo eran un enigma… permanecía callado y serio…

-Escuchen,… - dijo Hitoshi, que se mantenía ajeno a ese asunto… - Voy a revisar si ya no hay peligro...Ya vuelvo

Sin recibir respuesta de los otros dos, el peli café abandono aquel escondite…

Sango termino de limpiar la herida, iba a sacar una venda cuando el chico…

-Estoy bien, Sango… déjalo así – dijo sin mirarla…

La chica iba decir algo cuando Miroku viéndola a los ojos preguntó…

-¿Por qué viniste?...

-Yo…

-Sabias que iba a ser peligroso…

-Pero …

-Te pudo haber pasado algo…

-Es que…

-No era necesario…

-¡Estaba muy preocupada por ti!…

El joven abrió los ojos mostrando su sorpresa, la castaña continua hablando…

-¡Ya sé lo que dirás!… que sabes cuidarte solo, que no necesitas de nadie, que no le temes al peligro…- añadió en un tono que mostraba dolor – ¡Eres un egoísta! ¡No piensas en las personas que sufriríamos si te perdiéramos!…

Habiendo soltado todo eso, Sango pareció calmarse… y le negó su mirada al ojiazul, este la veía sorprendida: no pensaba ser tan importante para ella…pero en el fondo ya lo presentía… lentamente comenzó a acercar su mano hasta colocarla en el hombro de la chica…

-Perdóname, Sango… - dijo con una calma sonrisa…causando la sorpresa de la joven…

Cuando ella ya lo miraba el joven retiro su mano y habló mirando el suelo…

-… Sé que no suele parecer que no notó todo lo que haces por mí,… y quiero que sepas que en verdad lo aprecio mucho…, De verdad, soy afortunado de tener una amiga tan buena y atenta como tú… - pausa – Además de no haber sido porque oí tu grito… quizás no hubiese podido reaccionar a tiempo…

Silencio…

-…Sin embargo – miró a los ojos a la joven - me angustió más que algo pudiese pasarte a ti, que si la flecha hubiese acertado…

-Miroku… - dijo Sango con un dulce brillo en su mirada…

-Escucha,… Tú sabes que yo no tengo familia – dijo con un nudo en la garganta – Solo a tí, a Shippo y a Kagome… bueno quizás también a la Sra. Kaede, a Hitoshi y a gran parte de la corte… -dijo con una media sonrisa – Pero, el punto es que ya no quiero volver a experimentar aquel dolor … él que significa perder a un ser querido… y si me arriesgo tanto, es porque quiero que la familia que somos ahora, no se vea amenazada más día con día… - bajo la mirada – No podría soportar que algo les pasara a ustedes… No podría, No soy tan fuerte…

Sango nunca había imaginado aquella tan clara razón que tenia "su" ojiazul para ser como era,… se acercó tiernamente a él y le levanto el rostro con su mano…

-Si sabes lo que significa esa preocupación, cuídate más - dijo dulcemente - Porque tú también eres valioso para nosotros… sobre todo para mí…

Miroku no pudo ocultar la sorpresa que tenía, cuando Sango parecía tener la intención de reducir la distancia entre ellos hasta el ultimo extremo… y de nuevo estaba esa sensación que lo adormilaba, pero extrañamente parte de él aún estaba fría como si eso no fuera lo que él buscaba…

Sango notó esto y se detuvo, aún sonriendo con dulzura… no quería poner nervioso al muchacho, si el aun no se sentía listo para corresponderle, ella no lo forzaría…

En eso Hitoshi se deslizo por la entrada… y anuncio contento…

-Ya no hay peligro chicos… podemos irnos a casa…

-Entendido – dijo Miroku mientras le daba la mano a su amiga que le sonreía en señal de "fin de la pelea"…

Mientras…

Inuyasha trepaba el muro y saltaba dentro de su habitación, sano y salvo,… Miró al cielo agradecido: Nadie había notado su ausencia…

En pocos minutos se tumbo sobre su cama, aun con una sonrisa de oreja a oreja en el rostro…

"Mi amada Kagome "… - pensaba mientras tocaba sus labios que aun tenían aquella dulce calidez…

Se sentía tan feliz: ¡Que maravilloso era ser correspondido!…

De nuevo no podía esperar a su siguiente encuentro, para probar nuevamente aquella perlada boca… Era difícil que algo lograse pertúrbalo ahora… muy difícil…

El sol le dio en los parpados con fuerza, causando que despertara de un placentero sueño…

Sin quejarse, Inuyasha se levanto y vistió… aún sintiendo que tenia las alas de Cupido en su espalda (¡¡Ya vuelve a la realidad!!)…

Salió de su habitación con tranquilidad… le sorprendió, al entrar al comedor, que su tío no estuviese allí, principalmente porque ya era muy tarde para el desayuno y el era muy estricto con la puntualidad a las cosas…

Estaba así cuando su criado Myoga entró…

-Joven Inuyasha… - dijo – Por fin lo encuentro…

-¿Que sucede?... – pregunto el peli plateado con curiosidad… - ¿Por que no esta listo el desayuno?...

-El amo Naraku, me mando por usted…Lo espera en su despacho…- dijo…

Inuyasha se quedo frio: ¡¿Se habría dado cuenta que salió anoche?!

Pero aún así se armó de valor y se puso en camino al despacho…

Mientras caminaba por el pasillo el joven peli plateado pudo escuchar dos voces provenientes de esa oficina… Las de su tío y el Capitán Hakudoshi…

-Esas medidas son drásticas… - decía Hakudoshi con malicia y satisfacción… - Lo felicito Sr.

-Esas armas me costaron demasiado… - decía Naraku con furia – No quedara impune su falta… y si es necesario quemar la ciudad entera para obligarlos a salir de su escondite… ¡Qué así sea!

Inuyasha no necesito oír más, para irrumpir en el cuarto…

-¡Tío, ¿qué está pasando?!… - preguntó alarmado…

-Qué bueno que estas aquí Inuyasha… - dijo su tío… - Necesito que te prepares para el enfrentamiento...

-¿Qué... – el chico no salía de su asombro…

-Eliminaremos a los gitanos de una vez por todas…

-¡No!… ¡No puedes hacer eso!

Inuyasha había hablado sin usar la cabeza, pero con todo la razón del mundo… tanto Hakudoshi como Naraku lo miraron fijamente…sobretodo este ultimo, irritado por aquel atrevimiento…

-¿Que no puedo?... – repitió con sutileza…

No es justo hacer pagar a la ciudad entera por el crimen de algunos… - dijo Inuyasha tratando de parecer calmado – Tiene que haber otra manera para solucionar esto…sin torturar a más inocentes…

-¡¡ ¿Inocentes?!!… - estalló Naraku – ¡Los gitanos son todos iguales!… ¡Mentirosos, Ladrones! …¡¡No hay lugar para ellos en nuestra sociedad!!…

-¡¡Pero esto es injusto!! - Gritó Inuyasha…

-NO… - grito su tío golpeando el escritorio con sus manos, al levantarse… - ¡Esta es mi ciudad!… ¡Yo hago las leyes aquí!… y desde ahora aquel que vea a un gitano y no lo entregue al instante será juzgado traidor… - añadió observando cara a cara a su sobrino - … y colgado…

Los ojos de Inuyasha se congelaron como piedras en una mirada de profundo odio…

Naraku no rehuía aquella mirada pero pudo ver algo más en el rostro de su sobrino, y durante un instante pudo ver el rostro de su hermano vivo en él… Inuyasha dejo furioso aquella habitación, como un torbellino…

Hakudoshi quiso detenerlo, pues se estaba retirando sin la autorización de Naraku, pero este le hizo una señal a su siervo de que lo dejase irse…

-Algo me oculta… - dijo Naraku dejándose caer pesadamente sobre la silla… - Lo he visto en sus ojos… - y volviéndose a Hakudoshi dijo – No hay que perderlo de vista, si alago trama quiero estar enterado…

-Si Sr….- dijo Hakudoshi con una reverencia….

Inuyasha se detuvo en medio de una de los corredores y se apoyó en la pared con una mano…

Estaba tan furioso que jadeaba,… ¡¡Maldito sea todo el odio que su tío le tenía a los gitanos!!… ¡¡Estaba harto de oírlo en su vida!! ..¡¡Y ahora más que nunca!!…

La noche anterior en la que había probado los dulces labios de su amada, se había olvidado por completo que era ella y que era él… ¿Por qué no podían ser las cosas así siempre?...Sin que importase si el era o no sobrino del Juez de la ciudad…Si ella era o no gitana …

Todo el asunto era enfermizo…

Pero si su tío creía que con aquella amenaza lo iba a retener estaba muy equivocado…

CONTINUARA

CAP. 10

PELIGRO