Notas: Digimon no me pertenece, es de sus respectivos autores. Yo hago esto solo por diversión :)
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El por qué del cantar
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Caminaban cabizbajos pero una brisa suave meció los cabellos de los ocho chicos que se encontraban en el parque de Odaiba, el clima fresco y el sol en sus cabezas les hizo notar que, aunque hubieran sacrificado en ese día algo valioso, todo había valido la pena.
O al menos siete de ellos.
—Oigan chicos… —su voz se oyó indecisa, pero aún así alzó su mirada miel para enfocar a cada uno de sus compañeros —… ¿creen que fue bueno lo que hicimos? —Mimi vio a su lado derecho, nada en particular fue enfocado —quizás… haya habido otra manera de solucionar todo.
Calló y los demás no hablaron de nada, pero fue la sonrisa de uno de los más pequeños quien sacó a todos de su letargo.
—Creo que eso ya no importa Mimi, además… —Takeru sonrió y enfocó sus ojos azules al cielo en ese momento —¡el digimundo quedó hermoso! —gritó contento y Hikari lo secundó en ese momento, los mayores observaron a los más niños y algunos asintieron con eso.
Sora se acercó a Mimi y colocó una de sus manos en los hombros de ella.
—Tuvimos mucha suerte —dijo Sora viendo nada en particular —, fuimos otra vez al Digimundo creyendo que jamás volveríamos —comentó feliz, por poder haber visto a su compañero digimon —es cierto… que ya no tenemos nuestros emblemas ¡pero eso era lo mejor para el digimundo! —Negó y vio a los ojos miel de su amiga —¡Era lo mejor para nuestros digimon!
Habían ido al digimundo, cuando creyeron que la puerta jamás se abriría. Gennai los había vuelto a llamar y ellos contentos fueron a encontrarse con sus compañeros digimon, el tiempo que no estuvieron juntos parecía siglos y no meses ni semanas. Y, aunque ellos hayan vencido a los enemigos aún el digimundo se encontraba inestable. Tuvo que ser necesario el poder de los emblemas para que este haya vuelto a la normalidad.
¡Pero el digimundo había quedado hermoso con eso!
Aunque…
—Es que… —Mimi se echó al suelo y sus ojos enfocaron el cielo azul en ese momento —¡Palmon ya no podrá evolucionar a Lilimon! ¡Buahhh! ¡Lilimon era muy hermosa! —se echó a llorar como niña mimada que era. Sora rió nerviosa y Taichi dio un respiro cansado, vaya a saber que se podrá hacer ahora.
—Pero aún así el digimundo quedó hermoso —trató de animar Hikari, mientras Takeru asentía a lo que decía su amiga.
—Hikari vamos a jugar, pronto tendré que ir con mamá y quien sabe cuando pueda volver a Odaiba.
—Sí —asintió la niña y se fueron corriendo, con los gritos de Taichi atrás de ellos para que no se caigan y tengan mucho cuidado.
—Lo lamento chicos, pero tengo que estudiar para un examen y ya es hora de irme.
—Claro —despidieron todos a su amigo Joe, este ya había ingresado a colegio y tenía mucho que estudiar. Taichi llevó ambos brazos a su cabeza ahora viendo a su amigo Koushiro que llevaba su computadora portátil, por la mirada de Taichi, Koushiro sabía que le iba a pedir algo.
—Oye Kou ¿me prestas tú computadora? Sabes, me he encontrado con un juego en línea que está increíble y… —Y ahí se perdieron en la conversación. Sora suspiró y negó, de seguro le iba a dañar el pobre teclado de la computadora de su amigo.
—Bueno chicos yo también tengo que irme —sonrió y alzó la mano, los únicos que se encontraban eran su amigo rubio y su amiga castaña.
—Claro pero ¿por qué tan temprano?, al parecer todos se han dispersado —Yamato tenía ambas manos en los bolsillos laterales de su pantalón, algo ya acostumbrado en él. Sora se sonrojó en ese momento y rascó levemente su mejilla.
—Pues… la verdad es que… —vio hacía arriba, nerviosa y algo apenada —…desde el día de hoy empiezo a jugar tenis y… —junto sus dedos algo avergonzada. Mimi la vio sorprendida.
—¡Entonces vas a usar falda!
—¡Mimi! —gritó ella avergonzada, eso era justamente lo que la tenía así. Mimi rió en ese momento, a gusto de incomodar a su amiga.
—No te preocupes, puedes venir a mi casa y decidiremos que te queda mejor, estoy segura que detrás de actitud de niño y esos pantalones puestos hay una hermosa señorita que espera ser revelada.
La cara de enojo de Sora era todo lo que se podía esperar. Mimi rió un poco después de eso.
—¡Arg! —gritó la chica molesta, dispuesta a irse antes de cometer una barbaridad.
Mimi rió después de eso y Yamato la vio apenada, suspiró, cuando alguien está a la vista de Mimi era mejor tener mucha paciencia. La chica enfocó la mirada azul de su amigo, sonrió después de eso.
—Y tú Yamato, ¿qué has hecho después de todo este tiempo?
El chico alzó los hombros, pues nada interesante le había sucedido. Solo estudiaba, tocaba su armónica y en ocasiones conversa con algunos de sus compañeros de escuela.
La brisa meció los cabellos de ambos.
—Yamato —el chico bajó la mirada para verla, Mimi rió en ese momento —Vamos al karaoke.
—¿Kara…oke? —Yamato alzó una ceja y enfocó esa sonrisa que la chica tenía… claramente que quería divertirse a costa de los demás —Claro que no, yo no paro en esos lugares —Negó nervioso en ese momento pero Mimi solo se levantó del suelo y tomó una de sus manos decidida.
—Solo a cantar, unas cancioncitas —Mimi ya arrastraba a su amigo.
—¡Ah! ¡Taichi, Takeru!
—Hay, no seas llorón, solo algo para calmar la garganta ¡o vas a dejar que una señorita vaya sola a esos lugares! ¡Quién sabe que podría pasarme ahí!
Yamato aún así no se convenció mucho además tendría más pena por las personas de esos lugares que por Mimi misma. La chica infló las mejillas en ese momento.
—¡Yamato!
—Ah, está bien —dijo él no muy convencido —. Pero, jamás me he puesto a cantar además sería mejor si lo hacemos todos en grupo, una salida de amigos.
—Hay no —negó ella —, los demás ya están por otros lados y yo tengo muchas ganas de cantar en este momento —le dijo, llevando ambas manos a su cadera. El chico suspiró, no podía decir no en este momento.
—Pero… solo una.
—¡Claro, confía en mí!
Ese era justo el problema.
—Hermano, vas a irte —preguntó Takeru cuando llegó y vio como Mimi jalaba a su hermano mayor, le parecía curioso esa manera de llevar a la gente de un lado para el otro.
—Si pero solo un momento. Cuando termines de jugar ve a casa de Taichi que yo te recogeré ahí —dijo firme y con sus manos puestas en su cadera, decidido —, te iré a recoger después para llevarte con mamá.
—¡Claro, iré después de jugar! —gritó Takeru contento y Yamato sonrió, Mimi llevó un dedo a sus labios pensando.
—Oye… ¿siempre eres así de regañón con él? —Mimi alzó la mirada para ver sus ojos, Yamato giró su vista cruzado de brazos.
—Soy el mayor, tengo que cuidarlo —Mimi sonrió después de eso.
—Aunque anteriormente no lo hubieras dejado solo ¿verdad?, creo que ahora confías más en él —la chica llevó ambos brazos atrás suyo, viendo al cielo —. El digimundo nos sirvió mucho a todos ¿no es así?
Una pregunta que no sería contestada pero que siempre sería afirmativa. Eso se notaba en el aire.
—¡Ay, karaoke, sí!
—¡Oye no me jales!
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CONTINUA
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Notas: Siguiente capítulo, capítulo final :)
