Notas: ¡Ni Digimon, ni Yamato o Mimi son míos! Aunque no me molestaría si me dieran a Miyako y Ken :3 pero en fin, la historia si es mía y me conformo con eso.


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El por qué del cantar

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Las chicas tenían desfilando sus faldas largas y de color verde en ese momento, algunas reían y otras conversaban mientras esperaban su turno. El aire bueno y el día lindo era necesario para que algunos chicos faltaran a clases a disfrutar por cualquier centro comercial o al menos eso pensaron Mimi y Yamato.

—Uy que lleno —se quejó ella, tomada de la mano con su amigo porque estaba segura que si no lo tenía así se podían perder o Yamato se podía escapar, cualquiera podía llegar primero.

Yamato vio con su mirada decidida a cada persona que pasaba, desafiante, casi nunca salía a esos lugares y no le agradaba mucho la gente que veía. Mimi parecía ya una experta pues solo sonreía cada que podía. Mimi era así de natural.

Una chica mayor de instituto vio a los niños pasar y le mando un besito al aire a Yamato, el chico se sonrojó.

Mimi rió con eso.

—Tendrás que acostumbrarte, pues estoy segura que tendrás muchas pretendientes cuando se inicie el colegio —Mimi sonrió y Yamato vio a otro lado casi molesto, no estaba seguro de eso.

—Pues creo que tú también tendrás que acostumbrarte, digo… eres muy bonita y de seguro… —La chica escuchaba todo atenta y cuando Yamato se dio cuenta de sus palabras solo pudo fruncir el ceño por su torpeza, quien le mandaba a hablar de más, de seguro Mimi podía mal interpretar todo.

Mimi rió.

—Sí, me tendré que acostumbrar también —trató de quitarle importancia al tema, para que el rubio no se sintiera incómodo.

Los ojos vivos de Mimi cambiaron por un momento a algo melancólicos y tristes, ella suspiró. Yamato alzó una ceja y después se sintió mal por eso, de seguro dijo algo tonto. Mimi volvió a sonreír, de seguro tuvo un monólogo interno, el rubio también sonrió porque era mejor cuando Mimi sonreía.

—¡Llegamos! —ambos alzaron la vista donde un letrero grande y llamativo de color azul decía con letras japonesas "Karaoke". Yamato sintió otra vez sus fuerzas irse por un hueco, pero Mimi aún agarraba su mano fuerte.

—Ni lo creas jovencito —lo jaló al local —, tú vienes conmigo —como toda una madre regañona.

El aire acondicionado golpeó el rostro de ambos muchachos y la chica suspiró complacida ¡cómo amaba los lugares con aire acondicionado!, se acercó a una de las personas que trabajaban en el lugar.

—Una hora por favor.

—¡¿Qué?! ¡Una hora! Pero si se suponía que no íbamos a tardar y…

—Si, si, ya cállate —le interrumpió ella, después de todo ella estaba invitando así que ella sería quien decidiera. ¡Todo ella y punto final! Mimi le sonrió cuando le dieron el número del cuarto dónde estaba todo el equipo necesario —¡Número 18! —y lo jaló una vez más, Yamato ya había perdido la cuenta de cuantas veces lo llevaban como si fuera muñeco, era la primera chica que lo llevaba de esa manera… y ojala la última.

El lugar era bonito, primera vez que iba a esos sitios pues se supone que se va con amigos, y él recién en esas vacaciones había hecho algunos, Mimi era la primera entonces.

—¿Qué cantamos? ¡Mira, canciones de anime! —dijo ella feliz, porque había alguna que otra que le gustaba. Yamato alzó los hombros sin tomarle importancia, mientras más rápido mejor.

Ojearon el folleto en ese instante. Mimi sonrió ilusionada.

Cuando colocó el CD correspondiente una música alegre y tono algo contagioso se dejó escuchar, Mimi estaba contenta ya colocando el micrófono cerca de su boca. Y empezó a cantar.

Una voz suave y melodiosa salió de su garganta y Yamato no supo porque pero se sonrojó levemente al oírla. Era la primera vez que estaba así con uno de sus compañeros, después de todo, las veces que se reunían era solo para hablar y tratar el tema de los digimon… quizás faltaba conocerse entre ellos, como personas y no colegas.

—Cantas bien —le halagó y ella sonrió, satisfecha con eso. Ahora vio rápido la lista para poner algo para Yamato.

—¿Y cuál te gustaría? Ahora es tu turno —le recordó pero Yamato negó, era lógico que le gustara la música aunque él solo llevara algo práctico como su armónica, aunque jamás se había interesado mucho cantar. Hasta tenía pensado aprender a tocar algún instrumento, pero… ¿cantar?

Mimi le guiñó un ojo para que no se preocupara.

—Respira hondo y que el aire llene todos tus pulmones, deja salir la voz de tu tráquea para que sea más profunda, lo mejor es la práctica ante todo. Es difícil al comienzo, pero no imposible —le aconsejó y le sonrió esta vez, dejando el aire juguetón que la envolvía… ahora era más bien uno tranquilo y hasta algo sabio. El digimundo también la cambio a ella.

Carraspeó la garganta, tratando de cantar, aún así los nervios se podían delatar en él. Mimi puso una música suave y tomó su mano.

—Es mejor cuando se canta en grupo ¿verdad?

Yamato asintió algo avergonzado porque sentir a Mimi tan cerca lo ponía intranquilo. Después de todo… Mimi es muy bonita.

La voz de ella salió segura y la de él no tanto, pero mientras ella cantaba con tanta energía, alegría y confianza algo le fue trasmitido a él también y después solo pudieron sonreír. Porque lo importante era disfrutar el momento en que se encuentra entre amigos y sabían que solos no siempre iban a poder estar. Lo importante… era sentirse bien consigo mismo.

—¡Ay que bien lo hacemos juntos! ¡Deberíamos hacerlo más seguido! —Contenta, juntó sus manos feliz, pero después lo vio posando uno de sus dedos cerca de su rostro —Aunque te falta mejorar ¿crees que podrías ganarme con ese nivel tan bajó?

Yamato se sintió ofendido.

—Por eso decía que no sabía, tú fuiste la que insistió y…

—Ya, ya, solo te falta un poco —le guiñó un ojo y sonrió —Y con mi tutela juro que te convertiré en un gran cantante.

—¿Y quién dijo que quiero ser un gran cantante?

Mimi sonrió con eso.

—Pues yo —rió y le sacó la lengua. Yamato se sonrojó y negó… nadie podía con esa mujer. Después de todo… era Mimi.

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—Saben… los extrañaré mucho —Ella esta linda, bien vestida con su cabello amarrado en un peinado extraño que solo las mujeres con tiempo se hacen, las bonitas y… Mimi claro.

Los demás asintieron, y sus miradas se encontraban tristes porque después de todo hoy se despedirían de una buena amiga… Mimi se iba a vivir y estudiar a los Estados Unidos, no podían creer que una amiga como ella se fuera.

Los más pequeños se despidieron con un fuerte abrazo y cada uno le dio algunos regalos, Sora posó como en tantas veces su mano en los hombros de ella, tratando de trasmitir confianza.

Mimi rió triste con eso.

—Sabes que… —Mimi suspiró y vio a los ojos de su amiga —¡Te ves linda con falta!

—¡MIMI! —Gritó ella sonrojada ¡arg, Mimi y sus cosas!

Todos sus compañeros rieron, porque aunque esa fuera una despedida Mimi siempre sería Mimi y eso no podía cambiar. Los ánimos se relajaron mucho en ese momento.

La chica enfocó con su mirada, a una persona algo apartada del grupo.

—¿No te vas a despedir de mí? —preguntó y sonrió. Yamato viró la mirada en ese momento… no quería que Mimi se fuera… ¡pero qué podía hacer él! Si los padres de ella habían decidido mudarse así tenía que ser, en ese momento se disgusto con los digimon porque por culpa de ellos los padres de Mimi se mudaban. Negó, después de todo… fue gracias a los digimon que conoció a Mimi. Se molestó consigo mismo, estaba pensando demasiado y muchas tonterías.

—Cuando vuelvas… —dijo él sin mirarla ni nada, solo sintiendo su presencia a lado suyo —prometo… que cantaré mejor, será mejor… que regreses pronto —ahora si la vio y sonrió con confianza —te estaré esperando. Recuerda nuestra promesa.

Mimi sonrió y escuchó que su vuelo ya había llegado. Sus padres ya le estaban llamando en ese momento.

—Claro —sonrió y se despidió de todos, y antes de irse totalmente gritó contenta en ese momento —¡Más vale que te prepares Ishida Yamato, por qué nunca podrás ganarme!

Y todos sonrieron… porque sabían que sea como sea, la tendrían pronto de regreso.

—Bien y oye Sora… —Taichi habló, llevando sus manos a los costados laterales del bolsillo de su pantalón —… ¿es cierto que te ves linda con falda?

—¡TAICHI!

Todos rieron… porque estaban seguros que no sería la última vez que estarían juntos.

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FIN

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Notas: Bien, esto salió por culpa de un fic. La continuación de esto es "Circunstancias del día de San Valentín" aunque en ese fic se ven varias parejas, pero más bien tenía ganas de ampliar el por qué a Yamato le gustaba Mimi y por eso salió este fic.

Ojala que puedan echarle un ojo al otro fic que tengo :), aunque tengo que actualizarlo rápido ^^UUU.

¡Gracias por leer! Y más por dejar review.