Gracias a todos por sus comentarios y paciencia…Lamento la tardanza (es que estoy en exámenes uu") …Saludos a todos mis lectores y a los que me siguen… ¡Continúen así!

SIN MIRAR A ATRÁS

-Joven Inuyasha…- dijo Akitawa muy sorprendido…

-Maestro Akitawa…

Inuyasha de nuevo se dejó abrazar…

-Creí que jamás te vería de nuevo… Mi mejor alumno… - dijo su entrenador – y el más valiente…

-Hicieron tanto por mí…- dijo Inuyasha mientras se soltaban – Pero de nuevo necesito su ayuda…

-Claro, lo que usted quiera… Pero pasen - dijo el hombre refiriéndose también a Miroku – Y coman algo, y no se preocupen por Naraku el no volverá aún…

-Nos encantaría… -dijo Miroku dirigiéndose a destapar la carreta – Tenemos mucha hambre…

Inmediatamente de ella salieron Hitoshi, sus tres compañeros y el pequeño Shippo

(- Shippo nos ha demostrado que esta lo bastante grande para participar en esto…- había dicho Miroku seguro, ante la evidente objeción de Inuyasha cuando el niño pidió participar– y ninguna ayuda está de más ahora)

Ellos eran, sin duda, el grupo que se encargaría de acorralar a Naraku…

-Veo que ha hecho muchos nuevos amigos,… – dijo Akitawa aún sonriendo…

-Podría decirse…- asintió el chico con una sonrisa…mientras el grupo entraba en la casa…-Espero que no les importe que seamos 7…

-En realidad – Shippo interrumpió a Inuyasha de forma muy tímida – Somos 9…

-¿Qué?

Ante el asombro del grupo entero, Shippo se aproximó a la carreta dos toneles estaban a bordo…

-Hitoshi…- Miroku se dirigió a su amigo…

-No tengo idea de eso- dijo el peli café – Creí que los habías puesto tu, que eran armamento o algo así…

-Pues yo no los puse…- dijo el ojiazul – negándose a creer lo que pasaba por su cabeza…-Inuyasha…

-Yo tampoco puse nada…- dijo Inuyasha temiendo lo mismo que Miroku…

Shippo abrió los toneles…

(N.A.: ¿Cómo se arreglaron esas chicas para caber allí dentro?...Ay, quien sabe, los gitanos siempre preparados para todo…)

-¡¿Kagome?!...- Inuyasha se quedó estupefacto…corrió inmediatamente junto a su pelinegra…-¡¿Qué haces aquí?!

-Inuyasha…- Kagome se sintió algo apenada algo tener que explicar su aparición tan repentina…

-¿Qué no es obvio?...- dijo Sango interfiriendo… - Vino porque le preocupa mucho que algo te pase… - cruzo los brazos de forma obstinada – ¿O qué? ¿Porque somos mujeres creen que no podemos hacer nada aquí?

Inuyasha se quedó tan impresionado por la forma de hablar de Sango, que ya no dijo nada…

Kagome también se sentía sorprendida, era algo nuevo en su amiga, parecía completamente dispuesta a demostrar que no necesitaba que nadie la protegiera, que se bastaba…

Miroku, que se negaba a ver aquella escena, se volvió hacia el gitanillo…

-Shippo…

-Yo… Me pidieron encubrirlas hasta aquí…- pausa - No me pude negar…Lo siento…

-No te disculpes, Shippo…- intervino nuevamente la castaña en aquel duro tono – Miroku tiene que entender que Kagome necesita estar junto a Inuyasha o no se sentirá tranquila…

El chico volteo la mirada, ocultando su desacuerdo, pero ya no había nada que hacer…

-…Pues ya están aquí no queda nada que hacer…- dijo negándose a ver a Sango…

Inuyasha mientras miraba dulcemente el rostro de su bella gitana, y lo acariciaba tratando de comprenderla… Se sentía tan afortunado de que ella lo amara tanto, que había venido a enfrentar todo esto junto a él,…pero también tenía miedo…¿Y si algo le pasaba?...No…Eso nunca lo permitiría…

Inuyasha abrazo dulcemente a la joven…

-Si es verdad que Kagome es tu hermana…- le susurraba Hitoshi al oído a Miroku, pues asía poco se había enterado de la historia – Ese chico es tu futuro cuñado…

Miroku no le prestó atención, miraba a Sango con dolor en sus ojos: Esa nueva actitud contra él lo lastimaba más de lo que aparentaba a simple vista,… ¿Acaso nunca iban a volver a ser los amigos de antes?...

Ni siquiera eso había logrado recuperar… Sin duda no había solución para su falta…

-¿Así que…- dijo Akitawa aproximándose a la "pareja" – tu eres la bella Kagome?...- recordaba la ocasión en la que Inuyasha le había pedido traducir el medallón…

-Así es Sr. – dijo ella apenada…

-¿Qué es lo que desea pedirnos joven Inuyasha?...- preguntó su maestro que ya notaba que era algo de increíble magnitud…

Y una vez más estaba en lo cierto…

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¡Ya había quemado más de 10 kilómetros en la ciudad!... ¡Y ni rastro de aquel muchacho mal nacido!...

Deseaba con todo el odio del mundo echarle el guante,… a él y a todos aquellos que ahora lo encubrían…¡¡París caería bajo su poder otra vez!!...

Esos eran los pensamientos del perverso Naraku mientras se jalonaba a los cabellos frente a los mapas de su oficina, en el tétrico palacio de Justicia…

El muro que había sido derribado aún no había sido levantado por completo y estaba utilizando sus últimos hombres para defender toda el área alrededor del Palacio…

Los guardianes de la puerta principal se mantenían muy alerta, cuando una sombra se hizo presente en el camino…

Inmediatamente levantaron sus armas…

-¡¿Quién anda ahí?!...- preguntaron en tono amenazante

-Soy el caballerizo del Juez Naraku…- dijo Myoga desde el asiento de cochero de aquella carreta – Y traigo nuevos implementos para sus corceles que creo que le serán muy útiles en esta ardua lucha…

Los soldados parecieron dudar un momento pero finalmente accedieron a dejarlos entrar…

-Si nada ocultas…No creo que te importe que revisemos el contenido de lo que traes

-No… en lo absoluto… - dijo el anciano Myoga quitándose lentamente de el frente

Pero tan pronto como los soldados se aproximaron a la carreta….

¡¡¡¡ZAP!!! …

¡Los gitanos se abalanzaron sobre ellos!... ¡brotando del interior de la carreta como agua que sale del río!... ¡Armados con todo lo que podían! …

Los sorprendidos guardias apenas se defendieron bien…principalmente porque sus espadas se escaparon de su fundas... (Ya se imaginaran quien hizo eso), y las armas de los gitanos eran sorprendentes… bombas de humo actos ilusionistas, una agilidad incomparable y por supuesto el hecho de que contaban con el mejor espadachín de París…

Sin embargo Inuyasha nunca se le había ocurrido que su "princesa" supiese defenderse tan bien, la joven pelinegra no dejaba a esos tipos la oportunidad de herirla, se movía con gran rapidez y conocía a la perfección los puntos más vulnerables de aquellos hombres…

Ni ella ni Sango parecían indefensas ahora…Fue una batalla breve pues no eran muchos…pero la alarma de ataque ya estaba dada…

-¡Los refuerzos no tardarán en llegar!... – dijo Inuyasha dándose cuenta de la situación…

-¡Iré a dar la señal!…- dijo Myoga alejándose del grupo – ¡Ustedes hagan su trabajo!… ¡Suerte!...

-Venga…Hay que entrar al palacio… - dijo Inuyasha…

-¡Sí!

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-¡¡ ¿QUE?!!...

-Así es mi Sr.… están atacando – dijo un soldado… - Inuyasha los lidera…

Algo perverso se maquinó en la mente de Naraku

-Colocaremos tropas alrededor del Palacio de inmediato…

-NO…- dijo Naraku con una demencia perversa reflejada en su rostro – ¡Esos gitanos lamentarán el día en que vinieron a mí!… ¡ESTE PALACIO DEBE DE SER SU TUMBA!...- Naraku golpeó secamente su escritorio – Y a Inuyasha, yo mismo…lo mandaré al infierno…

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El grupo ya se encontraba en el interior de aquel tétrico lugar apenas alumbrado por las lámparas… Inuyasha vio aquellas escaleras…

-He venido pocas veces…- dijo – pero estoy seguro de que es en el 5to piso…

Pasos se oyeron cerca…

-¡Se acercan más guardias!... – exclamó Miroku asomándose por la puerta…

-Mi grupo y yo los detendremos aquí… - dijo Hitoshi – Ustedes sigan adelante…

-Entendido…- dijo Inuyasha sin detenerse a pensar un segundo…- Miroku, Shippo, Kagome, Sango… Ustedes con migo ¡Rápido!...

-¡Sí!... -Comenzaron a subir las escaleras a gran velocidad…

-¡Gracias Hitoshi!...- le gritó Miroku mientras se alejaban - ¡Te debo una!

-¡Claro, solo descuéntame una de las tres que te debo!

El grupo desapareció por una esquina…

No disminuyeron para nada la velocidad, debían llegar muy pronto, en las afueras se escuchaban continuamente los sonidos inconfundibles de las batallas: los ruidos de las ballestas, los choques de las navajas, y muchos otros…

Mientras esto ocurría el escalofrío de perder aquel encuentro y a los seres que amaban corría mas por sus venas,… pero ya no había marcha atrás…

Era la prueba final de que podían conseguir su libertad…

-Es aquí…- jadeo Inuyasha una vez que llegaron al piso correcto…

-Está demasiado oscuro…- dijo Shippo, notando también como que un gran silencio los aplastaba…

-No se ve nada…- dijo Kagome en un susurró…

-Hay lámparas en las paredes…- dijo la castaña

Sango tuvo la intención de encender una de ellas cuando una mano en un movimiento repentino detuvo la suya… Miroku no dijo nada de porque lo había hecho simplemente la mantuvo bien sujeta, impidiéndole moverla, mientras recorría con su mirada la silenciosa habitación…

Por supuesto a la joven no le hizo ninguna gracia que justo ese pelinegro le cogiera la mano, y se la arranchó inmediatamente…

-¡Sango no!..- gritó el ojiazul pero fue muy tarde…

En su brusco intentó por zafarse de él, Sango golpeó con su muñeca una de las armaduras de las paredes… ¡Se escuchó un sonido de metal oxidado y algo se desprendió del techo!... ¡La enorme araña de velas se venía abajo!...

-¡¡Cuidado!!...- gritó Inuyasha …

El estruendo causado por aquella cosa fue tremendo, y ya se imaginaran la cantidad de vidrios que saltaron…

Por suerte el ojiazul y el ojidorado tuvieron una buena y rápida idea (bien dicen que las grandes mentes piensan igual) Tomaron dos grandes escudos de las armaduras y las pusieron sobre ellos, Inuyasha hizo a un lado a Kagome mientras que Miroku hizo lo mismo con Shippo y Sango…

Una vez pasado eso, se descubrieron…

-Kagome, ¿Estás bien?... – pregunto el peli plateado…

-Si…- asintió ella aun algo asustada…

-Que tremendos…- dijo Shippo observando la araña destrozada en medio del corredor – Era una trampa

-Tengan más cuidado – dijo Inuyasha un tanto enfadado a Miroku y Sango – No sabemos qué trampas pueda haber en este lugar… cada movimiento podría ser fatal…

La castaña se sintió muy avergonzada por lo ocurrido: ¿Como se había descontrolado así?...Algo terrible pudo haber pasado, de ninguna manera podía permitir que sus sentimientos les arruinaran la misión…

El ojiazul no le reprochó nada pero su mirada escondía mucho…No era el momento, no podía comportarse como una niña resentida si estaba allí para demostrar que no era tal cosa…

-Lo lamento, no volverá a pasar…

-Espero…Continuemos – dijo Inuyasha…

Estaban por llegar una sala más amplia cuando unos sonidos bastante extraños los sorprendieron: eran como miles de cuchillas chocándose entre ellas de tal manera que parecían temblar al tacto…

Y cuando llegaron a ella quedaron boquiabiertos…

-¿Qué es esto? – preguntó Shippo retrocediendo unos pasos…

Frente a ellos varios péndulos de acero muy afilados se balanceaban con fuerza rozándose peligrosamente unos contra otros, haciendo imposible el pasar entre ellos…

-¿Esto siempre estuvo aquí? – preguntó Shippo a Inuyasha…

-Creo que todas las trampas se activan desde la oficina principal…- dijo Inuyasha apretando los dientes…

"Sabe que estamos aquí…"-pensó…

-Y ¿como vamos a cruzar? – preguntaba Kagome cuando se escucho el agitar de una soga…

Miroku la había enlazado a una de las vigas de madera que se encontraban en el techo, e inmediatamente se trepó a ellas…

-Hermano…- exclamó la pelinegra…

-¿Qué esperas, Inuyasha?...- dijo el ojiazul, indicándole que subiera por la soga – ¿O voy a detener estas cosas solo?…

-Ayudante pesado – murmuró Inuyasha sintiendo que el gitano le quitaba protagonismo,… tomo la soga y se volvió al resto – Esperen aquí…

-Tengan mucho cuidado…- dijo Kagome mientras Inuyasha trepaba,

Y tan pronto como Inuyasha hubo llegado a la primera viga…

-Sígueme…- Miroku saltó a la siguiente…

-¡Oye!... – Inuyasha lo siguió…

Las cuchillas se chocaban fuertemente a sus espaldas,… cualquier movimiento en falso podría ser fatal…

-¿Estás loco?... – preguntó Inuyasha a Miroku una vez que lo hubo alcanzado – Un paso en falso y terminaremos como queso en rebanas…

-No es tan difícil – dijo el otro confiado – solo observaba el patrón de las navajas y salta en el momento justo…- añadió señalando las cuchillas… - O ¿es que no puedes seguirme el paso?...

-¡¿Qué?!...- Inuyasha aceptó el desafió… - ¡Claro que puedo!

-Pues vamos… - dijo el pelinegro satisfecho antes de pegar otro salto…

Continuaron saltando de viga en viga atravesando poco a poco las cuchillas, pero mientras avanzaban pudieron notar algo…

-Parece que…- jadeo Inuyasha – La velocidad aumenta a medida que avanzamos…

-Se colapsaran muy pronto… - dijo Miroku deteniéndose en una viga…

-¡¿Qué?!...- Inuyasha trato de calmarse, pues ignoraba la idea gitano…

-Ten te servirá… - Miroku saco una navaja de sus cosas y se la entrego, Inuyasha lo vio incrédulo…

Miroku pegó un salto más y se colgó de la viga siguiente… sacó una navaja igual y dirigió la punta al madero que sostenía el péndulo…Miro a Inuyasha quien entendió de inmediato…

Los dos dirigieron sus navajas a las vigas correspondientes y las clavaron…

Los maderos comenzaron a quebrarse causando que las de en medio se cayeran rompiendo las otras contra las paredes en una secuencia en cadena…

-¡Funcionó!..- dijo Inuyasha mirando eufórico a su compañero…

Sin embargo, Miroku no parecía satisfecho con su trabajo y miraba atónito hacía en frente…Inuyasha hizo lo mismo y su hallazgo fue… estremecedor:

Las vigas también se estaban reventando una tras otras y pronto llegarían a hacerlo también las que los sostenían a ellos

-¡¿Y ahora cual es el plan?! – preguntó Inuyasha al ver que no podían seguir allí…

-…- Miroku tragó saliva – Intentar no morir...

-Genial…- bufó el peli plateado…Salto de inmediato junto al ojiazul…que le mostró una soga…

-Enlázala a la última viga…- le indicó gitano…

-De acuerdo…- Inuyasha no lo logró al primer intentó,…

El estallido estaba por alcanzarlos y Miroku por alguna razón no podía ayudarlo (se sujetaba fuertemente la mano derecha con la izquierda)…

-¡Ya está!- exclamó al enlazarla al segundo intentó…

-Bien… Cuando diga ya, tira fuerte de la cuerda…

-¡¿Qué?!...-… el estallido estaba detrás de ellos…

-¡¡¡Tira!!!

Ya se imaginaran el tremendo estallido que hubo por todo el pasillo que también dejo con el corazón en la boca a las dos chicas y al gitanillo que habían esperado con una gran ansiedad al otro la do del pasillo…apenas hubo pasado todo el peligro, atravesaron el sitio, corriendo, que ahora solo tenía por los suelos los trozos de las cuchillas enterradas y vigas hechas añicos…

Inuyasha y Miroku habían salido bien librados de eso, excepto por quizás uno que otro golpe… Tumbados al otro lado del corredor, jadeaban de cansancio y del susto que habían pasado…

-Gran lanzamiento - le dijo Miroku a Inuyasha mientras se paraban y se sacudían las virutas de la ropa…

-Gran idea… - dijo él – Hacemos un buen equipo ¿eh?...- añadió dándole una palmada en el hombro…

-Si…supongo que sí – dijo el ojiazul recargándose sobre el muro…

Kagome y los demás por fin llegaron con ellos…

-Inuyasha...¿Están bien?

-Si…-Inuyasha no pudo terminar de hablar pues de inmediato la pelinegra lo envolvió en un fuerte abrazo…- Kagome…

-¡¿De quién fue la "brillante" idea?! – preguntó la chica fulminando con la mirada a su hermano… para luego abrazarlo al el también…

-Bien…- dijo el peli plateado – No estoy seguro, pero le debo una…- añadió sonriendo…

-¡No puedo creer lo que hicieron!...- decía Shippo maravillado - ¡¿Cómo se las arreglaron?! : ¡Las vigas se estaban destrozando y nos los alcanzó ninguna cuchilla! …¡¡Me tienes que enseñar eso!!

-Cuando tengas 16… - jadeó el ojiazul…

-…Fue una hazaña bastante grande… - dijo Sango con una leve sonrisa…ocultando el miedo que había sentido durante aquel momento… - Tuvieron mucha suerte…

En eso Miroku soltó un pequeño quejido de dolor, todavía se sujetaba con fuerza la mano derecha con la otra…

-¿Miroku?... – Kagome lo vio extrañada…

-Tu mano…- dijo Inuyasha – Está sangrando…

-No es nada…- dijo el chico de ojos azules…

-Déjame ver tu mano…- pidió su hermana…

-No es nada Kagome,… tenemos que seguir…- dijo el tercamente

-¡Déjame ver tu mano, ahora!- exigió la pelinegra

-Está bien…- dijo el fastidiado… mientras la mostraba…

Tenía una cortada bastante peligrosa en el dorso de su mano derecha, probablemente se la había hecho durante toda la faena para detener las cuchillas, si le hacía perder mucha sangre sería peor, era necesario cortar ya el sangrado…

-Con que por eso no podías tirar la soga…- dijo Inuyasha observando la cortada…

-Tenemos que curarla… - dijo Kagome…

-No hay tiempo – replicó Miroku – No podemos retrasarnos con esto…

-Miroku…

Kagome estaba apuntó de protestar cuando Sango interrumpió…

-Yo la puedo curar…

Todos miraron con un no muy disimulado asombro a la bella castaña, pues nadie esperaba aquel ofrecimiento…

Sin embargo era quizás lo mejor que se podía hacer: ella lo curaría mientras que los demás continuaban y luego los podían alcanzar…

Nadie dijo nada, pero en eso Shippo encontró algo muy interesante…

-¿Qué es esto?... – dijo el gitanillo y jaló una pequeña rendija en el muro que daba a un conducto…

-Debe de ser un conducto de ventilación…- dijo Inuyasha sin darle mucha importancia…

-Me pregunto a donde va – decía Shippo metiendo la cabeza dentro de él…

-Olvídalo, nuestro objetivo esta adelante no hacia abajo – dijo el peli plateado

-Yo quepo por él, quisiera revisar…- dijo Shippo con terquedad: por alguna razón sentía deseos de seguir aquel túnel… - No necesito que alguien venga con migo…- Los demás ya iban a protestar…

-Déjenlo que vaya… Ya esta grande…- dijo Miroku, quien apenas podía hablar…pues lo estaba debilitando la pérdida de sangre…

Cayó al suelo de rodillas…

-¡Miroku!...- exclamó Kagome mientras ella y Sango se agachaban junto a él…

-De acuerdo… - dijo Inuyasha tomando la decisión – Shippo, puedes ir – el gitanillo asintió y se metió en el conducto - Sango, cura a Miroku y luego alcáncennos en las habitaciones de adelante…- La castaña tomo entre sus manos la del ojiazul (quien por cierto no la veía a la cara) - ¡Vamos Kagome!

-¡Sí!

Inuyasha y la gitana de pelo negro dejaron la estancia…

Lo que les seguía a continuación podía ser mucho más difícil que todo lo anterior, Inuyasha estaba seguro que ya faltaban tan solo unos segundos para verse cara a cara con su temible tío…

Finalmente llegaron al ultimó corredor, no había ninguna trampa lo cual solo podía significar una cosa:

-Es aquí… - dijo el peli plateado dirigiendo su mano a la manija…de pronto se detuvo, y volviéndose hacia a su amada – Kagome, espérame aquí por favor…

-Inuyasha…

-Si falló no se que vaya a pasar…- decía el chico – por eso …

-Entra tu primero si quieres…- sonrió ella tranquilamente, pues entendía la preocupación de su amado…- pero…no me iré…

-Es inútil convencerte ¿verdad?- dijo, y ella asintió – lo sé…porque yo tampoco lo haría…

Se dieron un rápido beso… como para transmitirse apoyo y tranquilidad el uno al otro…Inuyasha respiró profundo y abrió la puerta de golpe…Para darse con una tremenda sorpresa…

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Aún no comprendía porque había querido entrar en él con tal insistencia, quizás era una tontería…quizás sus compañeros lo necesitaban en esos momentos y el perdiendo el tiempo en un tubo…

Estos eran lo pensamientos de Shippo mientras seguía aquel conducto húmedo y angosto.

Cuando ya había recorrido varios metros cuesta abajo se dio por vencido y decidió regresar… pero algo en frente de él le llamó la atención: una ventanilla que daba afuera del conducto…

El intrépido niño se asomó por ella, para quedar boquiabierto: La ventana daba a un cuarto oculto, no muy amplió pero con por lo menos 50 soldados armados hasta los dientes con todo…

Ahora todo comenzaba a tener sentido: las fuerzas que Naraku había enviado hasta el momento eran solo para debilitarlos lo más posible…

Sabía que lo gitanos no contaban con algo capaz de resistir un ataque tras otro y menos un segundo con aquellas armas de largo alcance...

¡Estarían perdidos! Shippo trago saliva, se regresó a toda velocidad por el túnel tratando de no hacer ruido: ¡Tenía que decir esto a los demás y rápido!...

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Hasta el momento no la miraba solo mantenía sus ojos fijos en el suelo, de vez en cuando se mordió el labio por el dolor de la herida…

Ella tampoco podía hablarle, aunque había aceptado aquello no solo por ser útil si no que también le preocupaba cuando grave estaba la mano del ojiazul, no sabía que decirle…

-No tenses tu mano… - murmuró Sango… - O no podré vendar bien la herida…

-No puedo evitarlo… - murmuró Miroku aún sin verla… y con una normalidad impresionante añadió – Me pones nervioso…

Aquellas palabras hacían saltar el corazón de Sango…

La chica se esforzaba por seguir con su tarea, pero esa frase le llegaba a lo más profundo aunque no quisiera. El joven ya había aceptado ese duro trato como castigo, esperaba que con eso Sango se sintiera mejor…pero al parecer tratarlo así también le dolía a ella. La castaña apretó el vendaje…

-No te entiendo…- dijo cansada de que ni siquiera la mirara

-Me pasa lo mismo…- dijo Miroku con una leve sonrisa, sin voltear

(N.A.: ¡¿Es que nada perturba a este chico?!)

-Curioso que precisamente me interese la persona que no puedo entender, que representa lo más bello de mi vida…

Hablaba con tal calma y su voz sonaba tan dulce,… como si hubiese aceptado sus emociones aunque estas no le favorecieran en lo más mínimo. Sango nunca lo había visto así… por una vez parecía que estaba dejando que su corazón se abriera por completo…

-Escucha Sango,…- continuó el pelinegro – Estoy muy acostumbrado a ocultar mis sentimientos, no sé como mostrar lo que siento…y no te culpo por detestarme por ello – pausa - Tu necesitas a alguien que pueda entender tu corazón… Y si no puedo entender ni el mío, ¿Cómo puedo pedirte que me des el tuyo?...- suspiró, ante la sorprendida chica…- Por eso me parece correcta la decisión que tomaste…

-¡Miroku, yo no te detestó!...- dijo Sango con fuerza…pero él la interrumpió…

-…yo solo quiero… - pausa – recuperar a la Sango de antes… a la que tanto lastime sin darme cuenta,… - finalmente la miro - ¿Puedo hacer eso?...Tan solo quiero verte feliz de nuevo, Por favor dime como…

Sango sintió como si su corazón lo inundará la felicidad…

Aquellas palabras que le había dicho no eran mentira… no lo hacía porque creía que ella lo necesitaba, si no porque en realidad la quería…en realidad la amaba… Kagome tenía razón: Ya era bastante,…ya no necesitaba más pruebas, quería dejar en claro sus sentimientos.

El chico se levantó, al notar que el vendaje ya estaba hecho… Ella también se levantó aun conteniendo la alegría… y antes de que él avanzase unos pasos lo tomó fuertemente del brazo…

Él la vio un tanto sorprendido, de ver de nuevo aquella hermosa sonrisa…

-Miroku… - Sango tenía sus ojos fijos en los del joven – Yo te…

En aquel mismo instante, como disparado del túnel, Shippo llego, jadeando como un perro y haciendo un ruido estruendoso…

-… ¡Soldados!… Naraku... Emboscada…

-Primero toma aire, Shippo… - dijo Miroku poniéndole las manos en los hombros - ¿Que es todo eso que estás diciendo?

-Debajo del segundo nivel…- dijo el gitanillo desesperado - ¡Nos tienen preparada una emboscada!

-¡¿Qué?!

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No había nadie en aquel lugar… Era tan solo un sitio muy amplio con todos los aires e ser una oficina: Había un escritorio elegante, varios muebles igual de finos y una pintura del tirano en la pared…

-No lo entiendo… - dijo Inuyasha avanzando en la estancia… - Él tendría que haber estado aquí…

La presión que se sentía en el lugar era enorme a cada paso que daba se escuchaba el eco en los muros…

Kagome permanecía aun en la puerta mirando a todos los lados preocupada…

Inuyasha no podía dejar que esto lo engañará, tenía que encontrarle la solución…

Cerró los ojos: una sutil risa tétrica fue captada por sus oídos, tan difícil de percibir que no fue oída por la bella pelinegra…

Su temor se hizo realidad…

-¡¡¡Kagome, al suelo!!!...- gritó Inuyasha

-¡¿Qué?!

ZIP…un sonido desgarrador cruzó el aire…

Sin pensarlo dos veces Inuyasha se abalanzó sobre Kagome para protegerla de aquel ataque…

Ambos cayeron al suelo, el muchacho sintió que la parte superior de su ropa había sido cortada, por suerte no había alcanzado a rozar su piel. Miró a la gitanilla que tenía entre sus brazos, debido a lo fuerte e inesperado del golpe se había desmayado…

Inuyasha puso sus dedos en su cuello buscando su pulso, lo tranquilizo saber que estaba bien… pero en ese instante una risa gélida le congelo la espalda, pasos se aproximaban hacia ellos por detrás…

-Tus reflejos han mejorado… - decía burlonamente- Querido sobrino...

El peli plateado dejó a su amada suavemente sobre el suelo, y se dio la vuelta para encararse con Naraku…

El desgraciado había estado oculto en algún lugar de la estancia con el único objeto de matar a cualquiera que estuviera a lado de Inuyasha durante el combate…

El chico se levantó, y apretando los dientes de furia dijo:

-No me vuelvas a llamar así…

-¿Sabes?...- dijo Naraku con una sonrisa macabra en su rostro – Aunque no podía creerlo,…siempre tuve el presentimiento de que terminaríamos así…

Desenvainó su espada…

-Igual yo…

Inuyasha hizo lo mismo…

CONTINUARA

CAP.17

GANAR O MORIR