Capítulo 3: Eternidad es Agonía.

No, no y no. Su mente lo afirmaba, su cuerpo lo confirmaba y su corazón lo rechazaba, no, definitivamente no, jamás, nunca, de nuevo volvía al punto, la respuesta era la misma: era imposible.

Estaba ahí, porque era su deber, no por órdenes de los arrogantes sangrepuras… eso sería una ofensa a sus principios, así mismo, al universo entero. Estaba ahí, de pie, porque tenía un deber como cazador, por el bien de la humanidad y la venganza de su familia, existían miles de argumentos para estar ahí, todos perfectamente lógicos, perfectamente razonables, no tenía absolutamente nada que ver con… ella.

Su corazón palpitó al recordarla, la suavidad de sus manos, la calidez de su sonrisa, la fragancia de su cuerpo recién bañado, la tersidad de su cabello, el rin tintín de su risa, su nombre siendo susurrado por sus labios.

El mundo se caía, se partía en pedazos, se le escurría de las manos como las huellas en la arena del mar, toda su vida se dilucidaba, se consumía, se revolcaba presa de las constantes olas. Intempestiva, caprichosa, traicionera, avasallante, dañina, su vida estaba atrapada por la marea inconstante del destino y los sentimientos.

Se detuvo, respiró profundamente dejando a la noche adueñarse de él; así como de la tierra que cubría con su manto. Los bares atestados de traficantes y prostitutas comenzaban su rutina, este era el lugar de la perdición, el sitio de la peor calaña del mundo, no había lugar más bajo y sucio que ese pueblo. Los vampiros habían hecho su mejor elección al venir aquí, después de todo sólo la inmundicia se podía sentir cómoda entre la basura.

La gente le ignoraba al pasar, no era raro ver a un chico de su edad por aquellos lares, vestido con aquellas fachas, lleno de sangre y con pistola en mano, sólo era otro malviviente demasiado drogado y alcoholizado. Sonrió de lado, él era algo peor que esos casos perdidos, tuvo ganas de reír a mandíbula batiente.

Su cuerpo lo sintió, la esencia penetraba cada poro de su ser, inundándolo, confundiéndolo, no existía nada más que la poderosa presencia de dos sangrepuras, y el clamor de la dulce sangre de Yuuki enloqueciendo sus sentidos.

Corrió, corrió como si su vida dependiera de ello, la sangre le zumbaba en los oídos, su corazón golpeaba violentamente su pecho deseando salirse de su lugar. Gritos, lamentos, gimoteos, su sistema iba a colapsar, a cada agudo llamado de ella su mente se corroía, se llenaba de ira: los dos sufrían.

Su cuerpo se congeló, todos y cada uno de sus músculos se petrificaron dolorosamente, ella estaba en el suelo, sudando, implorando, gimiendo, estaba siendo ultrajada; estaba siendo destrozada poco a poco, lentamente la estaba pisoteando hasta no dejar rastro de lo que antes era.

Ella gritó desgarrando al cielo con su lamento, mientras llamaba al ser amado, pero él ya no pensaba, ya no conocía una realidad, su mundo estaba teñido de dolor y sufrimiento, a él también le estaban haciendo daño.

La sangre de Rido se esparció por todo el lugar, manchando la piel de la joven que yacía yerma debajo de él, el vampiro le miró con hastío.

—Me aburres, tengo un mejor asunto que atender —susurró acariciando el rostro de Yuuki.

La Bloody Rose le destrozó la mano cubriendo de sangre la faz de la chica. La sangre que escurría del muñón se transformó en látigos hirientes que le atacaron si piedad alguna. La enredadera espinosa salió de su cuerpo involuntariamente, destruyendo con facilidad el ataque de Rido, quien volvió a formar otra serie de redes con su sangre, el sangrepura no planeaba pelear con él, sólo distraerlo lo suficiente para escapar.

Yuuki seguía inmóvil en el suelo, aunque en ese momento podía escabullirse con facilidad de las manos de Rido. El vampiro le sonrió maliciosamente y tomó a Yuuki por los hombros, estaba por emprender la huída. En materia de velocidad el sangrepura le llevaba la ventaja, Zero luchó desesperadamente contra los artificios de Rido, pero eran demasiados, iba a salirse con la suya.

—¡NNOO! —bramó el joven intentando alcanzar a Yuuki.

Su contrincante río con sorna, pero su risa fue cortada súbitamente.

—¡RIDO! —Zero jamás había visto a Kuran Kaname tan iracundo, ni desplegando un aura tan escabrosa, casi por un segundo logró aterrarlo, el cazador logró deshacerse de gran parte de la sangre de Rido.

—Una lástima querida, justo cuando nos estábamos divirtiendo tanto. —La Bloody Rose y la energía de Kaname le golpearon al mismo tiempo, sin embargo no dejó de reír a carcajadas. Kuran mandó a volar a Rido contra la red de espinas de Zero, él no perdió la oportunidad de destazar el cuerpo del sangrepura, aplastándolo como se estruja el fruto al cual se le quiere sacar todo el jugo, que importaba si la masa amorfa se le escurriera entre los orificios que se generaban entre espina y espina, le aterraba más que Yuuki se encontrara aún inmóvil en el suelo.

Kuran se quitó la capa de viaje, para colocarla sobre los jirones de ropa que la chica todavía traía puestos. No sabía que le estaba susurrando, pero el dolor en su rostro era perceptible.

—No importa cuánto tiempo pase, no importa si soy vencido, el terror y el horror nunca lograrán borrarlo de su memoria.

Un golpe en el rostro se borra mientras el morado vuelve a su color natural, una pierna rota o alguna costilla dañada se curan con el paso el tiempo, accidentes o peleas, se llevan en el alma sin duda alguna, sin embargo uno puede hacer burlas de ella para aliviar el peso de alguna tontería cometida. Pero la sensación de vulnerabilidad, el recuerdo de ser mancillada, la impotencia de no poder defenderte, el vivir en carne propia que eres incapaz de protegerte y que cada mirada que busque poseerte, tiene la posibilidad de tomarte por la fuerza, eso, eso es algo que nunca se podrá olvidar.

—¡Bastardo! —Zero intentó reventar por entero el cuerpo de Rido, pero este era demasiado escurridizo. La sangre del vampiro se transmutaba, cortaba, hería, lastimaba y corroía. Ambos se veían en vueltos en una batalla entre lazos de diferentes materias, intentando destruirse el uno al otro.

—Eres aburrido —murmuró el Rey Loco logrando golpearlo con fuerza, la espinas volvieron a su cuerpo provocándole un gran dolor—. No irás muy lejos con mi princesa.

Zero aun sostenía la Bloody Rose en sus manos mientras trataba de controlar a la enredadera espinosa de su alrededor. Kuran le daba la espalda a Rido, se encontraba más preocupado por el estado ausente de Yuuki que por la cercanía de este.

—Ella aún quiere jugar conmigo, no ves… está tan contenta que no puede expresarlo con palabras.

El cuerpo de Rido volvió a convertirse en una masa amorfa al estallar ante la simple mirada furiosa de Kuran.

Trece disparos se escucharon por el aire, los cazadores había llegado al lugar de la batalla. La Asociación de Cazadores había iniciado una feroz persecución en contra de Yuuki, Kaname y Zero, los dos últimos eran buscados vivos o muertos, en tanto que la mujer debía ser aprisionada.

—No estoy para jugar —comentó secamente Kaname antes de volver a ser atacado, esta vez por quince cazadores.

Que los cazadores mataran a Kuran le importaba poco a Zero, no creía que alguno de esos novatos pudiera hacerlo, ni siquiera le harían un rasguño, pero la presencia de Yuuki en los brazos de este podría limitarle los movimientos. No quería que nadie acabara con sus dos presas, si alguien iba a matar a esos dos vampiros, ese sería él por supuesto.

—Bloqueen su salida, no le hagan mucho daño a mi princesa.

Zero volvió a atacar a Rido, pero su ataque fue detenido por una barrera creada de la tierra, los perros del concilio también habían llegado.

Hecatombe, no se había otra palabra para describir lo que sucedía en aquel lugar, vampiros, cazadores, sangrepuras todos se entremezclaban una y otra vez intentando derrotar al adversario.

Rido esquivaba los ataques de aquellos que intentaban atrapar a Kaname para poder arrancarle a Yuuki de los brazos. Sin duda el vampiro podía tener el poder de un Dios, pero ser rodeado por tantas personas intentando esquivar a un sangrepura loco por la sangre de la persona que se niega a volver en sí entre tus brazos, debe llenarte de angustia. Zero mismo se veía en aprietos para poder evitar que los cazadores le hirieran y al mismo tiempo evitar que los perros del concilio lo aniquilaran.

—Kuran Kaname, se le ha acusado de perturbar la paz entre la sociedad nocturna y los humanos, como sangrepura que es, quedará encerrado bajo la supervisión del Supremo Concilio, si se rinde a nosotros ahora y entrega a la princesa Kuran.

Kaname tomó el arma de Yuuki en una de sus manos antes de lanzarla contra la gente del concilio, Zero disparó la Bloody Rose y la pelea continúo, todos riñendo contra todos, el mundo carecía de sentido u orden.

No importaba a donde iba, no importaba que tan fuerte fuera, no importaba el paso de las horas, se veía rodeado de gente que intentaba asesinarlo. Cercados por un círculo de desconocidos ninguno parecía dispuesto a darles una segunda oportunidad, no eran más que juguetes de un mismo destino.

Matar, asesinar, sobrevivir… La vida no es más que un continuo ciclo de asesinatos.

La ley del más fuerte.

Zero cayó en el techo de un edificio mientras veía a Rido derrumbar dos construcciones en su enojo por no poder atrapar a Kuran, algo le aporreó de lado y se dejó arrastrar por el viento. Un cazador planeaba darle el golpe final, las espinas salieron de su cuerpo destruyendo todo aquello que había a su alrededor. Que importaba lo que sucediera con el mundo entero, que importaba la vida mientras él cumpliera con su objetivo, el destino, la vida, Dios, quien fuera que sea le había arrebatado todo aquello que poseía, sus padres, su hermano, la única mujer a la que quería, todo se había convertido en cenizas: ahora él quemaría la raíz del mal.

Volvió su pistola hacia el vampiro sangrepura y disparó.

Desconcierto, enojo, frustración, Kuran tenía en sus ojos diversos sentimientos entremezclados; Yuuki se le escurría entre sus brazos sangrantes. Rido estiró su mano para tocar su muñeca.

El chillido fue estremecedor, como la banshee que anuncia la muerte, la princesa Kuran clamó al cielo por la ultranza que le habían perpetuado a los tres, sus ojos se iluminaron de un violento rojo y todo a su alrededor se desquebrajaba.

Kaname destazó el cuerpo de Rido con sus propias manos mientras Zero se encargaba de destruir lo poco que quedaba de ese infame.

La peor ciudad del mundo estaba siendo destrozada, los pecados se limpian con el fuego de la purificación, la maldad sólo termina con el exterminio de todo aquel que ha tocado sus labios, lástima que ellos no era bondad, ni planeaban reconstruir el mundo, sólo curar con más tragedia el dolor interno.

En cuanto Rido desapareció en un polvo cristalino, aquellos que le apoyaron comenzaron a marcharse, pero no podían huir del poder de los sangrepura. Inocentes o no, todos aquellos que se cruzaban con la mirada de ambos Kuran se desvanecían en una nube de polvo, otros incautos se interpusieron en el camino de Zero para volverse de nuevo a la nada, los cazadores corrieron con la misma suerte.

Tan sólo duro apenas unos instantes, pero la masacre quedó plasmaba de la memoria de los presentes y del mundo entero, aquello daría inicio a una guerra, vampiros, cazadores, humanos, poco importaba, pues todos deseaban matarse entre todos. Años de desoladas guerras azotarían esta desdichada tierra.

Inevitable parecía el encuentro; sería sumamente desagradable, después de todo él siempre había sido el tercero en discordia, esta vez no era la excepción, el mundo se había detenido a los ojos de los sangrepura quienes se dedicaban a mirarse el uno al otro, platicando en su inefable idioma. Kuran se colocó delante de ella, Kiryuu les apuntó con el arma…

El pecho del cazador también parecía sangrar al igual que el de Kuran, herido por la mano de la infame Yuuki; Zero conocía muy bien ese sentimiento y también sabía porque Kuran no se defendía de la rabia de su hermana, aun si su corazón, así como su vida se encontraba en las manos de ella.

La sangrepura desvió su mirada antes de sacar su mano del pecho de Kaname, invisible, casi imperceptible ligados por cadenas tan pesadas y llenas de desdicha, pero al mismo tiempo separados por el protervo destino, los tres condenados a estar siempre unidos, condenados a odiarse a sí mismos, como a maldecirse entre ellos y más inevitable aún: a amarse.

El último resquicio de humanidad se desvaneció en los ojos de aquella que una vez amó más que su propia vida, pues al volver la mirada en ella, sólo encontró un retrato mal pintado, similar pero incompleto, incapaz de sostener el brillo, la delicadeza y calidez de lo que antes fue. Le apuntó con la Bloody Rose directamente al pecho, eran ambos tal para cual, él perdido en la incoherencia de un juramento que se caía a pedazos, y ella destrozada por los principios que siempre había sostenido. No sabía exactamente lo que Yuuki le decía: decepción, sorpresa, enojo, desprecio, tal vez una súplica para terminar con su vida o alguna extraña mezcla entre todos ellos.

Los poderes de Kaname y Zero se enfrentaron provocando más daño al mundo humano, Yuuki los observaba con los ojos vacíos, impasible ante semejante estupidez, ambos se encontraban lastimados, peleando con el adversario que ya conocían de sobra.

—Voy a matarlos, hasta el último de ustedes —declaró.

—Cuando quieras. —La fría indiferencia de Kuran le irritó.

Costumbre, una lógica sin sentido, o quizás, quizás el placer de la tortura, Yuuki tomó a Kuran de la mano antes de comenzar la caminata hacia el horizonte con los pies descalzos, las heridas aún abiertas, la inocencia arrancada y la perversidad despertada.

Los dejó ir, no porque quisiera vivir otro día, sólo se sentía demasiado ofuscado por los nuevos vientos cargados de vicio del futuro reciente que los tres habían construido. Finalmente, tendrían todo el mundo para esconderse contaminando la bondad, les quedaría cada palmo de tierra para odiarse corroyendo el centro del universo; tenían toda una eternidad para cazarse y matarse sin misericordia.

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Fin.

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Este cuento se acabó, no habrá continuación. Sólo deseaba extender y hacer más macabros los drabbles publicados en mi livejournal, lo he hecho y listo. Es irresistible hacer a Kaname sufrir (y a todos los demás personajes) soy una escritora sadista y si ustedes me permiten contarles historias trágicas como siniestras, ambos disfrutaremos de mis desvariaciones.

Gracias a WeeBarbie por su review.

¿Puedo hacerme un poco de publicidad? Vale, pasen a mi serie de one-shots de temática erótica "Hablando sobre sexo" Con diferentes parejas de VK que se me ocurren, o bien que los lectores proponen.

Dejen sus opiniones sobre este mini-fic ¿sí? *puppy eyes*

Atte: Crucio.