2. Un comienzo(2)
Durante el banquete me fueron presentando a diferentes alumnos de mi nueva casa: Hufflepuff; todos ellos me preguntaban alguna cosa acerca de mi vida, de Beauxbatons o de tácticas de quidditch, se ve que la profesora Sprout, amante del juego, les había contado que era una cazadora excelente.
La comida estaba buenísima, y todos eran muy agradables. Había un clima de buen rollo que enganchaba.
Hannah y Susan eran geniales y me llevaba súper bien con ellas, me sentía llena en cuanto a comida y en cuanto a mis nuevas vivencias.
-Buff…estoy completamente llena haah- dije.
-Mm, pues aún quedan los postres y si no comes uno te arrepentirás hahaha- me dijo Hannah dándome un leve empujón.
Y en ese momento surgieron los postres y no pude evitar soltar un waaaaaw!
-Hahahahah te lo advertí.
-Aunque si no quieres yo me comeré encantada el tuyo- dijo Susan con un pastel en la boca.
Acabado el banquete todos se dirigieron a sus correspondientes salas comunes. Yo tenía que ir al despacho del director: Albus Dumbledore, él cual había visto en alguna ocasión. Las chicas me dijeron donde debía ir y que me esperarían despiertas para que les contara como me había sentido.
Me dirigí sigilosamente y sin prisas al despacho de Dumbledore, mientras caminaba me vinieron a la mente los ojos oscuros del profesor Snape y en como sería su voz, seguro que era un voz penetrante, al igual que sus ojos, y suave a la vez. Me sentía muy bien y dispuesta a mantener una charla con una poco apetecible taza de té en la mano.
Llegué donde me habían señalado y miré al frente, vi una enorme gárgola en forma de águila mirándome, me quedé bastante cortada por lo que no hice nada.
Me sentía bastante tonta delante de una piedra, me puse a pensar y dije:
- Taza de té.
La gárgola se abrió con un crujido sordo y me dejó paso a una escalera de caracol enorme con adornos clásicos y acogedores.
Llegué a una puerta de roble azul y llamé.
-Adelante- dijo una voz.
Entre, mi cara de asombro fue espectacular, esa sala, el despacho de Dumbledore, estaba repleta de cachivaches de colores, dando un tono divertido a la estancia. Podías ver desde tazas de té que se movían a planetas flotantes y objetos dorados, hasta una majestuosa ave Fénix.
-Bienvenida a Hogwarts- dijo entonces Albus Dumbledore que había aparecido mientras yo miraba su despacho.
-Gracias profesor.
-¿Te sientes a gusto en este lugar?
-Si, todo es genial.
-Me alegro, siéntate por favor.
Me hizo sentarme en frente de su mesa y empezamos a hablar sobre mi antiguo colegio, las normas de este, como se evaluaba, etc., etc., etc. Fue muy agradable, añadió que si necesitaba alguna cosa no dudara en preguntárselo.
-Bueno, ahora creo que es hora de que vaya a la cama, mañana va a ser un día importante; toma estoy planos del colegio, y tus horarios, también tienes los criterios de evaluación y la dinámica de las clases de los profesores, que se explicaron en primer curso; te acompañaré a tu Sala Común, que está al lado de la cocina.
-Muchas gracias, ha sido my amable.
-No hay de que -contesto guiñándome un ojo.
Me guió por una serie de pasillos enseñándome los rincones más usuales y los más inusuales del castillo, pensándolo bien Dumbledore era un director fenomenal, era divertido y estaba un poco loco, pero en plan genio.
Llegamos a la Sala Común de Hufflepuff. Se despidió de mi y me dijo que la contraseña era: imbianchino, una palabra en italiano.
Me planté delante de una estatua en forma de mujer y dije:
-Imbianchino.
Al decirlo, surgió el mismo efecto que el de la gárgola del despacho de Dumbledore.
La mujer-estatua tocó la pared y de la nada apareció una puerta, entré.
De repente escuché un gran alboroto.
-¡¡¡BIENVENIDA!!!
Eran todos los alumnos de Hufflepuff con una enorme pancarta con letras movibles.
Me puse colorada como un tomate.
Hannah y Susan se acercaron a mi y dijeron:
-¿Algún comentario señorita?-mientras me señalaban la boca con la varita utilizando un hechizo para que mi voz sonara más fuerte.
-Me abrumáis-dije - muchas gracias, sois geniales.
Y allí empezó la fiesta, los alumnos más pequeños se fueron a dormir y los de mi curso y mayores, se quedaron. Había comida de todo tipo y bebida también, habían puesto música ambiente, y todo el mundo parecía feliz, así que me uní a ellos.
Al final los que aún estábamos despiertos, nos sentamos delante de una de las chimeneas y nos pusimos ha hablar hasta que decidimos ir a dormir.
-Enserio chicas, muchas gracias, me lo he pasado muy bien- dije.
-Vamos, nosotras también nos lo hemos pasado muy bien y gracias a ti hahah- dijo Susan.
-Fuuaa…, sinceramente me lo he pasado genial, pero mañana no nos vamos a levantar hahahah y a primera hora tenemos Transformaciones con McGonagall- añadió Hannah.
Entramos en la habitación de las chicas y enseguida nos quedamos dormidas.
Había sido un día único.
