Alto contenido sexual. ( quedáis avisados)
Delicioso y explícito LEMMON(:
Señores/as, ya sabían que esto iba a pasar,
Así que relájense,
Acomódense,
Cojan un cubo para las babas, si son fans de Snape,
y disfruten del espectáculo.
Thamy Claire Cullen Winchester, el LEMMON detallado que deseas ^^
Con muchísimo amor,
JeiCi
5. Las brujas de Sev & la primera noche
Me dirigí a la Sala Común, me sentía descolocada, drogada, demasiadas sensaciones por minutos.
Cuando entré, las chicas me vieron y vinieron corriendo.
-¿Estas bien?- dijeron preocupadas.
-Ahaaa- solo dije, no podía decir nada, aún notaba su fogoso aliento en mi cara, sus manos en mis caderas…
Me senté al lado de la ventana, apoyando mi cabeza en el cristal helado.
-Cuéntanos que ha pasado- me rogó Susan.
Les sonreí, me miraban expectantes.
-Con detalles por favor- me dijo alegremente Hannah al ver mi sonrisa.
Les conté todo detalladamente, incluso algunas de las sensaciones que noté.
Ellas reían y me miraban emocionadas.
Hannah me miró y se puso seria.
-Julie…tenemos que contarte algo, ahora que ya estas metida en esto.
-¿Qué ya estoy metida donde…?- pregunté asustándome.
-Bueno, no se muy bien como contarte esto…- comenzó Hannah.
Pero Susan la paró.
-Creo que eso debería contárselo él.
-Él me ha dicho que se lo dijera cuando fuese el momento, y ¡este es el momento!- dijo Hannah perturbada.
-¡Dejad de discutir! ¿Quién te ha dicho qué?- ahora yo estaba enfadada.
Susan me miró preocupada y se sacó un colgante que llevaba escondido en el cuello del pijama, Hannah hizo lo mismo.
Toqué ambos collares, eran largos i finos, con un diamante pequeño colgado al final, eran preciosos.
-¿Dónde los habéis conseguido? ¿Sois de una secta o algo? Hahah –dije admirándolos.
-No es una secta- dijo defendiéndose Susan.
La miré con los ojos muy abiertos, no entendía nada y no entendía que tenía eso que ver con lo que me había pasado con Snape.
-Somos las brujas de Sev- dijo al fin Hannah.
Me acordé de cunado Susan le había llamado así a Snape.
-Una secta, un grupo…- no lo comprendía del todo.
-Nosotras también sentimos la atracción por él que tu sentiste el primer día, nos encanta, pero nunca nos hemos acercada a él como tu lo has hecho, nosotras somos como sus hijas; aunque el sabe que a nosotras no nos importaría algo más fuerte; pero él, él no siente lo mismo por nosotras que por ti.
Ahora lo comprendí todo, por eso estaba él a esas horas con Hannah y el guiño de ojos y cunado él se mordió el labio. Estaban unidos, era como una familia que compartía un deseo, Severus Snape. Pero no entendía porque no era igual yo para él que ellas.
-¿Qué quieres decir? Soy así como….un grupo de quidditch, pero con Snape por en medio, ¿no? Y ¿eso de que conmigo es diferente?
-Bueno, si, es como lo del quidditch; podrías pensar que es como una secta, pero hacemos lo que queremos, obtenemos beneficios en pociones y en su despacho, un círculo vicioso. Y a lo que se refiere de que él nunca ha estado así con ninguna de las otras brujas de Sev, es que a ninguna la ha mirado como ha ti, o la a deseado más que a las demás, nosotras probablemente seamos un juego sexual para él, pero tu no. Te quiere de verdad, sexualmente también, pero en tu caso, para él, no es lo principal- me explico sin tapujos Susan.
-Tu puedes pertenecer a las brujas de Sev, solo tienes que pedirlo, pedírselo a él- añadió Hannah-. Las tres lo seríamos.
Me levanté.
-Necesito dormir y pensarlo; Buenas noches chicas – dije.
Cómo no pude darme cuenta, que tonta había sido. No solo era a mi, era a todas las demás, bueno, a ese grupo Las brujas de Sev, aunque no podía olvidar que Susan había dicho que él me miraba diferente, me miraba de verdad.
Me estiré en la cama y me quedé dormida.
Pasaron los días y yo no sabía que hacer, todo me resultaba extraño, podía notar como me miraba en clase, como me miraba en los partidos de quidditch, como me miraba durante las comidas…
Hasta que llegó un día que ya no pude aguantar más, no podía cerrarme dentro de mi, sabía que él lo estaba pasando mal, se lo había dicho a Susan y a Hannah, y yo, podía notarlo.
Decidí hablar con él después de la clase de pociones de esa mañana, posteriormente teníamos la comida y tiempo libre.
La clase me resultó muy larga, talvez por los nervios de hablarle o ¿eran ansias de mirarle y sentirle?
-Podéis salir- dijo entonces Snape.
-Chicas yo ya vendré, voy a hablar con él- les dije.
-Suerte- me dijo Susan.
Hannah me miraba con cara envidiosa, se le notaba que no le hacía gracia que Snape me quisiera diferente que a ella.
Enredé hasta que el último alumno se fue. Entonces me acerqué a su mesa sin contención, me ubiqué justo a su lado, solo había aire entre él y yo, ninguna mesa estorbaba. Se levantó y me miró.
-Echaba de menos tu mirada, tu sonrisa, tu olor…- me dijo con un tono desesperado.
-Quiero se una Bruja de Sev- le dije con mucha seguridad.
-Vamos a mi despacho- me dijo entonces sonriendo de lado, como me gustaba.
Caminamos en silencio hacia su despacho, allí cerró la puerta con algún embrujo para que no molestara nadie, se sentó en su silla y me dijo.
-¿Estás segura? No quiero que lo hagas si de verdad no quieres, si no me quieres a mi…si no..- se le cortaban las palabras, sabía que le costaba mucho decir esas cosas,
-Quiero, estoy indudablemente segura- le corté.
Me levanté y me dirigí a él, él se levantó, y con la varita hizo aparecer un precioso diamante con tono azule suave, diferente a los de ellas, yo era diferente para él; lo desabrocho y me apartó el pelo suavemente, saboreando cada sensación que sentía.
Sentí su mano desliarse por mi cuello, abrochándome el colgante de nuevo y colocándome el pelo donde estaba antes, me acarició la mejilla i dejo ir un suspiro, le sonreí; era tan íntimo y yo notaba que ya no me importaba nada excepto él, así que deposité mi mano en su mejilla y lo atraje hacía mi, él sonreía mientras depositaba sus manos de donde las había quitado la última vez, pero esta vez, con leves caricias por mi espalda y por mis piernas.
Le acerqué más a mi, Sev no hacía nada para pararme, él quería lo mismo que yo…
Acerqué mis labios a su sensual boca, que en ese momento estaba un poco abierta, como pidiéndome exactamente lo que le iba a dar, me moría de gana y lo hice, le besé, noté sus labios deslizándose por los míos, recorriéndolos con su lengua, con ternura y pasión, nuestras lenguas se chocaban y ardían como el fuego, cada vez estaba más excitada, necesitaba más, pero los dos sabíamos que no era el momento ni el lugar, así que me separé un poco de él, no sin antes morder suavemente la comisura de su labio inferior, soltó un gemido.
Había sido maravillosos, tal y muchísimo mejor de lo que yo esperaba, no había palabras para describirlo.
-Mmm…Julie, no sabes cuanto hace que deseo besarte- me dijo muy flojito al lado de mi oreja, dándome un pequeño beso en el cuello.
Sus manos ahora estaban un poco más arriba de mi cintura, como abrazándome.
Le abracé, le expiré y le dije:
-Te veo en el banquete…..mi amor- dije traviesamente.
-Hahaah- Nunca le había escuchado reír, era maravillosos, como un canto hacia la felicidad.
Le solté la mano delicadamente y salí dirigiéndome al Gran Comedor, allí estaba Susan que no podía parecer más nerviosa y Hannah, con una cara de haber comido algo en mal estado.
-¿Qué ha pasado?- me abordó Susan- si quieres decírmelo, claro.
-Claro que quiero contártelo- le contesté con una sonrisa- les enseñé el colgante.
-¡¡Aggh!! ¡¡Es precioso!! – me dijo Susan.
-Y me ha besado- les dije flojito.
En ese momento Hannah se levantó de la mesa y se fue.
-¿Qué le pasa?- pregunté preocupada, pero en el fondo sabía que tenía.
-Siempre ha querido que él la quisiera así; pero no me cambies de tema ¿Cómo fue el beso?- me dijo.
En el fondo me sabía mal por Hannah, yo sabía que era que te rompieran el corazón y no era nada bonito. Le expliqué que me pareció y que sentí cuando esos labios tan sensuales saboreaban cada parte de los míos.
-¿Y a ti no te importa?- le pregunté.
-Claro que no, yo siempre lo he visto como un padre, un padre irresistible, pero nunca como para estar con él. Ya sabes…juntos definitivamente hahaha- me contestó muy animada.
Ahora que ya no estaba Hannah, Susan parecía mucho más abierta y relajada. Mucho más feliz.
Una semana después…
Las clases fueron perfectas y los entrenamientos de quidditch también, todos estábamos contentos porque al día siguiente era sábado y podíamos levantarnos tarde, y el domingo jugábamos nuestro primer partido.
Por la noche, bajé a la Sala Común y allí, en un rincón estaba Hannah.
Me acerqué a ella.
-Hannah, no quiero que te enfades ni que estés triste, no vale la pena, conocerás aun tío mejor que te quiera un montón.
-Eso es muy fácil decirlo, tu ya lo has conseguido, le as conseguido a él, yo hace años que lo intento…- Me dijo entre sollozos.
Le di un abrazo.
-No llores por él, yo se de otro que esta muy bien y esta loquito por ti- le dije mirándola a la cara y sonriéndola.
Sonreía.
-¿Quien?
-Ahh…¡tan-tan-ta-chan! Un chico llamado Digory, capitán de cierto equipo de quidditch- le dije.
Estaba mucho más animada.
-¿Enserio?
-¡Claro! A por él tigre ahhaaha
Fuimos las dos cogidas hacia nuestras camas, donde nos esperaba Susan, hablamos un buen rato, hasta que ellas se durmieron, yo no, tenía otros planes pensados.
Cuando todas estaban en absoluto silencio me puso una ropa interior negra, sabía su afición por el negro, unos jeans y un jersey que me resaltaba las curvas.
Salí decididamente de la Sala Común y me dirigí a su despacho, no me encontré a Filch, no sé porque, pero me pareció que era cosa suya.
Llamé muy flojito a su despacho.
-Adelante- mmmm….su voz brrrr..Contrólate Brown, me dije a mi misma.
Estaba allí, en su silla de siempre mirándome con ojos encendidos de deseo.
-¿Me esperabas?- le pregunté incitadamente.
Se levantó de su silla y se acercó mucho a mi.
-Si- me dijo.
Y me estampó delicadamente contra la pared para comenzar a besarme el cuello con suavidad, provocándome.
-¿Quieres de verdad hacer el amor conmigo?- me preguntó mirándome.
Uiixxx…porqué paraba, con lo bien que lo hacía; claro que quería y como me preguntaba eso con lo que me acababa de hacer, estaba ardiendo, le deseaba más que a nada, mi amor por él se intensificaba por momentos mezclándose con maravillosas endorfinas.
-Claro- gemí.
-Mmmm…-me contestó.
Y siguió besándome el cuello acariciándome toda. Durante ese momento yo le cogía de la capa estirándola, excitándolo.
En ese momento le besé esos labios que me encantaban y le llevé hacia la mesa, donde se sentó para dejarme a mi hacer. Le besaba el cuello y la boca mientras mi mano recorría su cuerpo hasta que llegaba a su pantalón, donde solo le rozaba con las yemas. Él cerraba los ojos y soltaba algún que otro gemido. Le mordí el lóbulo de la oreja.
-Llévame a tu cama- le propuse.
Se levantó y esta vez me sentó a mi en la mesa, le rodeé con las piernas.
-Como usted ordene- dijo cogiéndome.
Y me llevó y me dejó de pie justo delante del la puerta de la habitación, esperando que yo diese el primer paso. Le cogí de la mano y abrí la puerta, la habitación estaba cubierta de velas y por el crital las jotas de agua bajaban lentamente. La luz que entraba era azúl como mi colgante.
-¡Ohh..es precioso!- le dije acercándome a él y besándolo tiernamente.
-Me alegro de que te guste- contestó sonriendo.
Había una musica tranquila de fondo, pero floja. Exactamente como debía estar.
De camino a la cama me quitó el jersey, yo le quité su capa y también su jersey, y empecé a besarle el pecho descubierto, no sé como podía saber y oler tan bien, mm…me volvía loca, y me encantaba.
Él acariciaba mi cuerpo en ropa interior, lo pantalones ya yacían en algún lugar de la habitación, me pasaba sus manos suaves por las piernas, el culot, la espalada, donde hacía una ligera presión (brrr…que me excitaba aún más), los vordes del sujetador, la cabeza…No parábamos de besarnos, el contacto de nuestra piel con nuestros labios era perfecta.
-Me encanta este conjunto que llevas- pudo decir tomando aire.
-Es para ti- le dije.
Decidí que ya era hora de ponernos donde debíamos ponerlos y baje mi lengua delicadamente por su cuello dándole pequeños mordiscos.
-Mhhh- eximía Snape.
Nuestras respiraciones sonaban acompasadas e impetuosas.
Cogí mi mano y la puse en su pantalón, estaba dura, completamente dura y me pedía a gritos que le acariciara y lo hice, primero por encima del pantalón y luego se lo quite ágilmente.
Era perfecta, tan…..mmm..perfecta, no había otra palabra.
Le empujé hacia la cama donde se quedó tirado completamente desnudo.
Yo seguía en ropa interior.
Me acerqué a él y me puse encima moviendo mi cuerpo, me cogió la cara y me besó, su lengua me demostró que quería poseerme y no tardé en cumplir su deseo.
Me quito con una caricia el sujetador mientras me besaba los pechos, y luego el culot.
Se puso encima de mí y entonces me penetró.
Que placer me hacía sentir ese hombre.
Empezamos a movernos uno encima del otro, acompañando nuestros movimientos con caricias y besos.
El placer aumentaba por momentos, la música de fondo fue sustituida por nuestros gemidos.
Hasta que hubo un momento que pensé que explotábamos de tanta delicia, apreté mis dedos y los fui bajando por su espalda produciéndole un goce inmenso; llegamos al clímax soltando un largo: Ooohhhhh, fuimos alentando nuestro movimientos.
Se acomodó a mi lado y me abrazó.
-Te quiero- me dijo besándome la frente.
-Y yo a ti- le dije sonriendo.
-Ha sido….
-Perfecto- dije yo.
-A falta de una palabra mejor- me miraba con los ojos brillantes, llenos de amor.
Dormimos así, abrazados, demostrándonos que nos queríamos.
Claro que no todo el rato dormíamos, había momentos que no podíamos aguantar la tentación y…caíamos nuevamente en ella.
-Camarero, un LEMMON con hielo por favor,
No puedo decir más,
Estoy exausta.
Espero que os haya gustado
Este es el penúltimo capítulo.
Os adora,
JeiCi
