Disclaimer: los personajes de KH no son mios, sino de Square. Yo solo soy una fan con mucha imaginación.
Always with you
Chapter 2: Nightmares
A la hora de la cena, Axel y Roxas fueron hacia el comedor de la mansión charlando animadamente. Para su sorpresa, Naminé ya les esperaba. La largísima mesa del comedor estaba a rebosar de suculentos platos, entre los cuales se hallaban, sin lugar a dudas, los favoritos de los dos chicos que miraban la mesa sin acabarse de creer que toda esa comida fuese para ellos. Naminé les invitó a sentarse en la mesa y les animó a comer todo lo que quisiesen.
-¡¡ Nunca había visto tanta comida junta!! –Exclamó Axel – ¿seguro que es para nosotros, Nami-chan?
- Si. - dijo Naminé sonriendo – Podéis comer todo lo que os apetezca.
- Gracias, Naminé - dijo Roxas, examinando la mesa.
Un rato después, habiendo comido mas de lo que habían comido en toda su vida, los chicos agradecían a Naminé el banquete y le hablaban de su vida fuera de la escuela.
- Roku y yo vivimos en una fábrica abandonada, dormimos en una manta los dos pegados, sobretodo en invierno. – explicaba Axel a una mas que interesada Naminé – Comemos lo que podemos pagar con los trabajitos por horas que encuentro.
- Estudiamos gracias a una beca.- Añadió Roxas.
- Sois huérfanos, igual que yo... – Dijo Naminé – Pero… yo he tenido más suerte que vosotros, mis padres me dejaron una pequeña fortuna y… esta vieja mansión.
- Bueno, Nami-chan… Tampoco es que hayamos tenido tan mala suerte – dijo Axel mirando a su amiga – Nosotros nos conocimos hace tiempo y desde entonces hemos estado siempre juntos. Y, ahora, te tenemos a ti.
Con esta ultima frase, Naminé rompió a llorar. Los chicos se le acercaron sin saber muy bien que hacer y, entonces, la oyeron murmurar "Axel, eres tonto." Los chicos se miraron y empezaron a reír. Al poco, los tres estaban riendo a carcajada limpia. Cuando las risas empezaron a apagarse, Axel, haciéndose el ofendido exclamó: "Así que soy tonto… pues…¡¡ Te haré cosquillas hasta qué lo retires!!". Y eso hizo. Rieron hasta quedarse sin aliento y, mas tarde, le dieron las buenas noches a Naminé y se fueron a las habitaciones a dormir. Naminé también se fue a su habitación, apagando todas las luces que había en la mansión.
Sonaban las campanas anunciando la media noche, cuando Axel se despertó sobresaltado. En su vida había tenido pesadillas, pero, extrañamente, esa noche tuvo un sueño horrible. Axel se levantó y fue al baño, que se encontraba al otro lado del pasillo.
Volviendo de allí, vio una silueta blanca que se dirigía hacia él, iluminada por una luz que parecía salir de ella. ¿seria un fantasma¿Realmente la casa estaba encantada?
El espectro se le acercaba cada vez mas. Al cabo de un rato, el chico pelirrojo reconoció la figura: era Naminé. Seguramente no podía conciliar el sueño y se ha puesto a pasear por el corredor. Cuando Naminé se encontraba cerca de él, Axel la saludó cordialmente. Pero Naminé no solo no le contestó sino que ni tan siquiera pareció darse cuenta que él se encontraba allí. Axel pensó Al final, va a chocar conmigo. Debe ir somnámbula. Axel intentó apartarse pero no lo consiguió, el muchacho viéndosela encima, cerró los ojos esperando el golpe del choque pero, en vez de eso, notó como si una corriente helada le atravesara. Entonces, abrió los ojos y se giró, la espectral figura seguía su recorrido, impasible. Axel hecho a andar en dirección a su habitación y vio a Roxas, que se le acercaba pálido como una sábana. Entraron en la habitación del pelirrojo y, sentados en la cama, se pusieron a hablar.
- ¿Aku, estas bien? – preguntó el muchacho rubio.
- Si…- contestó el pelirrojo - ¿Qué ha pasado, Roku?
- Ella… te ha atravesado… literalmente. – contestó Roxas, con evidentes muestras de nerviosismo.
Axel se levantó y fue al pasillo. La espectral figura volvía a pasar. Entonces, cogidos de la mano, los dos chicos entraron en la habitación de Naminé. Se acercaron a la cama y vieron a su amiga durmiendo, placidamente, en ella. Como para asegurarse, Axel le tocó el rostro: estaba helada. Pero, sorprendentemente, la chica abrió sus ojos color zafiro. Medio adormilada, encendió la luz de su mesita de noche y les miró como preguntándose que hacían allí. Los chicos le contaron lo que habían visto y ella les sonrió.
- Olette dijo lo mismo cuando se quedó a dormir.- les contó Naminé, sonriendo - ¿por qué creéis que dice que mi mansión esta embrujada?
- Anda…. – Dijo Axel – Pero, Nami-chan, tú antes estabas helada.
- ¿Ah, Si?- dijo la rubia – Siempre ha sido así. Desde que era pequeña.
- Bueno, si es así, nos quedamos mas tranquilos. – Dijo Axel – Supongo.
- Volved a la cama, que no os quedan muchas horas de sueño. - dijo Naminé.
Los chicos se fueron a dormir. A la mañana siguiente, el olor del desayuno les hizo espabilarse y los dos muchachos bajaron a desayunar. Naminé ya les esperaba. Una vez terminaron, Naminé propuso ir a la playa. Roxas coreó la propuesta, pero Axel dijo que no podían ir porque no tenían bañador. Naminé sonrió.
- Sabia que dirías eso – Dijo, entre risas, la chica rubia - Por eso, me he tomado la libertad de compraros uno para cada uno. Espero que os gusten.
Naminé les ofreció un paquete a cada uno. Un bañador azul con rebordes de cuadros blancos y negros para Roxas y un bañador negro con dibujos de llamas para Axel.
- Anda, id y ponéoslos, mientras, yo me pondré el mío. – Les dijo Naminé, riéndose de la cara que había puesto Axel al ver los paquetes.
- ¡¡¡Siiiiii!!!- dijo Roxas, mientras se llevaba a Axel hacia su habitación - Vamos, Aku… que tenemos que cambiarnos de ropa.
Un par de horas después llegaban a la playa. Allí, se encontraron con Sora y compañía.
Kairi estaba tomando el sol con sus gafas de sol rosas y su bikini a juego. Selphie estaba a su lado, charlando animadamente. Wakka y Tidus entrenaban para el siguiente partido de bitzball y Sora y Riku estaban jugando en el agua.
Una vez se hubieron quitado la ropa que llevaban encima el bañador, Roxas tiró de Axel hacia el agua, pidiéndole que le enseñase a nadar. Mientras Naminé, con un bikini blanco con ribetes dorados, se reía de los intentos de huida del pelirrojo. Sin pensar, Naminé se acercó a ellos y, dándole la espalda a Roxas, le preguntó a Axel el porqué de su fobia al agua.
- Demyx. – Contestó escuetamente el pelirrojo - Ese es el motivo de mi fobia.
- ah, vaya…. – Dijo Naminé, un poquito sorprendida.
- ¡Oye, Nami! – exclamó Roxas.
- ¿Si? – contestó la chica volviéndose hacia el chico. ( y por lo tanto, dándole la espalda a Axel.)
- ¿Como te hiciste esa cicatriz? – preguntaron a unísono los dos chicos.
-¿eh¿La de la espalda?- dijo Naminé – Me caí, pero no fue nada.
Una cicatriz recorría la espalda de Naminé, desde el lado derecho del cuello hasta la base de la espalda, en el lado izquierdo. Sora se había acercado a ella y con voz queda se dirigió a ella.
- ¿Desde cuando la tienes, Naminé? – Preguntó Sora.
- me la hice poco después del… suicidio. –contestó Naminé.
- Me alegro de que… no fuese nada – Comentó Sora
Como respuesta, Naminé le sonrió. Era la primera vez en mucho tiempo que se interesaban por ella. Todos se habían acercado. Riku se colocó cerca de Sora, se pasaron unos minutos mirándose a los ojos y, luego, Riku se acercó a Naminé y le ofreció una lata de refresco, que llevaban en una neverita. Siguiendo su ejemplo, Tidus y Wakka les pasaron unas latas a Axel y a Roxas. El grupo les invitó, muy a pesar de algunos miembros, a poner sus toallas cerca de las suyas y a jugar al blitzball con ellos. Unas horas después, y después de un par de lecciones "made in Wakka" sobre el arte de la natación, se despidieron de ellos y volvieron cada uno a su casa. Mientras acompañaban a Naminé a la mansión, ella les propuso de quedarse a vivir permanentemente en la mansión, con ella. Los chicos aceptaron, con una mas que evidente euforia, la propuesta de su amiga.
Unas semanas después, el trío iba hacia el instituto charlando. Axel le contó a Naminé que tenia una pesadilla todas las noches: La veía a ella, andando por una senda oscura y, de pronto, la veía caer y desaparecer y, cuando se acercaba, veía una tumba abierta y él caía en ella, empujado por alguien que reía. Naminé le dijo que era solo un sueño, que no tenia por que preocuparse.
Al llegar al hall del instituto vieron que, justo al lado de las escaleras habían colocado un enorme espejo que reflejaba el bullicio de gente que subía y bajaba las escaleras. Al ver el espejo, Naminé empalideció y, rápidamente, dijo que prefería ir por las escaleras de detrás, un camino considerablemente mas largo. Los chicos se miraron y Axel se puso justo delante de ella. El pelirrojo era considerablemente más alto que ella.
- Yo te cubro – dijo Axel, sonriendo.
Naminé sonrió. Realmente, si Axel andaba a su lado no se la veía. Así que fueron por el camino mas corto. Kairi hablaba excelencias del espejo que su padre había regalado al instituto y de lo bonito que quedaba al pie de las escaleras. Los dos amigos vieron que Naminé no quería ni salir de clase para no ver el espejo. Pero pronto Axel tuvo una idea: si no hay espejo, no hay miedo (y Kairi dejará de alardear). Así que, ni corto ni perezoso, se acercó al espejo y lo tocó. Con el fuego que, invisible para los demás, salía de sus manos, calentó el espejo hasta volverlo opaco. Luego volvió a la clase y esperó. Una chica de otra clase entró y anunció a todo el mundo que se habían quedado sin espejo. Naminé miró a Axel y le dio las gracias disimuladamente. Al saberse la noticia, Sora se puso a reir, tanto que se cayó al suelo. Los demás también reían, algunos disimuladamente, otros a carcajada limpia. Volviendo, solo se hablaba de lo muy enfadada que parecía estar Kairi.
Una vez en la mansión, mientras Axel estaba en uno de sus trabajos por horas, Naminé reunió todo su valor y, como hizo tiempo atrás con Sora, se declaró, pero, esta vez, a Roxas. Realmente, Naminé tenia claro que le iba a dar calabazas, que él solo la veía como una amiga… ¡¡ pero tampoco perdía nada por probarlo!!
Roxas se quedó de piedra, no se lo esperaba. Eligió las palabras con cuidado, no quería hacerle daño a Naminé.
- Mira, Nami... no te veo como una novia… pero tampoco como una amiga…- empezó a explicar Roxas – más bien, te veo como… una hermana.
- Vaya…- Contestó ella – ¡esta si que no me la esperaba! Una hermana…
Roxas la miraba sorprendido, no solo no se había enfadado sino que se esperaba que le dijese que solo era "una amiga".
- ¡Que rara eres Nami! – exclamó Roxas.
- Quizá. Pero, sabes, me alegro de ser como "una hermana" para ti – dijo la muchacha, sonrojándose.
Una vez hubo llegado Axel, Naminé les contó su época "feliz" con Sora y los demás. También les contó que se había declarado a Sora, aun a sabiendas que estaba saliendo con alguien. Luego les relató brevemente los amargos recuerdos que tenia de "después del suicidio" y de cómo, uno por uno, sus amigos la fueron abandonando.
Ya era tarde cuando se fueron a dormir. Naminé entró en su habitación, cerrando la puerta tras de si. Luego se acercó al espejo, lo destapó y se miró en él.
El espejo no le devolvió su imagen, sino la de un mueble que tenia justo a su espalda.
– Chapter 2 end –
Nota de la autora: Espero que os guste este segundo capitulo. Me alegro de que haya tenido tan buena acojida y os doy las gracias por ello. El siguiente capítulo será el último. Gracias por los reviews!!! Matta neee!
