Bueno, puede que este sea un poco más largo que los anteriores. Pero lo que hace especial a los Weasleys ¿no es su pelo?
Iguales
Siempre había sido la única con algo diferente. En el colegio, en el parque e incluso en su casa. Molly destacaba por su pelo y eso la hacía sentir orgullosa. De un rojo pálido en verano, de un naranja intenso en invierno. Era el punto de varias miradas indiscretas que observaban aquel pelo enmarañado. No recordaba haberse encontrado en la misma habitación que otra persona de su mismo color de pelo. Porque Molly tenía algo diferente.
Era por eso que le había costado articular palabra cuando llegó a Hogwarts. En su mismo vagón, en su mismo carruaje e incluso en su misma mesa. Allí se encontraba otra cabeza pelirroja, con el pelo más corto pero despeinado como el suyo. Molly no se podía aguantar las ganas de mirarle, de conocerle, de saber si era como ella. Era pecoso, de piel blanca y debía llamarse Arthur Weasley.
Los destinaron a la misma casa y pronto se dieron cuenta de que sólo tenían en común su color de pelo. Él, un apasionado de los muggles, de los enchufes y de los patitos de goma. Ella, una romántica, una persona ordenada y controladora. Pero dicen que los polos opuestos tienden a la atracción.
No fue hasta quinto curso cuando de verdad se quedaron a solas. Los TIMOS eran al día siguiente y se daba por hecho que todo el mundo debería estar durmiendo. Por eso, Arthur bajó a escondidas de los demás a seguir investigando el teléfono móvil que había encontrado en sus últimas navidades. Y por eso, Molly bajó para estar sola y por una vez ser la única pelirroja de la habitación.
''Siempre tú. Déjame ser diferente por una vez'' Arthur solo se giró, sonrió y volvió de nuevo la cabeza a la mesa. ''Venga ya, Prewett, en el fondo sabes que somos iguales''
Y puede que llevara razón. Puede que en el fondo encontrara adorable la cara con la que Arthur intentaba entender a los muggles. Puede que en el fondo tener el pelo igual no fuera tan malo.
Y puede, muy en el fondo, que Molly quisiera compartir lo que la hacía especial con alguien, que quisiera tener a un Weasley.
Tengo que decir, que no los repaso. Los escribo y los suelto. Ahí está la esencia.
