Gritar
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La forma que tiene de despedirse es sólo otra de las peculiaridades que tiene Ginny, y Harry podría escribir un libro sobre todas las que ha descubierto. Es que es... raro. Porque mientras que otras personas sonríen con las manos metidas en los bolsillos, ella siempre se ríe –y junto a ella, todo el mundo. Otra singularidad para el libro – y mueve la mano derecha levantada. También alarga la primera vocal y después se echa el pelo detrás del hombro. Quizá hay mucha gente que haga eso, pero debe ser que Harry sólo se fija en ella. Siempre en ella.
Y sabe que las cosas han cambiado. Que ahora todo va al revés, porque era Ginny la que podía decir hasta qué había comido Harry el día de su décimo tercer cumpleaños. Sabe que han cambiado porque todo el mundo parece desesperado por buscar a su media naranja. Si hasta Ron -¡Ron Weasley!- tiene novia, aunque no sea lo que siempre había pensado. Porque alguien dijo quiero ese Weasley y lo consiguió.
Así que quizá ésa sea la única forma de conseguirlo. Imponerse y decir –mejor gritar – que quiere, que necesita a esa Weasley
Se puede decir que es un regalo por tu vuelta. Pero no te preocupes, éso que te acabo de decir algún día llegará. Porque ésto no es nada comparado con lo que te mereces. Y quiérete, coño!
