Pansy no es valiente. No es valiente ni decidida, ni siquiera es tan temeraria como parecer ser la sombra que ha creado. Simplemente se obliga a serlo. Es demasiado orgullosa y para ella la apariencia lo es todo. Por eso quiso morir cuando se dio cuenta de que estaba enamorada de Ginny Weasley.
La primera vez que se fijó en ella fue en tercero, o en cuarto, o en quinto. No le importa demasiado. Sólo sabe que, por desgracia, un día se topó con su pelo naranja y que le siguió el rastro. Y que desde entonces sólo sueña con trenzas y trenzas pelirrojas.
No le sorprendió verse atraída con una chica; pues nunca había pensado que el amor se dictase por sexos. Le sorprendió estar nerviosa por las noches porque al día siguiente volvería a verla en el Gran Comedor. Y odiaba eso. Así que, iba a seguir odiándolo en secreto. Nadie podía saber que se moría por aquella Weasley con más sangre sucia que limpia.
