Disclaimer: Sailor moon y todos los personajes relacionados con esa gran historia no me pertenecen, sino a Naoko Takeuchi, solo los usé para escribir una historia sin fines de lucro.

Serena In Style!!!

Capítulo 8

Darien se dirigió a su oficina, estaba totalmente sorprendido por la reacción de Serena, él pensaba que con lo que le había dicho podría, sino recuperarla, por lo menos intentar que su relación mejorara…

Entró sin prender la luz y se dejó caer en el sillón y recargándose en el escritorio se llevó la mano a la boca, como si estuviera pensando no sólo en lo que acababa de suceder, sino en todo lo que había provocado esta situación… de pronto vinieron a su mente tantos recuerdos…

Darien estaba en el primer año de la carrera y como parte de su programa de estudios tenía que cumplir con un servicio en una escuela preparatoria, cuando se enteró de ello, lo que sintió fue que sólo perdería olímpicamente el tiempo, nunca se imaginó que en ese servicio encontraría al que sería el amor de su vida.

Su labor consistía en hacer acompañamientos académicos y fue designado a uno de los internados más prestigiosos de Londres. Cuando conoció a la persona de la cual iba a estar a cargo no pudo dejar de reconocer lo hermosa que era, una joven rubia con fastuosos ojos azul cielo y delicadas facciones… pero con un carácter que chocaba con el suyo. Desde un principio tuvieron ciertos roces, pero parecía que disfrutaban con esos pequeños pleitos que se desataban cada que estaban juntos.

Ese día no parecía ser la diferencia, ella le reclamaba el hecho de que la hubiera acusado de no asistir a una de sus sesiones

-Te pasaste!- le reclamaba ella con una cara de pocos amigos- ¿cómo le dijiste a mi tutor que no había ido a esa sesión, ni que fuera el peor de los delitos!

-Pues no, no me pasé!- Respondió él también bastante molesto- la que se pasa eres tú, a ver si ya le pones el suficiente interés a tu estudio… esto es serio-

-a ver, a ver, a ver!- interrumpiéndolo bastante enojada-no me voltees las cosas: yo le estoy poniendo el suficiente interés a esto, pero tú me acabas de traicionar!

-ah! Yo te traicioné?- respondió en un tono sarcástico.

-Si!- dijo Serena mientras cruzaba los brazos y se recargaba en una de las bancas del salón en el que estaban.

-Y qué fue lo que me hiciste tú a mi entonces?- respondió airado, el hecho de que jugaran con su tiempo le molestaba profundamente- me mentiste! Yo confié en ti y me dejaste esperando dos horas! Tú no estás tomando esto en serio niña!

-Bueno ya! A ti que te importa lo que yo hago?- soltando los brazos y empezando a manotear, lo que dejaba ver que estaba bastante enojada.

-Bueno, pues a mí me importa!- respondió Darien sin pensar, provocando en Serena una cara de asombro ante lo que acababa de escuchar- tú me importas!

Serena pensó que sólo estaba jugando con ella, por lo que regresó a la actitud defensiva que tenía hasta ese momento

-A sí?- adoptando una actitud retadora- ¿cuánto?

Darien no le respondió nada, sólo dio unos cuantos pasos hacia ella y tomando su rostro con ambas manos le dio un beso en los labios, beso que sorprendió a Serena, pues lo último que hubiera pensado era una reacción así de él.

Ella dudó un momento, pero finalmente le respondió el beso. A ella le gustaba él desde hace mucho, pero no había sido capaz de aceptar sus sentimientos, pues pensaba que él la consideraba una chiquilla, y que si se enteraba de lo que sentía sólo se burlaría de ella.

Serena tomó el rostro de Darien con sus manos, con eso le hizo saber que lo que él estaba haciendo no era del todo desagradable para ella, él al sentir que no era rechazado la soltó para bajar sus manos a su cintura y atraerla más hacia él, mientras ella rodeaba el cuello de Darien… poco a poco tuvieron que separarse, la falta de oxígeno lo hizo necesario, pero debido a que lo que habían sentido era bastante agradable, se quedaron abrazados. Darien postró su rostro en el cuello de ella para poder besarlo y ella hundió sus dedos en el negro cabello de él.

De pronto, Serena sintió la mirada de alguien en la puerta y tratando de salvar la situación se separó de él inmediatamente, provocando asombro en Darien, quien se quedó mirándola tratando de entender el por qué de esa actitud si le había hecho saber que sentía lo mismo que él.

-Darien, perdóname, por favor perdóname! No te quise besar, no sé por qué lo hice, puedes perdonarme?- dijo ella ante la cara de incredulidad de él.

-Tranquila, no tengo nada que perdonarte, al contrario, fui yo el que…

Serena puso un dedo sobre la boca de Darien para hacerlo callar mientras volteaba de reojo a la puerta del salón para verificar si todavía había alguien ahí.

-Alguien nos vio- dijo por fín Serena, lo que provocó que Darien volteara inmediatamente hacia la puerta, pero al no encontrar a nadie dudó de lo que ella le había dicho.

-Es otro de tus juegos, verdad?- preguntó él en un tono un tanto fastidiado.

-No, te lo juro!, una compañera nos vio- respondió ella imprimiéndole mucha seguridad a sus palabras, provocando que Darien adoptara un expresión de desesperación en el rostro- pero no te preocupes, no te preocupes, yo voy a hablar con ella y la voy a convencer de que no diga nada-

Darien no contestó nada, sólo se alejó de Serena y se quedó un poco pensativo con la mirada perdida en el piso del salón.

-Darien, en serio, yo voy a hablar con ella, tú no vas a tener problemas con tu servicio social…

-En realidad no es el servicio lo que me preocupa- respondió inmediatamente él sin despegar su mirada de donde la había clavado.

-Entonces qué te preocupa?-

Darien volteó lentamente el rostro y miró fijamente a Serena, quién tenía la duda reflejada en sus facciones, y con toda la sinceridad que pudo encontrar le dijo finalmente

-Que me alejen de ti- mientras caminaba nuevamente hacia ella para tomar su mentón, acercarla a sus labios y perderse de nuevo en un beso apasionado… Cuando por fin se separaron, ambos se quedaron intercambiando miradas en las que se trataban de decir tantas cosas.

-Darien…- pronunció finalmente la rubia-… te quiero!- mientras se abrazaba de él como no queriendo separarse nunca

El pelinegro comenzaba a sentir que esas imágenes le quemaban el alma… Juntó sus manos como si estuviera tratando de reunir fuerzas para evitar que sus ojos se llenaran de lágrimas cuando a su mente llegó el recuerdo de la primera vez que estuvieron juntos, pero el esfuerzo fue en vano, por sus mejillas comenzaron a rodar las lágrimas…

Serena estaba terminándose de arreglar, se había puesto un vestido negro, que era lo primero que se había encontrado en su closet que iba de acuerdo a la improvisada invitación que había recibido por parte de Darien hace apenas cinco minutos. Él le había llamado para pedirle que se arreglara, que pasaría por ella en un momento para ir a cenar a un "lugar sencillo"

De pronto Serena escuchó el sonido del timbre, era fin de semana así que estaba en el departamento que tenía rentado para alejarse un poco del internado, supo inmediatamente de quién se trataba, pues además de la invitación, Darien tenía una forma peculiar de llamar: cuatro toques, los dos primeros cortos y seguidos, y los últimos más largos y con una breve separación entre ellos. La cara de Serena fue de sorpresa cuando al abrir la puerta se encontró con un Darien ataviado elegantemente con smoking

-Qué elegante!- fue lo único que atinó a decir Serena.

-Nos vamos?- preguntó Darien, no sin antes esbozar una sonrisa por el efecto que había causado en su novia al verlo así.

Serena lo tomó del brazo y avanzaron hacia la calle donde Serena buscó con la mirada el coche de Darien, pero fue en vano, no logró localizarlo, a lo cual Darien volvió a sonreír, pero sin pronunciar palabra alguna la llevó de la mano hasta una lujosa limusina negra donde él le abrió caballerosamente la puerta y la invitó a subir

Serena aun no sabía a dónde la llevaba, pero tampoco pudo preguntar pues Darien acercó su rostro al de ella, y sintió como una descarga eléctrica les recorría el cuerpo a ambos, al sentir el contacto de sus labios en un beso tierno, fugaz, romántico, seguido de miradas expresivas, para después despertar sus deseos en largos y profundos besos que guiaron a Darien a que con su mano rozara la pierna de ella para sentir el contacto de su piel directamente, sin dejar de besarse.

De pronto el vehículo se detuvo, haciendo que ellos detuvieran sus caricias, grande fue la sorpresa de Serena al ver dónde se encontraba cuando bajó de la limo.

-Señorita, bienvenida al mejor restaurant de Londres- Le dijo Darien, como para hacerle notar que él le había preparado una cena especial, muy especial

Cuando Serena había bajado, el chofer arrancó nuevamente el coche y se alejó. De pronto Serena pareció darse cuenta del maravillo escenario que tenía frente suyo: era un lugar donde el pasto se extendía por todas partes y entre los árboles se formaba un claro, y para darle un toque muy fresco a aquel lugar se encontraba un bellísimo lago, cuyas aguas tranquilas coronaban aquella estampa única. Por si fuera poco, el sol comenzaba a ocultarse, dando un leve toque rojizo a las nubes.

Darien dirigió entonces a Serena hacia una mesita que estaba hermosamente decorada y donde ya les esperaba una cena romántica, con velas y flores. Ella estaba asombrada, jamás se imaginó que él pudiera adivinar de esa manera su cita ideal.

El tiempo transcurrió y después de haber cenado deliciosamente, ambos miraban la luna, la brisa era fresca y no hacía mucho frío, en pocas palabras era una noche estupenda. Ambos se encontraban sentados en el césped. Serena estaba abrazaba a Darien, mientras él pasabas sus dedos entre su cabello.

De pronto Darien dirigió la cara de Serena hacia él y así se quedaron, mirándose por varios minutos. Sus ojos eran especialmente bellos esa noche, y le daban tanta seguridad, tanto amor, lo hacían sentir tan bien…

Él comenzó a acariciar la mejilla de ella, y sus labios se acercaban a los de Serena. El primer contacto de ambos, fue como la chispa de la vida y todo lo bello y sublime se fundió en ese solo instante. Ambos se sintieron morir y renacer, como si se hubieran desvanecido en el tiempo. Una lágrima de alegría recorrió la mejilla de la rubia pues sabía que ese era el más hermoso momento de su vida.

Comenzaron a besarse, primero tiernamente, como en el auto, y después, llegó la pasión. Ya no podían contenerse; Serena se abandonó a los brazos de Darien y sus manos tomaron su cintura, le acariciaron la espalda, y después bajaron hasta sus piernas.

Los besos de él pasaron de sus labios a sus mejillas, sus ojos, sus orejas. Lentamente bajaron por su cuello, besándolo, acariciándolo con el aire de cada exhalación de él. Una sensación cálida recorrió nuevamente el cuerpo de Serena, quien con sus manos se sujetaba fuertemente a él, incapaz de moverse, solo sintiendo, recibiendo sus caricias. Sus ojos, cerrados, trataban de intensificar todo lo que le hacía sentir: sus cuerpos juntos y sus almas en armonía…

Serena adivinando las intenciones de Darien, levantó los brazos y él poco a poco fue sacando lentamente la chaquetilla, con la que se había cubierto del fresco, mientras rozaba intencionalmente sus manos con la parte interna de los brazos de ella. Ese leve toque, la volvió loca y le ocasionó un intenso escalofrío.

Después, bajó los brazos y él sonrió, deslizando los tirantes de su vestido por sus hombros, quedando los senos de Serena un poco descubiertos, no del todo. Darien se quedó observándola con esa mirada tan peculiar que tenía, misma mirada que enamoraba cada vez más a Serena cuando la notaba sobre ella. Serena se abrazó a su cuello y él correspondió, así se quedaron unos cuantos segundos, aunque para ellos parecieron horas enteras.

Entonces Serena se separó de él y ayudándole a bajar su vestido, le dio la señal que él esperaba para continuar. El se lanzó sobre su cuello, comenzando a besarlo: tierno al principio y poco a poco provocando que ella se saliera de control. Poco a poco se fueron despojando de sus ropas hasta quedar completamente desnudos.

Las manos de él comenzaron a bajar poco a poco, provocando en Serena sensaciones indescriptibles; estaba gozando como nunca. Las manos de ella le sujetaban de la cabeza, enredando sus dedos entre sus cabellos y tenía sus ojos cerrados, al borde de la locura.

De pronto Darien se colocó sobre ella, y con una de sus manos, sujetó las de Serena sobre su cabeza, ella sintió cómo el miembro de Darien la rozaba levemente, y con ese sólo toque creyó que todo el amor que ella sentía por él se condensara en ese instante, se hiciera tangible en el momento de su entrega a él.

Ella estaba dispuesta a todo, era suya, y sólo deseaba que la tomara, que la amara, que la deseara con todas sus fuerzas.

Házmelo - susurró Serena casi sin voz

No… hagámoslo - le contestó Darien mientras empujaba contra ella

Una ola de dolor recorrió el cuerpo de Serena, por lo que trató de detenerlo, pero sus manos estaban inmóviles, se movió un poco inquieta y él comprendió, por lo que se detuvo un momento, pero de pronto ella fijo sus ojos en los de él, quien comprendió el mensaje. Lo deseaba, sin importar nada, no quería que se detuviera por nada, solo… suavemente.

Darien comenzó a empujar poco a poco, pero constante, mientras con su mano libre la acariciaba suavemente y con su boca besaba a su princesa. De pronto él liberó las manos de ella para dedicarse completamente a acariciarla, mientras Serena se abrazaba a él por el cuello para besarlo decididamente. El tacto de él era tal, su cuidado era tal, que a pesar de sentirse ligeramente incomoda, aquello para nada le estaba ocasionando dolor alguno. Ella siempre había sido temerosa de su primera vez al escuchar comentarios de algunas chicas, pero con Darien no sucedía eso, no sentía dolor alguno. Finalmente la penetró por completo. ¡Que maravilloso momento! ¡Al fin lo tenía para ella! ¡Al fin ella era de él! Darien no se movió de momento, esperando a que se acostumbrara. Mientras eso sucedía, la besaba con gran ternura en la frente primero, luego en los labios. Serena suspiró y movió su cabeza afirmativamente, invitándole a iniciar su movimiento. Darien comenzó lenta, muy lentamente; ella lo sentía desplazarse en su interior y decidió abandonarse al más grande placer que hasta el momento hubiera experimentado, olvidando todo, renunciando a todo, sólo a esa sensación tan embargante. Darien comenzó a moverse con mayor libertad, mientras Serena inhalaba y exhalaba aire, sintiendo como su excitación se elevaba a tal velocidad, que no tardaría mucho tiempo en sobrevenirle la sensación más placentera de su vida. Serena Sintió un calor tremendo, un calor delicioso; se incorporó violentamente, haciendo que Darien cayera acostado en el suelo y ella sobre él. Serena no sabía nada, fuera del hecho de que había caído al suelo, presa de un orgasmo, que les arrancaba la vida de placer…

Darien ya no sólo tenía las lágrimas corriendo por sus mejillas, ahora lloraba como un niño chiquito, no podía contenerse, era demasiado aquel dolor que estaba sintiendo en ese momento, así que llevó sus manos a su rostro para esconderlo, mientras trataba, en vano, de calmarse.

De pronto alguien tocó la puerta de su oficina, él no respondió con la esperanza que quien estuviera fuera, pensara que no había nadie y se alejara.

-Darien, se que estás ahí, necesito hablar contigo- se escuchó la voz de Rei.

-Ahora no por favor Rei- alcanzó a contestar fingiendo un poco la cortada voz que le había provocado el llanto.

-Darien, ¿estás bién?- Preguntó Rei al escuchar un tono extraño en la voz, pero al no obtener una nueva respuesta se pegó a la puerta para tratar de escuchar algo que le hiciera saber que todo estaba bien. De pronto lo que escuchó fue algo que nunca se hubiera imaginado: el llanto de Darien.

-Darien, por favor, déjame pasar, no puedes estar sufriendo esto tú sólo- dijo ella bastante preocupada por lo que estaba escuchando. No obtuvo respuesta, sólo seguía oyendo aquél llanto que sentía que le desgarraba el alma- Darien por favor!- gritó casi suplicando.

Rei perdió la paciencia, por lo que dirigiéndose a Molly le solicitó la copia de la llave de la oficina de Darien.

-Por favor Molly que nadie, entiéndeme bien, NADIE, nos interrumpa- ordenó Rei a la secretaria quién sólo asintió ante el tono tan extraño que tenía la pelinegra.

Rei se dirigió rápidamente hacia la oficina de su amigo, dudó por un momento si debía entrar o respetar el dolor que él estaba sintiendo, sin embargo se decidió por hacerlo.

-Perdona, sé que me dijiste que querías estar solo, pero no creo que eso sea lo mejor en este momento- Dijo Rei, mientras se acercaba lentamente a su amigo y le acariciaba el cabello como muestra de su apoyo.

Darien no respondió, estaba ahogado en el llanto, sus manos cubrían su rostro, no por pena de que Rei lo viera así, sino porque parecía que con eso él trataba de detener la oleada de recuerdos que se agolpaban en su mente.

-Por qué?- dijo él con la voz entrecortada- ¿por qué tuvieron que ser así las cosas?

-Darien, por favor, estás hablando como si ya nada tuviera remedio- decía Rei mientras lo abrazaba para tratar de reconfortarlo un poco.

Darien poco a poco se fue calmando. La presencia de su amiga en su oficina le permitió despejar un poco los recuerdos. Ella se sentó frente a él esperando que se calmara totalmente.

-Perdona Rei, no hubiera querido que me vieras así- dijo él mientras recobraba su compostura acostumbrada.

-Y qué tiene que te vea así?

Darien sonrió, ella sabía perfectamente cómo hacerlo sentir bien.

-Lo ves, todo se arregla con una sonrisa- respondió ella para tratar de relajar aun más el momento.

-Si todo se arreglara con una sonrisa, el problema que tengo estaría resuelto desde hace mucho-

-Vaya que sí tienes razón, tu sonrisa es encantadora!-

-Pues parece que no tanto, porque nunca pude hacer que me hicieras caso- dijo él ya en un tono divertido, lo cual le indicó a Rei que ya estaba un poco más calmado.

-Parece que ya estás más tranquilo verdad?- dijo ella poniéndose un poco roja por el comentario.

-Si, gracias Rei, creo que necesitaba de alguien que me trajera de vuelta a la realidad- tomándole las manos a su amiga.

-Pero dime, ¿por qué estabas así?- le preguntó Rei, aunque ya sabía por dónde iba todo el problema.

-Rei, prefiero que todo se quede así, tú sabes perfectamente por qué fue todo esto, y la verdad no creo que tu amistad con Serena me ayude mucho a mí- le respondió el pelinegro soltándose de las manos que lo detenían para recargarse en su sillón.

-Darien, eso si me ofende, sabes perfectamente que también soy tu amiga- le dijo ella mientras lo miraba un poco molesta- Si eso no fuera así, yo no estaría aquí tratando de ayudarte, además sabes que yo siempre voy a estar del lado de la razón, pero si no quieres hablar, no puedo obligarte- diciendo esto, se levantó de la silla y se dirigió hacia la puerta, donde se detuvo antes de salir- al menos ya logré que te calmaras, nos vemos mañana Darien-

-Espera- dijo él desde su asiento- tienes razón, es sólo que se me hace raro platicar contigo este tipo de cosas-

-Pues lo amigos platican de todo ¿o no?- dijo guiñándole el ojo- a ver, soy materia dispuesta para ser la doctora corazón!

- Oye ya no te juntes tanto con Mina, se te están pegando sus tonterías!- respondió él, pues el comentario le había arrancado una leve carcajada

-Tienes razón!, pero bueno, el chiste es que estoy aquí para escucharte.

Por un momento Darien guardó silencio, pero no era un silencio incómodo, era como si estuviera tratando de ordenar sus ideas para comenzar la plática.

-No tiene caso que te cuente el origen del problema ¿verdad?- preguntó al fin el ojiazul, como dando por entendido que ella sabía por parte de Serena lo que había pasado.

-Pues sé lo que me ha contado Serena, pero me gustaría saber la otra parte de la historia- dijo muy seria- digo, qué fue lo que te motivó a ti para que te alejaras de ella?

-Para qué hacernos tontos Rei, Serena tiene razón, la única explicación fue mi estupidez, vamos, ella me pidió que la dejara, que nunca me acercara a ella de nuevo, pero yo también no tuve el coraje suficiente como para buscarla nuevamente, aunque fuera para que me gritara que ya no me quería, pero que las cosas quedaran claras entre ella y yo- dijo en un tono pesado, como si cada palabra que pronunciara le doliera en lo más profundo.

-Darien…- dijo ella, como si estuviera sintiendo el dolor que él estaba experimentando

-Pero lo pagué muy caro, no sabes el infierno en el que se convirtió mi vida- él elevó la mirada para perderla en algún punto de la habitación- Parecía que sin ella no podía vivir, que todo lo que hacía era inútil sin su amor, cuando quise buscarla fue muy tarde, ella se había ido del internado y nunca supe dónde localizarla, mira que hice todo lo posible, incluso traté de localizar a su padre, pero nunca me tomó la llamada…

Rei estaba sorprendida por lo que estaba escuchando, parecía que sus dos amigos habían sufrido su propio infierno y todo motivado por un malentendido.

-Cuando me convencí que no la volvería a encontrar me dediqué a mis estudios me titule con las mejores notas y me convertí en la persona más amargada de la tierra, digo eso tú lo sabes, me conociste cuando era un ogro en toda la extensión de la palabra.

Rei se rio un poco, sabía que lo que estaba diciendo él era cierto, cuando conoció a Darien era un hombre que si no ladraba, era porque no sabía el tono! Pocas veces se le veía sonreír…

-Es más, creo que nunca te he agradecido el que con tu presencia, tu amistad, tu simple compañía me ayudaras a recuperar la alegría- dijo él ofreciéndole un sonrisa franca a Rei, quién se la devolvió inmediatamente.

-Sabes que no tienes nada qué agradecer, yo lo hice porque aprendí a quererte como amigo, prácticamente desde el día que te conocí- dijo ella muy francamente- te me hiciste una persona, que a pesar de esforzarse por esconder sus sentimientos no lo hacías por maldad, sino por miedo a que alguien o algo te lastimara…

-Pues tenías razón Rei, nunca pensé que el amor que le tenía a Serena me llevaría a convertirme en una persona tan cerrada, pero es que lo que sufrí cuando la descubrí ese día acariciando a Haruka no te lo puedo explicar… sentí como si todo mi mundo se cayera a pedazos, y no tenía la más mínima intención de reconstruirlo y mucho menos exponerme a que las ruinas que habían quedado terminaran de destruirse…

-Y todo esto se lo has dicho alguna vez a Serena?- preguntó la pelinegra.

-Hoy intenté decírselo, decirle todo lo que sufrí al no tenerla más entre mis brazos, al no poder besarla, decirle que no se vivir sin ella, pero creo que ya no le interesa saber qué es lo que siento por ella.

-Darien, compréndela, han sido muchas cosas y creo que en estos días las cosas que pasaron no ayudaron mucho a que se puedan acercar y arreglarlo todo, pero ten paciencia, ya verás que podrás hablar con ella y aclararlo todo, pero escúchame bien lo que te estoy diciendo: PACIENCIA, nada de reclamos, celos tontos ni nada de esas cosas, me lo prometes?- preguntó Rei, tratando de infundirle ánimos a su amigo.

-Rei, no puedes pedirme que sea como de piedra, si estoy viendo como ese estúpido de Diamante Black me la está arrebatando, tampoco puedo cruzarme de brazos y agachar la mirada…

-No te estoy pidiendo que ignores tus sentimientos, sólo te estoy pidiendo que por primera vez pongas a la razón antes que al corazón, créeme, es por tu propio bien.

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Hola niñas! Espero que les guste este capi, porque a mi sí! (mamá gallina? No, para nada!) Espero que no me odien por hacer sufrir así a Darien, pero es que era necesario para que entendiera todo lo que había hecho mal.

De nuevo una disculpa por no responder a los rws, pero he tenido que revisar una torre de trabajos que me han mandado mis alumnos. Sin embargo no puedo irme sin agradecer a Cherrie SA, Luliana Love, Princess Moon-Light, Yumi-Kamagatha, Sailor Lady, Sailorgisselle, princesa lunar, Serenatenoh, Lady Tortoise, Liebende Lesung y Patty Ramírez de Chiba por el tiempo que le dedican a leerme y sobre todo a comentar sobre mi trabajo, de verdad se aprecia y no saben cuánto.

Bueno espero seguir recibiendo sus rw´s y sobre todo, vernos la siguiente semana.

Blue Moon Dancer.