Nada mas quiero que quede claro, que lo mas seguro es que Harry no se comporte como el es en los libros, y esto es por que me divirtió la idea de fastidiar mas los Dursley, pero como todo sabemos o yo por lo menos creo, es que Harry no es tan maloso y así que pues lo haremos maloso…. Y sin mas, les dejo el siguiente capitulo
---
En la casa de los Dursley existía demasiada agitación, y la razón era simple, todos saldrían como una "gran¨ familia feliz, y esto le causaba un gran dolor de estomago a Petunia, debido a que la noche anterior se reunió con sus amigas de café, necesitaba una explicación antes de que comenzaran hablar mal a su espalda. Así que en la noche, llego aparentando muchísima felicidad.
-Les tengo maravillosas noticias, aunque bueno las noticias son mas que nada para mi – se rió bajito y con disimulo.
-¿Qué paso Petunia?- Si, dinos- Dos señoras ya entradas en años, miraban con ojos curiosos a la garrocha humana.
-Mis problemas se han resuelto todo vuelve a la paz, en nuestra hermosa calle-
Ninguna de sus amigas comprendía del todo a que se refería, su calle siempre había destacado por su calma, paz, seguridad, "normalidad" y belleza, aunque pensándolo mejor, no podría ser del todo cierto con el chico Potter rondando por todos lados.
-Petunia, podrías ser mas clara- Insistió la Señora Rosembelt, era la vecina de rosas blancas de la esquina de la calle.
-Claro que lo aclaro- Suspiro, mientras que estaba por dar una de sus tantas mejores actuaciones – Mi sobrino Harry, por fin salio de esa escuela horrible para maleantes… - El murmullo de las vecinas sonaba mas que nada a queja y preocupación – Pero cálmense mis queridas amigas, mi sobrino a sido becado por una escuela extranjera en música en Piano, me dijo el director de la escuela que Harry se había aprendiendo a comportar para que al final resultará todo un niño prodigio y que el problema de mal comportamiento era debido a que no se podía enfocar como el resto de los niños. Si ustedes pudieran saber lo mal que me sentí al pensar que mi único sobrino era una manzana podrida, y ahora al tener toda la historia completa, me alegro no saben cuanto – Cerro la boca Petunia, tenía que funcionar su mentira elaborada, de otra manera pensarán que ella era una horrible mujer que había internado a su sobrino en la escuela o que había sacado a un joven peligroso de la calle por que no tenían como pagar la escuela, esto era machismo peor.
Las señoras mantuvieron un silencio solemne por cerca de diez segundos, para que al final, todas se pusieran los pañuelos de lino en la cara llorando con mucha vergüenza, ellas también habían pensando mal del pobre muchacho y ahora resultaba que el niño nada mas no se sabía adaptar bien por el exceso de capacidades que el tenía.
-Oh, Petunia, que bueno que todo se arreglo – Dijo la recién casa Señora Ives – Ahora ya no nos tenemos que preocupar por que algo fuera a pasar… - rápidamente se tapo con el pañuelo en la boca, y todas las señoras la miraron mal
- A que te refieres querida Aileen- Pregunto ofendida.
-Bueno querida Petunia, veras a ti te apreciamos junto a toda tu familia, pero el chico Potter nos preocupaba demasiado, cuando venia en vacaciones yo mandaba a mi hija con sus tíos para que la pasara en la playa – Dijo con tono cohibido la señora Koch – A veces la acompañaba cuando Rupert podía quedarse en casa a cuidarla.
La mayoría de las señoras, por no decir todas miraron el suelo arrepentidas por su comportamiento hacía el joven incomprendido.
-Sabemos que no es tu culpa Petunia, pero comprende nuestra preocupación- Aclaro la viuda Kotler,
Petunia soltó el aire que inconcientemente sostenía mientras que las señoras habían comenzado a guardar por el estrés de verse sorprendida en la mentira.
.
--
.
Ya todos en el carro, los señores Dursley al frente, y Harry y Dudley atrás, todos compartían un silencio sumamente incomodo, después de una hora y veinte minutos en el carro llegaron al estacionamiento del centro comercial de Lörien, en este lugar tenían de todo, desde automóviles a velas con formas extrañas.
Al bajar del automóvil, en el mismo estacionamiento los señores Dursley se pararon frente a los chicos para decirles las reglas de esta salida poco usual
-Dudders corazon, hoy la salida será para comprar cosas para Harry, pero te prometo que en la próxima salida te compraremos ese juego nuevo que tanto quieres si cariñito – Le dijo con voz melosa su madre.
.
-No, yo quiero el video juego ahora- Estaba por comenzar a hacer una rabieta hasta que su padre agrego.
-Y 7 juegos nuevos para el videojuego, y será uno más por cada día que te hagamos esperar, te parece?
-Esta bien- Murmuro molesto mientras cruzaba los brazos sobre su enorme cuerpo.
-Bien, ahora lo que te compraremos será rápido, tres pantalones nuevos, y seis camisetas, y ochos juegos de ropa interior.
-Pero tío Vernon y el invierno, y la ropa de cama, y lo tennis, y ropa para salir de noche, y…-
-¡Ya entendí! – Este chico lo iba a dejar en la calle pidiéndole tantas cosas.
--
Y bajo las solicitudes de Harry estuvieron recorriendo primero el centro comercial en la compra de una cama, hasta que llegaron a un lugar donde los Dursley compraban sus muebles, no querían que el cuarto de Harry desentonará con la casa. Al fin y al cabo no viviría con ellos por siempre.
-¿Cuál quieres?- Parecía mas un gruñido que una frase.
Harry entro hasta el fondo de la tienda, y encontró una cama un poco mas grande que una individual, adoselada, de madera obscura. Esa era parecida a la cama que tenía en Hogwarts.
-Quiero esta tio Vernon-
Al acercarse a ver el precio casi se desmaya, salía mas cara que la cama matrimonial que ellos tenían.
-No muchacho es muy costosa –
La cara de Harry hizo una mueca de queja a lo que Vernon remitió que era costosa.
-Bien, quiero una igual a la que tiene Dudley- Eso podría ser lo peor que pudiera haber dicho Harry para Dudley, el mastodonte no quería ser igual que el fenómeno.
-Esta bien, vamos por ella para que escojas la madera-
Era un empate.
.
--
.
Después fueron a buscarle ropa a las tiendas de siempre, "Great Big Young Boy" . Cuando entraron a la tienda, todos los dependientes sabían que Dudley compraba en exceso de ropa, por que siempre terminaba cambiandola por una mas grande en unos dos o tres meses. Asi que podría decirse que corrieron atenderlos.
-Hola Dudley, ¿Cómo estas? ¿Vienes por algún cambio en especial?- Dijo Joss una chica bastante guapa de cabello rubio platinado.
-No Joss, hoy venimos para comprarle un juego de ropa a nuestro sobrino – Dijo la señora Dursley con educación.
-Entonces señora Dursley, ¿dónde esta el gran joven?- Pregunto Joss buscando con ojos ambiciosos por la tienda a su nuevo comprador, pero no había nadie, mas que un muchacho muy guapo de ojos verdes que estaba viendo unos pantalones
-Es aquel, el que esta viendo los pantalones. Harry muchacho, ven por favor- Aparentemente los señores Dursley eran buenas personas, siempre y cuando estuvieran en público.
-Oh, lo lamento señores Dursley me temo que a su sobrino no le quedaría la ropa de la tienda, podrían ir a la tienda que esta a dos locales mas al sur, es una tienda hermana, se llama "Olympics" nada mas que esa tienda es deportiva, la otra esta después de esa, se llama "Sunlight" es ropa juvenil y también tienen ropa formal al lado en "Night Show" – Joss sonreía frustrada por la venta perdida.
Vernon se quejaba por que ahora tenían que ir a una tienda especial para el chico, y tan solo por que estaba flaco y enclenque.
Al llegar a la otra tienda, los atendió la misma joven.
-Joss, pero que rápido llegaste, no tenías que venir atendernos- Dijo Vernon asombrado por la velocidad de la chica.
-Disculpe?... Oh usted se refiere a mi hermana Joss, no señora yo me llamo Agatha, somos trillizas, mi otra hermana Lesly trabaa en Sunlight, y mi hermano mayor esta en Night Show, el dueño es nuestro padre y usted sabe el negocio familiar.
-Claro cariño- Petunia sonreía harta de la perorata de la chica, mientras que Harry podría jurar que esa chica no era ninguna muggle, si no una veela, era demasiado bonita.
-Venimos a hacer compras señorita, y andamos cortos de tiempo – interrumpió la ballena con pies.
La chica estaba avergonzada, tan solo agacho la cabeza y pregunto para quien era la ropa, el tío Vernon señalo a Harry, entonces la chica se acerco con una cinta petrica, y midio el tiro del pantalón, el largo, la cintura, los hombros, pecho y brazos, fue a buscar un juego deportivo. Al regresar salio con un cambio azul con unas franjas azul oscuro en los detalles.
-Pruébatelo rápido chico –
Harry entro al vestidor, y mientras estaba peleándose con las carpas que llevaba puestas, Dudley se dedicaba a coquetear con Agatha.
-Me queda como anillo al dedo-
-Bien, quiero que nos des tres conjuntos exactamente iguales nada mas que uno en verde, otro en rojo y uno en negro, el chico se llevará el azul puesto- La tía Petunia quería salir rápido de ahí.
La chica voló por los estantes buscando todos los conjuntos que solicito la señora Dursley, al llegar a la caja registradora tomo toda la ropa y la registro nada mas con el múltiplo, y mientras que doblaba cada conjunto para poderlo guardar el señor Ballena, digo Dursley, respingo de una manera nada discreta, por lo que la joven metió toda la ropa como fuera a dos diminutas bolsas del negoció. En la puerta la joven se despide de la familia.
-Bien parece que ira todo rápido- Dijo el señor Dursley, y si tenía toda la razón, en dos horas exactas terminaron de comprar toda la ropa, zapatos, y muebles para el nuevo miembro de la familia.
.
--
.
Harry estaba pensando en el momento adecuado para decirles sobre el callejón Diagon, aunque no lo quisiera aceptar, habían cumplido de cierta manera hasta un poco mas de lo que el esperaba, el hecho de que le comprarán ropa de marca y esta incluso fuera lo suficiente para andar en la casa sin que tuvieran que estar los jefes de su tío lo hizo pensar por un momento si ellos realmente merecían esa incomodidad de estar entre tantos magos, y luego pensar en los nervios de su pobre tía que estaría comiéndose las uñas, ellos no habían sido hoy tan malos, hasta cierto punto buenos… ¿Ellos realmente merecían sufrir una tarde incomoda, no es como si hubieran sido tan malos con el?
-Tío no olvides que faltan mis ingredientes para mi clases de pociones – ¡Si, ellos si se merecían el sufrir una tarde, mientras que el gozaba de lo lindo en su mundo!
- ¿Qué me quieres decir con eso muchacho? – Eso definitivamente era un ladrido
-Si tío, te acuerdas que te había comentado que a tus jefes les agradaría de algún sitio en común, digo no es como si fuéramos a pasar toda la tarde en el callejón- Definitivamente Harry se iba a ir al infierno por mentiroso.
-Es un callejón a lo que nos vas a llevar… - En el pensamiento de Petunia Dursley tan solo podía estar la imagen de una sucia y diminuta calle con personas escondidas tras puertas falsas, ancianas arrugadas con enormes verrugas y viejos con cara de perversión – ¡Me niego a ir a un lugar asi!
-tía, por favor, créanme que es un lugar muy seguro, hace ya casí un año que no asesinan a ningún muggle-
-¿ A uno de nosotros? – La voz chillona de Dudley se escucho demasiado aguda en el carro.
-Si Dudley, desde que murió Voldemort, ya no existen tantos atentados como antes, aparte como irán conmigo no tienen nada de que preocuparse, como sabía que iríamos hoy, mande una notificación al ministerio mágico para solicitar que mi guardia especial no esperara en el callejón, justo en media hora. Supongo que no quieren hacerlos esperar verdad – Por que no fue Slytherin, definitivamente eso lo debía de meditar con gran calma el niño del rayo.
El señor Dursley se vio forzado a seguir las indicaciones de Harry para poder llegar un lugar algo escondido en la vieja Londres, era un local ya muy viejo el de la esquina al cual señalo Harry.
-Es este la entrada al callejón-
Su tía tan solo se removió incomoda en su lugar, mientras que su esposo buscaba con la mirada un lugar para poder aparcar el automóvil. Bajaron con mucho cuidado, siempre volteando para todos lados, mientras seguían con la vista a Harry, cruzaron la calle, y cuando ellos pensaba en entrar por una callecita escondida que tenía un olor, que bueno no querían saber que era, Harry los miraba sorprendidos mientras que el abría la puerta del local.
- ¿A donde van? Es por aquí-
La familia se miro incrédula entre ellos, no les quedaba de otra que seguir a Harry a ese lugar que parecía que se caería de un momento a otro. Al atravesar las puertas, se pudieron relajar al ver que era como un hostal clásico de esos que lees en cuentos de época. Y aunque su paz no duro mucho, ya que vieron de repente como las sillas se movían solas para dar paso a una escoba que barría todo el suelo. La señora Dursley dio tan solo un pequeño gritito mientras que brincaba hacía atrás.
- Vamos tíos, que aun tenemos que llegar a Gringotts – La voz de Harry inusualmente mas alta, llamo la atención de varios personajes del lugar, que llegaron con rapidez al lado de Harry.
Los Dursley vieron anonadados, como numerosos adultos, niños y jóvenes, se acercaba a Harry con papel y una pluma, pluma, de esas de ave, le pedían su autógrafo y unas que otras chicas convocaban canastitas de dulces horneados, otros señores que se miraban imponentes aunque tuvieran una vestimenta sumamente extraña, le entregaban a Harry una pequeña llave junto con un sobre, el se negaba pero terminaba aceptando.
Ya para cuando la gente se disperso, esto tomo cerca de una media hora, y eso tan solo por que Harry ya se estaba impacientando, era cierto que a el no le gustaba llamar la atención, prefería pasar desapercibido a tener que pasar por esto todos los días, pero hoy era una fecha especial, aguantaría a reportes mágicos, e incluso una escolta enviada por la orden del fénix con tal de incomodar y estresar a sus parientes.
Atravesaron el vestíbulo y llegaron a la parte escondida del local, cerraron la puerta tras ellos, y para eso saca Harry su barita. Eso era todo, en ese momento los iba a matar, eso era lo que pasaba por la mente de los Dursley.
-¡No! Mamá cuídame – Dudley se escondió tras su huesuda madre, mientras que ella se protegía con el mastodonte que tenía como marido.
-¿Qué les pasa?- Harry se giro sobre el mismo y toco una serie de ladrillos, los cuales se empezaron a mover para dejarles pasar a una de las comunidades mágicas mas grandes e importantes de Londres.
Harry se giro sobre si mismo y le sonrió con calma y felicidad sincera
-Bienvenidos a mi mundo –
Lo único que pudieron hacer los Dursley fue acercarse poco, y como niños pequeños miraban hacia todos lados, estaban sorprendidos e incluso algo maravillados sobre este mundo oculto, aunque ellos lo negaran con firmeza. Definitivamente no era un callejón oscuro y maloliente, si no todo lo contrario, estaba lleno de luz y se podían apreciar deliciosos aromas bailando en el aire.
-Vamos rápido, primero tenemos que esperar a que llegue mi guardia-
-¿Y tú por que tienes guardia, ni que fueras tan importante?- Había molestia en la voz de Dudley, pero sobre todo duda.
-Por que… - la voz de Harry por un momento se recrimino a el mismo por lo que iba a decir – por que…
- Es el héroe del mundo mágico, muggles idiotas- Esa voz, esa manera de escupir las palabras nada mas podía ser de.
-¡Snape! – Harry y Snape habían limado asperezas… bueno habían limado algo mas que asperezas hace unos meses. Aunque los dos habían acordado que todo había sido algo muy casual, había quedado ese cariño que no podían negar. El joven le brinco a los brazos como si el todavía fuera un niño de cinco años. – Que gusto encontrarte aquí, ¿y ese milagro que salgas de la mansión?
La palabra mansión retumbo en los oídos de los Dursley, el hombre que había saludado tan efusivamente su sobrino era rico. Y ellos lo tenían que conocer.
-Albus me mando con otros dos miembros de la orden, para ver que nada malo te pase Potter…- El carraspeo de garganta Vernon interrumpió al profesor, a lo que nada mas el le miro con la ceja alzada, no le gustaba ser interrumpido.
-Mucho gusto señor, nosotros somos familiares de Harry, mi nombre es Vernon – La voz de Dursley era calmada, el anhelaba ser rico, por eso su ansiedad de integrarse a comunidades ricas, aunque estos fueran anormales.
- Si lo se, y esa señora con cara de caballo es su esposa Petunia, y la bola de cebo de allá es su hijo Dudley, si lo se Muggle ignorante.
La cara de Vernon se ponía roja mientras que la tía Petunia se ponía algo triste por la humillación, mientras que Dudley murmuraba bajo que el no era gordo si no que simplemente era fornido.
-Esperemos que ese par no llegue tarde – repetía Severus mientras que de repente apareció de la nada un perro negro enorme que se le encimo a Harry.
-Hola pulgas- La voz de Harry se encogió de amargura, su padrino había tenido que fingir una muerte tras el velo para que lo dejarán en paz, el y Remus se habían fugado, aunque los visitaba en invierno en pequeñas islas del caribe, los extrañaba.
-Hola Harry – repitieron al unísono dos jóvenes exactamente iguales –
-Hola Fred, Hola George- Dijo Harry mirando a los dos, aun no aprendía a diferenciarlo.
-No Harry, soy George, es nuestro nuevo invento, gemelos para todos, aunque bueno aun es prototipo-
-Se supone que vendrían los dos, no nada mas uno – Dijo algo sulfurado el profesor
-Es lo mismo, tu solicitaste a los gemelos Weasley para que te acompañáramos, y aquí estamos los gemelos Weasley –
Estaba por desarrollarse la segunda guerra mundial en plena calle, cuando Harry les dijo
-Calma Snape, ¿Por qué no mejor nos acompañas a mis tios y a mi? Iremos a comprar los ingredientes para una tarea tuya.
-¡Harry, mas respeto a tu maestro!- La voz de Tía Petunia no era de castigo, si mas que nada era la idea de quedar bien con el pocionista.
-Calmese señora Muggle, Harry y Snape hace mucho que se perdieron el respeto, jajaja – La voz de George no era únicamente de burla, si no mas bien entono de carrilla.
-Vamos George, eso fue hace ya un año, aparte todo el mundo lo supo – Rió Harry mientras que Snape tan solo hacía una ligera mueca ante el recuerdo.
-¿Qué? – La pregunta uniforme de todos los Dursley era mas que nada un retrato de asombro, repudio y molestia.
-Si, pero eso ya paso… Ejem.. Vamos a Gringotts no se sea que se haga mas tarde- El rostro algo colorado de Snape daba risa para George y Harry, mientras que a los Dursely tan solo pensaban que este mundo "mágico" estaba lleno de depravación.
Caminando hacia Gringotts, muchísimas personas se acercaban a Harry ya fuera para pedir un autógrafo o sacarse una fotografía mágica. E incluso a la puerta de Gringotts dos hombres con trajes muggles lo detuvieron para agradecerle y volver a pasarle un sobre con una llave cada uno.
-¿Quiénes eran esos?- La voz de Vernon era de duda no confirmada – Me pareció reconocer al hombre mas delgado.
-Claro que lo reconoces tío, es el Señor Velmenhan, un miembro del congreso alemán, apareció unas dos veces en las noticias, no sabía que fuera mago… - La cara de Harry no era igual sorpresa que su tío Vernon.
-¿Y el otro hombre? Yo estoy segura de no haberle visto en la televisión – La señora Dursley comenzaba a ser mas de confusión que nunca.
- Pero tía, me sorprende es tu actor preferido, como se llama… Giandro Livancci, ese italiano, no me acuerdo bien como se pronuncia, aunque bueno de el yo ya sabía que era mago. - La tía Petunia estaba algo decepcionada de ese joven actor, no entendía por que tenía que haber sido un fenómeno.
Al entrar a Gringotts, los pobres Dursley estaban tan juntos que parecían mas que nada algún tipo de Quimera regordeta. Los numerosos duendes avaros de ojos brillantes no eran malignos, si no simplemente avaros y sumamente recelosos de su trabajo.
-Bien tío, mira en esa ventanilla, - dijo Harry señalando la ventanilla dorada en el que había una fila de 3 personas- es donde se cambia el dinero muggle por dinero mágico, ahora creo que el valor de cambio esta a 5 euros por un knut, 20 euros un sickles y 30 euros un galeón, para lo de la escuela necesito por lo menos uno 20 galeones- La sonrisa de Harry era sumante de Slytherin.
-Maldito muchacho- Es lo único que se pudo entender en el ladrido silencioso de Vernon, mientras se iba hacer fila.
Al salir con el dinero en una pequeña bolsa de piel, se la arrojo prácticamente a Harry como si no quisiera tocar ese bolso aunque tuviera dinero. Después abrió su cartera y vio algo incomodo su escasez de efectivo actual, comenzó hacer cuentas con las manos y negó con la cabeza.
George se le acerco a Harry de una manera muy seria.
-Nunca pensé que fueras un chico que le interesa el dinero, ¿por qué hiciste a tu tío desfalcarse cuando tienes mas cámaras acorazadas que dedos en las manos? – Su voz era un poco de reclamo, a lo que Harry realmente se incomodo por su abuso sobre sus tíos.
-Perdón George, simplemente me estaba divirtiendo a sus expensas, no es por el dinero en si, te lo juro, - La voz de Harry fue cohibida ante la presencia de George.
-Señor Weasley, le aseguro que Potter nunca se pondría al nivel que esos muggles, y si el dice que una burla hacia ellos con respecto al trato que el recibió de parte de ellos, yo le creeré por completo, usted debería hacer lo mismo- Snape respaldaba a Harry como tantas veces lo había hecho desde hace mas de un año.
-Es cierto Snape… Perdón Harry, es simplemente que nunca te había visto portarte como un slytherin- No fue ni un insulto si no mas que nada de señalar algo obvio que incluso Harry había notado.
-Lo se…- No sabía si avergonzarse o seguir adelante con sus planes.
-No te lamentes de esa virtud, que seas un gryffindor no significa que tu único valor sea el coraje y la Valentía, si no que eran virtudes que sobrepasaban a las demás, pero no son las únicas Harry- Snape nada mas le decía por su nombre cuando quería que el joven ojiverde lo tomara en cuenta de una manera mas allá de maestro y alumno.
-Entonces Harry ¿Qué sigue? Jugaremos a los merodeadores – La frase última hizo que Snape se le erizaran los pelos de la nuca, aun recordaba las maldades – Perdón Snape – volteando a ver al hombre – Pero ¿seguiremos con estas bromas?
-Si George, pera eso necesito un favor tuyo…- Dijo Harry pensando en otra manera mucho mas elegante que hacer que los Dursley gastarán todo su dinero. Le murmuro al oído varías cosas hasta que al final George sonrió
-Claro Harry- Y más rápido que una saeta de fuego desapareció.
-¿Qué le pasa a ese chico? Se fue en plena misión.- Dijo molesto el profesor.
-Calma Severus, ven, te invito a ti… y a mi familia a comer en un bonito lugar, se suspende la misión para mañana. – Le sonrió Harry con una picardía de disculpa.
.
--
.
Por ahora eso será todo, le seguiré después, por que si continuaba tardaría mas en actualizar,
Miam Snape, lo prometido es deuda, y aun así seguirá en el siguiente capitulo.
Rianne Caliste Black, Y ya viste fueron los Dursley fueron los que cambiaron dinero, pero igual mas adelante Harry se las tendrá que ingeniar para eso.
Elaiza, y ya lo hice mas largo, espero no haber divagado mucho, disfrútalo o hazlo pedazos jejee XD y con respecto a amigos amigos, no estoy del todo segura
Lunatica_Lupin, disfruta el fic, aunque aun falta una parte buena con respecto a la visita a callejón diagon.
Lord Zanafer, disfrútalo n_n y gracias por leerme
