Matemáticas I
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Resumen: – En todo triángulo rectángulo, la suma de los cuadrados de los catetos es igual al cuadrado de la hipotenusa – sonrió. – ¿Sasuke? – lo interrumpí. – ¿Qué? – frunció el ceño. – Cállate y bésame – y como buen tutor se puso a mi disposición.
Autora: risita
Advertencia: No sé. De mi se puede esperar todo.
Naruto®es propiedad de Kishi así que no me pertenece; PERO, todas mis ideas descabelladas son mías.
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Lección 3. Perímetro y Área.
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Ni una sola palabra.
No había mencionado nada acerca de nuestro beso. ¿Cómo puede alguien olvidarse de eso en una semana?
Si, lo amo, pero eso no quiere decir que acepte todas sus actitudes. Cuando pasó lo que pasó, decidí retrasar nuestras clases. Puse miles de pretextos para no ir, unos pasables, otros demasiado absurdos. No sé si se los tragó todos, o si de verdad decidió darme espacio y tiempo.
Siete días.
Me ausenté siete días. Al principio lo soporté, pero pronto, al ver mis notas, comencé a recriminarme por ser tan estúpida.
¿Por qué soy estúpida?
Bueno, es fácil: estoy despreciando al chico perfecto por un hombre frío y arrogante que talvez, sólo talvez, no vale la pena. En pocas palabras, estoy desperdiciando mi tiempo y mi vida. Por eso soy una tonta.
Y fui más tonta cuando toqué la magnifica puerta de los Uchiha a las cuatro de la tarde, como siempre.
- Te he estado esperando Sakura – sonrió. Me hizo sentir pequeña.
- ¿Podemos continuar con las clases? - musité.
- Perfecto – nos dirigimos a la biblioteca. Extrañaba ese lugar.
Todo está como la última vez que estuve aquí. Me gustaría estar así, como si nada hubiera pasado. Pero, ¡carajo! ¡Me besó! ¿Eso no fue relevante en su maldita y frívola vida? ¿Fue tan aburrido? Estoy tan desconcertada y decepcionada.
Talvez Naruto sea la mejor opción.
- ¿Cuál es el perímetro de un rectángulo cuyos lados miden cuatro y diez unidades? – preguntó.
- ¿Catorce unidades? – contesté.
- Sakura, estás como al principio, no prestas atención – rezongó.
Sí claro, como es tan fácil prestarte atención a ti, divino cabrón.
- Lo siento, te prometo estar más atenta – mentí.
- Entonces, ¿cuál es el perímetro? – inquirió.
- Veintiocho unidades – aseguré.
- Correcto. ¿Sabes sacar el área?
- Si – sonreí.
- ¿Cuál es el área de un pentágono regular cuyos lados miden tres y su apotema mide cuatro? – cuestionó.
- Treinta – volví a sonreír. Era fácil si despejaba mi mente.
- Muy bien Sakura, veo que has progresado – me miró arrogantemente.
¡Dios! No sé en que momento se acercó a mí. Me observa detenidamente y saborea sus labios, es tan tentador. Me toma de la cintura y me pega a su cuerpo. Otra vez con eso de los premios. Absurdo, mil veces absurdo.
Me besa salvajemente y yo le correspondo. Sigo siendo la misma niña tonta.
En un brusco movimiento me recuesta sobre la mesa. Los cuadernos, los libros, los lápices se caen al piso. Él se posiciona sobre mí y comienza a besarme desesperadamente. Es tan irreal.
Comienza a tocar mis piernas, no sé que demonios está tramando hacer conmigo. Pero, lo que sea, estoy dispuesta a hacerlo. Que pronto se me olvidó todo lo que había pensado anteriormente.
- Oye – dijo sensualmente - ¿Sabes cuál es el perímetro de ésta mesa?
- A mí que me importa lo que mida Sasuke – le reproché.
- ¿Conoces su área? – sonrió.
- Ya te dije que me vale mierda lo que mida o lo que abarque. ¡Bésame ya! – me obedeció - ¿Por qué preguntaste eso?
- Porque creo que es justo que tengas conciencia del lugar en el que te haré mía – susurró.
¡Madre santa!
Lo dijo tan posesivamente que mi única reacción fue recostarme más en la mesa y tocarla con mis manos. Tenía razón, debía tener conciencia de mi primera vez ¿no?
Y así como estamos me llega a la mente Naruto, no puedo hacerle esto, no puedo entregarme a un chico por un impulso de calentura. Soy una señorita y debo comportarme. Sasuke intenta besarme de nuevo pero yo lo detengo. Mis pensamientos me están matando.
Quería una primera vez que fuera recordada para toda la vida.
- No seas infantil Sakura – gruñó.
Me besó de nuevo, delicada y profundamente. Me envolvió su cálida esencia. Estoy enamorada de él y eso es un arma a su favor. No puedo detenerlo, estoy tan ansiosa como él.
Tocan la puerta. Nos separamos bruscamente y nos sentamos en nuestras respectivas sillas. Bendito el que interrumpió el momento.
Sasuke abre la puerta. Estaba algo agitado.
- Sasuke, venimos a hacer la tarea – era Sai, nuestro compañero de salón – Pero podemos hacerlo otro momento, veo que estas ocupado – me miró.
- No, sólo estábamos – divagó – haciendo algunas cosas. Nada importante.
Sentí cómo mi corazón se rompía. Fue la gota que derramó el vaso.
- Idiota, estar con Sakura es importante – era Naruto. Debía ser una señal divina.
Él siempre me hacía sentir bien.
Pronto, mis ojos comenzaron a aguarse. Contuve las lágrimas, tomé mis cosas y me dirigí a la salida.
- Vámonos Naruto – lo agarré del brazo.
- Pero la tarea – reprochó.
- Mañana la haces, te necesito ahora – lo miré fijamente. Entendió pronto lo que pasaba. Si no salía en ese momento, me derrumbaría.
- Lo siento chicos, tengo cosas importantes que hacer – se despidió.
Salimos casi corriendo de ahí. Lo abracé fuertemente y comencé a llorar en su pecho. Me sacaría de la mente y del corazón a Sasuke Uchiha, no importa a qué costo.
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Destruí lo poco que ella sentía por mí. Sé que con lo último que hice terminé con todas mis posibilidades.
Al fin y al cabo, ella no me ama. Ella ama al idiota de Naruto y yo, yo sólo soy, como siempre, su tutor.
A juzgar por lo que sentí cuando estábamos en la mesa…
…Creo que estoy enamorado.
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Lo que hace un rico mango mientras ves una hoja en blanco de Microsoft Word.
¿Les gustó? ¿Quieren conti pronto? ¿Me quieren a mí? JAJA
¡Nos leemos pronto!
risita=*
