Matemáticas I

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Notas: Lo que leerán es AU, se acerca el final de la historia. Por otra parte, estoy al borde del colapso porque Sakura sabe que Naruto realmente la ama. Sai es un idiota; si no saben de qué hablo vean el manga 458. Nos vemos.

Naruto® es propiedad de Kishi así que no me pertenece; PERO, todas mis ideas descabelladas son mías.

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Lección 5: Simetría.

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Sentí cómo el cuerpo se me helaba con el fino contacto de las manos de Naruto. Un terrible escalofrío me recorrió la espalda e hizo que la piel se me enchinara. Observé detenidamente a mí ahora novio y me di cuenta de que, como antes pensé, él no se merecía para nada que le ocultara mis verdaderos sentimientos. La culpa inundó todo mi ser.

Me abrazó delicadamente y yo le correspondí sintiéndome la persona más miserable del mundo. Hundí mi cabeza en su hombro y no hice nada más que respirar profundamente mientras que él me acariciaba el cabello. Traté de borrar por un momento el recuerdo de Sasuke Uchiha de mi mente, pero prácticamente fue imposible: delante de nosotros se encontraba él hablando con Hinata Hyuuga.

Noté cómo la chica se sonrojaba mientras él hablaba, una ola de celos turbó mi inocente personalidad y, de no ser porque Naruto me abrazaba, de seguro me le hubiera tirado encima. Sonreí nerviosamente, mi amor "platónico" estaba relacionándose con una totalmente antisocial, que apenas y menciona una palabra, que no grita ni exagera las situaciones, no cuestiona sobre asuntos personales y se guarda todo para ella misma; definitivamente es la mujer adecuada a las exigencias del Uchiha.

¡Pero joder! No pude evitar sentirme rabiosa, con ganas de proteger lo que por derecho es mío; aunque claro, Sasuke no es totalmente mío y eso es algo que definitivamente me pone los pelos de punta. Todo por las tonterías del frío señor tortuga.

Entramos a la primera clase, matemáticas, y no pude hacer nada más que mirar con rencor a la Hyuuga. Tenia ganas de estrangularla; miré a la ventana tratando de distraerme y en pocos minutos lo conseguí parcialmente. Estaba tan sumida en mis pensamientos que no noté cuando Sasuke arrastró su butaca y se sentó a mi lado.

—¿Qué demonios haces? —gruñí.

—Hago lo que el profesor dicta, tonta; desde hoy soy tu tutor oficial.

¡Oh, mierda! Comencé a hiperventilar. Él me miraba incrédulo y con un deje de arrogancia, es un cabrón. Recargué mi peso en la paleta de la butaca y traté de calmarme un poco. Ahora tendría que verlo muy seguido y aguantar la maldita tentación. Dios me estaba castigando duramente.

—¿Reprobé? —pregunté tímidamente.

—No exactamente, pero necesitas sacar un 90 para poder pasar el año.

¡Mierda, de nuevo! La frustración me da unas enormes ganas de llorar y cada milímetro de separación entre Sasuke y yo me empuja hacia un abismo, profundo y negro, como sus ojos. Quería abrazarlo fuertemente sin que nada más importara, pero frente a mí se encontraba Naruto y, definitivamente, esa idea era muy inmoral.

—Soy un total fracaso —bisbisé.

—Yo te ayudaré, para eso soy tu tutor —susurró.

En medio de tanto drama pude al fin sonreír. Estoy segura que lo observé como una idiota enamorada y por eso él me volteó la cara. Me sorprendí al saber que Hinata sería la tutora de Naruto, puesto que Kakashi sabía que él sólo copiaba las tareas y la cagaba drásticamente en los exámenes; ella se sonrojó violentamente cuando echó un vistazo a Sasuke.

—Supongo que es tu nueva novia —mascullé.

—Para nada.

—Es linda.

—No es mi novia —gruñó.

—Son tal para cuál.

—Celosa —dijo.

¡Bingo! El timbre sonó y mi corazón latió desenfrenado, me puse en evidencia sin notarlo. Me golpeé mentalmente. Naruto y Hinata salían del salón, en unos cuantos segundos sólo quedábamos Sasuke y yo. La tentación cada vez era más grande. Poco a poco me acorraló en la pared. Fijé mi vista de nuevo en la ventana y me asombré cuando vi a la tímida chica Hyuuga besando a mi novio.

Miré al Uchiha incrédula y él me sonrió retorcidamente, pronto el escenario se volvió simétrico: él me besaba apasionadamente y yo le correspondía. No me sentí tan mal por el hecho de que le estaba regresando el chistecito a Naruto, pero en el fondo yo sabía que estaba actuando como una verdadera zorra. Se me olvidaron mis valores familiares y, cuando las cosas subieron de tono, logré apartarlo de mí.

—En mi casa a las cuatro —dijo sensualmente.

Me sonrojé cuando se limpió la saliva de sus labios. Definitivamente soy una pecadora y él es el mismísimo diablo. Salí corriendo de ahí y me encontré con Naruto, quien me estaba esperando. Lucía sonrojado y parecía algo incómodo.

—¿Qué hiciste en mi ausencia? —pregunté.

—Nada —contestó nerviosamente—. ¿Y tú?

—Igual.

Así que él, muy inocente como siempre, me mintió. Hinata platicaba con Sasuke y, mientras le gritaba a Naruto que se verían a las cuatro en su casa, entendí todo perfectamente: ambos estaban tramando algo definitivamente perverso para separarnos. De mi tutor lo esperaba todo, pero de ella no. Los miré sorprendida y comprendí que la simetría era algo más que una cuestión sin relevancia.

Naruto y yo éramos las víctimas simétricas; Hinata y Sasuke eran nuestros victimarios, sobra decir la palabra "simétricos".

Sonreí al darme cuenta de que yo no sería una víctima, sería una cómplice. Mi novio miraba embelesadamente a Hinata, como diciéndole que sus besos eran mejores que los míos. Me sentí devastadoramente satisfecha y muy, muy malvada. Pobre Naruto, tengo que arreglar algunas cosas con él.

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Todo fue bastante sencillo. Ella regresaría a mis brazos y él sería de Hinata. Este día sonreiría más de lo normal, pero valía totalmente la pena. Agradecí a Kakashi por facilitarnos las cosas y agradecí también a la torpeza de Sakura por llegar en los mejores momentos.

El plan está en marcha.

Ella será mía y de nadie más.