Otaku dice: El final, por fin. Espero que os guste.
La oí decir algo...
- Para…
Pero estaba tan ofuscado que no la escuché. Presioné mi cuerpo todavía más contra el suyo, y llevé la mano que jugaba con su seno al suelo, para apoyarme y embestir con más fuerza. Escondí la cabeza entre su cuello y su hombro, besando cualquier milímetro de piel a mi alcance, mientras seguía enterrándome en ella a un ritmo lento pero enérgico. Podía notar el fondo de su vagina en cada embate y el placer me estaba ahogando.
En medio de esa nube en la que ahora me encontraba, empecé a imaginar su voz gimiendo y sus uñas clavándoseme en los costados. Empecé a recrear en mi mente la escena que estaba viviendo, viéndola como si fuera alguien que acabara de entrar por la puerta. Me percaté en ese mismo segundo de que no me creía que esto fuera mi sueño hecho realidad. Mi imaginación todavía se activaba de la misma manera que siempre, para hacerme creer que mi amante era ella, incluso si ciertamente lo era.
Abrí los ojos de repente al escuchar a Sango gemir, despertando a la realidad, y olvidándome de cualquier forma de ensueño. No había nada que mi mente pudiera crear que superara lo que estaba viviendo. Así, plenamente consciente de la situación por primera vez, decidí que era hora de hacer las cosas de otra manera; dejar de lado el egoísmo que había estado practicando en el sexo con todas esas otras mujeres, y aprovechar mi experiencia para que esto no fuera en su memoria algo tan malo como hasta ahora podía parecer… sino algo muy, muy diferente.
Sango aún estaba muy rígida, por eso me había vuelto loco… y la había asustado. Enlentecí mi ritmo, deteniéndome, y sintiendo sus piernas relajarse en su tensión mientras retiraba mi miembro de su interior, temblando levemente. Alcé un poco la barbilla y comencé a susurrarle al oído todas las cosas bonitas que se me pasaban por la cabeza cada día al mirarla. Quería que supiera cómo era verla desde mis ojos, y por qué la deseaba de esa manera. Y seguía besándola, en la oreja, en el cuello, entre palabra y palabra. Ella, melosa, se acurrucó contra mi voz, como un gato contra la caricia de su dueño, sintiéndose relajada esta vez, y se sonrojaba ante mi lenguaje.
"Eres preciosa…" le dije, rozando con la yema de los dedos su cuerpo de arriba a abajo, muy suavemente, y siguiendo el recorrido con la mirada. Sentí su piel reaccionar al tacto, y mi cabeza me recordó que así era como debía ser con ella, no brusco e indiferente… Con ella, mi placer era el suyo.
Al alcanzar la altura de su muslo, adentré la mano hacia el interior de sus piernas. Bajo mis dedos los músculos volvieron a tensarse y paré, dispuesto a esperar esta vez hasta que se relajara.
Me incorporé un poco, dejando de apoyar parte de mi peso en ella, y descendí beso a beso por su cuerpo, mientras las manos me hacían de guía. La clavícula, el pecho, los senos, el abdomen, el ombligo, el vientre… Sentí cómo a medida que me deslizaba por su piel su espalda se curvaba hacia mí, y su mano buscaba la mía para agarrarse. Cuando iba a seguir con el trayecto, tiró de mi brazo intentando evitarlo. Me repuse para mirarla, pero en su cara vi que esto no le daba miedo. En cambio, sus mejillas, rojas como nunca, me decían que le daba vergüenza.
La leña que ardía en el fuego de la habitación se movió, las partes quemadas cediendo bajo el peso de las más enteras. La luz se atenuó, y el ambiente se hizo más oscuro, más íntimo. Sonreí; la luz nunca fue una buena acompañante para alguien que se moría de vergüenza, así que ahora seguro que iría mejor.
Hice ademán de seguir, por segunda vez, intuyendo que tenía permiso. Comencé a acariciar y besar la parte interna de sus muslos. La oí jadear un poco, cerrando sin querer las piernas por la embriaguez de la sensación, y vi que con la mano libre se tapaba la boca mientras la otra no tenía intención de soltarme y empezaba a entrecruzar nuestros dedos. Todo marchaba según lo previsto, y me aventuré a dar el siguiente paso. Poco a poco me fui acercando a su sexo, y supe que ella estaba anticipándose a lo que venía, aún sin saber cómo iba a ser. Abrí ampliamente sus piernas, y acaricié con la cara las partes más cercanas, las más sensibles, y Sango empezó a moverse, tratando de acercarme más a ella sin saberlo siquiera.
Ahí abajo el calor era mucho más notorio que antes, y yo mismo me estaba poniendo a cien teniendo en frente la parte de Sango con la que tanto había fantaseado. Me lamí los labios, adelantándome al sabor del néctar que me esperaba, e inspiré el aroma almizclado que emanaban esos pliegues. Impaciente, retuve una de sus piernas para evitar que las cerrara de nuevo e introduje la lengua profundamente en la entrada de su vagina, y la deslicé hacia arriba separándole los labios mayores. Mezclado con su sabor, noté el de la sangre de su virginidad, y recordé la increíble sensación que me había brindado. A pesar de taparse la boca, pude oír un jadeo, más sonoro de lo que ella hubiera querido, desde luego. Sonreí para mis adentros, y volví a lamerla, esta vez ampliamente, con la lengua plana, y recreándome en el clítoris una vez en él.
Mmm… había esperado tanto tiempo… pero esto era genial. Hacerle el amor con la lengua a Sango y oírla disfrutarlo… Su mano apretó la mía con fuerza mientras se revolvía bajo mi boca, y acerqué despacio mi otra mano a su sexo, infiltrando los dedos por la húmeda carne. Dediqué un momento a mojar mis propios dedos con saliva, y deslicé dos de ellos finalmente hacia su interior, ganándome otro de esos gemidos irreprimibles que me volvían loco. Con compás lento, metía y sacaba los dedos de ella, y aceleraba según sus señales me indicaban, sabiendo leerla, mientras seguía lamiendo como un cachorro hambriento. Al cabo de unos minutos comencé a sentir que las paredes de su vagina se comprimían alrededor de mis dedos y que la lubricación se hacía abundante, supe que estaba cerca del orgasmo. Sin darse cuenta sus piernas comenzaron a cerrarse, y noté su columna arquearse mientras una fuerte convulsión de placer la recorría entera, y gemía, una vez tras otra, todavía cubriéndose la boca.
Lamí a conciencia cada rincón, bebiendo de aquél afrodisíaco líquido mientras Sango se estremecía. Cuando las fuerzas fueron abandonando su cuerpo, volví a su altura y sus dos enormes ojos me miraron fijamente. Todavía intentaba recuperar la respiración, pero bajé hasta ella y la besé con pasión, dejándole probar su propio sabor a través de mi boca. Me abrazó con fuerza por detrás del cuello, y sus piernas me aprisionaron entre ellas, presionándome contra su vientre. Casi me dolía la erección.
- Miroku…
Su voz era TAN sensual… Una de mis manos recorrió su costado, y dejé que se posara en su nalga, hundiendo los dedos en la firme carne… me volvía loco su culo… Empecé a notar que la cabeza se me iba otra vez, y comencé a besar su cuello mientras me frotaba contra su sexo.
- Miroku…! —repitió, un poco más insistente, mientras me clavaba las uñas en la espalda. Con un sabido movimiento, volví a hundirme en su interior, y no pude contener un gemido.
- Kami…
Esto era increíble… Estaba tan mojada que apenas tuve que empujar, y esta vez no le dolía. La sensación era arrebatadora. De nuevo, comencé despacio, pero pronto incrementé el ritmo para mi propia delicia. Sango me besaba, me acariciaba mientras yo me perdía en ella. Sabía que no podría hacer que se corriera ahora, porque me llevaría un tiempo hacerla acostumbrar a esto; pero aún así hacerla gritar de nuevo me ponía a mí más caliente todavía. Ya con las últimas fuerzas que me quedaban, la penetré con fuerza, como al principio, sintiendo mi propia consumación cada vez más cerca mientras Sango gemía silenciosamente en mi oído. Y finalmente, prácticamente me detuve mientras me vertía en su interior, con el placer a flor de piel, a punto de desmayarme por la intensidad que todo había alcanzado.
Apoyado sobre mis codos, aún encima de Sango, esperé a recobrar el sentido. Levanté la cabeza para mirarla a través de los mil cabellos sudados que me cubrían los ojos. Una de sus manos se posó en mi cara y acarició mi mejilla.
Sango tenía una expresión que nunca antes había visto, una mezcla entre cansancio, bienestar y complicidad. Creo que en ese momento fue plenamente consciente de que lo que habíamos compartido nos llevaría un paso más adelante en nuestra relación, que el nivel de intimidad que habíamos alcanzado no era algo que pudiéramos ignorar a partir de ahora.
Giré un poco la cara y besé su mano, y ella me guió hacia su boca para besarme.
Fue el beso más tierno que jamás me habían dado.
Comprendí yo, en ese momento, lo importante que había sido para ella. Sango había pasado mucho tiempo sola, aunque estuviera en compañía. Era una mujer fuerte, y supo sobreponerse a su desgracia. Pero con el tiempo, fue necesitando a alguien en quien poder confiar plenamente, igual que un día hizo con su familia; alguien a quien querer sin problemas.
Sango sabía que yo la amaba más que a mi vida. Y dejarme acercar a ella de esa manera, conocerla, quererla, y, por fin, hacerle el amor, era algo que había anhelado y temido a la vez durante todo ese tiempo. Ahora, ese miedo había sido superado. Ya no existía el muro invisible que la rodeaba.
- Te quiero, houshi…
Sus ojos brillaban mucho. Su respiración era lenta y tranquila. Si estaba mintiendo, desde luego era la mejor actriz del universo.
El corazón me dio un vuelco. Casi temblé. Y el mundo se redujo a ella para siempre.
- Mi Sango…
La abracé y giré, para que ella descansara sobre mí. Su cabeza se acomodó sobre mi pecho, y la abracé con fuerza. Su larguísimo pelo reposaba sobre el resto del futón, y jugué a peinarlo con mis dedos durante un rato.
Volvió a oírse mover la leña del fuego, y esta vez los troncos quemados se deshicieron en brasas radiantes. Se hizo el silencio y un poco más de oscuridad.
Con un hilo de voz, y antes de caer dormida, susurró.
- Nunca me dejes sola…
Nunca, mi amor.
Nunca.
The End.
Otaku dice: Uff... me costó terminarla... Espero que aquellos que la empezásteis, hayáis podido leer ahora el final y os haya gustado.
Muchas gracias a todos los que habéis pasado por aquí y a los que me escribisteis reviews.
De nuevo, pido vuestras opiniones, las recibo con muchísimo gusto y siempre es positivo ver lo que escribo desde otro punto de vista.
Sin más, me despido hasta la próxima. Tengo otros fanfics empezados desde hace tiempo y los colgaré por aquí también, así que... nos vemos ^^
