PLAN DE JUEGO
-Epilogo-
Los hombres de Mustang echaban de tanto en tanto miradas poco discretas hacia el escritorio principal; el hombre sobre la magnifica silla de piel negra parecía más distraído de lo normal. Llegó a la oficina más temprano de lo usual, hecho que sorprendió a su brigada, pero tan pronto saludó con una voz extrañamente alegre para esa hora se fue a instalar a su escritorio, con la pierna derecha sobre la izquierda que mecía al compás de una ridícula melodía, su barbilla sobre su brazo y los ojos cerrados, era un claro ejemplo de ausentismo.
Así que si alguno de los curiosos militares hubiera plantado su mirada sobre él muy seguramente su presencia pasaría desapercibida. Los cuatro hombres bajo su cargo estudiaron con detenimiento a su Coronel, cada uno inspeccionado una sección de sus estúpidas facciones, para después como si estuvieran coordinados acomodarse cada uno en su silla y comenzar a intercambiar información y posibles teorías.
-Habrá bebido de más de la cuenta ayer en la fiesta de Catherine"- Expuso Breda como una posible explicación a su comportamiento; tal vez el efecto del alcohol aun hacia estragos en la sangre del Coronel.
Havoc apenas escuchó el nombre de la joven mujer imitó a su superior con un gesto similar, sus compañeros alcanzaron a escuchar como murmuraba su nombre, se voltearon a ver un instante antes de dedicarse una mirada de resignación, segundo después Breda trajo de nuevo a la realidad al rubio con zape.
-"Seguro obtuvo más de un número telefónico y ya ha de haber acordado una cita con alguna de ellas "- Opinó Havoc, tratando de seguirles el hilo.
-"¿Será?, el Coronel tiene citas casi todos los días con mujeres muy lindas pero nunca ha puesta esa cara"- Y todos estuvieron de acuerdo con las palabras de Falman.
-"Seguro le pasó algo bueno, últimamente se le veía ausente y preocupado por algún problema puede que lo haya solucionado y en buenos términos"- Sus compañeros le dedicaron una mirada de asombro, Fuery se acercaba peligrosamente a la verdad detrás de aquel militar, después de todo el joven experto en telecomunicaciones resultaba ser intuitivo en asuntos de terceros.
Aquello hubiera podido pasar por una buena broma pero antes de hacer cualquier comentario la puerta se abría de nuevo, y los hombres sabían quien estaba por entrar al reconocer la figura del perro de la teniente. También sabían que la diversión estaba por llegar a su fin pues tendrían que comenzar a trabajar;¡pero tal vez!, sus dudas acerca de su Coronel fueran desveladas por la rubia teniente, tan intuitiva como aguerrida a la hora de conseguir información y poner a trabajar al Alquimista de la Flama.
Echaron un último vistazo rápido al pelinegro que ahora para un mayor asombro sonreía antes de enfocar la puerta; en cualquier momento la única mujer de su escuadra tendría que entrar, la escuchaban fuera hablando con un hombre.
Oyeron como se ponía en marcha pero algo en ese andar andaba mal, ¿dónde estaba el pesado sonido que producían las botas militares?, aquello se escuchaba a todo menos a ese horrendo andar poco femenil.
-Buenos días"- Su suave timbre de voz indicaba que era ella.
La puerta ya se había cerrado y toda la oficina se sumía en una extraña atmósfera, incredulidad venida por uno, otro se quedó pasmado, uno más se preguntó donde estaba la Teniente. Pero ellos se quedaron cortos a la reacción del alquimista, se puso de pie con tal velocidad que la silla se cayó produciendo un sonoro sonido que recorrió toda la habitación.
La mujer captó todos esos detalles en la milésima de segundo en que ocurrieron, el Coronel con la boca abierta tratando de emitir algún sonido y los hombres en el escritorio con gestos de estar frente a una pregunta que no suponía ninguna respuesta. Se preguntó por un momento si siempre por las mañanas actuaban como idiotas o solo se debía a los efecto de la noche pasada.
Saludó de nuevo esperando a que le respondieran, y al menos Fuery tuvo el tino de ponerse de pie y responderle. La chica le sonrió con amabilidad y aquello basto para desmoronar la poca cordura que aun habitaba en el hombre, se desplomó con una absoluta rapidez sobre su asiento y no dio signos de querer volver en si.
Riza suspiró con resignación, miró a su superior que no daba crédito a cuanto veía y sin decir más, solo entornando los ojos en un gesto de resignación se dirigió a la mesa que aguardaba el trabajo del día, le echó un rápido vistazo, separó los documentos y los repartió entre los hombres.
Se puso frente a Roy tendiéndole los papeles del día, lo miró a la cara esperando a que el alquimista recuperara parte de su raciocinio y cuando lo hizo a la par que le entregaba los documentos le sonrió. El alquimista se dejó caer sobre la silla contando con el tiempo justo y los reflejos acordes para sostenerse del filo del escritorio al sentir solo el vació detrás de él, aquello al menos le bastó para despabilarlo un poco y con el orgullo que aún conservaba recogió la silla del suelo sentándose con toda la dignidad que le permitía su escena de hace un instante.
Viernes 23 de Mayo
Alquimista Estatal Roy Mustang, que recibido del furher el segundo nombre de Alquimista de Fuego...
Después de leerlo diez veces seguidas le quedó claro al hombre cual era su nombre y el sobrenombre que había recibido hace tiempo, lo que no le quedaba claro era como no lograba pasar de ese simple párrafo, y como su mirada se desviaba hasta el lugar de la chica, específicamente debajo del escritorio.
Lo pensó un instante pero en algún punto eso se había desviado hacia aquella magnifica vista, y después como si hubiera recibido una bofetada del destino sus ojos se fijaron en que no era el único que la miraba. Solo le tomó un segundo comprender que su sueño se había tornado en la pesadilla que lo acosara días atrás y que ahora se volvía realidad.
Por segunda ocasión en menos de una hora el sonido de la silla al chocar sobre el piso cobró vida en aquella oficina, y si alguien hubiese prestado atención notaría la expresión de horror que se ciño sobre el alquimista, se cubrió abatido el rostro con una mano y lo negó antes de caminar hacía la puerta y salir sin dar más explicaciones a alguien que en realidad no le prestaba atención.
Avanzó con rapidez a los baños, dejó correr el chorro de agua fría sobre su rostro aquello era una buena medicina, ahuyento el inesperado cambio en su humor y le trajo serenidad devolviéndole su autocontrol, ahora podría manejar la situación como todo un profesional. Se dedicó una sonrisa a su reflejo y sus ojos no tardaron en abrirse tan grandes que bien se identificaba el cambio de humor.
La tragedia se ceñía de nuevo sobre él y solo hizo una cosa, echó a correr hasta su oficina sin importarle que más de un militar y secretaria en diminuta falda lo mirara con asombro, sin fijarse que su cabello mojado se arremolinaba sobre su rostro y el exceso de agua escurría hasta su uniforme militar.
Su apariencia perdió importancia ante la escena que imagina, porque la había dejado sola con aquellos hombres, justo cuando vestía como había soñado pero ahora trataba de borrar.
Miró con mala cara al hombre que lo interceptó a mitad del pasillo y le exponía un asunto relacionado con la administración de los nuevos exámenes de alquimista que estaban por presentar el próximo mes, y para lo cual él había sido invitado para formar parte del jurado, le mostró una serie de papeles y documentos, porque desde luego aquel hombre ni siquiera reparó en que su vida peligraba entre más tiempo retenía al peli negro.
Roy solo atinó a forzar una sonrisa cuando terminó de firmar las formulas, preguntándose como existían hombres que importunaran el futuro que se vislumbraba incierto para él.
A punto estuvo de barrer a un hombre que acudía de nuevo a él para recibir su ayuda, según alcanzó a entender el alquimista, alguien lo llamaba para ayudar a concluir los detalles de una ceremonia que no tardaría en empezar, puso cara de no estar entendiendo las palabras del militar que parecía ser quien coordinaba el evento, el hombre lo miró extrañado un momento antes de iniciar de nuevo la explicación. Roy supo que si no se deshacía de él en los siguientes minutos perdería toda oportunidad, viéndose arrastrado a algún lugar donde tendría que ayudar a quien sabe que cosas lejos de su Teniente.
Buscó algún punto de ayuda en todo lo largo del pasillo, cuando parecía que no hallaría ninguna ayuda y cuando se conformaba con algo por más pequeño que fuese, alcanzó a ver como fullmetal y su hermano daban a vuelta al pasillo caminando hacia ellos. Ed fingió no notar la presencia de su superior y Roy aprovechó cuando pasó a su lado para tomarlo por los hombros y presentarlo como el encargado de atender a todo cuanto el hombre le ordenara.
Edward, Alphonse y el militar lo observaron con sorpresa mientras éste ya se alejaba.
-"¡Eyy! Que se supone que es esto, ¿Por qué debo de hacer tus tareas?"- Alcanzó a gritarle fullmetal, pero aquello parecía un –Gracias Roy por dejarme tus tareas, yo me hago cargo.-
-"Te lo encargo fullmetal, pon en alto mi nombre"-
A Ed no le quedó más que dejarse arrastrar por el hombre impaciente que ya lo esperaba.
Abrió la puerta de su oficina sintiéndose de pronto demasiado estúpido por como se presentaba. Sus cuatro hombres trabajaban en sus deberes, pero su Teniente no se veía, la buscó con temor que no se encontrará ahí y estuviera recorriendo los pasillos atestados de hombres con esa apariencia.
-"¿Coronel le pasa algo?"- Le pareció demasiado bella la voz de la mujer que le hablaba desde el rincón del lugar.
Negó con la cabeza, regresando a su lugar.
Riza se acercó hasta él colocando sobre el escritorio una taza de café, notó como el hombre la veía para después dirigir su vista a ella.
-"Parece algo cansado, este café lo ayudara un poco"- Le dijo con naturalidad sin mostrar el menor interés en el extraño actuar del alquimista.
Roy aceptó de buen grado la bebida, le dio un sorbo y le pareció demasiado amarga pero al instante notó el efecto relajante trabajando en su cuerpo, dejó la taza vacía a un lado y comenzó a firmar los papeles que la chica que había organizado.
Cuando apenas agradecía el efecto de la infusión la escuchó de nuevo.
-"Es mejor que valla a recoger su uniforme para que este listó cuando nos llamen"-
No sabía de que le hablaba pero si sabía que no la dejaría abandonar tan fácilmente el lugar, la detuvo justo cuando abría la puerta y Riza fue testigo de cómo su rostro se había vuelto a descomponer presa de un pánico que no comprendía su origen.
-"Espere puede ir Havoc por él"- Dijo y Riza aceptó.
-"Podría hablar con usted un segundo Teniente"-Pidió una vez Havoc salió y los demás trabajaban en lo suyo.
Roy la invitó a pasar a la habitación que usaban en raras ocasiones, solo cuando trataban asuntos que de primera instancia no podían conocer los demás miembros de la brigada.
Riza pretendió no saber nada y esperar a que fuera él quien hablara.
-"Creía que la apuesta había sido pagada ayer"-Dijo por fin.
La rubia sabia que había dado en el blanco, buscando seguirle el juego le respondió.
-"Yo pensaba que la apuesta se refería únicamente a esta falda"- Habló, refiriéndose al uniforme que portaba en ese momento.
Roy aprovechó la ocasión para mirarla, y ahora que lo hacía con un poco más de tranquilidad notaba la apariencia de la teniente, la magnifica falda azul y recta un poco arriba de sus rodillas dejando al descubierto las piernas de la mujer, unos zapatos de tacón que hacían lucir con mayor claridad su cuerpo, la chaqueta corta y su cabello que extrañamente lo llevaba sujeto en una cola a la altura de su nuca dejando su rubio cabello sobre uno de sus hombros y el ligero maquillaje.
El militar se preguntó cuantas veces más tendría que poner cara de idiota cada que la viera con algún cambio nuevo y significativo para él. Pero no entendía el porque de su extraño cambio, si la apuesta solo abarcaba usar falda y no arreglarse para estar frente a una pasarela. Lo agradecía sin duda, pero también sabía que fuera de ese cuarto había otros tantos hombres que lo aprobaban.
-"Esto me ganó por apostar cosas que en realidad no deseaba"-Habló para si mismo.
-"Creí que de eso se trataba la apuesta, que yo usara falda y tu cumplieras con tu palabra"-
-"Eso quería pero... Riz, acaso no te has dado cuenta. Creí que estaba bien si finalmente podía verte lucir una falda pero no pensé en todo esto; en que me gustas más de lo que te imaginas y bueno ya debes de saber el resto- Acortó cansado por todo aquello.
-"Saber que estas celoso"-Ella interpretó su silencio como una afirmación que la hizo sonreír. –"¡Oh! Roy no creí que fueras ese tipo de personas"-
Divertida por la situación se acercó hasta él rodeando su cuello con sus brazos.
-"No me malinterpretes, no pienses que es por egoísmo es solo que no pensé que te amara de esta forma"-
Complacida por su confesión acercó sus labios hasta los de él, divertida por el gesto de sorpresa del militar. A Roy le tomó un tiempo procesar todo aquello, pero apenas sintió la suave caricia de la rubia se aferró a su boca, colocó sus manos sobre la cintura de la mujer y ella sintió como atraía su cuerpo al suyo.
Su mano recorriendo su espalda a través de la gruesa tela y aún así su caricia era tan sutil que la hizo arquear su espada en un escalofrío, sin tenerlo contemplado un débil gemido brotó de sus labios que hizo que Roy sonriera. Riza lo apartó con tranquilidad, lo miró un instante a los ojos y aún con la sonrisa en los labios le confesó la verdad.
-"Porque no me extraña que no sepas que día es hoy"- Le dijo divertida por los gestos del hombre.
El alquimista solo arqueó una ceja no estando seguro de saber a que se refería y más aún a que venia.
-"Hoy comienzan los festivales por el aniversario de la milicia"- Incluso esa explicación no le decía gran cosa, así que ella continuó –"El furher Bradley te pidió hace dos semanas que estuvieras al frente de la ceremonia, te invitó a formar parte de sus filas tu aceptaste y por eso debes de vestir de gala"-
-¡Ohh! Así que hoy es el día, lo había olvidado con tantas cosas en mente"- Habló
Riza imitó su gesto de hace un instante, dedicándole una mirada de incredulidad
-"¿Ocupado?"-Preguntó conociendo la respuesta –"En apostar con tu Teniente, en gastar tus tardes imaginando el día que se cumpla la apuesta"-
-"Te equivocas, ocupaba mi tiempo en como podría impedir que ese día llegará pero. ¿Riza puedo saber porque aceptaste?, ayer durante la fiesta dijiste que habías cumplido con ella pero justo hoy vienes con falda de nuevo"-
Riza permaneció callada esperando a que la respuesta llegará por si sola para su Coronel.
Roy lo pensó un instante y ella supo que había descubierto la verdad al ver como este abría la boca para decir algo pero los volvió a cerrar molesto por el doble juego de la Teniente.
-"Creo que cuando hiciste la apuesta olvidaste que el aniversario estaba cerca y durante toda la semana a partir de hoy sin excepción, tendremos que usar falda como lo manda el reglamento de traje de gala"-
-"Tu lo sabías y por eso aceptaste, porque no tendrías nada que perder"- Objetó el alquimista ahora que veía las cosas con mayor claridad.
-"Se hace tarde, es mejor que nos apuremos la ceremonia esta por comenzar"-Cambió de tema regresando a la oficina donde Havoc ya volvía con el uniforme de su superior.
-"Teniente Hawkeye, usted lo sabía eso es hacer trampa"-
Sus cuatro hombres escucharon a su superior sin comprender a que se refería o porque la chica sonreía.
-"No fue ninguna trampa usted tuvo la culpa por no darse cuenta antes de lo que pedía. Y es mejor que entre a cambiarse"- Le dijo tendiéndole el uniforme .
Sus hombres lo imitaron saliendo de la oficina para irse a alistar. Cuando salieron Riza volteó a ver a Roy que la miraba con una expresión que reflejaba todo menos enojo.
-"¡Ohh! Valla la única molesta aquí tendría que ser yo, usar durante la siguiente semana esta ropa no me convence en lo absoluto"-
El militar meditó un instante sus palabras antes de que su sonrisa se ensanchara al saber que su Primer Teniente trabajaría con él luciendo esa magnifica falda.
-"Aun tengo algunos minutos para disfrutar el fruto de mi apuesta ¿cierto?"- Le dijo tomándola de la cintura con su mano libre atrayéndola hacía él apoderándose del cuello perfumado de la chica.
En esa ocasión no le importó mucho el uso de aquella prenda apenas sintió bajo su piel la mano del hombre recorriendo el contorno de sus piernas.
Cuando regresaron los demás miembros de su brigada encontraron a la mujer haciendo el nudo de la corbata del militar, se preguntaron como su superior era tan inútil como para no poder hacerlo el mismo, esperaron a que terminara para salir en dirección al patio donde los militares ya se reunían a la espera del inicio de los festejos.
Desde luego mientras a travesaban los pasillos, ninguno se percató que Roy caminando siempre delante de ellos se aseguraba de fulminar con una discreta mirada a cuanto hombre pasaba a su lado con intención de detenerse un instante frente a ellos, así como ninguno reparó en que la Primer Teniente había llegado por la mañana con el cabello amarrado y ahora por algún extraño suceso lo llevaba suelto.
-30/09/09-...FIN...
Se preguntaran que hago yo aquí en un fic tan viejo. Cuando yo hice esta historia no pretendia hacerle nada de nada, pero hubo quien me pidio un epilogo en esos ayeres y tuvo que pasar tres años para que lo pudiera ver; bno no sé como me llegó la inspiración para hacerlo pero aquí esta y espero lo disfruten.
Gracias a todas las personas que siempre me han apoyado en esto, en especial a mi pervert-amiga; Bruja ojala te guste como quedó y es una prueba de que la esperanza muere al último xD.
-Sherrice_Adjani-
