Aun tenían que solucionar varias cosas: Una era hacer frente a los padres de Usagi les dieran permiso para ser novias -cosa que costaría mucho ya que el padre de Usagi era muy celoso- y otra era cómo se lo dirían a las demás. Setsuna lo aceptaría y Hotaru también, de Michiru no estaba segura y Haruka pondría el grito en el cielo. Rei no sabía qué hacer ni cómo actuar.
-Usa. ¿Cómo le diremos esto a tus padres?-
-Hmmm, no lo sé pero ahora quiero disfrutar de ti un poco más ya que pronto tendré que volver a casa.- Dijo triste.
-Ahh, ahora que lo estamos pasando tan bien juntas...- Pensó la morena y la atrajo más hacia si para después besarla tiernamente.
-Ya Rei, ojalá pudiera venir a vivir contigo.- Estaba empezando a tolerar esa posibilidad y su novia también.
-Bueno cariño mío, no te preocupes, ya tendremos tiempo para eso.- Dijo guiñándole un ojo provocando que la rubia se sonrojara levemente.
Todavía no se acostumbraban a estar juntas pero dentro de poco les parecería normal. Tenía miedo de que los padres de su ahora novia se interpusieran en esta relación y que no pudiera estar con ella nunca más. Esa idea la aterraba y en un arranque de miedo la abrazó por detrás y Usagi se preocupó al sentir el abrazo desesperado. La chica de pelo negro la giró y sus rostros quedaron muy cerca, tanto que se sonrojaron. Al verla así de cerca le parecía hermosa y con esa mirada azul que se perdía en ella le dio un beso pausado pero cargado de amor sin darse cuenta de que Yuuichirou las estaba mirando discretamente y al ver que no tenía ninguna oportunidad con Rei se retiró discretamente. A la mañana siguiente se encontró con una carta de parte de su ayudante.
"He estado enamorado de ti desde que te conocí pero ayer supe que tu corazón jamás me pertenecería, me voy para intentar olvidarte y espero que seas muy feliz con Usagi, he visto cómo la miras y, aunque tú no te dieras cuenta yo sabía lo que sentías por ella así que me despido de ti y te pido que seamos al menos amigos ya que estar aquí me dolería mucho. Tendrás noticias de mí dentro de poco.
Tu amigo Yuuichirou."
Rei estaba llorando, no sabía nada sobre eso y notó que era abrazada por unos brazos cálidos los cuales reconocería incluso a quilómetros de distancia, se secó las lágrimas y al voltearse sonrió y le dijo que no pasaba nada, tan solo que echaría de menos al chico que estaba con ellos y la rubia sintió pena por él. La chica había llamado a sus padres a petición de la mujer de cabellos negros para hablarles y pedirles el permiso y habían accedido aunque no sabían lo que era y en media hora las esperaban para comer. Usagi se adelantó para llegar a casa y cambiarse de ropa dejando a Rei allí en la habitación. Extrañará a Yuuichirou y ella lo sabe, ante todo ha sabido respetarla y su ayuda había venido muy bien para su abuelo y lo lamentó por él pero el hombre había tomado la decisión correcta. Se duchó rápidamente y se vistió con unos tejanos negros que se ajustaban a su perfecta figura y unos zapatos de poco tacón, el jersey era rojo con toques de purpurina en el pecho que no formaban ningún dibujo en concreto pero a ella le gustaba, se pintó los labios de un rojo pálido, cogió su bolso y puso rumbo a la casa de su novia y allí le pediría formalmente que saliera con ella.
A medio camino, se encontró con la mujer que le roba el sueño, sonriéndole vestida con una minifalda que tapaba lo justo y un poco más, sus botas de tacón medio alto hasta las rodillas y su jersey ajustado perfectamente a su figura la hizo encender el fuego interno que tenía dentro pero se calmó, caminó despacio hacia ella y la besó.
-¿Qué haces aquí?-
-Se lo he contado todo más o menos, saben que viene la persona que amo pero no saben que eres tú.-
-¿Cómo han reaccionado?- Sonrió.
-Mi padre casi me deja sorda y me castiga, mi madre tan sólo sonrió y mi hermano me ha molestado haciéndome bromas pero creo que lo peor de todo ha pasado...-
-Eso me alivia un poco. Vamos.- Le ofreció el brazo a lo cual su novia aceptó gustosamente.
Caminaron unos minutos más y llegaron a la puerta pero antes de tocar al timbre ésta se abrió. La madre de su amada estaba sonriéndoles y de fondo se escuchaba a su padre decir "Se llevarán a mi niña, oh Dios mío." Lloriqueó y las tres mujeres sonrieron, vaya que su futuro suegro era dramático, no se iban a otro país, tan sólo querían vivir juntas y aceptaría tarde o temprano. Las hizo pasar y como ya se conocían no hacía falta las presentaciones, tanto su padre como Shingo, su hermano se quedaron tiesos al ver quién era. Se imaginaban a otra persona pero la que no se les había pasado por la cabeza era ella.
-Hola papá.-
-hola hija. ¿Y tu novio?-
-Ejem, novia papá y es Rei.- Silencio sepulcral.
-!Desde cuando has salido del armario hija!- Lloriqueó su padre, parecía un niño al que le habían quitado su más precioso juguete, eso a ella le hizo sonreír.
-No lo sé, simplemente pasó...-
-¡Buaah! ¡Esto no puede estar pasándome a mí! ¡Una mujer se llevará a mi hija lejos y no la volveré a ver!-
-Señor, no me la llevaré lejos, sólo vivirá conmigo en el templo.-
-Eso papá, tú te fuiste de tu casa y no se acabó el mundo por ello.-
-Kenji cariño, tiene razón. Déjala ir.-
-Está bien.- Dijo sonándose. Rei no sabía a dónde llegaría todo esto. -Pero con una condición: Cada domingo a comer aquí sí o sí. ¿Entendido?-
Las dos asintieron, Shingo no hizo ninguna broma al respecto de su hermana se fiaba pero de ella... Rei estaba inquieta por la mirada analizadora de su futuro cuñado, trató de evitarla lo mejor posible e incluso ignorarla pero debido a su poder espiritual no pudo, aún así aguantó su sonrisa. Una vez en su casa, se sintió sola. A partir de mañana viviría con el ser al que más amaba. ¿Cómo serían sus días? Sin duda, felices pero algo la inquietaba. ¿Tendría que cocinar ella? Bueno, le pediría a Makoto que enseñara a cocinar a Usagi aunque eso fuera casi imposible pero ella la conocía bien y sabía que si se esforzaba, lo conseguiría. Cuando Rei se lo contó a su abuelo, éste por poco se desmaya pero lo aceptó feliz aunque era raro para él. Si su nieta era feliz, él también. Ahora tenía otro dilema: ¿La aceptarían en la misma escuela que ella a estas alturas del curso?. Envió la solicitud ayer y no tenía noticias de nada. Sus pensamientos volvieron hacia la risa de la joven rubia que la tiene enamorada hasta el cuello. El teléfono sonó y por ende, la asustó.
-¿Diga?-
-¿Señorita Rei Hino?-
-Así es, yo misma.-
-Su solicitud de cambio de escuela ha sido aprobada, mañana tendrá que recoger el uniforme y los horarios, a las nueve será presentada ante sus compañeros.-
-Muchas gracias señora directora.-
-A usted señorita, espero que sea de tu agrado la estancia en nuestro colegio.-
-Tenga por seguro que lo será.-
Cuando colgó no podáie star más feliz. ¿La llamaba o le daría la sorpresa mañana por la mañana? Optó por la segunda opción, se desvistió y entró en la ducha sin dejar de pensar en ella. Siempre ella, a todas horas estaba en sus pensamientos y en su cabeza. Recordó sus besos, caricias y palabras de amor y sonrió. Las noches serían muy largas...
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